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Frequently asked questions

Selección de temas del libro "101 preguntas acerca de Elena G. de White y sus escritos"

¿Es inspirado todo lo que escribió Elena de White?


Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

He aquí algunas declaraciones que la señora de White hizo sobre la autoridad de sus escritos:

Muchas veces en mi experiencia he sido llamada a hacer frente a la actitud de cierta clase de personas que reconocieron que los testimonios eran de Dios, pero que tomaban la posición de que este asunto y aquel tema correspondían a la opinión y al juicio de la hermana de White. Esto se acomoda a los que no quieren el reproche y la corrección, y cuando sus ideas son contradichas tienen ocasión de explicar la diferencia entre lo humano y lo divino.

Si las opiniones preconcebidas o las ideas particulares de algunos son contradichas al ser reprendidas por los testimonios, ellos sienten inmediatamente necesidad de hacer clara su posición para discriminar entre los testimonios, definiendo lo que es el juicio humano de la hermana White y lo que es la Palabra de Dios. Cualquier cosa que sostenga sus ideas acariciadas es divina, y los testimonios que corrigen sus errores son humanos: son las opiniones de la hermana White. Anulan el efecto del consejo de Dios con su tradición. – Mensajes selectos, t. 3, pp. 75,76 (Manuscrito 16, 1889).

La hermana White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el periodo de su vida dios le ha estado dando. Contienen la luz preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser dada al mundo. – El Colportor evangélico, cap. 20, p. 173.

Yo no escribo ni un artículo en la revista expresando meramente mis propias ideas. Representan lo que Dios ha abierto ante mí en visión: los rayos preciosos de luz que brillan desde el trono. – Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 64.

Cuando el Espíritu Santo revela alguna cosa acerca de las instituciones de la obra del Señor, o acerca de la obra de Dios en el corazón y la mente de los hombres, como ha revelado esas cosas a través de mi en lo pasado, el mensaje dado ha de ser considerado como luz dada por Dios para aquellos que la necesiten. Pero es un gran error que uno mezcle lo sagrado con lo común. […]




¿Son los escritos de Elena de White una “luz menor”?


¿Son los escritos de Elena de White una “luz menor”?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Lo que usted dice acerca del párrafo que está justo que antes del que a menudo se cita es verdad: La señora de White dice que sus libros han de guiar a la gente al Salvador. Pero ni en ese párrafo ni en todo el documento identifica a Jesús como la “luz mayor”. Usted se dará cuenta que en el párrafo que estamos estudiando ella describe los escritos de la luz menor en términos teológicos, “practicar los principios que contiene” y “regocijarse en la luz de la verdad presente”, en vez de términos personales, tales como “conocer al Salvador” o “entregar su corazón al Señor”. Si su objetivo fuera que la luz mayor es Jesús, y la luz menor fuera traer a las personas a él, ¿no esperaríamos que desarrollara el lado personal del asunto al explicar con detalles su declaración? Pero en lugar de eso, ella desarrolla su declaración en las líneas de principios y verdad, tales como lo asociaríamos con la Biblia. He aquí el párrafo completo:

El Señor ha enviado a su pueblo mucha instrucción, línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí y un poquito allá. Poco caso se hace de la Biblia, y el Señor ha dado una luz menor para guiar a los hombres y a las mujeres a la luz mayor. ¡Oh, cuanto bien podría haberse realizado si los libros que contiene esta luz hubiesen sido leídos con una determinación de practicar los principios que contiene! Habría una vigilancia, una abnegación y uh esfuerzo resuelto mil veces mayores. Y muchos más se regocijaran ahora en la luz de la verdad presente. –El Colportor evangélico, cap. 20, p.174.

Según el contexto, el párrafo anterior está hablando claramente sobre sus propios libros que proveen “mucha instrucción” que “el Señor ha enviado a su pueblo” y que “contienen esta luz”, una expresión que ella utilizo en la siguiente oración luego de la cita famosa sobre la luz menor y mayor. La manera natural de entender su referencia aquí, me parece, es la forma como siempre lo hemos hecho:

  • luz menor: el contenido de sus libros;
  • luz mayor: La Biblia.

Creo que esta conclusión se refuerza al tomar en cuenta otro lugar en el que la señora de White hablo explícitamente de la relación entre sus escritos y la Biblia: Testimonios para la iglesia, tomo 5, páginas 622 a 624.

El Hno J. quiere confundir los ánimos tratando de hacer aparecer que la luz que Dios me ha dado por medio de los Testimonios es una adicción a la Palabra de Dios; pero da así una falsa idea sobre el asunto. Dios ha visto propio atraer de este modo la atención de este pueblo a su Palabra, para darle una compensación más clara de ella […]

Es porque habéis descuidado el familiarizarnos con el Libro inspirado de Dios por lo que él ha tratado de alcanzarnos mediante testimonios sencillos y directos, llamando vuestra atención a las palabras de la inspiración que habéis descuidado de obedecer, e invitándoos a amoldar vuestra vida de acuerdo con sus enseñanzas puras y relevadas.

Hay importantes paralelos entre estas dos declaraciones, la declaración famosa por la que usted pregunto y esta. Ambas se refieren explícitamente a la Biblia y a los escritos de la señora de White ayudaran a una persona a ver la luz. Y en la segunda referencia. Está claro que los escritos de la señora de White dirigen la atención de las personas a las Escrituras




¿Le proporciono Dios a Elena de White las mismísimas palabras que quería que ella escribiera?


¿Le proporciono Dios a Elena de White las mismísimas palabras que quería que ella escribiera?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

No conozco una recopilación que haga esto, pero la principal declaración de la señora de White que trata de este asunto es su descripción de cómo obro la inspiración en su propia experiencia. Esta es una cita de la revista Review and Herald del 8 de octubre de 1867, que aparece en parte en Mensajes selectos, tomo 3, páginas 316 y 317.

Una tercera clase de mujeres, con una disposición gozosa, con paso libre y elástico, paso delante de mí. Sus vestidos eran del largo que he descrito como adecuado, modesto y saludable. En todas las circunstancias, tales como subiendo o bajando escaleras, etcétera.

Como lo declare anteriormente, el largo [del vestido] no me fue dado en pulgadas, y no se me mostro una bota de mujer. Y aquí declare que aun cuando dependo tanto del Espíritu del Señor para redactar mis visiones como para recibirlas, las palabras que utilizo para describir lo que veo son mis propias palabras, a menos de que me sean dichas por un ángel, en cuyo caso siempre las pongo entre comillas.

Al escribir sobre el asunto del vestido, la visión de estos tres grupos revivió en mi mente con tanta claridad como cuando los observaba en la visión; pero se me dejo describir el largo debido del vestido en mi propio lenguaje, lo mejor que pudiera, lo cual he hecho cuando digo que el borde del vestido debe llegar hasta cerca de borde superior de una bota de mujer; y esto es necesario para estar libre de la suciedad de la calle en las circunstancias antes mencionadas.

Para familiarizarse con toda la discusión y lo que indujo esta respuesta, lea los párrafos que preceden a este. Dos lugares en los cuales la señora de White se refiere al tema de la inspiración se encuentran en Mensajes selectos, tomo 1, en las primeras cuarenta páginas más o menos, y en la introducción de El conflicto de los siglos. Si prestamos atención a lo que ella estaba diciendo en estas páginas, obtendremos un mejor concepto de la inspiración que el concepto de la inspiración verbal.




¿Cometió errores Elena de White?


¿Cometió errores Elena de White?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

La pregunta que usted está haciendo en realidad es: ¿Dio Elena de White instrucción equivocada a la iglesia, instrucción que solo refleja sus percepciones humanas antes que la voluntad divina? Usted ofrece varios ejemplos de cosas que a algunos le parecen errores. Noto que todas ellas tienen que ver con asuntos del estilo de vida.

Todos estamos sujetos a una tendencia muy humana, que es defender como derecho cosa que deseamos hacer. Cuando alguien viene te dice que lo que estamos haciendo no es correcto, de manera instintiva concluimos que él o ella están en lo incorrecto o equivocado. La señora de White experimento esto muchas veces en su mismo ministerio. Ella lo escribió:

Si las opiniones preconcebidas o las ideas particulares de algunos son contradichas al ser reprendidas por los testimonios, ellos sientes inmediatamente necesidad de hacer clara su posición para discriminar entre los testimonios, definiendo lo que es el juicio humano de la hermana White y lo que es la palabra de Dios. Cualquier cosa que sostenga sus ideas acariciadas es divina, y los testimonios que corrigen sus errores son humanos, son las opiniones de la hermana White. Anulan el efecto del consejo de Dios con su tradición.- Manuscrito 16, 1889 (Mensajes Selectos, t. 3, pp. 75,76).

En la página principal del sitio Wb al que usted hace referencia, uno de los vínculos principales dice: “Elena de White cometió errores”. Cuando usted hace clic allí, usted ve un breve ensayo sobre el asunto. Note lo que dice el primer párrafo sobre los errores a los que se refiere.

Elena de White nunca afirmo que fuera imposible que ella se equivocara en cuanto a detalles históricos, fechas, e información parecida. Dejo claro que ni ella, ni los profetas bíblicos eran en la “pluma estilográfica” de Dios, sino más bien sus “escribientes”. Algunas de las discrepancias cronológicas de la Biblia, tan a menudo señaladas por los críticos de la biblia, son buenos ejemplos de lo que ella quiso decir.- “Elena de White cometió errores”, http: //www.ellen-white.com/EllenWhiteMistakes.html

Así que estas son las clases e errores a las que el sitio Web se está refiriendo, cosas como detalles de historia, fechas, etcétera. En una ocasión, la señora de White menciono algo sobre cuarenta habitaciones en el Sanatorio de Paradise Valley. Un hombre se aferró a esto para decir que eso le había hecho perder toda la confianza en la señora de White porque él sabía a ciencia cierta que solamente había treinta y ocho habitaciones en el sanatorio. Ella lo reprendió por colocar asuntos comunes en el mismo nivel de los espirituales (ver Mensajes selectos, t. 1, pp.43, 44). La señora de White no reclamo inspiración concerniente a cosas comunes. Pero en asuntos de instrucción espiritual para la iglesia, ella entendió que era su papel dar la instrucción que el Señor le había dado, no lo que era su mera opinión.

A veces las condiciones cambian y con ellas la aplicación de la instrucción que ella dio. Por ejemplo, en un momento del siglo XIX, la señora de White se opuso vehementemente a que los adventistas del séptimo día compraran bicicletas. En la actualidad, la mayoría de los adventistas tienen bicicletas o las han tenido cuando eran niños. ¿Fue un error el consejo de la señora de White? No. Ella protesto en contra de gastar grandes sumas de dinero para las bicicletas (que en el tiempo en que ella escribió, costaban una suma igual a muchos meses de salario) sin más intención que mostrar el “juguete” de uno, o de competir en carreras. Aunque algunas bicicletas podrían caer dentro de esa categoría todavía, la mayoría son de un costo módico y proveen recreación saludable y transporte. Las condiciones han cambiado, y la aplicación del consejo ha cambiado. El consejo que ella dio en relación con las bicicletas podría aplicarse precisamente a otros gatos extravagantes de nuestra época.

En cuanto a los ejemplos de los que usted pregunto, usted podría darles una mirada cuidadosa y ver si puede descubrir los principios que motivaron los detalles específicos del consejo de ella. ¿Han cambiado las condiciones de tal manera para afectar la aplicación de los principios? Por ejemplo, para tomar un asunto de los que usted menciono, la señora de White se opuso al teatro sobre todo debido a su contenido moral. ¿Ha mejorado el teatro (u hoy en día, el cine, e incluso la programación de televisión) al punto donde los cristianos pueden asistir y darse cuenta de que están más cerca del Señor como resultado de acudir a él? ¿Los prepara mejor la experiencia para el cielo o para ser canales que el Espíritu Santo pueda usar para ganar almas para el Salvador? ¿O tiende el teatro a deleitarse en los mismos pecados que colocaron a nuestro Señor en la cruz? Al contemplar los principios que son la base de sus consejos, bien podríamos preguntarnos: ¿es el teatro el lugar donde los cristianos debieran buscar entretenimiento?

Creo que si busca principios que proveyeron la base para el consejo que usted pregunto, descubrirá que el mismo no estaba equivocado cuando fue dado y que en general todavía se aplica muy bien. Decir esto no implica que el consejo será popular, porque todos tenemos la tendencia de la que escribí al principio de este mensaje, justificar lo que nuestras naturalezas caídas nos dicen que será interesante, gracioso o deseable y que es practicado ampliamente por otros. Pero como cristianos, no somos llamados a seguir a la multitud, ni a seguir los impulsos de nuestros propios deseos. Jesús dijo: “¡Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida!” (Apoc. 2:10).




¿Debe la Iglesia Adventista rechazar toda ayuda gubernamental?


¿Debe la Iglesia Adventista rechazar toda ayuda gubernamental?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

No recuerdo haber leído ninguna declaración en los escritos de la señora de White en cuanto a la ayuda gubernamental para la edificación de templos. Sin embargo, ella escribió en cuanto a recibir donaciones de tierras de los gobiernos. Las declaraciones principales sobre este punto se incluyen en Testimonios para los ministros, capítulos 27 y 28, páginas 215 a 221 (ver también las notas en el apéndice para las páginas 215 y 218). He aquí algunas de ellas:

30 de enero de 1895

Ustedes preguntan si es correcto recibir donativos de gentiles o paganos. La pregunta no es extraña; pero yo les preguntaría; ¿Quién posee nuestro mundo? ¿Quién es el verdadero dueño de casas y tierras? ¿No es acaso Dios? Él tiene en nuestro mundo, y los ha colocado en las manos de los hombres, una abundancia de recursos por medio de los cuales recibirían alimento los hambrientos, vestimenta los desnudos y casa quienes no lo tienen. El Señor induciría a hombres mundanos, aun idólatras, a dar de su abundancia para el sostén de la obra si nos acercáramos a ellos con sabiduría y les diéramos la oportunidad de hacer aquello que es si privilegio realizar. Tendríamos el privilegio de recibir lo que ellos podrían dar.

Si nos relacionáramos con los hombres que están en las más altas esferas – y, mediante el ejercicio de la sabiduría de la serpiente y la sencillez de la paloma, pudiésemos obtener favores de ellos- Dios movilizaría su mente para hacer muchas cosas en beneficio de su pueblo. Si las personas indicadas les presentaran en forma adecuada a los que tienen medios e influencia las necesidades de la obra de Dios, estos hombres podrían hacer mucho para el progreso de la causa de Dios en nuestro mundo. Nos hemos privado de privilegios y ventajas cuyo beneficio podríamos haber tenido porque escogimos subsistir independientes del mundo.

Pero no necesitamos sacrificar un solo principio de la verdad al paso que aprovechamos toda oportunidad que se nos presenta para hacer progresar la causa de Dios. – Testimonios para los ministros, cap. 27, pp. 215, 216.

Nuestros hermanos allí no están considerando todas las cosas bajo la luz que corresponde. Las medidas que han tomado para pagar impuestos sobre la propiedad del sanatorio y del Tabernáculo han revelado un celo y una escrupulosidad que bajo ningún aspecto son sabios ni correctos. Sus ideas acerca de la libertad religiosa están mezcladas con sugerencias que no vienen del Espíritu Santo, y la causa de la libertad religiosa se está enfermando, y su enfermedad solo puede ser sanada mediante la gracia y la dulzura de Cristo […].

Lean estos hombres el libro de Nehemías con corazón humilde tocado por el Espíritu Santo, y sus falsas ideas se modificarán, se verá cuáles son los principios correctos y el actual orden de cosas cambiará. Nehemías oró al Señor por ayuda, y Dios oyó su oración. El Señor movió a reyes paganos para que acudieran en su ayuda. Cuando sus enemigos trabajaron celosamente contra él, el Señor obró a través de reyes para realizar su propósito y contestar las muchas oraciones que ascendían a él en procura de la ayuda que tanto necesitaban.-ibíd., cap. 28, pp. 218, 219.

El Señor todavía mueve el corazón de reyes y gobernadores en favor de su pueblo, y conviene que los que están tan profundamente interesados en los asuntos de la libertad religiosa no rechacen ningún favor, ni dejen de aceptar la ayuda que Dios ha inducido a los hombres a dar para el progreso de la causa […].

El Señor Dios de Israel ha colocado bienes en manos de los no creyentes, pero estos han de ser usados para realizar las obras que deben hacerse por un mundo caído. Los agentes por cuyo intermedio nos llegan estos donativos pueden abrir caminos para el avance de la verdad. Quizá no simpaticen con la obra y no tengan fe en Cristo, ni practiquen sus palabras; pero no por eso han de ser rechazados sus donativos.-ibíd., cap. 28, p. 220.

El Señor todavía mueve el corazón de reyes y gobernantes en favor de su pueblo, y conviene que los que están profundamente interesados en el asunto de libertad religiosa no rechacen ningún favor, ni dejen de aceptar la ayuda que Dios ha inducido a los hombres a dar para el progreso de la causa […]

El Señor Dios de Israel ha colocado bienes en manos de los que no son creyentes, pero estos han de ser usados para realizar las obras que deben hacerse por un mundo caído. Los agentes por cuyo intermedio nos llegan estos donativos pueden abrir caminos para el avance de la verdad. Quizá no simpaticen con la obra y no tengan fe en Cristo, ni practiquen sus palabras; pero no por eso han de ser rechazados sus donativos. – ibíd.., cap. 28, p. 220.




¿Falló la profecía de Elena de White de 1856?


¿Falló la profecía de Elena de White de 1856?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

El mensaje de Jonás: “¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!” (Jon. 3:4), fue una revelación directa del cielo también. Todavía no he visto ningún indicio en la Escritura de que se le diera a Jonás otro mensaje diferente a este. Los ninivitas esperaban tan solo que Dios pudiera tener misericordia de ellos si se arrepentían, no era parte del mensaje de Jonás. Esto queda claro en Jonás 3:9. Pero aunque el mensaje se había dado sin dudas ni peros, Dios cambio el resultado basado en lo que las personas hicieron (vers. 10). El principio de la condicionalidad en la profecía esta explícito en Jeremías 18:7 al 10

Entiendo que la condición era transmitir los últimos mensajes de amonestación de Dios al mundo. Reconozco que en términos realistas la misión parece imposible. Pero en asuntos como este estamos tratando con algo más que humano. Cuando los seres humanos nos entregamos a cooperar con Dios, respondiendo a su dirección y colocándole en primer lugar, el puede hacer cosas maravillosas con nosotros, en nosotros y a través de nosotros.

El fracaso de la iglesia de llevar el mensaje del Señor al mundo fue el resultado de algo enraizado en la relación del pueblo con Dios. En Testimonios para la iglesia, tomo 1, en la misma página de la declaración que usted pregunto, hay una indicación donde pudo estar el problema que impidió la realización del propósito de Dios:

Muchos se visten como la gente del mundo porque desean ejercer alguna influencia. Pero con esto comenten un error triste y fatal. Si desean ejercer una influencia genuina y salvadora, debieran vivir de acuerdo con su profesión, mostrar su fe mediante sus obras rectas y establecer una clara distinción entre el cristiano y el mundo. Vi que las palabras, el vestido y las acciones debieran hablar de Dios. Entonces se ejercería una influencia sagrada sobre todos, y todos notarían que ellos han estado con Jesús. Los incrédulos verán que la verdad que profesamos tiene una influencia santa y que la fe en la venida de Cristo afecta el carácter del hombre o la mujer. Si alguien desea ejercer influencia a favor de la verdad, que vivan la verdad en sus vidas y así imiten al humilde Modelo (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 126).

Aunque la señora de White menciona el vestido en el párrafo de arriba, supongo que esto era meramente un indicativo del problema subyacente, corazones no entregados completamente a Dios. Más tarde en 1856, le fue dada una visión a la señora de White que fue chocante para el pueblo adventista, que ellos eran la “Laodicea” de Apocalipsis 3, y no solo los adventistas que no observaban el sábado (ver Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 134).

Así que el problema esencial de la iglesia era una falta de compromiso con Dios. Los corazones de la gente estaban aún fijos en el mundo y las cosas del mundo. Necesitamos enmendar el corazón y entonces las acciones serán correctas, y Dios podrá usarnos para finalizar su obra. Incluso ahora, cuando tenemos herramientas de comunicación y viaje estupendas, la labor es aún mayor de lo que podemos manejar. Solo se llevara a cabo por medio de personas que estén completamente dedicadas a Dios y a su servicio. Entonces el usara medios más allá de nuestra imaginación para hacer que nuestros esfuerzos fructifiquen para realizar la labor de Dios. ¡Será emociónate ver lo que Dios hace con las personas cuando estas no retienen nada de él!




¿Contradice Elena de White a las Escrituras en cuanto al “día y la hora”?


¿Contradice Elena de White a las Escrituras en cuanto al “día y la hora”?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

En cuanto a su primera pregunta, entiendo que la declaración de la señora de White quiere decir que los santos de los últimos días recibirán el conocimiento del día y la hora misma de la segunda venida. Usted preguntó como podemos conciliar esto con la clara declaración de las Escrituras que indica lo contrario. Supongo que usted tiene en ente Mateo 24:36; 25: 13 y Marcos 13:32. Todos estos versículos utilizan el tiempo presente para afirmar que nadie sabe. Ninguno de ellos utiliza el tiempo futuro para afirmar que nadie más sabrá. En el tiempo que Jesús pronuncio estas palabras, eran ciertamente verdaderas. Y creo que permanecen verdaderas para la familia humana, ciertamente a través del tiempo de prueba. Pero esto no excluye un cambio de condición antes de que Jesús regrese.

Sospecho que al menos un aspecto de las declaraciones citadas de Jesús ha cambiado ya, aunque no puedo probarlo. Marcos 13:32 no solo dice que nadie sabe el día ni la hora de su venida, sino tampoco los ángeles ni Jesús mismo lo conocen. Aunque eso era cierto cuando fue dicho, ¿será cierto que Jesús no sabe cuándo el regresa? No puedo probarlo, pero sospecho que en este momento él lo sabe. Ciertamente en algún momento antes de que abandone las cortes celestiales para aparecer en las nubes del cielo él lo sabrá. Así que debemos ser cuidadosos de no hacer categórico lo que la Escritura no hace.

En cuanto a la segunda pregunta, las advertencias de la señora de White en contra de fijar fechas siempre están en el contexto del tiempo de gracia. Quiere decir, que las personas se levanten afirmando saber cuándo regresara Jesús para apurar a la gente a que se arrepienta y esté lista. Le fue mostrado a la señora de White que nuestro mensaje no debía fundamentarse nunca más en tales predicciones. Pero la ocasión de la que usted pregunta, en la que se le muestra a la señora de White en su primera visión, ocurre muy cerca del regreso de Jesús (ver Primeros escritos, p. 45). Es después del cierre de la gracia. En esa etapa de la historia de la salvación, ya no hay ningún trabajo por los pecadores, la obra de evangelización del pueblo de Dios está acabada. La visión de la señora de White no los presenta como llevando la noticia del tiempo a otros. Más bien, Dios revela sencillamente a su pueblo el tiempo de su liberación cuando ya está muy cerca, quizás a solo días u horas. No es un mensaje que ellos han de proclamar al mundo, porque es demasiado tarde para eso.

Así que a la luz del hecho de que la Biblia no excluye una revelación futura del tiempo, si Dios eligiera revelar a su pueblo fiel cuan cerca esta su liberación en el punto álgido de su trauma de ser perseguidos y cazados, ¿Por qué habría esto de ser un problema? ¿No puede hacerlo? Así es como veo personalmente este asunto.




¿Se equivocó Elena de White sobre el templo en la Nueva Jerusalén?


¿Se equivocó Elena de White sobre el templo en la Nueva Jerusalén?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

La respuesta a su pregunta es en realidad bastante clara bíblicamente. Apocalipsis 21 describe eventos que ocurren después de la destrucción final del pecado (descrito en Apoc. 20). Cuando no hay más pecad, no hay más necesidad de un templo. Pero mientras el pecado permanezca, hay un templo con su ministerio para ocuparse del pecado. A esto es que se refiere Hebreos en lugares como Hebreos 8:1, 2 y 9: 11 y siguientes.

Jesús es nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario celestial (o templo), aplicando los beneficios de su sacrificio expiatorio a nuestros casos haciendo todo para poner fin al gran conflicto. En Primeros escritos, le fue mostrado a la señora de White la situación actual, no la que existía después de la destrucción del pecado. Así que su visión del Santuario celestial está acorde con lo que la Biblia enseña sobre este tema.




¿Condenó Elena de White la doctrina de la Trinidad?


¿Condenó Elena de White la doctrina de la Trinidad?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Jaime White no se habría considerado a sí mismo un trinitario, ni tampoco otros de nuestros pioneros. Al menos en algunos casos (Jaime White incluido aquí), parecen haberse opuesto a la idea, aparentemente sostenida por algunos trinitarios, de que Dios es realmente solo una persona que se ha manifestado en diferentes etapas de la existencia de la Tierra como Padre o Hijo o Espíritu Santo. Jaime White creía que eran seres diferentes, de modo que en el Getsemaní y en la cruz el Hijo pudo orar en realidad al Padre, no a sí mismo.

Sin embargo, diversas declaraciones de la señora de White respaldan naturaleza eterna, autoexistente del Hijo, y la personalidad del Espíritu Santo. Algunas de estas declaraciones están convenientemente recogidas en el libro El evangelismo, páginas 445 a 448. He copiado algunas de ellas y una declaración de El Deseado de todas las gentes, al final de esta respuesta.

Sin embargo, por claras que sean las declaraciones de la señora de White, la Biblia es la fuente de la creencia adventista en la Trinidad. Varios pasajes bíblicos apoyan firmemente esta doctrina. El padre, por supuesto, no está puesto en duda aquí, el está incluido como Dios en la lista de todos. Pero la Biblia iguala a Jesús a Dios; ver, por ejemplo, textos como Juan 5:17, 18; 8:58, 59; Filipenses 2: 6, y muchos textos que llaman a Jesús “Señor”, que es el término utilizado en la traducción griega del Antiguo Testamento para referirse a Dios. Del mismo modo, el Espíritu Santo es denominado como persona y se iguala a Dios; por ejemplo, en Hechos 5:3, 4; se identifica al Espíritu Santo como una persona porque se le puede mentir, y mentir al Espíritu Santo se equipara a mentirle a Dios.

Por lo tanto, la Biblia indica que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas distintas, sin embargo, también dice que hay un solo Dios (como en Deut. 6:4). ¿Cómo podemos explicar esto? Francamente, es más de lo que la mente humana puede comprender, pero no debe sorprendernos, pues Dios es mayor de lo que nuestra mente puede abarcar. Expresamos estas verdades bíblicas acerca de Dios al usar el término Trinidad, lo que significa una unidad de tres. No puedo encontrar una manera satisfactoria de justificar toda la evidencia bíblica que no sea por este medio, por eso creemos en una Trinidad.

Algunas declaraciones de Elena de White:

Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaboran con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo. – Special Testimonies [Testimonios especiales], serie B, t. 7, pp. 62, 63 (1905).

Cristo es el Hijo de Dios preexistente y existente por sí mismo, […] al hablar de esta preexistencia, Cristo hace retroceder la mente hacia edades sin fin. Nos asegura que nunca hubo un tiempo cuando él no haya estado en estrecha relación con el Dios eterno. Aquel cuya voz los judíos escuchaban en ese momento había estado junto a Dios. – Sings of the Times [Señales de los tiempo], 29 de agosto de 1900.

Era igual a dios, infinito y omnipotente. […] Es el Hijo eterno y existente por sí mismo. –Manuscrito 101, 1897.

Aunque la palabra de Dios habla de la humanidad de Cristo cuando estuvo en esta tierra, también habla definidamente acerca de su preexistencia. El Verbo existía como un ser divino, como el Hijo eterno de Dios en unión y unidad con el Padre. Desde la eternidad era el Mediador del pacto, aquel en quien serian bendecidas todas las naciones de la tierra, tanto judíos como gentiles, si lo aceptaban. “El Verbo, era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Antes de que los ángeles fuesen creados, el Verbo estaba con Dios, era Dios. –Review and Herald, 5 de abril de 1906.

“Yo soy la resurrección y la vida”. En Cristo hay vida original, no prestada ni derivada de otra. “El que tiene al Hijo, tiene vida” (1 Juan 5:12). La divinidad de Cristo es la garantía que el creyente tiene de la vida eterna. –El Deseado de todas las gentes, cap. 58, p. 498 (1898).

Necesitamos comprender que el Espíritu Santo, que es una persona así como Dios es persona, anda en estos terrenos. – Manuscrito 66, 1899 (extracto de un discurso dado a los alumnos del Colegio de Avondale, Australia).

El espíritu Santo es una persona, porque testifica en nuestros espíritus que como hijos de Dios. Cuando se da este testimonio lleva consigo su propia evidencia. En estas ocasiones creemos y estamos seguros de que somos hijos de Dios […].

El Espíritu Santo tiene una personalidad, de lo contrario no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios. Debe ser una persona divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios. “Porque ¿Quién de entre los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1 Cor. 2:11). –Manuscrito 20, 1906.

[Las declaraciones anteriores de Elena de White se encuentran todas en el libro El evangelismo, cap. 18, pp. 446-448].

El pecado podía ser resistido y vencido únicamente por medio de la poderosa intervención de la Tercera Persona de la Deidad, quien iba a venir no con energía modificada, sino en la plenitud del poder divino. El Espíritu es el que hace eficaz o que ha sido realizado por el Redentor del mundo. – El Deseado de todas las gentes, cap. 73, p. 625




¿Introdujo alguien de manera furtiva las declaraciones trinitarias en los libros de Elena de White?


¿Introdujo alguien de manera furtiva las declaraciones trinitarias en los libros de Elena de White?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Me apena ver como las personas tratan de desacreditar los libros publicados de la señora de White cuando estos escritos no concuerdan con sus propias ideas. El pastor Froom no tenía autoridad para alterar los escritos de la señora de White después de su muerte, y los fideicomisarios, incluyendo a W. C. White, y Artur L. White después de él, permitirían que tales cosas ocurrieran.

Posiblemente usted está al tanto de una colección de declaraciones que tiene que ver con el tema de la Trinidad que aparecen en el libro El evangelismo, capítulo 18, en las páginas 445 a 448. Una de las declaraciones, sobre la divinidad y la personalidad del Espíritu Santo, aparecen en las páginas 447 y 448. Los que niegan la doctrina de la Trinidad normalmente dicen que el Espíritu Santo no es una persona, un miembro individual de la Deidad, sino más bien, es una expresión del poder o de la personalidad de Dios. La declaración de la señora de White claramente difiere de esa opinión.

¿La escribió ella? Usted puede leerla con su propia caligrafía en nuestro sitio Web. En la página principal pulse en From the Vault [Desde la bóveda] en la esquina inferior derecha. Entonces desplácese hacia abajo desde el fondo del artículo actual para encontrar los artículos accesibles allí. Pulse en el vínculo Blank Diary/Journals [Agenda en Blanco/Periódicos] y este lo llevara a una imagen de este material con la propia caligrafía de la señora de White. Pulse en la imagen para agrandarla. No provino del pastor Froom.

Lamento que usted enfrente esta dificultad. Que Dios pueda darle gracia para defender la verdad y hacerlo en el espíritu adecuado.

Usted necesita reconocer la naturaleza de lo que está tratando de hacer. Aquellos que hacen un asunto de vida y muerte del tema de la Trinidad tienen que fabricar una teoría conspirativa a fin de mantener su creencia. En este casi, están convencidos de que el pastor Froom es el conspirador principal que altero los escritos de la señora de White, por lo que nadie puede creer en los materiales impresos. Es posible refutar una conspiración para incluir aquellos que les muestren evidencia contraria. Desde su punto de vista, todo está manchado. Lo que no puede estar mal es su propia idea.

Algo de lo que usted ha pedido es, naturalmente, material publicado. Special Testimonies serie B, número 7, fue publicado en 1906 y es fotocopiado en el tomo de la serie B publicado por la casa Leaves-of-Autumn Books [Libros Hojas de Otoño]. Menciono esto porque el pastor Froom nació en 1890, y al momento de publicarse por primera vez este material él tenía 16 años. Queda bastante claro que no lo altero entonces, y lo que aparece en El evangelismo refleja palabra por palabra lo que fue publicado en el tratado de 1906. Yo mismo he verificado las citas en las que usted indago de las páginas 51,62 y 63. Como lo puede hacer cualquiera con el tomo reimpreso de Leaves-of-Autumn. También he verificado la cita de que usted pregunto de la serie A, número 10, página 37. Usted la ha citado exactamente como aparece allí. Tal como usted señalo, esto fue publicado en 1897. El pastor Froom tenía siete años en aquel entonces.




¿Podemos confiar en las compilaciones?


¿Podemos confiar en las compilaciones?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Hay dos asuntos inherentes en los comentarios a los que usted se ha referido. Primero: ¿Aprobaría la señora de White que se hagan compilaciones de sus escritos, incluso inéditos? Y segundo: ¿Han sido bien hechas las compilaciones, representando la intención original en las declaraciones individuales y en su posición en general acerca del tema bajo consideración?

La señora de White ha contestado la primera pregunta por nosotros. En su testamento, una de las tres cosas que pidió específicamente a los fideicomisarios de su patrimonio que hicieran en cuanto a sus escritos fue “la impresión de compilaciones de mis manuscritos”. Así que los que desean decir que la publicación de compilaciones es un uso ilegitimo de sus escritos están en conflicto directo con la instrucción que ella dio a sus fideicomisarios. Puede encontrar su testamento en el libro de Herbert E. Douglass titulado Mensajes del Señor, ya una versión digital disponible en el sitio Web del Patrimonio White.

La segunda pregunta, de si las complicaciones se han hecho bien, es un asunto de opinión. Sé que los fideicomisarios encargan el trabajo de elaborar una nueva compilación a aquellos en cuyo conocimiento y equilibrio en los escritos de la señora de White ellos confían. Cuando un manuscrito está completo, además de leerlo ellos mismos, buscan a otras personas eruditas con miras a detectar cualquier desequilibrio, parcialidad u omisiones que se reflejarían en el valor de la obra. Solo cuando están satisfechos de que este representa razonablemente los puntos de vista de la señora de White y de que hace una contribución digna a la vida de la iglesia, lo envían para ser publicado.

He escuchado a varias personas quejarse sobre el libro Mensajes para los jóvenes. También he escuchado a otros decir cuánto significa ese libro para ellos, incluso como jóvenes. Soy de la opinión de que una buena parte de la mala fama del libro deriva del hecho de que le dice a la gente verdades que no desean oír en ese momento. Si alguien le da el libro a un joven rebelde con la idea en mente de que el libro lo enderece, probablemente no será bien recibido. Posiblemente, tampoco lo sería una Biblia. Pero para los jóvenes que desean profundizar su relación con Jesús y representarlo mejor, el libro es una gran bendición. En las palabras del antiguo refrán. “El mismo sol que derrite la cera endurece el barro”.

Elena de White incluyo sus cartas a particulares en los Testimonios para la iglesia porque ella recibió instrucción divina de que el consejo dado a una persona beneficiara a otros. Por lo que la critica a las compilaciones de que contienen información originalmente escrita a una persona en específico está en contraposición de la propia práctica de la señora de White. Las fuentes originales del material utilizado en las compilaciones siempre han sido identificadas para que los lectores puedan verificar el contexto.




¿Es la creencia en la inspiración de Elena de White una prueba de discipulado?


¿Es la creencia en la inspiración de Elena de White una prueba de discipulado?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

No tengo una respuesta definitiva a su pregunta sobre las creencias fundamentales. Por lo que se, esta fue la primera declaración de nuestras creencias fundamentales que mencionara el nombre de la señora de White y expresara explícitamente que el don de profecía se manifestó en su ministerio. Creo haber oído que hubo un debate sobre la conveniencia de incluir este punto. No sé cuáles fueron los argumentos que finalmente prevalecieron.

Por supuesto, se puede especular. Puede ser que hubiera un reconocimiento general de que, de hecho, este artículo de las creencias fundamentales, describe ciertamente lo que la gran mayoría de los adventistas creen, y solo sería honesto hacerlo público y decirlo. Durante muchas décadas, tal vez en toda la historia de esta iglesia como un movimiento organizado, hemos sostenido que las personas consideran ser miembros de la iglesia deben ser instruidas acerca de la función del don de la profecía entre nosotros. No hemos requerido que las personas afirmen su creencia en Elena de White antes del bautismo, pero nuestra comprensión general ha sido que no hemos de bautizar a alguien que se opone a la aceptación de su ministerio profético. Esto sería injusto para el nuevo miembro, que ciertamente estaría como un pez fuera del agua. Y sería injusto para la iglesia, la cual tendría una nota de discordia implantada dentro de sí.

