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¿Contradijo Elena G. de white la Biblia más de 50 veces?

¿Contradijo Elena White la Biblia más de 50 veces? - Origen de las aparentes contradicciones


Por los voluntarios de Ellen-White.com

Origen de las aparentes contradicciones

La lista original de las supuestas contradicciones fue recopilada por dos personas a las que llamaremos simplemente “hermanos DyD”. Es nuestro deseo que estos dos hombres reconsideren algún día su posición, y no deseamos hacer nada que impida esto. Aconsejamos al lector pedir lo que se registra en Juan 16:13 (“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”) a medida que avanza sobre el contenido de la lista. Todas las citas de Elena de White y la Biblia se presentan como aparecen exactamente en la lista original.




¿Fue diseñado el plan de salvación después de la caída?


EGW: Sí: "El reino de la gracia fue instituido inmediatamente después de la caída del hombre, cuando se ideó un plan para la redención de la raza culpable” (CS, p. 396).

Biblia: No: "Pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Él estaba destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por amor de vosotros” (1 Pedro 1:18-20).

Biblia: No: "Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4).

Respuesta

Aquí DyD citan a Elena de White diciendo que el "reino de gracia" fue instituido y que el plan “se ideó” inmediatamente después de la caída. Lo que ellos no mencionan son las declaraciones en las que Elena de White asevera que el plan existió mucho antes de ese momento (ver El Deseado de todas las gentes, p. 13, particularmente el tercer párrafo): “El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulado después de la caída de Adán…” Y esta declaración en el mismo libro, p. 121: “todo acto de la vida terrenal de Cristo se realizaba en cumplimiento del plan trazado desde la eternidad.” Hay varias declaraciones como ésta en sus escritos. Para tener una visión equilibrada de lo que Elena de White dijo realmente sobre este tema (y en su contexto adecuado) recomendamos el capítulo titulado “El plan de redención” en el libro Patriarcas y profetas.

La Biblia tiene varios textos como los mencionados anteriormente colocando el Plan de Salvación antes de la creación del mundo, pero Apocalipsis 13:8 es un poco ambiguo y dice que Jesús fue inmolado “desde el principio del mundo” no antes (RV 1909, 1960, 1989, 1995, LBA). Técnicamente Jesús fue inmolado “desde los días de la eternidad” ¿no es verdad? ¿Cometió un error el profeta Juan? No. El plan comenzaría a ejecutarse en el momento de la caída de Adán y Eva, ¿pero cuándo la Sabiduría Infinita previó el pecado y la necesidad de un Salvador? Desde los días de la eternidad, por supuesto.

(Algunos podrían señalar que hay versiones de la Biblia que usan “desde el principio del mundo” para referirse a cuando se escribe el Libro del Cordero y no a cuando el Cordero es inmolado. No obstante, la mayoría de los eruditos bíblicos que realizaron las traducciones de la Biblia al español no llegaron a esa conclusión. Se puede apreciar en las diferentes versiones o actualizaciones de la Reina Valera, La Biblia de las Américas. La Biblia de Jerusalén traduce dando a entender que se refiere al Libro del Cordero. En la mayoría de las versiones en inglés, los eruditos también apoyan la traducción que hace referencia al Cordero. Las versiones de la King James, New King James, NIV, AMP, Weymouth, Young’s, y LTV [Green] todas señalan al “inmolado” [la NIV dice en el margen que el texto podría escribirse de otra forma, y la AMP lo dice de ambas formas en el texto mismo]. La NASB señala al “Libro”, pero aclara al margen que podría ser el “inmolado”. La RSV y Darby lo colocan de tal forma que “fundación” hace referencia a la escritura del Libro del Cordero. No obstante, sin este texto, las declaraciones de Elena de White no contradicen nada que la Biblia diga al respecto. Ella concuerda que el plan ha estado en existencia desde “la eternidad”.)

El problema que se presenta aquí no tiene nada que ver con Elena de White, sino con nuestras mentes finitas tratando de entender cómo un Dios que conoce siempre el futuro “idea” algo y cuándo. Después de todo, no importa lo que Él haga, Él ya sabe que va a hacerlo, así que ¿cuándo realmente decide hacer algo? Los caminos de Dios son “incomprensibles” (Job 9:10). El tema infinito es demasiado para la mente humana. Aquí estamos hablando sobre Omnisciencia. Hay muchos ejemplos en la Biblia donde Dios hace algo, y que parece que no fue lo que “ideó” originalmente. Sólo como ejemplo:

  1. Arrojar a Satanás del cielo (Apo 12:7-9). (¿Cuándo “ideó” este plan?
  2. Dios rechaza al rey Saúl (1 Sam 16:1).
  3. El plan del cielo de cómo lograr que el rey Acab muera en Ramot de Galaad (1 Rey 22:19-22).
  4. Dios decidiendo no hacer lo que originalmente planeó hacer al hombre o nación malvada que se arrepiente (Jer 26:3; 18:8).
  5. Dios decidiendo responder las oraciones de aquellos que perseveran en sus peticiones (Luc 18:7, 8; 11:5-9).
  6. Dios decidiendo destruir la tierra con un diluvio (Gén 6:6).
  7. Dios dejando vivir 15 años más al rey Exequias, después de decirle que estaba a punto de morir (2 Rey 20:1-8).

Ahora bien, ¿cuándo fueron “ideados” estos planes? Dios sabe “desde la eternidad” exactamente qué es lo que Él va a hacer y cuándo lo va a hacer. Es difícil para nosotros comprender cómo Dios puede “hacer” cualquier plan mientras ya sabe perfectamente el futuro. Esto no es una contradicción, sino más bien un tema que simplemente no puede ser explicado por (o a) los meros seres humanos.




¿Estuvo Adán con Eva, cuando fue tentada en el Jardín del Edén?


EGW: No: “Los ángeles habían prevenido a Eva que tuviese cuidado de no separarse de su esposo mientras éste estaba ocupado en su trabajo cotidiano en el huerto; estando con él correría menos peligro de caer en tentación que estando sola. Pero distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo. Al verse sola, tuvo un presentimiento del peligro … muy pronto se encontró extasiada, mirando con curiosidad y admiración el árbol prohibido” (Patriarcas y profetas, p. 36).

Biblia: Sí: “Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella” (Gén 3:6).

Respuesta

Este es un argumento basado en la semántica, insistiendo que la expresión, de algunas versiones, “con ella” (la RV en sus versiones 1909, 1989, LBA en español. La RV 1960 y 1995 no incluyen las palabras “que estaba” [con ella] y tampoco las versiones en inglés KJV, NASB, RSC, Amp & Darby, entre otras) quiere decir que él había estado con ella durante su caminata hacia el árbol y en la conversación con la serpiente.

A continuación aparece este texto en el hebreo original, de acuerdo con la presentación de la Biblia King James Interlinear:

(ishshah) (ra'ah) (`ets) (towb) (ma'akal) (huw') (ta'avah) (`ayin) (`ets) (chamad) (sakal) (laqach) (periy) ('akal) (nathan) (gam) ('iysh) ('akal)

(Traducción literal)

(mujer) (vio) (árbol) (bueno) (comer) (que) (atractivo) (ojos) (árbol) (codiciado) (sabiduría) (tomó) (fruta) (comió) (dio) (también) (esposo) (comió)

Elena de White no fue por cierto la inventora de la creencia de que Eva estaba sola junto al árbol. Incluso sin mirar en el texto Hebrero, considere unos pocos hechos:

  • En su conversación con Eva, la serpiente nunca reconoció la supuesta presencia de Adán (Gén 3:1-5). De hecho, la opinión de Adán sobre la decisión de Eva nunca se menciona hasta que “él comió” (vers. 6).
  • Cuando se enfrenta a Dios, Adán no acusa a la serpiente, sino que hecha la culpa a Eva (vers. 12). Si él hubiera estado en el Árbol al mismo tiempo, sería correcto que él y Eva juntos acusaran a la serpiente.
  • Cuando se enfrentan a Dios, Eva no dice “la serpiente nos engañó, y comimos” sino “la serpiente me engañó y comí” (vers. 13).

Muchos eruditos han adoptado esta postura por siglos, mucho antes que Elena de White la comentara.




¿Fue Adán engañado por Satanás?


EGW: Si: “Satanás, quien es el padre de la mentira engañó a Adán en forma similar, diciéndole que no necesitaba obedecer a Dios, que no moriría si transgredía la ley de Dios” (El evangelismo, p. 434).

La Biblia: No: “y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Tim 2:14).

Respuesta

Este texto sólo construye su caso sobre la pregunta 2 de esta lista. Era Eva quien estaba ante el árbol, “engañada”, y luego su caída llevó a la de Adán. Cuando leemos todo lo que Elena de White tiene para decir sobre este hecho, vemos que aquí su declaración se está refiriendo a “Satanás” en los términos generales de su plan para la caída de la pareja (similar a cuando hablamos de la forma en que Satanás nos tienta cuando en realidad probablemente sea uno de sus demonios el que está haciendo eso, pues Satanás no es omnipresente).

Esto es como tratar de explicar si los fariseos fueron “engañados” o no cuando crucificaron a Cristo. En un sentido no lo fueron, ellos sabían que estaban matando a un hombre inocente que cumplía cada descripción bíblica del Mesías (y que ellos serían responsables por sus pecados). En otro sentido, fueron engañados porque habían endurecido sus corazones hasta que se auto-engañaron. Adán tuvo que haber sido “engañado” de alguna forma porque después de la caída, él comió el fruto (si él no hubiera sido engañado en ninguna forma, nunca lo habría hecho).

Elena de White deja en claro, no obstante, que Adán no fue engañado en la misma forma que Eva en Patriarcas y profetas, p. 42).




¿Quién le habló a Caín?


EGW: UN ÁNGEL: “Por medio de un ángel se le hizo llegar la divina amonestación: ‘Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado?’” (Patriarcas y profetas, p. 61).

La Biblia: EL SEÑOR: Entonces Jehová dijo a Caín: -- ¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? … Salió, pues, Caín de delante de Jehová” (Gén 4:6, 16).

Respuesta

DyD dejaron afuera la oración que aparece en Patriarcas y profetas justo antes de la cita que hacen de Elena de White. Dice: “Y el Señor dijo a Caín ‘¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro?’”.

Aquí la cuestión es realmente la palabra “ángel”. La palabra “ángel” significa “mensajero”. La Biblia tiene muchos ejemplos donde al hablarse de “Ángel” del Señor hace referencia a Dios mismo (ver Gén 16:7, 13; 22:11-18; 31:11-13; 48:15, 16; Exo 3:2-6; Hech 3:25; 7:30-32; Núm. 22:21 a 23:5; Jueces 6:11-40; 13:3-22; ver también Exo 23:20, 21).

DyD rechazan esta explicación (previamente dada por adventistas, aparentemente) insistiendo que dado que Moisés dijo “el Señor”, la palabra “ángel” no puede ser correcta. Se concluye entonces, que dado que Jesús dice “tu palabra es verdad” (haciendo referencia a la Biblia) y dado que Moisés no usó la palabra “ángel” (mientras que Elena de White lo hizo), entonces cualquiera que acepte esta respuesta está diciendo que la Biblia, Moisés y Jesús están equivocados. Creemos que los textos indicados en el párrafo anterior prueban otra cosa.




¿Se juntaban los humanos con los animales para dar a luz a especies y razas sub-humanas antes del diluvio?


EGW: Sí: “Pero si hubo un pecado sobre cualquier otro que clamó por la destrucción de la raza por el diluvio, fue el crimen de la amalgama de hombre y bestia que desfiguró la imagen de Dios y causó confusión en todas partes” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 64).

EGW: Sí: “Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies confusas que Dios no había creado, que fueron el resultado de la amalgama, fueron destruidas por el diluvio. Desde el diluvio ha habido amalgama de hombre y bestia, como se puede ver en las variedades casi infinitas de especies de animales, y en ciertas razas de hombres” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 75).

La Biblia: No: “Luego dijo Dios: "Produzca la tierra seres vivientes según su especie: bestias, serpientes y animales de la tierra según su especie". Y fue así. E hizo Dios los animales de la tierra según su especie, ganado según su especie y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno” (Gén 1:24, 25).

Respuesta

Ha habido años de especulación en la Iglesia Adventista sobre lo que Elena G. de White quiso decir exactamente con las dos declaraciones mencionadas (hay sólo dos declaraciones que tratan este tema en todos sus escritos). Muchos han concluido que la frase “amalgama de hombre y bestia” (un problema que ocurre en cada grupo) no debe confundirse como que significa “amalgama de hombre con bestia” (apareamiento de humanos y animales).

A continuación hay una típica declaración que revela los puntos de vista de Elena G. de White sobre las diferentes razas de seres humanos:

“Dios no reconoce ninguna distinción por causa de la nacionalidad, la raza o la casta. Es el Hacedor de toda la humanidad. Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 318).

Si desea leer una investigación más detallada sobre este tema, por favor vea el link que aparece más abajo. DyD declaran en su conclusión que “el Patrimonio Elena G. de White admite que Elena G. de White estaba simplemente equivocada”. Ésta es una declaración falsa, como podrá ver en el siguiente link, que lo conecta directamente con la página web del Patrimonio Elena G. de White.

http://www.egwestate.andrews.edu/issues/amalg.html




¿Quién cerró la puerta del arca, Dios o un ángel?


EGW: ANGEL: “La mofadora multitud vio un ángel que descendió del cielo revestido de un resplandor semejante al de un relámpago. Cerró la maciza puerta exterior, y emprendió de nuevo su viaje rumbo al cielo” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 68, escrito en 1864; Patriarcas y profetas, p. 68, escrito en 1890).

EGW: DIOS: “… Dios la había cerrado, y sólo Dios podía abrirla” (Patriarcas y profetas, p. 86, escrito en 1890).

La Biblia: DIOS: “y Jehová le cerró la puerta” (Gén 7:16).

Respuesta

Elena G. de White intercambia las palabras “ángel” y “Dios”. Ver respuesta a pregunta Nº 4. (Si clasificamos a un profeta cada vez que usa la palabra “ángel” por Dios como una “contradicción”, entonces la Biblia misma estaría en problemas.)




¿Fue la torre de Babel edificada antes del diluvio?


EGW: Si: “Este sistema se corrompió antes del diluvio por causa de los que se separaron de los fieles seguidores del Señor y se dedicaron a la construcción de la torre de Babel” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 301; Historia de la redención, p. 152, 153).

La Biblia: No: “Después del diluvio, Noé vivió trescientos cincuenta años… Después dijeron: "Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra” (Gén 9:28 y 11:4).

Respuesta

Uno sólo necesita mirar la tabla de contenido del libro que contiene la cita arriba mencionada (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3) para ver si Elena G. de White sabía o no cuándo se construyó la torre de Babel. Note el orden de los capítulos del libro:

VI. El crimen antes del diluvio.

VII. El diluvio.

VIII. Después del diluvio.

IX. Infidelidad disfrazada.

X. La torre de Babel.

XI. Abrahán.

Elena G. de White escribió en el capítulo titulado “La torre de Babel” estas palabras: “ALGUNOS de los descendientes de Noé pronto comenzaron a apostatar… Construyeron una ciudad, y concibieron la idea de edificar una enorme torre que llegara hasta las nubes” (véase también Historia de la redención, p. 74).

Con esta clara cita, junto con el orden de los capítulos, parece bastante aparente que Elena G. de White entendía cuándo fue construida la Torre de Babel. Así que ¿por qué parece indicar que la torre se construyó antes del diluvio? La declaración debiera leerse: “Este sistema se corrompió antes del diluvio y por causa de los que se separaron de los fieles seguidores del Señor y se dedicaron a la construcción de la torre de Babel.” Fue corregido para que se lea de esta forma en la siguiente impresión del libro. El error de tipografía fue notado por los editores mucho antes que la crítica lo hiciera. En 1866, el editor de la revista Review and Herald explicó a sus suscriptores el error y la necesidad de corregirlo, así se aclaró el asunto por completo. Además, a la luz de todo lo que se escribió sobre el diluvio y la torre en Spiritual Gifts, ninguna persona razonable podría pensar que ella, en una oración, anularía el resto del libro. Los capítulos hablan por sí mismos.




¿Fue la torre de Babel edificada para escapar de otro diluvio?


EGW: Sí: “Los moradores de la llanura de Sinar no creyeron en el pacto de Dios que prometía no traer otro diluvio sobre la tierra. Muchos de ellos negaban la existencia de Dios, y atribuían el diluvio a la acción de causas naturales… Uno de sus fines, al construir la torre, fue el de alcanzar seguridad si ocurría otro diluvio. Creyeron que, construyendo la torre hasta una altura mucho más elevada que la que habían alcanzado las aguas del diluvio, se hallarían fuera de toda posibilidad de peligro. Y al poder ascender a la región de las nubes, esperaban descubrir la causa del diluvio.” (Patriarcas y profetas, p. 112).

La Biblia: No: “Después dijeron: ‘Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra’” (Gén 11:4).

Respuesta

No es una contradicción dar más información y detalle que los registrados previamente (que es uno de los propósitos de los profetas). Elena G. de White en ninguna forma niega o contradice lo que la Biblia dice, sólo está dando más información. Todos los profetas siguientes estarían “contradiciendo” a Moisés si los juzgáramos de esa forma.




¿Fue Séfora, la esposa de Moisés, una "cusita"?


EGW: Sí: “(María) habló contra Moisés porque se casó con una mujer de Etiopía (cusita)” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 4, p. 19). Nota: los paréntesis en esta cita están agregados por DyD, no EGW.

EGW: No: “Aunque se la llama ‘mujer cusita’ (V.M.) o ‘etíope,’ la esposa de Moisés era de origen madianita, y por lo tanto, descendiente de Abrahán” (Patriarcas y profetas, p. 402).

La Biblia: Si: “María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado, pues él había tomado una mujer cusita” (Núm 12:1).

Respuesta

Aquí, Elena G. de White aunque cita a la Biblia, afirmando que María había acusado a Moisés de casarse con una mujer de Etiopía (“cusita”), se observa que ella obviamente no está tratando de ocultar su “contradicción”. Dice que Séfora creció en Madián, de acuerdo a la Biblia. No hay contradicción aquí, más bien Elena G. de White apoya la evidencia bíblica.




¿Fueron los israelitas destruidos por la glotonería?


EGW: Sí: “Dios les concedió su deseo, dándoles carne, y dejando que comieran hasta que su glotonería produjo una plaga, de la cual muchos murieron” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 175).

La Biblia: No: “Aún tenían la carne entre sus dientes, antes de haberla masticado, cuando la ira de Jehová se encendió contra el pueblo, y lo hirió Jehová con una plaga muy grande.” (Núm 11:33).

Respuesta

¿Se contradicen mutuamente estas declaraciones? DyD dicen que nadie había comido o tragado alimento alguno cuando Dios los destruyó, así que su glotonería no podría haber sido lo que enojó a Dios. La carne estaba “aún… entre sus dientes” en algunos de ellos. Pero ¿comía tanta gente (más de un millón) en perfecto unísono? ¿No es razonable pensar que mientras algunas personas estaban comiendo su primer bocado miles estaban ya en su segundo o tercero? La Biblia dice que Dios los hirió con una plaga “antes de haberla masticado”. Esto quiere decir que la carne no había sido toda comida/consumida. Ellos, como grupo, estaban todavía en el proceso de comerlo cuando Dios los hirió (en otras palabras, estaba “todavía entre sus dientes”).

En caso de que haya alguna duda sobre lo que realmente sucedió aquel día, veamos qué más tiene la Biblia para decirnos sobre este incidente. En el Salmo 78:26-31 (una referencia cruzada en muchas versiones de la Biblia, incluyendo la Nueva Versión Internacional) tenemos una detallada descripción:

“Movió el viento solano en el cielo, y trajo con su poder al viento del sur, e hizo llover sobre ellos carne como polvo, como la arena del mar, aves que vuelan. Las hizo caer en medio del campamento, alrededor de sus tiendas. Comieron y se saciaron; les cumplió, pues, su deseo. No habían saciado aún su apetito, aún estaba la comida en su boca, cuando vino sobre ellos el furor de Dios, e hizo morir a los más robustos de ellos y derribó a los escogidos de Israel” (Salmo 78:26-31).




¿Envió Dios cuervos para darle de comer a Elías?


EGW: No: “Allí él honró a Elías enviándole comida mañana y tarde por un ángel del cielo” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 3, p. 288, escrito en 1873).

EGW: Sí: “Él que alimentó a Elías al lado del arroyo, haciendo de un cuervo su mensajero” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 253, escrito en 1876).

La Biblia: Sí: “yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer … Los cuervos le traían pan y carne por la mañana y por la tarde” (1 Reyes 17:4, 6).

Respuesta

DyD concluyen: En 1873, Elena G. de White contradijo la Biblia cuando dijo que Elías fue alimentado por un ángel. Luego, tres años más tarde, en 1876 ella cambió su manera de pensar y concordó con la Biblia de que realmente fue un cuervo. Luego, un año después de su muerte, sus editores trataron de acomodar las cosas omitiendo cualquier referencia a un ángel o un cuervo —ellos cambiaron las palabras de Elena G. de White para decir que a Elías solamente “se le proveyó milagrosamente de alimento” (Profetas y reyes, p. 94).

La acusación de que Elena de White “cambió su manera de pensar” en 1876, es incorrecto. Ella ya había declarado en 1851 –22 años antes- que Dios había enviado cuervos para alimentar a Elías (A Sketch of the Christian Experience and Views of Ellen G. White [Una breve reseña de la experiencia cristiana y visiones de Elena G. de White], p. 45; que más tarde se incluiría en Primeros escritos, p. 56), así que sabía todo acerca de los cuervos cuando ella hizo la declaración del “ángel”.

La acusación de que los editores trataron de suavizar las cosas cambiando las palabras de Elena G. de White después de su muerte, también es falsa por tres razones: (1) Elena G. de White revisó y aprobó cada cambio que se hizo; y (2) nada se había “acomodado” o ganado diciendo “se le proveyó milagrosamente de alimento” después de que la declaración anterior fue impresa. Y por último, (3) incluso si los editores hubieran alterado la declaración para que se leyera de esa manera, no estaban tratando de cubrir ninguna declaración en relación a los cuervos, pues en el mismo libro (Profetas y reyes) en la página 89 todavía hay una declaración sobre los cuervos. Esto muestra claramente que no había la intención de ninguna de las partes de “acomodar las cosas”.

Pero, ¿por qué Elena G. de White dice originalmente “cuervo” y luego menciona al “ángel”? Los cuervos no traen naturalmente alimento a la gente, y por cierto no traerían “pan y carne” sin que sea un milagro. Probablemente el ángel tuvo su parte en este milagro, así como los ángeles han estado detrás de los escenarios de la mayoría de los milagros.




¿Desobedeció Sansón a Dios cuando se casó con una filistea?


EGW: Sí: “Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnah conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: "Esta agradó a mis ojos." Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó… Precisamente cuando llegaba a la edad viril, cuando debía cumplir su misión divina, el momento en que más fiel a Dios debiera haber sido, Sansón se emparentó con los enemigos de Israel… se estaba colocando en una posición que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida.… La esposa, para obtener cuya mano Sansón había transgredido el mandamiento de Dios, traicionó a su marido antes de que hubiese terminado el banquete de bodas” (Patriarcas y profetas, pp. 606, 607).

La Biblia: No: “Sansón respondió a su padre: -- Tómame esta por mujer, porque ella me agrada. Su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos” (Jueces 14:3, 4).

Respuesta

Ningún estudiante de la Biblia puede negar que Sansón había ciertamente “transgredido el mandamiento de Dios” (ver la cita de Elena G. de White) al buscar una esposa entre los filisteos. Dios fue bien claro al respecto (ver Exo 34:11-16; Deum 7:1, 4; Jueces 3:5-6). El Señor sabía que con la asociación continua con los filisteos (y sus mujeres en particular) la vida de Sansón pronto no estaría dentro del plan original de Dios.

Pero Dios nos usa donde estamos. ¿Estaba Faraón cumpliendo la voluntad de Dios al no dejar ir a Israel? Sí y no. No, él no estaba en armonía con la voluntad de Dios, cuando Dios claramente le dijo mediante Moisés “deja ir a mi pueblo”. Pero la demora era la voluntad de Dios (ver Exo4:21), porque Dios sabía que Faraón endurecería su corazón y por este acto continuo, Dios sería aún más glorificado que si él hubiera dicho “está bien”. ¿Fue la voluntad de Dios que los hermanos de José lo vendieron como esclavo? Sí y no. Era el plan de Dios de tener a José en Egipto y hacerlo finalmente el segundo al mando, pero esto en ningún sentido disminuyó la culpa de los hermanos que hicieron esto. Aunque esto “era de Dios”, fue incorrecto de parte de ellos y se les tomó en cuenta. Dios podría haber cumplido su propósito para la vida de José sin la “ayuda” de sus celosos hermanos. Lo mismo fue con Sansón.

La mayoría admite que porque Sansón aparece en la lista de fe de personas destacadas (Hebreos 11), sus debilidades le causaron mucha aflicción y miseria durante su vida. Si Sansón hubiera permanecido fiel a Dios nunca habría sido capturado por los filisteos y le hubiesen quitado los ojos. No obstante, Dios transformó, incluso esta situación lamentable en victoria, mediante el acto final del hombre fuerte de derribar los pilares y matar a más con su muerte que durante toda su vida. Como con la mayoría de estas acusaciones, cuando la declaración es tomada en su contexto (sin omisiones) y se lee el capítulo completo, uno puede entender el punto que Elena G. de White estaba presentando.

Entre las partes que se dejaron de lado en la cita cortada, están estas palabras: [Sansón] “No se preguntó si al unirse con el objeto de su elección podría glorificar mejor a Dios o si [y luego DyD retoman la cita otra vez] se estaba colocando en una posición que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida.” La primera parte que se omite de esta cita, resume el problema de Sansón al buscar a esta mujer. Note cuán diferente se la lee en su contexto a cómo se la coloca en la lista de “contradicciones”.




¿Llevaba el sumo sacerdote la sangre de los animales sacrificados al Lugar Santo todos los días?


EGW: Sí: “La parte más importante del servicio diario era la que se realizaba en favor de los individuos… Con su propia mano mataba entonces el animal, y el sacerdote llevaba la sangre al lugar santo y la rociaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la ley que el pecador había violado. Con esta ceremonia y en un sentido simbólico, el pecado era trasladado al santuario por medio de la sangre” (Patriarcas y profetas, pp. 367, 368).

La Biblia: No: Aparte del día anual de expiación, el sacerdote sólo esparcía sangre “frente al velo” en el Lugar Santo en dos ocasiones: (1) cuando un sacerdote pecaba (Lev 4:3-12); (2) cuando toda la comunidad israelita pecaba (Lev 4:13-21). La sangre nunca era llevada al Lugar Santo en los sacrificios diarios cuando un líder pecaba (Lev 4:22-26) ni cuando un individuo pecaba (Lev 4:27-35).

Respuesta

Al respecto de lo que sucedía a la sangre después del sacrificio, había (como DyD señalaron) cuatro situaciones diferentes. (1) Un sacerdote, (2) un líder, (3) un ciudadano, y (4) la congregación en general. Dos de estas cuatro requerían que la sangre se esparciera frente al velo, y dos requerían que la carne se comiera así, mediante el cuerpo del sacerdote, los pecados serían transferidos figurativamente dentro del santuario.

Donde se produce confusión en relación con la declaración de Elena G. de White, es cuando dice “La parte más importante del servicio diario era la que se realizaba en favor de los individuos.” DyD deducen que ella quiere decir por individuo “ciudadano” como opuesto a la congregación, los líderes o los sacerdotes. Pero si se lee el capítulo completo (o al menos las dos páginas anteriores) queda claro que ella habla de los sacrificios por “individuos” (fueran éstos líderes o sacerdotes o ciudadanos comunes) como diferente de los sacrificios continuos matutinos y vespertinos, el quemar incienso, y lo que se hacía con los panes de la proposición. Estos eran sacrificios y ceremonias que se realizaban en la mañana y en la tarde, y eran diferentes que cuando un sacerdote, un líder, un ciudadano común o la congregación cometían un pecado adicional por su propia cuenta.

Sabemos que Elena G. de White no tenía confusión en relación con esto por una declaración vital que DyD dejan de lado. Es la siguiente oración después del final de la cita que usan. Es lamentable y confuso para los lectores que esta declaración no se haya incluido. La declaración, para que todos la lean, es “En algunos casos no se llevaba la sangre al lugar santo (véase el Apéndice, nota 9); sino que el sacerdote debía comer la carne, tal como Moisés ordenó a los hijos de Aarón, diciéndoles: "Diola él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación." (Lev. 10: 17.) Las dos ceremonias simbolizaban igualmente el traslado del pecado del hombre arrepentido al santuario” (Patriarcas y profetas, p. 368).

¿Cuánto más claro podía ella haberlo dicho? Elena G. de White escogió usar el método que era usado en la mitad de las cuatro situaciones, porque más claramente señalaba a la sangre de Cristo. Pero no dejó de tener en cuenta el hecho de que esto no se hacía en todos los casos. Esta expresión clara, sumada a la lectura del capítulo completo, muestra que Elena G. de White no contradice para nada la Biblia. Hay que tener en cuenta que si ella conocía que en algunos casos la sangre no era esparcida frente al velo, entonces ella sabía “cuándo” no era esparcida frente al velo. Esto está en perfecta armonía con la Biblia.




¿Se parecía Cristo a los otros niños?


EGW: Sí, 1896: “Debía ser semejante a los que pertenecían a la familia humana y a la raza judía. Sus facciones tenían que ser semejantes a las de los seres humanos, y no debía tener tal belleza en su persona que la gente lo señalara como diferente de los demás” (Christ Our Saviour [Cristo nuestro Salvador], p. 9, edición 1896; Mensajes selectos, tomo 3, p. 143).

EGW: No, 1898: “Nadie que mirara el rostro infantil radiante de animación, podría decir que Cristo era exactamente como los otros niños” (Comentario bíblico adventista, tomo 5, p. 1091).

La Biblia: Sí: “Subirá cual renuevo delante de él, como raíz de tierra seca. No hay hermosura en él, ni esplendor; lo veremos, más sin atractivo alguno para que lo apreciemos” (Isa 53:2).

Respuesta

En la primera cita, Elena G. de White está hablando de los rasgos faciales (como Isa 53:2 lo hace también). En la segunda cita, está expresando lo obvio: que su rostro ordinario “radiante de animación” por el amor que vertía libremente a todos los que estaban a su alrededor, fuera diferente de los otros niños.

Mientras que ellos eran muy similares en sus gritos, o peleas o haciendo todas las cosas que solemos hacer cuando niños, la diferencia era que en Cristo estaba constantemente la imagen del amor celestial. Sus rasgos faciales no eran extraordinariamente atractivos, no obstante, se semblante siempre era bondadoso y “radiante de animación”.




¿Fue el hombre Jesucristo también verdaderamente Dios?


EGW: No: “El hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios Todopoderoso” (Comentario bíblico adventista, vol. 5, p. 1104).

La Biblia: Sí: “Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre ‘Admirable consejero’, ‘Dios fuerte’, ‘Padre eterno’, ‘Príncipe de paz’” (Isa 9:6).

La Biblia: Sí: “He aquí que viene con las nubes: Todo ojo lo verá, y los que lo traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán por causa de él. Sí, amén. ‘Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin’, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apo 1:7-8).

La Biblia: Sí: “Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Fil 2:9).

Respuesta

Tanto Elena G. de White como la Iglesia Adventista del Séptimo Día enseñan que Jesús fue plenamente Dios aunque llegó a ser realmente hombre. No estamos de acuerdo con ciertas denominaciones que creen que Jesús era un “Dios menor” creado por el Padre. Sostenemos que Él era uno con el Padre desde las edades eternas y Elena G. de White continuamente expresa este punto de vista. Ahora, veamos la declaración citada arriba.

“Cristo dejó su lugar en las cortes celestiales y vino a esta tierra a vivir la vida de los seres humanos. Hizo este sacrificio para mostrar que es falsa la acusación de Satanás contra Dios: esto es, [mostrando] que es posible que el hombre obedezca las leyes del reino de Dios. Cristo, siendo igual con el Padre, honrado y adorado por los ángeles, se humilló por nosotros y vino a esta tierra a vivir una vida de humildad y pobreza: vino a ser un varón de dolores, experimentado en quebranto. Sin embargo, el sello de la divinidad estaba sobre su humanidad. Vino como un Maestro divino para elevar a los seres humanos, para aumentar su eficiencia física, mental y espiritual. No hay nadie que pueda explicar el misterio de la encarnación de Cristo. Con todo, sabemos que vino a esta tierra y vivió como un hombre entre los hombres. El hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios Todopoderoso, sin embargo Cristo y el Padre son uno. La Deidad no desapareció bajo la angustiosa tortura del Calvario, sin embargo no es menos cierto que "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Note, que en su contexto, Elena G. de White deja bien en claro que Jesús era totalmente igual con el Padre cuando Él vino a la tierra. Entonces, ¿qué quiso decir con que Jesús no era “Señor Dios Todopoderoso”?

La palabra clave aquí es “Todopoderoso” (no si Jesús era o no “verdaderamente Dios” como lo sugiere el encabezado de esta acusación). Antes de que Jesús llegara a ser humano, tenía:

  1. Omnipotencia
  2. Omnipresencia
  3. Omnisciencia

Cuando vino a la tierra, dejó a un lado:

  1. Omnipotencia: (Él dijo: “No puedo yo hacer nada por mí mismo” [necesitaba al Padre] Juan 5:30).
  2. Omnipresencia
  3. Omnisciencia (Él dijo que no sabía el día o la hora de su propia segunda venida, sino que sólo lo sabía el Padre [Marc 13:32]).

Jesús no contaba su igualdad con el Padre como algo a qué asirse, pero para usted y para mí, él llegó a ser humano y era obediente incluso hasta la muerte de la cruz (ver Fil 2:6-8).




Mientras tentaba a Jesús, ¿reclamó Satanás ser el ángel que salvó a Isaac de una muerte certera?


EGW: Sí: “Tan pronto como comenzó el largo ayuno de Cristo en el desierto, Satanás estuvo cerca con sus tentaciones… Pretendió hacer creer a Cristo que Dios no le requería que pasara por la abnegación y los sufrimientos que él anticipaba… También declaró que él era el ángel que detuvo la mano de Abrahán cuando levantó el cuchillo para matar a Isaac” (Mensajes selectos, vol. 1, p. 320).

La Biblia: No: Se puede leer la Biblia de tapa a tapa y no encontrará ninguna evidencia para apoyar esta supuesta conversación entre Cristo y Satanás.

Respuesta

En este punto DyD no dieron una respuesta elaborada y no ofrecen textos bíblicos porque no hay contradicción aquí. Sólo es una información con más detalles. Así como en otras partes, cuando se dan estos detalles, la información es inmediatamente clasificada como una contradicción. Incluso los ateos, que tratan de destruir la Biblia no tratan a las Escrituras de esta forma. Por ejemplo: En Judas, el verso 9, leemos: “Pero cuando el arcángel Miguel luchaba con el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: ‘El Señor te reprenda’.” Ahora imagine el argumento: “Usted puede leer el Antiguo Testamento desde Génesis hasta Malaquías, y no encontrará ninguna evidencia para apoyar esta supuesta conversación entre Miguel y Satanás.”

Judas no contradice en nada el Antiguo Testamento, incluso esta disputa por el cuerpo de Moisés nunca se menciona en la Biblia antes de este texto. Judas también habla de que Enoc profetiza acerca de la venida del Señor: “con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos…” (vers. 14-16). No tenemos registro de que Enoc dijera una cosa como ésta en los escritos de Moisés, no obstante creemos en Judas.




17. ¿Quién eligió a Judas para que sea uno de los doce discípulos de Cristo?


EGW: CRISTO ESCOGIÓ A JUDAS: “Cuando Judas fue escogido por nuestro Señor, su cano no era sin esperanza” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 41).

EGW: LOS DISCÍPULOS ESCOGIERON A JUDAS: “Los discípulos anhelaban que Judas llegase a ser uno de ellos… y lo recomendaron a Jesús.” (El Deseado de todas las gentes p. 260).

EGW: JUDAS SE ELIGIÓ A SÍ MISMO: “Mientras Jesús estaba preparando a los discípulos para su ordenación, un hombre que no había sido llamado se presentó con insistencia entre ellos. Era Judas Iscariote, hombre que profesaba seguir a Cristo y que se adelantó ahora para solicitar un lugar en el círculo íntimo de los discípulos… y esperó obtenerlo relacionándose con Jesús.” (El Deseado de todas las gentes pp. 260, 664).

La Biblia: JESÚS ESCOGIÓ A JUDAS: “Cuando llegó el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos… Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor… ¿No os he escogido yo a vosotros los doce?... No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Luc 6:13-16; Jn 6:70; 15:16).

Respuesta

Las declaraciones de Elena G. de White simplemente dicen: Judas buscó a Jesús con la esperanza de llegar a ser uno de sus discípulos. Los otros discípulos, cuando oyeron su pedido, “lo recomendaron” (no “escogieron”) a Jesús. Entonces Jesús lo escogió para que fuera uno de los doce, aunque sabiendo lo que podría ocurrir.




¿Se comieron los perros los restos de Judas?


EGW: Sí: “Su peso había roto la soga con la cual se había colgado del árbol. Al caer, su cuerpo había quedado horriblemente mutilado, y los perros lo estaban devorando. Sus restos fueron inmediatamente enterrados” (El Deseado de todas las gentes, p. 670).

La Biblia: No: “Entonces, arrojando las piezas de plata en el Templo, salió, y fue y se ahorcó.” (Mat 27:5).

“Este, pues, que había adquirido un campo con el salario de su iniquidad, cayó de cabeza y se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron” (Hech 1:18).

Respuesta

Otra vez, parece haber cuestiones conflictivas aquí para indicar que hay una contradicción. La Biblia no dice nada que pudiera hacernos pensar que los perros no pudieron haber comido la carne de Judas. Irónicamente, estos mismos textos son usados a veces por los escépticos para señalar una “contradicción” en la Biblia. Un pasaje dice que Judas “se ahorcó”, el otro dice que compró un campo y “cayó de cabeza y se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron”. Los críticos citan el hecho de que en Hech 1:18 no se menciona el ahorcamiento y que en Mat 27:5 no hay referencia a que sus entrañas se derramaron. Observando superficialmente, parece que hay dos relatos de cómo murió Judás. Los creyentes saben que estos dos pasajes no se contradicen uno al otro, sino que simplemente dan detalles diferentes sobre un mismo hecho. Estas son las mismas acusaciones que a menudo se hacen contra Elena de White.




¿Le colocó Herodes un manto rasgado a Jesús?


EGW: Sí: “Ante la sugerencia de Herodes, una corona de sarmientos espinosos de vid fue trenzada y colocada sobre la sagrada frente de Jesús; y un ropaje púrpura viejo y andrajoso, que fuera una vez la ropa de un rey, se colocó sobre su noble aspecto” (Spirit of Prophecy [Espíritu de profecía], vol. 3, p. 138, edición 1887). “Lo contemplaron vestido con una vieja ropa púrpura” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 1, p. 241).

La Biblia: No: “Entonces Herodes con sus soldados lo menospreció y se burló de él, vistiéndolo con una ropa espléndida; y volvió a enviarlo a Pilato.” (Luc 23:11).

Respuesta

Elena G. de White describe las rojas andrajosas como “que fuera una vez la ropa de un rey”. Si la ropa fue una vez la ropa de un rey, entonces probablemente estaba hecha de un lino muy fino: una ropa elegante, que simplemente se convirtió en andrajos con el tiempo. Elena G. de White lo deja bien en claro aquí. Es dudoso que el burlón Herodes hubiera permitido que una de sus ropas nuevas se usara para un tratamiento tan vergonzoso, especialmente considerando que la ropa sería llevada a “Pilato” (pues Jesús la portaría) y por tanto se perdería y probablemente arruinaría en el proceso.




¿Se desmayó Jesús tres veces bajo el peso de la cruz?





¿Tentó Satanás a Cristo después de que ayunó 40 días?


EGW: No: “Tan pronto como comenzó el largo ayuno de Cristo, Satanás estuvo cerca con sus tentaciones… Satanás dijo a Cristo que no era necesario que el sufriera el dolor del hambre y la muerte por inanición” (Redemption of the Temptation of Christ [Redención de la tentación de Cristo], p. 37, edición de 1874).

EGW: No: “Tan pronto como comenzó el largo ayuno de Cristo en el desierto, Satanás … Rodeado de luz, vino a Cristo pretendiendo ser uno de los ángeles del trono de Dios… Pretendió hacer creer a Cristo que Dios no le requería que pasara por la abnegación y los sufrimientos que él anticipaba” (Christ Our Saviour [Cristo nuestro Salvador], p. 45; Mensajes selectos, vol. 1, p. 320).

EGW: No: “Durante cuarenta días estuvo tentándole Satanás” (Primeros escritos, p. 155).

EGW: Sí: “Cuando Jesús entró en el desierto, fue rodeado por la gloria del Padre… Pero la gloria se apartó de él, y quedó solo para luchar con la tentación… Durante cuarenta días ayunó y oró… Entonces vio Satanás su oportunidad. Pensó que podía vencer a Cristo.” (El Deseado de todas las gentes, p. 118).

La Biblia: Sí: “Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. Se le acercó el tentador y le dijo: -- Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (Mat 4:2, 3).

Respuesta

La Biblia: “por cuarenta días, y era tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: -- Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan” (Luc 4:2, 3).

Aquí se puede apreciar un ejemplo perfecto de porqué estas acusaciones no prueban un error o contradicción. DyD citaron sólo del evangelio de Mateo sin mencionar lo que que Marcos, Lucas o Juan tienen para decir sobre este evento. En la tercera declaración de Elena G. de White, está citando a Lucas casi palabra por palabra. Con esta acusación en particular, nos vemos forzados a tomar una decisión: o Mateo era inspirado y Lucas y Elena G. de White no fueron inspirados (y estaban en error), o Lucas y Elena G. de White dar un registro más detallados de lo que sucedió, mostrando que algunas tentaciones comenzaron durante los 40 días y no después. Mateo (al igual que Elena G. de White en la cuarta cita) simplemente se centra en la primera de las tres tentaciones principales que se listan en su libro y en el de Lucas. Juan no menciona este encuentro para nada, y Marcos sólo dice: “Y estuvo allí en el desierto cuarenta días. Era tentado por Satanás y estaba con las fieras, y los ángeles lo servían” (1:13).

DyD concluyen: “Otro ejemplo de cómo Elena G. de White contradice la Biblia y confunde la mente. La Biblia no dice nada de que Satanás vino a tentar a Jesús antes de su ayuno o que lo tentó por cuarenta días, sino que después de cuarenta días el tentador vino a Jesús.”




¿Fue María alejada de la escena y los huesos de Jesús quebrantados durante su crucifixión?


EGW: Sí: “La madre de Jesús estaba agonizante, casi más allá de sus fuerzas, y mientras extendían a Jesús sobre la cruz, y estaban a punto de clavar sus manos con los crueles clavos a los brazos de madera, los discípulos apartaron de la escena a la madre de Cristo, para que ella no oyera el golpe de los clavos mientras eran introducidos en los huesos y músculos de sus tiernas manos y pies.” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 1, p. 58, escrito en 1858).

EGW: No: “Vio sus manos extendidas sobre la cruz; se trajeron el martillo y los clavos, y mientras éstos se hundían a través de la tierna carne” (El Deseado de todas las gentes, p. 693, escrito en 1898).

La Biblia: No: “Lo seguía una gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él… Pero todos sus conocidos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, estaban mirando estas cosas de lejos… Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo” (Luc 23:27, 49, 55).

La Biblia: No: “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena” (Juan 19:25).

La Biblia: No: “…pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: ‘No será quebrado hueso suyo’” (Juan 19:36).

Respuesta

Hay dos cuestiones aquí:

1. María alejada de la cruz

No, la Biblia no dice que María fue alejada de la escena. Incluso no dice que ella permaneció allí para presenciar cada parte del doloroso evento. DyD usan Juan 19:25 (“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre”) para probar que ella nunca fue alejada ni siquiera por un momento, pero Elena G. de White no dice que María nunca estuvo allí; sólo dice que fue alejada. Una lectura de lo que sigue después de la referencia que aparece arriba (Spiritual Gifts, vol. 1) revela que el discípulo Juan volvió a llevarla otra vez a la cruz (p. 59; ver también El Deseado de todas las gentes, p. 700).

2. Los huesos de Jesús “quebrados”

Elena G. de White declara que los clavos “eran introducidos en los huesos y músculos de sus tiernas manos y pies”. ¿Fue así? Cuando alguien era crucificado, así era como se hacía. Cada cristiano ha visto ilustraciones de Jesús en la cruz, y por cierto que esto no es invento de Elena G. de White (algunos dicen que los clavos eran en realidad clavados en las muñecas, pero aun así esto requeriría que “atravesara” los huesos). Jesús mismo registra todo esto cuando se aparece a los discípulos que estaban escondidos después de la resurrección. Ellos temían que fuera un fantasma y él les dijo “mirad mis manos y mis pies” y entonces “les mostró las manos y los pies” (Luc 24:39, 40).

Alguno puede decir que esto no era para mostrar las impresiones de los clavos, sino para mostrar que él era de carne. Pero no olvidemos lo que dijo Tomás (que no estaba allí durante este primer encuentro) después de oír acerca de él: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré” (Juan 20:25). ¿De dónde obtuvo esa idea? Le habían contado que Jesús les mostró las impresiones de los clavos en sus manos y pies. Entonces, cuando Jesús se aparece a Tomás, le dice que examine sus manos y su costado (la herida de la lanza), lo cual Tomás hizo y luego creyó (vers. 27).

Ahora, después de haber dejado en claro que Jesús definidamente sufrió que atravesaran sus manos y pies con los clavos (ver también Isaías 49:16; Salmo 22:16; Zacarías 12:10), debemos preguntarnos si alguna vez “atravesaron” sus huesos. No importa dónde se introdujeran los clavos, deben haber encontrado algún hueso y por tanto tenían que de alguna manera “atravesar” huesos para afirmar a Jesús en la cruz. Cuando la Biblia habla de que ningún hueso de Cristo sería quebrado (Salmo 34:20), aclara lo que quiere decir en Juan 19:31-36, donde vemos que cuando los soldados vinieron para quebrar las piernas (huesos) de los que habían sido crucificados ese día, no quebraron los huesos de Cristo pues ya estaba muerto. La Biblia no menciona lo que sucedió biológicamente cuando los clavos fueron introducidos en las manos y pies. Pero incluso si Dios preservó milagrosamente los huevos de las manos y pies de Cristo, no cambia el hecho bíblico de que los clavos lo “atravesaron”. Esto otra vez es realmente semántico. Elena G. de White dice “atravesaron”; la Biblia dice “traspasaron”. De acuerdo con el diccionario en español, la palabra “traspasar” significa: (1) Pasar a la otra parte; pasar una cosa de un sitio a otro. (2) Atravesar de parte a parte alguna cosa con un arma o instrumento; hacer sentir un dolor físico o moral con extraordinaria violencia.

Elena G. de White nunca dijo que “los huesos” de Cristo “fueron quebrados”. Cuando ella dice que los clavos “atravesaron” sus manos y pies, estaba en perfecta armonía con las Escrituras –el Antiguo y el Nuevo Testamentos.