Por otro lado, quiero ser el primer ministro adventista en responder a su pregunta sobre el bautismo afirmativamente, con esta calificación. En el pasaje que usted ha citado, la señora de White indica las condiciones: en primer lugar, los miembros potenciales aun no entienden el don (no han tenido suficiente información para tomar una decisión inteligente), y en segundo lugar, “si su conducta cristiana en general es correcta, y si han formado un sólido carácter cristiano” (estas palabras son la continuación de las que usted citó). Estas personas se encuentran en la categoría que la señora de White describe en el párrafo anterior del que usted cito: “Otras personas no manifestaban oposición [a las visiones], pero no se atrevían a adoptar una posición definida con respecto a ellas”. Esto, a mi entender, fue por falta de información acerca de las visiones o de conocimiento personal de ellas. Simplemente no las conocían, pero no se oponían. Yo no dudaría en bautizar a una persona así. El voto bautismal que aparece en el Manual de la Iglesia plantea la pregunta correcta: “¿Acepta la enseñanza bíblica de los dones espirituales, y cree que el don de profecía es una de las señales que identifican a la iglesia remanente?” (p. 47, ed. 2010). Si las personas aceptan esto, entonces pueden unirse a la iglesia, si desean hacerlo mientras examinan por sí mismas las evidencias de que el ministerio de Elena de White fue una genuina manifestación de este don en el que creen, y cuya presencia creen que es una señal que identifica a la iglesia remanente de los últimos días.

Por último, usted pregunto por la declaración del presidente de la Asociación General de que la gente no puede decir que no acepta esta creencia fundamental y todavía decir ser parte de la iglesia. Expresar incredulidad seria oposición, ¿no es cierto? Aquí hemos pasado del reino de la incertidumbre, de necesitar más tiempo para estudiar y obtener pruebas a decir: “No acepto esto”, es decir, rechazarla, ¿no es cierto? No es por tanto el mismo grupo del que la señora de White hablaba que “no manifestaban oposición [a las visiones], pero no se atrevían a adoptar una posición definida con respecto a ellas”.

En cuanto a la persona que se niega a aceptar dicha creencia después de ser miembro y tener tiempo y oportunidad para examinar la validez del don, apoyaría el presidente de la Asociación General y diría que no se puede rechazar una de las creencias fundamentales de la iglesia y todavía afirmar ser parte de la iglesia. “¿Andarán dos juntos, si no están de acuerdo?” (Amos 3:3). Tal gente se sentiría incomoda en la iglesia, y la iglesia se turbaría por su influencia. Si la gente cree que los miembros de esta iglesia están tan engañados como para seguir a una señora que decía tener el don profético, pero que no lo tiene, ¿Por qué quieren unirse a ellos?




¿Prohibió Elena de White a los predicadores citarla en sus sermones?


¿Prohibió Elena de White a los predicadores citarla en sus sermones?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

“Las palabras de la Biblia, y de la Biblia sola, deben oírse desde el pulpito” (Profetas y reyes, p. 461). ¿Están usando los adventistas en realidad esta cita para decir que los predicadores no pueden citar el Espíritu de Profecía en sus sermones?

Aunque algunos puedan estar usando esta declaración para ese propósito, eso no quiere decir que tenga razón. Aceptar esta declaración para prohibir el uso de los escritos de la señora de White desde el pulpito también prohibiría el uso de las propias palabras del predicador, ¿no es cierto? De la misma manera, prohibiría el uso de las palabras de cualquier otro escritor, siendo que “las palabras de la Biblia, y de la Biblia sola, deben oírse desde el pulpito, pero es evidente que esto no es lo que la señora de White quiso decir con esa afirmación. Más bien, ella estaba constando la presentación de la verdad bíblica con las opiniones humanas.




¿Qué dijo Elena de White con respecto al uso de joyas?


¿Qué dijo Elena de White con respecto al uso de joyas?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

La señora de White hizo una serie de declaraciones en cuanto a las joyas. Creo que la siguiente esta entre las más conocidas. Se encuentra en Mensajes selectos, tomo 3, páginas 283 y 284:

El tiempo es demasiado corto para adornar el cuerpo de oro o plata o ropa costosas. […] Jesús, el Comandante de las cortes del cielo, dejo a un lado su corona de realeza y su manto regio, y descendió de su trono de monarca; y revistió su divinidad con las vestimentas de la humanidad, y por nuestra causa llego a ser pobre, a fin de que por su pobreza, nosotros llegáramos a poseer riquezas eternas. Sin embargo, precisamente aquellos por quienes Cristo ha hecho todo lo que es posible hacer para salvar a las almas que perecen de la rutuna eterna, sienten tan poca disposición a negarse cualquier cosa que tengan dinero para comprar.

El Señor viene pronto, y trae con el su recompensa para dar a cada uno según su obra. Trato de presentar delante del pueblo la verdad de que estamos manejando el dinero del Señor para llevar a cabo la obra más importante que pueda hacerse. Los hijos de Dios pueden, individualmente, mediante la negación del yo, hacer mucho más; y si todos hicieran un poco, los pequeños riachuelos constituirán una corriente grande que fluirá hacia el cielo.

Es cierto que es difícil para todos admitir esta situación. El yo, el yo, el yo, debe ser servido y glorificado; y cuán difícil es para todos convertirse en colaboradores con Dios. Ojala que un espíritu de sacrificio se posesionara de cada iglesia, y así toda alma que esta ceca o lejos aprendiera el valor del dinero, y lo usara mientras puede, y dijera: “De lo recibido de tu mano te damos, Señor” (ver 1 Cron. 29:14). –Carta 110, 1896.

No tenemos tiempo para prestar una preocupante consideración a lo que comeremos y beberemos, y a con que nos cubriremos. Vivamos en forma sencilla, y trabajemos con sencillez. Vistámonos de una manera tan modesta y apropiada que seamos recibidos donde quiera que vayamos. Las joyas y los vestidos costosos no nos darán influencia. Pero el ornamento de un espíritu manso y pacífico, resultado de la devoción al servicio de Cristo, nos dará poder con Dios. La bondad y la consideración en favor de los que nos rodean son cualidades preciosas a la vista del cielo. Si no habéis dado atención a la tarea de adquirir estas gracias, hacedlo ahora, porque no tenéis tiempo que perder. –Manuscrito 83, 1909.




¿Podemos celebrar la navidad?


¿Podemos celebrar la navidad?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Copiare para usted algunas de las declaraciones de la señora de White que tienen que ver con la Navidad. [Estas citas vienen de un ensayo del Patrimonio White: A Group of Statements From the Pen of Ellen G. White Regarding Holiday Gifts and the Observance of Christmas [Una serie de declaraciones de la pluma de Elena de White en cuanto a los regalos de las fiestas y la observancia de la Navidad]. El ensayo, que contiene mucho más sobre la Navidad, está disponible en el sitio Web del Centro de Recursos Digitales del Patrimonio White. Ver también El hogar cristiano, pp. 455-460].

Ya llega la Navidad. Que todos ustedes tengan la sabiduría para que sea una ocasión preciosa. Que los miembros más ancianos de la iglesia unan cuerpo y alma con sus hijos en su diversión inocente y recreación, al idear formas y medios para mostrar verdadero respeto a Jesús trayéndoles regalos y ofrendas. Que todo el mundo recuerde los derechos de Dios. Su causa no puede avanzar sin la ayuda de ustedes. Coloquen en la tesorería del Señor los regalos que por lo general ustedes se han otorgado unos a otros. […] Que en cada iglesia se coloquen pequeñas ofrendas de ustedes en el árbol de Navidad. Que el preciado emblema “siempre verde” aluda a la santa obra de Dios y su beneficencia hacia nosotros; y la amante obra de corazón consistirá en salvar a otras almas que están en tinieblas. Que las obras de ustedes estén acorde con su fe. –Review and Herald, 9 de diciembre de 1884.

Se acerca la época de las fiestas con su intercambio de regalos, y tanto los jóvenes como los adultos consideran atentamente qué pueden dar a sus amigos en señal de afectuoso recuerdo. Por insignificantes que sean los regalos, es agradable recibirlos de aquellos a quienes amamos. Constituyen una demostración de que no nos han olvidado, y parecen estrechar un poco más los lazos que unen con ellos.

Hermanos y hermanas, mientras ustedes estén pensando en los regalos que quieren ofrecerse unos a otros, quisiera hacerles recordar a nuestro Amigo celestial, no sea que olviden lo que él nos pide. ¿No le agradara nuestra demostración de que no le hemos olvidado? Jesús, es el príncipe de vida, lo dio todo para poner la salvación a nuestro alcance […]. Hasta sufrió la muerte, para poder darnos la vida eterna […].

¿No compartirá nuestro Benefactor celestial las pruebas de nuestra gratitud y amor? Vengan, hermanos y hermanas, con sus hijos, aun con los niños de brazos, y traigan sus ofrendas a Dios de acuerdo con lo que puedan dar […]. En ocasión de las próximas fiestas de Navidad y Año Nuevo no hagamos solamente una ofrenda a Dios de nuestros medios, sino entreguémonos a nosotros mismos sin reservas a él, en sacrificio vivo […].

Al tiempo que insto a todos el deber de traer primero sus ofrendas a Dios, yo no condenaría totalmente la práctica de hacer regalos de Navidad y Año Nuevo a nuestros amigos. Está bien que nos otorguemos unos a otros, pruebas de cariño y pareció con tal que no olvidemos a Dios, nuestro mejor Amigo. Debemos hacer regalos que sean de verdadero beneficio para quienes los reciban. Yo recomendaría libros que ayuden a comprender la Palabra de Dios o que acrecienten nuestro amor por sus preceptos. –Review and Herald, 26 de diciembre de 1882.




¿Cómo pudo respaldar Elena de White lo que la Biblia condena?


¿Cómo pudo respaldar Elena de White lo que la Biblia condena?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Creo que necesitamos preguntarnos seriamente si en el pasaje que usted cito, Jeremías estaba describiendo el árbol de Navidad o algo parecido. Primero, tome en cuenta que aunque usted ha identificado el árbol llevado al hogar como un árbol de hojas perennes, el texto bíblico no lo hace. Solo se refiere a un árbol.

Segundo, ¿qué se hace entonces con el árbol? ¿Se cuelgan la plata y el oro en sus ramas? La Reina Valera Actualizada (RVA), una traducción bastante literal y conservadora, traduce de esta manera el versículo 3: “Porque las costumbres de los pueblos son vanidad: Cortan un árbol del bosque, y las manos del escultor lo labran con azuela”. No se necesita un artífice para cortar un árbol. ¡Incluso yo puedo hacerlo! Así que ¿Por qué un “artífice”?

Creo que la razón es que después de cortar el árbol, el artífice lo labraba en un ídolo, que la gente cubría entonces con plata y oro. Esta talla del ídolo, no meramente cortar el árbol, requerían valor en un artífice. El versículo 5 lo hace bastante explícito. De nuevo cito de la RVA: “Son como un espantapájaros en un huerto de pepinos. No hablan; son llevados, porque no pueden dar un paso. No tengáis temor de ellos, porque no pueden hacer daño ni tampoco tienen poder para hacer bien”.

Esto está describiendo una imagen, una representación de un ídolo, y se lo compara a un espantapájaros, algo a lo que usted no debería temer. Isaías 44:9 al 17 presenta un cuadro paralelo, pero con más detalles.

A pesar de las similitudes superficiales, Jeremías 10 no está describiendo un árbol de Navidad, ni lo que la gente hace con un árbol de Navidad. He visto a la gente de una iglesia católica postrarse ante las imágenes y ante el altar como acto de respeto y adoración. Pero nunca he visto a nadie ofrecer tal homenaje a un árbol de navidad, y probablemente usted tampoco. Así que tener un árbol de Navidad en la iglesia no es un asunto de falsa adoración. La señora de White, que usted ha creído que era una profeta de Dios, también reconoció que no era una cuestión de falsa adoración. ¿No debemos aceptar sus escritos cuando armonizan con el verdadero significado de las Escrituras, como creo que lo hacen en el presente caso?




¿Hay algo de malo en usar tambores?


¿Hay algo de malo en usar tambores?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Al igual que usted, tampoco tengo mucha confianza en las teorías de la conspiración. No creo que debamos permitir que nuestras prácticas sean dirigidas por ellas, porque considero dudosas. También creo que usted está en lo correcto cuando sugiere que el problema no era en realidad los tambores, sino como son usados.

Usted pregunto qué quiso decir Elena de White en la declaración que usted cito sobre los tambores en el congreso campreste de Indiana en 1900. Siempre es un poco arriesgado aventurarse a decirle a alguien lo que la señora de White quiso decir. En este caso, tenemos relatos de testigos oculares acerca de lo que estaba pasando en el congreso campreste. Son reveladores.

Hay un gran poder que acompaña al movimiento [de la Carne Santa] que esta en pie allí. Persuadiría casi a cualquiera dentro de su alcance, si son concienzudos del todo, y se sientan y escuchan con el menor grado de aprobación, a causa de la música que se usa en la ceremonia. Tienen un órgano, un violonchelo, tres violines, dos flautas, tres panderetas, tres trompas y un bombo, y quizás otros instrumentos que no he mencionado […]. Cuando están en una clave elevada no se puede escuchar una palabra de la congregación en su cantar, ni escuchar nada, a menos que sean chillidos de aquellos que están medio locos […].

Después de un llamado a pasar adelante para orar, unos cuantos de los que se dirigen pasan al frente, para conducir a otros a que vengan; y entonces empiezan a tocar los instrumentos musicales, hasta que usted ni siquiera puede oír sus propios pensamientos; y bajo la efervescencia de estos acordes, consiguen que una gran proporción de la congregación pase al frente vez tras vez. – Informe de S. N. Haskell a E. G. de White, 25 de septiembre de 1900.

Asistí al congreso campestre en septiembre de 1900, que tuvo lugar en Muncie, donde fui testigo de primera mano de la emoción fanática y las actividades de estas personas. Cuando estos fanáticos dirigían los servicios en el pabellón grande, se animaban hasta un tono alto de emoción mediante el uso de instrumentos musicales, tales como: trompetas, flautas, instrumentos de cuerda, panderetas, un órgano y un gran bombo. Gritaban y cantaban sus cantos movidos con la ayuda de instrumentos musicales hasta que se ponían verdaderamente histéricos. Muchas veces los vi después de estas reuniones matutinas, mientras venían a la carpa comedor temblando bastante como si tuvieran parálisis.– Informe de Burton Wade a Arthur L. White, 12 de enero de 1962.

Con este trasfondo, permítame volver a su idea acerca de cómo son usados los tambores. Cuando estaba en la universidad en los años sesenta, tocaba en la banda de la universidad. Fuimos de gira e incluso tocamos para los servicios de iglesia el sábado por la mañana en diversos lugares. En alguna de las piezas sacras incluíamos juiciosamente tambores, un bombo, timbales y platillos. Recuerdo un arreglo de “Firmes y adelante”, por ejemplo, en el que los tambores redoblantes ayudaban a proporcionar el ambiente de marcha. No hubo nada de irreverente ni fuera de lugar sobre esto, según mi opinión. La música era saca y majestuosa. Además, recuerdo que incluso el “Aleluya” del Mesías de Handel usaba timbales. Así que en mi opinión, el problema no son los tambores, sino como son usados.

El problema en los días de la señora de White en Indiana, tal como lo entiendo, fue que los instrumentos fueron utilizados para provocar una excitación entre las personas, que tenía poco que ver con el movimiento del Espíritu Santo. El tipo de música que se utiliza hoy en día en algunas iglesias puede no ser la misma que se utilizó allí, pero muchas cosas parecen semejantes. Melodías bailables adaptadas a palabras sagradas, la música tocada de manera estridente, la excitación provocada y las influencias de corrientes teológicas ajenas a las enseñanzas adventistas son algunas de las que me vienen a la mente. Además, las actuaciones que acompañan a estos cantos tienden a provocar aplausos para el artista, como un entretenimiento, en lugar de agradecimiento a Dios. Estas cosas, en lugar de que instrumentos se utilizan, me parece que son los aspectos importantes. Si resolvemos estos asuntos, no encontraríamos mucha ocasión para discutir si los tambores son apropiados. Creo que eso se resolvería por sí solo.




¿Pudo Cristo haber regresado en 1844?


¿Pudo Cristo haber regresado en 1844?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

He aquí un par de referencias que cumplen los requisitos:

La larga noche de pesar nos somete a prueba, pero la mañana se posterga misericordiosamente, porque si el Maestro viniera ahora, hallaría a muchos sin preparación. La actitud de Dios de no permitir que su pueblo perezca ha sido la razón de tan larga demora. – Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 175, 176 (1868).

Los ángeles de Dios, en sus mensajes para los hombres, representan el tiempo como muy corto. Así me ha sido siempre presentado. Es cierto que el tiempo se ha extendido más de lo que esperábamos. Pero, ¿ha fallado la palabra el Señor? ¡Nunca! Debiera recordarse que las promesas y amenazas de Dios son igualmente condicionales.

Dios ha confiado a su pueblo una obra que debe efectuarse en la tierra. Había de ser dado el mensaje del tercer ángel, las mentes de los creyentes habrían de ser dirigidas al Santuario celestial, donde Cristo ha entrado para hacer expiación por su pueblo. La reforma del dia de reposo había de ser llevada adelante. Debe ser reparada la brecha en la ley de Dios. El mensaje debe ser proclamado con fuerte pregón para que todos los habitantes de la tierra puedan recibir la amonestación. El pueblo de Dios debe purificar su alama mediante la obediencia a la verdad y estar preparado para encontrarse con el sin falta, en su venida.

Si después del gran chasco de 1844 los adventistas se hubiesen mantenido firmes en su fe, y unidos en la providencia de Dios que abría el camino, hubieran proseguido recibiendo el mensaje del tercer ángel y proclamándolo al mundo con el poder del Espíritu Santo, habrían visto la salvación de Dios y el Señor hubiera obrado poderosamente acompañando sus esfuerzos, se habría completado la obra y Cristo habría venido antes de esto para recibir a su pueblo y darle su recompensa.–Mensajes selectos, t. 1, pp. 76,77 (1883).




¿Los eventos del 11 de septiembre cumplieron una profecía de Elena de White?


¿Los eventos del 11 de septiembre cumplieron una profecía de Elena de White?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Tengo un amigo a quien respeto mucho, incluyendo su profundo conocimiento de los escritos de Elena de White, que cree que la señora de White vio en visión la construcción del World Trade Center. Pero tengo que estar en desacuerdo con él. Aunque hay algunas similitudes sorprendentes entre los acontecimientos del 11 de septiembre y lo que la señora de White escribió en las páginas 11 a la 13 del tomo 9 de los Testimonios para la iglesia, también hay algunas diferencias claras. No sé si es el World Trade Center fue catalogado alguna vez como a “prueba de fuego”, como la señora de White describe los edificios que vio. Pero si era o no era, no se consumió por el fuego “como si hubieran sido de brea”. Algo consumido por el fuego como si hubiera sido de brea esta completamente envuelto en llamas, pero el World Trade Center fue destruido por un fuego confinado a unos pocos pisos. Esto debilito la estructura de acero e hizo que los pisos “cayeran como panqueque” uno encima de otro. Si yo viera tal escena y tratara de describirla, no pensaría en la expresión “consumidos como si hubieran sido de brea”.

Ni sé de algo en aquellos eventos que incide que la destrucción vino porque “los bomberos no podían hacer funcionar sus máquinas”. Algunos señalan las máquinas que fueron destruidas, y por lo tanto no podían funcionar. Pero eso fue el resultado del colapso de las torres, y no fue un factor en que los bomberos no pudieran salvar los edificios.

Lo que es más, la señora de White ni siquiera afirmó que los edificios que vio estuvieran en New York; solo dijo que ella estaba en Nueva York cuando tuvo la visión. Desde mi punto de vista, estos son datos que no se corresponden con los hechos del 11 de septiembre. Me parece que las personas tienen que basarse en explicaciones creativas para hacer que estos eventos se ajusten a estas descripciones. Personalmente, creo que ña señora de White vio otro evento, uno que esta posiblemente en el futuro. Pero no he descartado la idea de que ella podría haber visto algo que ocurrió en el pasado en algún oreo lugar (tal vez durante las destrucciones de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo), y simplemente no lo hemos relacionado.

Para mí, la conclusión es que eventos como estos del 11 de septiembre deben recordarnos de la brevedad e incertidumbre de la vida. Más allá de eso, debería recordarnos declaraciones como las que hemos estado discutiendo, que advierten de destrucciones mayores aun por venir al acercarnos al regreso de Jesús. Debería decirnos que el tiempo para este mundo es corto y que tenemos un trabajo urgente que hacer, sobre todo en las ciudades que creemos están destinadas a la destrucción. Si la Biblia y los escritos de la señora de White son correctos, como creo que lo son, entonces las cosas so irán más o menos sin problemas, como lo han estado hasta ahora. Lo que sucederá en este planeta en los momentos finales previos a la venida de Jesús no será agradable. ¡Pero tenemos la seguridad de que las cosas se pondrán después mucho mejor! Podríamos confiar en Jesús para el mañana, y tenemos el privilegio de caminar con él y trabajar hoy por él.




¿Quiénes formarían parte de los 144.000?


¿Quiénes formarían parte de los 144.000?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Usted tiene razón acerca de que esta soplando todo viento de doctrina. Y algunos de los que adoptan posiciones extremas o erróneas pueden, de hecho, ser muy elocuentes y parecer muy bien informados sobre los puntos que están criticando. Pero esto no asegura que están en lo cierto. Hace bien en estar atento (ver El conflicto de los siglos, cap. 41, pp. 706, 707, para la declaración básica de Elena de White sobre este grupo). Lo que sigue son pociones de un documento que examina ciertas declaraciones que la señora de White hizo acerca de los 144.000. (El documento se titula: “Consejo en cuanto al asunto de los 144.000”.) La señora de White no trató de definir quiénes integrarían este grupo, y previno a otros en cuanto a tratar de hacerlo.

Cristo dice que habrá en la iglesia quienes presentaran fabulas y suposiciones, cuando Dios ha dado sublimes, elevadoras, y ennoblecedoras verdades que siempre debieran ser preservadas en la cámara del tesoro de la mente. Cuando los hombres toman esta teoría y aquella otra, cuando están por saber algo que no es necesario que sepan, Dios no los está guiando. No es su plan que los suyos presenten algo que tengan que suponer, que no está enseñado en la Palabra. No es su voluntad que entren en controversias por cuestiones que no los ayudaran espiritualmente, tales como: ¿Quiénes han de componer los 144.000? fuera de duda, esto lo sabrán dentro de poco los que sean elegidos de Dios. – Mensajes selectos, t. 1, p, 205.

La siguiente carta de C. C. Crisler, secretario principal en la oficina de la señora de White, dirigido a ___________, presidente de la Unión del Pacífico, se produjo como respuesta a una petición de el a la hermana White en la que solicitaba alguna luz que ella tuviera con relación a la enseñanza de los 144.000 estarían integrados por estadounidenses solamente, y nadie de otro país […].

La señora de White me instruye que le informe que no tiene más luz salvo que la presentación de incertidumbres como certezas, y promover misterios como verdades reveladas es peligroso y conduce a la desilusión. Ella sugiere edificar sobre las Sagradas Escrituras, el verdadero fundamento, y no en conjeturas personales […].

Ella expreso su satisfacción por el hecho de que yo le incluyera en mi carta las palabras: “Sobre el asunto del significado exacto de los 144.000 la hermana White en repetidas ocasiones nos ha enseñado que el “silencio es elocuencia”.

También comento favorablemente al escuchar las palabras con que finalice: “Por lo que ahora se, nadie sabe toda la verdad del asunto ni lo sabremos hasta que estemos del otro lado del Jordán”. – Patrimonio White, 21 de diciembre de 1964; revisado en septiembre de 1990.




¿Sera la última obra mediadora de Jesús salvar a los hijos de los creyentes?


¿Sera la última obra mediadora de Jesús salvar a los hijos de los creyentes?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Hace más de cuarenta años, el Patrimonio White incluyo esta declaración en una lista de “Citas apócrifas” en el apéndice C en la parte trasera tomo del incide de tres tomos: Comprehensive Index to the Ellen G. White Writings [Índice comprensivo de los escritos de Elena G de White]. Esa lista fue ampliada para nuestro sitio Web (www.WhiteEstate.org), donde usted puede encontrarla en la sección “Issues & Answers” [Problemas y respuestas], bajo el encabezado “Statements Mistakenly Attributed to Ellen G. de White” [Declaraciones atribuidas erróneamente a Elena G. de White]. He aquí lo que dice la entrada:

Ultima obra mediadora de Cristo. La declaración atribuida a la señora de White y relacionada con varias fuentes de referencia tales como la Review and Herald, 1890, 1898, o 1902, sobre que la ultima intercesión de Cristo será a favor de los jóvenes que se han apartado del redil, no pueden ser rastreadas en ninguna fuente de Elena de White. Se insta a los investigadores a leer las siguientes declaraciones: “cuando la tormenta de la persecución caiga realmente sobre nosotros, […] muchos que han dejado el redil regresaran para ir en pos del gran Pastor” (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 400). “El amor de Dios anhela al que ha elegido separarse de él, y pone en acción influencias para traerlo de vuelta a la casa del Padre […]. La misericordia y compasión del amor divino, a manera de una cadena de oro, rodea a cada alma en peligro” (Palabras de vida del gran Maestro, cap. 16, p. 159). “El cielo espera y anhela el regreso de los pródigos que se han alejado del redil para vagar. Muchos de los que se han descarriado pueden ser rescatados por el servicio amante de los hijos de Dios” (En los lugares celestiales, p. 12)

Estos pasajes alternos, que si provienen de los escritos de la señora de White, pueden servir como sustitutos dignos para el que no procede.




¿Tengo que dejar de comer carne para sanarme?


¿Tengo que dejar de comer carne para sanarme?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Usted puede haber estado pensando en esta declaración de Consejos sobre la salud, sección 12, paginas 577:

Entre el pueblo que pretende esperar la próxima venida de Cristo, tendría que haber reformadores mas grandes. La reforma pro salud debe realizar entre nuestro pueblo una obra que todavía no se ha llevado a cabo. Hay quienes deberían estar despiertos al peligro del consumo de carne pero que todavía continúan comiendo la carne de animales, con lo cual ponen en peligro su salud física, mental y espiritual. Muchos que ahora están solo convertidos a medias a la cuestión del consumo de carne, se apartaran del pueblo de Dios y ya no andarán mas con él.

Aunque la señora de White dio tales advertencias sobre los efectos del consumo de carne, reconoció que una dieta vegetariana no sería lo más saludable, ni siquiera posible, en todas las partes del mundo. En algunos lugares no es posible contar con una variedad de platos nutritivos disponibles para sostener el vegetariano. Ella instó a que cada individuo lo hiciera lo mejor que pudiera dentro de sus propias circunstancias. Una de las mejores síntesis de su posición se encuentra en Testimonios para la iglesia, tomo 9, páginas 123 a 133. Fue un mensaje que pronuncio ante la Asociación General de 1909, la ultima a la que asistió. Aquí hay un par de párrafos clave sobre los puntos que estamos discutiendo.

Si pudiese beneficiarnos el satisfacer nuestro deseo de comer carne, no os dirigiría esta suplica; pero se que ellos es imposible. Los alimentos preparados a base de carne perjudican la salud física, y debemos aprender a vivir sin ellos. Los que están en situación de poder seguir un régimen vegetariano, pero prefieren seguir sus propias inclinaciones en este asunto, comiendo y bebiendo como quieren, irán descuidando gradualmente la instrucción que el Señor ha dado tocante a otras fases de la verdad presente, perderán su percepción de lo que es verdad y segaran con toda seguridad lo que hayan sembrado. – Testimonios para la iglesia, t. 9, pp. 125, 126.

No prescribimos un régimen definido, pero decidimos que en los países donde abundan las frutas, los cereales y las nueces, la carne no es el alimento adecuado para el pueblo de Dios. Se me ha indicado que la carne tiende a animalizar la naturaleza, a despojar a los hombres y mujeres del amor y la compasión que debieran sentir por cada cual, y hace predominar las pasiones bajas sobre las facultades más elevadas del ser. Si el comer carne fue alguna vez saludable, no lo es ahora. Los canceres y tumores, y las enfermedades pulmonares se deben mayormente a la costumbre de comer carne.

No hacemos del consumo de la carne una condición para la admisión de los miembros; pero debiéramos considerar la influencia que ejercen sobre otros creyentes profesos que usan carne. Como mensajeros de Dios. ¿no diremos al pueblo: “Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios?” (1 Cor. 10:31). […] La salud del cuerpo debe considerarse como esencial para el crecimiento en la gracia y la adquisición de un carácter templado. Si no se cuida debidamente el estomago, será estorbada la formación de un carácter moral integro. El cerebro y los nervios están en relación intima con el estomago. De los errores practicados en el comer y beber resultan pensamientos hechos erróneos. –ibíd., pp. 127, 128.

En resumen, podríamos decir que la señora de White reconoció y alerto sobre los peligros, físicos, morales y espirituales involucrados en una alimentación a base de carne, sin insistir en que todas las personas en todas las partes del mundo deben dejar de comerla. Si comer carne pone en peligro la salvacion




¿Dijo Elena de White que la iglesia Adventista resistirá hasta el fin?


¿Dijo Elena de White que la iglesia Adventista resistirá hasta el fin?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Cuando pienso en los comentarios de la señora de White al respecto, recuerdo la declaración de que parecerá que la iglesia está a punto de caer, pero no cae; permanece. Se la cito aquí, con el párrafo anterior para el contexto:

Debemos estar listos y a la espera de las órdenes de Dios. Las naciones serán conmovidas en toda su extensión. Se quitara el apoyo a los que proclaman la única norma de justicia de Dios y la única prueba segura del carácter. Y todos los que no se sometan a los decretos de los concilios nacionales y obedezcan las leyes nacionales que ordenan exaltar el día de reposo instituido por el hombre de pecado, por encima del día santo de Dios, sentirán, no solamente el poder opresivo del papado, sino también el del mundo protestante que es la imagen de la bestia.

Satanás llevara a cabo sus milagros para engañar y establecerá su poder por encima de todo lo demás. Puede parecer que la iglesia está por caer, pero no caerá. Ella permanece en pie, mientras los pecadores que hay en Sion son tamizados, mientras la paja es separada del trigo precioso. Es una prueba terrible, y sin embargo tiene que ocurrir. Nadie fuera de aquellos que han estado venciendo mediante la sangre del Cordero y la Palabra de su testimonio será contado con los leales y los fieles, con los que no tiene mancha ni arruga de pecado, con los que no tienen engaño en sus bocas. Debemos despojarnos de nuestra justicia propia y vestirnos con la justicia de Cristo.- Mensajes selectos, t. 2, pp. 436, 437.

En esta declaración queda claro que ella tenía en mente la iglesia que guarda los mandamientos de Dios.




¿Cómo pueden los cristianos resolver mejor los conflictos?


¿Cómo pueden los cristianos resolver mejor los conflictos?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

El siguiente pasaje suele ser útil. Se encuentran en Patriarcas y profetas, capitulo 48, páginas 556 a 558. Es posible que desee retroceder y leer la parte de la historia que procede a este pasaje para tener el cuadro completo.

También puede serle útil un capítulo de Obreros evangélicos en la sección Nuestras relaciones mutuas, bajo el título La disciplina en la iglesia (pp. 515-519).

Se trata de la forma de resolver los conflictos, malentendidos y males en la iglesia. En esencia, el consejo de la señora de White era seguir las instrucciones de Jesús en Mateo 18. Esta es la cita de Patriarcas y Profetas:

¡Cuán a menudo provienen serias dificultades de una simple interpretación errónea, hasta entre aquellos que son guiados por los móviles más dignos! Y sin el ejercicio de la cortesía y la paciencia, ¡qué resultados tan graves y aun fatales pueden sobrevenir! Las diez tribus recordaban como, en el caso de Acán, Dios había reprendido la falta de vigilancia para descubrir los pecados que existían entre ellas. Ahora habían decidido obrar rápida y seriamente; pero tratar de evitar su primer error, habían llegado al extremo opuesto. En vez de hacer una investigación cortes para averiguar los hechos del caso, se habían presentado a sus hermanos con censuras y condenación. Si os hombres de Gad y Rubén hubieran respondido animados del mismo espíritu, el resultado habría sido la guerra. Si bien es importante; por otro lado, que se eviten los juicios duros y las sospechas infundidas.

Muchos que son muy sensibles a la menor crítica dirigida contra su propio comportamiento dan, sin embargo, un trato excesivamente severo a las personas a quienes consideran en el error. La censura y el oprobio no lograron jamás rescatar a nadie de una opinión falsa, sino que más bien han contribuido a alejar a muchos del camino recto, por haberlos inducido a endurecer a su corazón para no dejarse convencer. Un espíritu bondadoso y un comportamiento cortes, afable y paciente pueden salvar a los descarriados y ocultar una multitud de pecados.

La sabiduría manifestada por los hijos de Rubén y sus compañeros es digna de imitación. En tanto que se esforzaban sinceramente para hacer progresar la causa de la verdadera religión, fueron juzgados erróneamente y censurados con severidad; pero no manifestaron resentimiento. Escucharon con toda cortesía y paciencia los cargos que sus hermanos les hacían, antes de tratar de defenderse, y luego les explicaron ampliamente sus móviles y demostraron su inocencia. Así se arregló amigablemente la dificultad que amenazaba tener tan graves consecuencias.

Aun cuando se los acuse falsamente, los que están en lo justo pueden permitirse tener calma y ser considerados. Dios conoce todo lo que los hombres no entienden o interpretan mal, y con toda confianza podemos entregarle nuestro caso en sus manos. El vindicara la causa de los que depositan su confianza en el tan seguramente como saco a luz la culpa de Acán. Los que son movidos por el espíritu de Cristo poseerán la caridad, que todo lo soporta y es benigna.

Dios quiere que haya unión y amor fraternal entre su pueblo. En la oración que elevo Cristo precisamente antes de su crucifixión pidió que sus discípulos fueran uno como él era uno con el Padre, para que el mundo creyera que Dios lo había enviado. Esta oración conmovedora y admirable llegaba a través de los siglos hasta nuestros días, pues sus palabras fueron: “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17:20). Aunque no hemos de sacrificar un solo principio de la verdad, debemos procurar constantemente ese estado de unidad. Es la evidencia de nuestro discipulado, pues Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si Pedro exhorta a la iglesia: “Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1 Ped. 3:8, 9)




¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo?


¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Tras mi respuesta reproduciré un par de párrafos de El Deseado de todas las gentes en los que la señora de White aborda las preguntas que usted ha formulado. (Estos párrafos proceden del capítulo 33). Vera que ella presenta este pecado como la resistencia al llamado del Espíritu Santo para que nos arrepintamos y nos convirtamos a Dios. Incluso ante la evidencia más convincente y los ruegos, somos libres, si lo deseamos, de negarnos a ceder ante Dios. Si resistimos continuamente, con el tiempo no seremos impresionados en absoluto por la obra más poderosa del Espíritu en nuestro favor. Nos habremos colocado a nosotros mismos más allá del alcance de Dios, porque él no viola nuestra voluntad. Dios no puede perdonar este pecado, porque nos negamos a traérselo o incluso escuchar sus suplicas.

¿Cómo podemos saber que no hemos cometido este pecado? Si todavía sentimos el llamado de Dios para rendirle nuestra vida, esa es la obra del Espíritu Santo en nuestro corazón. Si hemos estado resistiendo a su llamado, podemos estar agradecidos de que todavía está obrando en nosotros, y ¡no debemos postergarlo! Debemos hacer una entrega total de nuestra vida a aquel que murió por nosotros. Así como el no retuvo nada, así también no debemos retener nada. La demora o el rechazo son peligrosos. Ahora es el tiempo aceptable, dice la Biblia, ahora es el día de salvación

Precisamente antes de esto, Jesús había realizado por segunda vez el milagro de sanar a un hombre poseído, ciego y mudo, y los fariseos habían reiterado la acusación: “Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios” (Mat. 9:34). Cristo les dijo claramente que al atribuir la obra del Espíritu Santo a Satanás, se estaban separando de la fuente de bendición. Los que habían hablado contra Jesús mismo, sin discernir su carácter divino, podrían ser perdonados; porque podían ser inducidos por el Espíritu Santo a ver su error y arrepentirse. Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Espíritu y declaran que esa obra divina proviene de Satanás, cortan el conducto por el cual Dios puede comunicarse con ellos. Cuando se rechaza finalmente al Espíritu, no hay nada más que Dios pueda hacer por el alma […].

No es Dios quien ciega los ojos del hombre y endurece su corazón. El les manda luz para corregir sus errores, y conducirlos por sendas seguras; es por el rechazo de esa luz que los ojos se ciegan y el corazón se endurece. Con frecuencia, esto se realiza gradual y casi imperceptiblemente. La luz viene al alma a través de la Palabra de Dios, de sus siervos, o por la intervención directa de su Espíritu; pero cuando un rayo de luz se discierne menos claramente. Así aumentan las tinieblas, hasta que anochece en el alma. Así había sucedido con esos dirigentes judíos. Estaban convencidos de que un poder divino acompañaba a Cristo, pero con el fin de resistir a la verdad, atribuyeron la obra de Espíritu Santo a Satanás. Al hacer eso prefirieron deliberadamente el engaño; se entregaron a Satanás, y desde entonces fueron dominados por su poder.- El Deseado de todas las gentes, pp. 288-290.




¿Tenemos que arrodillarnos cuando oramos?


¿Tenemos que arrodillarnos cuando oramos?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Preguntas como la suya surgen porque la señora de White dijo que arrodillarse es “siempre la posición correcta”. Pero, ¿Cómo entendemos ese “siempre”? Hay, en efecto, declaraciones de la señora de White que hablan favorablemente de oraciones ofrecidas en otras posiciones, especialmente de pie. ¿Se está contradiciendo a si misma?

Creo que un vistazo más de cerca revela que no hay contradicción en absoluto. La situación que la señora de White enfrento cuando insistió en arrodillarse fue la oración colectiva antes del sermón. He aquí lo que dijo:

A uno que se había educado durante cinco años en Battle Creek se le pidió que guiara en oración antes de que la Hna. White hablara al pueblo. Pero al verlo permanecer de pie cuando sus labios estaban por abrirse para orar a Dios, experimente la viva necesidad de reprocharlo directamente. Lo llame por su nombre y le dije: “Arrodíllese”. Esta es siempre la posición correcta.- Mensajes selectos, t.2, p. 359.

No tratemos de hacer la declaración de la señora de White sobre una situación particular, aplicable a todas las demás. Yo entiendo que aquí el “siempre” se aplica a la oración principal de la congregación durante el culto de adoración. No se aplica a otras situaciones, como lo indican otras declaraciones que hizo, situaciones tales como “cuando estén caminando o cuando estén ocupados en vuestro trabajo cotidiano” (El ministerio de curación, cap. 43, p. 408).

Cuando representamos a la congragación ante aquel a quien la señora de White llama el “Soberano del universo”, o de hecho, en nuestras oraciones privadas, la posición de rodillas representa adecuadamente nuestra condición como sus súbditos; infunde en nosotros un sentido de nuestra propia pequeñez y debilidad, y muestra respeto por aquel que es mucho mayor nosotros y es “alto y sublime”. Reconoce nuestra dependencia de él. ¿Qué excusa tenemos para no arrodillarnos ante Dios en el culto de la iglesia, cuando venimos a presentar nuestras peticiones formalmente delante de él? Creo que ese es el punto que la señora de White quiso destacar. Pero otras oraciones, para otros fines y en otros lugares, se pueden ofrecer en otras posiciones. De este modo, la Biblia habla, por ejemplo, de Nehemías que ofreció una breve oración por dirección mientras estaba delante del rey de Persia, quien le había hecho una pregunta y esperaba su respuesta. Estas oraciones están bien a la vista de la señora de White.

Por lo tanto, el hecho de que la señora de White aceptara otras posturas en la oración en otras ocasiones, a mi entender, no presenta una contradicción con su afirmación de que arrodillarse “es siempre la posición correcta” para el que está representando a la congregación en la oración principal del culto.




¿Se salvara solamente uno de cada diez adventistas?


¿Se salvara solamente uno de cada diez adventistas?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

¿Dijo Elena de White que “ni uno de cada de diez en la Iglesia Adventista se salvara”? Si es cierto ¿dónde aparece?

No, la señora de White no hizo tal declaración. En la base de datos del CD-ROM, solo hay una referencia a “ni uno de cada de diez”, y se ocupa de la cuestión de cuantos ministros están adecuadamente informados y son competentes para tratar cuestiones de salud. La expresión más común de la señora de White era “ni uno de cada veinte”. Lo más cerca que podemos llegar a lo que pide esta declaración:

Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal. Esa persona estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como cualquier pecador común. Profesan servir a Dios, pero están sirviendo fervientemente a Mamón. Esta obra que se hace a medias es una negación constante de Cristo, más bien que una confesión de Jesús. Muchos han traído a la iglesia su propio espíritu insubordinado, carente de refinamiento. Su gusto espiritual esta pervertido por sus propias corrupciones inmorales y degradantes, y simbolizan al mundo en espíritu, en corazón y en propósito, confirmándose a sí mismos en prácticas lujuriosas, completamente llenos de engaño en su profesa vida cristiana. ¡Viven como pecadores, y pretenden ser cristianos! Los que pretenden ser cristianos y confesar a Cristo deben salir de entre ellos, y no tocar cosa inmunda, y separarse...–Servicio cristiano, p. 33.

Aunque esta es ciertamente una declaración solemne, usted puede observar que no es una predicción de lo que pasara al final, sino que es una declaración de las condiciones actuales en el momento de escribirse. Lo mismo puede decirse de sus otras declaraciones de “ni uno de cada veinte” o “ni uno de cada cien”. El resultado al final dependerá de la respuesta de las personas a los llamados como los que la señora de White hacía, y a los eventos finales mientras se desarrollan.

No debemos tomar estas declaraciones literalmente, porque ni una sola vez Elena de White escribe “ni uno de cada ocho” o “ni uno de cada trece”. Uso las declaraciones de manera figurada, para mostrar la seriedad de lo que estaba aseverando.




¿Qué paso con la divinidad de Cristo en la cruz?


¿Qué paso con la divinidad de Cristo en la cruz?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

No conozco fuentes adventistas contemporáneas que comenten sobre este concepto, aunque ciertamente, puede que haya algunas. Creo que estamos tratando simplemente con uno de los misterios de la encarnación. Jesús era perfectamente Dios y plenamente humano, con sus dos naturalezas combinadas en una sola. He encontrado varias declaraciones más de las que usted citó al respecto en el Comentario bíblico adventista, (t. 5, p. 1.088) en la sección “Comentarios de E. G. de White” en marcos 16:6:

La Deidad no murió. La naturaleza humana del hijo de María, ¿fue cambiada en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No. Las dos naturalezas se mezclaron misteriosamente en una sola persona: el hombre Cristo Jesús. En él moraba toda la plenitud de la Deidad corporalmente. Cuando Cristo fue crucificado, su naturaleza humana fue la que murió. La Deidad no disminuyó y murió; esto habría sido imposible. Cristo, el inmaculado, salvará a cada hijo e hija de Adán que acepte la salvación que se lo ofrece, que consienta en convertirse en hijo o hija de Dios. El Salvador a comprado la raza caída con su propia sangre.

Este es un gran misterio, un misterio que no será comprendido plena y completamente, en toda su grandeza, hasta que los redimidos sean trasladados. Entonces se comprenderán el poder la grandeza y la eficacia de la dádiva de Dios para el hombre. Pero el enemigo ha decidido que esta dádiva sea oscurecida hasta el punto de que quede reducida a nada (Carta 208, 1904) […].

“Yo soy la resurrección y la vida”. El que había dicho: “Pongo mi vida, para volverla a tomar” salió de la tumba por la vida que estaba en él mismo. La humanidad murió: la divinidad no murió. Por su divinidad Cristo tenía el poder para romper las ataduras de la muerte. Él declara que tiene vida en sí mismo para dar vida a quienes les plazca.

Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son recipientes de la vida del Hijo de Dios. No importa cuán capaces y talentosos sean, no importa cuán grandes sean tus aptitudes, reciben nuevamente la vida de la Fuente de toda la vida. Él es el origen, la fuente de vida. Solo Aquel que es el único que tiene inmortalidad, que mora en luz, y vida, podía decir: “Tengo poder para ponerla [su vida], y tengo poder para volverla a tomar” […].

Cristo fue invertido con el derecho de dar inmortalidad. La vida que había entregado en su humanidad, la tomó otra vez y la dio a la humanidad. “Yo he venido”, dice él, “para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”. – Youth Instructor [El instructor juvenil], 4 de agosto de 1898.

Si Dios es por definición inmortal, ¿Cómo puede morir a la Deidad? Como dijo la señora de White: “Eso habría sido imposible”. Sin embargo, Jesús murió, y su muerte afecto incluso su divinidad. No murió, pero al menos estaba inerte en la tumba. No entiendo toso esto, pero creo que algo al respecto debe haber pasado. Tal vez esta será uno de los temas de la salvación que examinaremos por la eternidad.




¿Conservará Jesús su cuerpo humano para siempre?


¿Conservará Jesús su cuerpo humano para siempre?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Probablemente la declaración mejor conocida que resp0onde a su pregunta aparece en El Deseado de todas las gentes, capitulo 1, pagina 17:

Por medio de su vida y muerte, Cristo logró aun más que recuperar de la ruina lo forjado a través del pecado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado. Al tomar nuestra naturaleza el salvador se vinculó con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de romper. A través de las edades eternas está ligado a nosotros. “De tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito” (Juan 3:16). Lo dio no solo para llevar nuestros pecados y morir como nuestro sacrificio; lo dio a la raza caída. Para asegurarnos de su inmutable concejo de paz, Dios dio a su hijo unigénito para que llegase a ser uno más de la familia humana y retuviese para siempre su naturaleza humana. Tal es la garantía de que Dios cumplirá su palabra. “Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro”. Dios adopto la naturaleza humana en la persona de su Hijo, y la ha llevado al más alto cielo. Es “el Hijo del hombre” quien comparte el trono del universo. Es “el Hijo del hombre” cuyo nombre será llamado: “Admirable, Concejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isa 9:6). El Yo Soy es el Mediador entre Dios y la humanidad, que pone su mano sobre ambos. El que es “santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores”, no se avergüenza de llamarnos hermanos (Heb. 7:26; 2:11). En Cristo, la familia de la tierra y la familia están ligadas. Cristo glorificado es nuestro hermano. El cielo está guardado como reliquia en la humanidad, y la humanidad está incluida en el seno del Amor infinito.




¿Han sido cambiadas las palabras de nuestras Biblias?


¿Han sido cambiadas las palabras de nuestras Biblias?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Creo que cuando la señora de White escribió acerca de los “sabios” que -2en algunos casos cambiaron las palabras, creyendo que estaban haciendo más claro su sentido” ella no estaba pensando en las nuevas traducciones de la biblia ni en los comentarios. Más bien, se refería a los tiempos en que las únicas copias de la Biblia eran hechas a mano y por lo tanto, eran pocas en comparación a lo que tenemos hoy.

En total, actualmente hay varios miles de manuscritos de porciones, y de vez en cuando de todo el Nuevo Testamento, algunos que datan hasta el siglo segundo d.C., pero la mayoría son los de los siglos posteriores hasta aproximadamente el siglo XVI. No hay dos de estos manuscritos que sean iguales en cada detalle. Puede haber diferencias de ortografía, errores ocasionales de la copia en la que se deja una palabra o una línea o se repite, y así sucesivamente. Y luego están las diferencias de redacción. Muchas de las traducciones modernas le informarán acerca de estas diferencias en las notas al pie en la parte inferior de la página.

La señora de White, creo, estaba comentando sobre la tendencia de algunos escribas, mientras copiaban, de hacer que el texto diga lo que “debe” decir, para “aclarar” los significados que eran oscuros o problemáticos para ellos, haciendo que el texto se ajustara a lo que creían. Sin embargo, ella expreso su confianza en nuestra capacidad de encontrar la verdad en las Escrituras mediante la comparación de una parte de la Escritura con otra, de modo que nadie se extraviara. Y de hecho, el número de manuscrito que tenemos para cada porción de la Escritura (por lo que podemos compararlos) y las formas que tenemos de evaluar las variaciones, nos han dado incluso mayor confianza de que tenemos el texto de la Biblia tan parecido dentro de lo posible a como fue escrito originalmente.

En otro lugar, en Mensajes selectos, tomo 1, página 18, la señora de White comento al respecto algo parecido al pasaje que usted ha citado:

Algunos nos miran con seriedad y dicen: “¿No creen que debe haber habido algún error de copista o de traductor?” todo esto es probable, y aquellos que son tan estrechos para vacilar por esto y tropezar en esta posibilidad o probabilidad, estarían también listos para tropezar en los misterios de la Palabra inspirada, porque su débil mente no puede discernir los propósitos de Dios. Si, tropezarían con la misma facilidad en los claros hechos que acepta la mente común que discierne lo Divino, y para la cual las declaraciones de Dios son claras y bellas, llenas de meollo y de grosura. Todos los errores no ocasionaran dificultad a un alma ni harán que ningún pie tropiece, a menos que se trate de alguien que elaboraría dificultades de la más sencilla verdad revelada.

A pesar de reconocer que tales problemas podrían haber ocurrido, ella tenía una confianza ilimitada en la Biblia. Ella continúa diciendo, en las páginas 19 y 20:




¿Son peligrosas las traducciones modernas de la Biblia?


¿Son peligrosas las traducciones modernas de la Biblia?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

No conozco ninguna declaración de la señora de White advirtiendo en contra de que las nuevas versiones de la Biblia se harían para esparcir falsedades. Tenemos un documento concerniente al uso de las diferentes versiones de la Escritura de la señora de White misma. Revela algo sobre su actitud hacia la variedad de traducciones de la Biblia:

En sus escritos Elena de White hizo usos de las varias traducciones inglesas de las Santas Escrituras que estaban disponibles en sus días. Sin embargo, ella no comenta directamente sobre los méritos relativos de estas versiones, pero es claro por su práctica que ella reconocía la conveniencia de utilizar lo mejor de todas las versiones de la Biblia. Lo que ella escribió coloca un amplio fundamento para un enfoque sin prejuicios a las muchas traducciones de Texto Sagrado […].

Sobre la actitud de la señora de White hacia la revisión de la Biblia inglesa de 1880, su hijo, W. C. White, informa:

“Antes de que se publicaran la Versión Revisada, se filtraron declaraciones del comité tocante a los cambios que pretendían hacer. Puse a mi madre en conocimiento de esto, y ella me dio una información muy sorprendente en cuanto a estas Escrituras. Esto me condujo a creer que la revisión, cuando estuviera disponible, sería un asunto de gran utilidad para nosotros” (W. C. White, DF 579 [1931]; Ministry [Ministerio], abril, 1947, p. 17).

Es significativo que casi inmediatamente después de la aparición de la Versión Inglesa Revisada, la señora de White hizo uso de la misma en sus libros, como hizo con la American Standart Revisión cuando estuvo disponible en 1901 […].

En cuanto a la actitud de la señora de White referente a las revisiones de 1885 y 1901, y el uso que ella hizo de estas en la predicación y la escritura, su hijo, W. C. White, quien estuvo asociado estrechamente con ella en su ministerio publico y en la preparación y publicación de sus libros, escribió en 1931: “No conozco nada en los escritos de E. G. de White, ni puedo record nada de las conversaciones de la hermana White, que diera a entender que ella sentía que hubiera algún mal en el uso de la Versión Revisada […].

“Mientras se preparaban los manuscritos para sus nuevos libros y para ediciones limitadas de libros ya publicados, pusimos en conocimiento de la hermana White tanto como la hermana Davis, el hecho de que estaba usando textos que estaban traducidos de manera más clara en la Versión Revisada. La hermana White estudio cada caso cuidadosamente, y en algunos nos instruyó a utilizar la Versión Revisada. En otros nos instruyó a ceñirnos a la Versión Autorizada, la King James version.

“Cuando Testimonios para la Iglesia, el como 8, fue publicado y parecía conveniente hacer algunas citas extensas de los Salmos, se le hizo notar a la señora de White que era preferible la Versión Revisada de estos Salmos, y que al utilizar la forma de versos en blanco los pasajes eran más legibles: La hermana White considero el asunto reflexivamente, y nos instruyó a usar la Versión Revisada”. –Arthur L. White, The E. G. White Counsel on Versions of the Bible [El consejo de E. G. de White sobre versiones de la Biblia].




¿Dijo algo Elena de White sobre los dinosaurios?


¿Dijo algo Elena de White sobre los dinosaurios?

Elena de White no menciono a los dinosaurios por nombre. Sin embargo, muchas personas creen que ella se refirió a ellos en declaraciones tales como la siguiente, de los libros Spiritual Gifts [Dones Espirituales]. Si esto es correcto, la primera declaración responde su pregunta de si estuvieron en el arca:

Todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies confusas que Dios no creo, que fueron el resultado de amalgamación, fueron destruidas por el diluvio. –Spirituals Gifts [Dones Espirituales], t. 3, p. 75.

En la tierra, en las montañas y en los valles se encuentran huesos de seres humanos y animales, los cuales muestran que existieron animales y seres humanos muchos mayores que los que existen hoy día. Me fue mostrado que existieron antes del diluvio animales muy grandes y poderosos que hoy no existen. A veces también se encuentran instrumentos de guerra, así como madera petrificada. Debido a que los huesos de los seres humanos y de los animales encontrados son muchos más grandes que los seres humanos y animales que viven actualmente, o que han vivido por muchas generaciones pasadas, algunos concluyen que la tierra fue poblada mucho antes del registro de la creación por una raza de seres de tamaño muy superior a los de la actualidad. –Spiritual Gifts [Dones espirituales], t. 4, p. 121.

La primera declaración indica que las “especies confusas que Dios no creo” fueron resultado de la amalgamación”, y que no fueron preservados en el arca, sino que perecieron en el diluvio. La señora de White no explico cómo ocurrió este cruzamiento. Los intentos por definirla de manera más cabal son por necesidad para especulación. No sé si los seres humanos tuvieron o no tuvieron que ver con esto. La señora de White sencillamente lo no dice.




¿Escribieron los asistentes literarios de Elena de White sus libros?


¿Escribieron los asistentes literarios de Elena de White sus libros?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

No conozco cual es el punto específico que semana el articulo al que usted se refiere en relación con el trato a Fannie Bolton por parte de la señora White. Si está interesado, puede obtener una copia de The Frannie Bolton Story [La Historia de Fannie Bolton], una colección de todas las cartas conocidas de Elena de White, Fannie Bolton y sus asociadas que tiene relación con estos asuntos, bajándolo en la página Web del Patrimonio White.

Le puedo ayudar más directamente con la pregunta de si la señora de White o sus ayudantes literarios escribieron sus materiales. En nuestro sitio Web, www.WhiteEstate.org, en la sección “Asuntos y Respuestas”, se encuentra un apartado titulado “Preguntas y respuestas acerca de Elena de White”. Incluye el material que sigue:

¿Qué estaban autorizados a hacer los secretarios y colaboradores literarios de Elena de White, en cuanto a sus escritos?

Elena de White no siempre usaba gramática perfecta, ortografía, puntuación, en la hechura de frases o párrafos de su escritura. Ella reconoció francamente la carencia de tales habilidades técnicas. En 1873 se lamentaba: “Yo no soy una persona de letras. No puedo preparar mis propios escritos para la impresión. […] No soy experta en gramática” (Mensajes selectos, t. 3, p.100). Ella era consciente de su necesidad de que otros ayudaran en la preparación de sus manuscritos para su publicación. W. C. White describe los límites que su madre estableció para sus colaboradores:

“A los copistas de mamá se les encargaba la labor de corregir los errores gramaticales, de eliminar repeticiones innecesarias y de agrupar los párrafos y secciones en su mejor orden […].

“los colaboradores de mama de experiencia, como las hermanas Davis, Burnham, Bolton, Peck y Hare, que están muy familiarizados con sus escritos, están autorizados a tomar una frase, un párrafo, o una sección de un manuscrito e incorporarlo en otro manuscrito donde se expresó el mismo pensamiento, pero no con tanta claridad. Pero ninguno de los colaboradores de mi madre está autorizado a añadir a los manuscritos, mediante la introducción de sus propios pensamientos” (W.C. White a G. A. Irwin, 7 de mayo de 1900)

Mientras se estaban preparando para los capítulos de cada libro, Elena de White era consultada constantemente, y cuando el trabajo se completaba, se le daba a ella para su aprobación final.

A la edad de 75 años, explico su trabajo a su hermana, Mary:

“Ahora bien, mi hermana, no creas que me he olvidado de ti; porque no lo he hecho. Sabes que tengo libros que escribir. Mi último esfuerzo es un libro sobre la verdadera educación. La escritura de este libro ha sido muy difícil para mí, pero está casi terminado. Estoy terminando el ultimo capitulo. Este libro no tendrá tanto material como hay en algunas de mis obras más grandes, pero la instrucción que incluye es importante. Continuamente siento la necesidad de la ayuda de Dios.

“Sigo siendo tan activa como siempre. No estoy decrepita en el menor sentido. Puedo hacer mucho trabajo, escribiendo y hablando como lo hacía hace años.

“Volví a leer todo lo que fue copiado, para ver si esta como debe ser. Leí todo el manuscrito del libro antes de mandarlo al impresor. De manera que puedes ver que mi tiempo está muy ocupado” (Carta 133, 1902).

Hay abundantes testimonios de los secretarios de la señora de White, no solo en declaraciones públicas, sino en la correspondencia privada con los editores, de que trabajan dolo en lo que ella había escrito; que ellos no escribían material para ella.

Fannie Bolton se retractó públicamente de su afirmación de que ella había escrito los materiales de la señora de White. La encontrara en el documento que le mencione. Más tarde, después de que tanto Fannie Bolton como la señora de White habían muerto, un crítico de la señora de White afirmó que tenis pruebas irrefutables de que Fannie, y no la señora de White, había escrito El camino a Cristo. Pero nunca expreso dicha prueba. De hecho, el argumento era un disparate porque se puede encontrar porciones de El camino a Cristo en material que la señora de White escribió y publico antes de que hubiera conocido a Fannie Bolton. El camino a Cristo, al igual que muchos de los últimos libros de la señora de White, fue elaborado a partir de sus primeros escritos, tanto publicados como inéditos, que fueron organizados en el libro que hoy conocemos. Así que ahí está la prueba de que se trataba de material de la señora de White, no de Fannie.




¿Qué significa la declaración de Elena de White sobre el cruzamiento o amalgamación?


¿Qué significa la declaración de Elena de White sobre el cruzamiento o amalgamación?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

En enero de 1995, un autor de la Adventist Review [Revista Adventista] respondió a una pregunta de un lector que dijo que la señora de White había aseverado de un apareamiento fecundo de los humanos y animales. Tal vez este es el elemento que usted recuerda hacer leído, para poner la respuesta en pocas palabras, la afirmación de que la señora de White dijo esto simplemente no era cierta, ella no dijo eso.

El texto siguiente se encuentra en las páginas 491 y 492 del libro Mensajera del Señor, un libro informativo y muy útil de Herbert E. Douglass.

Los críticos han acusado de que Elena de White escribió en 1864 (publicado nuevamente en 1970) que seres humanos cohabitaron en un tiempo con animales y que su descendencia produjo ciertas razas que existen en la actualidad. La declaración reza así: “Pero si hubo un pecado por encima de otro que requería la destrucción de la raza por el diluvio, fue el vil crimen del cruzamiento de hombre y bestia que desfiguro la imagen de Dios y causo confusión en todas partes. Dios se propuso destruir por un diluvio a esa raza poderosa y longeva que había corrompido sus caminos delante de él” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], t. 3, p. 64).

Ningún diccionario ha usado jamás la palabra “cruzamiento” para describir la cohabitación del hombre con la bestia. […] El uso del siglo XIX incluía la mezcla de diversas razas […].

En otras dos ocasiones, la señora de White uso la palabra amalgamation [“amalgamación” y “cruzamiento”]. La empleo metafóricamente, al comparar a los creyentes fieles con las personas del mundo. [Nota: “Aquellos que profesan ser seguidores de Cristo, deberían ser agentes vivientes que cooperen con las inteligencias celestiales; pero al unirse con el mundo, el carácter del pueblo de Dios se empaña, y mediante la amalgamación con lo corrupto, el oro fino se vuelve opaco” (Review and Herald, 23 de agosto, 1892)].

Y la uso para describir el origen de las plantas venenosas y otras irregularidades en el mundo biológico: “Toda hierba perniciosa es de su [Satanás] siembra, y mediante sus ingeniosos métodos de cruzamiento [amalgamation, en original ingles] ha corrompido la tierra con cizaña” (Mensajes selectos, t. 2, p. 331).

Al reconocer que Satanás ha sido un agente activo en la corrupción del plan de Dios para el hombre, las bestias, las plantas, etcétera, podemos comprender mejor lo que Elena de White puede haber querido decir cuando describió los resultados del cruzamiento. Aquello que “desfiguro la imagen de Dios” en el hombre y que “confundió las especies [de animales]” ha sido el trabajo de Satanás con la cooperación de los seres humanos. Ese “cruzamiento [amalgamación] de hombre y [de] bestia, como puede verse en las variedades casi infinitas delas especies de animales, y en ciertas razas de hombres”, llega a ser comprensible.

La señora de White nunca insinuó la existencia de seres subhumanos o de ninguna clase de relación animal-humana hibrida. Ella hablo de “especies de animales” y de “razas de hombres”, pero no de ninguna clase de cruzamiento de animales con seres humanos.

Aquí está la declaración clave que en mi opinión nos ayuda a determinar lo que la señora de White quiso decir, o al menos lo que ella no quiso decir:

“todas las especies de animales que Dios había creado fueron preservadas en el arca. Las especies confusas que Dios no creo, que fueron resultado de la amalgamación, fueron destruidas por el diluvio ha habido amalgama de hombres y bestias, como puede verse en la casi interminable variedad de especies de animales y en ciertas razas de hombres” (Spiritual Gifts [Dones espirituales], t. 3, p. 75).

La pregunta es si la “amalgama de hombre y bestia” aquí significa la fusión de seres humanos con bestias o fusión de seres humanos con seres humanos y de bestias con bestias. Aunque no estoy del todo seguro de que a señora White tenía en mente con esta declaración (la que excluyo de reediciones posteriores de este material), tengo que concluir que ella tuvo la última interpretación en mente, ya que este cruzamiento, dijo, ha traído “la casi interminable variedad de especies de animales”.

Piense en ello. La gran variedad de animales ¿vino como resultado de la unión del ser humano con la bestia? Nadie que conozco sostiene que esta gran variedad se debe a ese “cruzamiento o amalgamación”, ni he oído a nadie tratar de afirmar que la señora de White creía eso de los animales. Sus críticos siempre se centran en la cuestión más limitada de algunas especies intermedias, en pate humanas y en parte bestias, y a menudo tratan de decir que la referencia a “ciertas razas de hombres” indica que consideraba qie los afroamericanos eran el resultado de tal cruce. No lo creo. Lo que en realidad dijo en este párrafo es incompatible, en mi opinión, con la idea de que los descendientes se formaron por la unión de seres humanos y animales. Tenga en cuenta que en la última frase de la declaración, ella diferencio claramente al hombre del animal, incluso después que la amalgamación hubo ocurrido. ¿Dónde estaría la línea divisoria, si los dos se habían cruzado? Además, Elena de White no hizo ninguna conexión entre esta amalgama y los afroamericanos.

Es mucho más fácil decir lo que creo que la señora de White no dijo, que tratar de mostrar lo que ella dijo. Si ella no tenía la intención de transmitir la idea del cruzamiento de los seres humanos con bestias, entonces debió de haber querido decir la amalgamación del ser humano con el ser humano y de los animales con los animales, cuyos resultados, dijo, todavía se podían ver en la gran variedad en el reino animal y en ciertas razas de hombres.

En cuanto a la amalgamación entre los seres humanos y lo que la señora de White pudo haber querido decir con eso, no tenemos mucho que decir tampoco. Lo más cercano que conozco en los escritos de la señora de White es su explicación de Génesis 6:2, en Patriarcas y profetas, pagina 68. Allí ella afirma que cuando “Vieron los hijos de Dios [descendientes de Set] que las hijas de los hombres [descendientes de Caín] eran hermosas” y se casaron con ellas, “El pecado se extendió por toda la tierra como una lepra mortal”.

¿Tenía la señora de White este tipo de cruce en mente en su declaración de amalgamación o cruzamiento? No lo sé. Esta interpretación tiene la virtud de citas comparables: cuando la Biblia nos da la mezcla de los hijos de Dios” con las hijas de los hombres” como una causa que llevo al Diluvio, la señora de White de manera análoga enumera la amalgamación como la causa tal. ¿Estaba dando a entender que se trataba de la misma transgresión? No creo que podamos determinar esto lo suficientemente bien como para satisfacer a todos.




¿Está mal tener reuniones de la Junta de iglesia en sábado?


¿Está mal tener reuniones de la Junta de iglesia en sábado?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Usted ha planteado una pregunta interesante. No he encontrado una respuesta específica a ella en la búsqueda que hice en los escritos de la señora de White, por lo que podemos mirar a otras instituciones que puedan ser más o menos semejantes a la que nos interesa.

Cuando busqué la frase “reuniones de negocios” en el mismo párrafo que la palabra sábado, encontré la siguiente referencia en la biografía de seis tomos sobre la señora de White escrita por Arthur L. White:

El asunto [de organizar o no organizar y registrar oficialmente a la iglesia para que pudiera poseer bienes con seguridad] osciló de acá para allá en los próximos seis meses, con alguna referencia a ello en la mayoría de los números de la Review (Revista Adventista). Luego vino la convocatoria de un congreso general en Battle Creek, comenzando el viernes 28 de septiembre, para considerar la protección de la obra a través de algún tipo de organización.

Debido a la importancia del congreso, sus actas de negocio se presentaron en detalle en los números de la Review and Herald del 9, 16 y 23 de octubre. Las reuniones de negocios comenzaron el 29 de septiembre inmediatamente después del sábado, con la elección de Joseph Bates como presidente.

Teniendo en cuenta el debate que había estado ocurriendo en la Review, los asistentes al congreso comenzaron inmediatamente una larga discusión. Estaba claro que la mayoría veía negativamente cualquier medida hacia la organización. Las reuniones continuaron hasta la noche después del sábado, y el domingo por la mañana y por la tarde, terminando finalmente con la adopción de lo siguiente […]. – Ellen G. White: The Early Years 1827 – 1862 [Elena G. de White: los primeros años 1827 – 1862], t. 1, p. 421.

La reunión mencionada anteriormente tenía que ver con la organización de nuestro movimiento como un cuerpo legalmente reconocido. Los líderes de la iglesia esperaron hasta después del sábado para tratar el asunto. Recuerdo que en las reuniones de la Asociación General, incluso hoy en día, las reuniones de negocios se lleva a cabo en horas no sabáticas, y las reuniones del sábado son dedicadas a asuntos inspiradores.

Sin embargo, el punto que usted plantea sobre la planificación de distribuir tratados, ayudar a los necesitados, etcétera, como parte del ministerio espiritual de la iglesia, parece tener cierta validez. No me siento calificado para decir que al hacer dicha planificación durante el sábado esté mal, pero me hago varias preguntas al pensar en esto: ¿Cómo quiere el Señor que yo pase las horas sagradas del sábado a fin de cumplir mejor su propósito? ¿Estoy dispuesto a programar estas sesiones en sábado para que no interfieran con mis planes para los otros seis días? Si no programara estas reuniones en sábado, ¿cómo aprovecharía el tiempo? ¿Recibiría más de las bendiciones que el Señor ha dispuesto que el sábado me traiga, o lo usaría de maneras que resultarían en menos bendiciones?




¿Está prohibido a los adventistas tener reuniones sociales de iglesia?


¿Está prohibido a los adventistas tener reuniones sociales de iglesia?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

La señora de White no se oponía a tales cosas. Por ejemplo, ella escribió: “Nuestras relaciones sociales no deberían ser dirigidas por los dictados de las costumbres del mundo, sino por el Espíritu de Cristo y por las enseñanzas de su Palabra” (El ministerio de curación, cap. 28, p. 272). Esa es la diferencia. Ella condenó las reuniones sociales de otras iglesias que eran incompatibles con los valores y normas cristianas. No se estaba refiriendo aquí a las reuniones sociales de iglesia en las que las personas no “participan en festines y en escenas de diversión que degradan la religión de Jesucristo”.

Testimonios para los ministros, capítulo 7, páginas 99 y 100, contiene la siguiente nota en cuanto a las reuniones sociales. Tome en cuenta el contraste:

Las reuniones para tener intercambio social pueden hacerse de tal manera que sean provechosas e instructivas en el más alto grado cuando los que se reúnen para intercambiar pensamientos con respecto a la Palabra de Dios, o para considerar métodos sobre cómo hacer progresar su obra y hacer el bien a sus semejantes. Cuando no se hace ni dice nada que agravie al Espíritu Santo de Dios, sino que se lo considera como un huésped bienvenido, entonces Dios es honrado, y los que se reúnen son refrigerados y fortalecidos […].

Pero en Battle Creek ha habido una clase de reuniones sociales de carácter enteramente distinto, reuniones de placer que han sido una desgracia para nuestras instituciones y para la iglesia. Estimulan el orgullo en el vestir, los adornos personales.

Todos querían pasar por personas brillantes, y se entregaban a la hilaridad, las bromas tontas, la adulación barata y grosera, y las risotadas estruendosas. Los ojos centelleaban, las mejillas estaban encendidas, la conciencia dormía. Mientras comían, bebían y se divertían, hacían lo mejor que podían para olvidar a Dios. La escena de placer era su paraíso.

La señora de White señaló que Jesús no se oponía a las reuniones adecuadas.

Jesús condenaba la complacencia propia a todas sus formas; sin embargo, era de naturaleza sociable. Aceptaba la hospitalidad de todas las clases, visitaba los hogares de los ricos y de los pobres, de los sabios y de los ignorantes, y trataba de elevar sus pensamientos de los asuntos comunes de la vida, a cosas espirituales y eternas. No autorizaba la disipación, y ni una sombra de liviandad mundanal manchó su conducta; sin embargo, hallaba placer en las escenas de felicidad inocente, y con su presencia sancionaba las reuniones sociales. – El hogar cristiano, cap. 80, p. 437.




¿Indicó Elena de White que no deberíamos usar anillos de bodas?


¿Indicó Elena de White que no deberíamos usar anillos de bodas?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Solamente hay una declaración conocida de la señora de White que habla explícitamente del anillo de bodas. Esta publicada en Testimonios para los ministros, cap. 21, páginas 196 y 197. Fue escrita a los misioneros estadounidenses en Australia, donde el uso del anillo de bodas era una costumbre bien establecida. Aquí está su declaración, con uno o dos párrafos anteriores, para ver el contexto.

En el comer, el vestir y el amueblamiento de nuestra escuela necesitamos conservar la sencillez de la verdadera piedad. Muchos se negarán a sí mismos y se sacrificarán con el fin de que la obra misionera tenga éxito, y si ellos vieran estos fondos gastados en las telas más caras y en los más costosos muebles o artículos para la mesa de la comunión, esto tendría una muy desafortunada influencia sobre esos hermanos y hermanas. Nada podría obrar en forma más decidida contra nuestra utilidad presente y futura en nuestro país. La primerísima lección que debemos enseñar a nuestros alumnos es la abnegación. Que sus ojos, sus sentidos, capten la lección; que todo el mobiliario de la escuela transmita instrucción práctica en el sentido de que la obra puede avanzar solo mediante un sacrificio constante […]

Nuestros pastores y sus esposas deben ser ejemplos de sencillez en el vestir; deben vestir en forma prolija, cómoda, usando buenas telas, pero evitando cualquier cosa como extravagancias y adornos, aunque no sean costosos, porque estas cosas hablan en contra de nosotros. Debemos educar a los jóvenes a vestir con sencillez, sencillez con pulcritud. Que los adornos innecesarios sean dejados de lado, aun cuando su costo sea ínfimo […]

Algunos se han preocupados con respecto al uso del anillo de compromiso y les parece que las esposas de nuestros ministros deben amoldarse a esa costumbre. Todo eso es innecesario. Tengan las esposas de los pastores el enlace de oro que liga su alma a Jesucristo: un carácter puro y santo, el amor verdadero, la mansedumbre y la piedad que son los frutos producidos por el árbol cristiano, y su influencia estará segura en cualquier parte.

Que el no cumplimiento de la costumbre produzca comentarios no es una buena razón para adoptarla. Los norteamericanos pueden hacer su descargo al declarar sencillamente que en su país la costumbre no se considera obligatoria. No necesitamos llevar el símbolo porque no somos infieles a nuestros votos matrimoniales, así como llevar el anillo no prueba que somos fieles.

Me preocupa profundamente este proceso de fermentación que parece acontecer entre nosotros: la conformidad con las costumbres y modas. No debiera gastarse un centavo en un anillo de oro para testificar que somos casados.

En los países donde la costumbre impera, no nos sentimos obligados a condenar a aquellos que usan su anillo de compromiso; llévenlo si pueden hacerlo a conciencia; pero ninguno de nuestros misioneros debe sentir que llevar un anillo acrecentará su influencia en una jota o una tilde. Si son cristianos, ello se manifestará en su carácter semejante al de Cristo, en sus palabras, en sus obras, en el hogar, en su trato con los demás; se evidenciará por medio de su paciencia, longanimidad y bondad. Manifestarán el espíritu del Maestro, poseerán su belleza de carácter, su hermoso temperamento y su corazón compasivo.