DyD dicen que Elena G. de White “cambió su registro” de lo que hicieron los clavos cuando más tarde ella escribió sobre eso en El Deseado de todas las gentes, pero las palabras que se usan para describir la escena completa, son totalmente diferentes. Este no es un caso en el que se cambia una oración para cubrir un error, sino simplemente cuenta la historia otra vez en un libro diferente. ¿Por qué necesitaría cambiar algo que estaba en armonía con las Escrituras desde un primer momento?




¿Murieron la humanidad y la divinidad de Cristo en la cruz?


EGW: Sí: “Los hombres necesitan comprender que la Deidad sufrió y se angustió ante las agonías del Calvario” (Manuscrito 44, 1898, y Comentario bíblico adventista, vol. 7, p. 919).

EGW: No: “La Deidad no desapareció bajo la angustiosa tortura del Calvario” (Carta 1899, citada en el Comentario bíblico adventista, vol. 5, p. 1104).

La Biblia: Sí: “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó” (1 Tes 4:14).

Respuesta

Veamos las declaraciones de Elena G. de White en su contexto:

“‘En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad’. Los hombres necesitan comprender que la Deidad sufrió y se angustió ante las agonías del Calvario. Sin embargo, Jesucristo, a quien Dios dio para el rescate del mundo, compró a la iglesia con su propia sangre. La Majestad del cielo tuvo que sufrir a manos de fanáticos religiosos que pretendían ser el pueblo con mayor conocimiento sobre toda la tierra.”

En esta cita, Elena G. de White se está refiriendo obviamente a la Deidad de Cristo. Aunque la “plenitud de la Deidad” habitaba en Él “corporalmente”, era solamente el Hijo quien había de hundirse en la muerte bajo las agonías del Calvario; cada cristiano sabe esto. Jesús “compró a la iglesia con su propia sangre”. Sufrió “a manos de fanáticos religiosos”. El Padre sufrió en una forma diferente: observando a su Hijo amado morir desamparado en la Cruz.

Ahora, la siguiente cita completa:

“No hay nadie que pueda explicar el misterio de la encarnación de Cristo. Con todo, sabemos que vino a esta tierra y vivió como un hombre entre los hombres. El hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios Todopoderoso, sin embargo Cristo y el Padre son uno. La Deidad no desapareció bajo la angustiosa tortura del Calvario, sin embargo no es menos cierto que ‘De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna’.”

Aquí ella usa la palabra “Deidad” para describir la Divinidad –“Cristo y el Padre” (y el Espíritu Santo por supuesto). El Padre y el Espíritu Santo no “desaparecieron” en la muerte como pasó con Jesús. Ella claramente dice que aunque Jesús y el Padre eran uno, la Divinidad completa no desapareció bajo la tortura del Calvario. Los cristianos comprenden que cuando Jesús murió, Dios el Padre no murió. Las otras dos personas de la Divinidad o Trinidad estaban vivas; fue el Hijo el que debía morir en nuestro lugar, no la Deidad completa. Dice también en este contexto, que aunque la “Deidad” (el Padre incluido) no sufrió y murió en la cruz, no obstante Dios el Padre dio a su Hijo para que muriera por nosotros, y qué agonía debió haber sido aquella –observándolo morir. En este lugar, Elena G. de White está claramente contrastando el papel del Hijo con el resto de la Divinidad y es esta Divinidad a la cual hace referencia la palabra “Deidad” en este lugar. Resumiendo, ¿era Jesús Deidad? Sí. ¿Murió él en la cruz? Sí. ¿Son el Padre y el Espíritu Santo, Deidad? Sí. ¿Murieron o desaparecieron en la cruz? No. Esto es simplemente un caso en el cual una palabra (por ejemplo, como la palabra “ley”) se usa de diferentes formas.




¿Murió Jesús para darnos una segunda prueba?


EGW: Si: “La muerte entró en el mundo a causa de la transgresión. Pero Cristo dio su vida para que el hombre tuviera otra prueba. El no murió en la cruz para abolir la ley de Dios, sino para asegurar para el hombre un segundo tiempo de gracia.” (Testimonios para los ministros, p. 131).

La Biblia: No: “Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.” (2 Cor 6:2).

La Biblia: No: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” (Heb 2:3).

La Biblia: No: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.” (Heb 9:27, 28).

Respuesta

Los tres textos bíblicos usados son maravillosas verdades acerca del evangelio, pero no tratan (ni refutan) el tema que trata Elena G. de White en su declaración. A continuación hay cuatro versículos que apoyan lo que dijo:

“Pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Cor 15:21, 22).

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado que Dios resucitó a Cristo, al cual no resucitó si en verdad los muertos no resucitan. Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron” (1 Cor 15:14-18).

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom 8:1-4).

“Porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Antes de la Ley ya había pecado en el mundo; pero donde no hay Ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión, porque si por la transgresión de aquel uno muchos murieron, la gracia y el don de Dios abundaron para muchos por la gracia de un solo hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó, porque, ciertamente, el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación que produce vida. Así como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos” (Rom 5:10-19).

Esto es exactamente lo que Elena G. de White estaba diciendo y que es el fundamento del cristianismo.




¿Fue completada la expiación por el pecado en la cruz?


EGW: No: “Quedó evidente para nosotros que la profecía de Daniel 8: 14, en vez de significar la purificación de la tierra, se refería al término de la obra de nuestro sumo Sacerdote en el cielo, o sea el fin de la expiación, y la preparación del pueblo para el día de su venida” (Notas biográficas, p. 70).

EGW: No: “Jesús entró en el lugar santísimo del celestial al fin de los 2300 días de Daniel 8, en 1844, para hacer la expiación final por todos los que pudiesen recibir el beneficio de su mediación” (Primeros escritos, p. 253).

La Biblia: Sí: “Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: -- ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:30).

La Biblia: Sí: “Pero ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la Ley y por los Profetas: la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él, porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Rom 3:21-25).

La Biblia: Sí: “Con mucha más razón, habiendo sido ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira, porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Rom 5:9-10).

La Biblia: Sí: “Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Rom 5:11).

Respuesta

Nuevamente los textos elegidos son verdades maravillosas, pero no se refieren a lo que nuestro Sumo Sacerdote está haciendo por nosotros en el cielo en este momento. De los cuatro textos:

El primero trata de lo que dijo Jesús: “Consumado es [el trabajo que su Padre le dio que hiciera].” Había vivido una vida perfecta, y ahora podía presentar esa vida como un sacrificio perfecto.

El segundo dice que somos justificados gratuitamente, y que Jesús fue un sacrificio de propiciación. Fue definidamente eso. (Es el único texto de los cuatro que tiene incluso la palabra “propiciación”.)

Los textos tercero y cuarto dicen que hemos sido reconciliados con Dios mediante Jesús. Ninguno cuestionaría este hecho.

Todos estos hechos son aceptados por Elena G. de White en sus escritos y por los Adventistas en sus creencias. Están en perfecta armonía con el juicio investigador (que comienza en 1844). El tema del juicio investigador no contradice la Biblia. Es todo un estudio bíblico en sí mismo y por razones de espacio no trataremos completamente el estudio aquí. Respecto a la “propiciación” o “expiación”, Elena G. de White enseña que Jesús lleva sobre sí mismo por completo nuestros pecados cuando se los confesamos y que nos limpia con sus sangre plenamente (ver Review and Herald, 11 de noviembre, 1890; The Youth’s Instructor, 20 de septiembre, 1900, como dos ejemplos de esto.) Pero Dios tiene un plan para terminar con el “problema del pecado” para siempre, y eso involucra mucho más que simplemente un manto de perdón. Los cristianos ya saben que la obra de Jesús por nosotros no está “terminada” en todo sentido, porque la Biblia dice que él todavía intercede por nosotros en forma diaria (Heb 7:25; Rom 8:34). Todavía tiene un juicio que realizar (Hech 17:31; Rom 14:10). Y todavía tiene que rescatar a sus hijos fieles de un planeta que fenece (Juan 14:3; Mat 24:30). Lo que Jesús hace con el registro de nuestros pecados es exclusivamente su tarea y se puede percibir en el servicio del santuario del Antiguo Testamento, particularmente en el Día de la Expiación.

Para más información al respecto, recomendamos el libro de Clifford Goldstein, 1844 Hecho Simple.




La sangre de Cristo ¿abolió el pecado?


EGW: No: “Aunque la sangre de Cristo habría de librar al pecador arrepentido de la condenación de la ley, no había de anular el pecado… pero quedaba en el santuario hasta el día de la expiación” (Patriarcas y profetas, p. 371).

La Biblia: Sí: “En él tenemos (“tenemos” es tiempo presente) redención por su sangre, el perdón de pecados” (Gén 9:28 y 11:4).

La Biblia: Sí: “y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).

La Biblia: Sí: “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de pecado” (Rom 4:7, 8).

Respuesta

Esta acusación es otra forma de decir lo anterior, uno necesita estudiar el juicio investigador por sí mismo para comprender su validez. Unas pocas citas no arrojarán mucha luz sobre la cuestión. El Día de la Expiación era una sombra (tipo) asombrosa de cómo concluiría el plan de salvación de Dios. Cualquier estudiante de la Biblia será bendecido al estudiar el asunto. Los textos que DyD ofrecen simplemente dicen que tenemos (tiempo presente) redención y perdón y purificación mediante Jesús –uno de los temas favoritos de Elena G. de White y los Adventistas. No obstante, tanto Elena G. de White como los adventistas, rechazan las enseñanzas de “una vez salvo, siempre salvo” pues la Biblia no enseña eso.




Los pecados confesados ¿son transferidos al santuario celestial mediante la sangre de Cristo?


EGW: Sí: “Así como en la antigüedad los pecados del pueblo se transferían figurativamente al santuario terrenal por la sangre de la ofrenda por el pecado, así también, nuestros pecados son transferidos, de hecho, al santuario celestial por sangre de Cristo” (The Great Controversy [El conflicto de los siglos], p. 266, edición 1886).

“Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la víctima ofrecida, y por la sangre de ésta se transferían figurativamente al santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo, y transferidos, de hecho, al santuario celestial” (El conflicto de los siglos, p. 474, edición 1911).

La Biblia: No: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado” (1 Jn 1:7). “En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efe 1:7).

Respuesta

Esta acusación también trata con la cuestión del Juicio Investigador. Los textos usados para refutar a Elena de White solo apoyan lo que ella ha dicho en las declaraciones mencionadas.




¿Quién carga nuestros pecados?


EGW: SATANÁS: “Se vio además que, mientras que el holocausto señalaba a Cristo como sacrificio, y el sumo sacerdote representaba a Cristo como mediador, el macho cabrío simbolizaba a Satanás, autor del pecado, sobre quien serán colocados finalmente los pecados de los verdaderamente arrepentidos… todos estos pecados sobre Satanás… Satanás… sufrirá finalmente la entera penalidad del pecado” (El conflicto de los siglos, pp. 475, 539).

La Biblia: JESÚS: “Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!” (1 Ped 2:24).

Respuesta

Otra declaración sobre el juicio investigador. Si uno rechaza el juicio investigador (o el sábado, o que los muertos duermen, o el diluvio por esa razón) entonces la persona será capaz de encontrar muchas declaraciones de Elena G. de White que están aparentemente “equivocadas”. Jesús pagó el precio por nuestros pecados, pero Satanás es responsable por tentarnos a pecar. Si Jesús quiere que Satanás pague un precio por esto, esa es su decisión. Nuevamente, sugerimos que el lector estudie sobre el Día de la Expiación y lea el libro de Clifford Goldstein sobre el tema.




¿Requiere Dios una ofrenda por la trasgresión antes de perdonarnos?


EGW: Sí: “No puede corregir todos los casos, ya que algunas de las personas a quienes causó daño han bajado a la tumba y la cuenta está registrada en contra suya. En estos casos, lo mejor que puede hacer es presentar una ofrenda de expiación ante el altar del Señor, y él lo aceptará y perdonará” (Testimonios para la iglesia, vol. 5, p. 318).

La Biblia: No: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn 1:9).

Respuesta

Recomendamos leer la sección completa de Testimonios, vol. 5, de donde se extrae esta cita para comprender lo que se presenta. Elena G. de White estaba escribiendo a un hombre que tenía un problema con el dinero y la deshonestidad. Aparentemente, había perjudicado a algunas personas financieramente y algunos de ellos, con el transcurso de los años, habían muerto. Entonces, Elena G. de White le señala a este hombre a Zaqueo y su acto cristiano de prometer devolver 4 veces más todo lo que había obtenido injustamente.

Si hemos tenido una ganancia financiera obteniendo ventaja sobre otros y quebrantando la ley de Dios en el proceso, por supuesto que debemos restaurar todo lo que hemos tomado. Y si ellos y sus familiares ya no están, entonces debemos restaurar este dinero a Dios. Debiera haber algo que salga de lo que hemos obtenido. No podemos robar a un hombre rico y luego aceptar a Cristo, e insistir continuar viviendo la buena vida con el dinero que hemos adquirido erróneamente. El punto de Elena G. de White es que el dinero debe en primer lugar y por sobre todo devolverse a quien se perjudicó, pero si esto no es posible, entonces debemos devolver el dinero a Dios. Una lectura de la sección completa puede aclarar cualquier confusión de lo que Elena G. de White quiere decir.

Para desaprobar este principio bíblico, DyD citan de 1 Juan 1:9, que dice que si confesamos nuestros pecados Dios nos perdona. Ese no es el punto aquí; Elena G. de White estaba hablando a un individuo en particular que tenía un problema en particular. No estaba por ninguna razón diciendo que ésta es la forma que nos acercamos a Cristo –con una ofrenda financiera. Pero DyD concluyen:

“Dios le dice que confiese sus pecados y usted será perdonado y purificado. Elena G. de White contradice la Biblia al pedirle a usted que traiga una ofrenda de expiación para que sea perdonado”.

Esto no es cierto. Elena G. de White no le dice a usted que traiga una ofrenda de expiación para que sea perdonado.




¿Podemos decir que ya somos salvos por la gracia de Cristo?


EGW: No: “Nunca debe enseñarse a los que aceptan al Salvador, aunque sean sinceros en su conversión, a decir o sentir que están salvados… Los que aceptan a Cristo y dicen en su primera fe: "Soy salvo", están en peligro de confiar en sí mismos.” (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 119, 120).

La Biblia: Sí: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

Respuesta

Ahora, veamos la cita en su contexto (esto es largo, pero vale la pena –muy Cristocéntrico):

(lo que se cita arriba aparece en itálica)

“La caída de Pedro no fue instantánea, sino gradual. La confianza propia lo indujo a creer que estaba salvado, y dio paso tras paso en el camino descendente hasta que pudo negar a su Maestro. Nunca podemos con seguridad poner la confianza en el yo, ni tampoco, estando, como nos hallamos, fuera del cielo, hemos de sentir que nos encontramos seguros contra la tentación. Nunca debe enseñarse a los que aceptan al Salvador, aunque sean sinceros en su conversión, a decir o sentir que están salvados. Eso es engañoso. Debe enseñarse a todos a acariciar la esperanza y la fe; pero aun cuando nos entregamos a Cristo y sabemos que él nos acepta, no estamos fuera del alcance de la tentación. La Palabra de Dios declara: ‘Muchos serán limpios, y emblanquecidos, y purificados’ [Dan 12:10]. Sólo el que soporte la prueba, ‘recibirá la corona de vida’ [Santiago 1:12]. Los que aceptan a Cristo y dicen en su primera fe: "Soy salvo", están en peligro de confiar en sí mismos. Pierden de vista su propia debilidad y constante necesidad de la fortaleza divina. No están preparados para resistir los ardides de Satanás, y cuando son tentados, muchos, como Pedro, caen en las profundidades del pecado. Se nos amonesta: ‘El que piensa estar firme, mire que no caiga’ [1 Cor 10:12]. Nuestra única seguridad está en desconfiar constantemente de nosotros mismos y confiar en Cristo.”

Este pasaje coloca al yo donde pertenece —en el polvo— y nos muestra nuestra constante necesidad de Jesús. Pedro es, como ella dijo, un perfecto ejemplo de lo que sucede cuando declaramos algo como que es un hecho, como si estuviéramos fuera de la probabilidad de caer. Podemos conocer que nuestra relación es correcta con Dios hoy, pero no conocemos nuestras debilidades, o dónde podríamos caer y/o volvernos contra Dios (ver Jer 17:9). Podemos tener la seguridad que si estamos por morir hoy, seremos salvos, pero anunciar descaradamente que pase lo que pase, somos salvos, es básicamente “una vez salvo siempre salvo” y eso es realmente contra lo que ella nos advierte.

1 Juan 5:12 es una verdad hermosa: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.”

No hay nada de malo con tener fe en el hecho de que hemos aceptado el don gratuito de Jesús de la vida eterna. Esta es la clase de seguridad que necesitamos. Pero este texto no nos dice que debemos salir y proclamar que no podemos caer, como hizo Pedro. Somos advertidos por Pablo en tener cuidado si pensamos que estamos firmes, pues podemos caer (1 Cor 10:12). Y Jesús dijo que algunas de las “ramas” que han sido “injertadas” en él serían cortadas y quemadas si no llevaban fruto (Juan 15:1-6). En Mateo 7:21-23, Jesús describe una clase de personas que vienen a él, convencidas de que son “salvas” y a las que les dice “nunca las conocí”. Se estaban mirando a sí mismas, lo que siempre es un gran error.

La belleza de todo esto no es que dudemos de Dios y de su habilidad para salvar, sino más bien que dudemos de nosotros mismos y de nuestra habilidad para hacer cualquier cosa buena o vencer el pecado con nuestra fuerza. No somos los suficientemente fuertes como para vencer. Sólo Jesús mediante nosotros puede vencer. Esta constante advertencia de nuestra debilidad es la única salvaguarda contra la presunción y el elegir el pecado por encima de Jesús. La falta de fe en uno mismo es una de las mayores lecciones que podemos aprender.




¿Puede la fe de los padres creyentes salvar a sus hijos?


EGW: Sí: “Sé que algunos ponían en duda aun si los hijitos de los padres creyentes se salvarían, porque ellos [los hijos] no han tenido ninguna prueba del carácter, ya que todos deben pasar por esa prueba para que se evalúe su carácter en base a las pruebas. Se hace la pregunta: "¿Cómo pueden los niñitos pasar por esa prueba para ser examinados?" Contesto que la fe de los padres creyentes cubre a los niños” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 359).

La Biblia: No: “O si yo trajera espada sobre la tierra, y dijera: "¡Espada, pasa por la tierra!", e hiciera exterminar de ella a hombres y bestias, y si estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo, dice Jehová, el Señor, que no librarían a sus hijos ni a sus hijas. Ellos solos serían librados. O si enviara pestilencia sobre esa tierra y derramara mi ira sobre ella con sangre, para exterminar de ella a hombres y a bestias, y estuvieran en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová, el Señor, que no librarían a hijo ni a hija. Solamente ellos, por su justicia, librarían sus propias vidas” (Eze 14:17-20).

La Biblia: No: “El alma que peque, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo recaerá sobre él y la impiedad del impío recaerá sobre él.” (Eze 18:20).

La Biblia: No: “Pero vosotros habéis dicho: 'No es recto el camino del Señor'. Yo os juzgaré, casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos” (Eze 33:20).

Respuesta

Los tres textos que se mencionan no se refieren a los niños pequeños a quienes todavía no se los tiene en cuenta (incluso el primer texto que dice “hijo o hija” no especifica que sean niños pequeños que no distinguen el bien del mal).

A continuación hay algunos textos que tratan con la responsabilidad y la luz dada:

  • Santiago 4:17: “El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, comete pecado.”
  • Juan 9:41: “Jesús les respondió: -- Si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora, porque decís: "Vemos", vuestro pecado permanece.”
  • Hechos 17:30: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.”

¿Y qué sobre la salvación de nuestros hijos?

  • Isaías 49:25: “Pero así dice Jehová: "Quizás el cautivo sea rescatado del valiente y el botín sea arrebatado al tirano, pero yo defenderé tu pleito y salvaré a tus hijos.”
  • Hechos 16:31: “Ellos dijeron: -- Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.”

Estos textos no quieren decir que toda persona responsable tiene un manto para cubrir pecados basado en la fe de sus familiares. Pero no son más contradictorios o confusos que la cita de Elena G. de White en cuestión.

No sería lógico creer que Dios juzga a los adultos según la luz que tienen, pero condena a los bebés pequeños que no saben nada. Dios “pasa por alto” su ignorancia porque “ignorancia” es todo lo que son.

¿No hacen las oraciones y la fe de los padres una diferencia ante Dios hasta que los niños tienen la edad suficiente para hacer sus propias decisiones ante Dios? La Biblia dice que esas oraciones y fe hacen diferencia (ver Santiago 5:16). En cuanto a los que ocurre a los bebes (que mueren) de los padres impíos, no sabemos cómo funciona todo, y no es nuestra tarea. Afortunadamente sólo Dios es Juez y Él arreglará todo; podemos estar seguros.




¿Serán los pecados del esclavo transferidos a su señor?





¿Pueden los esclavos ignorantes ser salvos?


EGW: No: “Dios no puede llevar al cielo al esclavo que fue mantenido en la ignorancia y la degradación, sin saber nada de Dios ni de la Biblia, temiendo tan sólo el látigo de su amo, y ocupando un puesto inferior al de los brutos” (Primeros escritos, p. 276).

La Biblia: Sí: “La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo” (Juan 1:9).

Respuesta

Aquí Elena G. de White no está hablando justamente de cualquier esclavo “ignorante”, sino del mismo esclavo cuyos pecados serían “castigados” en su señor según el argumento anterior. Dios “cierra los ojos” a la ignorancia; no obstante esto no significa que ignore la elección de características malvadas. Si una persona desobedece el consejo de Dios mientras ignoraba ese consejo, Dios cierra los ojos ante esto. Pero si una persona (esclavo ignorante en este caso) abriga un espíritu malvado y va contra cualquier poca luz o conciencia que tenga, entonces esto es diferente. Elena G. de White explica esto diciendo que Dios “hace con él lo mejor que puede hacer un Dios compasivo. Le permite ser como si nunca hubiera sido, mientras que el amo debe soportar las siete postreras plagas y luego levantarse en la segunda resurrección para sufrir la muerte segunda, la más espantosa. Entonces la justicia de Dios estará; satisfecha” (Primeros escritos, p. 276).

En otras palabras, este esclavo, aunque no es salvo, tampoco enfrentará el castigo de los perdidos. Simplemente permanecerá “dormido” por toda la eternidad, mientras el señor sufre en el lago de fuego hasta consumirse. Irónicamente este mismo texto que DyD usan para argumentar en contra de Elena G. de White, es el mismo que ayuda a esclarecer el caso. Ellos citan Juan 1:9 “La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo”. Esta luz que fue dada a todo hombre estaba en la conciencia de este esclavo. Su señor lo mantuvo alejado de la Biblia y de Dios, y así la actitud desagradable del esclavo (o los pecados que tuviera) nunca fueron vencidos. Pero Dios no castiga tampoco al esclavo.

La pregunta que encabeza la acusación de contradicción es también inapropiada. La cuestión no es si un esclavo “ignorante” puede o no ser salvo. Es si alguien que ha vivido con la luz que ha tenido puede ser salvo. Lo que quebranta el corazón de Dios es saber lo que hubiera pasado si ese esclavo endurecido hubiese leído la Biblia. Eso es lo que el señor del esclavo va a sufrir.

Pocas páginas después de esta declaración, ella dice: “Vi que los piadosos esclavos se alzaban triunfantes y victoriosos” (p. 286). Ella fue bien clara en sus escritos de que muchos esclavos serían salvos.

Algunos críticos objetan la idea de que algunos permanecerán en sus tumbas a la luz de Juan 5:28, 29 que dice que todos los que están en las tumbas saldrán. Pero la Biblia tiene muchos ejemplos en cuanto a los eventos del tiempo final donde todo lenguaje inclusivo contiene restricciones definidas. El mejor ejemplo de esto se encuentra en Apo 6:15, 16 cuando dice que en el momento de la segunda venida “todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes, y decían a los montes y a las peñas: ‘Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero’.” Obviamente no todo esclavo y persona libre se va a perder (ver también Juan 12:32).




¿Podemos decir legítimamente “He dejado de pecar”?


EGW: Sí: “Cristo murió para hacer posible que usted deje de pecar, y el pecado es transgresión de la ley” (Review and Herald, vol. 71, No. 35, p. 1, 28 de agosto de 1894).

EGW: Sí: “Ser redimido significa dejar de pecar” (Review and Herald, vol. 77, No. 39, p. 1, 25 de septiembre de 1900).

EGW: Sí: “Sólo los que, mediante la fe en Cristo, obedecen todos los mandamientos de Dios, alcanzarán la condición de impecabilidad en que vivía Adán antes de su transgresión. Testifican de su amor a Cristo obedeciendo todos sus preceptos (MS 122, 1901)” (Comentario bíblico adventista, vol. 6, p. 340).

EGW: Sí: “A todo el que se rinde completamente a Dios, se le da el privilegio de vivir sin pecado, en obediencia a le ley del cielo… Dios requiere de nosotros perfecta obediencia. Debemos purificarnos a nosotros mismos, como él es puro. Al guardar sus mandamientos, hemos de revelar nuestro amor por el Supremo Gobernador del universo” (Review and Herald, 27 de septiembre de 1906, p. 8).

La Biblia: No: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8, 9).

La Biblia: No: “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efe 2:8, 9).

Respuesta

Note la pregunta que se hace con esta acusación: “¿Podemos decir legítimamente ‘He dejado de pecar’?”

Ahora considerando la evidencia presentada, veamos dos hechos.

1. Ninguna de las declaraciones de Elena G. de White citadas nos dicen que hemos dejado de pecar. Elena G. de White trata este tema en otras partes, y aquí hay un ejemplo de lo que dice.

“Aquellos que buscan realmente perfeccionar el carácter cristiano nunca animarán el pensamiento de que están sin pecado. Sus vidas pueden ser irreprochables, pueden estar viviendo como representantes de la verdad que han aceptado; pero cuanto más disciplinen sus mentes para espaciarse en el carácter de Cristo, y cuanto más cerca estén de su divina imagen, más claramente discernirán la perfección sin manchas de Cristo, y más profundamente sentirán sus propios defectos.” Y nuevamente: “aquellos que se esfuerzan por llamar la atención a sus buenas obras, hablando constantemente de su estado sin pecado y procurando destacar en forma prominente sus logros religiosos, están sólo engañando sus propias almas al hacerlo” (The Sanctified Life [Vida santificada], pp. 7 y 12).

“Pero no nos jactemos de nuestra santidad. Al tener una visión más clara del inmaculado carácter de Cristo y de su infinita pureza, nos sentiremos como Daniel cuando contempló la gloria del Señor, y dijo: ‘Mi fuerza se cambió en desfallecimiento’” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 405).

“¿Por qué es que tantos dicen ser santos y sin pecado? Es porque están muy lejos de Cristo” (Manuscrito 5, 1885).

2. Ninguno de los textos bíblicos nos dicen que no podemos vencer, por la gracia de Dios. (Lo cual es todo lo que las declaraciones de Elena G. de White dicen.)

El primer texto (1 Juan 1:8, 9) dice simplemente que si decimos que no hemos pecado la palabra de Dios no está en nosotros (y estamos en el error). Elena G. de White expresa en forma consistente este punto de vista como se mostró en el punto anterior.

El segundo texto (Efe 2:8, 9) dice simplemente que somos salvos por gracia y no por obras. Nuevamente, Elena G. de White expresa consistentemente este punto de vista:

“Cuando los hombres aprenden que no pueden obtener justificación (santidad) por los méritos de sus propias obras, y contemplan a Jesucristo con confianza firme y plena como su única esperanza, no tendrán mucho de sí mismos y poco de Jesús. Las almas y los cuerpos están manchados y sucios por el pecado, el corazón está ajeno de Dios, no obstante muchos están luchando con sus propias fuerzas finitas para ganar la salvación por las buenas obras. Ellos piensan que Jesús hará algo en la salvación; y que ellos deben hacer el resto. Necesitan ver por fe la justicia de Cristo como su única esperanza para el tiempo y la eternidad” (1888 Materials [Materiales de 1888], p. 818).

“Pues casi todas las religiones falsas se basan en el mismo principio, a saber que el hombre puede depender de sus propios esfuerzos para salvarse” (Patriarcas y profetas, p. 60). (Véase también Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 1, p. 163; vol. 6, p. 372; Palabras de vida del gran Maestro, p. 88; Testimonios para los ministros, pp. 97, 456; El camino a Cristo, p. 61; Evangelismo, p. 432; Patriarcas y profetas, p. 458; Los hechos de los apóstoles, pp. 240, 441, 449; The Sanctified Life [Vida santificada], p. 87.)

Hemos visto que Elena G. de White apoyó plenamente lo que la Biblia enseña sobre la salvación por la gracia mediante la fe. Pero ¿apoya la bilbia lo que ella dice sobre vencer? Sin comentarios adicionales, considere los siguientes textos a la luz de las citas de Elena G. de White:

“Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca. Todo aquel que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido” (1 Juan 3:3-6).

  • “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gál 5:16).
  • “A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Judas 1:24).
  • “Al vencedor le concederé que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apo 3:21).




La obediencia a los mandamientos ¿me ganará el favor de Dios?


EGW: Sí: “El obedecer los mandamientos de Dios es la única forma de obtener (ganar) su favor” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 28). Nota: la palabra “ganar” es una adición entre paréntesis por DyD, no Elena G. de White.

La Biblia: No: “todas nuestras justicias como trapo de inmundicia” (Isa 64:6).

La Biblia: No: “Y que por la Ley nadie se justifica ante Dios es evidente, porque ‘el justo por la fe vivirá’” (Gál 3:11).

Respuesta

Obtener algo no siempre quiere decir ganarlo. Obtener puede simplemente significar “llegar a tener posesión de”. Después de leer el pasaje en Testimonies, vol. 4, podemos descubrir rápidamente que Elena G. de White estaba contrastando aquellos que obedecen a Dios descansando en la fe con quienes esperan dudando hasta que “todo es claro y simple delante de ellos” (Testimonies, vol. 4, p. 27). Obedecer a Dios en la fe como opuesto a dudar de él es la cuestión. ¿Pero qué acerca de las palabras “obtener su favor”? Si la Biblia usa un lenguaje similar, entonces no podemos culpar a Elena G. de White.

“Porque el que me halla, halla la vida y obtiene el favor de Jehovah. Pero el que me pierde se hace daño a sí mismo; todos los que me aborrecen aman la muerte” (Prov 8:35, 36).

Aquí se aprecia no sólo las mismas palabras que usa Elena G. de White, sino que también expone el mismo pensamiento principal. El hallar sabiduría (así se obtiene el favor del Señor, de acuerdo al texto) se contrasta con pecar (transgredir la ley de Dios -1Juan 3:4). Elena G. de White dice sólo lo que hizo Salomón, y pocos cuestionarían la sabiduría e inspiración de Salomón.

  • Pero ¿hay algún otro ejemplo bíblico de una persona que obtiene el favor de Dios?
  • “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Gén 6:8).
  • “Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y daré a tu descendencia todas estas tierras, y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Gén 26:4, 5).
  • “Dijo Moisés a Jehová: -- Mira, tú me dices: ‘Saca a este pueblo’, pero no me has indicado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: ‘Yo te he conocido por tu nombre y has hallado también gracia a mis ojos’” (Exo 33:12).
  • “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuera traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” (Heb 11:5).
  • “Hasta los días de David. Este halló gracia delante de Dios” (Hech 7:45, 46).
  • “Y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:22).
  • “Entonces el ángel le dijo: -- María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios” (Luc 1:30).




¿Nuestra obediencia y nuestra fe nos reconcilian con Dios?


EGW: Sí: “El hombre que ha deshecho la imagen de Dios en su alma mediante una vida corrompida, no puede efectuar un cambio radical en sí mismo mediante el mero esfuerzo humano. Debe aceptar las provisiones del Evangelio; debe reconciliarse con Dios por medio de la obediencia a su ley y la fe en Jesucristo” (Testimonies for the Church [Dones Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 294; La maravillosa gracia, p. 144).

La Biblia: No: “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efe 2:8, 9).

La Biblia: No: “También a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos por vuestros pensamientos y por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprochables delante de él” (Col 1:21, 22).

Respuesta

La primera frase en la cita de Elena G. de White habla por sí misma. “El hombre…, no puede efectuar un cambio radical en sí mismo mediante el mero esfuerzo humano.” Su lenguaje es bastante claro aquí. Continúa: “Debe aceptar las provisiones del Evangelio…” Las “provisiones” del evangelio son lo que nos reconcilian con Dios, y aquellas provisiones incluyen poder para obedecer la ley de Dios. El evangelio completo provee tanto el perdón como el poder, de acuerdo a la Biblia.

Si le cuestionamos la referencia a la obediencia en Elena G. de White, entonces debemos cuestionar los siguientes textos:

“Al obedecer a la verdad, mediante el Espíritu, habéis purificado vuestras almas para el amor fraternal no fingido. Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Ped 1:22).

“¿Con qué limpiará el joven su camino? ¡Con guardar tu palabra!” (Salmo 119:9).




Como cristiano ¿permanezco condenado ante Dios?


EGW: Sí: “En el tiempo en que brilló sobre nosotros la luz de la reforma pro salud, y desde ese tiempo en adelante, la pregunta siempre presente ha sido ésta: ‘¿Estoy yo practicando la verdadera temperancia en todas las cosas?’ ‘¿Es tal mi régimen alimenticio que me pondrá en una posición en la cual pueda realizar la mayor suma de bien?’ Si no podemos contestar estas preguntas en forma positiva, aparecemos condenados delante de Dios” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 21).

La Biblia: No: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom 8:1).

La Biblia: No: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree no es condenado” (Juan 3:17, 18).

La Biblia: No: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Respuesta

DyD muestran correctamente dos de las condiciones para permanecer sin condenación. (1) Estar “en Cristo Jesús” y (2)”creer” en Cristo y en el Padre. Ahora, consideramos lo que realmente significa “en Cristo Jesús” y “creer”.

La declaración de Elena G. de White fue sobre salud. La Biblia dice:

“Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Cor 3:17).

Este mandamiento es claro. Los adventistas creen que es un pecado destruir el cuerpo por cuestiones de intemperancia (fumar, consumir bebidas alcohólicas, hábitos de comer destructivos, etc.). Esta creencia está basada en el sexto mandamiento (no matarás) como también en un sinnúmero de otros textos como el citado anteriormente. Definidamente la Biblia promueve la salud del cristiano, que es todo un estudio en sí mismo. A la luz de los textos anteriores, ¿podría alguien todavía estar “en Cristo” si está destruyendo intencionalmente el templo de Dios. Esto nos recuerda otra vez la enseñanza de “una vez salvo, siempre salvo” que no tiene apoyo en la Biblia. Cristo mismo enseñó que estarán aquellos que una vez estuvieron “en Cristo” pero que escogieron no continuar esta relación (ver Juan 15:1-5; Mat 7:21-23; Eze 18:24; Apo 22:19). Esta relación no es una decisión de una vez, sino debe mantenerse diariamente (ver 1 Cor 15:31).

Para muchos cristianos la palabra “creer” tiene poco contenido. La Escritura nos dice que incluso los demonios “creen” y tiemblan (Santiago 2:19), pero están eternamente perdidos. Dios no nos está pidiendo simplemente que creamos que él es real y que Jesús fue crucificado hace 2.000 años. Quiere que creamos “toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mat 4:4). ¿Creemos que Jesús es capaz de darnos poder (Judas 24, 1 Cor 10:13; 2 Cor 10:5; etc.)? Si es así, entonces lo hará; si no, no tenemos fe, y por tanto realmente no “creemos” (Mat 9:29). Es bastante simple. No está en nosotros decidir que partes de las promesas de Dios creeremos y de cuales dudaremos. La condición que nos mantiene libres de condenación es creer en todas ellas.




¿Debo ser perfecto antes de que Cristo me acepte?


EGW: Sí: “De acuerdo con lo que me ha sido mostrado, se debe hacer una gran obra en su favor antes que usted sea aceptado a la vista de Dios” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 77).

EGW: Sí: “Tiene una gran obra que hacer… Es imposible que seáis salvos así como estáis.” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 284).

EGW: Sí: “Como es usted, contaminará todo el cielo. Usted es grosero, rudo y no santificado. No hay lugar en el cielo para un carácter como el que usted posee ahora…. Está hoy más lejos del modelo de perfección cristiana… que después de que transcurrieron pocos meses de que había recibido la verdad” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 3, p. 465).

La Biblia: No: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efe 2:4-5).

La Biblia: No: “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios” (Rom 15:7).

La Biblia: No: “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones” (Hech 15:8, 9).

Respuesta

La pregunta que se hace es, “¿debo ser perfecto antes de que Cristo me acepte?” De las tres declaraciones citadas sólo una tiene la palabra “perfección” y no dice nada de que esta sea una condición previa para que Cristo nos acepte. Las otras dos declaraciones no hablan acerca de la perfección sino de condiciones que son comprensibles cuando se mira las citas en su contexto.

Elena G. de White una y otra vez repite el hecho de que no podemos salvarnos a nosotros mismos, y que necesitamos venir a Cristo como estamos para lograr cualquier cambio. De hecho, incluso dice que no necesitamos arrepentirnos antes de venir a Cristo, porque es él quien nos lleva al arrepentimiento (ver El camino a Cristo, pp. 23, 24). Ella dice que muchos yerran pensando que no pueden ir a Cristo antes de que se arrepientan. En la p. 29 dice, “Si percibís vuestra condición pecaminosa, no esperéis a haceros mejores vosotros mismos…. Hay ayuda para nosotros solamente en Dios”. Hay muchos ejemplos como éste. En la misma página ella dice que si esperamos ser lo “bastante buenos” para venir a Jesús, nunca vendremos, pero debemos venir como somos. Cualquiera que haya leído los escritos de Elena G. de White sabe de su decidida posición al respecto.

En los tres casos, ella habla a individuos, por su situación particular. Debemos ver cuál es esa situación antes de que podamos saber lo que quiere decir en las citas anteriores abreviadas.

  • Cita 1: “De acuerdo con lo que me ha sido mostrado, se debe hacer una gran obra en su favor antes que usted sea aceptado a la vista de Dios” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 77).

Ella continúa diciendo a este individuo, “El yo es demasiado prominente en usted. Posee un temperamento rápido y apasionado, y es arbitrario y exigente con los miembros de su familia”. ¿Está Cristo morando en nosotros si el yo sobresale demasiado? (¿Podemos servir a dos señores?) ¿Considera Cristo un corazón egoísta (la esencia del problema de Satanás) “aceptable” o necesita este hombre que Cristo realice por él una gran obra? ¿Dice ella “tiene usted una gran obra que hacer antes de que pueda ir a Jesús”? No. ¿Quién hace la obra por nosotros? Jesús. Esto está en perfecta armonía con la Biblia. Ninguna persona es “aceptable para Cristo” en una condición egoísta y opresora. Sólo los universalistas debatirían este punto. ¿Se necesitaba hacer una “gran obra” por el rey Nabucodonosor antes de que fuera “aceptado” por Dios, o estaba bien cuando estaba ensalzando a un ídolo y tratando de quemar a los fieles siervos de Dios? La “gran obra” fue realizada a favor de él por Dios en Daniel, capítulo 4.

  • Cita 2: “Tiene una gran obra que hacer… Es imposible que seáis salvos así como estáis.” (Testimonios para la iglesia, vol. 2, p. 284).

Esta página (284) claramente establece cuál es la “gran obra” que ellos (una pareja) necesitan hacer. No salvarse a si mismos, sino lo opuesto: “Jesús la invita ahora a acudir a él, que es manso y humilde de corazón.” ¿Cuándo dice Elena G. de White que deben ir a Cristo? Ahora. ¿Cuánto más clara puede ser? Preste atención a lo siguiente que aparece en la misma página: “¡Oh, qué importante es que usted se dé cuenta de la obra que se debe hacer por usted misma antes que sea demasiado tarde para siempre!” Tenemos una obra que hacer en nuestra salvación: venir a Cristo y mantener los ojos en él; él no hará eso por nosotros; nunca fuerza la voluntad. Pero todo crece y las victorias en nuestra vida provienen directamente de él. Elena G. de White continua: “Le ha prometido con seguridad que en él va a encontrar descanso.” Difícilmente esto suena como si ella los estuviera instruyendo para que obren su propia perfección antes de ir a Jesús. Y la declaración: “Es imposible que seáis salvos así como estáis” no tiene nada que ver con perfección, sino que apoya más bien la enseñanza bíblica de que “Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación” (Heb 3:15). Era imposible para los fariseos ser salvos como estaban; necesitaban a Cristo desesperadamente. Era imposible para usted y para mi ser salvos como éramos antes de Cristo, porque todas nuestras justicias eran como trapos de inmundicia (Isa 64:6). Esto está en armonía con la Biblia.

  • Cita 3: “Como es usted, contaminará todo el cielo. Usted es grosero, rudo y no santificado. No hay lugar en el cielo para un carácter como el que usted posee ahora…. Está hoy más lejos del modelo de perfección cristiana… que después de que transcurrieron pocos meses de que había recibido la verdad” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 3, p. 465).

Con esta cita el tema cambia de “Cristo aceptándome” a “perfección” o victoria sobre el pecado. Aquí Elena G. de White está hablando sobre la transformación del carácter que viene después que una persona viene a Cristo. Jesús enseña claramente que aquellos que vienen a él, y que moran en él por un tiempo, pero que luego dejan, finalmente se perderán (ver Juan 15:2, 6). Pedro habla de aquellos que aceptan a Cristo y luego se arrepienten. Dice que sería mejor para ellos que nunca hubieran conocido la verdad y los compara con un perro que vuelve a su vómito (ver 2 Ped 2:20-22). Jesús mismo habló acerca de ser “perfecto”. “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mat 5:48). Y Pablo: “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Cor 13:11); “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe 4:13); “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” “Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios” (Fil 3:12, 15). Y Santiago: “Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Sant 1:4). Y Pedro: “Pero el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Ped 5:10).

Los cristianos adventistas y no adventistas por igual han debatido sobre el significado de estas declaraciones, pero nadie denuncia como falso al profeta por usar ese lenguaje. Y nadie en el adventismo, incluyendo Elena G. de White, ha enseñado alguna vez que alguien debe ser perfecto antes de venir a Cristo. No existe tal declaración.

La cuestión en la cita 3 es la victoria sobre el pecado y la perfección del carácter que Cristo (no nosotros) produce en sus hijos. Pero con esta cita –y con la cita 2- si se lee el pasaje completo, es claro que Elena G. de White enseña que la ayuda viene de Cristo y que nosotros no nos cambiamos a nosotros mismos.

A la luz de todo lo que Elena G. de White dice acerca de cómo uno viene a Jesús, no hay más razón para atacarla en estas declaraciones que las que hay para llamar a Pablo un falso profeta por amonestarnos a “obrar nuestra salvación con temor y temblor” (Fil 2:12). Necesitamos mirar a todo lo que dice Pablo sobre el tema antes de decir que contradice al resto de las Escrituras.




¿Entró Jesús en el Lugar Santísimo del templo celestial antes del 22 de octubre de 1844?


EGW: No: “Luego se me mostró que… se abriese la puerta en el lugar santísimo del santuario celestial, donde está el arca que contiene los diez mandamientos. Esta puerta no se abrió hasta que hubo terminado la mediación de Jesús en el lugar santo del santuario en 1844. Entonces Jesús se levantó, cerró la puerta del lugar santo, abrió la que da al santísimo y pasó detrás del segundo velo, donde está ahora al lado del arca” (Primeros escritos, p. 42).

La Biblia: Sí: “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. Él es ministro del santuario y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre” (Heb 8:1, 2).

La Biblia: Sí: “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención” (Heb 9:12).

Respuesta

El primer texto citado no dice nada acerca de que Jesús está en el Lugar Santísimo. El “trono” de Dios puede estar dondequiera que él lo desee. Es un trono móvil (¿puede imaginar a Dios confinado en un lugar?), se lo describe poseyendo “ruedas” (Dan 7:9). La presencia de Dios ni siquiera se manifestaba en el Lugar Santísimo en el Antiguo Testamento. Se lo veía en la puerta exterior del Lugar Santo con Moisés para alguna cosa (ver Exo 33:8-11). Se necesita que haya algún texto que declare que Dios el Padre estaba y siempre está en el Lugar Santísimo del santuario celestial para considerar que Elena G. de White y los adventistas están equivocados en esto. No existe un texto tal.

La Nueva Versión Internacional de la Biblia traduce el segundo texto como “Lugar Santísimo” mientras que otras versiones dicen “santuario”. ¿Qué dice en el texto griego?

La única vez que el libro de Hebreos habla del segundo compartimiento (Lugar Santísimo) específicamente y con propiedad en Hebreos 9:3, donde se usa en griego hagia hagion y se traduce correctamente como “el más santo de todos”. En este texto no dice que Jesús fue allí en el momento de su ascensión; simplemente describe el santuario terrenal. En ninguna parte del libro de Hebreos se usa la expresión hagia hagion para hablarnos del lugar donde está Cristo en el cielo. Si él entró en hagia hagion, ¿por qué el libro de Hebreos no lo menciona ni una vez?

Nuevamente, recomendamos la lectura del libro de Clifford Godstein, 1884 Hecho Simple, para un estudio más profundo sobre este y otros cargos en contra del juicio investigador.




¿No son borrados los pecados perdonados de los santos hasta el gran día de la recompensa final?


EGW: Sí: “Aunque la sangre de Cristo habría de librar al pecador arrepentido de la condenación de la ley, no había de anular el pecado; éste queda registrado en el santuario hasta la expiación final… En el gran día del juicio final, los muertos han de ser juzgados "por las cosas que" están "escritas en los libros, según sus obras." (Apoc. 20:12.) Entonces en virtud de la sangre expiatoria de Cristo, los pecados de todos los que se hayan arrepentido sinceramente serán borrados de los libros celestiales” (Patriarcas y profetas, pp. 372, 373).

La Biblia: No: “porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados ni de sus maldades” (Heb 8:12).

La Biblia: No: “Yo, yo soy quien borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isa 43:25).

La Biblia: No: “Porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado” (Jer 31:34).

Respuesta

El día de expiación en tiempos del Antiguo Testamento señalaba a la obra de Cristo en el juicio investigador. La Biblia, Elena G. de White y el adventismo están los tres en lo correcto al proclamar esta doctrina.

Nuevamente DyD usan textos que no prueban que Elena G. de White cita erróneamente. Todos estos textos dicen, en esencia, que Dios nos perdonará y no se acordará más de nuestros pecados. El perdón llega cuando venimos a Cristo (1 Juan 1:9), pero Dios no limpia la memoria de ellos mientras viven sino hasta después del fin del tiempo de prueba. Estos textos no dicen nada sobre cuando ocurre esto. Una prueba de que la memoria de ellos no ha sido borrada se encuentra en las historias bíblicas mismas. ¿Ha sido borrado de la existencia el pecado de David y Betzabé? Millones de personas leen sobre esto cada año. Sí, cuando el gran conflicto entre Cristo y Satanás llegue a su fin, Dios, por toda la eternidad, no recordará más nuestros pecados; serán borrados de la existencia. Como se dijo anteriormente, lo que Jesús hace con esos pecados mientras tanto es su problema. Nosotros sólo necesitamos dárselos ahora.




¿Aprendió Pablo el evangelio de los hombres de la iglesia?


EGW: Sí: “Pablo debía recibir instrucción en la fe cristiana y obrar en forma comprensiva. Cristo le envió a los mismos discípulos a quienes había estado persiguiendo tan acerbamente, para que aprendiese de ellos… ahora Pablo estaba en condición de aprender de aquellos a quienes Dios había ordenado que enseñasen la verdad. Cristo envió a Pablo a sus siervos escogidos, y en esta forma le puso en relación con su iglesia. Los mismos a quienes se proponía matar debían instruirle en la religión que él había despreciado y perseguido” (Joyas de los testimonios, vol. 1, p. 393).

La Biblia: No: “Pero os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí no es invención humana, pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo… no me apresuré a consultar con carne y sangre. Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro y permanecí con él quince días; pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor. En esto que os escribo, os aseguro delante de Dios que no miento” (Gál 1:11-12, 16-20).

Respuesta

La declaración de Elena G. de White vino después que ella había estado describiendo el relato bíblico de Pablo al caer cegado en camino a Damasco. Preste atención a las palabras de la Biblia:

“Él, temblando y temeroso, dijo: -- Señor, ¿qué quieres que yo haga? El Señor le dijo: -- Levántate y entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que debes hacer” (Hech 9:6).

Esto nunca lo mencionan DyD. El hecho es que Elena G. de White estaba en lo correcto de que Cristo le dijo a Pablo que fuera a los cristianos y que ellos le dirían qué hacer y le ayudarían a instruirlo.

“Jesús le indica a Pablo que recurra a sus agentes de la iglesia para conocer mejor su deber. Así autoriza y sanciona su iglesia organizada. Cristo había hecho la obra de la revelación y convicción, y ahora Pablo estaba en condición de aprender de aquellos a quienes Dios había ordenado que enseñasen la verdad. Cristo envió a Pablo a sus siervos escogidos, y en esta forma le puso en relación con su iglesia” (Joyas de los testimonios, vol. 1, p. 393).

Note que ella dice que Cristo había hecho una obra de “revelación y convicción”. Elena G. de White y Pablo están en perfecta armonía en cuanto a que la verdad acerca de quién es realmente Jesús (el “evangelio”) fue revelado a Pablo por Cristo y el Espíritu Santo. Elena G. de White no dice que Pablo aprendió todo acerca del evangelio de los discípulos, sino que Cristo envió a Pablo a la iglesia organizada contra la que había estado luchando para “recibir instrucción”. ¿Puede un profeta de Dios que tiene revelaciones directas del Espíritu Santo recibir instrucciones de otros seres humanos? Por supuesto. Se puede apreciar en el caso de Samuel y Eli, David y Natán, Moisés y su suegro, e incluso Pedro cuando es corregido en cierta ocasión por Pablo. Pablo está hablando de la esencia del evangelio, dejando en claro a los gálatas que él no fue engañado por fábulas de hombres para creer lo que creía acerca de Jesús, sino que esto le fue dado en forma sobrenatural por el Espíritu Santo. ¿Quiere decir esto que no recibió instrucción de la iglesia temprana respecto a las cosas prácticas que ellos estaban haciendo y la dirección en la que estaban yendo? Jesús podía haber sanado a Pablo de su ceguera pocos momentos después de haberlo afligido. Él podía haberle dicho todo lo que necesitaba justo en ese momento y allí, sin tener en cuenta a la iglesia temprana. Pero no lo hizo. Deseaba que Pablo se conectara con ellos tan pronto como fuera posible, y fue mediante el milagro de Ananías (por la gracia de Dios) que la vista de Pablo fue restaurada. Si alguno lee las páginas anteriores y posteriores a este pasaje citado de Elena G. de White, esto queda bien en claro.

En resumen: dos cosas se dejaron afuera de la evidencia: (1) La declaración de Elena G. de White de que Pablo recibió la revelación y la convicción por medio de Jesús mismo, y (2) el texto bíblico (Hech 9:6) que habla de Cristo diciéndole a Pablo que ingrese a la ciudad para aprender de los creyentes lo que tenía que hacer después. No hay contradicción cuando se incluyen estas porciones.




¿Qué es el “sello de Dios”?


EGW: Sábado: “Los enemigos de la ley de Dios, desde los ministros hasta el más insignificante entre ellos, adquieren un nuevo concepto de lo que es la verdad y el deber. Reconocen demasiado tarde que el día de reposo del cuarto mandamiento es el sello del Dios vivo” (El conflicto de los siglos, p. 698).

La Biblia: ESPÍRITU SANTO: “fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efe 1:13).

La Biblia: ESPÍRITU SANTO: “Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efe 4:30).

Respuesta

La mayoría de las traducciones de la Biblia que no sean la Nueva Versión Internacional tienen Efe 1:13 en concordancia con 4:30 sobre el hecho de que el Espíritu Santo hace el sellamiento. Los adventistas usan estos mismos textos todo el tiempo en estudios bíblicos, porque les ayuda a explicar lo que es realmente el sello y quién hace el sellamiento. El sello de Dios incluye: al Espíritu Santo en nuestros corazones, que se forme en nuestro interior el carácter de Cristo y el nombre de Dios en nuestras “frentes”/mentes (ver Efe 1:13 y 4:30; Col 1:27; Apo 7:3 y 14:1). Cuando se impone la marca de la bestia, aquellos que tengan las tres características mencionadas elegirán obedecer la Palabra de Dios en lugar de la ley de los hombres incluso cuando se enfrenten con la muerte (ver Isa 24:1-6; Sal 119:126; Apo 14:12 y 12:11). Observarán el sábado de Dios como día santo. El sello de Dios –al igual que el juicio investigador- es todo un estudio bíblico en sí mismo. Los textos mencionados aquí no desaprueban la creencia de que el sábado es el sello de Dios en los días finales. Elena G. de White unifica la relación del Espíritu Santo y el sello de Dios de esta manera:

“La santificación del Espíritu destaca la diferencia entre aquellos que tienen el sello de Dios y los que guardan un día falso de reposo” (Comentario bíblico adventista, vol. 7, p. 991).




¿Se requiere que nos arrodillemos cada vez que oremos?


EGW: Sí: “¿De dónde han sacado nuestros hermanos la idea de que deben permanecer de pie mientras oran a Dios? A uno que se había educado por cinco años en Battle Creek se le pidió que guiara en oración antes de que la Hna. White hablara al pueblo. Pero al verlo permanecer de pie cuando sus labios estaban por abrirse para orar a Dios, experimenté la viva necesidad de reprocharlo directamente. Lo llamé por su nombre y le dije: "Arrodíllese". Esta es siempre la posición correcta” (Mensajes selectos, vol. 2, p. 359).

EGW: Sí: “Tanto en el culto público como en el privado, nuestro deber consiste en arrodillarnos delante de Dios cuando le ofrecemos nuestras peticiones. Este acto muestra nuestra dependencia de él” (Mensajes selectos, vol. 2, p. 360).

EGW: Sí: “La actitud debida cuando se ora a Dios consiste en arrodillarse” (Mensajes selectos, vol. 2, p. 360).

EGW: No: “No necesitamos esperar hasta tener la oportunidad de arrodillarnos delante de Dios. Podemos orar al Señor y hablar con él dondequiera que estemos” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 304).

EGW: Sí: “No siempre es necesario arrodillarse para orar” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 305).

La Biblia: No: “Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘Dios, sé propicio a mí, pecador’” (Luc 18:13).

La Biblia: No: “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” (Mar 11:25).

Respuesta

En las declaraciones “Sí” ella está hablando acerca de la adoración institucional y privada y en las declaraciones “No”, obviamente está hablando de las ocasiones cuando realizamos nuestras tareas diarias. El apóstol Pablo nos habla acerca de “orar sin cesar” (1 Tes 5:17). Claramente él quiere decir que debemos tener un marco de oración incluso cuando estamos caminando, trabajando o haciendo cualquier cosa en la vida. No necesitamos estar sobre nuestras rodillas cada segundo de cada día. Esto es lo que Elena G. de White quiso decir en las referencias “no”.

Una de las razones que da Elena G. de White para la necesidad de arrodillarse es la de los ejemplos bíblicos. En Mensajes selectos, vol. 2, p. 360, Elena G. de White da 8 ejemplos del Nuevo y Antiguo Testamentos donde la gente se arrodilla para orar (¡y hay muchos más que ella no menciona!).

Algunos argumentan que Elena G. de White misma permaneció de pie muchas veces cuando ofreció una oración en la iglesia, pero observemos un ejemplo de esto y veamos si podemos entender porqué estaban de pie:

“Elena White y el auditorio se ponen de pie para la oración de consagración.-Pregunto: ¿Quién hará ahora un decidido esfuerzo para obtener la educación superior? Los que desean hacerlo, les ruego que lo manifiesten poniéndose de pie. [La congregación se puso en pie.] Aquí está toda la congregación. Que Dios os ayude a cumplir vuestro compromiso. Oremos” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 307).

¿No hay diferencia acaso entre la forma en que Elena G. de White hizo esto y la del pastor que en forma descuidada comenzó a orar mientras estaba de pie? Elena G. de White les estaba pidiendo que permanecieran de pie para hacer una plegaria ante el Señor y luego ellos orarían pidiendo que el Señor los ayudara a mantenerse en lo que pidieron.

La Biblia tiene muchos ejemplos de arrodillarse en oración (Sal 95:6; Efe 3:14; Dan 6:10; 2 Cro 6:13; 7:3;29:29; Mat 8:2; 9:18; 15:25; 17:14; Luc 22:41; Hech 20:35, 36, etc.). Pero, ¿qué acerca de los dos textos que presentan DyD?

En el primer texto, el recolector de impuestos no sólo permaneció de pie sino que también “se golpeaba el pecho”. ¿Estaba Jesús dando un discurso sobre la forma apropiada de orar durante la adoración o estaba destacando el punto de una actitud de suficiencia propia en la oración en contraposición con una de quien reconoce su indignidad?

Y en el segundo texto, la palabra griega que dice “estéis” (steko) se usa –en los otros textos en la Biblia- como una figura de algo que está firme o estacionario (por lo general, “estar firmes en el Señor”). La palabra griega que es utilizada para mostrar que una persona está literalmente sobre sus pies como opuesto a sentada, es una palabra completamente diferente (histemi). Las personas no siempre se arrodillan cuando oran o hablan con Dios en la Biblia, pero Mar 11:25 no se está refiriendo a una posición física. Si lo hiciera, entonces las instrucciones de Cristo no se aplicarían a los creyentes cuando se arrodillan en oración, y obviamente Cristo se estaba refiriendo a cualquier momento en que oramos.

No hay duda de que los servicios de adoración en la mayoría de las denominaciones actuales, están siendo cada vez menos reverentes que en el pasado (en lo que vestimos, cómo actuamos, lo que decimos, el cuchicheo habitual y la actitud en general). Elena G. de White deseaba revertir esto promoviendo la idea bíblica de arrodillarse en forma reverente en la casa de adoración. A la luz de los desafíos que enfrenta la iglesia actual, haríamos bien en prestar atención a su consejo. Elena G. de White y todos los ejemplos bíblicos son correctos en cuanto a que arrodillarse es muy apropiado.




¿Se perderá la gente porque su pastor es desaliñado?


EGW: Sí: “La pérdida de algunas almas fue causada por la falta de pulcritud y el desaseo del ministro.” (Mensajes selectos, vol. 3, p. 287).

La Biblia: No: “Yo os juzgaré, casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos” (Eze 33:20).

La Biblia: No: “El alma que peque, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo recaerá sobre él y la impiedad del impío recaerá sobre él” (Eze 18:20).

Respuesta

¿Dice Elena G. de White aquí que la persona se perdió directamente a causa del desaliño del ministro en lugar de la relación estrecha de la persona con el Señor? No. Elena G. de White no está diciendo que alguien puede, en el día del juicio, decir “estoy perdido sólo porque el pastor era desaliñado”. Pero el punto que destaca Elena G. de White que la primera impresión es importante y que algunas personas, a causa de la apariencia desaliñada del pastor, puede que no quieran regresar a la iglesia. La decisión fue de ellos, pero si él no hubiera sido tan desaliñado y sin arreglarse, nunca hubiesen tomado esas primeras decisiones que los llevaron por el camino que eligieron (que conduce a la perdición y al descuido de las cosas espirituales). Elena G. de White sólo declara que la pérdida de ese alma podría ser “causada” por el desaliño del pastor. Nunca dijo que él sería la única causa de su condición perdida. Elena G. de White está tratando la cuestión de ser una piedra de tropiezo y Pablo mismo habla de esto (ver 1 Cor 8).

Recomendamos que se lean los pasajes anteriores y posteriores a la declaración de Elena G. de White que se cita aquí. Esto podría aclarar las cosas y colocarlas en la perspectiva completa (Mensajes selectos, vol. 3, p. 286). Estas citas ultra breves generalmente dicen poco sobre el contexto.




¿Es pecado estar enfermo?


EGW: Sí: “Es un pecado estar enfermo, porque todas las enfermedades son resultado de la transgresión” (Consejos sobre salud, p. 37).

La Biblia: No: “Satanás salió de la presencia del SEÑOR, e hirió a Job con llagas malignas desde la planta del pie hasta la coronilla… En todo esto Job no pecó con sus labios” (Job 2:7, 10).

Respuesta

A continuación aparece el texto siguiente a la oración que se cita de Elena G. de White.

“Muchos sufren como consecuencia de la transgresión de sus padres. No se los puede censurar por el pecado de ellos” (Consejos sobre salud, p. 37).

Aquí dejamos en claro cualquier idea que alguien tenga de que quien se enferma está sólo pagando el precio de sus propios pecados.

Muchas cosas pasan de unos a otros y no tenemos control sobre esto. Si nuestros padres y ancestros abusaron de su salud (por ejemplo, una madre embarazada ingirió drogas o alcohol), nosotros terminamos afectados por esto, bien o mal. Esto es por completo el resultado de violar la ley de Dios y de la naturaleza. De hecho, en primer lugar, no habría enfermedad si Adán y Eva no hubieran pecado. Dios no inventó la enfermedad, es el resultado de vivir en un mundo pecaminoso y se amplifica por nuestras propias prácticas malsanas. Esto es lo que quiere decir al llamarlo “pecado”. Como se vio en la siguiente oración, ella no quiere dar a entender que por enfermarse uno ha cometido un pecado. Todos los problemas de salud de los seres humanos son el resultado de una acumulación de pecados y violaciones a las leyes de salud, ninguna persona honesta puede negarlo.

El texto mencionado (Job 2:7, 10) muestra a Satanás infligiendo a Job con erupciones, y obviamente esto no fue culpa de Job. Si Elena G. de White estaba diciendo lo que DyD están tratando de probar que ella dice, entonces este texto (junto con otros) probaría que ella estaría en el error; pero ella no está diciendo simplemente esto.

DyD agregan “Es una cuestión que figura en los registros de que Elena de White estuvo varias veces enferma -¿eso quiere decir que pecó mucho?” Muchas de las condiciones pobres de salud de Elena G. de White fueron el resultado del accidente fatal y trágico que tuvo de niña, pero incluso en los otros momentos cuando ella estuvo enferma, necesitamos comprender lo que estaba diciendo (al leer el texto siguiente a la oración que se cita) antes de llamarla una hipócrita o acusarla de contradecir la Biblia.




¿Evitará Dios que los impíos maten a su pueblo que rechaza recibir la marca de la bestia?


EGW: Sí: “Dios no consentiría que los malvados exterminasen a quienes esperaban la traslación y no se sometían al decreto de la bestia ni recibían su marca. Vi que si a los malvados se les permitiese exterminar a los santos, Satanás se alegraría, con sus malignas huestes y todos cuantos odiaban a Dios… las espadas levantadas contra el pueblo de Dios se quebraron y cayeron tan inofensivas como briznas de paja. Los ángeles de Dios escudaron a los santos” (Primeros escritos, p. 284).

La Biblia: No: “Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano; y volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años” (Apo 20:4).

Respuesta

Esto tiene poco que ver con “contradicciones” y más con escatología. Los adventistas creen en el fin del tiempo de gracia. Una vez que termine el tiempo de gracia entonces la muerte de los que sean fieles a Dios no tendrá sentido, porque ninguno que esté entre los perdidos después de que termine el tiempo de gracia (prueba) se cambiará de bando y será salvo (tiene que ver con el sentido de la gracia o prueba). La sangre de los mártires no sembraría ninguna semilla para el evangelio (ver El conflicto de los siglos, p. 692). Por tanto, la declaración de Elena G. de White que citan DyD (Primeros escritos, p. 284) en cuanto a que Dios no permite que sus fieles sean muertos por los malvados es correcta, porque esto es después del tiempo de gracia. Los mártires mencionados en el texto bíblico citado (Apo 20:4) son aquellos que fueron muertos antes del fin del tiempo de gracia (ver Manuscript Releases [Manuscritos liberados], vol. 20, p. 14).




¿Tratarán los impíos de arrepentirse cuando experimenten las siete últimas plagas?


EGW: Sí: “Las plagas estaban cayendo sobre los moradores de la tierra. Algunos acusaban a Dios y le maldecían. Otros acudían presurosos al pueblo de Dios en súplica de que les enseñase cómo escapar a los juicios divinos (arrepentimiento)… Quienes habían menospreciado la Palabra de Dios corrían azorados de un lado a otro, errantes de mar a mar y de norte a oriente en busca de la Palabra del Señor (arrepentimiento)… ¡Qué no dieran por oír una palabra de aprobación de parte de Dios (arrepentimiento)! Pero no; han de seguir hambrientos y sedientos” (Primeros escritos, p. 281). Nota: La palabra “arrepentimiento” fue agregada tres veces por DyD.

La Biblia: No: “Los hombres fueron quemados con el intenso calor; y blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor. Y blasfemaron contra el Dios del cielo por causa de sus dolores y de sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras… Y enormes granizos, como de un talento cada uno, cayeron sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande” (Apo 16:9-11, 21).

Respuesta

Note los tres lugares donde DyD insertan la palabra “arrepentimiento”. Esto no está hablando para nada acerca del verdadero arrepentimiento, sino más bien tratando de librarse del castigo que han traído sobre sí mismos. E incluso si Elena G. de White hubiera usado la palabra “arrepentimiento”, esto no contradeciría la Biblia, porque dice de Esaú “pues no halló ocasión para el arrepentimiento, aunque la buscó con lágrimas” (Heb 12:17). Nuevamente, éste no fue un arrepentimiento sincero o Dios lo hubiera perdonado. Ésta es la misma clase de “arrepentimiento” que salió de los labios de Judas cuando vio que Cristo no iba a librarse por sí mismo de la condenación (Mat 27:3, 4). Es el mismo tipo de arrepentimiento falso que los perdidos experimentarán después del tiempo de gracia (ver también Amós 8:11, 12; Mat 25: 11, 12).

DyD citan de Apo 16:9-11 y 21 cuando los perdidos “maldicen a Dios” por causa de las plagas, pero no quiere decir que se establece el hecho de que millones de ellos tratarán de cambiar su queja después de que vean que es demasiado tarde. Así es la naturaleza humana. Elena G. de White no contradice la verdad aquí más que la Biblia cuando habla acerca del “arrepentimiento” de Esaú y Judas.




¿Puede Satanás responder oraciones dirigidas a Dios?


EGW: Sí: “Satanás parecia estar al lado del trono, procurando llevar adelante la obra de Dios. Vi a la compañía alzar las miradas hacia el trono, y orar: "Padre, danos tu Espíritu." Satanás soplaba entonces sobre ella una influencia impía” (Primeros escritos, p. 55).

La Biblia: No: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?” (Mat 7:11).

La Biblia: No: “Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mat 18:19).

Respuesta

“Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Entonces les declararé: ‘Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!’” (Mat 7:22, 23).

Si Jesús mismo dice “nunca os conocí” y esto a pesar de que echaban fuera demonios y hacían muchos milagros en su nombre, ¿quién les dio el poder para hacerlo?

“Si en mi corazón hubiera yo mirado a la maldad, el Señor no me habría escuchado” (Sal 66:18).

Pero a Satanás le gusta escuchar a aquellos que albergan iniquidad en sus corazones.

“También hace [el poder de la bestia] grandes señales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres” (Apo 13:13).

Este poder de la bestia es religioso, poder “cristiano”. ¿A quién “ora” cuando sucede este milagro?

“Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Cor 11:14, 15).

Estos son ministros de “justicia” y además se los llama “de él” (de Satanás). ¿A quién oran realmente?

“El advenimiento de este impío, que es obra de Satanás, irá acompañado de hechos poderosos, señales y falsos milagros, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Tes 2:9-12).

Otra vez, el poder de la bestia es un poder religioso y además es capaz de obrar señales y milagros con el poder de Satanás. Entonces aquellos que sigan con esto reciben “un poder engañoso, para que crean en la mentira”. Esto quiere decir que realmente creen que están adorando (y orando) al verdadero Dios –el Dios que está respondiendo todas sus oraciones con estas señales y milagros maravillosos.

“Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios” (Juan 16:2).

¿Piensa usted que esta gente sinceramente engañada ora alguna vez durante el tiempo mencionado? Y ¿quién supone que los “oye” y los ayuda a perseguir a los fieles?

DyD agregan: “La idea de que Satanás responde las oraciones dirigidas a nuestro Padre celestial no sólo contradice la Biblia –también pone por completo en ridículo el poder de Dios.” La Biblia enseña eso, que cuando se cumpla Apocalipsis 13, veremos multitud de oraciones milagrosamente respondidas por Satanás.

Resumen: Sí, Satanás puede oír y enviar falsos milagros sobre los “cristianos” engañados que no reciben el “amor de la verdad” (2 Tes 2:10). DyD mencionan dos textos que dicen que Dios responde nuestras oraciones. Nosotros concordamos, y Elena G. de White enseña esto en forma consistente.




¿Sabremos exactamente el día y hora de la segunda venida de Cristo?


EGW: Sí: “como Dios me ha mostrado… oímos la voz de Dios, semejante al ruido de muchas aguas, que nos anunció el día y la hora de la venida de Jesús.” (Primeros escritos, pp. 14, 15, 34, 285).

La Biblia: No: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir” (Mat 25:13).

La Biblia: No: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (Mat 24:36).

Respuesta

Jesús mismo no sabía “el día y la hora” cuando estaba en la tierra (Mat 24:36), pero ahora ciertamente lo sabe. Elena G. de White en las citas mencionadas simplemente declara que Dios revelará esta información a sus siervos “sellados” durante el tiempo de angustia para confortarlos con la cercanía de la liberación. No hay textos bíblicos que digan que los redimidos nunca sabrán el día y la hora de la segunda venida después del tiempo de gracia.




¿Regresará Jesús a la tierra cuando sea medianoche?


EGW: Sí: “Es a medianoche cuando Dios decide librar a su pueblo. Mientras los impíos se burlan a su alrededor, repentinamente sale el sol, brillando en todo su esplendor, y la luna permanece” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 1, p. 205).

La Biblia: No: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir” (Mat 25:13).

La Biblia: No: “Les dijo: -- No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad” (Hech 1:7).

Respuesta

Esto no es una contradicción. No es una declaración del día o la hora en ningún sentido que nos permita, en un tiempo específico, ver el descenso en las nubes de los cielos. No nos da ninguna pista sobre cuándo vendrá Jesús –algo contra lo cual nos advirtió Elena G. de White que se repetiría de tiempo en tiempo. ¿Vamos a tropezar con la palabra “hora” en la declaración de Cristo?

“Medianoche” fue el momento en que Dios pasó a través de Egipto durante la décima plaga y mató a todos los primogénitos de allí (y en Israel si ellos no tenían la sangre en los dinteles de las puertas) (Exo 11:4; 12:29). En la parábola de Cristo de las diez vírgenes, fue a medianoche cuando se oyó el clamor “¡Aquí viene el novio, salid a recibirlo!” (Mat 25:6), y cinco de las vírgenes no estaban preparadas. Job dice “¡En un momento mueren, a medianoche! Los pueblos se alborotan, y ellos pasan, y sin mano de hombre es quitado el poderoso” (Job 34:20). Las profecías bíblicas que usan un lenguaje simbólico de ese tipo se encuentran diseminadas a lo largo de todas las Escrituras.

Necesitamos comprender que “medianoche” tiene un significado más profundo que solamente 12 AM en cierta zona horaria. Primero, si quiere dar a entender “medianoche” en forma literal, entonces ¿para qué zona horaria? Cuando es medianoche en Battle Creek será mediodía en otra parte del mundo (y si deseamos realmente hablar en forma técnica, será medianoche en algún lugar en la tierra, no importa cuando venga Jesús: no obstante, ella está hablando de algo más que eso).

Amós describe el fin del mundo así: “Aquel día, dice Jehová, el Señor, haré que se ponga el sol a mediodía: cubriré de tinieblas la tierra en el día claro” (Amós 8:9). Este texto usa una “hora” en forma similar a como lo hace Elena G. de White.

Cuando Jesús venga literalmente a la tierra con todos los santos ángeles, nuestro mundo entrará en un caos tal que el sol y la luna no serán confiables para determinar el momento del día. La tierra completa será sacudida y trastornada “su faz” (ver Isa 24:1-6).

La declaración de Elena G. de White está sólo dando una información profética/simbólica, y en Primeros escritos y El conflicto de los siglos hay declaraciones similares que muestran que ella está hablando de la liberación de la sentencia de muerte, no del regreso de Jesús a la tierra en ese momento. Esta declaración en ninguna forma establece el “día y la hora” de la segunda venida, esto es bastante claro.




¿Tendrán los salvados alas en la resurrección?


EGW: Sí: “Nos reunimos en derredor de Jesús, y precisamente cuando cerraba las puertas de la ciudad, la maldición fue pronunciada sobre los impíos. Las puertas se cerraron. Entonces los santos usaron sus alas y subieron a la parte superior de la muralla de la ciudad” (Primeros escritos, p. 53).

La Biblia: No: “Él transformará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso semejante al suyo, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil 3:21).

Respuesta

“Antes bien, como está escrito: ‘Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman’” (1 Cor 2:9).

“Deléitate asimismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal 37:4).

Aunque es cierto que los redimidos serán transformados para poseer cuerpos semejantes al de Cristo, esto no elimina la posibilidad de tener alas. Pablo fue bien claro en el texto mencionado arriba, que Dios ha preparado cosas para nosotros que están más allá de nuestra imaginación limitada. ¿Podemos imaginarnos que cuando lleguemos a la Nueva Jerusalén observaremos a los ángeles que vuelan hacia la cima de las paredes y nos daremos cuenta que nunca podremos hacer tales cosas?

“Más los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” (Isa 40:31)

Hasta que no estemos del otro lado de la segunda venida no sabremos si este texto es simbólico o literal. Hasta entonces, no hay nada en la Biblia que indique la posibilidad de que algún día tendremos alas.




¿Pudo ver Jesús a través de los portales de la tumba?


EGW: No: “El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba su salida del sepulcro como vencedor ni le hablaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre” (El Deseado de todas las gentes, p. 701).

La Biblia: Sí: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día” (Luc 24:7). “Respondió Jesús y les dijo: -- Destruid este templo y en tres días lo levantaré” (Juan 2:19). “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar” (Juan 10:17). “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Juan 10:18).

La Biblia: Sí: “Jesús le dijo: -- Tú lo has dicho. Y además os digo que desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo en las nubes del cielo” (Mat 24:64).

Respuesta

Sí, Jesús supo que vencería durante todo su ministerio; pero ese no es el tema. En ese momento en la cruz, no obstante, Satanás lo estaba tentando más allá de lo que cualquier ser humanó tendrá que serlo alguna vez, y el Salvador clamó “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” ¿Lo había abandonado Dios? Lo impresionante de esto es que Cristo estuvo dispuesto a morir por cada uno de nosotros personalmente y a la posibilidad de no salir jamás de la tumba –¡tan grande fue su amor! Él continuó con el Plan porque sabía que dejarlo garantizaría la pérdida de nuestra salvación, pero sus sentimientos humanos le mostraban que su pecado era tan ofensivo para Dios que él podía no volver a salir. El pecado separa al alma de Dios (Isa 59:2). Ahora bien, estos son temas profundos, por supuesto. Es como tratar de explicar cómo Dios nunca tuvo un comienzo, y hacer que esto quede claro como el cristal. Es más de los que realmente podemos lograr, pero sí sabemos que había una terrible batalla que se llevaba a cabo dentro de Cristo en ese momento y, que por fortuna para nosotros, él fue fiel, pasara lo que pasase. Sostenemos lo que dice Elena G. de White y las creencias de la iglesia de que Cristo en ese momento no pudo ver más allá de los portales de la tumba. Debemos recordar que cuando él se hizo humano, se despojó (temporalmente al menos) de algunas de sus habilidades. Por un lado, reveló que no conocía el día y la hora de su segunda venida, sino que sólo el Padre lo sabía (ver Mar 13:32). Esto no rebaja su posición como Dios en la tierra.

Cristo tuvo que morir la muerte que nosotros deberíamos morir –la misma muerte que los perdidos experimentarán al final del tiempo. ¿Tendrán los perdidos al final del tiempo la idea de que su muerte será temporal y que pronto resucitarán otra vez? O ¿tendrán un dolor extraño y horrible porque serán separados eternamente de Dios, su Creador? Si Jesús estaba por morir realmente –la muerte del perdido- entonces tenía que experimentar exactamente lo que ellos sentirán y nada menos.

Los textos escogidos por DyD están donde Jesús predice que resucitaría otra vez, pero como ya se dijo antes, fue en ese momento sobre la cruz que Cristo experimentó esa sensación y tentación de estar totalmente –según sus propias palabras- “abandonado” por el Padre.




¿Pensaba Enoc salvar a Sodoma?


EGW: Sí: “El [Enoc] no moraba con los impíos. No se estableció en 1102 Sodoma pensando salvar a Sodoma. Se ubicó junto con su familia donde la atmósfera fuera lo más pura posible. De ese lugar, a veces iba a los habitantes del mundo con su mensaje recibido de Dios. Le era penosa cada visita que hacía al mundo. Veía y entendía algo de la lepra del pecado. Después de proclamar su mensaje, siempre llevaba de vuelta consigo hasta su lugar de retiro a los que habían recibido la amonestación. Algunos de ellos llegaron a ser vencedores y murieron antes de que viniera el diluvio. Pero muchos habían vivido por tanto tiempo rodeados por la corruptora influencia del pecado, que no podían soportar la rectitud (MS 42, 1900)” (Comentario bíblico adventista, tomo 1, pp. 1101-1102).

La Biblia: No: Esta declaración contradice la Biblia pues no hay referencia a la existencia de Sodoma antes del diluvio. La primera referencia a Sodoma es después del diluvio. No hay declaración bíblica de que Enoc estaba tratando de salvar a Sodoma cuando ésta no existía en los días de Enoc. ¿Por qué los publicadores de Maranata, dejaron afuera todas las referencias de Elena G. de White a Enoc y Sodoma? “[Enoc] no instaló su morada entre los impíos. . . Se ubicó con su familia donde la atmósfera fuera lo más pura posible. De vez en cuando visitaba a los habitantes del mundo para darles el mensaje que Dios le había dado. . . Después de proclamar su mensaje, siempre llevaba consigo a su lugar de retiro a algunos que habían aceptado la amonestación” (¡Maranata! El Señor viene, p. 182).

Respuesta

Esta declaración de Elena G. de White fue escrita en 1900. Patriarcas y profetas (1890) y Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 1 (1870), al igual que otra cantidad de fuentes, todas muestran que Elena G. de White conocía –mucho antes que se hiciera la declaración- la cronología correcta de Enoc y Sodoma. Como en el caso de la contradicción de “torre de Babel” (ver Nº 7), debemos hacernos una pregunta: ¿Negaría Elena G. de White todo lo que escribió con anterioridad con muchos detalles, con una frase como ésta? ¿Será que después de varios años de hacer comentarios sobre el libro de Génesis, repentinamente decidió colocar la ciudad literal de Sodoma antes del diluvio por alguna razón? El investigador honesto respondería que no.

Elena G. de White usó la palabra “Sodoma” simbólicamente en esta declaración, así como lo hizo en otros lugares y como la Biblia misma lo hace.

“Dedicad estudio a elegir domicilio y establecer vuestros hogares tan lejos como podáis de Sodoma y Gomorra. Manteneos alejados de las ciudades grandes. Si es posible, estableced vuestros hogares en el tranquilo retiro del campo, aun cuando al hacerlo no podáis enriqueceros. Estableceos donde impere la mejor influencia” (El hogar cristiano, p. 122. Nota: Esto fue escrito a los adventistas en 1897: tres años antes de la declaración de “Enoc y Sodoma” y miles de años después de que la Sodoma literal fuera destruida. Se estaba refiriendo a la Sodoma espiritual en ambas circunstancias).

“Sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado” (Apo 11:8. También escrito miles de años después de que la Sodoma literal fuera destruida).

Considerando: (1) Los libros escritos previamente por Elena G. de White con detalles de Enoc y Sodoma en un orden cronológico correcto; (2) el uso simbólico que ella hace de la palabra “Sodoma” en otras partes; y (3) el uso simbólico que la Bibia hace de la palabra “Sodoma”; parece claro que la comprensión que tenía Elena G. de White de la relación correcta de Enoc y Sodoma y en lo que aparece en la declaración usada, no contradice la Biblia.

Así que ¿por qué los publicadores de Maranata dejaron afuera la declaración? Esto no tiene nada que ver con la validez de los escritos de Elena G. de White y tampoco prueba que los publicadores de Maranata pretendían engañar. Esta declaración es aparentemente confusa y especialmente para aquellos que no han leído otras referencias simbólicas de Elena G. de White a Sodoma o el uso de la palabra en Apo 11:8. El hecho es que esta declaración fue elegida para incluirla en Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día que es ampliamente leído. No obstante, muestra que la iglesia nunca ha tratado de anularla por ningún medio.




Resumen


De las 53 supuestas contradicciones, ninguna demuestra que en realidad hay una contradicción a la Biblia. Muchas de las declaraciones fueran sacadas de contexto. Algunas fueron rechazadas por DyD a causa de la terminología. Otras fueron simplemente una información adicional. Algunas de las suposiciones fueron expresiones files de lo que Elena G. de White dijo, pero sus conclusiones fueron rechazadas por DyD (la glotonería de Israel, el sello de Dios, el juicio investigador, los 40 días de tentaciones, etc.). Elena G. de White cometió errores, como todo ser humano hace (Rom 3:23), pero ésta lista no contiene evidencia para probar que era una falsa profeta. Deseamos extender a los hermanos DyD el beneficio de la duda y asumir que ellos simplemente no disponían de la información que se da aquí (ver Declaraciones, contexto y por qué no debemos juzgar mal a los críticos). Que el Señor continúe guiándonos a todos a la verdad y que busquemos la unidad a medida que nos acercamos a la crisis final.

-Los voluntarios de Ellen-White.com





La inspiración y los escritos de Elena G. de White

Introducción


LA INSPIRACIÓN Y LOS ESCRITOS DE ELENA G. DE WHITE

Una reimpresión de artículos publicados en La Revista Adventista

Por Arturo L. White

Arturo L. White trabajó con los fideicomisarios de Elena G. de White desde 1929. Primero como secretario de William C. White por cuatro años; seguidamente como secretario asistente del Patrimonio de Elena G. de White por cuatro años; y luego como secretario del Patrimonio por 41 años. Ahora está escribiendo una biografía completa de Elena de White, y también continúa como un fideicomisario de por vida del Patrimonio de Elena G. de White. [Escrito en 1979]

La inspiración y los escritos de Elena G. de White

Se reproducen de la Review and Herald (Revista Adventista en inglés) dos series de artículos de Arturo L. White. La primera, de cuatro artículos, titulada Concepto adventista sobre la inspiración, fue publicada en enero y febrero de 1978, y la segunda, Redacción de los escritos históricos de Elena G. de White, compuesta de siete artículos, apareció en julio y agosto de 1979.

Estas series de artículos van acompañadas por declaraciones del editor de la Review, Kenneth H. Wood. Las declaraciones fueron adaptadas de una editorial publicada originalmente con la segunda serie de artículos.

Artículos importantes sobre Elena G. de White

Por Kenneth H. Wood, director de la Adventist Review

Algunos temas son de especial interés para las personas de mente espiritual. Uno de estos temas es la manera en que Dios, Ser infinito y trascendente, se comunica con sus hijos terrenales por medio de la inspiración o revelación.

La Review and Herald (Revista Adventista en inglés) trae a la atención de los adventistas del séptimo día ciertas fases de este tema importantísimo, con la publicación de dos series de artículos de Arturo L. White. La primera, de cuatro artículos, titulada Concepto adventista sobre la inspiración, fue publicada en enero y febrero de 1978, y la segunda, Redacción de los escritos históricos de Elena G. de White, compuesta de siete artículos, apareció en julio y agosto de 1979.

Es debido al interés actual en estos temas, y con el fin de hacerlos más accesibles para el estudio, que se publican en conjunto en este número.

En la primera serie, el pastor Arturo L. White, secretario entonces del departamento de fideicomisarios de Elena G. de White, escribió basado en su experiencia íntima de décadas en su trabajo con estos documentos. En estos cuatro artículos él pone en claro algunos conceptos necesarios para saber cómo actúa la inspiración.

En la segunda serie, de siete artículos, él nos introduce detrás del escenario para mostrarnos cómo trabajó la Sra. White en la redacción de los libros que presentan la historia de la gran controversia, y despliega cuidadosamente una información nueva y documentada y ofrece percepciones profundas en algunos de los aspectos de la obra de la escritora a medida que redactaba sus escritos de índole histórica. Creemos que todo lector, no importa cuán bien informado esté sobre la manera como actúa la inspiración, aprenderá algo de estos artículos.

Por supuesto, no todo el material es nuevo. Lo que se repite es incluido mayormente por dos razones: para presentar un equilibrio balanceado, y para facilitar una información que los lectores pudieran haber dejado de leer en libros y artículos ya publicados.

Hay cuatro hechos que es menester tener muy presente al leer estos artículos: 1. Los escritos inspirados no nos llegan sin antes ser tocados por manos humanas. A diferencia de lo que ocurrió con los Diez Mandamientos en el monte Sinaí, no son redactados por la mano de Dios. El escritor inspirado participa intensamente en su labor de comunicar los mensajes de Dios a la familia humana; pero a menos que Dios le dé palabras específicas – como lo hizo algunas veces en determinadas visiones, cuando el profeta escuchaba seres celestiales que hablaban –, él debe hallar por sí mismo las palabras que manifiesten claramente las verdades que Dios le ha revelado. Y para hacer esto él tiene que buscar en su vocabulario, encontrar las palabras en los diccionarios, tomar en préstamo expresiones de escritores no inspirados o dejarse ayudar por sus asistentes. “La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual.” (1MS, 24)

La gente piensa muy poco o nada cuando lee la Biblia o los escritos de Elena G. de White. Tiende a pensar que los escritos inspirados fueron creados ex nihilo (de la nada), algo así como el mundo en la creación. (Algunas personas también piensan que la Review and Herald [o cualquier otra publicación] se origina en la misma forma: olvidan el trabajo oculto de los escritores, redactores, linotipistas, lectoras de pruebas, impresores, encuadernadores, distribuidores, etc.)

Creemos que esta serie de artículos del pastor Arturo L. White serán particularmente útiles porque permiten dar un vistazo dentro de las escenas y contemplar cómo Elena G. de White escribió sus libros y cómo fueron preparados para su publicación.

2. Cuando Dios se comunica con la familia humana, inspira a las personas, no los escritos. La inspiración actúa sobre la persona, y no sobre el producto escrito. El apóstol declara: “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Ped. 1:21) “No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados” (1MS, 24). Este es un asunto muy importante que no debe ser mal comprendido. Los predicadores, y demás, a menudo llaman a la Biblia “la Palabra inspirada de Dios,” y correctamente entendido, así es. La declaración citada, de Elena G. de White, se refiere a la metodología, no a la autoridad. Dios inspira a la persona, no las palabras. La gente piensa; las palabras, no. La gente puede ser impresionada por el Espíritu Santo; las palabras, no.

3. La inspiración incluye una variedad de métodos para comunicar la verdad y la voluntad de Dios. A algunos escritores de la Biblia les fueron dados sueños y visiones; a otros que no recibieron visiones, les fueron dadas comprensión y percepción especiales en los misterios divinos; otros recibieron dirección especial para seleccionar y registrar eventos e incidentes históricos; y hubo algunos que recibieron una sabiduría única para entender e interpretar el significado de los sucesos.

Acerca de esto último es bueno notar que los eventos históricos pueden ser observados y registrados tanto por escritores inspirados como profanos. Numerosos escritores pudieron haber registrado que tres hombres fueron crucificados en un viernes del año 31 d. C. Pero si falta una persona inspirada que destaque el significado de dicho evento, éste habría parecido tan pequeño como otras crucifixiones. Una de las mayores funciones de la inspiración es capacitar a las personas para captar el significado de los eventos, y para interpretarlos a la luz de la gran controversia entre Cristo y Satanás.

4. El mensaje de un escritor inspirado carece de autoridad a menos que vaya acompañado por un “Así dice Jehová.” En los tiempos del Antiguo Testamento, los profetas a menudo comenzaban o concluían sus mensajes con declaraciones como éstas: “Dice el Señor,” “Jehová me dijo”; (Isa. 1: 24; 8: 11) “Vino a mí palabra de Jehová”; (Eze. 6: 1) “Principio de la palabra de Jehová”; (Ose. 1: 2) “Jehová lo ha dicho.” (Abd. 18) En el Nuevo Testamento, los escritores a veces mencionan el origen divino de sus escritos, como en Apocalipsis 1: 1-2; pero generalmente no lo hacen. Dependían de los escritos mismos para autenticarlos como mensajes de Dios. Elena G. de White a menudo usa en sus escritos tempranos la expresión “Se me mostró,” “Me fue mostrado”; pero más tarde dejó de hacerlo, especialmente cuando escribía para los no adventistas. Este cambio de práctica no indicaba diferencia alguna en la autoridad del mensaje que comunicaba.

Si se recuerdan constantemente los cuatro puntos que hemos mencionado, se entenderá y apreciará mejor la información de estos artículos que publica la Review and Herald, los cuales son el producto de la experiencia y del pensamiento maduro de uno que ha dedicado 50 años a fortalecer su familiaridad con los documentos recibidos por medio de la inspiración, y que ha estudiado cómo Elena G. de White, su abuela inspirada, hizo su trabajo.

Ella escribió en 1890: “El último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios… Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero.” (1 MS, 54-55)

Y por cuanto Satanás hace hoy esfuerzos supremos para socavar la confianza en los escritos del espíritu de profecía estamos convencidos de que el fin de todas las cosas está muy cerca. Ahora es el momento para fortalecer la fe y saber en qué creemos. Estas series de artículos fortalecerán la confianza en Dios, en su iglesia y en su mensajera inspirada.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).




Concepto Adventista sobre Inspiración - Elena G. de White: Experiencia y Escritos


Por Arturo L. White

¿En qué forma entienden los adventistas la inspiración? ¿Es diferente este concepto del que se sustenta comúnmente?

El concepto adventista es diferente en algunos aspectos, pues ni participa de los puntos de vista liberales modernos que atacan la autoridad de la Palabra de Dios, ni de los conceptos ultraconservadores que hacen del profeta un autómata, una máquina, que es impulsado a hablar o escribir.

Como adventistas del séptimo día somos muy afortunados al estudiar este problema. Para sacar nuestras conclusiones, no dependemos de escritos de hace 19 siglos que nos han llegado mediante transcripciones y traducciones. Para nosotros la inspiración es algo casi contemporáneo, pues tenemos un profeta entre nosotros.

Y aún más: en lugar de tener unos pocos y cortos documentos o un puñado de cartas, poseemos los numerosos y variados escritos de Elena G. de White, redactados en un lapso de 70 años, que comprenden sus libros, sus 4.600 artículos, y sus manuscritos, cartas y diarios. También tenemos los testimonios de sus contemporáneos, que vivieron y trabajaron muy cerca de ella. Ellos y ella discutieron muchos puntos en cuanto a sus visiones y la forma en que le fueron dadas, y cómo ella impartía los mensajes a aquellos a quienes estaban dirigidos. En resumen: estos testigos discutían con ella la obra de la inspiración.

Y algo muy importante para nosotros: escribió en una lengua moderna, la más extendida, en la cual la estudian la mayoría, y los que no pueden hacerlo tienen a su alcance las traducciones de sus escritos más importantes o necesarios.

Si aceptamos a Elena G. de White como un testigo honesto, entonces nos serán muy significativos su obra, sus declaraciones sobre la inspiración, y su concepto en cuanto a los profetas de la antigüedad. Por esto, cuanto ella dijo del trabajo del profeta en acción, puede muy bien formar la base para llegar a una conclusión exacta en cuanto a la inspiración.

Primero notaremos que cuando el Señor imparte luz al profeta, él no se ata a un solo método: “Dios, habiendo hablado… de muchas maneras… por los profetas…” (Heb. 1:1) Por lo tanto, no se debe buscar un método uniforme que gobierne los procedimientos divinos cuando entrega sus mensajes a sus instrumentos humanos. Esto es algo sumamente importante.

En segundo lugar, el profeta es y posee todas las cualidades propias de un ser humano: ve, escucha, huele, come, duerme, trabaja, habla, viaja, etc. Cuando es llamado al oficio profético, puede poseer o no cierto grado de conocimiento; pero a través de su obra profética continuará adquiriéndolo en la misma forma en que lo aprenden los demás. Su llamado como profeta no borra de su mente el conocimiento que obtuvo antes, ni tampoco entorpece sus facultades para proseguir adquiriendo conocimiento como lo hacía antes de ser llamado como profeta.

El hecho de que el Señor, en forma extraordinaria, haya llamado a una persona como profeta, la sitúa en una posición en donde recibirá información especial de Dios, la cual puede corresponder al campo de la teología y la experiencia religiosa, o bien al terreno histórico, refiriéndose a la providencia especial de Dios con su pueblo o las personas, o amonestando en cuanto a los peligros acerca de la determinación de Satanás de destruir la obra de Dios o la esperanza de las almas. También podría pertenecer al campo de la fisiología, la nutrición, la higiene, la educación, la administración de la iglesia, o aun podría tener que ver con la denuncia de pecados ocultos.

Como puede verse, los campos son ilimitados, porque la obra está en las manos de Dios. Esta experiencia singular pertenece al profeta. Aunque el Espíritu de Dios puede hablar a los corazones de las personas consagradas, no todos pueden ser profetas. Dios escoge al profeta: “Los santos hombres de Dios hablaron… inspirados por el Espíritu Santo.” (2 Ped. 1: 21)

Las visiones y el testimonio

Un profeta puede recibir visiones durante el día, acompañadas por fenómenos físicos, (Dan. 10) o en la noche mediante sueños; (Dan. 7) luego comunicará el mensaje oralmente, en entrevistas o por escrito.

Hay, pues, dos asuntos inseparables: la recepción del mensaje, de la luz, y el testimonio que da validez o sea la presentación del mensaje, de la luz recibida del Espíritu Santo.

Puede ser que no se le permita comunicar inmediatamente el mensaje, pues quizá deba retenerlo hasta que sucedan ciertos acontecimientos; o bien la luz recibida es para orientar al profeta, quien no está en libertad de comunicar todo lo que ha recibido.

Por lo tanto, su mente puede ser un “depósito” del cual – previas circunstancias especiales – puede sacar y hablar. Pero a menudo hay necesidad inmediata de que comunique su mensaje.