Usted notará que la señora de White no prohibió el uso del anillo, pero dijo que “en países donde la costumbre es imperativa”, es decir, donde es un “criterio de virtud” (para utilizar la frase de W. C. White), ella no tenía reparos a que las personas usaran el anillo “si pueden hacerlo a conciencia”. Por la última expresión, creo que quiso decir que debieran sopesar el asunto cuidadosamente, conscientes del posible lado negativo de llevar el anillo, y entonces usarlo solo si están convencidos de que esto es lo que deberían hacer. En América del Norte el uso más extendido del anillo de bodas parece haber ido acompañado de una mayor utilización de otros tipos de joyas por nuestro pueblo: anillos de varias clases, aretes, collares, brazaletes e incluso varios “piercings”. Este es el peligro práctico que confronta la iglesia.




¿Nos enviara Dios nueva luz antes de que Jesús regrese?


¿Nos enviara Dios nueva luz antes de que Jesús regrese?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

No conozco una declaración de la señora de White que afirme que ninguna nueva luz ha de ser revelada antes de que Jesús regrese. Me parece que ella siempre dejo abierta la posibilidad de que descubriéramos nueva luz. Durante su vida no descarto a nadie que viniera diciendo tener nueva luz, sino que les dijo como manejarlo: “Llévenla a los hermanos de experiencia, preséntenlo delante de ellos, y dejen que ellos determinen si ven alguna importancia en ella. Si lo hacen, bien, busquen nuevas oportunidades para darla a conocer. Si no lo hacen deséchenla” (ver, por ejemplo, Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 272, 273). Estas instrucciones no habrían sido necesarias si no hubiera más luz que pudiera ser revelada.

La señora de White escribió:

Es un hecho que tenemos la verdad, y debemos sostener con tenacidad las posiciones que no pueden ser mimadas; pero no hay que mirar con sospecha a cualquier nueva luz que Dios pueda enviar, y decir: En realidad no podemos ver que necesitamos más luz que la antigua verdad que hasta ahora hemos recibido, y en la estamos establecidos. Mientras mantenemos esta posición, el testimonio del Testigo Fiel aplica a nuestros casos la reprensión: “pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estas desnudo”. Aquellos que se sienten ricos y enriquecidos con bienes y sin necesidad de nada, están en una condición de ceguera en cuanto a su verdadera condición ante Dios, y no lo saben.- Review and Herald, 7 de agosto de 1989 (Counsels to Writers and Editors [Consejos para escritores y editores], p.33).

Aunque la señora de White dijo que siempre tenemos que estar abiertos a nueva luz, también advirtió:

Satanás espera envolver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que esta por sobrevenir a la tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque, será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo. Se levantaran hombres y mujeres, profesando tener alguna nueva luz o alguna nueva revelación que tratara de conmover la fe en los antiguos hitos. Sus doctrinas no soportaran la prueba de la Palabra de Dios, pero habrá almas que serán engañadas.- Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 275.




¿Podemos celebrar la fiesta de la Pascua?


¿Podemos celebrar la fiesta de la Pascua?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

La Iglesia Católica permitió, y quizás alentó, la adopción de algunos símbolos paganos de fertilidad de la primavera, y han llegado a formar parte de muchas celebraciones de Pascua. Este es el origen de los huevos de Pascua, y los conejos de Pascua, por ejemplo, tanto los huevos como los conejos eran símbolos de fertilidad. El mismo nombre de la fiesta en inglés, Easter, es probablemente adaptado del nombre de la diosa Astarté (Ishtar). Este tipo de cosas contribuye en gran medida a explicar el porqué algunos adventistas reaccionar intensamente en contra de la Pascua.

Aunque en algunos aspectos comparto sus preocupaciones, no comparto su solución. La señora de White se oponía a que adoptáramos todos los símbolos de la Iglesia Católica y sus iglesias hijas, y la mayoría de los adventistas estarán de acuerdo con la señora de White acerca de esto. Pero nunca existirá un momento en que sea inapropiado reconocer y regocijarse con la muerte y la resurrección de nuestro Señor, mucho menos en el fin de semana de Pascua.

En mis días como pastor de iglesia, siempre predicaba un sermón sobre estos temas el sábado antes del Domingo de Resurrección. Si ese era el momento en que un cristiano de otra denominación entraba en mi iglesia, yo no quería que él tuviera la impresión de que los adventistas del séptimo día ignoraban el acontecimiento fundamental de la fe cristiana: la muerte y la resurrección de Jesús. Al mismo tiempo, no creo que sea necesario ni útil tratar de hacer que nuestras iglesias sean tan parecidas a las otras como sea posible, con los mismos adornos, carteles, ceremonias, etcétera, como ellas acostumbran. Así como Elena de White aconsejó a la gente a no pasar por alto la Navidad, sino a descartar los elementos que no honran a Cristo, creo que este debería ser nuestro objetivo con la Pascua.




¿Qué dijo Elena de White sobre las obras de teatro cristianas?


¿Qué dijo Elena de White sobre las obras de teatro cristianas?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Aquí está la porción inicial de un documento que trata ese tema:

Se han recibido consultas en la oficina del Patrimonio White acerca de materiales de la pluma de la señora de White que traten sobre la cuestión de usar sátiras, obras teatrales u otros tipos de programas dramáticos en las instituciones adventistas del séptimo día. Los consejos de Elena de White que aluden al asunto tratan de varias situaciones. Al hacerlo, se enumeran los principios que debieran servir de guía para los adventistas hoy en día.

En todos los escritos del Espíritu de Profecía, Dios ha dado principios por medio de Elena de White que nos ayuden a determinar lo que debemos hacer. A continuación, nos da la libertad de elaborar nuestras propias acciones en armonía con estos principios. Al hacerlo, es importante recordar que Dios siempre nos señala el ideal. Su deseo supremo es que siempre alcancemos nuestro potencial máximo espiritualmente, y en todo lo demás que afecta nuestra salvación eterna […]

Un estudio de los consejos [de Elena de White] no revela una condena generalizada de todas las producciones dramáticas. En otras palabras, Elena de White no condena un programa solo porque pueda ser dramatizado. En este sentido, los consejos tocantes a las producciones dramáticas son muy parecidos a los relacionados con los deportes. […] La señora de White “no condenó el ejercicio sencillo del juego de pelota” (El hogar cristiano, cap. 80, p. 434), pero al enumerar los principios involucrados, señaló los graves peligros que suelen acompañar a las actividades deportivas. Asimismo, la señora de White no condenó el sencillo programa actuado y organizado por la escuela sabática de Battle Creeck en 1888, pero en varios lugares señala claramente los muchos y casi seguros peligros que acompañan las “representaciones” y “programas teatrales”.

Luego, parece que los asuntos relacionados tanto con el deporte como las producciones dramáticas en las instituciones adventistas del séptimo día deben ser resueltos sobre la base de principios fundamentales y no en un simple “sí” o “no”. Esto plantea un verdadero desafío, que exige el análisis cuidadoso de los principios involucrados, además de la determinación de regirse por ellos.

Si se puede enseñar a los jóvenes adventistas a entender y aplicar los principios cristianos en su vida personal, estarían muy por delante de muchos adultos que, trágicamente, nunca han aprendido que la vida del cristiano es guiada no por normas arbitrarias, sino por principios.




¿Qué hay de malo en ir al cine?


¿Qué hay de malo en ir al cine?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

En esencia, veo el problema desde dos ángulos. Primero: el carácter general del material que allí se presenta, y en segundo lugar, la influencia que ejercemos sobre otros si vamos allí.

En cuanto al primer problema, un par de referencias me llegan a la mente: Filipenses 4:8 y el Salmo 101:3. ¿Cómo pueden entretenerse los cristianos al contemplar representaciones de los pecados que llevaron a Jesús a la cruz?

En cuanto al segundo problema, algunos dicen: “Solo escojo buenas películas”. Incluso si esto es así, ¿animará su ejemplo a alguien que no tenga el mismo discernimiento que ellos para asistir al cine? ¿Justificará alguien más ir a ver cualquier cosa porque el hermano A va al cine?

Además, debemos tener en cuenta la posibilidad de que por medio de la contemplación cambien las normas de los espectadores “cuidadosos”. ¿Considerarían como aceptable una película que antes les hubiera escandalizado? (ver Isa. 5:20). Una famosa estrofa de un poema de Alexander Pope cuenta la historia:

El vicio es un monstruo de rostro tan espantoso,

Que para ser odiado solo debe ser contemplado;

Pero visto demasiado a menudo, con su faz familiarizados,

Primero lo soportamos, luego lo compadecemos y después lo abrazamos.

Por último, está el hecho de que lo que el espectador “cuidadoso” paga hoy para ver la “buena” película, ayuda a mantener abierta la sala de cine para la semana próxima, cuando será presentada una mala película.

Si por “teatro moderno” usted se refería a obras de teatro, creo que todavía los criterios se siguen aplicando. La señora de White escribió hace más de cien años:

Satanás emplea todos los medios posibles para popularizar el crimen y los vicios envilecedores. No podemos transitar por las calles de nuestras ciudades sin notar cómo se presentan descaradamente actividades delictuosas en alguna novela o en algún escenario teatral.

La mente se educa en la familiaridad con el pecado. Los periódicos y las revistas del día recuerdan constantemente al pueblo la conducta que siguen los depravados y viles; en relatos palpitantes le describen todo lo capaz de excitar las pasiones. Tanto lee y oye la gente con respecto a crímenes degradantes, que aun los que fueran una vez dotados de una consciencia sensible, a la cual hubieran horrorizado tales escenas, se vuelven empedernidos, y se espacian en estas cosas con ávido interés.

Muchas de las diversiones que son populares en el mundo de hoy, aun entre aquellos que se llaman cristianos, tienden al mismo que perseguían las de los paganos. Son, en verdad, pocas las diversiones que Satanás no aprovecha para destruir a las almas. Por medio de las representaciones dramáticas ha obrado durante siglos para excitar las pasiones y glorificar el vicio. La opera con sus exhibiciones fascinadoras y su música embelesadora, las fiestas de disfraces, los bailes y los juegos de naipes son cosas que usa Satanás para quebrantar las vallas de los principios sanos y abrir la puerta a la gratificación sensual. – Patriarcas y profetas, cap. 41, pp. 490, 491.

Muchos se colocan en terreno encantado al frecuentar escenas de diversión donde se congregan los espíritus caídos. Cristiano profeso, cuando acudes al teatro, recuerda que Satanás está allí, dirigiendo la obra como el actor al maestro.

Está ahí para excitar las pasiones y glorificar el vicio. La misma atmósfera está impregnada de libertinaje.- Signs of the Times [Señales de los Tiempos], 18 de mayo de 1882.

Entre los más peligrosos lugares de placer se encuentra el teatro. En vez de ser una escuela de moralidad y virtud, como se pretende a menudo, es el semillero de la inmoralidad. Estas diversiones fortalecen y confirman los hábitos viciosos y las propensiones pecaminosas. Los cantos viles, los ademanes, las expresiones y actitudes lascivas depravan la imaginación y degradan la moral. Todo joven que asista habitualmente a estos espectáculos, se corromperá en sus principios. No hay en nuestra tierra influencia más poderosa para envenenar la imaginación, destruir las impresiones religiosas, y embotar el gusto por los placeres tranquilos y las sobrias realidades de la vida, que las diversiones teatrales. El amor por estas escenas aumenta con cada asistencia, como el deseo de bebidas embriagantes se fortalece con su consumo. La única conducta segura consiste en huir del teatro, del circo y otros lugares dudosos de diversión.- Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 645.

¿Ha mejorado el teatro en calidad moral desde los días de la señora de White?. Probablemente ninguna evaluación justa de ello lo afirmaría.

En todo caso, el teatro de hoy en día (ya sea cine o teatro) presenta vicios más degradantes, y más gráficamente, que el teatro en la época de la señora de White.




¿Y qué le parece el baile?


¿Y qué le parece el baile?

Responde William Fagal – Director asociado del Patrimonio White -:

Los siguientes extractos vienen de un artículo que la señora de White escribió, titulado “¿Debieran bailar los cristianos?” en respuesta a una carta donde se pedía consejo sobre este asunto. El artículo fue publicado en el ejemplar de la Review and Herald del 28 de febrero de 1882. Puede acceder al artículo completo en el sitio Web del Patrimonio White.

Antes de responder esta pregunta directamente, le pido que considere brevemente la posición y obra del pueblo de Dios en el tiempo presente. […] El solemne mensaje del tercer ángel debe ser dado por aquellos que ven y sienten su veracidad. El mundo se está volviendo descuidado y degenerado en el camino del error. Los ministros están predicando desde sus púlpitos: “No os turbéis. Cristo no regresará por miles de años. Todas las cosas continúan como eran desde el principio”. Otros esparcen menosprecio sobre la ley de Dios, declarando que es un yugo de esclavitud. Pero mientras los profesos cristianos están dormidos, Satanás está manifestando un intenso fervor y un celo perseverante. Su obra infernal pronto finalizará, su poder será encadenado; por lo tanto ha descendido con gran ira, para “engañar, si fuere posible, aun a los escogidos”. ¿Es este el momento de unirnos con los impíos en frivolidad y placer mundanal? ¿Estarán más dispuestos a aceptar las verdades solemnes que tenemos, cuando nos vean en el teatro o en el salón de baile?

El verdadero cristiano no deseará entrar en ningún lugar de diversión ni ocuparse en ningún entretenimiento sobre el cual no pueda pedir la bendición de Dios. No será hallado en el teatro, ni en la sala de baila, ni en salones donde se juegan bolos. No se unirá a los alegres bailarines, ni tendrá parte en ningún otro placer seductor que haga desvanecer de la mente la figura de Cristo […]

En muchas familias religiosas el baile y los naipes son pasatiempos de salón. Se arguye que son diversiones tranquilas, domesticas, de las que se puede disfrutar sin peligro bajo la mirada paterna.

Pero se cultiva así el amor por estos placeres excitantes, y pronto dejará de considerarse peligroso fuera del hogar lo que se consideraba inofensivo en él […] [Estas diversiones] destruyen todo gusto por el pensamiento serio y las reuniones religiosas. Es cierto que hay un gran contraste entre la mejor clase de reuniones selectas y las reuniones promiscuas y degradadas de la baja casa de baile. No obstante, todos son pasos en el camino de la disipación.

La diversión del baile, como se practica actualmente, es una escuela de depravación, una terrible maldición para la sociedad. Si se pudiese reunir a todos los de nuestras grandes ciudades que anualmente se arruinan por este medio, ¡Cuántas historias de vidas perdidas se revelarían! ¡Cuántos que ahora están listos para disculpar está práctica se llenarían de angustia y asombro al saber el resultado! ¿Cómo pueden los padres cristianos profesos consentir en poner a sus hijos en el camino de la tentación asistiendo con ellos a tales escenas de fiestas? ¿Cómo pueden los jóvenes y las jóvenes vender sus almas por este placer cegador?





Preguntas y respuestas respecto a la vida y la obra de Elena G. de White

 

Este segmento contiene informaciones de interés sobre varias áreas relacionadas con la vida y la producción literaria de Elena G. de White, es decir, sus mensajes, su ministerio, las declaraciones que se le atribuyen, materiales, artículos y documentos diversos y una sección de preguntas y respuestas.

¡Bienvenidos a la lectura de esta sección enriquecedora sobre la vida y los escritos de Elena G. de White!

 

Preguntas y Respuestas

Quiero Saber: Artículos publicados en la Revista Adventista

¿Cómo se escribió " Los hechos de los apóstoles"?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Noviembre 2001

¿Cómo se escribió Los hechos de los apóstoles?

¿En qué circunstancias escribió Elena de White Los hechos de los apóstoles? (Designado como libro del año para 2001).

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina.

En marzo de 1858 tuvo lugar la así llamada visión del ‘Gran conflicto’ en Lovett Grove, Ohio. En ocasión de un servicio fúnebre Jaime White había presentado un sermón, y Elena estaba dando su testimonio sobre la esperanza del regreso de Cristo. Durante las dos horas en que permaneció en visión observó la gloria de Dios.

El contenido general de esta visión formó el primer tomo de Spiritual Gifts (Dones espirituales), publicado en 1858. Luego, en 1864 se hizo una expansión del tema en los tomos III y IV de Spiritual Gifts. Con los años fue ampliando estas presentaciones a medida que recibía mayor luz sobre el tema del gran conflicto. En las décadas de 1870 y 1880 se preparó una serie titulada Spirit of Prophecy (Espíritu de profecía), en cuatro tomos. El primer tomo ampliado llegó a ser Patriarcas y profetas (1890); el segundo tomo, los primeros 62 capítulos de El Deseado de todas las gentes; el tercer tomo, la última parte de El Deseado de todas las gentes (1898) y Los hechos de los apóstoles (1911); y el cuarto tomo, El conflicto de los siglos entre Cristo y Satanás (1888).

Elena de White concentró su atención desde 1910 en la finalización de Los hechos de los Apóstoles, que fue uno de sus últimos libros. Entre 1911 y 1915 realizó sólo unos pocos viajes al sur de California. Esos años en Elmshaven fueron dedicados mayormente al trabajo literario, completando Profetas y reyes y Consejos para maestros, padres y alumnos.

Los hechos de los apóstoles ya fue traducido a 24 idiomas. Forma parte de la serie ‘El conflicto de los siglos’, compuesta por Patriarcas y profetas, Profetas y reyes, El Deseado de todas las gentes, El discurso maestro de Jesucristo, Palabras de vida del gran Maestro y El conflicto de los siglos. El libro describe la preparación de los apóstoles, y el inicio y la expansión de la iglesia cristiana hasta la muerte de los apóstoles. Incluye comentarios al libro de los Hechos y las cartas apostólicas.




¿Aprobó Elena G. de White el Manual de Iglesia?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre 2001

¿Aprobó Elena de White el Manual de la Iglesia?

¿Se pronunció alguna vez Elena de White sobre el uso del Manual de la iglesia?

Responde Daniel Plenc director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Hasta donde sepamos, EGW no alude a las intenciones de la Asociación General de establecer un Manual de la iglesia. El primer intento en ese sentido se hizo en 1882, cuando el Congreso de la Asociación General acordó preparar instrucciones para los dirigentes que debían publicarse en la Review and Herald. Sin embargo, la Asociación General decidió no publicar entonces un manual. En los años siguientes varias publicaciones adventistas trataban sobre la obra de La iglesia y los deberes de sus oficiales. Se destacó el libro La iglesia, su organización, sus procedimientos y su disciplina (1907), de J. N. Loughborough. Pero no fue sino hasta 1932 cuando la iglesia editó oficialmente un Manual de la iglesia. J. L. McElhany preparó el manuscrito, que fue revisado por la Junta Directiva de la Asociación General. .Del prefacio a distintas ediciones de este manual pueden extraerse más datos y orientaciones.

Desde sus inicios el Manual de la iglesia resultó un instrumento útil y necesario para la marcha organizada de la iglesia. La expansión de la obra ha requerido revisiones de su contenido en los congresos mundiales. No es una herramienta rígida e inamovible, sino la manifestación del consenso de la iglesia mundial sobre procedimientos, prácticas denominacionales y asuntos generales pertenecientes al gobierno de la iglesia.

Aunque no existía en sus días un Manual de la iglesia, Elena de White se expresó en consonancia con el principio bíblico que demanda orden y uniformidad dentro de la iglesia (1 Coro 14:33, 40). Escribió: ‘Vivimos en una época cuando el orden, el método y la unidad de acción son esenciales...’ (Testimonios para los ministros, p. 228). De acuerdo con su consejo, ‘Cristo quiere que sus discípulos sean unidos en una iglesia, conserven el orden, tengan reglas y disciplina...’ (Testimonies for the Church, t. 3, p. 445). Elena de White también instó a no ‘persistir en una actitud independiente contra la decisión del cuerpo general’ (Joyas de los testimonios, t:3; p. 408)”.




Meditaciones matinales de libros de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero 2002

Las meditaciones matinales

¿Qué libros de meditaciones matinales se extrajeron de los escritos de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Se han publicado hasta el presente dieciocho devocionales compilados de los escritos de Elena de White. El primero fue publicado en inglés en 1946 bajo el título Radiant Religion [Religión radiante], y se lo usó en 1947. Luego de tres años apareció, también en inglés, With God at Dawn [Con Dios al amanecer]. El contenido de estas dos meditaciones matinales fue extraído de libros impresos de Elena de White.

El tercer libro, titulado My Life Today [Mi vida hoy], publicado en 1953, también se imprimió en español con el título de Meditaciones matinales. A partir de este devocional se utilizaron también materiales inéditos, provenientes de los archivos de manuscritos y cartas de Elena de White. La siguiente lista incluye todos los devocionales existentes con el título en español de todos los que fueron traducidos a nuestra lengua:

1. Radiant Religion, 1946.

2. With God at Dawn, 1949.

3. Meditaciones matinales, 1953.

4. Hijos e hijas de Dios, 1956.

5. La fe por la cual vivo, 1959.

6. Nuestra elevada vocación, 1962.

7. A fin de conocerle, 1965.

8. En los lugares celestiales, 1968.

9. Conflicto y valor, 1971.

10. La maravillosa gracia de Dios, 1974.

11. (Maranata: el Señor viene!, 1977.

12. Cada día con Dios, 1980.

13. Alza tus ojos, 1983.

14. Reflejemos a Jesús, 1986.

15. Exaltad a Jesús, 1989.

16. Dios nos cuida, 1992.

17. Recibiréis poder, 1996.

18. Cristo triunfante, 2000.

Como los demás libros, estas obras han sido compuestas bajo la dirección de la Junta de Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena de White, responsables del cuidado y la publicación de sus escritos, y siguiendo las instrucciones dejadas por la autora para la publicación y compilación de sus escritos.




La vida familiar en el cielo - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Febrero 2002

La vida familiar en el cielo - 1

Qué escribió Elena de White acerca de la vida familiar en el cielo?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Elena de White hace bellísimas descripciones del cielo y de la Tierra nueva, pero desalienta las especulaciones acerca de detalles no revelados. Probablemente entre las mejores secciones acerca de la vida en el reino de Dios se encuentren los siguientes capítulos: “El fin del conflicto” (El conflicto de los siglos, pp. 720-737), “La vida en el hogar edénico” (El hogar cristiano, pp. 488‑494), “Cuadros de la tierra nueva” (El hogar cristiano, pp. 495‑499) y “Las recompensas” (Conducción del niño, pp. 530-539).

Espigando entre sus muchas páginas dedicadas a la vida futura de los redimidos pueden desprenderse un par de ideas claras:

Las familias se encontrarán y reconocerán. Se promete un reencuentro entre padres, hijos y amigos. “Veremos de nuevo a nuestros hijos. Nos encontraremos con ellos y los reconoceremos en los atrios celestiales” (Carta 196, 1899; Conducción del niño, p. 536). “Santos ángeles llevan niñitos a los brazos de sus madres. Amigos, a quienes la muerte tenía separados desde largo tiempo, se reúnen para no separarse más, y con cantos de alegría suben juntos a la ciudad de Dios” (El conflicto de los siglos, p. 703).

Los salvados podrán reconocerse y tener compañerismo con los ángeles. “Allí conoceremos como somos conocidos. Allí hallarán la aplicación más dulce y verdadera el amor y las simpatías que Dios ha implantado en el ser. La comunión pura con seres celestiales, la armoniosa vida social con los ángeles bienaventurados y los fieles de todas las épocas, el sagrado compañerismo que une a toda familia en los cielos, y en la tierra, se cuentan entre los incidentes del más allá” (El hogar cristiano, p. 497).

Elena de White le escribió a alguien que había perdido a su única hija: “Su fe puede ver a los amados que una vez perdió reunidos entre los redimidos de la Tierra. Ud., antes de mucho, si es fiel, estará caminando con ellos por las calles de la Nueva Jerusalén, cantando el cántico de Moisés y del Cordero, llevando la enjoyada corona...” (Carta 71, 1878; En los lugares celestiales, p. 274).




La vida familiar en el cielo - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Marzo 2002

La vida familiar en el cielo - 2

¿Qué escribió Elena de White acerca de la vida familiar en el cielo?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

No es posible agregar mucho más a las palabras de Jesús, pero podemos confiar en la capacidad divina de proveer para nuestra felicidad eterna. Dijo el Señor: “Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos” (Mar. 12:25).

Un capítulo titulado “Especulaciones acerca de la vida futura” es especialmente revelador: “Hay muchos hoy día que expresan su creencia de que habrá casamientos y nacimientos en la Tierra nueva, pero los que creen en las Sagradas Escrituras no pueden aceptar tales doctrinas. La doctrina de que nacerán niños en la Tierra nueva no forma parte de la segura palabra profética”. Las palabras de Cristo son demasiado claras para ser mal interpretadas. Ellas resuelven definitivamente la cuestión de los matrimonios y nacimientos en la Tierra nueva. Ni los que resuciten de la muerte ni los que sean trasladados sin haber gustado la muerte se casarán o darán en matrimonio. Serán como ángeles de Dios, miembros de la familia real.

“ ‘Diré a aquéllos que sostienen puntos de vista contrarios a la clarísima declaración de Cristo: sobre tales tendencias el silencio es elocuencia. Es una presunción permitirnos suposiciones y teorías acerca de temas que Dios no nos ha dado a conocer en su Palabra. No necesitamos entrar en especulaciones acerca de nuestro estado futuro...

“ ‘El Señor ha hecho toda la provisión necesaria para nuestra felicidad futura... No debemos medir las condiciones de la vida futura por las condiciones de esta vida.

“ ‘Las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, pero no debemos permitir que nuestra imaginación cree doctrinas concernientes a las cosas no reveladas” (Medical Ministry, pp. 99, 100 [La fe por la cual vivo, p. 368]).

“ ‘Se promete a los salvados un hogar donde la felicidad crecerá eternamente. ‘En el hogar de los redimidos no habrá más lágrimas, ni cortejos fúnebres, ni manifestaciones de duelo... Una rica corriente de felicidad fluirá y se profundizará a medida que transcurra la eternidad…’ (Testimonies, t. 9, pp. 287, 288 [La fe por la cual vivo, p. 364])”.




El Deseado y la Biblioteca del Congreso de las EE.UU


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Abril 2002

El Deseado y la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.

¿Es verdad que el libro El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, fue

premiado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

En los archivos del Centro de Investigación White existe un testimonio personal de W. E. Bement, de la Biblioteca del Congreso, sobre El Deseado de todas las gentes. Se lee allí lo siguiente:

“No es una tarea minúscula seleccionar cinco o seis libros acerca de la vida de Cristo, de entre los más de diez mil que han sido escritos en inglés en los últimos trescientos años, sin contar los publicados en otros idiomas, y declarar que son absolutamente los mejores. Felizmente usted me ha facilitado la tarea al pedirme que haga mi elección personal.

“Mi preferencia o elección estaría orientada por lo que desearía obtener del libro o de los libros a leer. Permítame decirlo de esta manera: pondría en primer lugar El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, por su discernimiento espiritual y por su aplicación práctica.

“Diré que El Deseado de todas las gentes está bien conceptuado en la Biblioteca del Congreso” (Extracto de una carta de W. E. Bement, Biblioteca del Congreso, Washington, D. C., 11 de diciembre de 1946).

Sobre el particular, consultamos a Tim Poirier, director asociado del Ellen G. White Estate (Patrimonio White de la Asociación General), en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos. Ésta fue su respuesta: “No, el libro El Deseado de todas las gentes no ha recibido ningún respaldo o reconocimiento de la Biblioteca del Congreso. Hace años, un integrante del personal que trabajaba allí (quien fue adventista del séptimo día) escribió una carta a alguien diciendo que el libro estaba bien conceptuado por la biblioteca, pero esto no fue de ninguna manera un pronunciamiento oficial de la biblioteca”.

Posiblemente el mayor reconocimiento a la profundidad espiritual del libro y a sus aplicaciones a la vida cristiana sea la enorme difusión que ha tenido desde su primera edición en 1898. El Deseado de todas las gentes se lee actualmente en los 62 idiomas a los cuales ha sido traducido.




¿Cuántos y cuáles son los libros de Elena G. de White traducidos al español?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio de 2002

¿Cuántos y cuáles son los libros de

Elena de White traducidos al español?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Aunque parezca extraño, no es una pregunta sencilla de contestar, a raíz de ciertas ediciones impresas en inglés bajo distintos títulos, y de las distintas versiones preparadas por las casas editoras que publican en nuestra lengua. Siguiendo la lista del Patrimonio White actualizada a junio de 2001, y los propios registros del Centro de Investigaciones White en Argentina (CIW), puede decirse que en este centro contamos con alrededor de 77 volúmenes diferentes en español. Algunos de ellos son sólo breves recopilaciones o pequeños libros. La lista de los libros que se han traducido del inglés, y los títulos en español sería la siguiente:

  • Acts of the Apostles (Los hechos de los apóstoles)
  • A Call to Medical Evangelism and Health Education (Un llamado al evangelismo médico y a la educación sanitaria)
  • Adventist Home, The (El hogar adventista; El hogar cristiano; Hogar sin sombras)
  • Child Guidance (Conducción del niño)
  • Christ in His Sanctuary (Cristo en su santuario)
  • Christ Our Savior (Vida de Jesús)
  • Christ's Object Lessons (Palabras de vida del gran Maestro)
  • Christian Service (Servicio cristiano)
  • Christ Triumphant (Cristo triunfante)
  • Colporteur Ministry (El colportor evangélico)
  • Communion With God (Comunión con Dios)
  • Conflict and Courage (Conflicto y valor)
  • Counsels for the Church (Consejos para la iglesia)
  • Counsels on Diet and Food (Consejos sobre el régimen alimenticio)
  • Counsels on Health (Consejos sobre la salud)
  • Counsels on Sabbath School Work (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática)
  • Counsels on Stewardship (Consejos sobre mayordomía Cristiana)
  • Counsels to Parents, Teachers, and Students (Consejos para los maestros, padres y alumnos)
  • Country Living (De la ciudad al campo)
  • Daughters of God (Hijas de Dios)
  • Day By Day With God (Cada día con Dios)
  • Desire of Ages (El Deseado de todas las gentes)
  • Early Writings (Primeros escritos)
  • Education (La educación)
  • Evangelism (El evangelismo)
  • Faith and Works (Fe y obras)
  • Faith I Live By (La fe por la cual vivo)
  • From Heaven With Love (Él es la salida)
  • From Here to Forever (De aquí a la eternidad)
  • Fundamentals of Christian Education (La educación cristiana)
  • God's Amazing Grace (La maravillosa gracia de Dios)
  • Gospel Workers (Obreros evangélicos)
  • Great Controversy (El conflicto de los siglos)
  • Happiness Homemade (El hogar adventista)
  • Impending Conflict (Selecciones de El conflicto de los siglos)
  • In Heavenly Places (En los lugares celestials)
  • Last Day Events (Eventos de los últimos días)
  • Letters to Young Lovers (Cartas a jóvenes enamorados)
  • Life Sketches (Notas biográficas de Elena G. de White)
  • Lift Him Up (Exaltad a Jesús)
  • Maranatha (¡Maranata: El Señor viene!)
  • Messages to Young People (Mensajes para los jóvenes)
  • Mind, Character and Personality, 1-2 (Mente, carácter y personalidad, 1-2)
  • Ministry of Healing (El ministerio de curación)
  • My Life Today (Meditaciones matinales)
  • Our Father Cares (Dios nos cuida)
  • Our High Calling (Nuestra elevada vocación)
  • Patriarchs and Prophets (Patriarcas y profetas)
  • Pastoral Ministry (El ministerio pastoral)
  • Promises for the Last Days (Promesas para los últimos días)
  • Prophets and Kings (Profetas y reyes)
  • Publishing Ministry (El ministerio de las publicaciones)
  • Receive Power (Recibiréis poder)
  • Reflecting Christ (Reflejemos a Jesús)
  • Remnant Church (La iglesia remanente)
  • Revival and Beyond (No identificado)
  • Sanctified Life (La edificación del carácter)
  • Selected Messages, 1-3 (Mensajes selectos, 1-3)
  • Sons and Daughters of God (Hijos e hijas de Dios)
  • Steps to Christ (El camino a Cristo)
  • Story of Jesus (Vida de Jesús)
  • Story of Redemption (La historia de la redención)
  • Temperance (La temperancia)
  • Testimonies for the Church, 2, 5, 7, 9 (Testimonios para la iglesia, 2, 5, 7, 9)
  • Testimonies on Sexual Behavior, Adultery, and Divorce (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio)
  • Testimonies to Ministers (Testimonios para los ministros)
  • Testimony Treasures, 1-3 (Joyas de los testimonios, 1-3)
  • That I May Know Him (A fin de conocerle)
  • The Truth About Angels (La verdad acerca de los ángeles)
  • This Day With God (Cada día con Dios)
  • Thoughts From the Mount of Blessing (El discurso maestro de Jesucristo)
  • Upward Look (Alza tus ojos)
  • Voice in Speech and Song (La voz: su educación y uso correcto)
  • Welfare Ministry (El ministerio de la bondad)
  • Writers and Editors (El otro poder)
  • El espíritu de profecía y los gremios

Esta lista deberá ser actualizada a medida que nuevos libros aparezcan, para bendición de la iglesia y de los honestos buscadores de la verdad divina en nuestras comunidades hispanohablantes".




¿Una Biblia con citas de Elena G. de White?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio de 2002

¿Cuántos y cuáles son los libros de

Elena de White traducidos al español?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Aunque parezca extraño, no es una pregunta sencilla de contestar, a raíz de ciertas ediciones impresas en inglés bajo distintos títulos, y de las distintas versiones preparadas por las casas editoras que publican en nuestra lengua. Siguiendo la lista del Patrimonio White actualizada a junio de 2001, y los propios registros del Centro de Investigaciones White en Argentina (CIW), puede decirse que en este centro contamos con alrededor de 77 volúmenes diferentes en español. Algunos de ellos son sólo breves recopilaciones o pequeños libros. La lista de los libros que se han traducido del inglés, y los títulos en español sería la siguiente:

  • Acts of the Apostles (Los hechos de los apóstoles)
  • A Call to Medical Evangelism and Health Education (Un llamado al evangelismo médico y a la educación sanitaria)
  • Adventist Home, The (El hogar adventista; El hogar cristiano; Hogar sin sombras)
  • Child Guidance (Conducción del niño)
  • Christ in His Sanctuary (Cristo en su santuario)
  • Christ Our Savior (Vida de Jesús)
  • Christ's Object Lessons (Palabras de vida del gran Maestro)
  • Christian Service (Servicio cristiano)
  • Christ Triumphant (Cristo triunfante)
  • Colporteur Ministry (El colportor evangélico)
  • Communion With God (Comunión con Dios)
  • Conflict and Courage (Conflicto y valor)
  • Counsels for the Church (Consejos para la iglesia)
  • Counsels on Diet and Food (Consejos sobre el régimen alimenticio)
  • Counsels on Health (Consejos sobre la salud)
  • Counsels on Sabbath School Work (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática)
  • Counsels on Stewardship (Consejos sobre mayordomía Cristiana)
  • Counsels to Parents, Teachers, and Students (Consejos para los maestros, padres y alumnos)
  • Country Living (De la ciudad al campo)
  • Daughters of God (Hijas de Dios)
  • Day By Day With God (Cada día con Dios)
  • Desire of Ages (El Deseado de todas las gentes)
  • Early Writings (Primeros escritos)
  • Education (La educación)
  • Evangelism (El evangelismo)
  • Faith and Works (Fe y obras)
  • Faith I Live By (La fe por la cual vivo)
  • From Heaven With Love (Él es la salida)
  • From Here to Forever (De aquí a la eternidad)
  • Fundamentals of Christian Education (La educación cristiana)
  • God's Amazing Grace (La maravillosa gracia de Dios)
  • Gospel Workers (Obreros evangélicos)
  • Great Controversy (El conflicto de los siglos)
  • Happiness Homemade (El hogar adventista)
  • Impending Conflict (Selecciones de El conflicto de los siglos)
  • In Heavenly Places (En los lugares celestials)
  • Last Day Events (Eventos de los últimos días)
  • Letters to Young Lovers (Cartas a jóvenes enamorados)
  • Life Sketches (Notas biográficas de Elena G. de White)
  • Lift Him Up (Exaltad a Jesús)
  • Maranatha (¡Maranata: El Señor viene!)
  • Messages to Young People (Mensajes para los jóvenes)
  • Mind, Character and Personality, 1-2 (Mente, carácter y personalidad, 1-2)
  • Ministry of Healing (El ministerio de curación)
  • My Life Today (Meditaciones matinales)
  • Our Father Cares (Dios nos cuida)
  • Our High Calling (Nuestra elevada vocación)
  • Patriarchs and Prophets (Patriarcas y profetas)
  • Pastoral Ministry (El ministerio pastoral)
  • Promises for the Last Days (Promesas para los últimos días)
  • Prophets and Kings (Profetas y reyes)
  • Publishing Ministry (El ministerio de las publicaciones)
  • Receive Power (Recibiréis poder)
  • Reflecting Christ (Reflejemos a Jesús)
  • Remnant Church (La iglesia remanente)
  • Revival and Beyond (No identificado)
  • Sanctified Life (La edificación del carácter)
  • Selected Messages, 1-3 (Mensajes selectos, 1-3)
  • Sons and Daughters of God (Hijos e hijas de Dios)
  • Steps to Christ (El camino a Cristo)
  • Story of Jesus (Vida de Jesús)
  • Story of Redemption (La historia de la redención)
  • Temperance (La temperancia)
  • Testimonies for the Church, 2, 5, 7, 9 (Testimonios para la iglesia, 2, 5, 7, 9)
  • Testimonies on Sexual Behavior, Adultery, and Divorce (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio)
  • Testimonies to Ministers (Testimonios para los ministros)
  • Testimony Treasures, 1-3 (Joyas de los testimonios, 1-3)
  • That I May Know Him (A fin de conocerle)
  • The Truth About Angels (La verdad acerca de los ángeles)
  • This Day With God (Cada día con Dios)
  • Thoughts From the Mount of Blessing (El discurso maestro de Jesucristo)
  • Upward Look (Alza tus ojos)
  • Voice in Speech and Song (La voz: su educación y uso correcto)
  • Welfare Ministry (El ministerio de la bondad)
  • Writers and Editors (El otro poder)
  • El espíritu de profecía y los gremios

Esta lista deberá ser actualizada a medida que nuevos libros aparezcan, para bendición de la iglesia y de los honestos buscadores de la verdad divina en nuestras comunidades hispanohablantes".