Cómo recibió la luz Elena G. de White

Nótese la sencillez del lenguaje usado por E. G. de White para describir la forma en que recibió su primera visión: “Mientras estaba orando… el Espíritu Santo descendió sobre mí, y me pareció que me elevaba más y más, muy por encima del tenebroso mundo. Miré hacia la tierra para buscar al pueblo adventista, pero no lo hallé en parte alguna, y entonces una voz me dijo: ‘Vuelve a mirar un poco más arriba.’ Alcé los ojos y vi un sendero recto y angosto trazado muy por encima del mundo. El pueblo adventista andaba por ese sendero, en dirección a la ciudad que se veía en su último extremo” (PE, 14).

Observemos cómo y cuándo entra en visión: “El Espíritu Santo descendió sobre mí.” Aunque permaneció corporalmente en la sala en donde oraba, le parecía

  1. que se elevaba por encima del mundo;
  2. que volvía su mirada hacia la tierra;
  3. que no podía ver lo que buscaba;
  4. que escuchaba una voz que le hablaba;
  5. que obedecía la orden de esa voz;
  6. que levantaba su mirada y veía al pueblo adventista en marcha;
  7. que contemplaba su lugar de destino;
  8. que se unía a ellos cuando se regocijaban por el galardón.

Es muy claro que las experiencias en la visión fueron reales para ella: vio, sintió, escuchó, obedeció y actuó en lugares lejanos; participaba en la acción, aunque corporalmente permanecía en la sala. Pero los que la acompañaban en ese momento, nada vieron, nada escucharon. Y más tarde relataba o escribía en sus propias palabras sus experiencias.

A menudo, ya en visión, era conducida a un hogar o a una institución, y luego llevada de salón en salón o de un departamento a otro. Le parecía estar en los comités [Consejos] y contemplar las acciones de sus miembros, escuchar sus palabras y observar el medio ambiente.

Como Adventistas del Séptimo Día tenemos la fortuna incomparable en un estudio de la inspiración, porque tuvimos a un profeta en nuestro medio.

En 1887 escribió desde Europa a uno de los obreros en cuanto a las normas inadecuadas de una de las instituciones. ¿Cómo recibió la información? “Me levanté a las tres de esta madrugada con un gran peso en mi mente… En mis sueños me encontraba en –, y mi Guía me dijo que tomara en cuenta y observara todo cuanto viera. Me hallaba en un lugar apartado, desde donde no podía ver pero sí escuchar todo lo que sucedía en el salón. Las personas discutían con usted en cuanto a los presupuestos, y oí que disputaban con usted por los altos cobros de la pensión, el hospedaje y el tratamiento. Escuché que usted con voz firme y decidida rehusó rebajar lo que se cobraba. Yo estaba atónita de ver cuán alto era este cobro” (Carta 30, 1887).

A veces veía edificios aún no construidos, pero que serían parte de una institución. Ella se refirió a éstos en una carta escrita en 1903: “He estado pensando cómo, después que comenzamos el Sanatorio de Battle Creek, me fueron mostrados en visión los edificios del sanatorio, listos para ser ocupados. El Señor me instruyó en cuanto a cómo debe hacerse el trabajo en estos edificios para que ejerzan una influencia salvadora sobre los pacientes.

“Todo esto me parecía muy real, pero cuando me levanté, encontré que el trabajo aún no había sido hecho, que los edificios no habían sido construidos.

“En otra oportunidad se me mostró un edificio grande que se construía en el lugar sobre el cual se levantaría el Sanatorio de Battle Creek. Los hermanos estaban muy preocupados en cuanto a quién se haría cargo de la obra. Me sentí muy apesadumbrada. Una de las autoridades se levantó en medio de nosotros, y dijo: ‘Aún no. Ustedes no están listos para invertir fondos en ese edificio, o para hacer planes para su dirección futura.’

“En este tiempo se había colocado el fundamento del sanatorio. Pero necesitábamos aprender la lección de esperar” (Carta 135, 1903).

Representaciones simbólicas

Dos párrafos consecutivos de un testimonio personal dirigido a un obrero destacado de los primeros años, demuestran cómo las experiencias de la vida fueron algunas veces representadas simbólicamente: “Me fueron presentadas muchas otras escenas concernientes a su caso.

Usted me fue presentado una vez mientras trataba de empujar un carro largo por una elevada pendiente; pero este carro, en lugar de subir la colina, continuaba descendiendo. Este carro representa el negocio de los alimentos como una empresa comercial, la cual no ha sido llevada adelante en la forma que Dios recomienda.

“En otra oportunidad usted me fue representado como un general montado en un caballo, llevando un estandarte. Vino uno y tomó de su mano el estandarte, que tenía estas palabras: ‘Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús,’ y fue pisoteado en el polvo. Lo vi a usted rodeado de hombres que lo identificaban con el mundo” (Carta 239, 1903).

A veces, los sucesos del pasado, el presente y el futuro gran abiertos delante de ella en forma panorámica. Entonces le parecía que presenciaba, en rápida sucesión, los eventos de la historia. He aquí una cita [de su “Introducción” a El conflicto de los siglos] que nos muestra un poco cómo era iluminada su mente: “Al revelarme el Espíritu de Dios las grandes verdades de su Palabra, y las escenas del pasado y del porvenir, se me mandó que diese a conocer a otros lo que se me había mostrado, y que trazase un bosquejo de la historia de la lucha en las edades pasadas, y especialmente que la presentara de tal modo que derramase luz sobre la lucha futura que se va acercando con tanta rapidez.” (CS, 13, 14, Intr.)

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).




Concepto Adventista sobre Inspiración - El Testimonio del Profeta


Por Arturo L. White

El Espíritu Santo opera no sólo cuando el profeta recibe el mensaje divino sino también cuando presenta el mensaje por escrito.

Hay dos aspectos en la experiencia del profeta: la visión en sí, y el testimonio o comunicación de lo que le ha sido revelado. El profeta debe entregar su mensaje en el lenguaje más claro y preciso que pueda.

El profeta puede tener las palabras adecuadas para hacerlo satisfactoriamente, o darse cuenta de que debe estudiar diligentemente para adquirir los vocablos que hagan que su mensaje sea preciso e impresionante. El mismo mensaje, en diferentes ocasiones, podrá presentarlo en diferentes términos. Mientras escribía El Deseado de todas las gentes, su autora declaró: “Tiemblo de temor, no sea que empequeñezca el gran plan de salvación con las palabras comunes” (Messenger to the Remnat, 59). El mensaje puede también sufrir deterioro por la imperfección del lenguaje humano: “La Biblia… fue escrita por manos humanas, y la diversidad de estilo de sus diferentes libros muestra la individualidad de cada uno de sus escritores. Las verdades reveladas son todas inspiradas por Dios; (2 Tim. 3:16) y con todo están expresadas en palabras humanas. Es que el Ser supremo e infinito iluminó con su Espíritu la inteligencia y el corazón de sus siervos. Les daba sueños y visiones, y les mostraba símbolos y figuras; y aquellos a quienes la verdad fue así revelada, revestían el pensamiento divino con palabras humanas…

Elena de White dijo que ella dependía tanto del Espíritu del Señor para relatar como para escribir sus visiones a medida que las tenía.

“Escritos en épocas diferentes y por hombres que diferían notablemente en posición social y económica, y en facultades intelectuales y espirituales, los libros de la Biblia presentan contrastes en su estilo, como también diversidad en la naturaleza de los asuntos que desarrollan. Sus diversos escritores se valen de expresiones diferentes; a menudo la misma verdad está presentada por uno de ellos de modo más notable que por otro…

“Presentada por diversas personalidades, la verdad aparece en sus variados aspectos. Un escritor percibe con más fuerza cierta parte del asunto; comprende los puntos que armonizan con su experiencia o con sus facultades de percepción y apreciación; otro nota más bien otro aspecto del mismo asunto; y cada cual, bajo la dirección del Espíritu Santo, presenta lo que ha quedado impreso con más fuerza en su propia mente. De ahí que encontremos en cada uno un aspecto diferente de la verdad, pero perfecta armonía entre todos ellos. Y las verdades así reveladas se unen en perfecto conjunto, adecuado para satisfacer las necesidades de los hombres en todas las circunstancias de la vida.” (El conflicto de los siglos, 8-9)

Aunque el profeta emplea sus propios medios de expresión, de todas maneras, el Espíritu Santo sigue actuando. Este es un punto vital:

“Aunque dependo del Espíritu del Señor tanto para escribir mis visiones como para recibirlas, sin embargo las palabras que empleo para describir lo que he visto son mías, a menos que sean las que me habló un ángel, las que siempre incluyo entre comillas” (1MS, 42).

Y recalca: “Mediante la inspiración de su Espíritu, el Señor dio la verdad a sus apóstoles, para que la expresaran de acuerdo con su mentalidad mediante el Espíritu Santo. Pero la mente no está sujeta, como si hubiera sido forzada dentro de cierto molde” (1MS, 25).

El profeta, pues, recibe el mensaje por medio de visiones mientras está totalmente bajo la influencia del Espíritu de Dios; e imparte su testimonio bajo la dirección del Espíritu de Dios, pero no hasta el punto de ser un robot o de estar sometido a un molde fijo, sino que comunica el mensaje en la mejor manera, de acuerdo con su estilo y preparación; en esta forma influye de manera particular sobre los que tienen una formación semejante a la suya.

A veces las mismas palabras que usará son impresas en su mente por el Espíritu: “Estoy tratando de conseguir las mismas palabras y expresiones que fueron usadas en relación con este asunto, y como mi pluma vacila un momento, las palabras apropiadas vienen a mi mente” (EGWW, 22).

En otra declaración dice: “Cuando escribo algo importante, él [el Espíritu Santo] está junto a mí ayudándome…, y cuando busco una palabra apropiada para expresar mi pensamiento, él la trae clara y distintamente a mi memoria” (Carta 127, 1902).

Temas históricos

La historia le fue presentada a la Sra. White como una base sobre la cual debía trazar la narración de la gran controversia. Ella nos dice cómo le fue presentada la controversia: “Mediante la iluminación del Espíritu Santo, las escenas de la lucha secular entre el bien y el mal fueron reveladas a quien escribe estas páginas. En una y otra ocasión se me permitió contemplar las peripecias de la gran lucha secular entre Cristo, Príncipe de la vida, Autor de nuestra salvación, y Satanás, príncipe del mal, autor del pecado y primer transgresor de la santa ley de Dios” (CS, 13).

Su experiencia fue similar a la de Moisés sobre el monte Nebo, al mostrársele la tierra prometida: “Se le presentó luego una visión panorámica de la tierra de promisión. Cada parte del país quedó desplegada ante sus ojos, no en realce débil e incierto en la vaga lejanía, sino en lineamientos claros y bellos que se destacaban ante sus ojos encantados. En esta escena se le presentó la tierra, no con el aspecto que tenía entonces sino como había de llegar a ser bajo la bendición de Dios cuando estuviese en posesión de Israel.

“Le pareció estar contemplando un segundo Edén. Había allí montañas cubiertas de cedros del Líbano, colinas que asumían el color gris de sus olivares y la fragancia agradable de la viña, anchurosas y verdes planicies esmaltadas de flores y fructíferas; aquí se veían las palmeras de los trópicos, allá los frondosos campos de trigo y, cebada, valles soleados en los que se oía la música del murmullo armonioso de los arroyos y los dulces trinos de las aves, buenas ciudades y bellos jardines, lagos ricos en ‘la abundancia de los mares,’ rebaños que pacían en las laderas de las colinas, y hasta entre las rocas los dulces tesoros de las abejas silvestres…

“Moisés vio al pueblo escogido establecido en Canaán, cada tribu en posesión de su propia heredad. Alcanzó a divisar su historia después de que se establecieran en la tierra prometida; la larga y triste historia de su apostasía y castigo se extendió ante él. Vio esas tribus dispersadas entre los paganos a causa de sus pecados, y a Israel privado de la gloria, con su bella ciudad en ruinas, y su pueblo cautivo en tierras extrañas. Los vio restablecidos en la tierra de sus mayores, y por último, dominados por Roma.

“Se le permitió mirar a través de los tiempos futuros y contemplar el primer advenimiento de nuestro Salvador… Siguió al Salvador a Getsemaní y contempló su agonía en el huerto, y cómo era entregado, escarnecido, flagelado y crucificado…, miró otra vez, y le vio salir vencedor de la tumba y ascender a los cielos escoltado por los ángeles que le adoraban, y encabezando una multitud de cautivos” (PP, 506-508).

El dramático relato prosigue. Moisés, estupefacto, contempla los sucesos: ve, escucha, participa; todos sus sentidos actúan. La historia del futuro se le presentó en forma vívida. Es muy improbable que se le hayan revelado fechas; no es probable que todas las ciudades que vio fueran nombradas. Estos eran detalles intrascendentes para el desarrollo de la visión.

¿Se le mostraron a Elena G. de White, en cada ocasión, todos los nombres y las fechas de los eventos que contempló? La evidencia nos dice que no.

Ella vio ocurrir los eventos significativos en el desarrollo de la gran controversia; los detalles y referencias incidentales fueron de menor importancia. Alguna de esta información puede hallarse en los escritos sagrados; otra, en las fuentes históricas responsables. Es evidente que para Dios no era esencial impartir tales detalles.

Observaciones de Guillermo C. White

Guillermo C. White, hijo de la Sra. White, describe así la experiencia de ella: “Mi madre nunca ha afirmado que es una autoridad en historia. Las cosas que ha escrito son descripciones de detalles fulgurantes y otras representaciones dadas a ella en relación con las acciones de los hombres, y la influencia de estas acciones sobre la obra de Dios en el plan de salvación, acciones que se refieren al presente, el pasado y el futuro. Y al escribir en cuanto a estos aspectos, ha hecho uso de declaraciones históricas precisas y apropiadas para hacer más claras al lector las cosas que ella se esfuerza por presentar.

“Cuando yo era muchacho la escuché leerle a mi padre la Historia de la Reforma, de d’Aubigné. Le, leyó mucho, acaso los cinco volúmenes completos. Ella ha leído otras historias de la Reforma. Esto le ha ayudado a situar y describir muchos de los eventos y movimientos presentados a ella en visión. Es algo similar a la manera en que el estudio de la Biblia le ayuda a localizar y describir muchas representaciones simbólicas que ha recibido en cuanto al desarrollo de la gran controversia en nuestro tiempo.” (Asociación General, octubre 30, 1911. Citado en EGWW, 33)

Pocos meses después, de nuevo declaró: “En cuanto a los escritos de mi madre y su uso como autoridad en hechos históricos y en cronología, ella nunca ha deseado que nuestros hermanos la consideren como tal. Las grandes verdades reveladas a mi madre en cuanto a la controversia entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, le fueron dadas de muchas maneras, pero mayormente como detalles fulgurantes de grandes acontecimientos en las vidas de los individuos y en las experiencias de las iglesias de los reformadores y las naciones…

“Cuando escribía de la experiencia de los reformadores durante la Reforma, y del movimiento del advenimiento en 1844, mi madre a menudo daba al comienzo una descripción parcial de algunas escenas que se le presentaban. Más tarde escribía, repetidamente, en forma cada vez más completa. Sé que escribe sobre un tema cuatro o cinco veces, y luego se lamenta porque no pudo desplegar un lenguaje apropiado para describirlo más perfectamente.”

Descripciones parciales

“Cuando escribía El conflicto de los siglos, algunas veces dio una descripción parcial de un suceso histórico importante, y cuando su secretaria preparaba los manuscritos para el impresor, ésta averiguaba fechas y lugares. Mi madre solía decir que esos datos habían sido registrados por historiadores serios, y que por lo tanto debían insertarse.

“Cuando fue escrito El conflicto, mi madre nunca pensó que los lectores lo tomarían como una autoridad en historia, o que lo usarían para desatar polémicas en cuanto a detalles de historia, y aún piensa lo mismo. Mi madre tiene en gran estima el trabajo de esos fieles historiadores que dedicaron años al estudio del gran plan de Dios como se presenta en la profecía, y en el desarrollo de ese plan como se registra en la historia.” (Carta a W. W. Eastman, noviembre 4, 1912. EGW, 34)

Con respecto a la historia de la Reforma, su siguiente declaración es significativa: “Han sido presentados delante de mí los sucesos en la historia de los reformadores” (Carta 48, 1894).

En cuanto a esto, W. C. White escribió: “Los contactos de mi madre con el pueblo de Europa le recordaron muchas cosas que le habían sido presentadas en años anteriores, algunas de ellas, dos o tres veces; y otras, muchas veces” (EGWW, 124).

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).




Concepto Adventista sobre Inspiración - El problema de la infalibilidad


Por Arturo L. White

Los autógrafos de los escritores bíblicos han desaparecido hace mucho tiempo. Pero los manuscritos

Autógrafos de Elena G. de White existen aún y arrojan luz sobre el método de inspiración.

Refiriéndose a la Biblia, Elena G. de White declara: “Las Sagradas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad… ‘Toda Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñar, para redargüir, para corregir’” (CS, 9).

Ella no niega que el lenguaje de la Biblia sea usado por algunos para sacar falsas conclusiones. Por una parte ella afirma que las Escrituras contienen una revelación infalible; pero, por otra, que el lenguaje usado para impartirla es humano y, por lo tanto, imperfecto.

“Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla. Sólo Dios es infalible… El Señor habla a los seres humanos en lenguaje imperfecto, a fin de que puedan comprender sus palabras los sentidos degenerados, la percepción opaca y terrena de seres terrenos. Así se muestra la condescendencia de Dios. Se encuentra con los seres humanos caídos donde ellos están. La Biblia, perfecta como es en su sencillez, no responde a las grandes ideas de Dios pues las ideas infinitas no pueden ser perfectamente incorporadas en los vehículos finitos del pensamiento. En vez de que las expresiones de la Biblia sean exageradas, como muchos suponen, las expresiones vigorosas se quebrantan ante la magnificencia del pensamiento, aunque el escribiente elija el lenguaje más expresivo para transmitir las verdades de la educación superior” (1MS, 42, 25-26).

Los manuscritos del profeta

No sabemos cómo los profetas antiguos preparaban sus manuscritos. ¿Tachaban una palabra y la reemplazaban con otra que expresara mejor un determinado concepto? ¿Hubo defectos gramaticales en su primera composición, o ésta era perfecta? Los manuscritos originales no existen; no podemos, pues, examinarlos.

Pero de Elena G. de White sí tenemos los manuscritos originales. El hecho de que el Espíritu Santo descansara sobre ella no le concedió un conocimiento perfecto de la ortografía y la gramática. Trabajó muy cuidadosamente y, con la ayuda de Dios, adquirió la habilidad para presentar la verdad en forma clara e impresionante; pero esto le exigió un esfuerzo constante e intenso. En sus manuscritos se revela un desarrollo progresivo en el vocabulario y en la habilidad para usar las palabras.

Sus contemporáneos reconocieron que errores gramaticales pueden aparecer en escritos inspirados, pero esto no disminuyó su confianza ni impidió que aceptaran sus escritos.

Elena G. de White reconoció abiertamente la ayuda que ella recibía de sus asistentes: “Mientras mi esposo vivió, actuó como ayudante y consejero en el envío de los mensajes que me eran dados. A veces se me daba luz durante la noche, a veces durante el día delante de grandes congregaciones. La instrucción que recibía en visión era fielmente redactada por mí cuando tenía tiempo y vigor para esa obra. Después examinábamos juntos el asunto. Mi esposo corregía los errores gramaticales y eliminaba las repeticiones inútiles. Esto era cuidadosamente copiado para las personas a quienes iba dirigido, o para el impresor.

“A medida que creció la obra, otros me ayudaron en la preparación del material para su publicación. Después de la muerte de mi esposo, se me unieron fieles ayudantes, los que trabajaron infatigablemente en la obra de copiar los testimonios y preparar artículos para su publicación.

“Pero no son verdaderos los informes que han circulado, que se permitía a cualquiera de mis ayudantes añadir material o cambiar el sentido de los mensajes que escribo” (1MS, 57).

Estos ayudantes no se desconcertaban por hallar falta de concordancia de tiempo en una oración, en un manuscrito o en un escrito anterior. El ministerio de ella tenía las credenciales divinas, y ellos reconocían que el mensaje era de Dios.

En 1883 fue necesario publicar de nuevo unos folletos tempranos de los testimonios, y la Sra. White y sus asociados reconocieron que debían corregirse ciertos defectos de expresión para presentar el mensaje en la mejor forma literaria posible.

Debido a su importancia, el asunto fue presentado al concilio de la Asociación General en 1883. Y entonces, no sólo se tomaron decisiones importantes en cuanto a la reimpresión de los Testimonios, sino que se alertó a la denominación acerca de ciertos principios que tienen que ver con las expresiones del Espíritu Santo. Citamos de las actas de esa reunión:

32. “CONSIDERANDO que algunos volúmenes impresos de los Testimonios para la iglesia están agotados, y no se puede obtener el juego completo, y,

“CONSIDERANDO que hay un pedido urgente para que se reimpriman estos volúmenes, por lo tanto,

“SE RESUELVE: que recomendemos su reimpresión en cuatro volúmenes de 800 páginas cada uno, y no en siete. (En inglés, por supuesto.)

33. “CONSIDERANDO que muchos de estos Testimonios fueron escritos bajo las más desfavorables circunstancias, pues la escritora estaba apremiada con trabajo y preocupaciones para poder dedicar consideración crítica’ a la perfección gramatical de sus escritos, y que éstos fueron impresos con tal prisa que se deslizaron estas imperfecciones gramaticales sin ser corregidas, y,

“CONSIDERANDO que creemos que la luz de Dios dada a sus siervos es para la iluminación de la mente, para impartir los pensamientos, y no – excepto en casos excepcionales – las palabras exactas en las cuales se expresan las ideas; por lo tanto,

“SE RESUELVE que, en la reimpresión de estos volúmenes, se hagan los cambios verbales necesarios para corregir las imperfecciones mencionadas hasta donde sea posible, pero sin alterar en nada el pensamiento; y, además,

34. “SE RESUELVE que este cuerpo escoja un comité de cinco personas para que se hagan cargo de la reimpresión de estos volúmenes de acuerdo a los votos y resoluciones que se han tomado” (RH, noviembre 27, 1883).

Una explicación editorial

Cinco años después Urías Smith discutió en un editorial de la Review and Herald la siguiente pregunta: “¿Cuáles son inspiradas, las palabras o las ideas?”

El mismo interrogador continúa: “¿No es una palabra signo de una idea? ¿Cómo puede, entonces, ser inspirada una idea, y no serlo los signos que transmiten la idea a la mente?”

Respuesta: “Si no hubiera más que una palabra para expresar una idea, sería así; pero cuando hay quizá cientos de maneras de expresar la misma idea, el asunto es muy diferente. Por supuesto, si el Espíritu Santo diera a una persona palabras que escribir, estaría obligada a usar esas mismas palabras sin cambiarlas. Pero cuando una escena o situación es presentada a una persona, y no se le da el lenguaje o las palabras específicas, estará en libertad para describirla con sus palabras, como le parezca mejor, para expresar la verdad recibida.

“Y si, ya escrita, se le ocurriera una mejor manera de expresar su contenido, le sería perfectamente permitido desechar todo lo que ha escrito y redactarlo de nuevo, conservando escrupulosamente las ideas y hechos que le fueron mostrados; y en el segundo escrito alentará la idea divina comunicada como en el primero, y en ninguno de los dos casos podría decirse que las palabras fueron dictadas por el Espíritu Santo, sino que fueron dejadas al juicio individual.

“Mucho de lo que los profetas escribieron en las Escrituras son palabras pronunciadas directamente por el Señor, y no las de ellos. En estos casos, las palabras sí son inspiradas. La Hna. White a menudo registra palabras dichas por los ángeles. Tales palabras, por supuesto, ella las registra tal como las escuchó, y no tiene la autorización para usar otras ni aun en una construcción diferente.

“Pero mucho de lo que los escritores de la Biblia dijeron podrían haberlo escrito con una fraseología diferente, y las verdades registradas hubieran sido tan inspiradas como las tenemos ahora” (RH, marzo 13, 1888).

“Mi madre nunca ha reclamado inspiración verbal, y tampoco encuentro que mi padre o los pastores Bates, Andrews, Smith o Waggoner hicieron esta afirmación. Si hubiera inspiración verbal en la redacción de sus manuscritos, ¿por qué, entonces, sería necesario de su parte el trabajo de adición o adaptación? El hecho es que mi madre toma a menudo uno de sus manuscritos, lo repasa cuidadosamente y agrega material para ampliar aún más el pensamiento.” (William C. White, autorizado por ella. EGWW, 189)

“Cremos que la luz dada por Dios a sus siervos es mediante la iluminación de la mente, impartiendo así pensamientos, y no... las palabras exactas con que deben expresarse las ideas.”

Una reafirmación de lo dicho se echa de ver en estas palabras escritas mientras ella estaba en Europa: “La Biblia fue escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios. Es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. Con frecuencia los hombres dicen que cierta expresión no parece de Dios. Pero Dios no se ha puesto a sí mismo a prueba en la Biblia por medio de palabras, de lógica, de retórica. Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma. Considerad a los diferentes escritores.

“No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron los inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De este modo, las declaraciones del hombre son la Palabra de Dios” (1MS, 24).

Y por cuanto los adventistas del séptimo día tienen una profetisa de Dios en su medio, pueden saber cómo se manifiesta la inspiración. Los que trabajan con manuscritos de la Biblia tienen que entendérselas con materiales escritos de dos mil y hasta tres mil quinientos años de antigüedad, de los cuales tenemos hoy únicamente copias que se han reproducido muchas veces.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).




Concepto Adventista sobre Inspiración - La importancia de comprender la inspiración


Por Arturo L. White

Ciertas situaciones de crisis que se avisoran podrían ser mejor enfrentadas si se sostienen conceptos firmes sobre inspiración.

Los falsos conceptos en cuanto a la inspiración y la revelación, ya sean modernos o conservadoramente extremistas, pueden llevar al desastre. Hay una razón para creer que el gran adversario aprovechará al máximo los falsos conceptos en cuanto a la inspiración, pues “el último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios. ‘Sin profecía el pueblo se desenfrena.’ (Prov. 29: 18) Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero” (1MS, 54-55).

Un esfuerzo tal fue hecho hace unos 90 años por D. M. Canright, gran evangelista adventista y fiel administrador.[i][1] Se tornó enemigo de la iglesia y la criticó, y como excusa de su apostasía argumentó que Elena G. de White y los adventistas sostenían que cada línea escrita por ella en cartas, folletos, artículos, testimonios o libros había sido dictada por el Espíritu Santo, y que por tanto era infalible.

Años más tarde un profesor de Biblia, de mi mayor estima, abandonó su trabajo y perdió mucha de su confianza en el mensaje. ¿Cuál era el problema? No podía aceptar a Elena G. de White como la mensajera del Señor; y redactó una explicación. Su padre había servido muchos años en el ministerio y tuvo en alta estima los escritos del espíritu de profecía; más aún: había sostenido una posición extremista, un concepto dictatorial. Este concepto lo heredó su hijo, el profesor a quien me refiero. Como maestro de Biblia descubrió ciertas dificultades que no pudo resolver precisamente por su concepto rígido en cuanto a la inspiración. Años más tarde, con motivo de una invitación que le hicieron los fideicomisarios de Elena G. de White, discutimos los puntos que lo habían perturbado. Este estudio conjunto nos hizo ver que los problemas que lo habían agitado y desanimado se debían a los conceptos rígidos y tergiversados en cuanto a la inspiración. Antes de despedirnos me dijo apesadumbrado: “¡Cuán grande habría sido la diferencia si sólo hubiera entendido las cosas en forma distinta! ¡Pero ya es demasiado tarde!” Murió apesadumbrado.

Muchos eruditos afirman que la Biblia no es más inspirada que los escritos de los autores famosos. Otros creen que el profeta sólo experimenta un “encuentro” con Dios, pero que no se le imparte ninguna información ni instrucción; y que los profetas simplemente expresan sus reacciones a dichos “encuentros.” Puedo ver en estas apreciaciones de la inspiración la obra de un enemigo que busca anular el mensaje de Dios para su pueblo.

Pruebas de la Biblia para el profeta genuino:

  1. “Por sus frutos los conoceréis.” (Mat. 7: 20).
  2. Fidelidad a los fundamentos de la fe cristiana (1 Juan 4:2).
  3. Cumplimiento de sus predicciones (Jer. 28: 9; Deut. 18: 22).
  4. “¡A la ley y al testimonio!” (Isa. 8: 20).

La falta de espacio nos impide desarrollar estos puntos; pero todo adventista está, poco más o menos, relacionado con ellos.

Pero sobre todo, y más allá de todo, está la forma en que los escritos de la Hna. White hablan al corazón de los lectores. Esto lo experimenta todo fiel estudiante de sus escritos.

Se levantarán preguntas y nos acecharán problemas. Así ha sido, así es, y así será. Y si damos crédito a la profecía, los mismos se intensificarán y aumentarán a medida que nos acerquemos al fin. Por esto nuestros conceptos sobre la inspiración deben estar respaldados por el testimonio de los profetas. En la Biblia hallamos lecciones importantísimas, generalmente en conexión con los mensajes. Todo adventista del séptimo día debe conocerlas. ¿Cómo le llegó la luz al profeta? ¿En qué forma entregó éste el mensaje a la gente?

Entonces ¿cuál es el testimonio de Elena G. de White en estas líneas? En los artículos precedentes hemos visto algunos de tales testimonios. Ella escribió muy extensamente en cuanto a la inspiración de la Biblia e hizo muchas referencias a la inspiración dentro de su obra, Lo que ella escribió es altamente informativo. Como en la mayoría de los casos, lo que ella escribió en tales líneas vino en circunstancias prácticas y naturales. Mucho de esto fue escrito en 1880. En esa década se estaba preparando una traducción de la Biblia conocida como la Revised Version (Versión revisada). El Nuevo Testamento apareció en 1885.

En la mente de no pocos adventistas esta nueva traducción despertó serias preguntas, por ejemplo: “¿Qué es conveniente y admisible para que haya una revisión de las Escrituras?” La Review and Herald tomó nota de esta inquietud, y Elena G. de White redactó cuatro declaraciones importantes en cuanto a la inspiración:

1886: “Objeciones hechas a la Biblia” (1MS, 21-24).

1888: Introducción a El conflicto de los siglos.

1888: “La inspiración de la Palabra de Dios” (1MS, 17-21).

1889: “Los misterios de la Biblia como prueba de su inspiración” (2JT, 303-317; léase también “Los misterios de la Biblia,” Ed, 165-168).

Un estudio detenido de estas cuatro declaraciones será de mucha ayuda. Agreguemos, además, el balance que se obtenga en “Luz sobre nuestro sendero,” (1MS, 15-87; 5 T, 654-691). Es urgente que nos familiaricemos con estas lecturas.

La obra de la inspiración ha sido un asunto de especial interés para los fideicomisarios de Elena G. de White, guardianes especiales de sus escritos. A. G. Daniells, presidente de la Asociación General desde 1901 a 1922, se refiere a este tema en su libro El permanente don de profecía. Otro de los fideicomisarios mencionados, F. M. Wilcox, editor durante treinta años de la Review and Herald, en 1933 presentó varios aspectos de esta cuestión en una serie de artículos, con el título El testimonio de Jesús, los cuales fueron reimpresos en un libro con el mismo título. (Publicado por la Casa Editora Sudamericana en 1960.)

Cómo transmite Dios su mensaje

En 1929 comencé a trabajar como secretario del departamento de fideicomisarios de Elena G. de White, bajo la dirección de Guillermo C. White. A medida que leía los manuscritos, las cartas y las obras publicadas, comencé a interesarme más y más en la forma en que Dios hace llegar sus mensajes a la gente. Y pronto concluí que, así como Dios habló “muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo,” también ha hablado por medio de Elena G. de White. Este tema me ha apasionado.

Como en parte mi trabajo ha consistido en responder preguntas relativas a la Sra. White y sus escritos, me he dado cuenta que dichas respuestas están íntimamente unidas con la comprensión de la manera como la inspiración se manifiesta en todos los escritos del espíritu de profecía. Ella no respaldó una inspiración mecánica, rígida, como algunos la han catalogado. Nuestros pioneros la llamaron “inspiración verbal,” aunque algunos teólogos dan a esta expresión un sentido diferente al de ellos. ¡Y cuántas veces las perplejidades de nuestros interrogadores se desvanecieron a la luz de la información en cuanto a las maneras en que se manifiesta la inspiración!

La información que he encontrado, a menudo en referencias incidentales, la he recopilado, para beneficio de los ministros y de otras personas, en artículos que se han publicado. Estos artículos fueron reimpresos en un libro de amplia difusión, titulado Ellen G. White, Messenger to the Remnant.

De vez en cuando me invitan a hablar a nuestros profesores de Biblia y a otros grupos en cuanto a diversos aspectos de la obra de Elena G. de White. Uno de estos aspectos responde al tema “La autoridad de los escritos de Elena G. de White,” y otro, a la pregunta “¿Quién le habló a la Hna de White?” He preparado dos artículos titulados: “Elena G. de White como historiadora” y “Principios de hermenéutica en los escritos de Elena G. de White.” Estos artículos, junto con otro titulado “Hacia un concepto concreto de la inspiración,” han estado disponibles en forma mimeografiada. La naturaleza importante de su contenido, basado no en definiciones y conceptos teológicos sino simplemente en las pruebas provistas en los mismos documentos de Elena G. de White, indujeron a la casa editara Review and Herald Association a publicarlos en un libro titulado The Ellen G. White Writings. Este volumen contiene, además, tres apéndices muy esclarecedores:

1. “Nuestro uso de las visiones de la Hna. White,” por J. N. Andrews.

2. “La inspiración de los evangelistas y de los otros escritores del Nuevo Testamento,” por el Dr. Henry Alford, teólogo y comentador anglicano que trabajó en 1863. Este documento presenta lo que el Patrimonio White ha considerado por muchos años como una información sumamente útil, porque se refiere a muchas situaciones y principios que a menudo se piensa que no tienen que ver con la inspiración.

3. “La edición de 1911 de El conflicto de los siglos,” por Guillermo C. White. Es una explicación del hijo y ayudante de Elena G. de White en cuanto a los detalles propios de la revisión de un libro inspirado.

Es triste ver excelentes adventistas confundidos o que pierden su confianza en el espíritu de profecía por causa de falsos conceptos. Sostienen puntos de vista rígidos, sin haber hecho un estudio específico y cabal, y catalogan a los profetas como autómatas que hablan o escriben únicamente las palabras dictadas por el Espíritu Santo. Es doloroso también ver que muchos fracasan en percibir, por causa de conceptos liberales injustificables, la mano de Dios tal como se manifiesta en su pueblo por medio de su profetisa, y pierden la gran bendición de la certeza de que el pueblo adventista es un pueblo guiado y enseñado por Dios.

Creo que la presentación de estos artículos y la lectura detenida de las fuentes de información mencionadas, pueden ser de ayuda decisiva a medida que entremos en los días difíciles que nos esperan.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).

[i][1] Ver Carrie Johnson, I was Canright’s Secretary.




Redacción de los escritos históricos de Elena de White - Fuentes para la serie "Conflicto"


Por Arturo L. White

Se ha producido un creciente interés en el “uso de fuentes” por parte de Elena de White para la serie de libros de “El gran conflicto” en general, y por El conflicto de los siglos y El Deseado de todas las gentes en particular.

Desde la muerte de Elena G. de White, en 1915, no ha habido quizá, en la Iglesia Adventista, un interés tan grande e intenso en el asunto de la inspiración, especialmente de la Hna. de White, como ahora. Es comprensible, pues sus escritos afectan decisivamente a todo creyente.

Los adventistas que aceptan los consejos del espíritu de profecía como del Señor y, consiguientemente, como obligatorios, disfrutan de la seguridad de que son dignos de confianza. Los lectores de la serie “Conflicto” pueden no sentirse tranquilos, ya que puede sostenerse su siguiente declaración: “La Hna. White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el período de su vida Dios le ha estado dando” (CE, 173, ed. 1967)

La manera en que Elena G. de White recibió la luz y cómo ella la impartió a otros, es el tema de un estudio digno y útil. A fin de colocar una base indispensable para comprender su obra, resulta muy importante la atención que se preste a la forma en que ella, una persona inspirada, se relacionó con los tiempos en que vivió, a los sucesos que presenció, las corrientes de información que escuchó en relación con sus escritos y en sus contactos con otros, y a las presiones de aquellos que quisieron influir sobre ella.

En los últimos años se ha despertado un gran interés en lo que ha dado en llamarse las “fuentes” de Elena G. de White en la redacción de la serie “Conflicto,” especialmente en los volúmenes El conflicto de los siglos y El Deseado de todas las gentes.

No hay necesidad de conjeturar acerca de estas “fuentes,” pues la extensa información contenida en todos los escritos de Elena G. de White y en las declaraciones de los que trabajaron con ella, es clara y amplia.

Por causa de mi larga relación con los escritos del espíritu de profecía se me pide que presente este tema a los lectores de la Adventist Review. Mi presentación tiene el respaldo de 50 años de experiencia con los fideicomisarios de Elena G. de White y en un estudio reciente más intenso de los documentos relacionados con este tema. Estos artículos nos apartarán un poco de los conceptos estrechos, de acuerdo a los cuales Elena G. de White escribió únicamente lo que le fue revelado en visión o le fue dictado por el Espíritu Santo. También proporcionarán, a mi entender, una comprensión más profunda sobre un tópico emocionante: cómo actúa la inspiración.

Ante todo, Elena G. de White ya se refirió en 1888 al tema de sus “fuentes” para la historia de la serie “Conflicto” en la Introducción de El conflicto de los siglos. La Introducción de este libro, el primero que apareció, de la serie mencionada, para el público en general, puede ser considerada también como un prefacio para los otros cuatro: Patriarcas y profetas, Profetas y reyes, El Deseado de todas las gentes y Los hechos de los apóstoles; y además, para los otros escritos relacionados con la misma serie. Es uno de los escritos más informativos sobre la inspiración que se puedan encontrar.

La redacción de la serie “Conflicto” varía algo, en esencia, de la redacción de los testimonios personales, de los Testimonios y de otros libros y artículos de consejo e instrucción para la iglesia. En los cinco libros mencionados utilizó un amplio paralelismo entre la historia de la Biblia y la secular. Y cuando termina la historia de los últimos escritores de la Biblia, continúa con la historia hasta la segunda venida de Jesús y más allá.

La redacción de aquellos cinco volúmenes fue algo que absorbió mucho de la atención de la Hna. White a través de los años de su ministerio.

Para dar una perspectiva apropiada a la discusión de las “fuentes” de información en la descripción de Elena G. de White publicada progresivamente en tres etapas, examinaremos sus objetivos. Estos libros no fueron escritos ni para presentar una historia del mundo, ni como una historia para corregir registros históricos; por el contrario, fueron escritos para trazar “un bosquejo de la historia de la lucha en las edades pasadas… de tal modo que derramase luz sobre la lucha futura… No consiste tanto en presentar nuevas verdades relativas a las luchas de edades pasadas como en hacer resaltar hechos y principios que tienen relación con acontecimientos futuros… Esos relatos del pasado” deben verse con un “nuevo significado,” pues “se desprende de ellos una luz que proyecta rayos sobre el porvenir” (CS, 14-15). La escritora, con los ojos fijos en la lucha culminante entre las fuerzas de Cristo y Satanás, estaba más interesada en el panorama histórico total que en detalles menores. Lo que describía en forma explícita era la intervención de Dios en los asuntos humanos.

La influencia del Espíritu Santo

E. G. de White fue instruida para que trazara “un bosquejo de la historia de la lucha”; ¿,pero en dónde podía una mujer, algo enferma y con sólo tres años de educación, una madre ocupada y ama de casa que viajaba extensamente en beneficio de la iglesia, que hablaba constantemente delante de grandes auditorios, sostenía entrevistas y escribía testimonios y artículos, obtener conocimientos históricos que debía presentar delante de la gente? Ella responde, en la Introducción mencionada, de dos maneras: (1) mediante la iluminación del Espíritu Santo, y (2) con el auxilio de registros históricos. Nos referiremos ahora especialmente a la primera de las dos:

“Mediante la iluminación del Espíritu Santo, las escenas de la lucha secular entre el bien y el mal fueron reveladas a quien escribe estas páginas. Vez tras vez se me permitió contemplar, en diferentes épocas, las peripecias de la gran lucha secular entre Cristo, Príncipe de la vida, Autor de nuestra salvación, y Satanás, príncipe del mal, autor del pecado y primer transgresor de la santa ley de Dios” (CS, 13).

“La iluminación del Espíritu Santo” se refiere a las impresiones hechas sobre el corazón por “el Espíritu de Dios” (2JT, 302), así como a la luz que recibió por medio de visiones diurnas y nocturnas, a menudo llamadas sueños. A veces, mientras hablaba a una congregación, el Espíritu de Dios le revelaba la vida y carácter de varias personas (2JT, 278-279). “Las cosas más preciosas del Evangelio” le fueron mostradas a menudo – dice ella – “para que yo tenga nuevas representaciones cada vez que abro mis labios al hablar a la gente” (MS, 174, 1903). También informó que mientras oraba o escribía en la quietud de su escritorio, y estaba completamente consciente de todo lo que la rodeaba, escenas importantes pasaban delante de su mente (MS, 12c, 1896).

Es difícil trazar líneas precisas en la experiencia de una persona que está completamente bajo la influencia del Espíritu Santo. No hay una fórmula exacta ni una definición apropiada.

“A veces soy llevada muy lejos dentro del futuro y se me muestra lo que sucederá. Entonces, de nuevo, contemplo sucesos como ocurrieron en el pasado.” A continuación indica su completa dependencia del Espíritu Santo durante la visión: “Dependo del Espíritu del Señor tanto para relatar o escribir una visión como para tenerla. Me es imposible rememorar cosas que me han sido mostradas, a menos que el Señor las traiga delante de mí en el momento en que desea que las relate o las escriba” (2SG, 292-293).

Estas visiones fueron un método importante en el proceso de la revelación. En visión, ya veía una ciudad siendo destruida mientras el ángel le explicaba el significado de la escena, (3 JT, 329-331), o bien era llevada de un cuarto a otro en una institución y observaba lo que sucedía (CH, 412-413), o tal vez se le mostraban edificios aún no construidos y se le daban instrucciones en cuanto a cómo hacer el trabajo una vez que estuvieran listos (Carta 135, 1903), o aun en arma simbólica se le mostraba la conducta de un dirigente (Carta 239, 1903), o quizá presenciaba las escenas que se le presentaban acerca de la gran controversia (CS, 12-13). Todo era parte del proceso por el cual Dios le impartía luz a su sierva escogida.

Cuando ella dice: “Vez tras vez se me permitió contemplar en diferentes épocas las peripecias de la gran lucha secular entre Cristo… y Satanás,” se refiere a escenas contempladas en visión. La frase “en diferentes épocas” sugiere no sólo muchas visiones, sino también eventos históricos ampliamente variados y relacionados, que ocurren en el largo período de la gran controversia.

En su autobiografía escrita en 1860, Elena G. de White menciona dos visiones tempranas de amplio alcance ‘que introducen la historia de la gran controversia, pero basa su relato primariamente sobre las visiones escénicas que le fueron dadas el 14 de marzo de 1858. De esta visión de dos horas, escribió: “En esta visión en Lovett’s Grove (Estado de Ohio) se me repitió la mayor parte del tema de la gran controversia que yo había visto diez años antes; y me fue mostrado que debía escribirla” (2SG, 270).

Y lo hizo en la primavera y el verano de 1858. En esta forma dio a la iglesia, en septiembre de ese año, el primer libro encuadernado. Fue el primer tomo de Spiritual Gifts, de 219 páginas, titulado La gran controversia entre Cristo y sus ángeles, y Satanás y sus ángeles.

Cómo recibió la información

Las representaciones escénicas visuales fueron el método más común para mostrarle la historia de la gran controversia (PE, 145-295).

Hay tres capítulos iniciales que tienen que ver con la gran controversia: “La caída de Satanás,” “La caída del hombre” y “El plan de salvación.” Luego omite la historia del Antiguo Testamento para continuar con el nacimiento y ministerio de Cristo, y prosigue hasta la destrucción del pecado y los pecadores. La historia del Antiguo Testamento se desarrolla en los tomos 3 y 4 de Spiritual Gifts. En Primeros escritos se hallan muchas declaraciones como éstas: “Vi una tristeza extenderse por el semblante de Adán” (148); “ [Adán] recibió el fruto” (148); “Vi al amable Jesús” (149); “Se me mostró a Satanás” (152); “Contemplé a Jesús en el huerto con sus discípulos” (166); “Se me mostró a Satanás tal como había sido antes” (152); “Se me mostró que durante el ministerio de Cristo, Satanás”… (158); “Vi que la hueste angélica se llenó de asombro” (216); “Se me mostró que la ley de Dios permanecerá inalterable” (217); “Me fueron mostrados Adán y Eva en el Edén… Oí a un ángel preguntar: ‘¿Quién de la familia de Adán cruzó aquella flamígera espada, o comió de aquel árbol?’ Oí a otro ángel contestar: ‘Ni uno de la familia de Adán cruzó esa espada de fuego, ni comió de aquel árbol’ “ (218); “Vi que la hueste celestial se llenaba de indignación” (220), etc.

Estas declaraciones muestran cuál fue la fuente primaria de la información de la autora, y cómo la recibió.

Hay expresiones que refuerzan el concepto de las visiones escénicas, y que indican que cuando ella contemplaba el desarrollo de los sucesos era “transportada” atrás o “llevada” adelante: “Fui transportada al tiempo cuando Jesús comió la cena de pascua con sus discípulos” (165); “Fui transportada al tiempo cuando los idólatras paganos perseguían cruelmente y mataban a los cristianos. La sangre corría a torrentes” (210); “Se me transportó a la era apostólica, y se me mostró que Dios había confiado una obra especial a su amado discípulo Juan” (230), etc.

Elena G. de White usa una expresión similar cuando escribe el capítulo “La Reforma,” en donde se menciona particularmente a Lutero y a Melanchton: “Me fue mostrada la sabiduría de Dios al escoger a estos dos hombres, de caracteres diferentes, para llevar a cabo la obra de la Reforma.

“Fui luego transportada a los días de los apóstoles, y vi que Dios escogió como compañeros a un Pedro ardiente y celoso y a un Juan benigno y paciente” (224).

Aunque en el contexto inmediato ella no dice específicamente que vio a Lutero y a Melanchton en una visión en 1858, la expresión “fui luego transportada a los días de los apóstoles” implica que, desde una escena de la Reforma, se desplazó dentro de un período de 1.500 años para que contemplara otras escenas. En otro momento ella declaró: “Eventos en la historia de los reformadores han sido presentados delante de mí” (Carta 48, 1894. EGWW, 123).

Después de escribir un trabajo autobiográfico, Spiritual Gifts, volumen 2, publicado en 1860, se dedicó a escribir la historia del Antiguo Testamento, repasando las experiencias de los hombres del pasado que ilustraban la lucha entre las fuerzas del bien y el mal. En el Prefacio de Spiritual Gifts, volumen 3, ella declara: “Al presentar éste mi tercer pequeño volumen al público, me siento confortada con la convicción de que el Señor me ha hecho un humilde instrumento para proyectar algunos rayos de preciosa luz en el pasado.”

Menciona además que “los grandes hechos de fe, relacionados con la historia de los santos hombres del pasado,” se le habían presentado a ella en visión.

Luego narra en Spiritual Gifts, volumen 3, y en la primera mitad del volumen 4, ambos publicados en 1864, los puntos máximos de la historia de la controversia desde la creación hasta Salomón, y concluye con una breve narración respecto a la cautividad de Israel y el Mesías. El volumen lleva el título “Los grandes hechos de fe, relacionados con la historia de los santos hombres del pasado.” En los volúmenes 3 y 4 aparecen menos declaraciones como éstas: “Vi,” “Me fue mostrado,” pero se usan en relación con algunos puntos vitales, importantes.

Escenas vistas en visión

Las frecuentes descripciones de los sucesos dejan en el lector la profunda convicción de que ella presenció las escenas. Esto es muy claro cuando habla de la caída del hombre, del diluvio, etc. Cuando se refiere a los días de la creación y la caída del hombre, y a la relación de la geología con la Biblia, hace directa referencia al origen de la visión: “Vi,” “Se me mostró,” etc. (3SG, 42, 92-93).’

Cinco años antes (1864) de estas declaraciones, Carlos Darwin había publicado su libro El origen de las especies, en el cual se asienta la evolución como el origen de todas las cosas. Estas teorías se extendieron rápidamente. El capítulo “Disguised Infidelity” (Infidelidad disfrazada, 3SG) parece ser una respuesta directa a la teoría de la evolución.

En resumen: parece evidente que las visiones fueron la “fuente” principal de información de Elena G. de White, para la emocionante presentación de la historia de la gran controversia en los libros que aparecieron en 1858 y 1864. Hay, por supuesto, otros medios por los cuales Dios iluminó su mente. Y debemos recordar que aunque expresiones como “Vi,” “Me fue mostrado,” etc., no las utiliza más tarde, esto no significa necesariamente que lo que presenta no lo hubiera visto en visión.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).




Redacción de los escritos históricos de Elena de White - La historia de la Gran Controversia: redacción y ampliación


Por Arturo L. White

La sierva del Señor utilizó tres fuentes principales para la redacción de la historia de la gran controversia: (1) la Biblia, en la cual tenía una fe única; (2) las visiones impartidas por Dios; (3) varios ensayos históricos que ampliaron su vocabulario y la ayudaron a ser más exacta en cuanto a fechas y descripciones geográficas, y a ciertos detalles y secuencia de la historia de la iglesia. Es probable que estos recursos sugirieran algo así como un enlace narrativo, una suposición lógica o una conclusión apropiada. Pero, de estas tres fuentes, las repetidas visiones relativas a la controversia proveyeron la información básica.

En 1888, 30 años después de su segunda visión acerca de la gran controversia escribió: “Vez tras vez se me permitió contemplar las peripecias de la gran lucha secular entre Cristo… y Satanás” (El conflicto de los siglos, 13).

En 1911 declaró: “Mientras escribía El conflicto de los siglos, a menudo estaba consciente de la presencia de los ángeles. Y muchas veces las escenas de las cuales estaba escribiendo se me presentaban de nuevo por la noche, de manera que estaban frescas y vívidas en mi mente” (Carta 56, 1911).

En 1889, mientras redactaba Patriarcas y profetas, se refirió a otros asuntos: “Durante mis 45 años de experiencia he estado mostrando las vidas, caracteres e historia de los patriarcas y los profetas… No podía menos de tener en mi mente un vívido panorama de la forma en que los reformadores fueron tratados día tras día, y cuán pequeña diferencia de opinión parecía crear un frenesí en el sentimiento. Así sucedió en la traición, juicio y crucifixión de Jesús: todo esto pasó delante de mí, punto por punto” (Carta 14, 1889).

Su terminología aquí es interesante. Ella dice que vio la manera en que los reformadores eran tratados, y que la historia sagrada pasó delante de ella en visiones o representaciones escénicas, “punto por punto.” Mientras preparaba el manuscrito de El Deseado de todas las gentes a comienzos de 1890, confesó: “No sé cómo presentar con poder viviente los temas que están delante de mí” (Carta 40, 1892).

Tres años después, mientras trabajaba en El Deseado de todas las gentes, se refirió a la claridad en que las escenas se le presentaban: “Mi mente ha estado profundamente preocupada por muchas cosas. Me parece que la luz del cielo brilla sobre mí, y que el Espíritu Santo trae truchas cosas a mi memoria. Asuntos importantes son claros para el ojo de mi mente, como si estuviera observando la escena mientras escribía” (Carta 27, 1895).

En cuanto al futuro, ella dice cómo le fue presentada la segunda venida de Jesús: “Escenas tan emocionantes y de un interés tan solemne pasaron ante mí, que ningún lenguaje puede describir. Todo fue una realidad viviente para mí” (1MS, 86).

Con respecto a una forma más general en que, a veces, se le daba luz, y cómo recordaba las cosas que había olvidado, escribió en 1889: “¿Cómo sabe la Hna White con tanta seguridad las cosas de las cuales habla, como si tuviera autoridad para decirlas? Hablo así porque ellas brillan sobre mi mente cuando estoy perpleja, como el relámpago sobre una nube oscura en la furia de la tempestad. Algunas escenas presentadas a mí hace años no han persistido en mi memoria, pero cuando esa instrucción ya dada se necesita, algunas veces, estando delante de la gente, el recuerdo llega claro y veloz como la luz del relámpago, trayendo a mi mente en’ forma precisa esa instrucción particular. En esos momentos no puedo dejar de decir las cosas que brillan en mi mente, no porque haya tenido una nueva visión, sino porque la que me fue presentada, quizá años antes, ha sido traída vivamente a mi memoria” (MS, 33, 1911).

En una entrevista que tuvo en 1907, dijo cómo a menudo le llegaba la luz: “Ahora tengo luz, mayormente [la recibe] durante la noche, exactamente como si las cosas estuvieran sucediendo, y yo lo contemplo, y… escucho la conversación” (MS, 105, 1907).

Y no era sólo en visiones nocturnas como contemplaba dichas escenas. Meses antes había escrito: “Mientras estoy escribiendo se me dan representaciones maravillosas del pasado, del presente y del futuro” (Carta 86, 1906).

El testimonio de Guillermo C. White

Guillermo C. White nos da algunos datos interesantes. Muerto su padre, ayudó a su madre por 35 años en sus viajes, y en la preparación y publicación de sus escritos. Al hablar de El conflicto de los siglos y la manera en que ella había recibido luz acerca de los acontecimientos históricos, hizo esta declaración aprobada por su madre: “Las cosas que ella ha escrito son descripciones fulgurantes y otras representaciones que se le dan en cuanto a las acciones de los hombres, y la influencia de éstas sobre la obra de Dios para la salvación del mundo, con escenas de la historia del pasado, del presente y del futuro, y su relación con esta obra” (EGWW, 33).

La siguiente declaración es muy importante en lo que se refiere al lenguaje usado en las descripciones: “Las casas reveladas a la Hna. White no le fueron dadas como una historia que ella debía repetir. Estando en visión, ella parecía mirar hacia abajo, a través de una abertura grande en el cielo, y veía multitudes de gente en acción, y a los ángeles de Dios ministrando en su favor. No le fueron dadas palabras. Recordó muchas veces lo que el ángel le dijo, pero muchas veces tuvo que describir lo mejor que pudo lo que había visto. A medida que el libro avanzaba, y ella lo revisaba una y otra vez, su descripción era más completa” (Guillermo C. White, White Estate Document File 107g).

Tampoco sus visiones fueron uniformes en extensión. El mismo Guillermo C. White escribió: “El armazón del gran templo de la verdad sostenido por sus escritos, le fue presentado claramente en visión. En cuanto a algunos aspectos de la revelación, como la cronología profética, el servicio en el santuario y los cambios que tuvieron lugar en 1844, el asunto le fue presentado a ella muchas veces, y detalladamente en muchas ocasiones. Esto la capacitó para hablar muy clara y muy positivamente en cuanto al fundamento de los pilares de nuestra fe.

“En algunos de los asuntos históricos como la producción de Patriarcas y profetas, Los hechos de los apóstoles y El conflicto de los siglos, los bosquejos básicos fueron muy claros y sencillos para ella; y cuando comenzó a escribir sobre estos tópicos tuvo que estudiar la Biblia y la historia para conseguir las fechas y las relaciones geográficas, y perfeccionar así su descripción” (Carta a L. E. Froom, diciembre 13, 1934).

Todo esto resulta muy claro cuando se compara lo que la Hna. White escribió basada en una visión que tuvo en 1858, con sus escritos posteriores. Sus primeros escritos tocaron asuntos de vital importancia, pero omitieron muchos de menor consecuencia. En ocho páginas cuenta lo que se le mostró en cuanto a la caída de Satanás, la caída del hombre y el plan de salvación (PE, 145-152). Entonces es “trasladada al tiempo en que Jesús había de asumir la naturaleza del hombre” (153). Después de describir su nacimiento, bautismo, tentación y conflictos, y la transfiguración, en doce páginas (153-164), nos dice que fue “transportada al tiempo cuando Jesús comió la cena de pascua” (165). Los sucesos vitales en la historia de la gran controversia: la pascua, la entrega de Cristo, su juicio, crucifixión, resurrección y ascensión, aparentemente le fueron revelados más detalladamente, pues les dedica 27 páginas (165-191).

Al reconstruir ciertos aspectos menos importantes del Antiguo Testamento, ella narra muy brevemente y utiliza muchas citas bíblicas para completar el relato. (Léase 3SG, 252-253, 261-266; 4SG, 16-18, 20-21). Esto lo hizo también en algunos libros posteriores.

Los materiales sobre la vida de Cristo y la historia de la iglesia primitiva fueron, a su debido tiempo, bastante ampliados: de 87 páginas pequeñas en 1858, a 810 páginas en The Spirit of Prophecy, tomos 2 y 3, publicados en 1877 y 1878.

La historia posbiblica llenó un libro de 117 páginas en 1858. Este libro, The Spirit of Prophecy, volumen 4, aumentó a 486 páginas en 1884. Cuando se publicó el libro pequeño, en 1858, había menos de 2,000 adventistas observadores del sábado. A medida que la iglesia creció hubo una gran demanda de estos libros, y se agotaron. No sólo se podían preparar libros más grandes, sino que también Elena G. de White anhelaba redactarlos en forma más completa. Finalmente las 572 páginas originales que narraban la gran controversia, publicadas en tres pequeños libros que aparecieron en 1858 y 1864, aumentaron a 1.710 páginas en los cuatro volúmenes de The Spirit of Prophecy, que aparecen de 1870 a 1884. Estos constituyen la segunda presentación de la historia de la controversia.

Libros para el colportaje

Durante este tiempo comenzó el colportaje. Se vio que la presentación del mensaje de puerta en puerta podía bien ser parte de las publicaciones adventistas. La Hna. White se dio cuenta de que era necesario introducir ampliaciones considerables y un cambio en el lenguaje para adaptarlos mejor al público, y que también serían más útiles para la iglesia. En esta forma los libros de la Serie Conflicto crecieron en tamaño y cantidad: The Great Controversy (El conflicto de los siglos) a 678 páginas en 1888; Patriarchs ang Prophets (Patriarcas y profetas) a 755 páginas en 1890; The Desire of Ages (El Deseado de todas las gentes) a 835 páginas en 1898. The Acts of the Apostles (Los hechos de los apóstoles) a 602 páginas en 1911, y Prophets and Kings (Profetas y reyes) a 733 al final de la vida de la Hna. White en 1915. Además se publicaron Thoughts From the Mount of Blessing (El discurso maestro de Jesucristo) y Christ’s Object Lessons (Palabras de vida del gran Maestro).

En las nuevas ediciones y ampliaciones no se hizo referencia directa al hecho de que ese material estaba basado en visiones. La Hna. White pensó en los lectores no adventistas, y a propósito se abstuvo de usar frases como “Vi,” “Me fue mostrado,” etc., para no apartar la atención de los lectores de las verdades presentadas. Por esto, mientras que el pequeño libro de 1858 estaba repleto con referencias a las visiones, sólo pocas de tales expresiones fueron incluidas en los cuatro volúmenes de The Spirit of Prophecy, y ninguna en los cinco volúmenes siguientes de la Serie Conflicto.

The Great Controversy Between Christ and Satan (La gran controversia entre Cristo y Satanás) fue publicado en 1888, y revisado en 1911 bajo la dirección de la Hna. White, con cambios mínimos de la fraseología en algunos lugares. Este libro traza la historia del gran conflicto desde la destrucción de Jerusalén hasta la tierra nueva, dando énfasis a la gran apostasía y a la Reforma del siglo XVI.

Como se anotó en el artículo anterior, en el libro impreso en 1858 hay un capítulo de sólo cinco páginas dedicado a la Reforma. Pero en el libro que aparece en 1884 se dedican 128 páginas (en inglés) a este tema; y en la ampliación del libro, en 1888, este asunto se expande a 228 páginas, o sea casi el doble de la edición previa.

Interés en la historia de la Reforma

Cualquiera haya sido la información que se le presentó a la sierva del Señor acerca de la Reforma del siglo XVI como parte básica de la gran controversia, este asunto despertó un inmediato interés en Jaime White y su señora por la historia de la Reforma. Su hijo Guillermo escribió en 1911 en cuanto a la redacción de El conflicto de los siglos: “Cuando yo era apenas un muchacho, escuché que ella le leía a mi padre la Historia de la Reforma de d’Aubigné… Ella ha leído otras historias de la Reforma. – Y explica –: Esto la ha ayudado a situar y describir muchos de los eventos y movimientos presentados a ella en visión. Esto es algo similar a la manera en que el estudio de la Biblia le ayuda a localizar y describir muchas representaciones simbólicas que ha recibido en cuanto al desarrollo de la gran controversia entre el bien y el mal” (EGWW, 33).

Cuando comenzó, en 1880, la primera ampliación de su manuscrito sobre la controversia, en la parte histórica posbiblica ella se detuvo más en la Reforma, y particularmente en la experiencia de Martín Lutero, como el primer punto en disputa en el siglo XVI. Las experiencias de los reformadores, antes y después de Lutero, completaron esa parte de la historia. Pero el desarrollo de la obra de Lutero y Melanchton ocupó más de la mitad de las páginas dedicadas a la Reforma. Y esta fue básicamente una condensación de 18 artículos de ella misma que aparecieron en Signs of the Times (Señales de los tiempos) un año antes, en 1883.

Esto no era nada excepcional cuando ella decidía escribir un libro extenso basado en una fase del tema general de una serie de artículos que fueran a publicarse inmediatamente en una de las revistas de la iglesia. Más tarde sería condensado como un libro, prestando atención al tamaño que podría dedicarse a un tópico en un volumen. Este procedimiento se usó particularmente en la preparación de Profetas y reyes, en donde se condensaron series de artículos extensos sobre Esdras, Nehemías, Daniel, etc., que habían sido publicados años antes en revistas de la iglesia.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA)




Redacción de los escritos históricos de Elena de White - Las fuentes históricas y la serie "Conflicto"


Por Arturo L. White

Porciones que se preservan de los borradores originales de Elena de White para el El conflicto de los siglos, demuestran el uso de obras históricas en la Serie del Gran Conflicto.

Algunos podrían pensar que, en su trabajo de trazar “un bosquejo de la historia de la lucha en las edades pasadas,” Elena G. de White tenía que ignorar todos los registros históricos y escribir sólo lo que pudiera reconstruir a base de lo que había visto en visión. Este punto de vista implica un concepto mecánico y dictatorial de la inspiración según el cual las palabras usadas por ella le fueron dictadas. Pero ni ella ni sus asociados afirmaron tal cosa, ni tampoco la Iglesia Adventista. Durante la reunión de la Asociación General celebrada en 1883 se registró: “Creemos que la luz que Dios ha dado a sus siervos es para la iluminación de la mente, y así, para impartir los pensamientos y no (excepto en raros casos) las palabras exactas para expresar las ideas” (RH, noviembre 27, 1883).

Hay una fuerte evidencia interna y externa de que las escenas de la historia de la controversia, como pasaron delante de Elena G. de White en visión, proveen la estructura básica de la narración, y probablemente también de los detalles. Sin embargo, falta evidencia de que todos los detalles o todas las fases de la historia le fueron revelados, especialmente en asuntos de menor importancia o de simple significación secular. Por esto, cuando ella traza un panorama histórico en el orden de los acontecimientos utiliza los registros del pasado.

Siendo que ella declaró: “Dependo del Espíritu del Señor tanto para relatar o escribir una visión como para tenerla” (2SG, 293), parece lógico suponer que los complementos para redondear los detalles están en armonía con las órdenes del Espíritu Santo de trazar la historia de la gran controversia.

“Los grandes acontecimientos que marcaron los pasos de reforma que se dieron en siglos pasados – aclara ella –, son hechos históricos harto conocidos y universalmente aceptados, que nadie puede negar. – Y explica –: Esa historia la he presentado brevemente, de acuerdo con el fin y objeto de este libro y con la concisión que necesariamente debe observarse, condensando los hechos en forma compatible con una clara inteligencia de las enseñanzas consiguientes.”

Y va un poco más allá en su explicación, al dar las fuentes de su información histórica: “Cuando he encontrado que un historiador había reunido los hechos y presentado en pocas líneas un claro conjunto del asunto, o agrupado los detalles en forma conveniente, he reproducido sus palabras… porque… resumían adecuadamente el asunto” (CS, 14).

Guillermo C. White recuerda que cuando su madre escribía sobre la historia de la Reforma, vino a su casa desde la Review and Herald, en donde a menudo trabajaba, y le dijo a su esposo que había sido impresionada especialmente por el Espíritu de Dios para que buscara en cierto libro; y sus ojos se posaron en un pasaje que le fue de valiosa ayuda (Carta a L. E. Froom, diciembre 13, 1934).

Casi todos los papeles originales usados en la composición de la Serie Conflicto de los siglos se perdieron. Elena G. de White viajaba mucho: frecuentemente cambiaba de residencia en los Estados Unidos; también viajó por Europa y Australia, para regresar de nuevo a su país. Es evidente que una vez que el manuscrito recibía su aprobación final y el libro ya impreso era aceptado por ella, no se necesitaba guardar los mazos de papel que ya no rendirían servicio extraordinario alguno.

Sin embargo, tenemos una pequeña parte de manuscritos originales sobre Martín Lutero, los cuales nos capacitan para seguir los pasos dados en la preparación de uno de los capítulos de El conflicto de los siglos. Es un manuscrito de 51 páginas, escrito en hojas de papel de 21,5 x 14 cm.

Este manuscrito comienza en el momento en que Lutero deja la Dieta de Worms, y continúa con el relato de su secuestro y prisión en el castillo de Wartburgo. La segunda parte contiene una extensa discusión de sus esfuerzos para salvar la Reforma de los excesos de algunos fanáticos. Hay comparaciones con las experiencias por las cuales pasaron los primeros adventistas en sus encuentros con los fanáticos.

Las primeras páginas de este manuscrito fueron publicadas en Signs of the Times, en octubre 11 de 1883, en un artículo titulado “Lutero en Wartburgo.” La relación entre esta copia manuscrita y el artículo mencionado es muy estrecha. El material, un poco condensado, se imprimió en 1884 en el volumen 4 de Spirit of Prophecy, como una parte del capítulo “Lutero ante la Dieta.”

Es obvio que cuando la Sra. White comenzó a escribir la experiencia de Lutero, consultó libros y decidió seguir el bosquejo de un historiador, utilizando a veces las palabras de éste para describir los sucesos. Pero al mismo tiempo entremezcló estas citas y párrafos con aplicaciones del significado de ciertos eventos y lecciones espirituales. Al examinar la narración histórica parece que a menudo siguió de cerca la Historia de la Reforma de d’Aubigné, autor que ella y su esposo habían leído una o dos décadas antes. Se alegró mucho cuando encontró una condensación de esta obra en el libro Words That Shook the World (Palabras que conmovieron al mundo), de Carlos Adams publicado en Nueva York en 1858, y compró un ejemplar del mismo. Es un libro de 333 páginas que contiene “descripciones del gran reformador basadas en sus propias expresiones,” presentado en “un estilo y brevedad apropiados para los lectores jóvenes.” El autor declara que su fuente principal fue d’Aubigné.

Los manuscritos de la Sra. White muestran que hizo uso de los trabajos del historiador, y esto, más su material único de percepciones especiales y lecciones espirituales, están, de manera general, en sus libros publicados en 1884 y 1888.

Otro manuscrito significativo, de 75 páginas, escrito por ella mientras estaba en Europa, forma parte de El conflicto de los siglos.

Apenas llegó a Europa, en 1885, se le pidió que preparara el tomo 4 de Spirit of Prophecy, que presenta la historia posbiblica, para ser distribuido. Este pedido le hizo ver la necesidad de presentar en forma más amplia que en el libro de 1884 una descripción de los reformadores europeos más destacados. Y con la ayuda de sus colaboradores comenzó esta ampliación. Vivía en Basilea. En la biblioteca del pastor J. N. Andrews estudió todos los historiadores a su alcance.

Un asunto que exigía ampliación era la obra de Hus y Jerónimo. Tres páginas era demasiado poco para los lectores europeos. Esto la impulsó a preparar manuscritos para ampliar este tema. Condensó materiales del historiador Wylie y de otros, y los combinó con comentarios y lecciones espirituales. Así produjo un manuscrito de tal longitud, que se pensó que ocuparía dos capítulos sobre Hus.

El manuscrito de Hus

Este manuscrito es similar al de Lutero, escrito cuatro o cinco años antes, excepto en que muestra evidencias de que fue preparado con premura para satisfacer la urgente demanda de un libro más amplio. La ortografía, las mayúsculas y la caligrafía estuvieron casi a la altura de lo normal. El manuscrito fue abultado, pues, según ya se dijo, era común que ella escribiera mucho más, inicialmente, de lo que se necesitaba después para un libro. El manuscrito fue reducido para mantener un balance necesario.

Por causa de sus muchos viajes, esta tarea fue encomendada a Marian Davis, una asistente literaria muy eficiente de Elena G. de White. El trabajo editorial, cuidadosamente preparado, fue examinado por su autora para establecer si decía exactamente lo que ella había escrito. Los cambios, si los había, los escribía de su propio puño y letra. Desafortunadamente, por falta de espacio, la mayor parte de las lecciones espirituales relacionadas con Hus no pudieron incluirse. Esto dejó un registro histórico escueto en la narración de la gran controversia.

Como complemento a la explicación de la autora en su Introducción a El conflicto de los siglos, tenemos las palabras de su hijo Guillermo: “Mi madre escribe muy rápidamente. Escribe muy temprano en la mañana; se esfuerza por trasladar al papel las cosas relativas al movimiento de las naciones, las comunidades, las iglesias y los individuos, que se mueven en su mente como una vista panorámica.

“En la redacción de sus libros, a veces le era muy difícil describir las escenas presentadas a ella; y cuando encontraba en el lenguaje de otro una correcta representación de lo que se le había mostrado, algunas veces copiaba oraciones y párrafos. Sentía perfecto derecho de hacerlo; que era su privilegio usar las declaraciones correctas de otros escritos para presentar el pensamiento de ellos” (Carta a J. J. Gorrell, mayo 13, 1904).

Los manuscritos que existen señalan que este procedimiento fue seguido a menudo por ella en la composición de los libros de la Serie Conflicto, especialmente en El conflicto de los siglos.

Notas biográficas sobre la vida de Pablo

En 1883 se le pidió a la Hna. White que escribiera un pequeño volumen sobre la vida de Pablo, como un auxiliar para las lecciones de la Escuela Sabática de 1883 y 1884. Cuando escribió Sketches From the Life of Paul (Notas biográficas sobre la vida de Pablo) tenía delante de sí el bien conocido libro The Life and Epistles of St. Paul (Vida y epístolas de San Pablo), escrito por W. J. Conybeare y J. S. Howson, clérigos ingleses. Esta obra la ayudó, especialmente en las descripciones históricas y geográficas, y extrajo de la misma algunas palabras y frases, pero no oraciones completas.[i][2] La Hna. White destaca algunas lecciones espirituales lo mismo que el libro mencionado.

El libro de aquéllos era bien conocido y de amplia circulación entre los adventistas, y la misma Hna. White recomendó su lectura en la revista Signs of the Times (Señales de los tiempos). Es claro también que extrajo algún material del libro de F. W. Farrar, The Life and Work of St. Paul (Vida y obra de San Pablo). Esto también hicieron Conybeare y Howson, pero sin dar crédito al autor. Esta era entonces práctica común entre los comentadores de la Biblia.

Las reglas que deseamos imponer como apropiadas para gobernar la obra de una persona inspirada, ¿la excluyen de usar palabras y expresiones de otros cuando elabora su estructura en forma efectiva para presentar una descripción geográfica, un relato de los sucesos, o para proyectar una verdad importante, tal como se los reveló el Espíritu Santo? Si así fuera, no pocos de los escritores de la Biblia quebrantarían las reglas que deseamos imponer. Y en el caso de Elena G. de White, ¿habrá alguna virtud en insistir en que todas las palabras y expresiones que usó deben ser indudablemente de ella?

Muchos comentadores altamente calificados, tanto contemporáneos de la Hna. White como posteriores a ella, sostienen que la verdad es propiedad común, y que no hay violación de ningún principio en préstamos literarios mutuos. “Todos los comentadores han extraído abundantemente de los padres, especialmente de San Agustín; y la mayoría de ellos han hecho una propiedad general de Patrick, Lowth and Whitby. Poole ha agotado los escritores continentales antiguos; Henry lo ha hecho muy libremente con Bishop Hall y otros; Scott y Benson han enriquecido sus páginas abundantemente con Henry; Gill ha traducido a la perfección Synopsis de Poole, pero éste, ante todo, le da autoridad; Adam Clarke y Davidson deben mucho a los mejores críticos, aunque el primero no siempre menciona sus ‘préstamos,’ y el segundo nunca” (Ingram Cobbin, The Condensed Commentary and Family Exposition of the Holy Bible [Londres, William Tegg, 1863], Preface, p. iv).

Los materiales en manos del profeta

Alguien podría preguntar si el uso que hace Elena G. de White de los materiales e informaciones de otros no les imparte a éstos un hálito de inspiración. La respuesta es “no.” La verdad es la verdad. Dichas informaciones no son más que “materiales de construcción” en las manos de un escritor inspirado.

Y también se podría preguntar: “¿Y no sería posible que alguna o algunas inexactitudes se hayan deslizado en la descripción de los eventos históricos que hace la Hna. White, o que los historiadores de quienes ella citó pudieran estar equivocados en algunos puntos, y que ella, por no estar bien informada, dejara que estos errores se introdujeran en su relato histórico?” A menos que le exijamos a ella más que a los escritores de la Biblia, la respuesta tendría que ser afirmativa; sin embargo, esto no invalida la inspiración de los escritos proféticos. Los antiguos profetas, bajo la inspiración del Espíritu Santo pudieron haber introducido en sus manuscritos lo que se llama – en términos modernos – discrepancias. En este caso yo destacaría que, aunque haya unas pocas discrepancias, esto no invalida la validez de la Palabra de Dios, o su total precisión o confiabilidad.

En modo similar, en el caso de Elena G. de White podríamos señalar algunas aparentes discrepancias en asuntos de poca importancia. Por ejemplo, ella escribió una vez: “ ‘El amor de Cristo nos constriñe,’ declaró el apóstol Pedro” (RH, octubre 30, 1913); pero sabemos que no fue Pedro el que lo dijo, sino Pablo. Al relatar la matanza de San Bartolomé ella escribió que el tañido de la campana del palacio “dio la señal del degüello” (CS, ed. 1888). Más tarde se dio cuenta de que los historiadores diferían: unos decían que fue “la campana del palacio”; otros, que lo fue la de “la iglesia de San Germán,” al otro lado de la calle; y otros más, que fue la campana del “palacio de justicia,” a la vuelta de la esquina. Entonces, en 1911, ella modificó así la declaración: “El tañido de una campana, resonando a medianoche, dio la señal del degüello” (p. 315). No fue su intención asentar diferencias mínimas entre los historiadores. En cuanto a esto escribió su hijo Guillermo: “Cuando fue escrito El conflicto, mi madre nunca pensó que lo tomarían como una autoridad en asuntos históricos, o que lo usarían para desatar polémicas en cuanto a detalles de historia, y aún piensa lo mismo” (Carta a W. W. Eastman, noviembre 4, 1912. EGWW, 34).

Hasta aquí hemos considerado las “fuentes” de Elena G. de White para la composición de la Serie Conflicto, y particularmente El conflicto de los siglos. Hemos visto cómo Dios repetidamente le presentó la gran controversia, y cómo ella trabajó para situarla dentro de la historia del pasado. Pero el verdadero mensaje de estos libros es su significado para el futuro: el desarrollo final de los planes y propósitos de Dios. En la última parte de El conflicto de los siglos, el volumen de la serie que despliega los últimos acontecimientos, encontramos al pueblo de Dios proclamando el retorno de Jesús, y a la iglesia remanente desde el comienzo de las horas oscuras de prueba hasta su glorioso triunfo, y finalmente testificando la venida de su Señor y la recompensa de los justos. Es algo conmovedor, lleno de información vital y dirección divina para el pueblo que vivirá en los últimos días.

Contienen la instrucción divina

“El Espíritu Santo grabó estas verdades en mi corazón y en mi mente en forma tan indeleble como la ley fue grabada por el dedo de Dios en las tablas de piedra,” escribió la autora de El conflicto de los siglos, Patriarcas y profetas y El Deseado de todas las gentes. – Y agregó –: “La Hna. White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el período de su vida Dios le ha estado dando. Contienen la luz preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser dada al mundo. Desde sus páginas, esta luz ha de brillar iluminando los corazones de los hombres y mujeres y conduciéndolos al Salvador” (El colportor evangélico, 175, 173, ed. 1967).

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA)

[i][2] Ocasionalmente se han realizado consultas sobre si tal préstamo literario, por parte de Elena de White, no debería considerarse plagio. La práctica aceptada por historiadores, y particularmente escritores religiosos del siglo XIX, indican que tal procedimiento era común. Ver Ellen G. White and Her Critics, en “Mrs. White’s Literary Borrowings” (pp. 403-467), para documentos que discuten este tema.




Redacción de los escritos históricos de Elena de White - Escritos sobre la vida de Cristo


Por Arturo L. White

Después de la publicación del tomo 1 de The Spirit of Prophecy, en 1870, Jaime y Elena de White volvieron su atención hacia un segundo libro de 400 páginas, el cual versaría sobre la historia del Nuevo Testamento, la vida de Cristo y la obra de los apóstoles. Un tercer volumen se referiría a la historia posbiblica hasta el fin del tiempo.

El 1º de enero de 1873 encontró ocupados a Jaime y Elena de White, en la costa oeste de los Estados Unidos, en donde ella comenzó a escribir sobre la vida de Cristo. En reuniones siguientes, sostenidas en la Iglesia Bautista de Petaluma, California, habló el domingo de mañana sobre la tentación de Jesús en el desierto, y sintió el “impacto del tema.”

Sin embargo, como su esposo, que la había animado a escribir y le ayudaba a preparar los materiales, estaba enfermo por el trabajo excesivo, una semana después decidió enfrentar francamente la situación. Hasta que adquiriera las destrezas que sentía que necesitaba, discontinuaría su redacción sobre la vida de Cristo. En ese momento, ¿cómo podría ella manejar temas tan grandes y sublimes? En su diario escribió: “Pienso poner a un lado mi trabajo de escribir, el cual tanto me agrada, y ya veré si no puedo convertirme en una erudita. No soy experta en gramática. Intentaré, si el Señor me ayuda, convertirme a los 45 años de edad en una experta en la ciencia [de escribir]. Creo que él me ayudará” (Mensajes selectos, 1873, p. 3:5).

Como apenas tenía tres grados de la escuela elemental, siempre sintió su deficiencia para escribir. No mucho antes había enfatizado ante sus hijos la importancia de ser buenos escritores (Carta 28, 1871). Sus libros, artículos, coas y manuscritos revelan, desde el comienzo de su trabajo, que su escritura era clara e impresionante, y que sus mensajes ostentaban un estilo distinguido. Una lectura de Primeros escritos, fruto de sus primeros años, muestra un vocabulario modesto y una estructura sencilla en la oración. Libros y artículos posteriores descubren un desarrollo en la técnica literaria. Esto sucedió desde que empezó a ayudar a su esposo en la corrección de las pruebas para la Review and Herald y otras publicaciones, y a medida que leía y se relacionaba con otras personas cada día en el hogar y en sus viajes. Constantemente, como hacen la mayoría de los escritores, pensaba sin cesar en algo y se esforzaba por descubrir la manera mejor y más convincente de expresar la verdad.

En diciembre de 1872 ya habían aparecido, en la Review and Herald varios artículos sobre “El primer advenimiento de Cristo.” Afortunadamente, aunque sentía su incapacidad, no se desanimó, sino que de continuo, durante los próximos años, escribió y publicó artículos sobre la vida y enseñanza de Jesús. Estos concluyeron en abril de 1875 con una serie sobre “La tentación de Cristo.”

Un año después las circunstancias fueron más favorables para escribir. La Sra. White se encontraba de nuevo en la costa del Pacífico, en su nuevo hogar en Oakland, California. Tenía una buena ayudante de redacción en su sobrina Mary Clough, mujer inteligente, hija de Carolina, hermana de la Sra. White. Mary era una buena cristiana, pero no había aceptado el sábado. Jaime White estaba en el este, asistiendo a la reunión de la Asociación General y atendiendo otros deberes como presidente de la Asociación General. Elena G. de White vio la oportunidad de continuar con la redacción de la vida de Cristo, y decidió, a menos que el Señor le indicara lo contrario, que se concentraría en este proyecto.

A fines de marzo escribió a su esposo: “Mary Clough y yo haremos todo cuanto podamos para adelantar mis escritos. No veo que ninguna luz brille para mí en el Estado, de Míchigan. Este año siento que mi trabajo es escribir” (Carta 63, 1876).

“Disfruto la presencia de Dios. Escribo y siento libertad al escribir. Estoy manejando temas preciosos. El último que completé… [fue la historia de] Jesús sanando al hombre impotente junto al estanque de Betesda” (Carta 1, 1876).

Las primeras páginas eran de puño y letra de Elena G. de White. Mary hacía el trabajo editorial cuidadosamente, y colocaba las páginas en capítulos. Por supuesto, la obra terminada era manuscrita, pues esto fue seis o siete años antes de que las máquinas de escribir se usaran en los escritos de la sierva del Señor. Todas las mañanas escribía diligentemente en su cuarto superior. Después de comer iba al cuarto de Mary Clough, se sentaba en un sofá y escuchaba a medida que Mary le leía el material revisado de su manuscrito. Descansaba o paseaba en su carruaje en la tarde, quizá escribía unas pocas cartas, y ya avanzada la tarde escuchaba de huevo leer a Mary. Como las dos trabajaban tan estrechamente, la Hna. White se refería a los escritos que “nosotras” hacemos, aludiendo al trabajo que realizaban juntas. Algunos años después ella explicó el término “nosotras”: “Mis ayudantes y yo somos colaboradores que enviamos al mundo la luz que recibo para que bendiga al mundo” (Carta 170, 1906).

Confianza en la ayuda divina y en la humana

La Sra. White sentía perfecta confianza en la ayuda divina y en la humana. A medida que ella y su ayudante trabajaban juntas con propósito resuelto, tenían a mano, como referencias, algunos libros de otros autores: Life of Christ (La vida de Cristo), de William Hanna y Life and Work of Christ (Vida y obra de Cristo), por Cunningham Geikie, y posiblemente otros. El libro que salió de sus manos daba evidencias de que habían consultado la obra de W. Hanna.

Un día Elena G. de White informó a su esposo: “Mary me ha leído dos artículos; uno sobre los panes y los peces, [el otro en cuanto a] Cristo caminando sobre las aguas… Son unas cincuenta páginas que comprenden variados asuntos. Pienso que es lo más precioso que alguna vez yo haya escrito. Mary está muy entusiasmada; piensa que es del más elevado valor…

“Temas muy interesantes se presentaron a menudo a mi mente. Estos temas los menciono y se fijan en la memoria de Mary” (Carta 13, 1876).

Y en verdad que hablar en público fue también una parte del proceso de revelación de Elena G. de White. Según su propia declaración, mientras escribía en cuanto a la alimentación de los cinco mil, habló a una congregación grande, realzando “el tema de los panes y los peces… Todos escucharon con mucha atención; algunos estaban boquiabiertos” (Carta 9, 1876).

“Tengo ahora un trabajo especial: escribir las cosas que el Señor me ha mostrado… Tengo un trabajo que hacer que ha sido una gran carga para mi alma; cuán grande, sólo el Señor lo sabe.

“Repito: necesito tiempo para que mi mente se calme y sosiegue. Necesito tiempo para meditar y orar mientras me empeño en este trabajo… Esta es una obra grande, y clamo a Dios cada día por la ayuda de su Espíritu para hacer este trabajo bien.” (Carta 59, 1876, dirigida a Lucinda Hall).

En el proceso de escribir se combinaban: estudio de la Biblia, visiones, oración, meditación, discusión con sus ayudantes, e “intensa meditación,” todo bajo la dirección del Espíritu Santo. “Siento inmensa paz y calma mental – declaró –. Parece que no hay nada que confunda y distraiga mi mente; y con un pensar tan intenso, mi mente se sobrecargaría si se sintiera perpleja con otra cosa” (Carta 13, 1876).

“No puedo forzar las ocupaciones. Este trabajo debe ser hecho cuidadosa, lenta y perfectamente. Los temas que hemos preparado están bien realzados. Me agradan” (Carta 14, 1876).

Cuando trabajaba a fines de mayo de 1876, en The Spirit of Prophecy, volumen 2, y casi terminaba el tópico de la entrada triunfal en Jerusalén, salió de California hacia el este para asistir a reuniones campestres. A fines de noviembre el libro fue publicado, pero por alguna razón aparece como impreso en 1877.

Como ejemplo, veamos el capítulo sobre los panes y los peces como aparece en The Spirit of Prophecy, volumen 2, páginas 258 a 267, y comparémoslo con el relato de los Evangelios y el libro de W. Hanna. Para la Hna. White la Biblia fue su fuente básica de información.

Los cuatro Evangelios relatan la alimentación de los cinco mil. (Mat. 14: 13-23; Mar. 6: 32-46; Luc. 9: 10-17; Juan 6: 1-13) Ella comenzó su narración en donde se llevó a cabo el milagro: un lugar apropiado “para tal retiro, del otro lado del mar, cruzando desde Capernaum” (2SP, 258). El relato de W. Hanna pudo haber enriquecido el de la Hna. White, porque, como Mateo, él sitúa el escenario de la alimentación en “un lugar desierto,” y agrega que fue “frente a Capernaum, al otro lado del lago, en el territorio que va al norte de Betsaida” (The Life of Christ, p. 277).

Tanto Hanna como la Sra. White señalan dos razones para la orden de Cristo a los discípulos: “Hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta.” (Luc. 9: 14) Pero Marcos 6: 40 dice: “de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.” Hanna dice que la orden “indicaba el propósito de nuestro Señor de que no hubiera confusión, para que la atención pudiera dirigirse a lo que estaba a punto de hacer” (The Life of Christ, 279).

La Hna. White menciona lo mismo: “para conservar el orden, y que todos pudieran ver el milagro que iba a hacer” (Spirit of Prophecy, p. 2:262; DTG, 333).

Tanto Hanna como la Hna. White se refieren a la amenaza de “violencia” que pudo haberse presentado en el intento del pueblo de coronarlo rey. Hanna escribe de la aparente intención de la gente de “tomarlo enseguida y forzarlo a ser rey. Jesús vio que esta incipiente acción de levantamiento, si seguía, llevaría a algunos a actos de violencia” (The Life of Christ, 280). Y la Hna. White escribe: “Él sabía que la violencia y la insurrección serían el resultado de su exaltación como rey de Israel” (2SP, 264; DTG, 341).

Lo dicho probablemente se basa en Juan 6: 15, pero bien puede haber una conexión con el relato según lo da Hanna: “Él llamó a los doce y les ordenó que se embarcaran inmediatamente, … a remar hacia Capernaum, en donde se uniría a ellos durante la noche o en la mañana” (LC, 280).

Elena G. de White informa: “Él llamó a sus discípulos y les ordenó que tomaran inmediatamente el bote y regresaran a Capernaum, y que él despediría a la gente. Les prometió encontrarse con ellos esa noche o en la mañana siguiente. Los discípulos estaban poco dispuestos a someterse a este arreglo” (Spirit of Prophecy, p. 2:264; DTG, 341).

Otras semejanzas en puntos menos importantes se ven aquí y allá en los dos relatos mencionados, pero posiblemente sugeridas por los relatos bíblicos. En el caso de la promesa de encontrarse con sus discípulos esa noche o a la mañana siguiente, se puede ver que Hanna la afirma como una suposición lógica, basada quizá en Marcos 6: 45, mientras que la Hna. White pudo depender de implicaciones de la Escritura, o de información recibida en visión, o de la suposición de Hanna. La evidencia disponible excluye una conclusión dogmática.

Puntos únicos de Elena G. de White

Pero más importantes y significativas que las similitudes son las diferencias entre ambos escritos, las cuales por supuesto, no demuestran dependencia.

En el viaje a través del lago hacia el “lugar desierto,” Elena G. de White nos informa que “otros lo siguieron en botes” (Spirit of Prophecy, p. 2:259; DTG, 332). Ni los Evangelios ni Hanna mencionan este hecho.

Elena G. de White menciona algunos de los sucesos del día: “Cientos de enfermos y lisiados fueron traídos para que Jesús los sanara, y fueron colocados sobre el piso en tal forma que llamaran su atención… Todas las enfermedades estaban representadas entre los enfermos que exigían su ayuda. Algunos ardían de fiebre, inconscientes de sus preocupados amigos que los habían ayudada. Allí estaban el sordo, el ciego, el paralítico, el cojo y el lunático…

“Sus palabras fueron a menudo interrumpidas por los delirios de algunos azotados por la fiebre o los gritos desgarradores de los dementes, cuyos amigos se esforzaban a través del gentío para llevar a los enfermos hasta el Sanador. La voz de la sabiduría [de Jesús] a menudo también se perdió entre los gritos de triunfo cuando las víctimas sin esperanza eran restauradas instantáneamente a la salud y la fuerza” (Spirit of Prophecy, pp. 2:259-260). Hanna apenas si menciona el sanamiento de estos enfermos.

Hay un detalle significativo mencionado por Elena G. de White, pero no por Hanna ni otros escritores. Se trata del intento que hicieron los discípulos de librar a Jesús del agotamiento: “El Maestro había trabajado todo el día sin alimento ni descanso, y los discípulos, viéndolo pálido de cansancio y hambre, le rogaron que descansara de su trabajo y tomara algún alimento. Como sus esfuerzos no sirvieron de nada, consultaron cómo podrían librarlo de la apremiante multitud, pues temían que muriera de fatiga.

“Pedro y Juan tomaron los brazos de su bendito Maestro y bondadosamente trataron de llevárselo; pero él rehusó ser sacado de ese lugar. Su obra era urgente. Cada suplicante de su misericordia sentía que su caso era el más apremiante. La multitud se apiñaba contra el Salvador y lo llevaba de un lado a otro. En sus esfuerzos por acercarse más a él se pisoteaban unos a otros” (Spirit of Prophecy, pp. 2:260-261).

Esto demuestra que, aunque Elena G. de White extrajo datos de Hanna, de Geikie y de otros escritores, sus visiones le dieron una información de la cual no dispusieron otros comentadores de la vida de Jesús. Tales descripciones dan un toque de autenticidad que sólo puede ser impartido por un testigo. Sus escritos son ricos en detalles nuevos y frescos, que ella relaciona, como ningún otro, con lecciones y asuntos espirituales.

Los volúmenes 2 y 3 de The Spirit of Prophecy fueron publicados bajo el título general “La gran controversia entre Cristo y Satanás.” Un libro lleva el subtítulo “Vida, enseñanza y milagros de nuestro Señor Jesucristo,” y el otro, “Muerte, resurrección y ascensión de nuestro Señor Jesucristo.” Poco después el material fue distribuido en seis libros pequeños. También fue publicado en un solo volumen con el título La vida de Cristo, en alemán, francés, danés y sueco.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA)




Redacción de los escritos históricos de Elena de White - Preparación de El Deseado de todas la gentes (1)


Por Arturo L. White

Este libro es aclamado por muchos como la producción literaria cumbre de Elena G. de White, por su estilo, lenguaje y poder espiritual. Ella misma presentó las razones de esto en 1895: “Ustedes saben que mi gran tema, en el púlpito y en privado, con mi voz y mi pluma, es la vida de Cristo” (Carta 41, 1895).

El esfuerzo continuo para lograr la excelencia en la palabra hablada y en la escrita al tratar los temas sublimes de la vida y ministerio de nuestro Salvador, dio como resultado esta obra sublime.

El trabajo diligente en el manuscrito de El Deseado de todas las gentes duró unos seis años (1892-1897). Se publicó después de El conflicto de los siglos (1888) y Patriarcas y profetas (1890); pero sólo cuando la autora se mudó a Australia tuvo suficiente tiempo para culminar este largo y acariciado proyecto de El Deseado de todas las gentes, y también pudo producir El discurso maestro de Jesucristo y Palabras de vida del gran Maestro.

La preparación de El Deseado no requirió nuevos manuscritos, sino el trabajo de reunir, ampliar y completar lo que ya estaba en The Spirit of Prophecy y en artículos, manuscritos y cartas. Habría sido un desperdicio imperdonable de materiales ignorar los extensos escritos de Elena G. de White, publicados hasta ese momento, sobre la vida y ministerio de Jesús.

Pero sus muchas responsabilidades: viajes, reuniones y las muchas horas dedicadas a dar consejos, y su incesante escribir, le dejaban muy poco tiempo para compilar y arreglar los materiales existentes y dar forma a una obra completa sobre la vida de Cristo. Esta era una tarea mayormente secretarial que otro podía hacer. Tal responsabilidad le fue confiada a Marian Davis, quien desde 1879 había sido una de sus asistentes. La Srta. Davis era dedicada y eficiente. La Sra. White escribió de ella en 1900: “Ella recopila mis libros… ¿Cómo lo hace? … Ella lo hace así: toma mis artículos que son publicados en los periódicos, y los pega sobre hojas. Tiene también una copia de todas las cartas que escribo. Cuando prepara un capítulo de un libro, Marian recuerda que he escrito algo sobre ese asunto especial, que le da más fuerza. Comienza a buscarlo, y cuando lo encuentra, si ve que añade más claridad, lo agrega.

“Los libros no los produce Marian, sino yo; pero ella los recopila de mis escritos. Marian tiene mucho de donde sacar, y su habilidad para arreglar el material es de gran valor para mí. Me ahorra tener que examinar un montón de material, para lo cual no tengo tiempo” (Carta 61a, 1900).

Después de seleccionar y organizar el material escogido de artículos ya publicados, y de agregar las selecciones de manuscritos inéditos, la autora y la Srta. Davis estudiaban diligentemente para ver si el material escrito cubría el tema, y cuánto deseaba agregar la escritora.

Entonces, a medida que avanzaba el trabajo, haciendo ambas su parte, la Srta. Davis buscaba material adicional en los escritos y la Hna. White completaba lo que faltaba. En esta forma se terminaban los capítulos. Pero la Hna. White sola era la que realizaba la tarea de finalizar el texto. Ella lo mencionó en 1904, cuando murió su secretaria y rememoró sus labores conjuntas: “Estuvimos hombro a hombro en el trabajo, y en perfecta armonía en la obra. Y cuando ella (Marian) descubría la falta de esos puntos y signos necesarios que se habían deslizado en libros y papeles, me los presentaba. ‘Bueno – decía –, aquí hay algo que debe hacerse, y yo no puedo suplirlo.’