La Biblia, Elena G. de White y la salvación de los niños


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Agosto 2002

La Biblia, Elena de White y la salvación de los niños

¿Se salvarán los niños fallecidos a temprana edad?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

En verdad la Biblia no habla mucho acerca de la salvación de los niños. Sin embargo, algunas ideas parecen claras: (a) Dios no hace a los niños responsables del pecado de sus padres (Eze. 18:4, 20), (b) habrá niños en la tierra nueva (Isa. 11:6, 8), (c) Cristo enseñó que de los niños es el reino de los cielos (Mat. 19:13-15; Mar. 10:13-16; Luc. 18:15-17), y (d) que aun los adultos deben volverse como niños para entrar en el reino de Dios (Mat. 18:2-5; Mar. 9:36-37; Luc. 9:47, 48). Cabe recordar que Dios es un ser amoroso y justo, en quien podemos confiar enteramente sabiendo que hará lo mejor por sus criaturas en cada caso. La Biblia enseña que Dios “conoce nuestra condición” (Sal. 103:14) y que evaluará a cada uno de acuerdo con la luz que haya recibido y con las circunstancias que lo han rodeado. Jesús dijo que “a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Luc. 12:48).

En cuanto a los escritos de Elena de White recomendaría puntualmente algunos capítulos de sus libros en español: Parte del capítulo 27, “Los enlutados”, del libro Mensajes selectos, tomo 2, páginas 295 a 298; el capítulo 39, “Preguntas acerca de los salvados”, de Mensajes selectos, tomo 3, páginas 358 a 362; y el capítulo 83, “Las recompensas”, de Conducción del niño, páginas 530 a 539. Allí puede leerse acerca de la salvación de los hijos de los incrédulos, de los hijos de los creyentes, de la resurrección de los niños muertos, del día del juicio, de la presencia de niños en la tierra nueva, etc.

Escribió Elena de White a una madre enlutada: “Ud. pregunta si su hijito será salvo... Veremos de nuevo a nuestros hijos. Nos encontraremos con ellos y los reconoceremos en los atrios celestiales. Ponga su confianza en el Señor y no tema” (Carta 196, 1899) (Conducción del niño, p. 536).

Los consejos de Elena de White están en armonía con la Biblia y dan evidencia de la existencia de niños en el momento en que Cristo vuelva, y de su salvación, incluso independientemente de la de sus padres.




Hijos en el tiempo del fin - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Septiembre de 2002

Hijos en el tiempo del fin - 1

¿Aconseja Elena de White evitar la paternidad?

Responde Daniel Oscar Plenc director del Centro de Investigación White en Argentina.

Elena de White apoyó ampliamente el plan original de Dios en cuanto al matrimonio y la paternidad como bendiciones divinas para el hombre. Lo corroboró con su mismo ejemplo, al casarse y tener cuatro hijos.

Respecto de la oportunidad de tener o no tener hijos en este tiempo, es evidente que no vamos a encontrar una indicación general directa. Ella no escribió mucho acerca de los niños en el tiempo del fin, aunque habla de niños y jóvenes utilizados por Dios en la predicación final del evangelio.

“Cuando se desarrollen las escenas finales de la historia del mundo, muchos... niños y jóvenes asombrarán a la gente mediante el testimonio que den de la verdad con sencillez, aunque con vigor y poder. Se les enseñó a temer al Señor, y sus corazones fueron suavizados merced al esmerado estudio de la Biblia, acompañado de oración. En un futuro cercano muchos niños serán dotados del Espíritu de Dios, y efectuarán la obra de proclamar la verdad al mundo... Llevarán a cabo una tarea que ni las potencias del mal podrán contrarrestar” (MeM 63, Promesas para los últimos días, p. 35).

También menciona que Dios permitirá que algunos niños pasen al descanso antes de los difíciles tiempos finales. “El Señor me ha enseñado con frecuencia que muchos pequeñuelos deben morir antes del tiempo de angustia. Veremos de nuevo a nuestros hijos. Nos encontraremos con ellos y los reconoceremos en los atrios celestiales” (Carta 196, 1899, Conducción del niño, p. 536).

En lo mucho que Elena de White escribió sobre el matrimonio y la familia (véase El hogar adventista), y sobre los niños y la paternidad (véase Conducción del niño) no vemos nada que haga suponer que el plan general del Señor para los matrimonios es que eviten tener hijos. Puede suponerse que estos temas sensibles son dejados a la consideración de la conciencia de cada uno, a la búsqueda de una respuesta concreta en oración y reflexión.

También es verdad que Elena de White veía muy conveniente que algunos matrimonios que conocía decidieran tener hijos. Las siguientes declaraciones ilustran este punto:

“Se me mostró que el Hno. E. y su esposa están en peligro de que sus pensamientos se concentren demasiado en sí mismos; especialmente la Hna. E. falla en esto. Tiene un amor casi supremo por sí misma...

“El egoísmo, que se manifiesta de diversas maneras, de acuerdo con las circunstancias y la condición peculiar de los individuos, debe morir. Si ustedes tuvieran hijos, y tuvieran que despreocuparse de sí mismos para cuidarlos, sería beneficioso. En su hogar ha requerido para sí misma la atención y la tolerancia que se debe ejercer con los hijos. Requiere esa atención, y la tendrá. Pero no se le ha ocurrido que es su deber cuidar a los demás y procurar su beneficio... Cuando la familia está compuesta de sólo dos personas, como en el caso de ustedes, y no hay niños que exijan paciencia, tolerancia y verdadero amor, es necesario mantener una vigilancia constante, no sea que el egoísmo logre la supremacía; no sea que ustedes mismos se conviertan en el centro de todo, y reclamen la atención, el cuidado y el interés de tal manera que no se sientan en la obligación de manifestarlos hacia los demás. El cuidado de los niños en la familia impone la necesidad de permanecer mucho tiempo en casa, para la educación de su mente y su corazón en relación con los cuidados ordinarios de la vida doméstica” (Testimonios para la iglesia, t. 2, pág. 208).

“Por lo que se me mostró, los adventistas observadores del sábado tienen una noción muy débil de cuán grande es el lugar que el mundo y el egoísmo tienen en sus corazones... Si tuvieran hijos propios a quienes podrían brindar cuidados, afecto y amor no estarían tan ensimismados en sus propios intereses. Si los que no tienen hijos, a quienes Dios ha hecho mayordomos de medios económicos, quisieran extender sus corazones para cuidar de los niños que necesitan amor, cuidado y afecto, y que se les supla de los bienes de este mundo, serían mucho más felices que ahora” (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 295).




Hijos en el tiempo del fin - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Noviembre de 2002

Hijos en el tiempo del fin - 2

¿Aconseja Elena de White evitar la paternidad?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Existe una carta donde se toca el tema de forma directa, y uno de sus párrafos fue publicado en una compilación de los escritos de Elena de White:

“No es realmente sabio tener hijos ahora. El tiempo es corto, están sobre nosotros los peligros de los últimos días y los hijos pequeños serán mayormente arrebatados antes de esto” (Eventos de los últimos días, p. 37).

Hasta donde se pueda constatar, esta es la única consideración del tema en los escritos de Elena de White. Es pertinente aquí recordar que, más que en cualquier otra presentación, las cartas personales deben ser miradas en su contexto y en armonía con las circunstancias que las motivaron.

Se impone, entonces, la necesidad de complementar brevemente la información relativa al consejo de Elena de White acerca de no tener hijos en el tiempo del fin.

Este párrafo de Eventos de los últimos días fue tomado de una carta de tres páginas que se encuentra en el Archivo de Cartas y Manuscritos del Centro de Investigación White (Carta 48, 1876).

Elena de White se dirige en esa ocasión al pastor Van Horn y a su esposa Adelia. Sus palabras son sentidas, afectuosas, pero firmes, y manifiesta haber escrito con un sentimiento de pena. Los esposos Van Horn habían ido a trabajar a Oregon, donde los esperaba una gran obra evangelizadora. Al mismo tiempo, se les advierte que Satanás tenía planes de frustrar los propósitos de Dios.

La mayor parte de la carta está dirigida especialmente a Adelia, una mujer con talentos superiores, pero al mismo tiempo con peligrosas limitaciones. Se la describe como una persona emotiva, imaginativa, a veces negligente e indebidamente ansiosa. Elena de White le sugiere que el cuidado de niños profundizaría esas cualidades y detendría la obra que podría hacer.

En uno de los párrafos leemos: “El cuidado de niños preocuparía de tal manera la mente que Cristo y su obra serían descuidados”. Luego viene la sección final de la carta, que comienza con la oración reproducida en Eventos de los últimos días:

“No es realmente sabio tener hijos ahora. El tiempo es corto, están sobre nosotros los peligros de los últimos días y los hijos pequeños serán mayormente arrebatados antes de esto. Si los hombres y las mujeres que pueden trabajar para Dios consideraran que, mientras se complacen a sí mismos al tener hijos pequeños y cuidarlos, podrían estar en la obra enseñando el camino de salvación a un mayor número y trayendo muchos hijos e hijas a Cristo, grande sería su recompensa en el reino de Dios.

“Adelia, mi corazón está apenado porque usted ha fallado, porque ha robado a Dios. Usted es naturalmente temerosa, y toma dificultades prestadas. Usted no podría tener descanso o paz mental separada de sus hijos; y por su disposición ansiosa ha cerrado el camino para su obra. Y esto no es todo: la obra es grandemente descuidada”.

Es evidente que el consejo de no tener hijos se dirige a una mujer con características peculiares, y con desafíos especiales como esposa de pastor. No parece sensato aplicar este consejo a todos los matrimonios en cualquier circunstancia. De todas maneras, el pesar las demandas de la obra de Dios y la idoneidad personal para una paternidad responsable es un deber ineludible para todo hijo de Dios que está evaluando traer niños al mundo en este tiempo particular.

La paternidad es, a no dudarlo, un privilegio y una sagrada responsabilidad. Porque los hijos han de ser preparados para este tiempo y para la eternidad. “A todos los padres que profesan creer en la pronta venida de Cristo se les da una solemne obra de preparación, con el propósito de que ellos y sus hijos estén listos para encontrarse con el Señor en su venida” (En los lugares celestiales, p. 212).

Sobre estos complejos asuntos, el Padre del cielo otorgará sabiduría de lo alto a los que se la demanden con humildad.




Cuando se quiebra el silencio - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre de 2002

Cuando se quiebra el silencio (Parte I)

¿Recomendó Elena de White guardar silencio sobre ciertos temas?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Las Escrituras señalan que “las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Deut. 29:29). De igual manera, Elena de White recomendó cautela en el tratamiento de ciertos asuntos sobre los que no tenemos revelación. Los siguientes son buenos ejemplos de la aplicación de este principio:

La naturaleza de Dios. “Los hombres pueden tener sus propias interpretaciones acerca de Dios, pero ninguna mente humana puede comprenderlo. Este problema no nos ha sido dado para que lo resolvamos. Nadie se permita entrar en especulaciones acerca de su naturaleza. Aquí el silencio es elocuencia. El Omnisciente está por encima de toda discusión” (Alza tus ojos, p. 151).

“La Palabra de Dios y sus obras contienen el conocimiento acerca de Aquel que vio apropiado revelársenos. Así podemos entender la revelación que él nos dio de sí mismo. Pero debemos estudiar esto con temor y temblor, y con el sentido de nuestra pecaminosidad, no con el deseo de explicar a Dios, sino con el deseo de obtener el conocimiento que nos permitirá servirlo más aceptablemente.

“Nadie se aventure a tratar de explicar a Dios. Los seres humanos ni siquiera se pueden explicar a sí mismos, y ¿cómo, entonces se atreverán a explicar al Omnisciente? Satanás está listo para darles concepciones falsas acerca de Dios.

“Para los curiosos, traigo el mensaje de que Dios me ha instruido acerca de no dar respuesta a las preguntas de los que inquieren con respecto a cosas que no han sido reveladas. Las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos. Los seres humanos no deben intentar ir más allá de esto. No debemos tratar de explicar lo que Dios no ha revelado. Debemos estudiar la revelación que Cristo, el gran Maestro, ha dado del carácter de Dios, para que en espíritu, en palabra y en actos lo representemos ante los que no lo conocen.

“Con respecto a la personalidad y las prerrogativas de Dios, dónde se encuentra y quién es, son temas que no debemos atrevernos a tocar. Acerca de esto, el silencio es elocuencia. Los que no tienen un conocimiento experimental de Dios son los que se aventuran a especular con respecto a él. Si lo conocieran más, tendrían menos que decir en cuanto a lo que él es. La persona que en la vida diaria tiene una comunión más estrecha con Dios y un conocimiento más profundo acerca de él, es quien se da cuenta más profundamente de la total imposibilidad de que los seres humanos expliquen al Creador...” (Alza tus ojos, p. 324).

La naturaleza del Espíritu Santo. “La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se la ha revelado. Los hombres de conceptos fantásticos pueden reunir pasajes de las Escrituras y darles interpretación humana; pero la aceptación de esos conceptos no fortalecerá a la iglesia. En cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el silencio es oro” (Los hechos de los apóstoles, pp. 42,43).

Casamientos y nacimientos en la tierra nueva. “Hay quienes hoy día expresan su creencia de que habrá casamientos y nacimientos en la tierra nueva, pero los que creen en las Escrituras no pueden aceptar tales doctrinas...Quiero decir a los que sostienen puntos de vista contradictorios a la declaración de Cristo: En tales asuntos, el silencio es elocuencia. Es presunción ocuparse de suposiciones y teorías acerca de asuntos que Dios no nos ha hecho conocer en su Palabra. No necesitamos entrar en especulaciones acerca de nuestro futuro estado...” (¡Maranata: El Señor viene!, p. 367).

Para mayor información, es útil ver también algunas orientaciones similares en Mensajes selectos, tomo 2, páginas 28 y 29.




Cuando se quiebra el silencio - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Enero de 2003

Cuando se quiebra el silencio (Parte II)

¿Recomendó Elena de White guardar silencio sobre ciertos temas?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Continuamos brindando algunos ejemplos en los que Elena de White recomendó guardar silencio ante ciertos asuntos:

Temas controversiales de importancia secundaria. “Tengo palabras que presentar a mis hermanos de los cuatro puntos cardinales. Pido que mis escritos no sean usados para definir cuestiones sobre las que ahora hay mucha controversia. Ruego a los pastores H, I, J y otros de nuestros hermanos dirigentes que no hagan referencia a mis escritos para sostener sus puntos de vista sobre el continuo”.

“Se me ha presentado que no es un tema de importancia vital. Se me ha instruido que nuestros hermanos están cometiendo un error al magnificar la importancia de la diferencia en los puntos de vista que se sostienen. No puedo consentir en que ninguno de mis escritos sea tomado para definir este asunto. El verdadero significado de ‘el continuo’ ha de convertirse en una piedra de toque. Ahora pido que mis hermanos del ministerio no usen mis escritos en sus argumentos en cuanto a esta cuestión [el continuo], pues no he recibido instrucción sobre este punto en discusión y no veo necesidad de la controversia. El silencio es elocuencia acerca de este asunto en las condiciones actuales.2

“Se agrada al enemigo de nuestra obra cuando puede usarse un tema de menor importancia para distraer la mente de nuestros hermanos de las grandes cuestiones que debieran ser el corazón de nuestro mensaje. Como este no es una piedra de toque, ruego a mis hermanos que no permitan que triunfe el enemigo al tratar el tema como si fuera importante” (Mensajes selectos, t. 1, pp. 193, 194).

“Debemos unirnos en los vínculos de una unidad semejante a Cristo. Entonces no serán en vano nuestras labores. Tirad de forma pareja y no provoquéis contenciones. Revelad el poder unificador de la verdad, y esto hará una impresión poderosa en las mentes humanas. Hay fortaleza en la unidad. Este no es un tiempo para hacer resaltar puntos de diferencia que no son importantes. Si algunos que no han tenido una vigorosa comunión viviente con el Maestro, revelan al mundo la debilidad de su experiencia cristiana, los enemigos de la verdad, que nos observan de cerca, se aprovecharán de eso y será estorbada nuestra obra. Cultiven todos la humildad y aprendan de Aquel que es manso y humilde de corazón.

“El tema de ‘el continuo’ no debiera producir los movimientos que ha creado. Como resultado de la forma en que ha sido tratado este tema por hombres de puntos de vista opuestos en esta cuestión, ha surgido controversia y ha habido confusión... Mientras exista la actual diferencia de opiniones acerca de este tema, no se lo haga prominente. Cese toda contención. En un tiempo como este, el silencio es elocuencia.”

“El deber actual de los siervos de Dios es predicar la Palabra en las ciudades. Cristo vino a la Tierra desde las cortes celestiales para salvar a las personas, y nosotros, como encargados de distribuir su gracia, debemos impartir a los habitantes de las grandes ciudades un conocimiento de su verdad salvadora” Carta 62, 1910 (Mensajes selectos, t. 1, pp. 197, 198).

Asuntos sobre los que Dios no se ha expresado. “A mis hermanos en el ministerio quiero decir: Predicad la Palabra. No pongáis en el fundamento madera, paja y hojarasca; es decir, vuestras suposiciones y especulaciones, que no pueden beneficiar a nadie. Hay temas de vital importancia revelados en la Palabra de Dios, y estos son dignos de nuestra meditación más profunda. Pero no debemos escudriñar asuntos acerca de los que Dios guardó silencio.”

“Cuando se presentan cuestiones acerca de las que reine incertidumbre, preguntemos: ¿Qué dice la Escritura? Y si la Escritura guarda silencio acerca de una cuestión dada, no la hagamos tema de discusión. Busquen aquella novedad de vida resultante del nuevo nacimiento los que desean algo nuevo. Purifiquen sus corazones obedeciendo la verdad, y obren en armonía con la instrucción que dio Cristo” (Obreros evangélicos, pp. 329, 330).




Lo que falta - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Febrero de 2003

Lo que falta – 1

¿Qué eventos sobresalientes deben ocurrir en el cercano futuro según El conflicto de los siglos, de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Con cierta frecuencia, se nos pregunta acerca de las señales del regreso de Cristo, tal como aparecen en los escritos de Elena de White. Aunque ella se refirió a estos temas muchas veces, sin duda el registro más completo se encuentra en su libro El conflicto de los siglos. Sin pretender pintar un cuadro completo, se enumeran a continuación algunos hechos que la autora indicó como señales que habrían de ocurrir antes de la segunda venida de Jesús.

1. Las principales iglesias norteamericanas se unirán e influirán sobre el Estado para imponer sus dogmas, decretos e instituciones. Habrá penas civiles contra los disidentes. “Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el Estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la inflicción de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola” (El conflicto de los siglos, p. 498).

2. Se impondrá por ley la observancia obligatoria del domingo. Mientras, el mundo será ilustrado con claridad respecto del verdadero día de descanso. Elena de White habla del tiempo “cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado con respecto a la obligación del verdadero día de descanso” (Ibíd., p. 502). Aclara que “sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán >la marca de la bestia” (Ibíd., p. 503).

3. La Iglesia y el Estado se unirán para obligar al pueblo de Dios a recibir la marca de la bestia. “Al final de la lucha, toda la cristiandad quedará dividida en dos grandes categorías: la de los que guardan los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y la de los que adoran a la bestia y a su imagen, y reciben su marca. Si bien la Iglesia y el Estado se unirán para obligar... a que tengan ‘la marca de la bestia’... el pueblo de Dios no la tendrá” (Ibíd., p. 503).

4. Habrá un avivamiento entre el pueblo de Dios. Satanás tratará de evitarlo introduciendo una falsa imitación en las iglesias. “Antes de que los juicios de Dios caigan finalmente sobre la Tierra, habrá entre el pueblo del Señor un avivamiento de la piedad primitiva, cual no se ha vista nunca desde los tiempos apostólicos. El Espíritu y el poder de Dios serán derramados sobre sus hijos. Entonces muchos se separarán de esas iglesias en las que el amor de este mundo ha suplantado al amor de Dios y de su Palabra. Muchos, tanto ministros como laicos, aceptarán gustosamente esas grandes verdades que Dios ha hecho proclamar en este tiempo con el propósito de preparar un pueblo para la segunda venida del Señor. El enemigo de los seres humanos desea impedir esta obra, y antes de que llegue el tiempo para que se produzca tal movimiento, tratará de evitarlo introduciendo una falsa imitación” (Ibíd., p. 517).

5. Los Estados Unidos harán obligatoria la observancia del domingo. “Se ha demostrado que los Estados Unidos de Norteamérica son el poder representado por la bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero, y que esta profecía se cumplirá cuando los Estados Unidos hagan obligatoria la observancia del domingo...” (Ibíd., pp. 635, 636).

6. Se hablará de juicios de Dios sobre los que no observan el domingo. “Se repetirá el aserto de que los juicios de Dios caerán sobre los hombres en castigo por no haber observado el domingo como día de reposo” (Ibíd., pp. 636, 637).

7. Los protestantes de los Estados Unidos iniciarán una alianza religiosa apóstata que despreciará los derechos de la conciencia. “Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender las manos a través de un doble abismo al espiritismo y al poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma, pisoteando los derechos de la conciencia” (Ibíd., p. 645).




Lo que falta - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Marzo de 2003

Lo que falta - 2

¿Qué eventos sobresalientes deben ocurrir en el cercano futuro según El conflicto de los siglos, de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Este conocido libro ofrece una descripción general de los eventos que precederán al advenimiento de Cristo:

8. Muchos abandonarán la iglesia y se unirán a la oposición, convirtiéndose en los peores enemigos. “Conforme vaya acercándose la tempestad, muchos que profesaron creer en el mensaje del tercer ángel, pero que no fueron santificados por la obediencia a la verdad, abandonarán su fe e irán a engrosar las filas de la oposición. Uniéndose con el mundo y participando de su espíritu, llegarán a ver las cosas casi bajo el mismo aspecto; así que cuando llegue la hora de prueba estarán preparados para situarse del lado más fácil y de mayor popularidad. Hombres de talento y de elocuencia, que se gozaron un día en la verdad, emplearán sus facultades para seducir y descarriar a las personas. Se convertirán en los enemigos más encarnizados de sus hermanos de antaño. Cuando los observadores del sábado sean llevados ante los tribunales para responder de su fe, estos apóstatas serán los agentes más activos de Satanás para calumniarlos y acusarlos, y para incitar a los magistrados contra ellos por medio de falsos informes e insinuaciones” (Ibíd., p. 666).

9. Habrá pena de muerte para los observadores del sábado. “Una vez que el sábado llegue a ser el punto especial de controversia en toda la cristiandad, y las autoridades religiosas y civiles se unan para imponer la observancia del domingo, la negativa persistente, por parte de una pequeña minoría, de ceder a la exigencia popular, la convertirá en objeto de execración universal. Se demandará con insistencia que no se tolere a los pocos que se oponen a una institución de la iglesia y a una ley del Estado; pues vale más que esos pocos sufran y no que naciones enteras sean precipitadas a la confusión y la anarquía... Este argumento parecerá concluyente, y finalmente se expedirá contra todos los que santifiquen el sábado un decreto que los declare merecedores de las penas más severas y autorice al pueblo para que, pasado cierto tiempo, los mate” (Ibíd., p. 673).

10. Los hijos de Dios se verán privados de toda protección legal, por lo que muchos huirán y otros sufrirán grandes penurias. “Cuando el decreto promulgado por los diversos príncipes y dignatarios de la cristiandad contra los que observan los Mandamientos suspenda la protección y las garantías del gobierno, y los abandone a los que tratan de aniquilarlos, el pueblo de Dios huirá de las ciudades y de los pueblos, y se unirá en grupos para vivir en los lugares más desiertos y solitarios. Muchos encontrarán refugio en puntos de difícil acceso en las montañas... Pero muchos seres humanos de todas las naciones y de todas clases, grandes y pequeños, ricos y pobres, negros y blancos, serán arrojados en la más injusta y cruel servidumbre. Los amados de Dios pasarán días penosos, encadenados, encerrados en cárceles, sentenciados a muerte, algunos abandonados adrede para morir de hambre y sed en sombríos y repugnantes calabozos. Ningún oído humano escuchará sus lamentos; ninguna mano humana se aprontará a socorrerlos” (Ibíd., pp. 683, 684).

11. Habrá una decisión internacional de aniquilar a los disidentes. “Cuando los que honran la Ley de Dios hayan sido privados de la protección de las leyes humanas, empezará en varios países un movimiento simultáneo para destruirlos. Conforme vaya acercándose el tiempo señalado en el decreto, el pueblo conspirará para extirpar a la secta aborrecida. Se convendrá en dar una noche el golpe decisivo, que reducirá completamente al silencio la voz disidente y reprensora” (Ibíd., p. 693).

12. Entonces Dios intervendrá para liberar a su pueblo, y Cristo vendrá para llevarlos a su hogar. “Es a medianoche cuando Dios manifiesta su poder para librar a su pueblo. Sale el sol en todo su esplendor. Sucédense señales y prodigios con rapidez. Los malos miran la escena con terror y asombro, mientras que los justos contemplan con gozo las señales de su liberación” (Ibíd., p. 694).




Secretos para el éxito - 1


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECÍA - Abril de 2003

Secretos para el éxito - I

¿Qué consejos para el éxito personal y como iglesia encontramos en los escritos de Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La pluma de Elena de White ha dejado algunas orientaciones útiles para alcanzar el éxito. Compartimos aquí algunas de ellas.

1. Un blanco elevado. La necesidad de una meta aparece como ineludible. “Una existencia sin propósito es una muerte en vida” (Consejos sobre la salud, p. 50). Ese blanco debe ser excelso. “El ideal que Dios tiene para sus hijos está por encima del alcance del más elevado pensamiento humano. La meta a alcanzar es la piedad, la semejanza a Dios” (La educación, p. 18). El blanco también ha de ser preciso. “El éxito en cualquier actividad requiere una meta definida. El que desea lograr verdadero éxito en la vida debe mantener constantemente en vista esa meta digna de su esfuerzo” (La educación, p. 262). Los siguientes consejos dados a una hermana pueden aplicarse a muchas otras personas. “También debiera tener una meta, un objetivo en la vida. Donde no hay un objetivo, hay una tendencia a la indolencia; pero donde hay una meta suficientemente importante en vista, todas las facultades mentales se ponen instantáneamente en actividad. Para obtener éxito en la vida, los pensamientos deben fijarse firmemente en el objetivo de la vida y no se los debe dejar vagar ni ocuparse de cosas sin importancia o complacerse en ociosas cavilaciones, que son el fruto de rehuir las responsabilidades” (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 382).

2. Aprender de las supuestas derrotas. Los propósitos divinos no siempre reciben aceptación. “La verdad de Dios nunca ha tenido éxito en el mundo. El corazón natural es siempre contrario a la verdad” (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 436). Pero la adversidad a veces es la plataforma para el éxito. “Algunas veces el Señor adiestra a sus servidores mediante chascos y fracasos aparentes. Es su propósito que aprendan a dominar las dificultades. Procura inspirarlos con una determinación de transformar cada aparente fracaso en un éxito” (Recibiréis poder, p. 174). “Los hombres a menudo oran y lloran debido a las perplejidades y los obstáculos que deben arrostrar. Pero es el propósito de Dios que enfrenten perplejidades y obstáculos y, si mantienen firmemente hasta el fin su confianza como al principio, decididos a llevar adelante la obra del Señor, él les despejará el camino. Los que luchen perseverantemente contra dificultades aparentemente insuperables, tendrán éxito, y con el éxito vendrá también el más grande gozo” (Alza tus ojos, p. 114).

3. Una actitud positiva. “Sólo usted, y nadie más, puede controlar sus pensamientos. En la lucha por alcanzar la norma más alta, el éxito o el fracaso dependerán mucho de su carácter y de la forma en que estén encauzados sus pensamientos. Si estos están bien dirigidos, como Dios quiere que lo estén cada día, se espaciarán en los temas que nos van a ayudar a aumentar nuestra devoción. Si los pensamientos son correctos, entonces, como resultado de ello, las palabras también serán correctas; las acciones serán de tal naturaleza que producirán alegría, consuelo y descanso a las almas...” (Cada día con Dios, p. 66).

4. Esfuerzo y perseverancia. Nada puede reemplazar el empeño y la tenacidad en el logro de algún propósito. “En cualquier ramo de trabajo, el verdadero éxito no es el resultado de la casualidad ni del destino. Es el desarrollo de las providencias de Dios, la recompensa de la fe y de la discreción, de la virtud y de la perseverancia. Las bellas cualidades mentales y un tono moral elevado no son resultado de la casualidad. Dios da las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas” (Profetas y reyes, p. 357). Esto también es verdad respecto del servicio misionero. “Si los obreros confían en Dios para obtener gracia y fortaleza, alcanzarán éxito. Al principio su obra podrá parecer de poco valor, pero si siguen los planes del Señor, ella prosperará” (Servicio cristiano, p. 319). “El éxito no depende tanto del talento como de la energía y de la buena voluntad” (Profetas y reyes, p. 164).




Secretos para el éxito - 2


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECÍA – Mayo de 2003

Secretos para el éxito - II

¿Qué consejos para el éxito personal y eclesial encontramos en los escritos de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

La autora propone como indispensables el esfuerzo y la perseverancia. “Cuando Dios prepara el camino para la realización de cierta obra, y da seguridad de éxito, el instrumento escogido debe hacer cuanto está en su poder para obtener el resultado prometido. Se le dará éxito en proporción al entusiasmo y la perseverancia con que haga la obra” (Profetas y reyes, p. 196).

Una revelación dada a Elena de White lo ilustra claramente: “En un sueño que tuve el 29 de septiembre de 1886, andaba yo con un numeroso grupo de personas que buscaban fresas... Así transcurrió el día, y se hizo muy poco. Al fin dije: Hermanos, ustedes dirán que esta excursión no ha tenido éxito. Si trabajan así, no me extraña que no lo obtengan. El éxito o el fracaso dependen de cómo se dedican al trabajo” (El evangelismo, p. 217).

5. Confianza y fidelidad. Con una actitud correcta, no se necesita pensar en el fracaso. “Tal no es el caso en la lucha cristiana. Ninguno que cumpla con las condiciones se chasqueará al fin de la carrera. Ninguno que sea ferviente y perseverante dejará de tener éxito. La carrera no es del veloz, ni la batalla del fuerte. El santo más débil, tanto como el más fuerte, puede llevar la corona de gloria inmortal. Puede ganarla todo el que, por el poder de la gracia divina, pone su vida en conformidad con la voluntad de Cristo. Demasiado a menudo se considera como asunto sin importancia, demasiado trivial para exigir la atención, la práctica en los detalles de la vida de los principios sentados en la Palabra de Dios. Pero en vista del resultado que está en juego, nada de lo que ayude o estorbe es pequeño. Todo acto pesa en la balanza que determina la victoria o el fracaso de la vida. La recompensa dada a los que venzan estará en proporción con la energía y el fervor con que hayan luchado” (Los hechos de los apóstoles, p. 252).

El triunfo no está determinado por la capacidad humana, sino por la capacitación divina. “No es cierto que los jóvenes brillantes alcanzan siempre el mayor éxito. Con cuánta frecuencia se ha colocado en puestos de confianza a hombres de talento y educación, y han resultado un fracaso! Su brillo tenía la apariencia del oro; pero cuando se lo probó, no resultó ser más que oropel y escoria. Fracasaron en su trabajo a causa de su infidelidad. No fueron industriosos y perseverantes, y tampoco fueron hasta el fondo de las cosas. No estuvieron dispuestos a comenzar desde la parte inferior de la escalera y con trabajo paciente ascender peldaño tras peldaño hasta alcanzar la cumbre. Anduvieron al resplandor de las chispas (sus vivos resplandores de pensamiento) producidas por ellos mismos. No dependieron de la sabiduría que solamente Dios puede dar. Su fracaso no se debió a su falta de oportunidad, sino a su carencia de seriedad. No percibieron que sus ventajas educacionales les eran valiosas, y así no avanzaron, como podrían haberlo hecho, en el conocimiento de la religión y la ciencia. Su mente y su carácter no fueron equilibrados por los altos principios de la rectitud” (La educación cristiana, p. 379).

“Pero cuando nos entregamos completamente a Dios y en nuestra obra seguimos sus instrucciones, él mismo se hace responsable de su realización. Él no quiere que conjeturemos en cuanto al éxito de nuestros sinceros esfuerzos. No debemos pensar en el fracaso. Hemos de cooperar con Uno que no conoce el fracaso.”

“No debemos hablar de nuestra propia debilidad o incapacidad. Esto es una manifiesta desconfianza en Dios, una negación de su Palabra. Cuando murmuramos a causa de nuestras cargas, o rechazamos las responsabilidades que él nos llama a llevar, estamos prácticamente diciendo que él es un amo duro, que exige lo que no nos ha dado poder para hacer” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 297).

6. Sociedad con el Cielo. La cooperación del hombre con Dios hace posible el éxito verdadero. “El secreto del éxito estriba en la unión del poder divino con el esfuerzo humano” (Patriarcas y profetas, p. 543). De ese modo, el creyente tributará al Señor el reconocimiento por cada uno de sus logros. “Pero deberíamos recordar que del éxito que nos acompañe, toda la gloria y el honor pertenecen a Dios, puesto que cada facultad y cada aptitud son un don suyo” (Recibiréis poder, p. 262).

“El Señor desea avergonzar las jactancias de los hombres. Él dará éxito a los esfuerzos más débiles y a los métodos menos prometedores, cuando sean divinamente señalados y realizados con humildad y confianza” (Recibiréis poder, p. 262).




Los grupos pequeños


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Junio de 2003

Los grupos pequeños

¿Qué escribió Elena de White acerca de los grupos pequeños?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Se encuentran en los escritos de Elena de White repetidas menciones de grupos pequeños con propósitos devocionales y misioneros.

Para el servicio misionero. “La formación de pequeños grupos como base del esfuerzo cristiano me ha sido presentada por Uno que no puede errar. Si hay muchos miembros en la iglesia, organícense en pequeños grupos para trabajar no sólo por los miembros de la iglesia, sino también en favor de los incrédulos. Si en algún lugar hay solamente dos o tres que conocen la verdad, organícense en un grupo de obreros” (Joyas de los testimonios, t. 3, p. 84).

“En nuestras iglesias deben organizarse grupos para el servicio. En la obra del Señor no ha de haber ociosos. Únanse diferentes personas en el trabajo como pescadores de hombres. Traten de recoger a las almas de la corrupción del mundo y conducirlas a la pureza salvadora del amor de Cristo” (El evangelismo, pp. 88, 89).

“Salgan pequeños grupos de obreros como misioneros del Señor y hagan lo que Cristo ordenó a los primeros discípulos que hicieran. Vayan a los diferentes lugares de nuestras ciudades, de dos en dos, y den el mensaje de advertencia del Señor” (Alza tus ojos, p. 89).

“Grupos pequeños deben ir a cumplir la obra que Cristo asignó a sus discípulos. Trabajen como evangelistas, repartiendo nuestros impresos, hablando de la verdad a las personas que encuentren. Oren por los enfermos, esforzándose por aliviarlos, no con drogas, sino con remedios naturales, enseñándoles a recuperar la salud y evitar la enfermedad” (Consejos sobre la salud, p. 394).