“Yo lo examinaba, y en un momento podía arreglar todo. Trabajamos unidas, en perfecta armonía todo el tiempo” (MS, 95, 1904).

La Srta. Davis nos da una vislumbre de su trabajo de seleccionar los materiales apropiados para que pudieran estar rápidamente a la mano: “Quizá usted pueda imaginarse las dificultades al intentar reunir puntos relacionados con un determinado tema, cuando tienen que ser recolectados de treinta álbumes de recortes y cincuenta manuscritos que cubren miles de páginas” (a Guillermo C. White, marzo 29, 1893).

Algún tiempo antes la Sra. White se dio cuenta de que la Srta. Davis necesitaba ser un poco menos dependiente en ciertas fases del trabajo. Parece que ésta quería que la Sra. White y Guillermo, su hijo, vieran “cada pequeño cambio de una palabra” que hubiera hecho. “Su mente – dijo la Sra. White – está en todo punto y conexión.” Así que habló con Marian y le explicó: “Debe [usted] arreglar muchas cosas por su cuenta; … debe hacerse cargo de esas cosas que pertenecen a su parte en el trabajo” (Carta 64a, 1889).

Un curso sobre la vida de Cristo

En 1893 la nueva escuela de Biblia, que se hallaba cerca del hogar de Belden, Australia, en donde se alojaba la Srta. Davis, ofreció un curso sobre la vida de Cristo. Esta se inscribió inmediatamente, pues anhelaba conseguir toda la preparación que pudiera para su trabajo en el manuscrito sobre la vida de Cristo, escrito por la Sra. White.

Escribió a ésta, quien estaba pasando casi todo el año en Nueva Zelanda: “La clase de Biblia será a media mañana, algo no conveniente; pero como se estudia la vida de Cristo no puedo dejar de asistir. – Y agregaba –: Es lo único que he llevado en mi corazón, y despierta la mente de uno el oír hablar sobre el tema” (Marian Davis a Elena G. de White, octubre 18, 1893).

El intercambio de correspondencia en ese año mostró la preocupación de ambas, a medida que avanzaban en la preparación del manuscrito. En julio la Sra. White escribió: “Escribo algo cada día sobre la vida de Cristo” (Carta 132, 1893).

En los primeros días de agosto Marian Davis escribió a su amiga: “Ahora, en relación con el libro, estoy tan contenta que haya escrito en cuanto a viajes a Galilea. Temía que no los mencionara… Esperaré con gran interés la llegada del manuscrito prometido… ¡Hay un campo tan rico en las enseñanzas de Jesús después de que salió de Jerusalén!” (Agosto 2, 1893)

Poco tiempo antes, impulsada quizá por la clase mencionada, Marian le sugirió algunos tópicos que pensaba que le gustaría ver en el libro. La Sra. White no vio tal necesidad, y declaró: “No las incorporaré sin que el Espíritu del Señor me lo indique. La construcción de una torre, la guerra de los gobernantes, estas cosas no impresionan mi alma, sino los temas de la vida de Cristo: su carácter, que representa al Padre; las parábolas, esenciales para que todos entendamos y practiquemos las lecciones que contienen; en esto me extenderé” (Carta 131, 1893).

Cuando la Hna. White regresó de Nueva Zelanda a su hogar en Australia, se refirió a la preparación del libro en una carta dirigida al presidente de la Asociación General. Se lamentaba: “Si yo pudiera solamente sentir que doy toda mi atención al trabajo… Y ahora pienso, como lo he hecho cientos de veces, que podré, después de que cierre este correo [americano], reanudar la vida de Cristo y continuar, si el Señor lo permite” (Carta 55, 1894).

Pero quizá la preocupaba más la importancia de una presentación adecuada de la vida y ministerio de Cristo. Cuando reinició su trabajo en el manuscrito inmediatamente después de regresar a Australia, escribió: “Esta semana he podido comenzar a escribir sobre la vida de Cristo. ¡Oh, cuán ineficiente, cuán incapaz soy de expresar las cosas que arden en mi alma relacionadas, con la misión de Cristo! He intentado, con dificultad, iniciar el trabajo. Es algo muy grande. ¿Y qué diré o qué dejaré de decir? Permanezco despierta de noche rogando al Señor para que el Espíritu Santo descienda sobre mí y permanezca sobre mí.”

Y continuó exponiendo los sentimientos de su corazón: “Camino temblorosa delante del Señor. No sé cómo hablar o trazar con la pluma los inmensos temas de su sacrificio expiatorio. No sé cómo presentar los temas con el poder viviente con que me son presentados. Tiemblo de temor, no sea que empequeñezca el gran plan de salvación con mis palabras comunes. Mi alma se inclina con temor y reverencia delante del Señor, y digo: ‘Para estas cosas, ¿quién es suficiente?’ “ (Carta 40, 1892).

Meses después, en una carta escrita al director del colegio de Battle Creek, ella hizo una declaración que no agradó a otros, pero que expresa sus sentimientos: “Ahora tengo que dejar este asunto tan imperfectamente presentado, que temo que usted interpretará mal mis intensos deseos de hacerlo sencillo. ¡Oh, que Dios avive el entendimiento, porque yo soy una escritora deficiente y no puedo expresar con la pluma o con la voz los misterios grandes y profundos de Dios!” (Carta 67, 1894).

A medida que se organizaban los materiales en capítulos, debía prestarse esmerada atención al orden de los sucesos en la vida del Salvador. Desconocemos hasta qué punto y detalles las visiones proveyeron la secuencia del ministerio y los milagros de Cristo. Sabemos, en cambio, que una década antes ella había hecho un pedido significativo: “Dígale a Mary que me consiga algunas historias de la Biblia que me den el orden de los eventos” (Carta 38, 1885). Y lo hizo porque no pudo hallar nada en la biblioteca pública de Basilea, Suiza.

Marian tenía una gran cantidad de material sobre una fase u otra de la vida de Cristo, y su mayor trabajo era organizarlo en el mejor orden. Los relatos no sincrónicos de los Evangelios no la ayudaban mucho en esto; y a falta de instrucciones directas de la Hna. White u orientación con los materiales mismos, la Srta. Davis consultó cuidadosamente los paralelismos en la narración de los Evangelios.

Marian estaba ocupada con tres capítulos introductorios – “Dios con nosotros,” “El pueblo elegido” y “El cumplimiento del tiempo” – cuando la obra llegaba a su fin; entonces buscó el consejo del pastor Herbert Camden Lacey, maestro de Biblia en el Colegio de Avondale, en lo que se refería a la organización de los capítulos. Él le hizo algunas sugestiones valiosas que, cuando fueron conocidas, hicieron correr el rumor de que él era coautor del libro. El pastor Lacey negó rotundamente, verbalmente y por escrito, este rumor. Una de sus explicaciones escritas, dice: “La Srta. Marian Davis, a quien fue confiado el trabajo editorial de El Deseado de todas las gentes, en 1895 y 1896 con frecuencia me pidió ayuda para ordenar el material de varios manuscritos que había recibido de la Hna. White. La Hna. Davis era una buena amiga, y yo hice lo mejor que pude para ayudarla, especialmente en el primer capítulo. Que yo recuerde, esta ayuda se limitó sólo a la secuencia de los párrafos y las oraciones, o a escoger una palabra más apropiada. Nunca hubo alteración alguna del pensamiento o la inserción de una idea que no estuviera en el texto original. La ‘copia’ final era presentada a la Hna. White para su final aprobación.

“Sostengo pues que, en su totalidad, El Deseado de todas las gentes, como está ahora impreso, es el producto de la mente y el corazón de la Hna. White, guiada por el buen Espíritu de Dios. Y el trabajo ‘editorial’ fue solamente técnico.

“Con gozo y de todo corazón acepto El Deseado de todas las gentes como un libro inspirado; en verdad lo conceptúo como la vida de Cristo más espiritual, fuera de los Evangelios, que alguna vez él le haya dado a su iglesia” (H. C. Lacey a S. Kaplan, julio 24, 1936).

Títulos de libros y capítulos

E. G. de White no escogió el título de sus libros, excepto, posiblemente, los de la Serie Conflicto y los Testimonios. Esto generalmente lo hacía ella en colaboración con sus ayudantes y los impresores. Estos últimos específicamente sugirieron para un libro de la Serie Conflicto dos posibles títulos: El Deseado de todas las naciones y El Deseado de todas las gentes, ambos basados en Hageo 2: 7; y además, El Deseado de todas las naciones vendrá. Finalmente quedó el título actual.

En cuanto a los capítulos, los títulos iban apareciendo a medida que se preparaban. La narración sugería algunos, pero había paralelismos con títulos de otros autores. El título debía, pues, basarse en el contenido y el interés para el lector.

Al avanzar en la preparación de El Deseado de todas las gentes, la autora sabía la ayuda que podían prestarle ciertos escritores en cuanto a la vida de Cristo y a la geografía y las costumbres bíblicas. Las obras ya mencionadas: Life of Christ, de William Hanna, publicada en 1876, y Life and Work of Christ, de Cunningham Geikie, las tenía en su biblioteca, y sin duda tenía otras obras de otros autores. En varias ocasiones Elena G. de White y su hijo Guillermo demostraron su conocimiento de tales obras. Un ejemplo: cuando ella salió de Oakland, California, para Battle Creek, Míchigan, aparentemente anticipándose a la terminación de The Spirit of Prophecy, volumen 2 y a la continuación del volumen 3, seleccionó unos libros para ella. Desde el tren ella escribió una nota a alguien en su hogar: “Usted no necesita enviarme Walks and Homes of Jesus (de Daniel March) cuando me despache los libros que aparté” (Carta 27a, 1876).

Mientras Guillermo C. White se encontraba en Europa, en 1887, recomendó a la casa publicadora de allí que compraran Life of Christ, de William Hanna, Hours With the Bible, de Cunningham Geikie, Life of Our Lord, de S. J. Andrews, y las obras relativas al templo, a sus servicios y a la vida social de los judíos, de Alfred Edersheim. También aconsejó que se adquiriera una buena armonía de paralelismos de los Evangelios.

Todos estos libros sobre la vida de Jesús eran bien conocidos en los círculos adventistas.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).




Redacción de los escritos históricos de Elena de White - Preparación de El Deseado de todas la gentes (2)


Por Arturo L. White

La preparación de El Deseado de todas las gentes fue un desafío tremendo para Elena G. de White. Las escenas eran tan sublimes, el sacrificio tan enorme, que la descripción de la historia afectó todas las fibras de su ser. En cuanto a esto escribió: “Cuando escribo sobre la vida de Cristo estoy profundamente conmovida. Me olvido de respirar como debiera. No puedo soportar la intensidad del sentimiento que me sobreviene cuando pienso cuánto sufrió Cristo en nuestro mundo” (MS, 70, 1897).

A medida que trabajaba día y noche en este libro, sentía la tremenda responsabilidad de captar y presentar en una forma efectiva y en un lenguaje adecuado las vívidas escenas y las lecciones importantes del ministerio y la vida de Cristo.

Pocos años antes había escrito cómo “la traición, juicio y crucifixión de Jesús” habían pasado delante de ella “punto por punto” (Carta 14, 1889).

Es lo más probable que lo que escribió acerca de la preparación del manuscrito de El conflicto de los siglos también sea válido para El Deseado de todas las gentes: “A menudo estoy consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas acerca de lo que estaba escribiendo me fueron presentadas de nuevo en visiones de la noche, para que estuvieran más frescas y vívidas en mi mente” (Carta 56, 1911).

Parece claro que las visiones dadas a través de los años en cuanto a la vida de Cristo, y las visiones repetidas mientras trabajaba en el manuscrito de The Desire of Ages (El Deseado de todas las gentes), juntamente con las visiones que descubrían nuevos conceptos, fueron fuentes básicas al escribir sobre la vida de Cristo.

¿Dependió Elena G. de White de otros autores?

Cuando preparaba El Deseado de todas las gentes, aparentemente ella consultaba a veces las obras sobre la vida de Jesús, algunas de las cuales estaban en su biblioteca. Sin embargo, es obvio que tales informaciones no eran su material básico para la composición de la vida y enseñanzas de Jesús, o de sus profundas percepciones, o de las hondas lecciones espirituales que ella sacaba de las enseñanzas de Jesús. Pero sí halló que las obras de Hanna, Geikie, Edersheim, Farrar, y otras más que tenían que ver con las escenas que habían pasado delante de ella, le eran útiles. En ellas pudo haber encontrado una manera gráfica de presentar la verdad, pero no significa que eran su fuente básica. Sus percepciones y lecciones espirituales frecuentemente van más allá de las presentaciones de estos escritos.

En un artículo anterior señalé las similitudes y diferencias entre ciertas expresiones utilizadas por Hanna y la Sra. White acerca de la alimentación de los cinco mil.

Es muy claro que 20 años más tarde, cuando ella escribía sobre lo mismo en El Deseado de todas las gentes, halló de nuevo en Hanna y Geikie descripciones que le fueron de utilidad al presentar el cuadro inspirado.

Por ejemplo: ella escribe en El Deseado de todas las gentes que cuando Jesús ordenó a sus discípulos que tomaran el bote y regresaran a Capernaum, ellos “no habían abandonado inmediatamente la tierra, según Jesús les había indicado. Aguardaron un tiempo, esperando que él viniese con ellos. Pero al ver que las tinieblas los rodeaban prestamente, ‘entrando en un barco, vinieron de la otra parte de la mar hacia Capernaum’ “ (p. 342). Geikie reconstruye la historia, y dice: “A las primeras señales de tumulto entre la gente, él había enviado a los doce a cruzar el lago de nuevo enseguida, a Betsaida, cerca de Capernaum, mientras él despedía las multitudes. Esperaron por él hasta que la noche cayó; pero al fin, como no llegaba, se fueron sin él” (The Life and Words of Christ, t. 2, p. 188).

En cuanto a lo que sigue, ¿qué dice Elena G. de White que no mencionan los Evangelios ni otros autores? Primero veamos lo que dice Hanna acerca de las horas que Jesús pasó en la montaña: “Subió solo a una montaña; solo oró allí… Hasta después del amanecer mantuvo una comunión secreta e íntima con el cielo. En el retiro de esas apartadas horas de su devoción no nos atrevemos a introducirnos” (Life of Christ, 128),

El relato evangélico solamente dice: “Subió al monte a orar aparte.” (Mat. 14: 23) Marcos, Lucas y Juan nada agregan.

W. Hanna apenas insinúa lo que la Sra. White nos dice; es decir, el objeto de su oración: “Cuando fue dejado solo, Jesús ‘subió al monte a orar aparte.’ Durante horas continuó intercediendo ante Dios. Oraba no por sí mismo sino por los hombres. Pidió poder para revelarles el carácter divino de su misión, para que Satanás no cegase su entendimiento y pervirtiese su juicio… Con el alma trabajada y afligida, oró por sus discípulos. Ellos habían de ser intensamente probados. Las esperanzas que por mucho tiempo acariciaran, basadas en un engaño popular, habrían de frustrarse de la manera más dolorosa y humillante… Pesaba sobre su corazón la preocupación que sentía por ellos, y derramaba sus súplicas con lágrimas y amarga agonía” (DTG, 342).

Otra ilustración. Entre los evangelistas, sólo Marcos introduce esta explicación: “Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.” (6: 31) W. Hanna cita a Marcos y dice cómo “Jesús anhelaba ahora un poco de quietud y aislamiento: para él, a fin de poder meditar en una muerte [la de Juan el Bautista], profética de la suya…; para ellos [los discípulos], a fin de que tuvieran algún respiro de su fatiga y trabajo acumulados. Con este propósito en vista, los invitó a unirse a él en su realización: ‘Venid vosotros aparte…, y descansad un poco’ “ (LC, 277).

En su manuscrito de 1876 ella apenas menciona esta invitación, pero en El Deseado de todas las gentes le dedica un capítulo de cinco páginas y media: “Venid, Reposad un poco.” Explica aquí el fin del descanso anticipado y su significado para nosotros.

Cada uno de los evangelistas dedica unos pocos versículos a la invitación, a los sucesos, a la alimentación de los cinco mil y a la despedida de la gente. W. Hanna dedica a esto cuatro páginas y media; Geikie, cuatro. Pero en El Deseado de todas las gentes se dedican 20 páginas (326-346), las cuales están repletas con instrucciones prácticas, lecciones espirituales y consejos para el presente, mucho de lo cual se presenta bastante más extensamente de lo que lo hace la Biblia.

Otro ejemplo: La Hna. White declara que, mientras la naturaleza inanimada – el mar, el sol, las rocas – daba testimonio de la divinidad de Cristo, los sacerdotes y demás dirigentes no la reconocieron. Como bien se ha observado, esta descripción sigue de cerca a un pasaje de San Gregorio, que Hanna cita en su obra. Pero el paralelo concluye allí. Hanna no sabe explicar qué sucedió a los muertos que se levantaron cuando Cristo murió. Vacila entre si resucitaron cuando las tumbas se abrieron, o después.

Pero Elena G. de White declara en tono positivo: “Al resucitar Cristo, sacó de la tumba una multitud de cautivos. El terremoto ocurrido en ocasión de su muerte había abierto sus tumbas, y cuando él resucitó, salieron con él. Eran aquellos que habían sido colaboradores con Dios y que, a costa de su vida, habían dado testimonio de la verdad…

“Los que salieron de la tumba en ocasión de la resurrección de Cristo fueron resucitados para vida eterna. Ascendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro” (DTG, 730).

El ladrón de la cruz

W. Hanna, al hablar del ladrón de la cruz, se refiere a la conversación de los que estaban al pie de la cruz, que el ladrón apenas alcanzaba a oír, como una evidencia de que Jesús es el Señor; y conjetura que sería irrazonable suponer que el ladrón no se había encontrado con Jesús antes del día de la crucifixión (LC, 717).

Pero en El Deseado de todas las gentes, página 697, se dice del ladrón: “Había visto y oído a Jesús, y se había convencido por su enseñanza, pero había sido desviado de él por los sacerdotes y príncipes. Procurando ahogar su convicción, se había hundido más y más en el pecado, hasta que fue arrestado, juzgado como criminal y condenado a morir en la cruz.”

Debe también observarse aquí que W. Hanna experimenta considerable dificultad cuando intenta explicar a qué “paraíso” se refiere Cristo cuando dijo: “Te digo hoy: estarás conmigo en el paraíso.” (pp. 721-722) Concluye afirmando que el “paraíso” está dondequiera que Jesús esté.

Mientras se preparaba El Deseado de todas las gentes, El discurso maestro de Jesucristo y Palabras de vida del Gran Maestro completaron su trabajo sobre la vida de Cristo, su obra sobre la historia del conflicto todavía no estaba completa. Después de regresar a Estados Unidos, en este mismo lugar, pudo continuar con la preparación de Los hechos de los apóstoles y Profetas y Reyes.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).




Redacción de los escritos históricos de Elena de White - Preparación de El Deseado de todas la gentes (3)


Por Arturo L. White

Una característica significativa en los libros de Elena G. de White para el público es que ella, a veces, retuvo cierta información que los adventistas, con su comprensión de dichos escritos, podían entender y aceptar; pero que para los no adventistas podría ser piedra de tropiezo. Tal información apareció a menudo en los primeros libros y artículos de la Sra. White. En 1876, en 2SP, 260 apareció el relato en que Pedro y Juan toman a Jesús por los brazos para apartarlo de la multitud, lo cual no se menciona en El Deseado de todas las gentes.

Marian Davis explica la razón de prescindir de tal información: “Como estos libros se venden sin explicación alguna en cuanto a la autoridad que asiste a la autora, se pensó que lo mejor era evitar, hasta donde fuera posible, declaraciones para las cuales la Biblia no ofrece respaldo aparente. Es mejor dar al lector lo que aceptará y le aprovechará, que excitar la crítica y las preguntas que los lleve a desacreditarlo todo…

“La Hna. White dice que Cristo fue coronado dos veces con espinas, pero como la Biblia sólo menciona la segunda, se pensó que era mejor omitir la primera, o hablar de la segunda en lugar de la primera” (Marian Davis a J. E. White, diciembre 22, 1895).

No obstante, El Deseado de todas las gentes está repleto de información extrabíblica, generalmente de una naturaleza que no despierta el prejuicio del lector no informado.

Ni Hanna ni Edersheim incluyen en su narración la historia de la mujer adúltera (Juan 8: l-11). Parece que aceptaron la opinión de algunos eruditos que sostienen que dicho relato es espurio porque no se encuentra en ciertos manuscritos. Sin embargo, Geikie habla de la “prisionera temblorosa,” y la Sra. White se refiere a “la temblorosa víctima” (p. 425). Geikie relata la historia, tratando y destacando los aspectos legales, y agrega: “El acusarla no era asunto de ellos sino de su esposo,” y conjetura que Cristo pudo haber escrito en la arena “con más probabilidad las palabras que él trataba de pronunciar”; y poco después concluye: “Después de este incidente…” (Life and Words of Christ, 296-298).

La Sra. White menciona que “era el deber del esposo iniciar la acción contra ella,” y se detiene con cierta extensión en lo que Jesús escribió en tierra: “Allí, trazados delante de ellos, estaban las culpas secretas de su propia vida. El pueblo, que miraba, vio el cambio repentino de expresión, y se adelantó para descubrir lo que ellos estaban mirando con tanto asombro y vergüenza… Con asombro vio a sus acusadores apartarse mudos y confundidos” (DTG, 425-426).

En tanto que Geikie deja aquí la historia, la Sra. White nos informa que “esto fue para ella el principio de una nueva vida, una vida de pureza y paz, consagrada al servicio de Dios… Esa mujer penitente llegó a ser uno de sus discípulos más fervientes. Con amor y devoción abnegados, retribuya su misericordia perdonadora” (DTG, 426).

Esta aclaración está seguida por dos párrafos con lecciones espirituales. En 2SP, 352, la autora se detiene en la vida posterior de aquella mujer, y dice que “ella, sacudida por el pesar, estuvo al pie de la cruz.”

Cuando W. Hanna se refiere a la resurrección del Señor apenas toca el suceso mismo, relacionándolo más bien con una larga discusión sobre las mujeres que fueron a ungir el cuerpo de Jesús, y no lo encontraron: “Cuando van hablando en el camino, la tierra tiembla, un ángel desciende del cielo y quita la piedra de la puerta del sepulcro; y luego de prestar este servicio que correspondía a las embalsamadoras, se sentó sobre ella y esperó que se acercaran.” – Luego pregunta –: “¿Fue entonces cuando ocurrió el gran suceso de la mañana?… No se dice… El ángel mismo puede no haber presenciado la resurrección. El no dice que así fue.” – Y concluye –: “Totalmente en secreto fue la gran resurrección de entre los muertos: la manera y el tiempo exactos del evento pasaron inadvertidos y desconocidos… En algún momento entre el atardecer del último día y el primero de la semana tuvo lugar la resurrección” (LC, 780-781).

Geikie dice aún menos; apenas algo más que citar a Mateo 28: 1-3.

Mientras comenta estos eventos, según las Escrituras, Edersheim conjetura que la piedra fue quitada “después de la resurrección de Cristo” (Life and Times of Jesus the Messiah, volumen 2, p. 632).

Farrar hace una alusión a los sucesos de esa mañana en una manera singular e indirecta: “Se conoció entonces, o después, que algunas deslumbradoras visiones de ángeles en ropas blancas habían aterrado a los guardianes de la tumba y quitado la piedra de la tumba en medio de los sacudimientos del terremoto” (Life of Christ, 670).

Diferente y dramático

Cuán diferente es la descripción dramática de la resurrección que da El Deseado de todas las gentes (pp. 725-736). En contraste con las conclusiones aproximadas e incompletas de estos escritores, la Hna. White nos da descripciones vívidas de los ángeles malos y buenos que vigilaban la tumba toda esa noche: Un ángel del Señor descendió del cielo, “revestido con la panoplia de Dios,” se unió al ángel de la tumba; le siguen el terremoto y el terror de los soldados; la piedra removida por el ángel como si fuera un guijarro, y la orden que lanza: “Hijo de Dios, sal fuera; tu Padre te llama”; Jesús emerge en majestad y gloria, y los soldados romanos que se habían desmayado al ver los ángeles y al Salvador resucitado, tambaleando como borrachos, corrieron a la ciudad, pálidos en extremo para hablar con Caifás y Pilato; Caifás, estupefacto, intenta hablar, pero “sus labios… no expresaron sonido alguno.” Todo esto, y más, lo hay en El Deseado de todas las gentes, tal como su autora lo vio en visión, punto por punto. ¡Cuán sorprendentemente diferente de las “fuentes” que ella había consultado!

El espacio impide incluir otros ejemplos para destacar que cualquiera haya sido el uso que la Hna. de White hizo de W. Hanna y Cunningham Geikie y otros, tales informaciones no tomaron el lugar de sus primeras y continuas visiones.

Y en cuanto a las “fuentes” sería bueno examinar los registros de los evangelistas. Lucas asienta que él es un compilador de lo “que ya muchos” habían tratado de ordenar: “la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas” (cap. l: 1-3), pero que él se sentía calificado para hacer. La Hna. White nos informa que “Nicodemo relató a Juan la historia de aquella entrevista, y la pluma de éste la registró para instrucción de millones de almas” (DTG, 149).

La Hna. White escribe con claridad, fluidez, autoridad y ante todo con profundo sentimiento, elevando siempre el amor, carácter y victoria de Cristo, como un contendiente en la gran controversia. Escribe como alguien que presenció todo, y así fue, por las visiones que recibió. Si ella adquirió conocimiento de otros estudiosos en estos asuntos, acerca de algunos detalles de las costumbres de la gente y del fondo geográfico de las escenas que describió, ¿hace esto su mensaje menos inspirado? No. Los que creen en una inspiración dictatorial, rígida, pueden opinar que tal uso incidental de lo que otros han escrito no es aceptable; pero un concepto más equilibrado de la inspiración permite tal uso, sin que se rechacen las evidencias convincentes del origen divino.

A mediados de julio de 1896 la Hna. White se dio cuenta de que el libro estaba casi terminado: “El manuscrito de la ‘Vida de Cristo’ está casi listo para ser enviado a América. Será impreso por la Pacific Press” (Carta 114, 1896). Pero parece, como pasa menudo con los autores, que estaba muy optimista. En el caso de El Deseado de todas las gentes, hubo buenas razones para sentirse así, porque cuando creía que ciertos capítulos estaban terminados, en la noche le fue dada luz adicional para escribir más sobre el tema. Este trabajo de redactar nuevo material continuó hasta 1898.

El manuscrito del libro mencionado fue enviado a la Pacific Press poco a poco, y aun después de que ciertos capítulos fueron despachados, su escritura continua introdujo ampliaciones, las cuales fueron enviadas apresuradamente a los impresores a través del Pacífico.

Un año antes de que El Deseado de todas las gentes saliera impreso, fue publicado El discurso maestro de Jesucristo. La preparación de Palabras de vida del gran Maestro continuó por un año o dos después de que fue publicado El Deseado de todas las gentes. Como ambos eran parte de la vida y enseñanzas de Jesús, fueron seguidas las mismas pautas de El Deseado de todas las gentes en la preparación de los manuscritos.

Eran necesarios dos libros más para completar la narración de la historia de la gran controversia: Profetas y reyes y Los hechos de los apóstoles. Estos quedaron listos a su debido tiempo. Los manuscritos se prepararon sujetos a las mismas medidas de los libros grandes preparados para el mundo y para la iglesia.

En esta serie de artículos, fruto del corazón de Elena G. de White en la narración de la lucha de la gran controversia, hemos contado la historia sencilla, respaldada con documentación; Las series han sido de gran inspiración por la forma en que la mensajera del Señor preparó el tema del conflicto en forma de libro. Al hacerlo quizá hayamos levantado preguntas en algunas mentes. Si hallamos que nuestra fe es probada un poco al descubrir nuevos aspectos sobre cómo actúan los escritores inspirados, sería bueno que nos preguntáramos: “¿Exigimos a Elena G. de White más de lo que demandamos de los profetas de la Biblia, o más de lo que es justo que demandemos de cualquier profeta?”

Recordemos: “Dios no se propone evitarnos toda oportunidad de dudar. Él da evidencias que deben ser investigadas cuidadosamente con mente humilde y espíritu susceptible de ser enseñado; y todos deben decidir por el peso de la evidencia… Dios da suficiente evidencia para que pueda creer el espíritu sincero; pero el que se aparta del peso de la evidencia porque hay unas pocas cosas que su entendimiento finito no puede aclarar, será dejado en la atmósfera fría y helada de la incredulidad y de la duda, y perderá la fe” (2JT, 290).

“Dios no ha quitado toda posibilidad de dudar. Nuestra fe debe reposar sobre evidencias, no sobre demostraciones. Los que quieran dudar tendrán oportunidad de hacerlo, mientras que los que realmente deseen conocer la verdad encontraran abundante evidencia sobre la cual basar su fe.” (CC, 105) ¿Cuál es “el peso de la evidencia” cuando leemos a Elena G. de White? Instamos a todos a estudiar el contenido, el mensaje, la luz, el consejo, el ánimo, las advertencias y la armonía de estos libros, en relación con las Escrituras. ¿Qué han significado aquéllos para la iglesia a través de los años?

En 1906 la Hna. White atribuyó totalmente a la obra del Espíritu Santo las verdades asentadas en estos libros que trazan la historia de la gran controversia. Y pregunta: “¿Cuántos han leído cuidadosamente Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos y El Deseado de todas las gentes? Quiero que todos entiendan que mi confianza en la luz que Dios me ha dado permanece firme, porque yo sé que el poder del Espíritu Santo magnificó la verdad hizo honorable al decir: ‘Este es el camino, andad por él.’ En mis libros se presenta la verdad robustecida por un ‘Así dice el Señor.’ El Espíritu Santo grabó estas verdades en mi corazón y mi mente en forma tan indeleble como la ley fue grabada por el dedo de Dios en las tablas de piedra que están ahora en el arca, para ser puestas de manifiesto en el gran día cuando se pronuncie sentencia contra toda ciencia mala y seductora producida por el padre de la mentira” (CE, 175-176).

Aunque la preparación de los libros sobre el largo conflicto fue una parte vital e importante del trabajo de Elena G. de White, que ocupó la atención de lo mejor de su vida activa, no fue, en ninguna forma, la parte principal de su obra. La Serie Conflicto tiene unas 3.106 páginas (en español), pero a los nueve volúmenes de Testimonies for the Church les dedicó unas 4.632 páginas (en inglés), escritas durante el mismo período. Agréguese a esto los muchos libros de consejo, algunos miles de artículos y cientos de testimonios personales. No podemos repasar aquí esta parte mayor de su obra como mensajera de Dios en la presentación de sus mensajes a hombres y mujeres de la iglesia remanente, laicos, instituciones y líderes de la iglesia.

Desde este campo más amplio de su tarea de escribir, en la cual parecía no haber respiro, ella fue impulsada a manifestar testimonio de lo que le fue revelado en cientos de visiones durante los setenta año de su ministerio. Al escribir estos mensajes de instrucción, consejo, ánimo y corrección, ella no buscó “fuentes” humanas de información ni fue influenciada por los la rodeaban. En toda su obra la vemos moviéndose bajo la orden y dirección del Espíritu de Dios.

Un testimonio personal

Al escribir estos artículos he sido sincero, cándido y franco en la descripción de cómo Elena G. de White hizo su trabajo en la presentación, a la iglesia y al mundo, de la historia de la gran controversia. He escrito a base de mi, conocimiento personal. Mi confianza en la fuente celestial de los mensajes que Elena de White presentó en sus libros ha crecido a través de cincuenta años de íntima familiaridad de sus registros y mi trabajo con ellos.

Esta confianza también fue alimentada a lo largo de los años con mi padre Guillermo C. White, a cuyas órdenes serví por nueve años, hasta su muerte en 1937. Él, a su vez, había asistido a su madre en una manera activa desde la muerte de su padre, Jaime White, en 1881, hasta la muerte de ella en 1915. Ninguno tuvo una mejor oportunidad para observar, examinar y comprender la manera en que Elena G. de White escribió sus libros; por eso tengo confianza implícita en la veracidad de su testimonio; y por eso lo he citado numerosas veces.

Con la abundancia de evidencias positivas con que me he familiarizado, y la cantidad de evidencia que de día en día encuentro a medida que escribo una biografía completa de Elena G. de White no hay lugar para nada, excepto para una poderosa evidencia de que ella fue, en verdad, la mensajera del Señor y de que sus mensajes dieron el consuelo, la instrucción y la información que Dios deseaba que ella impartiera a su iglesia remanente. Conociendo, como me ha sido posible conocer, la importancia de un concepto claro y concreto de la operación de la inspiración, ha sido mi privilegio transmitir a los lectores de la Review esta información. Creo que estos artículos, que presentan en forma íntima como ella escribió la Serie Conflicto, proporcionan una dimensión que da confianza en el don especial de Dios para su iglesia, en un tiempo cuando el gran adversario está busca socavar y arruinar tal confianza.

Artículo del suplemento de la Revista Adventista de enero de 1982. Pacific Press Publishing Association, 1350 Villa Street, Mountain View, California (USA).





Historia de los últimos cuatro libros de Elena G. de White

Contexto histórico de la redacción de: Los hechos de los apóstoles


Los cuatro últimos libros de Elena G. de White

Publicado originalmente en

Adventist Review, 11 de junio de 1981

Por Arturo L. White

Arturo L. White fue secretario del Patrimonio White por 41 años. Ahora como jubilado en actividad [1981], está escribiendo una biografía completa de Elena G. de White.

Como he estado escribiendo capítulos para la biografía de Elena G. de White, mi investigación ha sido muy bien recompensada al descubrir que, durante los últimos cuatro años de su vida, se dedicó intensamente a la obra literaria. Los años involucrado son 1911 hasta 1914, y también las primeras seis semanas de 1915. Durante este periodo, ella pasó de tener ochenta y cuatro años a tener ochenta y siete. Notas biográficas de Elena G. de White, preparado en forma apresurada para la prensa y que apareció a las pocas semanas de su muerte, es decir, a mitad de julio de 1915, dedica unas pocas frases a la preparación de los manuscritos para Los hechos de los apóstoles; Consejos para los padres, maestros y alumnos; Obreros evangélicos; y Profetas y reyes. En las páginas 473 a 479, se informa al lector que ella supervisó esta tarea y que leyó los manuscritos para los capítulos.

Pero todo lo que involucró el trabajo en estos libros, se encontró en los registros y se preparó para su publicación en los últimos dos meses, mientras armaba el que llegaría a ser el último volumen de la serie biográfica: Ellen G. White – The Elmshaven Years [Elena G. de White: los años en Elmshaven] (Nota de los editores: el autor, por varias razones, escogió comenzar su obra con el relato del regreso de Elena G. de White a los Estados Unidos desde Australia en 1900, y ha preparado los manuscritos para los últimos dos volúmenes de la serie de seis libros de la biografía. El primero de los cuales será publicado en septiembre de este año.] Ha sido una experiencia emocionante y de lo más tranquilizadora para mí. Ya que pasarán algunos meses, antes que el libro que contiene esta historia llegue al público, me sentí impulsado a compartirla ahora con los lectores de la Review. En este libro se describe la activa participación de Elena G. de White en la labor literaria hasta el momento de su accidente que concluyó con su trabajo cinco meses antes de su muerte.

Desde el mismo comienzo, debe quedar en claro que los cuatro libros mencionados anteriormente, no surgieron como una producción literaria nueva. Los hechos de los apóstoles, publicado en 1911, es descrito en Notas biográficas como “la revisión de Sketches from the Life of Paul (Bosquejos de la vida de Pablo)”, un libro que apareció originalmente en 1883. Consejos para padres, maestros y alumnos, salió de la prensa en 1913, y representaba la organización y expansión de materiales publicados con anterioridad y mayormente en la década de 1890 en Christian Education [Educación cristiana] y Special Testimonies on Education [Testimonios especiales sobre educación]. Obreros evangélicos, que salió de prensa en 1915, presentaba consejos importantes ya publicados en 1892 en el libro titulado Obreros evangélicos, con la adición de bastante material y representando sus consejos a los ministros. Profetas y reyes, publicado en 1917, fue titulado originalmente The Captivity and Restoration of Israel [La cautividad y restauración de Israel]. Era un libro que hacía muchos años que Elena G. de White estaba deseando preparar. Mientras lo planificaba, escribió varios artículos, sobre Daniel, Nehemías, Esdras y otros personajes del Antiguo Testamento, que se publicaron en la Review and Herald, The Signs of the Times [Señales de los tiempos], The Youth’s Instructor [El instructor de la juventud] y Watchman Magazine [Revista del observador]. Estos, junto con capítulos de Spiritual Gifts [Dones espirituales], volumen 3, proveyeron la mayoría del material que completa el tiempo desde David hasta el nacimiento de Cristo en la historia del gran conflicto.

Por tanto había una reserva de materiales en sus artículos de periódicos, registros de sus sermones y sus archivos de manuscritos que fueron la base para estos nuevos libros. Pero había mucho que hacer, para reunir y coordinar los materiales, antes de que el manuscrito final de los libros estuviera listo para su publicación.

Había huecos que llenar, y Elena G. de White proveyó los nuevos materiales. Fue con este fin, que ella y sus asistentes enfocaron sus esfuerzos en el transcurso de los últimos años de su vida. Estuve familiarizado con esto en gran medida, pero no estuve completamente al tanto de la dimensión del trabajo que tuvieron que enfrentar aquellos que trabajaron con ella en forma responsable durante los últimos años, hasta que indagué en los archivos de correspondencia de W. C. White y C. C. Crisler en momentos en que escribía los capítulos para la biografía. Cuando me refiero a los archivos de correspondencia de W. C. White, estoy hablando de más de 30.000 cartas. La correspondencia de C. C. Crisler es mucho más reducida.

En razón de que W. C. White debía viajar extensamente para atender los intereses generales de la causa durante los últimos cuatro años de la vida de su madre, tenemos un registro detallado de la vida de Elena G. de White durante ese tiempo. Cuando W. C. White Crisler se ausentaba, quien lideraba al personal de secretarios en Elmshaven, lo mantenía informado, casi diariamente, en cuanto a la salud y actividades de su madre, y también de las actividades de la oficina. Cuando W. C. White permanecía en la casa y en la oficina, no se llevaba ese registro, excepto cuando él o D. E. Robinson debían escribir a sus amigos o a J. Edson White.

Con este trasfondo, ahora tomaré algunos párrafos de los capítulos de la biografía que estoy escribiendo. Para ahorrar espacio al dar crédito a los escritores de quienes cito, utilizaré abreviaturas: EGW para Elena G. de White; WCW para William C. White; CCC para Clarence C. Crisler; DER para D. E. Robinson; AGD para A. G. Daniells; y SNH para S. N. Haskell. En los registros de la oficina, antes de que se le asignaran títulos a los libros en preparación: “Historia del Nuevo Testamento” hacia referencia a lo que luego se tituló Los hechos de los apóstoles; y “Historia del Antiguo Testamento” se refería a Profetas y reyes.

En una carta de 1911 a L. R. Conradi, quien dirigía la obra de la iglesia en Europa, WCW, inmediatamente después de que salió de prensa Los hechos de los apóstoles, presentó una reseña breve de cómo se había preparado el libro: “Estamos realmente agradecidos de que hayamos podido reunir las partes principales de lo que mi madre escribió en relación con la vida y la labor de los apóstoles…

“Puede ser que le interese saber cómo trabajamos juntos en la preparación del manuscrito para la imprenta, y qué parte fue capaz de hacer mi madre en el trabajo.

“Al comienzo, mi madre se entusiasmó y se interesó mucho en la planificación del nuevo libro. Nos dio instrucciones para que buscáramos entre sus manuscritos y sus artículos publicados en la Review, The Signs, y otros periódicos, y para que reuniéramos lo que ella había escrito sobre la labor y las enseñanzas de los apóstoles. El trabajo preliminar llevó unos cinco meses de lectura y búsqueda: entonces continuó la tarea de seleccionar aquellos artículos, y porciones de artículos y manuscritos, que representaban más claramente lo que ella deseaba decir a toda la gente, adventistas y miembros de otras iglesias…

“La carga de esta tarea recayó sobre el hermano C. C. Crisler, la Sra. Maggie Hare-Bree y la Srta. Minnie Hawkins.

“Día a día se entregaban manuscritos a mi madre para que los leyera. Al comienzo de la mañana, cuando estaba descansada y su mente estaba fresca, daba a esta tarea, su atención especial. Marcaba los manuscritos con liberalidad, agregando palabras, frases y oraciones entre líneas para hacer que las declaraciones fueran más claras y poderosas, y luego las devolvía para que se las copiara por segunda vez.

“A medida que su tarea progresaba, mi madre nos daba instrucciones en forma frecuente sobre cuestiones de importancia que ella recordaba haber escrito, y que deseaba que tuviéramos especial cuidado de buscar entre sus escritos. A veces, daba estas directivas a quienes le traían los manuscritos a su cuarto. Otras veces, después de leer unos pocos capítulos, o temprano en la mañana después de que, durante las visiones de la noche, su mente había recibido impresiones sobre algún tema, venía a la oficina y hablaba del asunto con el hermano Crisler.

“Un día, cuando ella estaba hablando con él y conmigo, dijo: ‘Este libro va a ser leído por paganos en América y en otras tierras. Tengan cuidado de buscar lo que he escrito en relación con la obra y las enseñanzas de San Pablo que pueda apelar a los paganos’.

“En otra ocasión, dijo: ‘Este libro será leído por los judíos. Tengan cuidado de usar lo que he escrito que apele a los judíos, y también que apele a nuestro pueblo para que los aliente a trabajar por los judíos’.

“Y así de tiempo en tiempo, nos llamaba la atención a los objetivos y metas que debíamos recordar al reunir lo que fuera más útil de sus escritos”. – WCW a L. R. Conradi, 8 de diciembre de 1911.

Durante el año 1910, Elena G. de White y sus ayudantes estaban dedicando gran parte de su tiempo a la futura impresión de El conflicto de los siglos. Una vez terminada esa labor, había que decidir entre dos proyectos de los libros de la serie del Gran Conflicto: uno sobre la historia del Antiguo Testamento y otro sobre la historia del Nuevo Testamento. Cuando se supo que las lecciones de la escuela sabática para 1911 iban a cubrir el tema de la iglesia cristiana primitiva, y plenamente conscientes de la ayuda que sería el libro de Elena G. de White, la decisión se hizo a favor del libro sobre el Nuevo Testamento, el cual serviría como un auxiliar muy útil para la escuela sabática. Debido a que era demasiado tarde como para tener listo el libro completo, se decidió que los materiales ya preparados podrían publicarse en la Review and Herald, y también en The Signs of the Times [Señales de los tiempos] y en The Youth’s Instructor [El instructor de la juventud].

La selección y reunión de materiales de los artículos, sermones, manuscritos generales y otras fuentes similares, eran ahora tareas de Maggie Hare-Bree, una asistente de larga experiencia en trabajar con Elena G. de White. Ante todo, con el énfasis que debía darse a la historia del Nuevo Testamento, se instruyó a Maggie para que hiciera un estudio exhaustivo de las fuentes de Elena G. de White con el propósito de elaborar artículos que corrieran paralelos con las lecciones de escuela sabática. El plan era que, tan pronto como la obra sobre El conflicto de los siglos estuviera completa, Clarence Crisler reuniría los materiales sobre la vida de Pablo. Crisler tomaría como base para esta tarea el libro Sketches from the Life of Paul [Reseña de la vida de Pablo], escrito en 1883 por Elena G. de White. Este libro había estado fuera de prensa por algún tiempo, pero Elena G. de White, por muchos años, había estado intentando expandir su contenido. Ahora Crisler tomaría de él y también de otras fuentes de Elena G. de White de los últimos 25 años o más.

La tarea se demoró, pues Maggie, quien trabajó duramente en la tarea de las experiencias de la iglesia cristiana primitiva, se enfermó. Se postergó la entrega de la copia para el número del 5 de enero de la Review, fecha del inicio de la nueva serie (WCW a F. M. Wilcox, 17 de enero de 1911). Pero cuatro semanas después, la Review and Herald incorporó dos artículos a tiempo para que continuara el paralelismo con las lecciones de la escuela sabática.

De tiempo en tiempo, Elena G. de White llamaba la atención de sus obreros a los objetivos y metas que necesitaban recordar para reunir de sus escritos lo que fuera más útil.

Los registros indican que Elena G. de White estaba muy involucrada en la tarea, revisando los materiales a medida que se reunían, editándolos y escribiendo para rellenar los huecos. Se hizo todo esto teniendo como meta el manuscrito que luego sería parte del libro que se conocería como Los hechos de los apóstoles. El 15 de febrero, escribió: “estoy agradecida de permanecer en casa por un tiempo, y así estar cerca de mis ayudantes… He estado ocupada plenamente en la preparación del asunto para la ‘Vida de Pablo’. Estamos tratando de producir evidencias bíblicas de la verdad, y éstas, creemos, serán apreciadas por nuestro pueblo” –Carta 4 de 1911.

La tarea de preparar artículos y de estructurar los capítulos para los manuscritos del libro avanzaba bien, en la medida en que Elena G. de White podía dedicar a esta tarea la mayor parte de su potencial para escribir. Aunque abril fue dedicado a realizar un viaje a Loma Linda, en mayo, estaba de regreso trabajando para Hechos (WCW a J. H. Behrens, 21 de mayo de 1911). El 6 de junio, ella registró que, por causa de su largo viaje en 1909, sólo había “escritos unas pocas cartas” y declaró: “La energía que tengo la dedico mayormente a completar mi libro sobre la labor de los apóstoles”. –Carta 30 de 1911.

El 25 de julio, al escribir a F. M. Wilcox, editor de la Review and Herald, le dijo: “Mientras se prepara el libro sobre Los hechos de los apóstoles, el Señor ha mantenido mi mente en perfecta paz. Este libro pronto estará listo para su publicación. Cuando este libro esté listo para ser publicado, si el Señor ve apropiado dejarme descansar, diré Amén y Amén.

“Si el Señor prolonga mi vida, continuaré escribiendo y llevando mi testimonio en la congregación, según la fuerza y orientación que me dé el Señor”. –Carta 56 de 1911.

Continuaron sus artículos en la Review, los cuales salieron en forma paralela con las lecciones de la escuela sabática, pero a mediados de agosto comenzaron a tomar la forma de los capítulos finales del libro. Hasta este momento, la mayoría del material que salía en los artículos, formaba parte de los capítulos de Los hechos de los apóstoles con algo de edición, eliminando algo y reacomodando algunas palabras. A lo largo del resto del año, los artículos y el libro se prepararon en forma conjunta.

El 4 de agosto, Elena G. de White informó en una carta a su hijo Edson: “Mis empleados están plenamente ocupados en la tarea de preparar el nuevo libro, Los hechos de los apóstoles. Espero que esto termine muy pronto… Mis empleados me traen continuamente capítulos para que lea, y dejo a un lado mis otras tareas para hacerlo… Esta mañana ya he leído varios capítulos sobre la vida de Pablo”. –Carta 60 de 1911.

Cuatro semanas después, nuevamente mencionó el libro en una carta a S. N. Haskell: “Mi tarea con el libro, Los hechos de los apóstoles, está casi completa”. –Carta 64 de 1911.

Fue un día de gozo y lleno de satisfacción, cuando Elena G. de White pudo escribir, como lo había hecho el 6 de octubre, al pastor Haskell y su esposa:

“Mi libro, Los hechos de los apóstoles, ha ido a la prensa. Pronto estará impreso y listo para su circulación.