“Haya en cada iglesia grupos bien organizados de obreros que trabajen en el vecindario de la misma” (Servicio cristiano, p. 93).

Para el estudio de la Biblia y la oración. “Congréguense pequeños grupos en la tarde o en la mañana temprano para estudiar la Biblia. Celebren una reunión de oración para que el Espíritu Santo los pueda fortalecer, iluminar y santificar...

“Reúnanse pequeños grupos para estudiar las Escrituras. No perderán nada y ganarán mucho. Los ángeles del cielo asistirán a sus reuniones y, al alimentarse con el pan de vida, recibirán fortaleza espiritual” (Carta 2, del 3 de enero de 1900, dirigida a la Hna. y el Hno. Sisley).

“El Señor prometió que donde dos o tres se reúnan en su nombre, él estaría allí en medio de ellos. Los que se reúnan para orar juntos, recibirán la unción del Santo. Existe una gran necesidad de que se practique la oración secreta, pero también se necesita que varios cristianos se congreguen y se unan para presentar fervorosamente sus peticiones delante de Dios. En esos grupos pequeños Jesús está presente, se profundiza el amor por las almas en el corazón y el Espíritu despliega sus poderosas energías para que los agentes humanos puedan ejercitarse en la salvación de los perdidos” (Exaltad a Jesús, p. 352).

Para estrechar lazos de unidad y amor. “Mantengan íntegro su vínculo de unión, cerrando sus filas por el amor y la unidad, estimulándose unos a otros para progresar y adquiriendo cada uno valor, fortaleza y ayuda de los demás. Revelen la tolerancia y la paciencia que manifestó Cristo y, evitando las palabras apresuradas, usen el talento del habla para edificarse unos a otros en la santísima fe. Trabajen con el mismo amor que Cristo en favor de los que no están en el redil, olvidándose del yo en su esfuerzo por ayudar a otros. Mientras trabajen y oren en el nombre de Cristo, aumentará su número; porque el Salvador dice: ‘Si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos’ (Mat. 18:19)” (Joyas de los testimonios, t. 3, pp. 84, 85).




Elena G. de White, la educación y las matemáticas


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Julio de 2003

Elena de White, la educación y las matemáticas

¿Existe alguna orientación acerca de la enseñanza de matemáticas y otras ciencias en los escritos de Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena Gould Harmon no tuvo la oportunidad de realizar estudios formales, y ciertamente no era una especialista en matemáticas. Su padre, Robert F. Harmon, fue agricultor y fabricante de sombreros. Su madre, Eunice Gould Harmon, fue maestra antes de casarse, pero se dedicó luego a cuidar de su casa y sus ocho hijos. El trauma físico que afectó a Elena a los nueve años (1836) tuvo efectos de largo alcance en su salud, impidiéndole continuar su preparación académica más allá del tercer grado de la escuela primaria.

Sin embargo, se esforzó por aprender por sí misma cuanto pudiera, y recibió de lo Alto orientaciones útiles en el campo de la educación. Sus propuestas en este sentido son abundantes y de valor permanente.

Elena de White animó a los jóvenes a lograr un amplio desarrollo intelectual, comenzando por los conocimientos básicos, sencillos y prácticos. Esto incluye el aprendizaje de las matemáticas.

“Mientras se tenga en vista el gran propósito de la educación, debería animarse a los jóvenes a avanzar hasta donde les permitan sus aptitudes. Pero antes de iniciarse en los ramos superiores de estudio, deberían dominar los inferiores. Con demasiada frecuencia se descuida esto. Hasta entre los estudiantes de los colegios superiores se nota gran deficiencia en el conocimiento de los ramos comunes de la educación. Muchos estudiantes dedican el tiempo al estudio de las matemáticas superiores cuando son incapaces de llevar cuentas sencillas. Muchos estudian declamación para ser oradores elegantes, cuando ni siquiera saben leer de manera inteligible e impresionante. Muchos que han terminado sus estudios de retórica no saben redactar una simple carta y cometen faltas de ortografía” (La educación, p. 234).

Transferir los contenidos teóricos a la vida práctica fue su gran desafío. “Al enseñar matemáticas, se lo debiera hacer en forma práctica. Se debería enseñar a todo joven y a todo niño no solamente a resolver problemas imaginarios, sino también a llevar cuenta exacta de sus propios ingresos y gastos. Aprenda, usándolo, el debido uso del dinero. Enséñese a los niños y las niñas a elegir y comprar su ropa, sus libros y otras cosas, ya sea que los paguen sus padres o ellos mismos con sus propias ganancias; y si llevan cuenta de sus gastos aprenderán, como no lo lograrían de otro modo, a valorar y usar el dinero. Este tipo de educación les enseñará a distinguir la diferencia que existe entre la verdadera economía, y la mezquindad por un lado y el despilfarro por el otro. Debidamente dirigida, fomentará hábitos de generosidad. Ayudará a los jóvenes a aprender a dar, no por el mero impulso del momento cuando se conmueven sus sentimientos, sino regular y sistemáticamente.”

“De este modo, todo ramo de estudio puede llegar a ayudar en la solución del mayor de los problemas: La educación de hombres y mujeres para que asuman mejor las responsabilidades de la vida” (La educación, pp. 238, 239).

La señora de White no desestimó el valor de las ciencias, pero subrayó, sobre todas las disciplinas, el valor de los temas esenciales para la vida y la felicidad. “Muchos estudiantes están tan apurados por completar su educación que no son cabales en nada de lo que emprenden. Pocos tienen el suficiente valor y dominio propio como para actuar por principios. La mayoría de los alumnos dejan de entender el verdadero objetivo de la educación, y por ello dejan de actuar como para alcanzarlo. Se aplican al estudio de las matemáticas o de las lenguas, mientras descuidan el estudio mucho más esencial para la felicidad y el éxito de la vida. Muchos que pueden explorar las profundidades de la tierra con el geólogo o atravesar los cielos con el astrónomo no muestran el menor interés en el maravilloso mecanismo de su propio cuerpo. Otros pueden decir cuántos huesos hay en el esqueleto humano y describir correctamente cada órgano del cuerpo y, sin embargo, son tan ignorantes de las leyes de la salud y la curación de las enfermedades como si la vida fuera controlada por el destino ciego en lugar de serlo mediante leyes definidas e invariables” (Mente, carácter y personalidad, t. 1, p. 273).




La Biblia, Elena G. de White y los cumpleaños - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Agosto de 2003

La Biblia, Elena de White y los cumpleaños - I

¿Debemos festejar los cumpleaños y otros días especiales? ¿De qué manera?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las Escrituras registran dos celebraciones de cumpleaños: el de Faraón (Gén. 40:20) y el de Herodes Antipas (Mat. 14:6; Mar. 6:21). En tiempos bíblicos, aparentemente los ciudadanos griegos, romanos y persas festejaban los cumpleaños, pero no los judíos (Diccionario bíblico adventista del séptimo día, p. 287).

Elena de White muestra preocupación por festejos que alimentan el egoísmo, la gratificación propia y la mundanalidad. Ve los cumpleaños como oportunidades para cultivar la gratitud y la alabanza a Dios como creador y preservador de la vida. Propone los cumpleaños como ocasiones para presentar a Dios alguna ofrenda especial. “Los padres no han enseñado a sus hijos los preceptos de la Ley como Dios les ha ordenado. Los han educado en hábitos egoístas. Les han enseñado a considerar sus cumpleaños y sus días de fiesta como ocasiones en que esperan recibir regalos, y a seguir los hábitos y las costumbres del mundo. Estas ocasiones, que deberían servir para aumentar el conocimiento de Dios y despertar la gratitud del corazón por la misericordia y el amor del Señor al preservar la vida por otro año, han sido convertidas en oportunidades para agradarse a sí mismo, para la complacencia y la glorificación de los hijos. Ellos han sido guardados por el poder de Dios a través de todo momento de su vida y, sin embargo, los padres no enseñan a sus hijos a pensar en esto y a expresar su gratitud por su gracia hacia ellos. Si los niños y los jóvenes hubieran sido debidamente instruidos en esta etapa de sus vidas, ¡qué honor, qué alabanza y acción de gracias fluirían de sus labios hacia Dios! ¡Qué recolección de pequeños dones provendría de las manos de los pequeñuelos para ser colocada en la tesorería como ofrenda de gratitud! Dios sería recordado en lugar de ser olvidado”.–Review and Herald, del 13 de noviembre de 1894 (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 159, 160).

Un cumpleaños es un buen momento para pensar en Dios y honrar su nombre a causa de su bondad y cuidado. “Bajo el sistema religioso judaico, cuando nacía un niño se hacía una ofrenda a Dios, por la propia orden del Señor. Ahora vemos a los padres afligiéndose especialmente para presentarles dones a sus hijos en el día de su cumpleaños; hacen de esta una ocasión para honrar al niño, como si el honor fuera debido al ser humano. Satanás ha logrado que se cumpliera su deseo en estas cosas; él ha desviado las mentes y los dones hacia los seres humanos; así, los pensamientos de los niños son dirigidos hacia ellos mismos, como si ellos hubieran de ser hechos los objetos de favor especial. Aquello que debiera volver a Dios en forma de ofrenda para bendecir a los necesitados y llevar la luz de la verdad al mundo, es desviado de su debido curso, y frecuentemente hace más daño que bien, estimulando la vanidad, el orgullo y la importancia propia. En los cumpleaños se les debe enseñar a los niños que tienen razones para manifestar gratitud a Dios por su amorosa bondad al preservarles la vida durante otro año. Así pueden impartirse preciosas lecciones. Por la vida, por la salud, por el alimento, por el vestido, no menos que por la esperanza de la vida eterna, hemos contraído una deuda para con el Dador de todas las misericordias; y Dios merece que reconozcamos sus dones y que presentemos nuestras ofrendas de gratitud a nuestro mayor benefactor. Estas ofrendas de cumpleaños son reconocidas por el cielo”.­Review and Herald, del 9 de diciembre de 1890 (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 160, 161).

“Nuestros cumpleaños, así como el día de Navidad y otros días festivos, son dedicados muy a menudo a la complacencia egoísta, cuando la mente debe ser dirigida a la misericordia y a la amorosa bondad de Dios. Al Señor le desagrada que su bondad, su constante cuidado y su creciente amor no sean recordados en estos aniversarios”.–Review and Herald, del 23 de diciembre de 1890 (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 161, 162).




La Biblia, Elena G. de White y los cumpleaños - 2


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECÍA - Septiembre de 2003

La Biblia, Elena de White y los cumpleaños - II

¿Debemos festejar los cumpleaños y otros días especiales? ¿De qué manera?

Responde DANIEL OSCAR PLENC director del Centro de Investigaciones White en la Argentina.

Los cumpleaños pueden fomentar el egoísmo y la ostentación o la generosidad y la sencillez. “Las sugerencias de Satanás se llevan a cabo en muchísimas cosas. Nuestros cumpleaños, nuestra Navidad y las fiestas del Día de Acción de Gracias con demasiada frecuencia se dedican a la gratificación egoísta cuando, en cambio, la mente debería dirigirse hacia las misericordias y la amante bondad de Dios. A Dios le desagrada que su bondad, su cuidado constante y su amor incesante no sean recordados en estas ocasiones.”

“Si todo el dinero que se usa en forma extravagante para comprar cosas innecesarias fuese colocado en la tesorería de Dios, veríamos a hombres, mujeres y jóvenes entregándose a Jesús, y haciendo su parte para colaborar con Cristo y los ángeles. Las bendiciones más abundantes de Dios se recibirían en nuestras iglesias, y muchas almas se convertirían a la verdad” (Review and Herald, 23 de diciembre de 1890).

“Los padres deben criar, educar y preparar a sus hijos en hábitos de autocontrol y abnegación. Siempre deben mantener ante ellos sus obligaciones de obedecer la Palabra de Dios y de vivir con el propósito de servir a Jesús. Deben enseñar a sus hijos que es necesario vivir de acuerdo con hábitos sencillos en la vida diaria y evitar vestidos costosos, un régimen de alimentación caro, casas costosas y muebles caros. Los términos según los cuales la vida eterna será nuestra se establecen en estas palabras: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón [...] y a tu prójimo como a ti mismo’[...]” (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 309, 310). Cuando un hijo de Dios celebra su aniversario, dirige sus pensamientos al Dador de todas las cosas.

“No sólo en los cumpleaños deberían los padres y los hijos recordar las misericordias del Señor en una forma especial, sino también los días de Navidad y Año Nuevo deberían ser ocasiones cuando cada hogar debiera recordar a su Creador y Redentor. En lugar de ofrecer regalos y donativos abundantes a los seres humanos, la reverencia, el honor y la gratitud deberían ofrecerse a Dios, y los regalos y las ofrendas debieran fluir por el conducto divino. ¿No le agradaría al Señor que se lo recuerde en esta forma? ¡Oh, cómo ha sido olvidado Dios en estas ocasiones!” (Ibíd., pp. 310, 311).

Pero cualquier día festivo debe disfrutarse en familia y con alegría. “Cuando tengáis un día feriado, convertidlo en un día agradable y feliz para vuestros hijos, y haced que también sea un día agradable para los pobres y los afligidos. No permitáis que transcurra el día sin llevar ofrendas de agradecimiento y gratitud a Jesús. Que los padres y los hijos realicen ahora un esfuerzo ferviente para redimir el tiempo y para remediar su pasado descuido. Que manifiesten una conducta diferente de la que tiene el mundo.

“Hay muchas cosas que pueden prepararse con buen gusto y que cuestan mucho menos que los regalos innecesarios que con tanta frecuencia se dan con abundancia a nuestros hijos y parientes, y en esa forma también puede manifestarse cortesía y llevarse felicidad al hogar. Podéis enseñar una lección a vuestros hijos mientras les explicáis la razón por la que habéis realizado un cambio en el valor de sus regalos, diciéndoles que estáis convencidos de que hasta ahora habíais considerado más su placer que la gloria de Dios. Decidles que en lugar de considerar el adelantamiento de la causa de Dios, habíais tomado en cuenta más vuestro propio placer y la gratificación de ellos, y que habíais procurado manteneros en armonía con las costumbres y las tradiciones del mundo al ofrecer regalos a quienes no los necesitaban.

“Tal como los sabios de la antigüedad, podéis ofrecer a Dios vuestros mejores donativos y manifestarle, mediante vuestras ofrendas, que apreciáis su Don hecho a un mundo pecador. Haced que los pensamientos de vuestros hijos corran por un nuevo canal, sin egoísmo, incitándolos a presentar ofrendas a Dios por el don de su Hijo unigénito” (Ibíd., p. 311).

Un cumpleaños es, además, un tiempo propicio para la reflexión. “Enseñadles a repasar el año de su vida que ha transcurrido, a considerar si les agradaría hallarse frente a lo anotado en los libros del cielo. Estimulad en ellos serias reflexiones acerca de si su comportamiento, sus palabras y sus obras fueron de un carácter que agradó a Dios. ¿Hicieron que sus vidas fueran más semejantes a la de Cristo y hermosas a los ojos de Dios? Enseñadles el conocimiento del Señor, sus caminos y sus preceptos” (El hogar cristiano, pp. 430, 431).

Elena de White dejó, en este sentido, un ejemplo de austeridad y generosidad. “He dicho a mi familia y a mis amistades que mi deseo es que nadie me haga un regalo de cumpleaños o de Navidad, a menos que sea con el permiso de transferirlo a la tesorería del Señor, para ser asignado al establecimiento de las misiones” (Ibíd.).




El cuarto ángel de Apocalipsis 18


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Noviembre de 2003

El cuarto ángel de Apocalipsis 18

¿Cuál es el significado profético de la aparición del ‘cuarto ángel’ de Apocalipsis 18?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Es posible describir al ángel de Apocalipsis 18 como un ‘cuarto ángel’, aunque la Biblia sólo utiliza dos veces esa expresión, en el contexto de la cuarta trompeta y de la cuarta plaga (Apoc. 8:12; 16:8).

La identificación del ‘otro ángel’ requiere un estudio de lo que se describe en Apocalipsis 14, 17 y 18. Lo primero que resulta claro es que el ángel de Apocalipsis 18 repite y amplía el mensaje del segundo ángel de Apocalipsis 14. Elena de White lo entiende como el símbolo profético de la proclamación del mensaje final de Dios para el mundo en tiempos de la lluvia tardía, denominándolo ‘fuerte clamor’ (Primeros escritos, pp. 277-279). La obra del ángel de Apocalipsis 18 tendrá lugar durante el derramamiento final del Espíritu Santo (The Review and Herald, 13 de octubre de 1904), aunque no se pueda anunciar un tiempo específico para su cumplimiento (The Review and Herald, 29 de marzo de 1892). No se habla de un decaimiento del mensaje del tercer ángel por parte de la iglesia, sino de una intensificación de su obra. “Aquí se repite el mensaje de la caída de Babilonia, tal como lo dio el segundo ángel, con la mención adicional de las corrupciones que se han introducido en las iglesias desde 1844. La obra de ese ángel comienza a tiempo para unirse a la última magna tarea del mensaje del tercer ángel, cuando éste se intensifica hasta convertirse en un fuerte pregón. Así se prepara el pueblo de Dios para afrontar la hora de la prueba que muy pronto ha de sobrevenir. Vi que sobre ellos reposaba una luz vivísima, y que se unían para proclamar sin temor el mensaje del tercer ángel” (La historia de la redención, p. 419).

Repetidas veces en nuestra historia los dirigentes de movimientos falsos han identificado su obra con la del ángel de Apocalipsis 18. Pero en su contexto, el ‘otro ángel’ no implica un reemplazo del pueblo de Dios por algún otro movimiento, sino la culminación gloriosa de la obra evangelizadora de la iglesia. La relación entre los tres ángeles y el ‘otro ángel’ es explícita en los escritos de Elena de White.

Se habla de la vigencia continua del mensaje de los tres ángeles (Mensajes selectos, t. 2, p. 120). La identificación del ángel de Apocalipsis 18:1-5 con el mensaje del segundo ángel de Apocalipsis 14:8 es muy clara. “La esencia del mensaje del segundo ángel vuelve a darse al mundo por medio del otro ángel que ilumina la tierra con su gloria. Estos mensajes se mezclan en uno solo para ser presentados a la gente en los días finales de la historia terrenal” (Mensajes selectos, t. 2, p. 133). Como hubo dos purificaciones del templo en tiempos de Jesús, hay dos invitaciones en Apocalipsis a salir de Babilonia. “Este es el mismo mensaje que fue dado por el segundo ángel” (Mensajes selectos, t. 2, p. 135).

Elena de White vincula el símbolo de Babilonia con las iglesias caídas que proclaman falsas doctrinas. Suscita la pregunta y otorga la respuesta. “¿En qué consiste ese vino? En sus doctrinas falsas. Ha dado al mundo un día de reposo falso en lugar del verdadero del cuarto mandamiento, y ha repetido la falsedad que Satanás comunicó a Eva en el Edén: la inmortalidad natural del alma. Ha esparcido ampliamente muchos errores semejantes y ha enseñado como doctrinas, mandamientos de hombres (Mat. 15:9)” (Mensajes selectos, t. 2, p. 135). En su propuesta, Apocalipsis 18:1-4 describe “la terrible condición en que se encuentra el mundo religioso” (El conflicto de los siglos, p. 661).

Pero Elena de White nunca identificó a Babilonia con la Iglesia Adventista (véase el capítulo “La iglesia remanente no es Babilonia” en Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 355-363). El pueblo de Dios no es Babilonia, sino que tiene una misión respecto de quienes viven aún en ella. “Pero Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes de que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y que no tengan parte de sus pecados ni en sus plagas. De ahí que este movimiento esté simbolizado por el ángel que baja del cielo, alumbrando la tierra y denunciando con voz potente los pecados de Babilonia... Estas declaraciones, unidas al mensaje del tercer ángel, constituyen la amonestación final que debe ser dada a los habitantes de la tierra” (El conflicto de los siglos, p. 662). A los sinceros que permanecen en las diversas congregaciones se extenderá el llamamiento del ángel de Apocalipsis 18 (La historia de la redención, pp. 420-421).




El día y la hora de la venida de Jesús


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre de 2003

El día y la hora de la venida de Jesús

¿Se le reveló a Elena de White el día y la hora de la venida de Jesús?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las pocas declaraciones específicas de Elena de White sobre el asunto describen los momentos que anteceden inmediatamente a la segunda venida de Cristo: “Pronto oímos la voz de Dios, semejante al ruido de muchas aguas, que nos anunció el día y la hora de la venida de Jesús. Los 144.000 santos vivientes reconocieron y entendieron la voz; pero los malvados se figuraron que era fragor de truenos y de terremoto” (Primeros escritos, p. 15).

Se le mostró anticipadamente que, en medio de las persecuciones del tiempo de angustia, se escuchará la voz de Dios: “Y, al anunciar Dios el día y la hora de la venida de Jesús, cuando dio el sempiterno pacto a su pueblo, pronunciaba una frase y se detenía de hablar mientras las palabras de la frase rodaban por toda la tierra. El Israel de Dios permanecía con los ojos en alto, escuchando las palabras según salían de labios de Jehová y retumbaban por la tierra como fragor del trueno más potente” (Ibíd., p. 34). La misma escena vuelve a describirse en Primeros escritos, pp. 285, 286, y también en El conflicto de los siglos. “Desde el cielo se oye la voz de Dios que proclama el día y la hora de la venida de Jesús, y promulga a su pueblo el pacto eterno. Sus palabras resuenan por la tierra como el estruendo de los más estrepitosos truenos” (El conflicto de los siglos, p. 698).

Elena de White presenció estos acontecimientos en visión, como si hubiera estado presente en los difíciles momentos que precederán al advenimiento, y escuchó la proclamación del día y la hora de la venida de Jesús. Por supuesto, al salir de la visión para regresar a su tiempo, ya no la recordó.

Es evidente que estas alusiones al tiempo de la venida del Señor crearon inquietudes entre sus lectores. Tiempo después se vio en la necesidad de escribir una carta aclaratoria, publicada en Mensajes selectos, tomo 1, pp. 85, 86, bajo el título: “Declaración acerca del día y la hora de la venida de Cristo”. La carta dice lo siguiente:

“Querida hermana:

“Usted declara que ‘algunos pretenden, entre otras cosas, que es desleal suprimir sus escritos anteriores’. Los que dicen esas cosas, ¿tendrían la bondad de darme pruebas de sus declaraciones? Sé que esto ha sido repetido con frecuencia, pero no probado. ‘Pretenden que en sus testimonios originales, en el tomo 1 que ellos han preservado, usted claramente declara que se le mostró el día y la hora de la segunda venida de Cristo. Su argumento es que esa declaración no resiste la prueba de la Biblia, pues Cristo mismo declara que nadie sabe ni el día ni la hora, ni aun los ángeles de Dios’ [...].

“En mi primer libro, encontrará la única declaración en cuanto al día y la hora de la venida de Cristo que he hecho desde que pasó el tiempo en 1844. Se encuentra en Primeros escritos, pp. 15, 34, 285. Todas se refieren al anuncio que será hecho muy poco antes de la segunda venida de Cristo.

“Viendo en la página 285 y leyendo desde el comienzo del capítulo, verá que las declaraciones hechas se refieren a la liberación de los santos del tiempo de angustia mediante la voz de Dios. Por favor, consiga este libro, si ya no lo tiene, y lea las declaraciones que hay allí. Son exactamente como fueron impresas en el primer artículo publicado [...].

“Las declaraciones de las páginas 11, 27 [15, 34 en Primeros escritos] se refieren al mismo tiempo. Contienen todo lo que alguna vez se me haya mostrado en cuanto al tiempo definido de la venida del Señor. No tengo el menor conocimiento en cuanto al tiempo mencionado por la voz de Dios. Oí cuando proclamaba la hora, pero no tuve el recuerdo de esa hora después que salí de la visión. Escenas tan emocionantes y de un interés tan solemne pasaron ante mí, que ningún lenguaje puede describir. Todo fue una realidad viviente para mí, pues directamente relacionada con esta escena apareció la gran nube blanca sobre la cual estaba sentado el Hijo del Hombre (Carta 38, 1888)”.




El anillo de compromiso


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Febrero de 2004

El anillo de compromiso

¿Existe alguna orientación en la Biblia o en los escritos de Elena de White con respecto al uso de anillos de compromiso?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las normas sobre el arreglo personal que suelen caracterizar a los adventistas han tomado en cuenta ciertos consejos inspirados: “Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia: no con peinado ostentoso, ni oro ni perlas ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que practican la piedad” (1 Tim. 2:9, 10). “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Ped. 3:3-4).

La instrucción bíblica indica con claridad que el arreglo personal de los cristianos debiera caracterizarse por el buen gusto, el pudor, la pureza, la modestia y el equilibrio, evitando el lucimiento personal y la ostentación.

Al tratarse de anillos de casamiento, el criterio parece flexibilizarse, al considerarlos símbolos de la alianza matrimonial, esperados y demandados, hasta cierto punto, por la comunidad.

Tenemos en castellano una sola declaración de Elena de White acerca del anillo de compromiso. Su contenido es esclarecedor.

“Algunos se han preocupado con respecto al uso del anillo de compromiso, y les parece que las esposas de nuestros ministros debieran amoldarse a esa costumbre. Todo eso es innecesario. Tengan las esposas de los ministros el eslabón de oro que vincula su alma con Jesucristo: un carácter puro y santo, el verdadero amor, la mansedumbre y la piedad que son los frutos producidos por el árbol cristiano, y su influencia estará segura en cualquier parte. El hecho de que provoca observaciones el no cumplir con la costumbre no es suficiente motivo para adoptarla. Los norteamericanos pueden hacer comprender su situación declarando, sencillamente, que en su país la costumbre no se considera obligatoria. No necesitamos llevar el símbolo, porque no somos infieles a nuestros votos matrimoniales, y el hecho de llevar un anillo no probaría nuestra fidelidad al respecto. Me preocupa profundamente este proceso semejante al de la levadura que parece sentirse entre nosotros, y que tiende a conformarnos con las costumbres y las modas. No debiera gastarse un centavo en un anillo de oro para testificar que somos casados. En los países donde la costumbre impera, no nos sentimos obligados a condenar a los que usan su anillo de compromiso; llévenlo si pueden hacerlo a conciencia. Pero ninguno de nuestros misioneros debe sentir que llevar un anillo acrecentará su influencia en una jota o una tilde. Si son cristianos, ello se manifestará en su carácter semejante al de Cristo, en sus palabras, en sus obras, en el hogar, en su trato con los demás; se revelará por su paciencia, longanimidad y bondad. Manifestarán el espíritu del Maestro, poseerán su belleza de carácter, su hermosa disposición y su corazón lleno de simpatía” (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 602).

El Manual de la iglesia señala al respecto: “En algunos países, la costumbre de usar anillo matrimonial es considerada como algo imperativo y ha llegado a ser, en la mente de la gente, un criterio de virtud y, por lo tanto, no es considerado como un ornamento. En tales circunstancias, no sentimos que debamos condenar esta práctica”.

Parece innecesario agregar comentarios a esta orientación sencilla y prudente. En la práctica, efectivamente existen lugares donde el anillo se considera ostentación y otros donde su ausencia pareciera indicar falta de compromiso matrimonial. Tanto el consejo inspirado como la recomendación del Manual de la iglesia nos conducen a evitar el dogmatismo y la polémica sobre el asunto dentro de la iglesia.




Conceptos sobre violencia familiar


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Mayo de 2004

Conceptos sobre violencia familiar

¿De qué manera abordó Elena de White el problema de la violencia familiar?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Antes de responder, comparto un bello pasaje de la Escritura sobre el accionar y el carácter de Dios: “Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia [...] Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia” (Salmo 103:6, 8).

Elena de White se ocupó en ocasiones de la violencia en el seno del hogar y, más a menudo, del efecto negativo de la rudeza, el regaño y la falta de cortesía. Se mencionan a continuación algunas de sus ideas.

1. La violencia como condición de la familia humana. Ya en sus días Elena de White lamentó que la violencia estuviera tomando posesión de la familia humana y saturando todas las cosas (¡Maranata: el Señor viene!, p. 28; Mensajes selectos, t. 1, p. 115).

2. Ha de evitarse la violencia verbal en la familia. La exhortación se dirige a no permitir que las contiendas o las disensiones penetren en el hogar: “Hablad con amabilidad. Nunca se eleve vuestra voz hasta ser áspera. Conservad la calma [...] Debemos subyugar el genio violento y dominar nuestras palabras; así obtendremos grandes victorias” (El hogar cristiano, pp. 396, 397). Se sugiere al respecto una resolución concreta: “Sería bueno que cada hombre firmara la promesa de hablar bondadosamente en su casa y de permitir que la ley del amor rija sus palabras” (El hogar cristiano, pp. 399, 400). A semejanza de un jardinero que cultiva flores, los padres no emplearán “un trato rudo ni un esfuerzo violento”, sino que desarrollarán un ministerio suave y amante (El Deseado de todas las gentes, p. 475).

3. Educación de niños violentos. Se habla de la necesidad de subyugar “los temperamentos violentos” de ciertos niños (Conducción del niño, p. 40). Tampoco se aconseja “pasar por alto las faltas y suavizar los estallidos de violencia” (Ibíd., p. 162).

4. El ejemplo de los padres. Los padres han de precaverse “contra toda tosquedad y rudeza, no sea que estos defectos se vuelvan a ver en sus hijos” (El hogar cristiano, p. 155). Los esposos han de manifestarse cortesía mutua y guiar la casa con la ley de la bondad: “Nadie debería expresarse con rudeza ni con palabras de amargura. Todos pueden poseer un rostro animado, voz suave, modales corteses, y éstos son elementos de poder” (El hogar cristiano, p. 381). La obediencia debe ser requerida sin rudeza ni regaños, sino con suavidad y ternura (Conducción del niño, p. 201). “Los niños y los jóvenes necesitan la influencia de un ejemplo gozoso. Necesitan instrucciones agradables [...] Por medio de un ejemplo de paciencia y tolerancia, el padre cristiano ha de enseñar que el mal genio y la rudeza no tienen lugar en la vida del creyente en Cristo; que estas cualidades son desagradables a Dios. A medida que sus hijos lo vean trayendo a su vida los principios de la verdad, ellos también serán llevados a luchar contra los malos hábitos y prácticas, y con ustedes reflejarán la bondad y el amor de Dios” (Reflejemos a Jesús, p. 178).

5. El desarrollo del carácter. Un carácter cristiano incluye el dominio de las propias emociones y pasiones (Consejos para los maestros, p. 213). Con esfuerzo, conflictos y abnegación, se buscará el dominio “del carácter desequilibrado y del temperamento violento” (A fin de conocerle, p. 282). Es digno de considerar el ejemplo de la vida de Juan, al superar su “espíritu violento” contemplando la ternura, la tolerancia, la humildad y la paciencia de Jesús (Los hechos de los apóstoles, p. 455).

6. La simpatía de Jesús. El ejemplo del trato de Jesús nos anima a pensar que los más rudos pueden encontrar en el evangelio un camino para la recuperación y la esperanza (El ministerio de curación, p. 16). “Inocente y sin contaminación, caminaba entre los indiferentes, los rudos, los descorteses [...] Trataba de inspirar esperanza en los más rudos y poco promisorios, poniendo ante ellos la seguridad de que podrían llegar a ser sin tacha y sin culpa, alcanzando un carácter que los haría aparecer como hijos de Dios [...]” (En los lugares celestiales, p. 181).




El pecado imperdonable - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio de 2004

El pecado imperdonable - I

¿En qué consiste el pecado imperdonable?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Biblia no habla literalmente de “pecado imperdonable”, pero sí de pecado contra el Espíritu Santo (Mat. 12:31, 32) y de pecado de muerte (1 Juan 5:16, 17; Heb. 10:26, 27). El tema es inquietante, porque implica la pérdida definitiva de cualquier esperanza de salvación. Conviene, por eso, recordar primeramente que Dios “perdona la maldad y olvida el pecado [...] porque se deleita en misericordia” (Miq. 7:18) y que no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Ped. 3:9). Siempre es bueno pensar en un Dios Salvador, “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Tim. 2:4).

Antes de comprender qué es el pecado imperdonable, debemos todavía definir lo que es el pecado. El Comentario bíblico adventista del séptimo día (tomo 1, p. 741) hace una buena síntesis de los conceptos que se desprenden de las palabras bíblicas usadas para definir y describir el pecado. Hay cuatro ideas básicas e interrelacionadas: (1) El pecado es desviación de una línea recta, de una norma determinada; es transgresión de la Ley de Dios (1 Juan 3:4); (2) El pecado es quedarse corto, no alcanzar la meta, no llegar al blanco propuesto por Dios; (3) El pecado es desobediencia consciente a la voluntad divina; (4) El pecado es ofensa contra Dios.

En las Escrituras encontramos el registro de personas que pecaron contra el Espíritu Santo:

a) El faraón del éxodo (Éxo. 5-14). Dice Elena de White: “Cada prueba adicional del poder de Dios que resistió el monarca egipcio lo indujo a un más fuerte y persistente desafío a Dios. Así prosiguió la obra: el hombre finito luchando contra la expresa voluntad de un Dios infinito. Este caso es una clara ilustración del pecado contra el Espíritu Santo. ‘Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará’. El Señor retiró su Espíritu gradualmente. Al quitar su poder represor, entregó al rey en las manos del peor de todos los tiranos: el yo” (Review and Herald, 27 de julio de 1897, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1114).

b) Coré, Datán y Abiram (Núm. 16). Promovieron un levantamiento contra Moisés y Aarón, y mantuvieron una actitud profana. Comenta Elena de White: “Este acto selló su perdición. Habían cometido el pecado contra el Espíritu Santo, pecado que endurece definitivamente el corazón del hombre contra la influencia de la gracia divina [...] Por medio del Espíritu Santo es como Dios se comunica con el hombre; y los que rechazan deliberadamente este instrumento, considerándolo satánico, han cortado el medio de comunicación entre el alma y el Cielo [...] Por la manifestación de su Espíritu, Dios obra para reprender y convencer al pecador; y si se rechaza finalmente la obra del Espíritu, nada queda ya que Dios pueda hacer por el alma. Se empleó el último recurso de la misericordia divina. El transgresor se aisló totalmente de Dios; y el pecado no tiene ya cura. No hay ya reserva de poder mediante la cual Dios pueda obrar para convencer y convertir al pecador” (Patriarcas y profetas, p. 429).

c) Saúl. La Biblia habla de ese resultado de la apostasía del Rey. “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Jehová lo atormentaba” (1 Sam. 16:14). Llegó el momento en que “Jehová no le respondió” (1 Sam. 28:6).

d) Algunos de los enemigos de Jesús (Mat. 12:22-32). La declaración más específica de Jesús sobre el pecado contra el Espíritu Santo fue realizada en este contexto. “Precisamente antes de esto, Jesús había realizado por segunda vez el milagro de sanar a un hombre poseído, ciego y mudo, y los fariseos habían reiterado la acusación: ‘Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios’. Cristo les dijo claramente que, al atribuir la obra del Espíritu Santo a Satanás, se estaban separando de la fuente de bendición. Los que habían hablado contra Jesús mismo, sin discernir su carácter divino, podrían ser perdonados; porque podían ser inducidos por el Espíritu Santo a ver su error y arrepentirse. Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Espíritu Santo se coloca donde el arrepentimiento y la fe no pueden alcanzarlo. Es por el Espíritu Santo como obra Dios en el corazón; cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por el cual Dios puede comunicarse con ellos. Cuando se rechaza finalmente al Espíritu, no hay más nada que Dios pueda hacer para el alma” (El Deseado de todas las gentes, pp. 288, 289).




El pecado imperdonable - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Julio de 2004

El pecado imperdonable - II

¿En qué consiste el pecado imperdonable?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En las Escrituras, encontramos el registro de personas que pecaron contra el Espíritu Santo:

e) Judas. Para el tiempo de la última cena, “el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote hijo de Simón que lo entregara” (Juan 13:2). Al haber rechazado la última oportunidad de arrepentimiento y confesión, “Satanás entró en él” (Juan 13:27).

¿Qué quiso decir Jesús cuando habló de pecado contra el Espíritu Santo en Mateo 12:31-32? Elena de White lo comenta de esta manera: “Ellos [los fariseos] atribuían a influencias satánicas el santo poder de Dios, manifestado en las obras de Cristo. De ese modo, pecaron contra el Espíritu Santo. Obstinados, sombríos y duros de corazón, decidieron cerrar los ojos a toda evidencia, y así cometieron el pecado imperdonable” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1067). La aplicación espiritual trasciende la experiencia de los fariseos. “En nuestros días, los hombres se han colocado donde son completamente incapacitados para llenar las condiciones del arrepentimiento y la confesión; por lo tanto, no pueden hallar misericordia y perdón. El pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo no radica en cualquier palabra o hecho súbito, sino en la firme y determinada resistencia contra la verdad y la evidencia” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1068). Su tesis principal se evidencia en las siguientes palabras: “Nadie necesita considerar el pecado contra el Espíritu Santo como algo misterioso e indefinible. El pecado contra el Espíritu Santo es el pecado de un rechazo persistente a responder a la invitación a arrepentirse” (A fin de conocerle, p. 245). “La manifestación más común del pecado contra el Espíritu Santo consiste en despreciar persistentemente la invitación del Cielo a arrepentirse. Cada paso dado hacia el rechazo de Cristo es un paso hacia el rechazo de la salvación y hacia el pecado contra el Espíritu Santo” (El Deseado de todas las gentes, pp. 291, 292).

Ante una consulta concreta sobre el pecado contra el Espíritu Santo, Elena de White escribió una carta personal, con pensamientos iluminadores y consoladores sobre este tema: “Hermano P, usted pregunta si ha cometido el pecado que no tiene perdón en esta vida o en la venidera. Contesto que no veo la menor evidencia de que éste sea el caso. ¿En qué consiste el pecado contra el Espíritu Santo? En atribuir voluntariamente a Satanás la obra del Espíritu Santo [...] Por medio de su Espíritu es como Dios obra en el corazón humano; y, cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por medio del cual Dios puede comunicarse con ellos. Al negar la evidencia que a Dios le agradó darles, apagan la luz que había resplandecido en sus corazones y, como resultado, son dejados en tinieblas [...] Hermano mío, el Espíritu lo invita hoy. Acuda de todo corazón a Jesús. Arrepiéntase de sus pecados, haga su confesión a Dios, abandone toda iniquidad y podrá acogerse a sus promesas. ‘Mirad a mí, y sed salvos’ (Isa. 45: 22), es su misericordiosa invitación [...] Mientras usted lea las promesas que le he presentado, recuerde que son la expresión de un amor y una compasión inefables. El gran corazón lleno de un amor infinito se siente atraído hacia el pecador con compasión ilimitada” (Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 265, 266).

En síntesis, el pecado contra el Espíritu Santo es: (a) Persistir en la impenitencia; (b) Rechazar permanente y definitivamente al Espíritu Santo, que convence de pecado y guía a la verdad (Juan 16:8, 13); c) No confesar el pecado ni desear su perdón, y (d) Atribuir a Satanás la obra del Espíritu Santo. No en vano, Pablo exhorta a sus lectores de entonces y de ahora a no apagar o entristecer al Espíritu (1 Tes. 5:19; Efe. 4:30).




Los fideicomisarios, las sedes y las primeras recopilaciones


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Agosto de 2004

Los fideicomisarios, las sedes y las primeras recopilaciones

¿Quiénes han sido los miembros de la Comisión de Fideicomisarios nombrados por Elena de White? ¿Quiénes la integran actualmente? ¿Dónde han trabajado? ¿Cuáles fueron las primeras recopilaciones realizadas?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Se menciona, a continuación, la nómina completa de los presidentes de la Comisión de Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena de White (Chairmen White Estate Board of Trustees) desde su fundación: Arthur G. Daniells (1915, 1922-1935), Francis M. Wilcox (1915-1922, 1938-1944); John E. Fulton (1935-1936), John L. Shaw (1936-1937), Milton E. Kern (1944-1951), Denton E. Rebok (1952), Albert V. Olson (1952-1963), Francis D. Nichol (1963-1966), W. Paul Bradley (1966-1980), y Kenneth H. Wood (1980-).

En su testamento de 1912, Elena de White nombró una comisión de cinco miembros como custodios de sus escritos después de su muerte. Los fideicomisarios originales, los años en que vivieron y sus puestos de servicio se presentan a continuación: A. G. Daniells (1858-1935), presidente de la Asociación General; F. M. Wilcox (1865-1951), editor de la Review and Herald; C. H. Jones (1850-1936), gerente de la Pacific Press; C. C. Crisler (1877-1936), secretario de Elena G. de White, y W. C. White (1854-1937), hijo de Elena G. de White. Con el crecimiento de la iglesia, la lista de fideicomisarios se amplió a siete en 1950, y asciende hoy a quince. Los actuales integrantes son: Kenneth H. Wood (presidente), James R. Nix (secretario), William G. Johnsson, Kathleen Kuntaraf, Harold L. Lee, Baraka Muganda, Jan Paulsen, Humberto M. Rasi, George W. Reid, Rowena R. Rick, Donald E. Robinson, Don C. Schneider, Francis W. Wernick, Neal C. Wilson y E. Edward Zinke. Cinco de ellos son fideicomisarios vitalicios, y diez son electivos. Los electivos sirven durante cinco años, y los vitalicios, hasta la edad de 75 años. A partir de ese momento, pueden desempeñarse como eméritos. En este momento, los fideicomisarios vitalicios son W. Johnsson, G. Reid, F. Wernick, N. C. Wilson y K. Wood, y los eméritos son D. Arthur Delafield, Paul Gordon, Robert Olson y Juan Carlos Viera.

La oficina “Elmshaven” se construyó en 1903 detrás de la casa de Elena de White en Santa Elena, California. En 1907, se le añadió una biblioteca y una bóveda de manuscritos. La oficina del Patrimonio White funcionó en ese lugar desde la muerte de Elena de White, en 1915, hasta 1938. En 1938, el Patrimonio White trasladó sus oficinas de “Elmshaven” al edificio de la Asociación General, en Takoma Park, Maryland. Los materiales del Patrimonio White se trasladaron en 1952 a una bóveda ampliada, en la cual permanecieron hasta la apertura de las nuevas oficinas de la Asociación General en Silver Spring, Maryland, en 1980.

Elena de White legó a la iglesia un total aproximado de cien mil páginas en forma de libros, cuatro mil quinientos artículos de revistas, folletos, manuscritos, diarios personales y unas mil cartas, y eligió a cinco hombres como miembros vitalicios de una Comisión de Fideicomisarios permanente, como responsable del cuidado y la difusión de esos escritos. Los fideicomisarios tenían la misión de seguir publicando los libros de la Sra. White, distribuir esos libros y traducirlos a otros idiomas, y ocuparse de “la publicación de las recopilaciones” de los manuscritos.

Las recopilaciones realizadas por los fideicomisarios durante los primeros cincuenta años incluyen los siguientes libros, publicados en este orden (los años corresponden a la edición inglesa): Fundamentos de la educación cristiana [Fundamentals of Christian Education] (1923), publicado parcialmente en español en La educación cristiana; Consejos sobre la salud [Counsels on Health] (1923); Testimonios para los ministros [Testimonies to Ministers] (1923); Servicio cristiano [Christian Service] (1925); Mensajes para los jóvenes [Messages to Young People] (1930); Ministerio médico [Medical Ministry] (1933); Consejos sobre el régimen alimenticio [Counsels on Diet and Foods] (1938); Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática [Counsels on Sabbath School Work] (1938); Consejos sobre mayordomía cristiana [Counsels on Stewardship] (1940); El evangelismo [Evangelism] (1946); Consejos para escritores y redactores [Counsels to Writers and Editors] (1946), publicado en español como El otro poder; La historia de la redención [The Story of Redemption] (1947); La temperancia [Temperance] (1949); El ministerio de la bondad [Welfare Ministry] (1952); El hogar adventista [The Adventist Home] (1952); Meditaciones matinales [My Life Today] (1952); El colportor evangélico [The Colporteur Ministry] (1953); Conducción del niño [Child Guidance] (1954); Hijos e hijas de Dios [Sons and Daughters of God] (1955); Mensajes selectos [Selected Messages] (1958), tomos 1 y 2; Amor ilimitado [Love Unlimited] (1958), una combinación de El camino a Cristo y El discurso maestro de Jesucristo no publicada en español; La fe por la cual vivo [The Faith I Live By] (1958); Nuestra elevada vocación [Our High Calling] (1961); y A fin de conocerle [That I May Know Him] (1964).

Datos registrados hasta el año 2004.




Elena G. de White y la santificación


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Septiembre de 2004

Elena de White y la santificación

¿Cuál es el pensamiento de Elena de White acerca de la santificación?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena de White trata la santificación como parte integrante de la doctrina de la salvación, en asociación con la redención divina y el destino último del hombre. Sus escritos contribuyen a un entendimiento claro, armonioso y estimulante acerca de este tema significativo.

La primera tarea consiste en procurar esclarecer el concepto mismo de santificación. ¿Cuál es el sentido del término “santificación”? Elena de White creía que la santificación puede ser definida con claridad, y que su significado debe buscarse en la Biblia. En su propuesta, la santificación incluye, por lo menos, los siguientes aspectos: (1) Conformidad con la voluntad revelada de Dios, y aceptación confiada y amorosa de las demandas de su Ley. (2) Integridad, entrega y servicio. (3) Experiencia integral y práctica de la salvación en Cristo. (4) Idoneidad para el Reino de Dios; se habla de una justicia impartida, por la cual somos santificados y hechos idóneos para el cielo. (5) Una vivencia que no debe confundirse con sentimentalismo o emocionalismo religioso. (6) Se caracteriza por la humildad y la mansedumbre, y no por algún tipo de satisfacción propia. (7) No implica impecabilidad o “carne santificada”. (8) Es imposible separarla o diferenciarla de la justificación: justificación, santificación y glorificación son aspectos de la salvación que pueden ser distinguidos, pero no separados.

Un segundo aspecto respecto de este tema tiene que ver con el tiempo y el ámbito donde se realiza la santificación. ¿Es la santificación instantánea o progresiva? ¿Fue un acto legal cumplido en el pasado o es un proceso moral que tiene lugar constantemente en la vida del creyente? A veces, la santificación parece situarse en el momento de la conversión, cuando el corazón queda en armonía con Dios, el pecador pasa de muerte a vida, del pecado a la santidad, y de la transgresión y la rebelión a la obediencia y la lealtad. Pero el énfasis indudable está colocado en el concepto de crecimiento permanente, de una obra progresiva y no instantánea. Elena de White describe un crecimiento en la santificación, en el que existe un avance continuo y permanente.

Queda todavía una cuestión básica por considerar. ¿Es posible la vivencia de la santificación? En los escritos de Elena de White se describe la santificación como un imperativo divino y una posibilidad humana, en el marco de una experiencia dinámica de cooperación divino-humana. No se presenta la santificación como opcional, sino como necesidad insoslayable, recordando que los mandatos de Dios son habilitaciones. Varios elementos, todos ellos interrelacionados, contribuyen al logro de la santificación: (1) Aceptación del sacrificio redentor de Cristo por medio de la fe, y una vida de comunión con él. (2) Presencia y obra interior del Espíritu Santo. (3) Conformidad diaria con la voluntad y la Palabra de Dios.

La santificación es un tema de profundo interés espiritual y teológico. La santidad es tanto un atributo de Dios como una demanda para el creyente. Aunque se trata de un tema complejo e integrado por aspectos en tensión, lo esencial resulta claro, y los escritos de Elena de White facilitan una comprensión equilibrada y estimulante de este aspecto importante de la fe cristiana.

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Referencias

Véase: Alza tus ojos, p. 282; El camino a Cristo, pp. 59, 68; Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 1.072, 1.075; El conflicto de los siglos, pp. 518, 520-527, 529; Consejos para la iglesia, pp. 88-90, 92-94, 96, 100; Cristo triunfante, p. 366; El Deseado de todas las gentes, pp. 99, 267, 278, 509; Dios nos cuida, p. 265; Fe y obras, pp. 28, 30, 87-89; Los hechos de los apóstoles, pp. 42, 424, 446-452; Mensajes para los jóvenes, p. 32; Mensajes selectos, t. 1, pp. 442, 446; t. 2, pp. 36-37; t. 3, p. 218; Notas biográficas de Elena G. de White, p. 261; Palabras de vida del gran Maestro, p. 46; Recibiréis poder, pp. 119, 123; Reflejemos a Jesús, p. 93; Servicio cristiano, p. 291; La temperancia, p. 101; Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 396, 419, 487.




El evangelismo y su historia


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Noviembre de 2004

El evangelismo y su historia

¿Cómo se preparó el libro El evangelismo?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La historia de la preparación del libro El evangelismo ilustra el procedimiento cuidadoso que se sigue en las compilaciones de escritos de Elena de White. Se trata de una tarea que se realiza con esmero y oración, a fin de preservar el pensamiento de la autora en toda su integridad. Los compiladores no preparan un bosquejo para luego buscar los materiales, sino que siguen un plan de varios pasos destinado a respetar el alcance de las instrucciones del espíritu de profecía.

La idea de reunir en un solo volumen los consejos de Elena de White acerca de la obra de evangelización provino de la Asociación Ministerial de la Asociación General en 1944. Los fideicomisarios de Elena de White autorizaron la compilación. A partir de ese momento, comenzaron a trabajar dos comisiones. La primera, de cinco miembros, denominada Comisión de Fomento, estaba integrada por un vicepresidente de la Asociación General, representantes de los fideicomisarios, de la Asociación Ministerial, y un evangelista de vasta experiencia. Esta comisión debía trazar el plan de la compilación y orientar toda la preparación del libro. La segunda comisión de trabajo, integrada por el secretario de Publicaciones de Elena de White, Arthur L. White, y un miembro de la Asociación Ministerial, debía reunir y ordenar el material.

El equipo de trabajo de dos miembros no partió de un boceto del libro, para luego ir en busca de los documentos, sino que decidió que el material determinara el bosquejo y estableciese los énfasis requeridos. Sus integrantes se abocaron a reunir todo el material escrito por la señora White relacionado con la evangelización, extraído de sus libros, folletos, artículos de revistas y del archivo de manuscritos. Se valieron, para ello, de los índices existentes de los libros y de otras fuentes. Los materiales que fueron compilados y reunidos en hojas separadas sumaron varios miles de páginas. El trabajo de reunir y copiar el material dio lugar a un bosquejo general de unas veinte secciones.

Posteriormente, se trazó un bosquejo detallado de cada sección y se agrupó todo el material de acuerdo con sus diferentes tópicos. Se estudió, entonces, el material de las veinte secciones, seleccionando las mejores y más claras declaraciones. Los subtítulos fueron surgiendo del mismo material. Estos materiales, seleccionados y arreglados en forma preliminar, fueron entregados a cada miembro de la Comisión de Fomento. Sus miembros leyeron el material e hicieron sugerencias en cuanto a la organización, los títulos, la inclusión de temas omitidos y la eliminación de las declaraciones repetitivas. El equipo de trabajo hizo un reestudio del manuscrito, teniendo en cuenta las recomendaciones de la Comisión de Fomento. Uno de los desafíos consistía en eliminar las repeticiones innecesarias sin perder el contenido de las citas similares. Algunas secciones debieron revisarse varias veces. Cuando el equipo de trabajo concluyó la revisión del material bajo la orientación de la Comisión de Fomento, el trabajo fue copiado y entregado a los fideicomisarios de Elena de White, responsables finales de la preparación del libro. El manuscrito fue enviado, además, a los oficiales de la Asociación General y a una Comisión de Lectura, nombrada por la Asociación Ministerial para su consideración. Recibidas las sugerencias adicionales, se tomó un acuerdo, aprobando el manuscrito.

El prólogo de El evangelismo explica la forma en que se preparó el libro, pero no menciona los nombres de los compiladores. Como en todos los casos, la responsabilidad recae sobre los fideicomisarios, encargados de la publicación de libros póstumos de Elena de White.

El manuscrito fue enviado a los editores, a los correctores de pruebas, a tipografía y a la prensa. El nuevo libro estaba a disposición de los interesados en la gran tarea de la evangelización. La primera edición inglesa de Evangelism se publicó en 1946. En español, se publicó inicialmente una condensación del libro, con el título de Evangelismo, y luego apareció la edición completa de El evangelismo.




Bibliografía acerca del don de profecía


QUIERO SABER /ESPÍRITU DE PROFECÍA – Diciembre de 2004

Bibliografía acerca del don de profecía

¿Qué libros existen en español sobre Elena de White y el don de profecía?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Desde la década de 1950 se han publicado en español buenos libros acerca del ministerio de Elena de White y el don de profecía. Se ofrece, a continuación, una lista comentada de una buena parte de ellos.

Arthur L. White (1907-1991), uno de los siete nietos de Elena de White (1827-1915), escribió una serie de artículos acerca de la vida y la obra de la señora White, que se imprimieron posteriormente en un solo trabajo titulado Elena G. de White, mensajera de la iglesia remanente (Washington DC: Junta de Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena G. de White, 1956). Desde la perspectiva inigualable del mismo autor proviene el trabajo reciente, Elena de White: Mujer de visión (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2003). Se trata de una edición abreviada de la monumental biografía de Elena de White, escrita por Arthur L. White en seis tomos, reducida luego a uno solo.

Una serie de libros de texto fueron apareciendo para diversos cursos acerca de orientación profética en instituciones adventistas, patrocinados por el Patrimonio White de la Asociación General: La orientación profética en el movimiento adventista (Miami, Florida: Departamento de Educación DSA, 1964); Notas y escritos concernientes a Elena G. de White y el espíritu de profecía (Washington D.C.: Ellen G. White Estate, 1974); Roger W. Coon, Antología de artículos y monografías sobre asuntos en orientación profética (1980-1987) (Seminario Adventista Latinoamericano, 1986); Roger W. Coon, La dinámica de la inspiración y la revelación en la Biblia y en los escritos de Elena de White (Villa Libertador San Martín: Centro de Investigación White, 1989); y la destacada obra de Herbert E. Douglass, Mensajera del Señor. El ministerio profético de Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 2000).

Dwight Arthur Delafield escribió un pequeño e inspirador libro: Elena G. de White y la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1976). El mismo autor preparó una obra significativa acerca del ministerio que Elena de White desarrolló en Europa entre 1885 y 1887. Se titula Elena G. de White en Europa (Buenos Aires: ACES, 1979). De la misma pluma, nos llegó también un libro de relatos para chicos y grandes: Un ángel sobre la carpa (Buenos Aires: ACES, 1979). Otro librito para los más pequeños es el de Marye Trim, Cuéntame de Elena de White (Buenos Aires: ACES, 1977).

Arthur Grosvenor Daniells tuvo un profundo conocimiento del ministerio de Elena de White por casi 30 años, y fue presidente de la Asociación General por 21 años. Su descripción del don de profecía sigue siendo valioso: El permanente don de profecía (Buenos Aires: ACES, 1980). El libro de Elena de White, Notas biográficas de Elena G. de White (Mountain View, California: Pacific Press, 1981), es una narración autobiográfica hasta 1881, y contiene un resumen de su vida posterior basado en fuentes originales.

Como respuesta a los cuestionamientos surgidos en la década de 1980, se preparó una obra pequeña y útil, escrita por Robert Wesley Olson: 101 preguntas acerca del Santuario y Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 1982). Un trabajo de gran impacto, que debió imprimirse más de una vez, resultó de la investigación de René Noorbergen: Elena G. de White, profeta del destino (Coral Gables, Florida: Asociación Publicadora Interamericana, 1988).

El libro editado por Gary Land, El mundo de Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 1995), consiste en una serie de ensayos acerca del contexto histórico que facilitan la comprensión de los escritos de Elena de White. Una colección de relatos ilustrativos de la vida y los tiempos de Elena de White se encuentra en el trabajo de Ciro Sepúlveda, Elena G. de White: Lo que no se contó (Buenos Aires: ACES, 1998).

El libro de Juan Carlos Viera, ex director del Patrimonio White, ha traído nueva claridad acerca del papel del don de profecía en la iglesia: La voz del Espíritu: cómo Dios ha guiado a su pueblo a través del don de profecía (Boise, Idaho: Pacific Press, 1998).

Esta riqueza bibliográfica acerca de un tema de profundo interés para el adventismo nos mueve a la gratitud y despierta nuestro deseo de conocer más acerca del don de profecía; medio predilecto de Dios para comunicarse con su pueblo.




Reseña del libro Mensajera del Señor


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero de 2005

Reseña del libro Mensajera del Señor

¿Qué contiene el libro Mensajera del Señor?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Datos bibliográficos: Herbert E. Douglass, Mensajera del Señor. El ministerio profético de Elena G. de White (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2000).

El libro del Dr. Herbert E. Douglass, con 589 páginas, constituye la obra más reciente y completa sobre el don de profecía, el ministerio profético de Elena de White en los comienzos de la Iglesia Adventista y su significado para sus miembros en la actualidad. Presenta evidencias del origen divino de su obra, en el marco de la doctrina de la inspiración y la revelación. Se trata de un trabajo solicitado al autor por la Junta Directiva del Centro White de la Asociación General en 1989, como libro de texto sobre el tema. Los capítulos contienen numerosas referencias y notas, así como preguntas de estudio. La obra se ve enriquecida con una sección de apéndices, una bibliografía selecta y un índice general.

El autor tuvo dos objetivos principales: (1) compartir un estudio sobre el don de profecía y (2) dar una nueva mirada a la vida y la obra de Elena de White. Puede apreciarse una preocupación por una correcta comprensión del fenómeno de la revelación y la inspiración. Dos tipos de lectores pueden beneficiarse con la lectura de este trabajo: aquéllos que quieren conocer más sobre el don profético y aquéllos que tienen preguntas para las que no han hallado una respuesta satisfactoria.

El libro parte de una descripción del sistema divino de comunicación, describe luego algunas facetas del ministerio de Elena de White, destaca la vinculación de la autora con la iglesia y su doctrina, y se aboca finalmente a la interpretación, las críticas y la relevancia de sus escritos.

El autor cree, en esencia, que los escritos de la señora White giran en torno al gran tema del conflicto entre el bien y el mal, e insiste en su importancia como el centro que integra y unifica la doctrina adventista. Está convencido de que sus escritos arrojan luz sobre temas fundamentales como el carácter de Dios, la naturaleza del hombre, el surgimiento del pecado y el plan de salvación.

La obra está dividida en ocho secciones, tituladas “El sistema de comunicación de Dios” (caps. 1-3), “La verdadera Elena G. de White” (caps. 4-12), “La mensajera que escucha” (caps. 13-16), “La voz de un movimiento” (caps. 17-21), “Fomentando conceptos inspirados” (caps. 22-31), “Cómo escuchar a la mensajera” (caps. 32-40), “Cómo evaluar las críticas” (caps. 41-44), y “Continua relevancia de la mensajera de Dios” (caps. 45-47).

La primera sección explica con sencillez la comunicación de Dios a los hombres por medio del don de profecía. La segunda sección se detiene en las vivencias de Elena de White desde su niñez, en el marco de su tiempo y de las condiciones en que desarrolló su ministerio a lo largo de setenta años. Se analiza, luego, el fenómeno de las visiones y la dinámica del don de profecía. La obra presenta a Elena de White como escritora y oradora, con su estilo, sus mensajes y su desarrollo. Se destaca la relación ineludible entre la autora y el movimiento adventista, con su doctrina, sus instituciones y su misión. Existe un examen del papel de la señora White como formadora de conceptos, con su contribución al desarrollo de principios prácticos sobre diversos temas, como educación, evangelización, organización eclesiástica y salud.

Es central la discusión sobre la aplicación de los principios de interpretación y la utilización de los escritos inspirados. No falta una mirada a la relación entre los escritos de Elena de White y la Biblia. Se evalúan, finalmente, las críticas hechas al ministerio de Elena de White y se discute la relevancia actual de sus escritos.

El libro de Herbert E. Douglass trata un tema relevante para el adventismo de hoy, sobre el que existen ideas e interpretaciones diversas, y se convierte en una fuente ineludible de reflexión. Es una obra de actualidad, consciente de las inquietudes existentes, que edifica su argumentación sobre los estudios anteriores en cuanto a la materia. La cantidad de informaciones y de referencias bibliográficas es evidencia de ello.

Desde el Centro White, recomendamos efusivamente la lectura de este libro sobre el don de profecía. Es un estudio extenso, pero ameno, amplio y de fácil comprensión.




El sentido de la reverencia - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Febrero de 2005

El sentido de la reverencia - 1

¿Qué enseña Elena de White acerca de la reverencia?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La reverencia tiene mucho que ver con nuestro concepto respecto de Dios y de las cosas sagradas. En los escritos de Elena de White encontramos la misma tensión que en las Escrituras: por un lado, habla de la trascendencia y la soberanía de Dios, invitando a un culto solemne, digno, ordenado y reverente. Por otro lado, destaca la presencia amorosa de Dios entre nosotros, animándonos al íntimo compañerismo con él y con los demás creyentes, en un culto caracterizado por la naturalidad, la espontaneidad y la alegría (C. Raymond Holmes, Sing a New Song!: Worship Renewal for Adventists Today [Berrien Springs, Michigan: Andrews University, 1984], pp. 163, 164).

Los objetos de la reverencia

Podemos extraer, de los escritos de Elena de White, ideas claras acerca de los destinatarios de la reverencia.

1. Reverencia para con la Palabra de Dios. Las Escrituras deben manejarse con sumo cuidado. “Debiéramos abrirlas con gran reverencia, y no en forma descuidada y desganada” (Alza tus ojos, p. 366). Particularmente delante de los niños y los jóvenes, la Palabra de Dios “debe ser tratada con respeto y reverencia” (Consejos para los maestros, p. 413). Se nos aconseja estudiar el libro sagrado “con reverencia y temor piadoso [...]” (Consejos sobre la salud, p. 366). Con humilde reconocimiento de nuestra incapacidad, “debemos abrir su Palabra con tanta reverencia como si entráramos en su presencia” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 309). Las Escrituras deben estudiarse con paciencia, reflexión y oración. Dejando de lado toda liviandad y frivolidad, se debe solicitar la iluminación del Espíritu Santo. “Hemos de abordar el estudio de la Biblia con reverencia, sintiendo que estamos en la presencia de Dios” (Mensajes para los jóvenes, p. 259; véase también Testimonios selectos, t. 4, p. 398).

2. Reverencia para con el nombre de Dios. Debemos ser cuidadosos al mencionar el nombre de Dios, incluso cuando oramos. “También se debería mostrar reverencia hacia el nombre de Dios. Nunca se debería pronunciar ese nombre con ligereza o indiferencia. Hasta en la oración se debería evitar su repetición frecuente o innecesaria” (La educación, p. 238). Se ofrecen algunos consejos prácticos. “Vi que el santo nombre de Dios debe usarse con reverencia y temor. Las palabras Dios Todopoderoso son expresadas juntas, y empleadas por algunos en oración de una manera descuidada y negligente, que le desagrada [...]. Dijo el ángel: ‘No las unáis; porque terrible es su nombre’ ” (Primeros escritos, p. 122).

3. Reverencia hacia la Ley de Dios. La mirada reverente de los querubines hacia el arca “representaba la reverencia con la cual la hueste celestial mira la Ley de Dios y su interés en el plan de redención” (Patriarcas y profetas, p. 360). Del mismo modo, los hijos obedientes de Dios han de mostrar “su estima y reverencia por su Ley pisoteada” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 31). Al observar el cuarto mandamiento, Cristo “manifestó reverencia hacia la institución que él mismo había dado” (Profetas y reyes, pp. 135, 136).

4. Reverencia para con la casa de Dios. Una buena ilustración de la enseñanza de Elena de White acerca de la reverencia en la iglesia es el capítulo “La conducta en la casa de Dios”, de Joyas de los testimonios, tomo 2, páginas 193 a 203. La autora muestra que un adecuado sentido de la grandeza, la santidad y el poder de Dios producirán la actitud correcta. “La humildad y la reverencia deben caracterizar el comportamiento de todos los que se allegan a la presencia de Dios. En el nombre de Jesús podemos acercarnos a él con confianza, pero no debemos hacerlo con la osadía de la presunción, como si el Señor estuviese al mismo nivel que nosotros” (Patriarcas y profetas, pp. 256, 257; véase también pp. 374, 375). Elena de White dejó recomendaciones concretas. Entre ellas, la del cuidado por el arreglo y la higiene personal. Exhorta a los creyentes a no ser descuidados en la manera de vestir, ni llevar al culto de adoración la misma ropa que se usa durante la semana (Mensajes selectos, t. 2, p. 540). Recomienda enfáticamente evitar toda conversación durante el sermón (Mensajes para los jóvenes, p. 264), así como las risas y los cuchicheos (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 194). Al término del culto, aconseja salir sin desorden ni conversación, y sin detenerse en los pasillos, porque la iglesia “es el lugar donde Dios se encuentra con su pueblo y lo bendice” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 196).




El sentido de la reverencia - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Marzo de 2005

El sentido de la reverencia - 2

¿Qué enseña Elena de White acerca de la reverencia?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

5. Reverencia hacia el culto y los ritos de la iglesia. Los consejos inspirados señalan que aun las reuniones dedicadas al canto “pueden ser dirigidas con reverencia acompañada de alegría, para que ejerzan buena influencia. Las bromas, la conversación ociosa y los chismes roban el beneficio a esos momentos” (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 461). Los ángeles de Dios observan y toman nota cuando los jóvenes “tienen tan poca reverencia por la casa y el culto de Dios, que sostienen continua comunicación unos con otros durante el sermón” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 196). El bautismo y los demás ritos de la iglesia deben ejercer una influencia solemne, sagrada y elevadora. “Es necesario enseñar a nuestras iglesias a tener mayor respeto y reverencia por el sagrado servicio de Dios” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 395). Los pastores deben hablar con reverencia, no con gritos, sino con dulzura, fuerza y solemnidad (La voz: su educación y uso correcto, p. 202). “Todo el servicio debe ser dirigido con solemnidad y reverencia, como si fuese en la visible presencia del Maestro de las asambleas” (Ibíd., pp. 462, 463).

6. Reverencia para con los representantes de Dios. “Se debería mostrar reverencia hacia los representantes de Dios: pastores, maestros y padres llamados a hablar y actuar en su lugar. Dios es honrado por el respeto mostrado hacia ellos” (La educación, p. 239).

Motivos para la reverencia

Elena de White ofrece algunas razones por las que Dios es digno de adoración y reverencia. Afirma que la observancia del cuarto mandamiento “es la señal de su poder creador, y el testimonio de su derecho a recibir la reverencia y el homenaje de los hombres” (Cada día con Dios, p. 69). El sábado recuerda al Creador y conmemora su obra. “Estaba destinado a recordar siempre a los hombres que el Dios viviente es fuente de toda existencia, y objeto de reverencia y adoración” (El conflicto de los siglos, p. 58. Véase también p. 489). Otros atributos divinos son motivo para nuestra reverencia. “La verdadera reverencia hacia Dios es inspirada por un sentimiento de su grandeza infinita y de su presencia” (Obreros evangélicos, pp. 187, 188. Véase también La educación, p. 237).

Educar para la reverencia

La Señora White habla con insistencia y fuerza sobre la necesidad de enseñar la reverencia en el hogar. En esa primera escuela del niño, deben enseñarse “lecciones de respeto, obediencia, reverencia y dominio propio” (Conducción del niño, p. 17). Los padres han de asumir en esto un rol docente. “A todo niño se le debe enseñar a manifestar verdadera reverencia hacia Dios” (Profetas y reyes, p. 178). Los padres han de mostrar a los niños que “la verdadera reverencia se revela por la obediencia” (Consejos para los maestros, p. 86). Los niños educados para la reverencia y la gratitud traerán alegría a la familia, respeto y reverencia a la escuela y a la iglesia (Conducción del niño, pp. 136,137). La señora White se sentía alarmada por la conducta descuidada que muchos niños y jóvenes mostraban en la casa de Dios al leer, murmurar o reír durante el sermón, distrayendo a otros y ejerciendo una influencia negativa. Invita a tales jóvenes a no sentirse orgullosos por su indiferencia y descuido, sino a corregirse y mostrar dominio propio. “Practicad la reverencia hasta que se convierta en una parte de vosotros mismos” (Conducción del niño, pp. 518, 519). Cuando los padres conducen correctamente a su familia, “llevarán a la iglesia una influencia de orden y reverencia. Representarán los atributos de la misericordia y la justicia como si estuvieran mano a mano. Revelarán a sus hijos el carácter de Cristo. La ley de la bondad y del amor en sus labios no debilitará sus órdenes ni les quitará autoridad, y sus requerimientos no serán desobedecidos (Conducción del niño, p. 520). Se invita a elevar la norma delante de los hijos y a enseñarles “a tener la más alta reverencia por la casa de Dios” (Dios nos cuida, p. 60). La necesidad es generalizada, y el tema es imperativo. “Casi todos necesitan que se les enseñe a conducirse en la casa de Dios. Los padres no deben sólo enseñar, sino también ordenar a sus hijos que entren en el santuario con seriedad y reverencia” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 199). También a los nuevos creyentes se debe instruir en cuanto a la adoración y la reverencia verdaderas (Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 202, 203).

Por la eternidad

Al llegar finalmente al Reino eterno de Dios, los creyentes seguirán creciendo en su adoración gozosa y reverente. “Y, a medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más sepan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter (El conflicto de los siglos, pp. 736, 737).




Elena y Jaime, un matrimonio en dificultades


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Abril de 2005

Elena y Jaime White, un matrimonio en dificultades

¿Es verdad que los esposos White tuvieron dificultades y que estuvieron a punto de divorciarse?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena Gould Harmon conoció a Jaime Springer White durante los viajes que realizó por el Estado de Maine y otros Estados vecinos en 1845, para compartir las primeras revelaciones de Dios. Jaime era, en ese entonces, un joven y ferviente predicador adventista. Elena y Jaime se casaron en Portland, Maine, el 30 de agosto de 1846 y tuvieron cuatro hijos: Henry Nichols (1847-1863), James Edson (1849-1928), William Clarence (1854-1937) y John Herbert (1860).

Estos afectuosos y esforzados pioneros formaron un buen matrimonio que duró 35 años. Sin embargo, el Patrimonio White posee cartas que dan evidencias de algunas situaciones de tensión entre los esposos White. Se trata de las cartas 64 a 67 del año 1876. Hace pocos años, ese material fue publicado, con la debida presentación de su contexto histórico, en el libro Hijas de Dios: Mensajes especiales para la mujer (Nampa, Idaho: Publicaciones Interamericanas, 1999), pp. 280-296. El material aparece como Apéndice E, titulado “La relación entre Elena G. de White y su esposo”.

Las cartas en cuestión se escribieron en un tiempo cuando la enfermedad alteró las emociones del pastor White. Algunos años antes de su muerte, Jaime sufrió repetidos derrames que cambiaron su personalidad. Sin poder hacer uso de un razonamiento claro, se sentía atacado y actuaba con dureza con su hijo Edson. Elena le pidió a su hijo tratar con ternura a “tu pobre padre, que está desgastado, sobrecargado y atormentado” (Manuscript Releases, t. 10, p. 29, 1871).

En el año 1973, el Patrimonio White adquirió una colección de cartas dirigidas a Lucinda Hall, una de las más queridas amigas de Elena de White. Una pariente de Lucinda las había conservado durante muchos años. Entre las 2.000 cartas escritas entre 1860 y 1899 por dirigentes de la iglesia, había un conjunto de 48 cartas de Elena de White de las que no se tenía noticia. Algunas de ellas, escritas entre el 10 y el 17 de mayo de 1876, reflejaban algunas dificultades en la familia White. Eran cartas confidenciales de una amiga a otra. Un día, después de haber escrito su tercera carta, Elena lamentó haber compartido esos problemas con su amiga, y le pide que queme las cartas. Evidentemente, Lucinda no lo hizo, y la correspondencia llegó al conocimiento público. En sus cartas, Elena decía no haber perdido el amor por su esposo, pero había cosas que no podía explicar. Veía cambios en la personalidad de Jaime. Por efecto de los derrames, a veces era suspicaz, duro y exigente. En el mismo día de haber escrito la tercera carta a su amiga, también escribió a Jaime: “Me entristece haber dicho o escrito cosas que te afligieron. Perdóname, y en adelante seré mucho más cuidadosa de no comenzar temas que puedan molestarte e irritarte” (Manuscript Releases, t. 20, p. 23, 1876). Lamentablemente, el pastor White no pudo recuperarse plenamente; tenía días buenos y otros de depresión.

En la primera carta, confesaba Elena: “Temo los cambios de genio de Jaime; sus fuertes emociones, sus censuras y la forma en que me juzga” (Carta 64, 10 de mayo de 1876). En una carta a su esposo, decía Elena: “No reclamo para mí la infalibilidad, ni siquiera la perfección de un carácter cristiano. No estoy libre de errores y defectos en mi vida” (Manuscript Releases, t. 20, p. 23, 1876).