“Me siento más agradecida de lo que puedo expresar, por el interés que mis ayudantes han tenido en la preparación de este libro para la gente. Confío que tendrá gran circulación. Nuestro pueblo necesita toda la luz que al Señor le ha placido enviar, para que puedan sentirse alentados y fortalecidos por sus trabajos en la proclamación del mensaje de advertencia en estos últimos días”. –Carta 80, 1911.

Clarence Crisler se refería ocasionalmente al primer libro, Sketches from the Life of Paul [Reseña de la vida de Pablo], a medida que seleccionaba materiales para Los hechos de los apóstoles. Pero no se encuentra nada en los registros que indicara que, aunque había algunas conversaciones, particularmente en Battle Creek y sus alrededores unos pocos años antes, en cuanto a que Elena G. de White había plagiado de alguna manera de Life and Epistles of the Apostle Paul [La vida y las epístolas del apóstol Pablo], esto fuera de algún interés para Crisler y sus ayudantes. Life and Epistles of the Apostle Paul era un libro de W. J. Conybeare y J. S. Howsen, clérigos británicos –un libro producido en los Estados Unidos por varios publicadores sin el derecho de autor. W. C. White, en sus comentarios del 8 de diciembre de 1911, dijo: “Si usted compara esos capítulos que relacionan la obra de Pablo con el libro anterior, Sketches from the Life of Paul [Reseña de la vida de Pablo], observará que se dio poco espacio a las descripciones detalladas de lugares y viajes, y que se ha dado más lugar a las enseñanzas y las lecciones que se podían obtener de ellas”. –WCW a L. R. Conradi, 8 de diciembre de 1911. Los hechos de los apóstoles salió de prensa y estuvo listo para la venta a fines de noviembre de 1911.




Más que “un libro más”


Publicado originalmente en

Adventist Review, 18 de junio de 1981

Los cuatro últimos libros de Elena G. de White –Parte 2

Por Arturo L. White

Elena G. de White sentía que el poco tiempo y fuerza que le quedaban debían dedicarse a la producción de sus libros, pues hablarían a grandes congregaciones vez tras vez.

Cuando comenzó el año 1912, Elena G. de White tenía ochenta y cinco años. Lo que maravillaba a sus conocidos, a líderes de iglesia y a su familia, era su habilidad para continuar produciendo. A comienzos de enero, escribió: “Habrá un libro más –tratará la historia del Antiguo Testamento desde el tiempo de David hasta el tiempo de Cristo. El material para este libro ya está escrito, está archivado, pero aún le falta darle la forma. Cuando este libro esté completo, sentiré que mi obra concluyó. No obstante, todavía puedo sostener mi pluma tan firmemente hoy como lo hiciera en años pasados”. –Carta 4, 1912.

La producción de libros ejercía mucha presión, porque ella y sus ayudantes sabían muy bien que su vida se estaba acortando. Para los que vivían con ella, era claro que su fuerza física estaba disminuyendo, pero se mantenía trabajando en forma constante en la tarea de los libros. El 13 de mayo de 1912, W. C. White le escribió al otro hijo de Elena G. de White, Jaime Edson: “La salud de mamá es bastante cambiante. Algunos días lee un poco más, entonces no descansa a la noche y al día siguiente está débil. Quizás a la siguiente noche descansa bien y se siente con aliento y ambiciones para el día siguiente”… “En lugar de escribir varias cartas en un día, como en los mejores tiempos, mamá escribe sólo dos o tres al mes en estos días”.

Pero al día siguiente pudo escribir a A. G. Daniells, presidente de la Asociación General: “Estamos haciendo progresos excelentes en la obra del libro de mi madre… Espero que terminemos la parte más pesada de esta labor en julio”. -WCM a AGD, 14 de mayo de 1912.

Unas pocas semanas después, ella misma le escribió a sus viejos amigos, el Sr. S. N. Haskell y su esposa: “Debo escribirles una carta breve hoy. He comenzado muchas cartas para ustedes, pero no he podido terminarlas. Espero que no dejen de escribirme, aunque no les escriba muy seguido. Siempre tengo interés en su obra, y me hace feliz recibir noticias de ustedes.

“Estamos muy ocupados, haciendo lo mejor que podemos para preparar este nuevo libro para su publicación. Deseo que la luz de la verdad vaya a todos los lugres, para que iluminen a aquellos que ignoran las razones de nuestra fe”. –Carta 28, 11 de junio de 1912.

Un potencial para más libros

El sábado 15 de junio de 1912, W. C. White encontró a su madre descansando. En lugar de asistir a la iglesia, dedicó la mayor parte de la mañana y una parte de la tarde contándole del progreso de la obra, particularmente de Loma Linda. En la visita del sábado a la tarde, hablaron de su intención de ir a visitar Pórtland, Maine, una vez más. Estaba ansiosa de hacer esto, para llevar nuevamente su testimonio a la ciudad que fuera su hogar cuando niña. Él le habló de la pérdida que significaría para la causa si dejara en ese momento sin concluir la obra del libro y enumeró algunos de los proyectos que esperaban comenzar tan pronto como el manuscrito sobre la historia del Antiguo Testamento estuviera completo.

Le mencionó también que, entre los libros que necesitaban revisión estaba La educación cristiana. (No debe confundirse con el libro Educación, publicado en 1903, sino que era un libro de unas 250 páginas, compilado de manuscritos y artículos de Elena G. de White hacía unos diez años). Obreros evangélicos, publicado en 1892, debía ser revisado y aumentado. W. C. White mencionó entonces “una compilación de testimonios para que se traduzca a otros idiomas. Experience and Views [Experiencias y visiones] revisado (Notas biográficas de Elena G. de White), Story of the Health Reform Movement [La historia del movimiento de la reforma pro salud], Story of Labors in Europe [Historia de los trabajos en Europa], Story of Labors in Australia [Historia de los trabajos en Australia], Bible Sanctification [Santificación bíblica] revisado”, y más. Tenía mucha ilusión con el orden del trabajo por delante.

La respuesta de su madre sorprendió y agradó a su hijo. Le dijo que hacía dos semanas que no sentía deseos de ir a Pórtland para el siguiente verano, y luego declaró: “No me siento capaz de hacer semejante viaje en mi estado actual de salud… Siento que mi tiempo y energía deben ser dedicados a mis libros. Hablarán a grandes congregaciones vez tras vez después que mi voz sea silenciada.

“Al permanecer aquí, puedo asistir a las reuniones cercanas, y si consentimos en interrumpir nuestra obra por algo, será en el momento en que se necesite para ayudar a la obra en Loma Linda”. –WCW a AGD, 16 de junio de 1912.

Pero su tarea principal en 1912, especialmente en los meses de verano y otoño, fue en la preparación del libro. En mayo, Elena G. de White escribió: “En este momento, la fuerza que tengo se dedica mayormente a producir en forma de libro lo que he escrito en años anteriores sobre la historia del Antiguo Testamento desde el tiempo de Salomón hasta el tiempo de Cristo. El año pasado se puso en la prensa Los hechos de los apóstoles, y está circulando ampliamente; y ahora estamos haciendo buenos progresos con la historia del Antiguo Testamento. Estamos avanzando tan rápido como es posible.

“Tengo ayudantes fieles y concienzudos, que están reuniendo lo que he escrito para la Review, Signs y Watchman, y en cartas y manuscritos, y lo están acomodando en capítulos para el libro. A veces examino varios capítulos en un día, y otras veces sólo puedo leer un poco porque mis ojos se cansan y me mareo. Los capítulos que he estado leyendo recientemente son muy preciosos”. –Carta 20 de 1912.

Por el mismo tiempo, W. C. White, al escribir del excelente progreso que se estaba haciendo con el libro, registró que ella había leído 25 ó 30 capítulos. Cuando el libro Profetas y reyes se terminó, sumó en total 60 capítulos.

Se aproximaba la primavera de 1913, tiempo cuando se realizarían las sesiones de la Asociación General, y los miembros del personal de la oficina de Elena G. de White tenían la esperanza, como ya se mencionó antes, de que el libro estuviera listo para la venta en esa ocasión. En noviembre, W. C. White escribió sobre el trabajo: “Durante el verano, el hermano C. C. Crisler, la hermana Minnie Hawkins y la hermana Maggie Hare-Bree dedicaron mucho tiempo a buscar en todos los escritos de mi madre y a reunir lo que ella había escrito sobre las diferentes etapas de la historia del Antiguo Testamento desde el tiempo de Salomón hasta Malaquías. Sentimos que esta obra por tanto tiempo postergada, debe realizarse tan rápido como sea posible ahora, mientras mi madre sea capaz de supervisar la tarea.

“Mi madre está escribiendo muy poco que sea nuevo sobre la historia del Antiguo Testamento, pero mientras ponemos delante de ella lo que escribió anteriormente y lo lee, capítulo por capítulo, sus sugerencias en relación con las cuestiones que todavía tenemos que buscar, nos orientan para volver a buscar en sus manuscritos y encontrar lo que pasamos por alto”. –WCW a un querido amigo, 5 de noviembre de 1912.

Orientación y dirección

El 1 de enero de 1913, mientras W. C. White le escribía al pastor Haskell, enviándole los saludos de su madre para el año nuevo, comentó: “Es… perfectamente claro que el Señor está obrando mediante ella en forma señalada para dar orientación y dirección a la labor que se está haciendo ahora en la reunión de sus escritos y la preparación de los mismos para su publicación”. –WCW a S. N. Haskell.

Elena G. de White celebró el Año Nuevo enviando un gran paquete de frutas secas a sus viejos amigos Jorge y Marta Amadon en Battle Creek. Incluía ciruelas, duraznos, peras, higos y uvas pasas (WCW a Jorge Amadon, 13 de enero de 1913).

Al escribir sobre su situación, declaró: “Durante los últimos cuatro años he escrito comparativamente pocas cartas. La fuerza que me queda la he dedicado mayormente a completar el importante trabajo con los libros.

“Ocasionalmente asistí a reuniones, y visité instituciones de California, pero la mayor parte del tiempo transcurrido, desde el último congreso de la Asociación General, lo he dedicado a trabajar con los manuscritos en mi casa de campo, Elmshaven, cerca de Santa Elena.

“Me siento agradecida porque el Señor conserva mi vida para trabajar un poco más en mis libros. ¡Ojalá que tuviese la fuerza de hacer todo lo que veo que debiera hacer! Ruego que me imparta sabiduría, para que las verdades que tanto necesita nuestro pueblo puedan ser presentadas en forma clara y aceptable. Me siento animada a creer que Dios me capacitará para hacer esto”. –Manuscrito 4 de 1913.

Pero para alguien que durante toda su vida había salido por las iglesias, la obra literaria en Elmshaven parecía a veces un confinamiento. Escribió: “Anhelo personalmente empeñarme con fervor en la obra en el campo, y con toda seguridad estaría involucrada en una obra pública mayor, si no creyera que a mi edad no es sabio presumir con respecto a las fuerzas físicas de uno. Tengo una obra que hacer: el comunicar a la iglesia y al mundo la luz que me ha sido confiada, de tiempo en tiempo, a través de todos los años durante los cuales el mensaje del tercer ángel ha sido proclamado”. –Ibíd.

Como se había tomado seriamente la tarea de preparar libros, Elena G. de White trabajaba en forma estrecha con sus ayudantes literarios más confiables. En 1912, el trabajo sobre la historia del Antiguo Testamento pareció disminuir, pues había que esperar a que Clarence Crisler pudiera dedicarle nuevamente su atención.

Consejos para padres, maestros y alumnos

Al inicio de 1913, recibió la principal atención el libro entonces llamado Educación cristiana (que hoy es Consejos para padres, maestros y alumnos). En una carta escrita por O. A. Olsen, el 2 de enero, W. C. White describió con algunos detalles los procedimientos en la preparación del manuscrito: “Ante todo: el profesor Salisbury [secretario del Departamento de Educación de la Asociación General] se reunió con los secretarios de mi madre y dedicaron dos o tres horas a elegir los artículos del libro anterior [Christian Education, 1983] que consideraba esenciales; también aquellos artículos en Special Testimonies on Education (1987) [Testimonios especiales sobre educación] que pensó que debían usarse en la nueva edición.

“Entonces las hermanas Minnie Hawkins, Maggie Bree y Mary Steward hicieron una lectura cuidadosa del material que él mencionó, y tomaron nota de su contenido. Luego fueron a los archivos de mi madre para ver qué nuevo asunto podían encontrar y tomaron nota de su contenido.

“Posteriomente hicieron una lista de secciones que pensamos que debían considerarse en la compilación, y con estos temas iniciaron un estudio cuidadoso de los materiales y manuscritos impresos. Mientras reunían los temas, las secciones aumentaron de diez a catorce”. –WCW a O. A. Olsen, 2 de enero de 1913.

Cuando el manuscrito tuvo su forma preliminar y cada capítulo fue leído por Elena G. de White, fue sometido a una lectura crítica de varios líderes en educación. A ellos les escribió W. C. White: “Si encuentran algo que criticar en el manuscrito, si saben de algún material importante que deba agregarse, o si tienen sugerencias en relación con su disposición, por favor envíenlas, y las consideraremos”. –WCW a M. E. Kern, 15 de enero de 1913.

Los procedimientos en la compaginación de este manuscrito fueron bastante diferentes a los seguidos en la preparación de Profetas y reyes. En el caso de la historia del Antiguo Testamento había una secuencia natural a seguir. En el caso del libro sobre educación se podía tener una idea o criterio para la selección de los materiales y de la secuencia en la que éstos podían aparecer. Naturalmente, los educadores dedicados, que por la naturaleza de su trabajo habían estudiado diligentemente los consejos del Espíritu de Profecía que tenían relación con su obra, estarían en mejor posición para indicar los consejos importantes que debían tenerse en cuenta, y sugerir el arreglo más efectivo de los artículos.

A medida que se acercaba la terminación del manuscrito para comienzos de 1913, se llamó la atención de Elena G. de White en cuanto a que no había ningún consejo que diera una clara orientación a administradores de escuelas, particularmente en nuestros colegios, en relación con las asociaciones de estudiantes en las mismas. Ella había escrito sobre el tema a medida que la escuela de Avondale comenzaba a funcionar y había trazado principios generales en sus consejos a los colegios de Battle Creek y Healdsburg. Para hacer frente a la necesidad de completar un manuscrito sobre este asunto, ella dictó una declaración, y cuando se lo incorporó al manuscrito, lo leyó y releyó en su contexto para asegurarse de que transmitía su intención en forma adecuada y correcta. La declaración se encuentra en la página 97.

Con el libro Consejos para los padres, maestros y alumnos ya en las manos de los publicadores, en el programa de Elmshaven se hizo prioritario el trabajo con el manuscrito del libro Obreros evangélicos. El 8 de febrero de 1913, W. C. White informó al pastor Daniells: “Mi madre está bastante bien en estos días, y muy fuerte. Nuestra labor en la oficina está progresando bien. Minnie y Maggie están reuniendo material para Obreros evangélicos”.

El 31 de marzo, escribió a la Sra. N. H. Druillard, una vieja amiga de la familia: “Mi madre… se mantiene bastante animada, anda bastante bien cada día, lee todos los manuscritos que estamos preparando para la imprenta, nos da consejos muy valiosos sobre la tarea”.

Elena G. de White misma informa del 7 de mayo: “Tengo un grupo de fieles obreros, que están ayudando a preparar material para la imprenta. Tienen buen coraje y ven el lado positivo. Estamos haciendo lo mejor para reunir la preciosa instrucción que necesita nuestro pueblo”. –Carta 9 de 1913.




La historia de: Profetas y reyes


Publicado originalmente en

Adventist Review, 25 de junio de 1981

Los cuatro últimos libros de Elena G. de White –Parte 3

Por Arturo L. White

Durante los últimos dos años de su vida, Elena G. de White participó con esfuerzo en la

Las sesiones de la Asociación General eran una ocasión muy importante para Elena G. de White. Había faltado a pocas sesiones durante sus 70 años de ministerio activo. Al acercarse el momento de la trigésima octava reunión, a realizarse en Washington, D. C., en mayo de 1913, ella deseaba asistir. Pero en vez de ello, envío dos mensajes formales para que los lean a los delegados y le pidió a su hijo que presentara oralmente sus saludos. Él tuvo oportunidad de hacerlo, en el momento que A. G. Daniells, luego de un breve sermón en la apertura de la reunión, dio oportunidad de expresar palabras de gratitud, alabanza y agradecimiento. Cuando se levantó para dar su testimonio, W. C. White presentó el mensaje que su madre le había dado: “Diles a nuestros hermanos que estén de buen ánimo. Que tengan fe en Dios y esperen grandes cosas, que emprendan grandes cosas, y que en su fuerza avancen. Diles que no tengan temor o miren atrás. Mis oraciones los acompañarán.

“Di a nuestros hermanos que siento que es bien claro para mí que es la voluntad de Dios que permanezca en casa y reserve la energía que tengo para ayudar en la obra de poner en forma de libro mis escritos, para que puedan ser publicados para el pueblo”. –General Conference Bulletin [Boletín de la Asociación General] 16 de mayo de 1913, pp. 5, 6.

Luego, al dar un informe del estado de salud y bienestar de su madre, declaró: “Mi madre tiene 85 años de edad. Siente las debilidades de la edad, pero no sufre de enfermedad. Está bastante bien. Casi todos los días sale a pasear una o dos horas. En general dedica a leer y a escribir una o dos horas, todos los días.

“Con frecuencia, cuando la visito en la mañana, la encuentro con la Review en sus manos y dice: ‘¡Qué periódico maravilloso! ¡Qué interesante informe de nuestra obra!” Y con varios informes en la Review, a menudo comenta del progreso de la obra en muchos lugares.

“El valor de mi madre es bueno. No tiene temor del futuro. Espera descansar poco en la tumba antes del regreso del Señor, pero no tiene pánico. Su única ansiedad es usar día a día la fuerza que Dios le da en la forma más aceptable al Señor”. –Ibíd.

Durante la sesión de la Asociación General, W. C. White leyó uno de los mensajes que su madre había dirigido a los delegados, y poco después A. G. Daniells leyó el otro. Los mensajes dieron valor a los obreros en la asamblea.

Pocos días después del cierre de las sesiones, pero antes de que W. C. White regresara a Elmshaven, Sara McEnterfer, la secretaria privada de Elena G. de White, dama de compañía y enferemera, le informó del estado de salud de Elena G. de White: “La salud de su madre ha estado mejor de lo que esperábamos durante su ausencia. Canta en la noche y canta durante el día (incluso mientras está haciendo su tratamiento en la tina de baño). Parece disfrutar mucho su comida, y creo que le hace bien. La sacamos a pasear dos veces casi todos los días”. En forma regular, pero a veces lenta, se hacían progresos en las tareas para la preparación de “Historia del Antiguo Testamento” y Obreros evangélicos, y también para enfrentar la incesante demanda de artículos de Elena G. de White para la Review y Signs of the Times [Señales de los tiempos].

El 28 de agosto, Elena G. de White misma informó sobre el progreso de su labor literaria: “Durante los meses transcurridos, he escrito muchas cartas; he deseado mantener mi fuerza para leer de las cuestiones importantes en relación con la obra de mi libro. Tengo conmigo un excelente grupo de obreros, hombres y mujeres, que son tan fieles como el acero a los principios, y cuyos intereses están plenamente unidos a esta obra. Mi fe ha aumentado mientras trato de hacer lo mejor para completar mis escritos”. –Carta 11 de 1913.

Durante diciembre, estuvo aún muy ocupada en la producción del libro. Escribió sobre esto el 4 de diciembre de 1913: “Estoy bastante bien de salud, sin sufrir mucho dolor, pero me doy cuenta que la ancianidad me recuerda que soy mortal. La obra de mi libro todavía ocupa mi tiempo, y estoy tratando de terminar mi obra con gozo y sin aflicción. No he perdido el valor”. –Carta 13 de 1913.

Orando para que se prolongue su vida

Dos semanas después, W. C. White, al escribir a S. N. Haskell, estaba feliz de informar: “19 de diciembre: Mi madre se sintió bastante bien el verano pasado y durante el otoño. En estos momentos no está muy fuerte, pero estamos orando para que su vida se prolongue, y que sus fuerzas la sostengan para que pueda dirigirnos en la obra de preparar los manuscritos para la imprenta”. –WCW a SNH, 19 de diciembre de 1913.

Luego, durante el último día del año, escribió al pastor Daniells: “31 de diciembre: Algunas áreas de nuestra obra están avanzando bien. La hermana Bree está progresando rápido en la preparación de la copia para Obreros evangélicos. Mi madre está leyéndolo parte por parte, y lo disfruta mucho”. –WCW a AGD, 31 de diciembre de 1913.

Durante la primera parte año 1914, W. C. White permaneció en el hogar la mayor parte del tiempo trabajando con el personal. Debido a que Clarence Crisler no le estaba dando un informe diario, hay una pausa en los registros detallados, los cuales han hecho posible que se escribiera esta serie de artículos para la Review. La obra de los libros avanzaba seriamente.

En mayo de 1914, Jaime Edson White fue al oeste a visitar a su madre y se quedó por un mes en Elmshaven. Madre e hijo disfrutaron del tiempo que pasaron juntos. Luego tuvo una experiencia que W. C. White relata después a su hermano Edson: “Poco después de tu visita, ella tuvo problemas con su mano derecha por dos semanas, y con su pie derecho por una semana, y con su lado derecho por un día o dos. Llamamos al Dr. Klingerman, y le hizo un examen cuidadoso. Dijo que había tenido un leve ataque, y que sus efectos serían sólo temporales. Entonces les dijo a May Walling y Sara qué cosas agregar a su tratamiento regular, y dijo que pensaba que no íbamos a necesitar volver a llamarlo.

“Después de cuatro o cinco días, mamá estaba saliendo a pasear todos los días como antes, pero pasaron casi cuatro semanas antes de que pudiera leer la Review o alguna cosa de sus libros y manuscritos que la rodean. Cuando tenemos manuscritos que requieren su atención, esperamos hasta que se sienta bien y con valor”. –WCW a JEW, 15 de diciembre de 1914.

Elena G. de White comentó que sentía continuamente la presencia elevadora del Espíritu de Dios.

Después de esperar que pasen unas pocas semanas para su recuperación, Elena G. de White otra vez fue capaz de dar atención al trabajo del libro. Mientras se le traían los capítulos, su hijo informó que ella leía algunos, o pedía a otros que se lo leyeran, y luego hacía comentarios. Su contribución principal a la obra literaria en éste, su 87º año, fue hacia sus libros mientras leía y aprobaba los capítulos y cada tanto agregaba un poco aquí o allá.

En junio, les pareció a quienes estaban a su alrededor que ella tenía menos fuerzas para caminar, y que su resistencia estaba menguando.

Aunque tenía lapsos de pérdida de memoria y por momentos se perdía, los miembros de su personal notaron un fenómeno destacable: su comprensión de los temas espirituales nunca faltaba.

El 4 de octubre, W. C. White partió para realizar un viaje extenso por el sur y el este. Durante su ausencia, el trabajo en la oficina se hizo más lento y dejó un vacío considerable, circunstancia que resultó en un enriquecimiento en la información de esos días, pues Crisler hacía informes frecuentes por carta. Sus informes casi diarios muestran un registro detallado de las actividades y del estado de salud de Elena G. de White.

El martes 8 de octubre por la tarde, Crisler, quien estaba trabajando en su oficina, cerca del hogar de Elmshaven, escribió: “Puedo oír las oraciones de la hermana White mientras escribo. Está realizando su culto de adoración vespertino con las niñas. Parece de buen ánimo hoy”. –CCC a WCW, 8 de octubre de 1914.

Más tarde ese mes, Crisler informó que, cuando llamó a la casa, encontró que Elena G. de White había estado leyendo El conflicto de los siglos, y se gozaba en las “revelaciones claras” de la verdad que se mostraban en el libro. Su mente estaba extraordinariamente clara –una bendición que la hacía regocijarse (CCC a WCW, 28 de octubre de 1914).

Durante los primeros meses de 1914, se había apresurado la labor sobre la historia del Antiguo Testamento, temerosos de que la demora en tener listo el manuscrito hiciera que éste no recibiera la cuidadosa atención de Elena G. de White, y su consejo y aprobación. Ahora la tarea andaba bien otra vez, y Clarence Crisler se dedicó a los capítulos que les faltaba poco para que tuvieran la disposición acorde con normas fijadas para el resto del manuscrito. Con la ayuda y el consejo de Elena G. de White, estaba terminando algunos de estos capítulos. Ésta es la razón por la que el manuscrito del que se habló antes, estaba todavía en preparación. Crisler escribió: “A medida que encontramos nuevo material de los archivos y lo agregamos a los capítulos que ya han sido preparados y examinados, y le leemos a ella esas porciones que amplían el capítulo, parece que disfruta cuando las vuelve a escuchar. Este perfeccionamiento del manuscrito es una tarea lenta, pero muy interesante; y nos alienta su resultado”. –CCC a WCW, 1 de enero de 1915.

El domingo 1 de noviembre, ella y C. C. Crisler revisaron ocho páginas del manuscrito sobre la historia del Antiguo Testamento. Crisler luchaba con la tarea de encontrar el material adecuado para completar los seis capítulos restantes. Habló con ella sobre el nuevo libro y trataron algo de las profecías de Jeremías. El capítulo que estaban revisando era uno de los seis que todavía estaba incompleto. Crisler tenía la esperanza de que durante la tarde siguiente, ella pudiera ser capaz de oír y aprobar otro capítulo de Jeremías. Y así, sólo quedarían cuatro para completar: “uno más sobre Jeremías, otro sobre la restauración, uno sobre Malaquías y otro sobre la profecía mesiánica”.

Y así siguió día tras día. El viernes 20 de noviembre, Crisler leyó a Elena G. de White unas pocas páginas del manuscrito para el libro sobre Antiguo Testamento, y luego el domingo le leyó una docena de páginas (CCC a WCW, 22 de noviembre de 1914).

Le escribió a W. C. White sobre lo que nunca dejaba de asombrarle a él y a otros que estaban cerca de Elena G. de White: “Cuando tocamos los temas espirituales, la mente parece elevarse por encima de la confusión. Cuando una parte de la Escritura se cita parcialmente, a menudo la completa. Lo he probado una y otra vez, especialmente cuando se repiten las promesas. Y las porciones de Jeremías y otras partes del Antiguo Testamento parecen resultarle familiares, pues las toma y las comenta y avanza con las citas, como lo hacía antes. Estimo esto como una providencia especial en nuestro favor justo en este momento”.

Dos semanas después, Crisler registró que la mente de Elena G. de White parecía estar bastante clara, y trabajaron juntos en los capítulos del Antiguo Testamento en forma diaria. El miércoles, parecía recordar cosas –algo que ya era bastante inusual. Crisler informó: “Trató de recordar el nombre de un hermano que hacía mucho tiempo había expresado desaliento por la probabilidad de que fuera necesario realizar una obra extensa antes de que el mundo fuera advertido; y ella dijo que otro hermano, uno de gran fe, lo miró, se puso pálido y con gran emoción dijo: ‘Hermano mío, ¿permitirá que eso lo desaliente? ¡No se da cuenta que Dios nos hará luchar hasta que estemos a las puertas! ¡Acaso no se da cuenta que desea que trabajemos más y más, sabiendo que la victoria está adelante! –CCC a WCW, diciembre de 1914.

Luego ella comentó que sentía en forma continua la presencia elevadora del Espíritu de Dios. Él agregó: “Ella dijo que no hablaría en forma desalentadora, pero que no deseaba transmitir la impresión de que no tenía momentos de decepción. Debemos esperar que el enemigo nos traiga decepciones, pero éstas no necesitan producir desalientos. Cuando estemos decepcionados, debemos trabajar hasta que llegue el triunfo; y esto es trabajar por fe”. –Ibíd.

Fue una buena semana para la preparación del libro, y los dos dedicaron algo de tiempo cada día para trabajar juntos. Ella hizo frecuentes comentarios y algunas sugerencias útiles (CCC a WCW, 30 de noviembre y 2 de diciembre de 1914).

“¡Avanzad, avanzad!”

El 3 de diciembre, Crisler comenzó otro capítulo de la historia del Antiguo Testamento, y en conexión con éste, Elena G. de White le relató una experiencia reciente. Él lo registra así: “La hermana White dijo que durante la noche oyó voces que decían, ‘¡Avanzad, avanzad, avanzad! ¡Empujen la batalla hasta las puertas!’” –CCC a WCW, 3 de diciembre de 1914.

Crisler comentó, “Ella parece aplicar esto a la finalización de la obra del Señor en todas partes de la tierra, también a la terminación de la obra importante del libro… Creo que el Señor desea que cobremos aliento, y nos apresuremos”. –Ibíd. Unos pocos días después, escribió que las palabras que dijo Elena G. de White seguían sonando en sus oídos, “¡Avanzad, avanzad, avanzad!” Esto también ocurrió con otros que supieron de la experiencia (CCC y WCW, 4 de diciembre de 1914).

El lunes 14 de diciembre, Crisler registró que la condición diaria de Elena G. de White permanecía igual, y dijo que trató de visitarla “tanto como ella es capaz de tratar los temas con entusiasmo”, que era, como de costumbre, una o dos veces al día. Cuando dejó pasar algunos días, dijo que era en forma excepcional. Ese día en particular, y el día anterior, trabajó junto con Elena G. de White nuevamente con porciones de Daniel, y ella parecía disfrutar mientras repasaba la historia. Al oírlo leer, hizo que reviviera antiguos recuerdos. Sus cometarios durante la visita, le dieron a Crisler una oportunidad de hacer algunos agregados al manuscrito (CCC y WCW, 14 y 17 de diciembre de 1914).

A mediados de diciembre se notó una mejoría alentadora en la salud física de Elena G. de White. Por varias semanas fue capaz de dar mayor atención que lo acostumbrado a las labores literarias.

Clarence Crisler le escribió al pastor S. N. Haskell el jueves 24 de diciembre, en relación con el tema en el que muchos estaban interesados –el estado de salud de Elena G. de White. “Algunos días está más fuerte que otros: pero no está tan fuerte ahora como cuando ustedes estuvieron la última vez con nosotros”. Ella prestaba atención, dijo él “a unas pocas cuestiones relacionadas con el avance del trabajo en general”, y “continúa viendo por los manuscritos que estamos preparando de sus escritos o para publicar”. Además hace notar: “Se cansa mentalmente más pronto, y cuando se cansa, está olvidadiza… incluso olvida detalles”. No obstante esto, todavía poseía destacada claridad de conceptos en cuestiones religiosas y espirituales: “Su mente parece mantenerse inusualmente clara en temas de las Escrituras y especialmente sobre las preciosas promesas de la Palabra; y por eso sus meditaciones son dulces, y ella tiene consuelo y gozo mediante la consolación que la Biblia provee a cada cristiano”. –CCC a SNH, diciembre de 1914.

Crisler continúa diciendo: “Otras veces tiene mucho que decir sobre los tiempos pasados y vuelve a recordar situaciones en relación a los que la auxiliaban en años pasados; y luego parece que está como cuando usted estuvo con nosotros”. Luego agrega: “Hay momentos cuando también su mente es fructífera en los temas bíblicos; y tratamos de aprovechar esos momentos, y traerle para que considere lo que debe captar su atención prioritariamente para la publicación en forma de libro o artículo.

“Si no fuera por la intervención especial de Dios en su favor, dudo que pudiera mantenerse sin dificultad en este tipo de trabajo; pero con la bendición celestial hemos hallado que es posible avanzar lento pero seguro. Cada paso hacia delante en la terminación del trabajo con el manuscrito, le produce mucho deleite; y se regocija con el privilegio que representa el que todavía pueda usar sus talentos en atar los cabos, como ella dice, y de hacer terminaciones de su obra en la forma apropiada, para que el ‘bien hecho’ se pueda decir de ella cuando descanse de sus labores”. –Ibíd.

Los meses finales

El 1 de enero de 1915, Crisler escribió sobre el trabajo que había que hacer de unir la historia de Salomón con la de Elías, porque no estaban “lo suficientemente claros y con la esperanza de que le agradaran” a Elena G. de White (CCC a WCW, 4 de enero de 1915). Así que, siguiendo “el consejo de ella en hacerlos más apropiados”, se introdujeron pasajes de las Escrituras donde ella pensaba que era necesario. Crisler le gustaba que ella estuviera satisfecha, y él mismo estaba contento que pudieran introducir ahora cuestiones que a ellos les “disgustaba ver que quedaban fuera porque se preparaba el volumen en forma precipitada” (CCC a WCW, 4 y 5 de enero de 1915).

Al iniciarse el año 1915, la Review and Herald, estaba fijando los tipos para Obreros evangélicos. A medida que progresaba la tarea, los que trabajaban en Elmshaven estaban listos para la lectura de prueba y su chequeo. Se era mucho más meticuloso con un libro de Elena G. de White que con otros libros.

El martes 5 de enero de 1915, Crisler pudo escribirle a Edson White, y le informó de la salud de su madre: “Se sentirá bien de saber que la hermana White se está manteniendo bastante bien, teniendo en cuenta todo… Puede andar por la casa sin ayuda y sin que la atiendan, pasa libremente de un cuarto al otro, y sube y baja las escaleras; pero sus pasos son más lentos e inseguros que en años anteriores, e incluso más que cuando usted estuvo con nosotros la última vez [mayo, 1914]…

“A menudo durante los meses anteriores, pasó buena parte del tiempo en el piso de abajo, sentada en la sala frente a la chimenea; y la Srta. May Walling procuró sentarse mucho con ella, para que estuviera acompañada… Realmente hay más vida de hogar para su madre que durante los años cuando sus actividades la llevaban a aislarse en su oficina la mayor parte del tiempo”.

Dos días después le escribió a W. C. White: “Le envío estas pocas líneas para decirle que su madre está igual, saludable. Dedica parte de su tiempo a leer con facilidad los grandes volúmenes impresos, y parece contenta. Hoy avanzamos con otro capítulo largo de la historia de Elías”. –CCC a WCW, 7 de enero de 1915.

El 12 de enero de 1915, el informe fue: “Su madre… parece estar igual día tras día. Encuentro que es capaz de considerar diariamente manuscritos, de acuerdo con el plan delineado en las últimas cartas. Le resulta placentera la tarea, y nos es realmente de ayuda cuando la necesitamos… A veces, veo que su madre repasa los periódicos Signs y Review, y otros; pero últimamente no la encuentro leyéndolos”. –CCC a WCW, 12 de enero de 1915.

Entonces el domingo 17 de enero, le escribió a W. C. White: “Fui a la sala para visitar a su madre. Leímos algo de las profecías de Amós y Oseas, y consideramos asuntos que fortalecerán los capítulos que tratan esos temas”.

El 10 de febrero, D. E. Robinson escribió una carta a S. N. Haskell en la que decía: “Estará feliz de saber que la salud general de la hermana White es bastante buena. Todavía es capaz de vestirse sola y andar por la casa. Come con la familia, y cuando el tiempo está bueno sale a pasear.

“Se interesa en los asuntos que tienen que ver con la preparación de sus manuscritos para la publicación. Constantemente expresa su gratitud a Dios por la forma en que cuidad de ella. Los últimos tres días, he estado comiendo a su mesa, y disfrutó completamente de su comida. Aunque, los que estamos junto a ella, podemos ver que se está debilitando progresivamente”.

El viernes 12 de febrero, W.C. White ya estaba en la casa e informó por carta a sus amigos: “El viernes 12 de febrero por la tarde, mientras dejaba la oficina para realizar un corto viaje a Santa Helena, mamá bajó y pasamos como diez minutos caminando bajo el sol brillante y hablando acerca del progreso del mensaje en todo el mundo”. –WCW a “Querido amigo”, 15 de febrero de 1915.

Al día siguiente, sábado 13 de febrero de 1915, mientras ingresaba a su cuarto para escribir, Elena G. de White se cayó y se quebró la cadera, vivió unos cinco meses más, pero su obra estaba hecha. Dos de los capítulos de la historia del Antiguo Testamento todavía no estaban terminados. La muerte y el funeral de Elena G. de White y los ajustes que hubo que hacer en Elmshaven dejaron en suspenso el trabajo con el manuscrito y la propuesta de publicación del libro que hoy conocemos como Profetas y reyes. Después de buscar consejo, los fideicomisarios de Elena G. de White decidieron avanzar con la publicación de este libro que completaría la serie de cinco volúmenes de la historia de “El gran conflicto”. Los capítulos incompletos se completaron con materiales disponibles de los archivos de manuscritos, y el manuscrito para el libro fue enviado para publicar a la Pacific Press. A su tiempo estuvo listo para el mercado.





Frequently asked questions

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Frequently asked questions

宇都宮市民でなくても入団できますか?


市民でなくても入団できます。 宇都宮市外はもちろん県外からもたくさんの方々が参加されています。
第九演奏会は、毎年、宇都宮市文化会館と共催で開催されます。




音楽経験など入団に資格はありますか?


経験は不問です。 楽譜やドイツ語が読めなくても、指導者の先生方が丁寧に指導し、毎年、10代から70代の様々な年齢層、職業の方々が演奏会で立派に第九を歌いあげています。(但し、中学生は経験者に限らせていただいています。)




入団するにはどうしたらいいですか?


入団説明会および練習会場でお配りする入団申込書の提出と団費のお支払が必要になります。入団に関する詳細は コチラのページでご案内しています。




いつでも入団できますか?


時期を見て締切らせて頂いております。 練習の進捗状況を考慮し、指導者の先生の判断により時期を見て締切らせて頂いております。又、定員(舞台に乗れる人数の上限)になった場合は、その時点で締切となります。




費用はどのくらい必要ですか?


状況に応じその年ごとに変わりますが、ここ十数年は概ね下記の通りとなっています。
第九演奏会まで6か月間(練習は、原則週一回)の練習期間ですので、団費を月割りにすると一般の方で月3,000円程度、高校生以下の方で月1,000円程度と非常に参加し易い、
割安な価格となっています。
ハーモニーコンサート 団費¥15,000 演奏会費¥10,000 楽譜代¥2,000 第九演奏会 団費¥20,000 演奏会費¥10,000 楽譜代¥2,000 ※大人一人当たりの金額です。「第九演奏会」団費については、学生割引や家族割引があります。




団費とは何ですか?


練習会場費、合唱指導者の先生方の指導料、事務経費など主に練習費用として使用されます。




演奏会費とは何ですか?


演奏会の経費に使用されます。 演奏会を開催するには、会場費、指揮者・オーケストラなどの出演料、プログラム作成費、事務費など経費がかかります。 入団時に支払って頂く団費の一部も演奏会費用に充てられますが、チケットの売り上げ、広告費等で演奏会の支出が賄えそうにない場合、演奏会に出演する団員に負担をお願いしています。
年度により増減がありますがここ数年は、一人1万円以内となっています。




「第九演奏会」と「ハーモニーコンサート」の年2回演奏会を開催しているそうですね?


宇都宮第九合唱団では、「第九演奏会」(毎年12月)と「ハーモニーコンサート」 (原則として毎年6月)の年2回の演奏会を開催しています。 「ハーモニーコンサート」は年によって曲目を変え、チャリティー・コンサートとして開催し、様々な合唱曲、ミサ曲等を演奏しています。どちらか一方のご希望の演奏会に参加いただくことも可能です。
毎年1月から6月の期間は「ハーモニーコンサート」の練習「ハーモニーコンサート」終了後の6月から12月までは第九交響曲の練習を行っています。




仕事や家族の事情で演奏会に参加できなくなった場合、団費や演奏会費は返してもらえるのですか?


返金することは出来ません。 団費は練習費用だけに使用されているわけではないので、返金することは出来ません。悪しからずご了承下さい。 演奏会費は事前に出演出来ないことが分かった場合、返金手続きを行うことが出来ます。但し、設けられた期限までに申し出て頂く必要があります。(なお、病欠などの当日キャンセルは対応しておりません。)




練習はどのくらいの頻度で行われますか?


原則として毎週1回(水曜日の夜)です。その他、土日の練習が加わります。最新の練習日程は コチラをご覧ください。




練習は休んでも大丈夫ですか?


体調の悪い時や仕事の関係で、どうしても都合がつかない場合等は仕方ありません。 演奏会では、プロの演奏家と共演するとともに入場料を頂いて舞台に立つわけですから、その自覚を持って可能な限り積極的に練習に参加して下さい。 なお、練習開始時間に遅れての参加も可能です。




交通機関の都合などで、練習の最初や最後が参加できないのですが大丈夫ですか?


各パートの方に参加できなかった部分を確認して、練習用CD等を活用して自主練習をして下さい。




練習のノルマはあるのでしょうか?


極力、練習に参加して頂く必要があります。 合唱団としてのハーモニーを創り上げるためは、極力、練習に参加して頂く必要があります。 規定の参加回数に達しない場合は演奏会出演を辞退して頂く場合もございます。




練習は見学できますか?
見学してから入団するかしないか決めたいのですが…。


見学は大歓迎です。 そのうえで入団するかしないかを決めていただいてもちろん結構です。




チケット販売はノルマ制ですか?


ノルマ制ではありません。 宇都宮第九合唱団は自主運営の団体です。 経済的な後援は全くない団体ですので、団員の皆さんに可能な範囲で、最大限の協力をお願いしています。




広告の取得にはノルマはありますか?


ノルマはありません。 こちらもノルマはありませんが、演奏会を開催する為に最大限協力をお願いしています。※広告収入によって公演プログラムが作成されます。




演奏者はどのように決めるのですか?


オーケストラは日本フィルハーモニー交響楽団、指揮者・ソリストは実行委員会の話し合いで決定します。




団員になったら、何か手伝うことはありますか?


何らかの係に入って頂きます。 団員による自主運営の団体ですので、原則として企画係、チケット係、宣伝係等の何らかの係に入って頂きます。 団員皆さんの協力によって成り立っている団体ですので、可能な範囲での協力をお願いしています。




自主運営とありますが、
運営指針や活動内容はどうやって決めるのでしょうか?


団の規約に沿って、年一回の定期総会及び月一度の実行委員会で決定されます。団員は定期総会及び全ての実行委員会に参加することが可能です。




演奏会の服装には決まりがありますか?


男性・女性それぞれ決まっています。各自でご用意下さい。 男性:黒スーツ、白いワイシャツに黒の蝶ネクタイ、黒か紺色の靴下、黒い靴
女性:白い長袖ブラウス、黒のロングスカート、黒色のストッキング、黒い靴
(尚、蝶ネクタイ及びロングスカートについては希望者に対して斡旋もしております。)





Frequently asked questions

¿Contradijo Elena G. de white la Biblia más de 50 veces?

¿Contradijo Elena White la Biblia más de 50 veces? - Origen de las aparentes contradicciones


Por los voluntarios de Ellen-White.com

Origen de las aparentes contradicciones

La lista original de las supuestas contradicciones fue recopilada por dos personas a las que llamaremos simplemente “hermanos DyD”. Es nuestro deseo que estos dos hombres reconsideren algún día su posición, y no deseamos hacer nada que impida esto. Aconsejamos al lector pedir lo que se registra en Juan 16:13 (“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”) a medida que avanza sobre el contenido de la lista. Todas las citas de Elena de White y la Biblia se presentan como aparecen exactamente en la lista original.




¿Fue diseñado el plan de salvación después de la caída?


EGW: Sí: "El reino de la gracia fue instituido inmediatamente después de la caída del hombre, cuando se ideó un plan para la redención de la raza culpable” (CS, p. 396).

Biblia: No: "Pues ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Él estaba destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por amor de vosotros” (1 Pedro 1:18-20).

Biblia: No: "Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4).

Respuesta

Aquí DyD citan a Elena de White diciendo que el "reino de gracia" fue instituido y que el plan “se ideó” inmediatamente después de la caída. Lo que ellos no mencionan son las declaraciones en las que Elena de White asevera que el plan existió mucho antes de ese momento (ver El Deseado de todas las gentes, p. 13, particularmente el tercer párrafo): “El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulado después de la caída de Adán…” Y esta declaración en el mismo libro, p. 121: “todo acto de la vida terrenal de Cristo se realizaba en cumplimiento del plan trazado desde la eternidad.” Hay varias declaraciones como ésta en sus escritos. Para tener una visión equilibrada de lo que Elena de White dijo realmente sobre este tema (y en su contexto adecuado) recomendamos el capítulo titulado “El plan de redención” en el libro Patriarcas y profetas.

La Biblia tiene varios textos como los mencionados anteriormente colocando el Plan de Salvación antes de la creación del mundo, pero Apocalipsis 13:8 es un poco ambiguo y dice que Jesús fue inmolado “desde el principio del mundo” no antes (RV 1909, 1960, 1989, 1995, LBA). Técnicamente Jesús fue inmolado “desde los días de la eternidad” ¿no es verdad? ¿Cometió un error el profeta Juan? No. El plan comenzaría a ejecutarse en el momento de la caída de Adán y Eva, ¿pero cuándo la Sabiduría Infinita previó el pecado y la necesidad de un Salvador? Desde los días de la eternidad, por supuesto.

(Algunos podrían señalar que hay versiones de la Biblia que usan “desde el principio del mundo” para referirse a cuando se escribe el Libro del Cordero y no a cuando el Cordero es inmolado. No obstante, la mayoría de los eruditos bíblicos que realizaron las traducciones de la Biblia al español no llegaron a esa conclusión. Se puede apreciar en las diferentes versiones o actualizaciones de la Reina Valera, La Biblia de las Américas. La Biblia de Jerusalén traduce dando a entender que se refiere al Libro del Cordero. En la mayoría de las versiones en inglés, los eruditos también apoyan la traducción que hace referencia al Cordero. Las versiones de la King James, New King James, NIV, AMP, Weymouth, Young’s, y LTV [Green] todas señalan al “inmolado” [la NIV dice en el margen que el texto podría escribirse de otra forma, y la AMP lo dice de ambas formas en el texto mismo]. La NASB señala al “Libro”, pero aclara al margen que podría ser el “inmolado”. La RSV y Darby lo colocan de tal forma que “fundación” hace referencia a la escritura del Libro del Cordero. No obstante, sin este texto, las declaraciones de Elena de White no contradicen nada que la Biblia diga al respecto. Ella concuerda que el plan ha estado en existencia desde “la eternidad”.)

El problema que se presenta aquí no tiene nada que ver con Elena de White, sino con nuestras mentes finitas tratando de entender cómo un Dios que conoce siempre el futuro “idea” algo y cuándo. Después de todo, no importa lo que Él haga, Él ya sabe que va a hacerlo, así que ¿cuándo realmente decide hacer algo? Los caminos de Dios son “incomprensibles” (Job 9:10). El tema infinito es demasiado para la mente humana. Aquí estamos hablando sobre Omnisciencia. Hay muchos ejemplos en la Biblia donde Dios hace algo, y que parece que no fue lo que “ideó” originalmente. Sólo como ejemplo:

  1. Arrojar a Satanás del cielo (Apo 12:7-9). (¿Cuándo “ideó” este plan?
  2. Dios rechaza al rey Saúl (1 Sam 16:1).
  3. El plan del cielo de cómo lograr que el rey Acab muera en Ramot de Galaad (1 Rey 22:19-22).
  4. Dios decidiendo no hacer lo que originalmente planeó hacer al hombre o nación malvada que se arrepiente (Jer 26:3; 18:8).
  5. Dios decidiendo responder las oraciones de aquellos que perseveran en sus peticiones (Luc 18:7, 8; 11:5-9).
  6. Dios decidiendo destruir la tierra con un diluvio (Gén 6:6).
  7. Dios dejando vivir 15 años más al rey Exequias, después de decirle que estaba a punto de morir (2 Rey 20:1-8).

Ahora bien, ¿cuándo fueron “ideados” estos planes? Dios sabe “desde la eternidad” exactamente qué es lo que Él va a hacer y cuándo lo va a hacer. Es difícil para nosotros comprender cómo Dios puede “hacer” cualquier plan mientras ya sabe perfectamente el futuro. Esto no es una contradicción, sino más bien un tema que simplemente no puede ser explicado por (o a) los meros seres humanos.




¿Estuvo Adán con Eva, cuando fue tentada en el Jardín del Edén?


EGW: No: “Los ángeles habían prevenido a Eva que tuviese cuidado de no separarse de su esposo mientras éste estaba ocupado en su trabajo cotidiano en el huerto; estando con él correría menos peligro de caer en tentación que estando sola. Pero distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo. Al verse sola, tuvo un presentimiento del peligro … muy pronto se encontró extasiada, mirando con curiosidad y admiración el árbol prohibido” (Patriarcas y profetas, p. 36).

Biblia: Sí: “Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella” (Gén 3:6).

Respuesta

Este es un argumento basado en la semántica, insistiendo que la expresión, de algunas versiones, “con ella” (la RV en sus versiones 1909, 1989, LBA en español. La RV 1960 y 1995 no incluyen las palabras “que estaba” [con ella] y tampoco las versiones en inglés KJV, NASB, RSC, Amp & Darby, entre otras) quiere decir que él había estado con ella durante su caminata hacia el árbol y en la conversación con la serpiente.

A continuación aparece este texto en el hebreo original, de acuerdo con la presentación de la Biblia King James Interlinear:

(ishshah) (ra'ah) (`ets) (towb) (ma'akal) (huw') (ta'avah) (`ayin) (`ets) (chamad) (sakal) (laqach) (periy) ('akal) (nathan) (gam) ('iysh) ('akal)

(Traducción literal)

(mujer) (vio) (árbol) (bueno) (comer) (que) (atractivo) (ojos) (árbol) (codiciado) (sabiduría) (tomó) (fruta) (comió) (dio) (también) (esposo) (comió)

Elena de White no fue por cierto la inventora de la creencia de que Eva estaba sola junto al árbol. Incluso sin mirar en el texto Hebrero, considere unos pocos hechos:

  • En su conversación con Eva, la serpiente nunca reconoció la supuesta presencia de Adán (Gén 3:1-5). De hecho, la opinión de Adán sobre la decisión de Eva nunca se menciona hasta que “él comió” (vers. 6).
  • Cuando se enfrenta a Dios, Adán no acusa a la serpiente, sino que hecha la culpa a Eva (vers. 12). Si él hubiera estado en el Árbol al mismo tiempo, sería correcto que él y Eva juntos acusaran a la serpiente.
  • Cuando se enfrentan a Dios, Eva no dice “la serpiente nos engañó, y comimos” sino “la serpiente me engañó y comí” (vers. 13).

Muchos eruditos han adoptado esta postura por siglos, mucho antes que Elena de White la comentara.




¿Fue Adán engañado por Satanás?


EGW: Si: “Satanás, quien es el padre de la mentira engañó a Adán en forma similar, diciéndole que no necesitaba obedecer a Dios, que no moriría si transgredía la ley de Dios” (El evangelismo, p. 434).

La Biblia: No: “y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Tim 2:14).

Respuesta

Este texto sólo construye su caso sobre la pregunta 2 de esta lista. Era Eva quien estaba ante el árbol, “engañada”, y luego su caída llevó a la de Adán. Cuando leemos todo lo que Elena de White tiene para decir sobre este hecho, vemos que aquí su declaración se está refiriendo a “Satanás” en los términos generales de su plan para la caída de la pareja (similar a cuando hablamos de la forma en que Satanás nos tienta cuando en realidad probablemente sea uno de sus demonios el que está haciendo eso, pues Satanás no es omnipresente).

Esto es como tratar de explicar si los fariseos fueron “engañados” o no cuando crucificaron a Cristo. En un sentido no lo fueron, ellos sabían que estaban matando a un hombre inocente que cumplía cada descripción bíblica del Mesías (y que ellos serían responsables por sus pecados). En otro sentido, fueron engañados porque habían endurecido sus corazones hasta que se auto-engañaron. Adán tuvo que haber sido “engañado” de alguna forma porque después de la caída, él comió el fruto (si él no hubiera sido engañado en ninguna forma, nunca lo habría hecho).

Elena de White deja en claro, no obstante, que Adán no fue engañado en la misma forma que Eva en Patriarcas y profetas, p. 42).




¿Quién le habló a Caín?


EGW: UN ÁNGEL: “Por medio de un ángel se le hizo llegar la divina amonestación: ‘Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado?’” (Patriarcas y profetas, p. 61).

La Biblia: EL SEÑOR: Entonces Jehová dijo a Caín: -- ¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? … Salió, pues, Caín de delante de Jehová” (Gén 4:6, 16).

Respuesta

DyD dejaron afuera la oración que aparece en Patriarcas y profetas justo antes de la cita que hacen de Elena de White. Dice: “Y el Señor dijo a Caín ‘¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro?’”.

Aquí la cuestión es realmente la palabra “ángel”. La palabra “ángel” significa “mensajero”. La Biblia tiene muchos ejemplos donde al hablarse de “Ángel” del Señor hace referencia a Dios mismo (ver Gén 16:7, 13; 22:11-18; 31:11-13; 48:15, 16; Exo 3:2-6; Hech 3:25; 7:30-32; Núm. 22:21 a 23:5; Jueces 6:11-40; 13:3-22; ver también Exo 23:20, 21).

DyD rechazan esta explicación (previamente dada por adventistas, aparentemente) insistiendo que dado que Moisés dijo “el Señor”, la palabra “ángel” no puede ser correcta. Se concluye entonces, que dado que Jesús dice “tu palabra es verdad” (haciendo referencia a la Biblia) y dado que Moisés no usó la palabra “ángel” (mientras que Elena de White lo hizo), entonces cualquiera que acepte esta respuesta está diciendo que la Biblia, Moisés y Jesús están equivocados. Creemos que los textos indicados en el párrafo anterior prueban otra cosa.




¿Se juntaban los humanos con los animales para dar a luz a especies y razas sub-humanas antes del diluvio?


EGW: Sí: “Pero si hubo un pecado sobre cualquier otro que clamó por la destrucción de la raza por el diluvio, fue el crimen de la amalgama de hombre y bestia que desfiguró la imagen de Dios y causó confusión en todas partes” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 64).

EGW: Sí: “Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies confusas que Dios no había creado, que fueron el resultado de la amalgama, fueron destruidas por el diluvio. Desde el diluvio ha habido amalgama de hombre y bestia, como se puede ver en las variedades casi infinitas de especies de animales, y en ciertas razas de hombres” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 75).

La Biblia: No: “Luego dijo Dios: "Produzca la tierra seres vivientes según su especie: bestias, serpientes y animales de la tierra según su especie". Y fue así. E hizo Dios los animales de la tierra según su especie, ganado según su especie y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno” (Gén 1:24, 25).

Respuesta

Ha habido años de especulación en la Iglesia Adventista sobre lo que Elena G. de White quiso decir exactamente con las dos declaraciones mencionadas (hay sólo dos declaraciones que tratan este tema en todos sus escritos). Muchos han concluido que la frase “amalgama de hombre y bestia” (un problema que ocurre en cada grupo) no debe confundirse como que significa “amalgama de hombre con bestia” (apareamiento de humanos y animales).

A continuación hay una típica declaración que revela los puntos de vista de Elena G. de White sobre las diferentes razas de seres humanos:

“Dios no reconoce ninguna distinción por causa de la nacionalidad, la raza o la casta. Es el Hacedor de toda la humanidad. Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 318).

Si desea leer una investigación más detallada sobre este tema, por favor vea el link que aparece más abajo. DyD declaran en su conclusión que “el Patrimonio Elena G. de White admite que Elena G. de White estaba simplemente equivocada”. Ésta es una declaración falsa, como podrá ver en el siguiente link, que lo conecta directamente con la página web del Patrimonio Elena G. de White.

http://www.egwestate.andrews.edu/issues/amalg.html




¿Quién cerró la puerta del arca, Dios o un ángel?


EGW: ANGEL: “La mofadora multitud vio un ángel que descendió del cielo revestido de un resplandor semejante al de un relámpago. Cerró la maciza puerta exterior, y emprendió de nuevo su viaje rumbo al cielo” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 68, escrito en 1864; Patriarcas y profetas, p. 68, escrito en 1890).

EGW: DIOS: “… Dios la había cerrado, y sólo Dios podía abrirla” (Patriarcas y profetas, p. 86, escrito en 1890).

La Biblia: DIOS: “y Jehová le cerró la puerta” (Gén 7:16).

Respuesta

Elena G. de White intercambia las palabras “ángel” y “Dios”. Ver respuesta a pregunta Nº 4. (Si clasificamos a un profeta cada vez que usa la palabra “ángel” por Dios como una “contradicción”, entonces la Biblia misma estaría en problemas.)




¿Fue la torre de Babel edificada antes del diluvio?


EGW: Si: “Este sistema se corrompió antes del diluvio por causa de los que se separaron de los fieles seguidores del Señor y se dedicaron a la construcción de la torre de Babel” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3, p. 301; Historia de la redención, p. 152, 153).

La Biblia: No: “Después del diluvio, Noé vivió trescientos cincuenta años… Después dijeron: "Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra” (Gén 9:28 y 11:4).

Respuesta

Uno sólo necesita mirar la tabla de contenido del libro que contiene la cita arriba mencionada (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 3) para ver si Elena G. de White sabía o no cuándo se construyó la torre de Babel. Note el orden de los capítulos del libro:

VI. El crimen antes del diluvio.

VII. El diluvio.

VIII. Después del diluvio.

IX. Infidelidad disfrazada.

X. La torre de Babel.

XI. Abrahán.

Elena G. de White escribió en el capítulo titulado “La torre de Babel” estas palabras: “ALGUNOS de los descendientes de Noé pronto comenzaron a apostatar… Construyeron una ciudad, y concibieron la idea de edificar una enorme torre que llegara hasta las nubes” (véase también Historia de la redención, p. 74).

Con esta clara cita, junto con el orden de los capítulos, parece bastante aparente que Elena G. de White entendía cuándo fue construida la Torre de Babel. Así que ¿por qué parece indicar que la torre se construyó antes del diluvio? La declaración debiera leerse: “Este sistema se corrompió antes del diluvio y por causa de los que se separaron de los fieles seguidores del Señor y se dedicaron a la construcción de la torre de Babel.” Fue corregido para que se lea de esta forma en la siguiente impresión del libro. El error de tipografía fue notado por los editores mucho antes que la crítica lo hiciera. En 1866, el editor de la revista Review and Herald explicó a sus suscriptores el error y la necesidad de corregirlo, así se aclaró el asunto por completo. Además, a la luz de todo lo que se escribió sobre el diluvio y la torre en Spiritual Gifts, ninguna persona razonable podría pensar que ella, en una oración, anularía el resto del libro. Los capítulos hablan por sí mismos.




¿Fue la torre de Babel edificada para escapar de otro diluvio?


EGW: Sí: “Los moradores de la llanura de Sinar no creyeron en el pacto de Dios que prometía no traer otro diluvio sobre la tierra. Muchos de ellos negaban la existencia de Dios, y atribuían el diluvio a la acción de causas naturales… Uno de sus fines, al construir la torre, fue el de alcanzar seguridad si ocurría otro diluvio. Creyeron que, construyendo la torre hasta una altura mucho más elevada que la que habían alcanzado las aguas del diluvio, se hallarían fuera de toda posibilidad de peligro. Y al poder ascender a la región de las nubes, esperaban descubrir la causa del diluvio.” (Patriarcas y profetas, p. 112).

La Biblia: No: “Después dijeron: ‘Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra’” (Gén 11:4).

Respuesta

No es una contradicción dar más información y detalle que los registrados previamente (que es uno de los propósitos de los profetas). Elena G. de White en ninguna forma niega o contradice lo que la Biblia dice, sólo está dando más información. Todos los profetas siguientes estarían “contradiciendo” a Moisés si los juzgáramos de esa forma.




¿Fue Séfora, la esposa de Moisés, una "cusita"?


EGW: Sí: “(María) habló contra Moisés porque se casó con una mujer de Etiopía (cusita)” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 4, p. 19). Nota: los paréntesis en esta cita están agregados por DyD, no EGW.

EGW: No: “Aunque se la llama ‘mujer cusita’ (V.M.) o ‘etíope,’ la esposa de Moisés era de origen madianita, y por lo tanto, descendiente de Abrahán” (Patriarcas y profetas, p. 402).

La Biblia: Si: “María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado, pues él había tomado una mujer cusita” (Núm 12:1).

Respuesta

Aquí, Elena G. de White aunque cita a la Biblia, afirmando que María había acusado a Moisés de casarse con una mujer de Etiopía (“cusita”), se observa que ella obviamente no está tratando de ocultar su “contradicción”. Dice que Séfora creció en Madián, de acuerdo a la Biblia. No hay contradicción aquí, más bien Elena G. de White apoya la evidencia bíblica.




¿Fueron los israelitas destruidos por la glotonería?


EGW: Sí: “Dios les concedió su deseo, dándoles carne, y dejando que comieran hasta que su glotonería produjo una plaga, de la cual muchos murieron” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 175).

La Biblia: No: “Aún tenían la carne entre sus dientes, antes de haberla masticado, cuando la ira de Jehová se encendió contra el pueblo, y lo hirió Jehová con una plaga muy grande.” (Núm 11:33).

Respuesta

¿Se contradicen mutuamente estas declaraciones? DyD dicen que nadie había comido o tragado alimento alguno cuando Dios los destruyó, así que su glotonería no podría haber sido lo que enojó a Dios. La carne estaba “aún… entre sus dientes” en algunos de ellos. Pero ¿comía tanta gente (más de un millón) en perfecto unísono? ¿No es razonable pensar que mientras algunas personas estaban comiendo su primer bocado miles estaban ya en su segundo o tercero? La Biblia dice que Dios los hirió con una plaga “antes de haberla masticado”. Esto quiere decir que la carne no había sido toda comida/consumida. Ellos, como grupo, estaban todavía en el proceso de comerlo cuando Dios los hirió (en otras palabras, estaba “todavía entre sus dientes”).

En caso de que haya alguna duda sobre lo que realmente sucedió aquel día, veamos qué más tiene la Biblia para decirnos sobre este incidente. En el Salmo 78:26-31 (una referencia cruzada en muchas versiones de la Biblia, incluyendo la Nueva Versión Internacional) tenemos una detallada descripción:

“Movió el viento solano en el cielo, y trajo con su poder al viento del sur, e hizo llover sobre ellos carne como polvo, como la arena del mar, aves que vuelan. Las hizo caer en medio del campamento, alrededor de sus tiendas. Comieron y se saciaron; les cumplió, pues, su deseo. No habían saciado aún su apetito, aún estaba la comida en su boca, cuando vino sobre ellos el furor de Dios, e hizo morir a los más robustos de ellos y derribó a los escogidos de Israel” (Salmo 78:26-31).




¿Envió Dios cuervos para darle de comer a Elías?


EGW: No: “Allí él honró a Elías enviándole comida mañana y tarde por un ángel del cielo” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 3, p. 288, escrito en 1873).

EGW: Sí: “Él que alimentó a Elías al lado del arroyo, haciendo de un cuervo su mensajero” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 253, escrito en 1876).

La Biblia: Sí: “yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer … Los cuervos le traían pan y carne por la mañana y por la tarde” (1 Reyes 17:4, 6).

Respuesta

DyD concluyen: En 1873, Elena G. de White contradijo la Biblia cuando dijo que Elías fue alimentado por un ángel. Luego, tres años más tarde, en 1876 ella cambió su manera de pensar y concordó con la Biblia de que realmente fue un cuervo. Luego, un año después de su muerte, sus editores trataron de acomodar las cosas omitiendo cualquier referencia a un ángel o un cuervo —ellos cambiaron las palabras de Elena G. de White para decir que a Elías solamente “se le proveyó milagrosamente de alimento” (Profetas y reyes, p. 94).

La acusación de que Elena de White “cambió su manera de pensar” en 1876, es incorrecto. Ella ya había declarado en 1851 –22 años antes- que Dios había enviado cuervos para alimentar a Elías (A Sketch of the Christian Experience and Views of Ellen G. White [Una breve reseña de la experiencia cristiana y visiones de Elena G. de White], p. 45; que más tarde se incluiría en Primeros escritos, p. 56), así que sabía todo acerca de los cuervos cuando ella hizo la declaración del “ángel”.

La acusación de que los editores trataron de suavizar las cosas cambiando las palabras de Elena G. de White después de su muerte, también es falsa por tres razones: (1) Elena G. de White revisó y aprobó cada cambio que se hizo; y (2) nada se había “acomodado” o ganado diciendo “se le proveyó milagrosamente de alimento” después de que la declaración anterior fue impresa. Y por último, (3) incluso si los editores hubieran alterado la declaración para que se leyera de esa manera, no estaban tratando de cubrir ninguna declaración en relación a los cuervos, pues en el mismo libro (Profetas y reyes) en la página 89 todavía hay una declaración sobre los cuervos. Esto muestra claramente que no había la intención de ninguna de las partes de “acomodar las cosas”.

Pero, ¿por qué Elena G. de White dice originalmente “cuervo” y luego menciona al “ángel”? Los cuervos no traen naturalmente alimento a la gente, y por cierto no traerían “pan y carne” sin que sea un milagro. Probablemente el ángel tuvo su parte en este milagro, así como los ángeles han estado detrás de los escenarios de la mayoría de los milagros.




¿Desobedeció Sansón a Dios cuando se casó con una filistea?


EGW: Sí: “Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnah conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: "Esta agradó a mis ojos." Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó… Precisamente cuando llegaba a la edad viril, cuando debía cumplir su misión divina, el momento en que más fiel a Dios debiera haber sido, Sansón se emparentó con los enemigos de Israel… se estaba colocando en una posición que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida.… La esposa, para obtener cuya mano Sansón había transgredido el mandamiento de Dios, traicionó a su marido antes de que hubiese terminado el banquete de bodas” (Patriarcas y profetas, pp. 606, 607).

La Biblia: No: “Sansón respondió a su padre: -- Tómame esta por mujer, porque ella me agrada. Su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos” (Jueces 14:3, 4).

Respuesta

Ningún estudiante de la Biblia puede negar que Sansón había ciertamente “transgredido el mandamiento de Dios” (ver la cita de Elena G. de White) al buscar una esposa entre los filisteos. Dios fue bien claro al respecto (ver Exo 34:11-16; Deum 7:1, 4; Jueces 3:5-6). El Señor sabía que con la asociación continua con los filisteos (y sus mujeres en particular) la vida de Sansón pronto no estaría dentro del plan original de Dios.

Pero Dios nos usa donde estamos. ¿Estaba Faraón cumpliendo la voluntad de Dios al no dejar ir a Israel? Sí y no. No, él no estaba en armonía con la voluntad de Dios, cuando Dios claramente le dijo mediante Moisés “deja ir a mi pueblo”. Pero la demora era la voluntad de Dios (ver Exo4:21), porque Dios sabía que Faraón endurecería su corazón y por este acto continuo, Dios sería aún más glorificado que si él hubiera dicho “está bien”. ¿Fue la voluntad de Dios que los hermanos de José lo vendieron como esclavo? Sí y no. Era el plan de Dios de tener a José en Egipto y hacerlo finalmente el segundo al mando, pero esto en ningún sentido disminuyó la culpa de los hermanos que hicieron esto. Aunque esto “era de Dios”, fue incorrecto de parte de ellos y se les tomó en cuenta. Dios podría haber cumplido su propósito para la vida de José sin la “ayuda” de sus celosos hermanos. Lo mismo fue con Sansón.

La mayoría admite que porque Sansón aparece en la lista de fe de personas destacadas (Hebreos 11), sus debilidades le causaron mucha aflicción y miseria durante su vida. Si Sansón hubiera permanecido fiel a Dios nunca habría sido capturado por los filisteos y le hubiesen quitado los ojos. No obstante, Dios transformó, incluso esta situación lamentable en victoria, mediante el acto final del hombre fuerte de derribar los pilares y matar a más con su muerte que durante toda su vida. Como con la mayoría de estas acusaciones, cuando la declaración es tomada en su contexto (sin omisiones) y se lee el capítulo completo, uno puede entender el punto que Elena G. de White estaba presentando.

Entre las partes que se dejaron de lado en la cita cortada, están estas palabras: [Sansón] “No se preguntó si al unirse con el objeto de su elección podría glorificar mejor a Dios o si [y luego DyD retoman la cita otra vez] se estaba colocando en una posición que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida.” La primera parte que se omite de esta cita, resume el problema de Sansón al buscar a esta mujer. Note cuán diferente se la lee en su contexto a cómo se la coloca en la lista de “contradicciones”.




¿Llevaba el sumo sacerdote la sangre de los animales sacrificados al Lugar Santo todos los días?


EGW: Sí: “La parte más importante del servicio diario era la que se realizaba en favor de los individuos… Con su propia mano mataba entonces el animal, y el sacerdote llevaba la sangre al lugar santo y la rociaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la ley que el pecador había violado. Con esta ceremonia y en un sentido simbólico, el pecado era trasladado al santuario por medio de la sangre” (Patriarcas y profetas, pp. 367, 368).

La Biblia: No: Aparte del día anual de expiación, el sacerdote sólo esparcía sangre “frente al velo” en el Lugar Santo en dos ocasiones: (1) cuando un sacerdote pecaba (Lev 4:3-12); (2) cuando toda la comunidad israelita pecaba (Lev 4:13-21). La sangre nunca era llevada al Lugar Santo en los sacrificios diarios cuando un líder pecaba (Lev 4:22-26) ni cuando un individuo pecaba (Lev 4:27-35).

Respuesta

Al respecto de lo que sucedía a la sangre después del sacrificio, había (como DyD señalaron) cuatro situaciones diferentes. (1) Un sacerdote, (2) un líder, (3) un ciudadano, y (4) la congregación en general. Dos de estas cuatro requerían que la sangre se esparciera frente al velo, y dos requerían que la carne se comiera así, mediante el cuerpo del sacerdote, los pecados serían transferidos figurativamente dentro del santuario.

Donde se produce confusión en relación con la declaración de Elena G. de White, es cuando dice “La parte más importante del servicio diario era la que se realizaba en favor de los individuos.” DyD deducen que ella quiere decir por individuo “ciudadano” como opuesto a la congregación, los líderes o los sacerdotes. Pero si se lee el capítulo completo (o al menos las dos páginas anteriores) queda claro que ella habla de los sacrificios por “individuos” (fueran éstos líderes o sacerdotes o ciudadanos comunes) como diferente de los sacrificios continuos matutinos y vespertinos, el quemar incienso, y lo que se hacía con los panes de la proposición. Estos eran sacrificios y ceremonias que se realizaban en la mañana y en la tarde, y eran diferentes que cuando un sacerdote, un líder, un ciudadano común o la congregación cometían un pecado adicional por su propia cuenta.

Sabemos que Elena G. de White no tenía confusión en relación con esto por una declaración vital que DyD dejan de lado. Es la siguiente oración después del final de la cita que usan. Es lamentable y confuso para los lectores que esta declaración no se haya incluido. La declaración, para que todos la lean, es “En algunos casos no se llevaba la sangre al lugar santo (véase el Apéndice, nota 9); sino que el sacerdote debía comer la carne, tal como Moisés ordenó a los hijos de Aarón, diciéndoles: "Diola él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación." (Lev. 10: 17.) Las dos ceremonias simbolizaban igualmente el traslado del pecado del hombre arrepentido al santuario” (Patriarcas y profetas, p. 368).

¿Cuánto más claro podía ella haberlo dicho? Elena G. de White escogió usar el método que era usado en la mitad de las cuatro situaciones, porque más claramente señalaba a la sangre de Cristo. Pero no dejó de tener en cuenta el hecho de que esto no se hacía en todos los casos. Esta expresión clara, sumada a la lectura del capítulo completo, muestra que Elena G. de White no contradice para nada la Biblia. Hay que tener en cuenta que si ella conocía que en algunos casos la sangre no era esparcida frente al velo, entonces ella sabía “cuándo” no era esparcida frente al velo. Esto está en perfecta armonía con la Biblia.




¿Se parecía Cristo a los otros niños?


EGW: Sí, 1896: “Debía ser semejante a los que pertenecían a la familia humana y a la raza judía. Sus facciones tenían que ser semejantes a las de los seres humanos, y no debía tener tal belleza en su persona que la gente lo señalara como diferente de los demás” (Christ Our Saviour [Cristo nuestro Salvador], p. 9, edición 1896; Mensajes selectos, tomo 3, p. 143).

EGW: No, 1898: “Nadie que mirara el rostro infantil radiante de animación, podría decir que Cristo era exactamente como los otros niños” (Comentario bíblico adventista, tomo 5, p. 1091).

La Biblia: Sí: “Subirá cual renuevo delante de él, como raíz de tierra seca. No hay hermosura en él, ni esplendor; lo veremos, más sin atractivo alguno para que lo apreciemos” (Isa 53:2).

Respuesta

En la primera cita, Elena G. de White está hablando de los rasgos faciales (como Isa 53:2 lo hace también). En la segunda cita, está expresando lo obvio: que su rostro ordinario “radiante de animación” por el amor que vertía libremente a todos los que estaban a su alrededor, fuera diferente de los otros niños.

Mientras que ellos eran muy similares en sus gritos, o peleas o haciendo todas las cosas que solemos hacer cuando niños, la diferencia era que en Cristo estaba constantemente la imagen del amor celestial. Sus rasgos faciales no eran extraordinariamente atractivos, no obstante, se semblante siempre era bondadoso y “radiante de animación”.




¿Fue el hombre Jesucristo también verdaderamente Dios?


EGW: No: “El hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios Todopoderoso” (Comentario bíblico adventista, vol. 5, p. 1104).

La Biblia: Sí: “Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre ‘Admirable consejero’, ‘Dios fuerte’, ‘Padre eterno’, ‘Príncipe de paz’” (Isa 9:6).

La Biblia: Sí: “He aquí que viene con las nubes: Todo ojo lo verá, y los que lo traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán por causa de él. Sí, amén. ‘Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin’, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apo 1:7-8).

La Biblia: Sí: “Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Fil 2:9).

Respuesta

Tanto Elena G. de White como la Iglesia Adventista del Séptimo Día enseñan que Jesús fue plenamente Dios aunque llegó a ser realmente hombre. No estamos de acuerdo con ciertas denominaciones que creen que Jesús era un “Dios menor” creado por el Padre. Sostenemos que Él era uno con el Padre desde las edades eternas y Elena G. de White continuamente expresa este punto de vista. Ahora, veamos la declaración citada arriba.

“Cristo dejó su lugar en las cortes celestiales y vino a esta tierra a vivir la vida de los seres humanos. Hizo este sacrificio para mostrar que es falsa la acusación de Satanás contra Dios: esto es, [mostrando] que es posible que el hombre obedezca las leyes del reino de Dios. Cristo, siendo igual con el Padre, honrado y adorado por los ángeles, se humilló por nosotros y vino a esta tierra a vivir una vida de humildad y pobreza: vino a ser un varón de dolores, experimentado en quebranto. Sin embargo, el sello de la divinidad estaba sobre su humanidad. Vino como un Maestro divino para elevar a los seres humanos, para aumentar su eficiencia física, mental y espiritual. No hay nadie que pueda explicar el misterio de la encarnación de Cristo. Con todo, sabemos que vino a esta tierra y vivió como un hombre entre los hombres. El hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios Todopoderoso, sin embargo Cristo y el Padre son uno. La Deidad no desapareció bajo la angustiosa tortura del Calvario, sin embargo no es menos cierto que "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Note, que en su contexto, Elena G. de White deja bien en claro que Jesús era totalmente igual con el Padre cuando Él vino a la tierra. Entonces, ¿qué quiso decir con que Jesús no era “Señor Dios Todopoderoso”?

La palabra clave aquí es “Todopoderoso” (no si Jesús era o no “verdaderamente Dios” como lo sugiere el encabezado de esta acusación). Antes de que Jesús llegara a ser humano, tenía:

  1. Omnipotencia
  2. Omnipresencia
  3. Omnisciencia

Cuando vino a la tierra, dejó a un lado:

  1. Omnipotencia: (Él dijo: “No puedo yo hacer nada por mí mismo” [necesitaba al Padre] Juan 5:30).
  2. Omnipresencia
  3. Omnisciencia (Él dijo que no sabía el día o la hora de su propia segunda venida, sino que sólo lo sabía el Padre [Marc 13:32]).

Jesús no contaba su igualdad con el Padre como algo a qué asirse, pero para usted y para mí, él llegó a ser humano y era obediente incluso hasta la muerte de la cruz (ver Fil 2:6-8).




Mientras tentaba a Jesús, ¿reclamó Satanás ser el ángel que salvó a Isaac de una muerte certera?


EGW: Sí: “Tan pronto como comenzó el largo ayuno de Cristo en el desierto, Satanás estuvo cerca con sus tentaciones… Pretendió hacer creer a Cristo que Dios no le requería que pasara por la abnegación y los sufrimientos que él anticipaba… También declaró que él era el ángel que detuvo la mano de Abrahán cuando levantó el cuchillo para matar a Isaac” (Mensajes selectos, vol. 1, p. 320).

La Biblia: No: Se puede leer la Biblia de tapa a tapa y no encontrará ninguna evidencia para apoyar esta supuesta conversación entre Cristo y Satanás.

Respuesta

En este punto DyD no dieron una respuesta elaborada y no ofrecen textos bíblicos porque no hay contradicción aquí. Sólo es una información con más detalles. Así como en otras partes, cuando se dan estos detalles, la información es inmediatamente clasificada como una contradicción. Incluso los ateos, que tratan de destruir la Biblia no tratan a las Escrituras de esta forma. Por ejemplo: En Judas, el verso 9, leemos: “Pero cuando el arcángel Miguel luchaba con el diablo disputándole el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: ‘El Señor te reprenda’.” Ahora imagine el argumento: “Usted puede leer el Antiguo Testamento desde Génesis hasta Malaquías, y no encontrará ninguna evidencia para apoyar esta supuesta conversación entre Miguel y Satanás.”

Judas no contradice en nada el Antiguo Testamento, incluso esta disputa por el cuerpo de Moisés nunca se menciona en la Biblia antes de este texto. Judas también habla de que Enoc profetiza acerca de la venida del Señor: “con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos…” (vers. 14-16). No tenemos registro de que Enoc dijera una cosa como ésta en los escritos de Moisés, no obstante creemos en Judas.




17. ¿Quién eligió a Judas para que sea uno de los doce discípulos de Cristo?


EGW: CRISTO ESCOGIÓ A JUDAS: “Cuando Judas fue escogido por nuestro Señor, su cano no era sin esperanza” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 4, p. 41).

EGW: LOS DISCÍPULOS ESCOGIERON A JUDAS: “Los discípulos anhelaban que Judas llegase a ser uno de ellos… y lo recomendaron a Jesús.” (El Deseado de todas las gentes p. 260).

EGW: JUDAS SE ELIGIÓ A SÍ MISMO: “Mientras Jesús estaba preparando a los discípulos para su ordenación, un hombre que no había sido llamado se presentó con insistencia entre ellos. Era Judas Iscariote, hombre que profesaba seguir a Cristo y que se adelantó ahora para solicitar un lugar en el círculo íntimo de los discípulos… y esperó obtenerlo relacionándose con Jesús.” (El Deseado de todas las gentes pp. 260, 664).

La Biblia: JESÚS ESCOGIÓ A JUDAS: “Cuando llegó el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos… Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor… ¿No os he escogido yo a vosotros los doce?... No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Luc 6:13-16; Jn 6:70; 15:16).

Respuesta

Las declaraciones de Elena G. de White simplemente dicen: Judas buscó a Jesús con la esperanza de llegar a ser uno de sus discípulos. Los otros discípulos, cuando oyeron su pedido, “lo recomendaron” (no “escogieron”) a Jesús. Entonces Jesús lo escogió para que fuera uno de los doce, aunque sabiendo lo que podría ocurrir.




¿Se comieron los perros los restos de Judas?


EGW: Sí: “Su peso había roto la soga con la cual se había colgado del árbol. Al caer, su cuerpo había quedado horriblemente mutilado, y los perros lo estaban devorando. Sus restos fueron inmediatamente enterrados” (El Deseado de todas las gentes, p. 670).

La Biblia: No: “Entonces, arrojando las piezas de plata en el Templo, salió, y fue y se ahorcó.” (Mat 27:5).

“Este, pues, que había adquirido un campo con el salario de su iniquidad, cayó de cabeza y se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron” (Hech 1:18).

Respuesta

Otra vez, parece haber cuestiones conflictivas aquí para indicar que hay una contradicción. La Biblia no dice nada que pudiera hacernos pensar que los perros no pudieron haber comido la carne de Judas. Irónicamente, estos mismos textos son usados a veces por los escépticos para señalar una “contradicción” en la Biblia. Un pasaje dice que Judas “se ahorcó”, el otro dice que compró un campo y “cayó de cabeza y se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron”. Los críticos citan el hecho de que en Hech 1:18 no se menciona el ahorcamiento y que en Mat 27:5 no hay referencia a que sus entrañas se derramaron. Observando superficialmente, parece que hay dos relatos de cómo murió Judás. Los creyentes saben que estos dos pasajes no se contradicen uno al otro, sino que simplemente dan detalles diferentes sobre un mismo hecho. Estas son las mismas acusaciones que a menudo se hacen contra Elena de White.




¿Le colocó Herodes un manto rasgado a Jesús?


EGW: Sí: “Ante la sugerencia de Herodes, una corona de sarmientos espinosos de vid fue trenzada y colocada sobre la sagrada frente de Jesús; y un ropaje púrpura viejo y andrajoso, que fuera una vez la ropa de un rey, se colocó sobre su noble aspecto” (Spirit of Prophecy [Espíritu de profecía], vol. 3, p. 138, edición 1887). “Lo contemplaron vestido con una vieja ropa púrpura” (Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia], vol. 1, p. 241).

La Biblia: No: “Entonces Herodes con sus soldados lo menospreció y se burló de él, vistiéndolo con una ropa espléndida; y volvió a enviarlo a Pilato.” (Luc 23:11).

Respuesta

Elena G. de White describe las rojas andrajosas como “que fuera una vez la ropa de un rey”. Si la ropa fue una vez la ropa de un rey, entonces probablemente estaba hecha de un lino muy fino: una ropa elegante, que simplemente se convirtió en andrajos con el tiempo. Elena G. de White lo deja bien en claro aquí. Es dudoso que el burlón Herodes hubiera permitido que una de sus ropas nuevas se usara para un tratamiento tan vergonzoso, especialmente considerando que la ropa sería llevada a “Pilato” (pues Jesús la portaría) y por tanto se perdería y probablemente arruinaría en el proceso.




¿Se desmayó Jesús tres veces bajo el peso de la cruz?





¿Tentó Satanás a Cristo después de que ayunó 40 días?


EGW: No: “Tan pronto como comenzó el largo ayuno de Cristo, Satanás estuvo cerca con sus tentaciones… Satanás dijo a Cristo que no era necesario que el sufriera el dolor del hambre y la muerte por inanición” (Redemption of the Temptation of Christ [Redención de la tentación de Cristo], p. 37, edición de 1874).

EGW: No: “Tan pronto como comenzó el largo ayuno de Cristo en el desierto, Satanás … Rodeado de luz, vino a Cristo pretendiendo ser uno de los ángeles del trono de Dios… Pretendió hacer creer a Cristo que Dios no le requería que pasara por la abnegación y los sufrimientos que él anticipaba” (Christ Our Saviour [Cristo nuestro Salvador], p. 45; Mensajes selectos, vol. 1, p. 320).

EGW: No: “Durante cuarenta días estuvo tentándole Satanás” (Primeros escritos, p. 155).

EGW: Sí: “Cuando Jesús entró en el desierto, fue rodeado por la gloria del Padre… Pero la gloria se apartó de él, y quedó solo para luchar con la tentación… Durante cuarenta días ayunó y oró… Entonces vio Satanás su oportunidad. Pensó que podía vencer a Cristo.” (El Deseado de todas las gentes, p. 118).

La Biblia: Sí: “Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. Se le acercó el tentador y le dijo: -- Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (Mat 4:2, 3).

Respuesta

La Biblia: “por cuarenta días, y era tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: -- Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan” (Luc 4:2, 3).

Aquí se puede apreciar un ejemplo perfecto de porqué estas acusaciones no prueban un error o contradicción. DyD citaron sólo del evangelio de Mateo sin mencionar lo que que Marcos, Lucas o Juan tienen para decir sobre este evento. En la tercera declaración de Elena G. de White, está citando a Lucas casi palabra por palabra. Con esta acusación en particular, nos vemos forzados a tomar una decisión: o Mateo era inspirado y Lucas y Elena G. de White no fueron inspirados (y estaban en error), o Lucas y Elena G. de White dar un registro más detallados de lo que sucedió, mostrando que algunas tentaciones comenzaron durante los 40 días y no después. Mateo (al igual que Elena G. de White en la cuarta cita) simplemente se centra en la primera de las tres tentaciones principales que se listan en su libro y en el de Lucas. Juan no menciona este encuentro para nada, y Marcos sólo dice: “Y estuvo allí en el desierto cuarenta días. Era tentado por Satanás y estaba con las fieras, y los ángeles lo servían” (1:13).

DyD concluyen: “Otro ejemplo de cómo Elena G. de White contradice la Biblia y confunde la mente. La Biblia no dice nada de que Satanás vino a tentar a Jesús antes de su ayuno o que lo tentó por cuarenta días, sino que después de cuarenta días el tentador vino a Jesús.”




¿Fue María alejada de la escena y los huesos de Jesús quebrantados durante su crucifixión?


EGW: Sí: “La madre de Jesús estaba agonizante, casi más allá de sus fuerzas, y mientras extendían a Jesús sobre la cruz, y estaban a punto de clavar sus manos con los crueles clavos a los brazos de madera, los discípulos apartaron de la escena a la madre de Cristo, para que ella no oyera el golpe de los clavos mientras eran introducidos en los huesos y músculos de sus tiernas manos y pies.” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], vol. 1, p. 58, escrito en 1858).

EGW: No: “Vio sus manos extendidas sobre la cruz; se trajeron el martillo y los clavos, y mientras éstos se hundían a través de la tierna carne” (El Deseado de todas las gentes, p. 693, escrito en 1898).

La Biblia: No: “Lo seguía una gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él… Pero todos sus conocidos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, estaban mirando estas cosas de lejos… Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo” (Luc 23:27, 49, 55).

La Biblia: No: “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena” (Juan 19:25).

La Biblia: No: “…pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: ‘No será quebrado hueso suyo’” (Juan 19:36).

Respuesta

Hay dos cuestiones aquí:

1. María alejada de la cruz

No, la Biblia no dice que María fue alejada de la escena. Incluso no dice que ella permaneció allí para presenciar cada parte del doloroso evento. DyD usan Juan 19:25 (“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre”) para probar que ella nunca fue alejada ni siquiera por un momento, pero Elena G. de White no dice que María nunca estuvo allí; sólo dice que fue alejada. Una lectura de lo que sigue después de la referencia que aparece arriba (Spiritual Gifts, vol. 1) revela que el discípulo Juan volvió a llevarla otra vez a la cruz (p. 59; ver también El Deseado de todas las gentes, p. 700).

2. Los huesos de Jesús “quebrados”

Elena G. de White declara que los clavos “eran introducidos en los huesos y músculos de sus tiernas manos y pies”. ¿Fue así? Cuando alguien era crucificado, así era como se hacía. Cada cristiano ha visto ilustraciones de Jesús en la cruz, y por cierto que esto no es invento de Elena G. de White (algunos dicen que los clavos eran en realidad clavados en las muñecas, pero aun así esto requeriría que “atravesara” los huesos). Jesús mismo registra todo esto cuando se aparece a los discípulos que estaban escondidos después de la resurrección. Ellos temían que fuera un fantasma y él les dijo “mirad mis manos y mis pies” y entonces “les mostró las manos y los pies” (Luc 24:39, 40).

Alguno puede decir que esto no era para mostrar las impresiones de los clavos, sino para mostrar que él era de carne. Pero no olvidemos lo que dijo Tomás (que no estaba allí durante este primer encuentro) después de oír acerca de él: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré” (Juan 20:25). ¿De dónde obtuvo esa idea? Le habían contado que Jesús les mostró las impresiones de los clavos en sus manos y pies. Entonces, cuando Jesús se aparece a Tomás, le dice que examine sus manos y su costado (la herida de la lanza), lo cual Tomás hizo y luego creyó (vers. 27).

Ahora, después de haber dejado en claro que Jesús definidamente sufrió que atravesaran sus manos y pies con los clavos (ver también Isaías 49:16; Salmo 22:16; Zacarías 12:10), debemos preguntarnos si alguna vez “atravesaron” sus huesos. No importa dónde se introdujeran los clavos, deben haber encontrado algún hueso y por tanto tenían que de alguna manera “atravesar” huesos para afirmar a Jesús en la cruz. Cuando la Biblia habla de que ningún hueso de Cristo sería quebrado (Salmo 34:20), aclara lo que quiere decir en Juan 19:31-36, donde vemos que cuando los soldados vinieron para quebrar las piernas (huesos) de los que habían sido crucificados ese día, no quebraron los huesos de Cristo pues ya estaba muerto. La Biblia no menciona lo que sucedió biológicamente cuando los clavos fueron introducidos en las manos y pies. Pero incluso si Dios preservó milagrosamente los huevos de las manos y pies de Cristo, no cambia el hecho bíblico de que los clavos lo “atravesaron”. Esto otra vez es realmente semántico. Elena G. de White dice “atravesaron”; la Biblia dice “traspasaron”. De acuerdo con el diccionario en español, la palabra “traspasar” significa: (1) Pasar a la otra parte; pasar una cosa de un sitio a otro. (2) Atravesar de parte a parte alguna cosa con un arma o instrumento; hacer sentir un dolor físico o moral con extraordinaria violencia.

Elena G. de White nunca dijo que “los huesos” de Cristo “fueron quebrados”. Cuando ella dice que los clavos “atravesaron” sus manos y pies, estaba en perfecta armonía con las Escrituras –el Antiguo y el Nuevo Testamentos.

DyD dicen que Elena G. de White “cambió su registro” de lo que hicieron los clavos cuando más tarde ella escribió sobre eso en El Deseado de todas las gentes, pero las palabras que se usan para describir la escena completa, son totalmente diferentes. Este no es un caso en el que se cambia una oración para cubrir un error, sino simplemente cuenta la historia otra vez en un libro diferente. ¿Por qué necesitaría cambiar algo que estaba en armonía con las Escrituras desde un primer momento?




¿Murieron la humanidad y la divinidad de Cristo en la cruz?


EGW: Sí: “Los hombres necesitan comprender que la Deidad sufrió y se angustió ante las agonías del Calvario” (Manuscrito 44, 1898, y Comentario bíblico adventista, vol. 7, p. 919).

EGW: No: “La Deidad no desapareció bajo la angustiosa tortura del Calvario” (Carta 1899, citada en el Comentario bíblico adventista, vol. 5, p. 1104).

La Biblia: Sí: “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó” (1 Tes 4:14).

Respuesta

Veamos las declaraciones de Elena G. de White en su contexto:

“‘En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad’. Los hombres necesitan comprender que la Deidad sufrió y se angustió ante las agonías del Calvario. Sin embargo, Jesucristo, a quien Dios dio para el rescate del mundo, compró a la iglesia con su propia sangre. La Majestad del cielo tuvo que sufrir a manos de fanáticos religiosos que pretendían ser el pueblo con mayor conocimiento sobre toda la tierra.”

En esta cita, Elena G. de White se está refiriendo obviamente a la Deidad de Cristo. Aunque la “plenitud de la Deidad” habitaba en Él “corporalmente”, era solamente el Hijo quien había de hundirse en la muerte bajo las agonías del Calvario; cada cristiano sabe esto. Jesús “compró a la iglesia con su propia sangre”. Sufrió “a manos de fanáticos religiosos”. El Padre sufrió en una forma diferente: observando a su Hijo amado morir desamparado en la Cruz.

Ahora, la siguiente cita completa:

“No hay nadie que pueda explicar el misterio de la encarnación de Cristo. Con todo, sabemos que vino a esta tierra y vivió como un hombre entre los hombres. El hombre Cristo Jesús no era el Señor Dios Todopoderoso, sin embargo Cristo y el Padre son uno. La Deidad no desapareció bajo la angustiosa tortura del Calvario, sin embargo no es menos cierto que ‘De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna’.”

Aquí ella usa la palabra “Deidad” para describir la Divinidad –“Cristo y el Padre” (y el Espíritu Santo por supuesto). El Padre y el Espíritu Santo no “desaparecieron” en la muerte como pasó con Jesús. Ella claramente dice que aunque Jesús y el Padre eran uno, la Divinidad completa no desapareció bajo la tortura del Calvario. Los cristianos comprenden que cuando Jesús murió, Dios el Padre no murió. Las otras dos personas de la Divinidad o Trinidad estaban vivas; fue el Hijo el que debía morir en nuestro lugar, no la Deidad completa. Dice también en este contexto, que aunque la “Deidad” (el Padre incluido) no sufrió y murió en la cruz, no obstante Dios el Padre dio a su Hijo para que muriera por nosotros, y qué agonía debió haber sido aquella –observándolo morir. En este lugar, Elena G. de White está claramente contrastando el papel del Hijo con el resto de la Divinidad y es esta Divinidad a la cual hace referencia la palabra “Deidad” en este lugar. Resumiendo, ¿era Jesús Deidad? Sí. ¿Murió él en la cruz? Sí. ¿Son el Padre y el Espíritu Santo, Deidad? Sí. ¿Murieron o desaparecieron en la cruz? No. Esto es simplemente un caso en el cual una palabra (por ejemplo, como la palabra “ley”) se usa de diferentes formas.




¿Murió Jesús para darnos una segunda prueba?


EGW: Si: “La muerte entró en el mundo a causa de la transgresión. Pero Cristo dio su vida para que el hombre tuviera otra prueba. El no murió en la cruz para abolir la ley de Dios, sino para asegurar para el hombre un segundo tiempo de gracia.” (Testimonios para los ministros, p. 131).

La Biblia: No: “Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.” (2 Cor 6:2).

La Biblia: No: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” (Heb 2:3).

La Biblia: No: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.” (Heb 9:27, 28).

Respuesta

Los tres textos bíblicos usados son maravillosas verdades acerca del evangelio, pero no tratan (ni refutan) el tema que trata Elena G. de White en su declaración. A continuación hay cuatro versículos que apoyan lo que dijo:

“Pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Cor 15:21, 22).

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado que Dios resucitó a Cristo, al cual no resucitó si en verdad los muertos no resucitan. Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron” (1 Cor 15:14-18).

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que era imposible para la Ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom 8:1-4).

“Porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Antes de la Ley ya había pecado en el mundo; pero donde no hay Ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión, porque si por la transgresión de aquel uno muchos murieron, la gracia y el don de Dios abundaron para muchos por la gracia de un solo hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó, porque, ciertamente, el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación que produce vida. Así como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos” (Rom 5:10-19).

Esto es exactamente lo que Elena G. de White estaba diciendo y que es el fundamento del