Durante el tiempo en que fueron escritas estas cartas, los esposo White realizaron su trabajo separados, y Elena, por el momento, no creyó conveniente viajar y unirse a su esposo en el este. Sin embargo, pocos días después, Elena de White cambió de planes, y viajó para acompañar a su esposo. En armonía, realizaron congresos, viajaron a Battle Creek y continuaron trabajando juntos en California. Tiempo después, Elena escribió que su esposo se mostraba “paciente, tierno y bondadoso” (Manuscript Releases, t. 10, pp. 36, 37, 1877). Los momentos de bonanza retornaron al hogar de los White. Escribió, Elena, a su hijo Edson: “Papá está bien; se encuentra alegre y feliz. Es muy amable y tierno conmigo, y piensa en mi comodidad. Está muy activo” (Carta 3, 1879). Una semana más tarde, expresaba: “No sé si alguna vez hemos disfrutado de la sociedad mutua como lo hacemos ahora” (Carta 5, 1879). En una carta a su hijo William y a su nuera Mary, brindó la siguiente descripción: “Hemos tenido un invierno placentero y armonioso como nunca lo hemos disfrutado en nuestra vida” (Carta 18, 1879).

Finalmente, Jaime White murió el 6 de agosto de 1881. En sus cartas posteriores, Elena manifestaba cuánto lo echaba de menos. Recordó, después de la muerte de Jaime: “Aunque él ha muerto, siento que es el mejor hombre que jamás haya vivido en esta tierra” (Documento del Centro White, File 733-c). Las dificultades y limitaciones de los hombres de Dios no deben sorprendernos. Por el contrario, su lucha por sobreponerse a sus imperfecciones es un estímulo para todos aquéllos que enfrentan desafíos similares.




Los niños y los discapacitados mentales


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Mayo de 2005

Los niños y los discapacitados mentales

¿Escribió algo Elena de White acerca de la salvación de aquéllos que mueren a corta edad o de los discapacitados mentales?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Son muy pocas las declaraciones de Elena de White acerca de la suerte de personas que mueren en su niñez o que sufren alguna discapacidad mental.

El Manuscrito 26 de 1885 contiene ideas esclarecedoras acerca de la salvación de los niños. Algunos de los conceptos principales son los siguientes:

“Tuve algunas conversaciones con el pastor (J. G.) Matteson con respecto a si los niños de los padres incrédulos se salvarían. Relaté que una hermana me había hecho esta pregunta con gran preocupación, y me había declarado que algunos le habían dicho que los hijitos de los incrédulos se perderían.

“Debemos considerar ésta como una de las preguntas acerca de las cuales no estamos en libertad de tomar una posición o expresar una opinión, por la simple razón de que Dios no nos ha hablado definidamente acerca de este asunto en su Palabra. Si él hubiera pensado que es esencial que lo supiéramos, nos hubiera hablado con claridad del asunto.

“Las cosas que él ha revelado son para nosotros y para nuestros hijos. Hay cosas que no entendemos ahora. Ignoramos muchas cosas que son claramente reveladas. Cuando se agoten estos asuntos que se relacionan estrechamente con nuestro bienestar eterno, habrá suficiente tiempo para considerar puntos acerca de los cuales hay personas que han expresado una innecesaria perplejidad.

“Sé que algunos ponían en duda aun si los hijitos de los padres creyentes se salvarían, porque ellos [los hijos] no han tenido ninguna prueba del carácter, ya que todos deben pasar por esa prueba para que se evalúe su carácter sobre la base de las pruebas. Se hace la pregunta: ‘¿Cómo pueden los niñitos pasar por esa prueba para ser examinados?’ Contesto que la fe de los padres creyentes cubre a los niños, como cuando Dios envió sus juicios sobre los primogénitos de Egipto [...]

“Algunos padres permiten que Satanás controle a sus hijos, y éstos no son reprendidos, sino que se les permite tener un temperamento malvado, ser soberbios, egoístas y desobedientes. Si ellos murieran, estos niños no serían llevados al cielo. La conducta de los padres determina el bienestar futuro de sus hijos. Si les dejan ser desobedientes y rebeldes, le están permitiendo a Satanás hacerse cargo de ellos, y actuar por su intermedio como le agrade a su majestad satánica, y estos niños, nunca educados para obedecer y para desarrollar en ellos los rasgos amables de carácter, no serán llevados al cielo, porque se revelarían en ellos el mismo carácter y la misma disposición aquí evidenciada.

“Le dije al Hno. Matteson: ‘No podemos decir si todos los hijos de padres incrédulos serán salvados, porque Dios no nos ha dado a conocer su propósito con respecto a este asunto, y haríamos mejor en dejar este asunto donde Dios lo ha dejado, para meditar en los temas que nos fueron aclarados en su Palabra’.

“Éste es un tema sumamente delicado. Muchos padres incrédulos manejan a sus hijos con mayor sabiduría que muchos de los que pretenden ser hijos de Dios” (Mensajes selectos, t. 3, pp. 358-361).

En la carta 196 de 1899, la Sra. White trata de consolar a una señora que había perdido un hijo. Comparte su propia experiencia de haber sepultado a dos de sus hijos y a su esposo. Responde a su pregunta acerca de la salvación de su hijito con las palabras de Lucas 18:16 y la profecía de Jeremías 31:15 al 17 (Mensajes selectos, t. 2, p. 296). En The Youth´s Instructor [El instructor de la juventud] registró estas hermosas palabras: “Cuando los niñitos salen inmortalizados de sus lechos polvorientos, inmediatamente vuelan hacia los brazos de sus madres. Se reúnen para nunca más separarse. Pero muchos niñitos no tienen madres allí. [...] Los ángeles reciben a los niños sin madres y los conducen hacia el árbol de la vida. Jesús coloca el dorado anillo de luz, la corona, sobre sus cabecitas” (Conducción del niño, p. 297).

Con respecto a los enfermos mentales, no hay mucha instrucción en los escritos de Elena de White. En la mayoría de los casos, la autora se refiere a las causas de ciertos disturbios mentales, pero no especula respecto de su salvación o su inserción en la vida de la iglesia. En 1893, escribió a una tal señora Brown acerca de la condición de “A” y “B”, que padecían cierta alteración mental. Le refiere algunas palabras de consuelo y esperanza: “A y B siempre serán niños, pero serán restaurados por el poder del gran Restaurador, cuando lo mortal sea vestido de inmortalidad. Todas las marcas tristes serán borradas. [...]

“Con respecto al caso de A, usted lo ve como es ahora, y deplora su simplicidad. No tiene conciencia de pecado. La gracia de Dios quitará toda esta imbecilidad hereditaria, transmitida, y él tendrá una herencia entre los santos en luz. Dios le ha dado a usted uso de razón. A es un niño en cuanto a la capacidad de razonamiento se refiere, tiene la sumisión y la obediencia de un niño” (Letter 1, 1893, Manuscript Releases, t. 8, pp. 209, 210, traducido parcialmente en Eventos de los últimos días, pp. 297, 298).




Supuestas citas de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Julio de 2005

Supuestas citas de Elena de White

He oído de una cita atribuida a Elena de White acerca de la intercesión final de Jesús por los hijos descarriados. ¿Qué es lo que realmente se escribió acerca de este tema?

Responde el Pr. Roberto O. Gullón

De tanto en tanto, circulan en nuestro medio supuestas citas del espíritu de profecía sobre los más variados asuntos. Eso mismo sucede también con algunas aparentes citas bíblicas. A veces, los que retransmiten esas citas mencionan incluso la referencia. El problema es que cuando uno va a la referencia indicada, encuentra que la cita no existe.

Desde hace un tiempo, circula una cita atribuida al espíritu de profecía, que suena muy hermosa, que dice: “La última obra de mediación de Cristo, antes de quitarse sus vestiduras sacerdotales, será la de presentar las oraciones de los padres en favor de sus hijos. Vi que envió un poderoso ángel, y millones de hijos, recordando lo que aprendieron en su niñez, retornaron al redil antes del cierre de la gracia”.

Al analizar esa supuesta cita descubrimos que, si fuera cierta, supondría cierta discriminación por parte de Dios, porque sólo serían “beneficiados” los hijos que estuvieran vivos en el momento de la “última obra de mediación de Cristo” (a menos, claro está, que los muertos tengan una segunda oportunidad, cosa que nosotros negamos). La pregunta que un padre o una madre legítimamente podría hacer, es: “Señor ¿por qué ellos sí, y mis hijos descarriados que murieron antes de esa última obra de mediación de Cristo, no?”

Además, ¿cómo saber o determinar cuándo se produce la “última obra de mediación de Cristo”? ¿Por qué Jesús va a presentar las oraciones de los padres en favor de los hijos recién en la “última obra de mediación”, y no las presenta antes? Y, si también las presenta antes, si las presenta constantemente, como en efecto sucede, ¿no es esa presentación tan buena, poderosa y eficaz como la última?

A juzgar por los maravillosos comentarios y el éxtasis de las personas que me mencionaron dicha cita, pareciera que transmite subliminalmente un elemento un tanto mágico. En efecto, a las madres que la leen les parece que, gracias al “poderoso ángel”, sus hijos se salvarán casi automáticamente, independientemente de la reacción de ellos.

Pero, debemos recordar que nuestra teología incluye el hecho de que Dios no puede salvarnos sin “nuestra complicidad”, sin nuestra aceptación del sacrificio expiatorio. “El Espíritu y la Esposa dice: Ven [...] y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente” (Apoc. 22:17). “Venid a mí [...] llevad mi yugo, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:28).

Algunos piensan que, a pesar de que esa cita no fue escrita por Elena White, su contenido puede coincidir con lo presentado por ella en otros escritos, porque tiene un mensaje alentador para quienes tienen hijos descarriados. Pero, como hemos visto, su contenido no coincide con los escritos del espíritu de profecía.

Todo el pensamiento bíblico, con el que coincide Elena de White, es que el Espíritu puede volver a tocar a los que se apartaron de la iglesia, puede volver a llamarlos si alguien ora por ellos, y si (siempre “si”) el que se apartó responde afirmativamente al llamado del Espíritu.

Por supuesto, podemos ahora echar mano de la oración intercesora. Mientras esos hijos apartados estén todavía vivos, los padres, los familiares o cualquier amigo pueden orar intercediendo para que el Espíritu vuelva a tocar al descarriado. Y Dios, por amor al que oró intercesoriamente, vuelve a tocar el corazón del que se apartó.

Lo que sí dice la Sra. White es que, cuando resuene el Fuerte Pregón, muchos apóstatas regresarán. Eso menciona en El evangelismo, página 502: “Cuando realmente se desate la tormenta de la persecución [...] las verdaderas ovejas oirán la voz del verdadero pastor [...] y muchos que se han descarriado del redil volverán de nuevo a seguir al gran Pastor”.

Habla también del gozo que tendrán los padres en aquel día, al ver a sus hijos salvados: “Con gozo inenarrable, los padres ven la corona, el manto, el arpa que son dados a sus hijos. Han terminado los días de espera y de temor. La semilla sembrada con lágrimas y oraciones pudo haber parecido ser sembrada en vano, pero la cosecha es recogida al fin con gozo. Sus hijos han sido redimidos” (Conducción del niño, p. 539).

¿Cuál es la obra de los padres? “Cuando los padres manifiesten tal interés por sus hijos como Dios desea que tengan, escuchará sus oraciones y trabajará con sus esfuerzos; pero Dios no se propone hacer la obra que ha encomendado a los padres” (Conducción del niño, p. 158).

Las oraciones y las lágrimas valen la pena: “Cuesta algo el llevar a los hijos por los caminos de Dios. Cuesta las lágrimas de una madre y las oraciones de un padre. Requiere incansables esfuerzos de enseñanza paciente, un poco aquí y otro poco allá. Pero esta obra recompensa” (Conducción del niño, pp. 452, 453).




Confianza en el espíritu de profecía


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Agosto de 2005

Confianza en el espíritu de profecía

¿Confía la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el don de profecía?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Desde la organización de la Asociación General (AG) en 1863, la IASD ha expresado muchas veces su confianza en lo que suele denominarse “el espíritu de profecía”. El Congreso de la AG de 1870, celebrado en Battle Creek, acordó un enérgico apoyo a la obra de Elena de White. Se resolvió, entre otras cosas: “Que reconocemos la sabiduría de Dios en los ‘Testimonios para la iglesia’, y que es peligroso y destructivo hacer caso omiso o descuidar sus instrucciones; y confesamos nuestra debilidad e incapacidad para llevar adelante sin su ayuda esta obra sagrada [de modo que goce de] la aceptación divina” (Review and Herald, 22 de marzo de 1870). Otro congreso de la AG, celebrado en 1873, votó: “Que está aumentando nuestra confianza en el don del espíritu de profecía que Dios ha colocado tan misericordiosamente en el mensaje del tercer ángel [...]” (Review and Herald, 25 de noviembre de 1873). Una nueva sesión de la AG resolvió, en 1882: “Expresamos nuestra confianza cabal en los Testimonios que han sido dados tan generosamente a este pueblo, que han guiado nuestros caminos y corregido nuestros errores, desde el surgimiento del mensaje del tercer ángel hasta el momento presente [...]” (Review and Herald, 26 de diciembre de 1882).

Más recientemente, el Congreso de la AG realizado en Utrecht, Holanda, aprobó y votó, el 30 de junio de 1995, una significativa declaración al respecto. Se transcribe a continuación el texto del documento que expresa el consenso de los delegados.

“Nosotros, los delegados reunidos en Utrecht para celebrar el 56º Congreso de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, alabamos y agradecemos a Dios por el gracioso don [esto es, don proveniente de la gracia] del espíritu de profecía.

“En Apocalipsis 12, Juan el Revelador identifica a la iglesia en los últimos días como ‘el remanente’, ‘el resto’ [...] ‘los que guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo’ (vers. 17). Creemos que, en este breve cuadro profético, el Revelador está describiendo a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que no sólo guarda ‘los mandamientos de Dios’, sino también tiene ‘el testimonio de Jesucristo’, que es ‘el espíritu de la profecía’ (Apoc. 19:10).

“En la vida y el ministerio de Elena de White (1827-1915) vemos cumplida la promesa de Dios de proveer y otorgar a la iglesia remanente el ‘espíritu de profecía’. Aunque Elena de White nunca reclamó para sí el título de ‘profeta’, creemos que hizo la obra de un profeta, y más que un profeta. Ella dijo: ‘Mi misión abarca la obra de un profeta, pero no termina allí’ (Mensajes selectos, t. 1, p. 40). ‘Si otros me llaman así [profetisa], no lo discuto’ (Ibíd., p. 39); ‘Mi obra incluye mucho más de lo que significa ese nombre. Me considero a mí misma como una mensajera, a quien el Señor le ha confiado mensajes para su pueblo’ (Ibíd., p. 40).

“La misión principal de Elena de White fue dirigir la atención hacia las Sagradas Escrituras. Ella escribió: ‘Poco caso se hace a la Biblia, y el Señor ha dado una luz menor para guiar a los hombres y las mujeres a la luz mayor’ (El colportor evangélico, p. 174). Ella creía que, aunque sus escritos eran una ‘luz menor’, eran luz; y que la fuente de esa luz era Dios.

“Como adventistas, creemos que ‘en su Palabra Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter, nos revelan doctrinas y son la piedra de toque de la experiencia religiosa’ (El conflicto de los siglos, p. 9). Aunque consideramos que el canon bíblico está cerrado, creemos también, como creyeron los contemporáneos de Elena de White, que sus escritos tienen autoridad divina, tanto en lo que se refiere a la vida cristiana como a la doctrina. Por lo tanto,

“Recomendamos que (1) busquemos, como iglesia, el poder del Espíritu Santo para aplicar más plenamente a nuestras vidas el consejo inspirado contenido en los escritos de Elena de White, y (2) que incrementemos los esfuerzos por publicar y hacer circular estos escritos alrededor del mundo”.

………………………………………

Por otra parte durante las reuniones del 60º Congreso de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, que se llevó a cabo en julio de 2015 en la ciudad de San Antonio, en los Estados Unidos, los delegados votaron una declaración en la que reafirman la confianza de la denominación en el ministerio profético de Elena de White. La declaración expresa:

Aprobar la Declaración de Confianza en los Escritos de

Elena de White, que dice lo siguiente:

Como delegados ante el Congreso Mundial de la Asociación General 2015 en San Antonio, Texas, expresamos nuestra profunda gratitud a Dios por la presencia continua de varios dones espirituales en su pueblo (1 Cor. 12:4-11; Efe. 4:11-14), y particularmente por la orientación que hemos recibido por medio de la vida y del ministerio de Elena de White (1827-1915).

En el centenario de su fallecimiento, nos alegramos porque sus escritos han sido puestos a disposición en todo el mundo en muchos idiomas y en diversos formatos impresos y electrónicos.

Reafirmamos nuestra convicción de que sus escritos son inspirados por Dios, verdaderamente centrados en Cristo, y basados en la Biblia. En lugar de reemplazar a la Biblia, elevan el carácter normativo de la Escritura y corrigen interpretaciones inexactas de ella derivadas de la tradición, la razón humana, la experiencia personal y la cultura moderna.

Nos comprometemos a estudiar los escritos de Elena de White sinceramente y con corazones dispuestos a seguir los consejos y las instrucciones que encontremos allí. Ya sea individualmente, en la familia, en grupos pequeños, en el aula o en la iglesia, el estudio combinado de la Biblia y los escritos de Elena de White provee una experiencia transformadora y que aumenta la fe.

Animamos el desarrollo continuo de estrategias mundiales y locales para fomentar la circulación de sus escritos dentro y fuera de la iglesia. El estudio de estos escritos es un medio poderoso para fortalecer y preparar al pueblo de Dios para la aparición gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.




El último testamento de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Septiembre de 2005

El último testamento de Elena de White

¿Qué contiene el testamento de Elena de White? ¿Tiene alguna importancia para la iglesia de hoy?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena de White firmó su testamento definitivo el 9 de febrero de 1912, a los 84 años de edad, mientras residía en el Sanatorio de St. Helena, Condado de Napa, en California, Estados Unidos. Su mente estaba sana y su memoria intacta, para expresar con libertad su última voluntad.

Pidió, en primer lugar, que su cuerpo fuera inhumado con los servicios propios de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, sin ceremonia indebida u ostentación. Dispuso luego que, tan pronto como fuera posible, se pagaran los gastos de su última enfermedad y del funeral. Legó a su hijo James Edson White, que en ese tiempo residía en Michigan, la suma de tres mil dólares. A su hijo William C. White, residente en el Sanatorio de St. Helena, California, dio, entre otras cosas, todos sus derechos de autor sobre una serie de libros y su biblioteca personal. Designó, entonces, como fideicomisarios a William C. White, Clarence C. Crisler, Charles H. Jones, Arthur G. Daniells y Frank M. Wilcox, a los que donó sus bienes raíces, animales y herramientas de la granja, pagarés, sus derechos de autor sobre cierta cantidad de publicaciones, su archivo de manuscritos, el mobiliario y la biblioteca de su oficina.

Los fideicomisarios debían utilizar parte de los ingresos para pagar a los acreedores, hasta que toda deuda se hubiera cancelado totalmente. El saldo de los ingresos netos debía usarse para el mejoramiento de los libros y los manuscritos a ellos confiados, para conseguir e imprimir nuevas traducciones, para imprimir compilaciones basadas en sus manuscritos, para la obra misionera de la iglesia, para apoyar a las escuelas misioneras y para pagar ciertas sumas a varios familiares, amigos y ayudantes. Dejó los muebles de su casa, platos, alfombras, cuadros, fotografías y ropa a sus hijos James Edson White y William C. White.

Elena de White hizo provisión para que, cuando se produjera una vacante entre los fideicomisarios, por cualquier razón, la mayoría de los fideicomisarios sobrevivientes o restantes cubrieran dicha vacante nombrando a otra persona idónea; y si no se ponían de acuerdo, el nombramiento sería realizado por el Comité Ejecutivo de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Los nuevos fideicomisarios tendrían las mismas facultades que los fideicomisarios originales.

El testamento de Elena de White es más que una curiosidad histórica. Refleja, más bien, las inquietudes que habían llenado su mente en sus últimos años. Varias veces, durante ese tiempo dorado, había confiado al pastor Arthur G. Daniells (1858-1935), entonces presidente de la Asociación General, su preocupación acerca del futuro de sus escritos. Deseaba que sus libros publicados continuaran circulando y que se hiciera un uso correcto de sus manuscritos no publicados. El pastor Daniells no logró calmar su ansiedad al asegurarle que en su momento se tomarían las medidas necesarias. Temía que los dirigentes, ocupados en la administración de la iglesia, no prestarían atención a la tarea de difundir sus escritos, y que la mayoría no se daría cuenta de la necesidad de publicar los manuscritos inéditos. El futuro uso acertado de sus escritos fue una carga que estuvo durante años en el corazón de la Sra. White. Finalmente, tomó la decisión y nombró personalmente a los fideicomisarios, para que cumplieran con las responsabilidades asignadas.

Con la colaboración de las casas editoras adventistas, los dirigentes de la denominación, y los pastores y los líderes laicos en general, esta obra, iniciada a la muerte de Elena de White en 1915, ha continuado extendiéndose con éxito. El pueblo adventista, en general, sigue teniendo interés en conocer la tarea que la Sra. White encomendó a los fideicomisarios.

Más allá de cualquier otra consideración, el testamento de Elena de White da sustento a la obra del Patrimonio White en favor de la difusión mundial de la obra publicada de la autora y de los manuscritos que, en forma de artículos y compilaciones, siguen saliendo a luz para bendición de la iglesia.




El Espíritu Santo: Una persona divina


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Noviembre de 2005

El Espíritu Santo: una Persona divina

¿Qué revelaciones recibió Elena de White acerca de la personalidad

y la divinidad del Espíritu Santo?

Responde el Dr. Daniel Plenc

Elena de White evita el término “Trinidad”, pero utiliza expresiones que aluden a las tres Personas de la Deidad, como “el trío celestial”, “los tres grandes dignatarios del cielo” o “los tres poderes más elevados del cielo”. Parece evidente que creía en la existencia de tres personas divinas, incluyendo al Espíritu Santo.

De cualquier manera, la Sra. White nos invita a ser cuidadosos en nuestra expresión respecto de la naturaleza del Espíritu: “No es esencial para nosotros ser capaces de definir con precisión qué es el Espíritu Santo” (Los hechos de los apóstoles, p. 42). “La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se las ha revelado” (Ibíd., p. 43).

La autora prefiere detenerse en la obra del Espíritu. “El Espíritu Santo se da como agente regenerador, para hacer efectiva la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor. El Espíritu Santo está tratando constantemente de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del Calvario, de exponer al mundo el amor de Dios y abrir al alma arrepentida las cosas preciosas de las Escrituras”.

“Después de convencer de pecado y de presentar ante la mente la norma de justicia, el Espíritu Santo quita los afectos de las cosas de esta tierra, y llena el alma con un deseo de santidad” (Ibíd.).

Pero el Espíritu Santo es más que una fuerza sobrenatural, o una energía celestial: es una Persona divina, al igual que el Padre y el Hijo. “El Consolador que Cristo prometió enviar después de ascender al cielo es el Espíritu en toda la plenitud de la Divinidad, poniendo de manifiesto el poder de la gracia divina a todos los que reciben a Cristo y creen en él como un Salvador personal. Hay tres Personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes Poderes –el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo– son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos Poderes colaborarán con los súbditos obedientes del Cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo [Special Testimonies, Serie B, Nº 7, pp. 62, 63. Año 1905]” (El evangelismo, p. 446).

“Los eternos dignatarios celestiales –Dios, Cristo y el Espíritu Santo– armándolos [a los discípulos] con algo más que una mera energía mortal [...] avanzaron con ellos para llevar a cabo la obra y convencer de pecado al mundo [Manuscrito 145, 1901]” (Ibíd., p. 447).

La persona divina del Espíritu Santo no debe confundirse con la persona del Padre o la persona del Hijo. En un discurso dado a los alumnos del Colegio de Avondale, Australia, Elena de White amonestó: “Necesitamos comprender que el Espíritu Santo, que es una persona así como Dios es persona, anda en estos terrenos [Manuscrito 66, 1899]” (Ibíd., p. 447).

La autora habría de insistir en esta idea, llamando al Espíritu Santo “la tercera persona de la Divinidad”. “El Espíritu Santo es una persona, porque testifica en nuestros espíritus que somos hijos de Dios [...]. El Espíritu Santo tiene una personalidad; de lo contrario, no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios. Debe ser una persona divina, además, porque, en caso contrario, no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios [Manuscrito 20, 1906]” (Ibíd., pp. 447, 448). “El príncipe del poder del mal puede ser mantenido en jaque únicamente por el poder de Dios en la tercera persona de la Divinidad, el Espíritu Santo [Special Testimonies, Serie A, Nº 10, p. 37. Año 1897]" (Ibíd., p. 448). “Debemos cooperar con los tres poderes más elevados del cielo: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos poderes trabajarán mediante nosotros convirtiéndonos en obreros juntamente con Dios [Special Testimonies, Serie B, Nº 7, p. 51. Año 1905]” (Ibíd., p. 448). “Cuando os entregasteis a Cristo, hicisteis una promesa en la presencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: los tres grandes Dignatarios personales del cielo” (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 401). “El pecado podía ser resistido y vencido únicamente por la poderosa intervención de la tercera persona de la Divinidad, que iba a venir no con energía modificada, sino en la plenitud del poder divino” (El Deseado de todas las gentes, p. 625).




La historia de "El conflicto de los siglos"


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Diciembre de 2005

La historia del libro El conflicto de los siglos

¿Cómo se escribió El conflicto de los siglos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La historia de El conflicto de los siglos abarca entre cinco y seis décadas del ministerio de Elena de White, y es una crónica llena de interés para el pueblo de Dios de estos tiempos.

La señora de White recibió la “visión del Gran Conflicto” durante una reunión realizada el 14 de marzo de 1858 en Lovett’s Grove, Ohio, EE.UU. La visión, de dos horas, incluyó importantes revelaciones como: la rebelión de Lucifer en el cielo, la caída del hombre y el plan de salvación, el ministerio y el sacrificio de Cristo, la iglesia apostólica y la obra de los apóstoles, la gran apostasía, la Reforma del siglo XVI, el movimiento adventista, los mensajes de los tres ángeles, la restauración de la verdad, el Segundo Advenimiento, el milenio y la erradicación final del pecado. Acerca de esa experiencia, escribió: “En esta visión que tuve en Lovett’s Grove, la mayor parte del tema del Gran Conflicto que había visto diez años antes me fue repetida, y se me mostró que debía escribirla. Que debía contender con los poderes de las tinieblas, porque Satanás haría vigorosos esfuerzos para estorbarme; pero que los ángeles de Dios no me abandonarían en el conflicto y que debía poner mi confianza en Dios” (Spiritual Gifts, t. 2, p. 270). La oposición diabólica a su propósito de escribir sobre este tema se manifestó muy pronto. En su viaje de regreso a Michigan, los White se detuvieron en casa del Hno. Palmer. Mientras Elena conversaba con la señora Palmer, sintió que la lengua se le paralizaba. Una extraña sensación de frío pasó de su corazón a su cabeza y se extendió a su costado derecho. Por un tiempo estuvo insensible e inconsciente, hasta que fue despertada por la ferviente oración de los presentes. Al tratar de caminar, se encontró con que tenía la pierna y el brazo izquierdos completamente paralizados. Por un corto tiempo pensó que había llegado su fin (ver: Spiritual Gifts, t. 2, p. 271).

En esa lamentable condición comenzó a escribir la visión, y unos seis meses después el librito de 219 páginas estaba listo para ser compartido con el público bajo el título de Dones espirituales [Spirituals Gifts], tomo 1, “La gran controversia entre Cristo y sus ángeles y Satanás y sus ángeles” (en la actualidad, este volumen forma parte del libro Primeros escritos).

En visiones sucesivas, la historia de la Gran Controversia fue presentada en mayores detalles, y entre 1870 Y 1880 la Sra. White preparó los cuatro tomos de Spirit of Prophecy [Espíritu de profecía], que más tarde fueron ampliados en la serie de El gran Conflicto: Patriarcas y profetas (1890), Profetas y reyes (1915), El Deseado de todas las gentes (1898), Los hechos de los apóstoles (1911) y El conflicto de los siglos (1888), con un total de más de tres mil quinientas páginas.

El tomo 4 de Spirit of Prophecy, que sería luego El conflicto de los siglos, salió de la prensa en 1884. Tuvo mucha aceptación, primero entre los adventistas y luego entre el público en general, de modo que durante los cuatro primeros años se imprimieron y vendieron diez ediciones, con un total de cincuenta mil ejemplares. Este volumen fue el primer libro de Elena de White que los colportores distribuyeron. Ante esta nueva perspectiva, la obra fue corregida y ampliada en la edición de 1888 de El conflicto de los siglos. Ya no estaría restringida a lectores adventistas de Norteamérica sino a un público más diverso y amplio. Se aumentaron algunas secciones y se eliminaron otros materiales que despertarían oposición innecesaria. Elena preparó también una introducción a esta edición, explicando el propósito del libro y el uso que ella hizo de otros autores, principalmente historiadores de la Reforma.

Veinte años después, la autora decidió hacer una última edición, que estuvo lista en 1911. Se revisaron referencias históricas y se agregaron materiales. El resultado fue muy satisfactorio. En una carta a F. M. Wilcox, escribió Elena de White: “Mientras escribía el manuscrito de El conflicto de los siglos, estaba a menudo consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas sobre las que estaba escribiendo me eran presentadas de nuevo en visiones de la noche, de modo que estaban frescas y vívidas en mi mente [...]. He examinado cuidadosamente estos cambios, y los he aprobado. Estoy agradecida porque se me ha conservado la vida, y que tengo claridad de mente para éste y otros trabajos literarios”. El capítulo 13 de la edición en español, titulado “El despertar en España”, fue preparado por C. C. Crisler y H. H. Hall, y se añadió al libro con aprobación de la Sra. White.




Elena G. de White y sudamérica - 1


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Enero de 2006

Elena de White y Sudamérica

En los escritos de Elena de White existen abundantes referencias a Norteamérica, Europa y Australia; ¿dijo algo sobre Sudamérica, o se relacionó de alguna manera con estas tierras?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La siguiente es solo una respuesta tentativa y provisoria, a la espera de nuevos datos, provenientes tal vez de los mismos lectores de la Revista Adventista.

Era natural que la autora, oriunda de Norteamérica, hiciera alusión a su país con sus ciudades, y a los lugares más conocidos de Europa y Australia. Esos fueron los lugares donde vivió y desarrolló su ministerio (Europa, entre 1885 y 1887, y Australia, entre 1891 y 1900).

La obra adventista en Sudamérica estaba dando sus primeros pasos en los años durante los cuales la Sra. White sirvió en Australia y a lo largo de su última residencia en California. El primer misionero laico, Jorge Riffel, regresa a Entre Ríos, Rep. Argentina, en 1890 desde los Estados Unidos; y el primer pastor, Frank H. Westphal, organiza la primera iglesia de la División Sudamericana en Crespo Campo, Entre Ríos, en 1894. Westphal describe bien a América del Sur con el mismo título de su libro de 1927: Pioneering in the Neglected Continent [Comienzos de la obra en el continente descuidado], del que se publicarán extractos a partir de este número de la Revista adventista).

El primer contacto entre el ministerio de Elena de White y la obra en Sudamérica se dio seguramente por medio de las publicaciones. En todos los países sudamericanos, con excepción del Perú, la predicación adventista se inició por medio de publicaciones. En 1891 arribaron a los países del Plata tres colportores norteamericanos, Elwin W. Snyder, Clair A. Nowlin y Albert B. Stauffer, con libros en inglés, alemán y francés, entre ellos El conflicto de los siglos, cuya lectura ganó al primer colportor surgido en el continente, Lionel Brooking. Apellidos pioneros del adventismo en las repúblicas de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y otros lugares, como Mangold, Kalbermatter, Gerber, Hugo, Ocampo y Stein, también tuvieron su primer contacto con el mensaje adventista por medio del libro El conflicto de los siglos.

El museo del Centro de Investigación White en la Argentina exhibe uno de los quinientos ejemplares del libro Lecciones prácticas del Gran Maestro en alemán, donados en 1902 por la Comisión de Asistencia a Colegios, dependiente de la Asociación General, para ayudar económicamente al Colegio Adventista del Plata, aunque no puede probarse que el envío se haya producido por iniciativa directa de su autora. Otras instituciones educativas sudamericanas habían recibido partidas similares.

Libros como El camino a Cristo, El conflicto de los siglos, Patriarcas y profetas, Vida de Jesús, etc., fueron distribuidos por los primeros colportores sudamericanos. Frederick W. Bishop y Thomas H. Davis llegaron a la República de Chile en 1894 y distribuyeron ampliamente los libros de Elena de White.

La mensajera del Señor escribió muy poco sobre Sudamérica. Lo hizo una vez para destacar la contribución de Manuel Lacunza (1731-1801) a la difusión de la esperanza del advenimiento: “En América del Sur, en medio de la barbarie y de las supercherías de los ministros de la religión, el jesuita chileno Lacunza se abrió camino hasta las Sagradas Escrituras y allí encontró la verdad de la próxima vuelta de Cristo. Impelido a dar el aviso, pero deseando no obstante librarse de la censura de Roma, publicó sus opiniones bajo el seudónimo de ‘Rabbí Ben-Ezra’, dándose por judío convertido. Lacunza vivió en el siglo XVIII, pero fue tan solo hacia 1825 cuando su libro fue traducido al inglés en Londres. Su publicación contribuyó a aumentar el interés que se estaba despertando ya en Inglaterra por la cuestión del Segundo Advenimiento” (El conflicto de los siglos, p. 412).

La siguiente declaración, publicada en 1916, es tal vez la mejor conocida sobre América del Sur y otros lugares que permanecían como desafíos: “Entre los habitantes de la tierra, hay, dispersos en todo país, quienes no han doblado la rodilla ante Baal. Como las estrellas del cielo, que solo se ven de noche, estos fieles brillarán cuando las tinieblas cubran la tierra y densa oscuridad los pueblos. En la pagana África, en las tierras católicas de Europa y de Sudamérica, en la China, en la India, en las islas del mar y en todos los rincones oscuros de la tierra, Dios tiene en reserva un firmamento de escogidos que brillarán en medio de las tinieblas para demostrar claramente a un mundo apóstata el poder transformador que tiene la obediencia a su Ley. Ahora mismo se están revelando en toda nación, entre toda lengua y pueblo; y en la hora de la más profunda apostasía, cuando se esté realizando el supremo esfuerzo de Satanás [...] estos fieles [...] resplandecerán como ‘luminares en el mundo’ (Fil. 2:15). Cuanto más oscura sea la noche, mayor será el esplendor con que brillarán” (Profetas y reyes, pp. 140, 141).




Elena G. de White y sudamércia - 2


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Febrero de 2006

Elena de White y Sudamérica - II

En los escritos de Elena de White existen abundantes referencias a Norteamérica, Europa y Australia; ¿dijo algo sobre Sudamérica, o se relacionó de alguna manera con estas tierras?

Responde EL Dr. Daniel O. Plenc

Es posible que Elena de White se haya referido a Sudamérica en alguno de sus discursos o que personas de estas tierras la hayan escuchado predicar más de una vez. En 1909, con 81 años, asistió por última vez a un congreso mundial de la iglesia. El Boletín de la Asociación General de ese año (p. 57) informa que la Sra. White encargó solemnemente a los hermanos que habían venido al encuentro desde Europa, Asia, África, Sudamérica, Australia y las islas del mar, a preparar sus corazones para las terribles escenas de conflicto y opresión que sobrevendrían sobre la tierra.

En otra ocasión, expresó su opinión sobre la obra de sostén propio en los campos extranjeros. “Debe destacarse la forma en que los misioneros en campos extranjeros están llegando rápidamente a ver la necesidad de sostenerse a sí mismos en esos campos. Desde India, China, Corea, Japón, Sudamérica y África llegan testimonios de que el misionero de éxito deberá, en el futuro, ser de sostén propio y deberá enseñar a sus conversos a ganarse la vida” (Panfleto 012, 12.3).

El interesante libro del Dr. Elbio Pereyra, Eduardo Francisco Forga: el pionero casi olvidado del continente descuidado (Florida, Bs. AS.: ACES, 2004), recientemente publicado, es otro testimonio de la relación de Elena de White con Sudamérica. Eduardo Francisco Forga (1871-1915), nacido en Perú, estaba casado con Marguerite Lacey, cuñada de William C. White, el tercer hijo de Jaime y Elena White. Con planes de regresar a su país después de haber aceptado el adventismo, fue invitado a pasar por California para visitar a la familia White. Como fruto de ese contacto, decidió cancelar su viaje a Sudamérica y dedicar su esfuerzo a la importante tarea de traducir, revisar y supervisar traducciones de las principales obras de Elena de White al castellano. Forga fue el primer traductor, debidamente preparado, de estos libros, debido a su educación y su dominio del idioma castellano, alemán, francés e inglés. Elena de White había expresado reservas respecto del viaje de los Forga al Perú, por causa del clima de intolerancia que entonces allí imperaba y del estilo agresivo del propio Forga. En diálogo con su hijo William, había expresado la Sra. White: “Yo creo que será sabio de su parte trabajar en otro lugar por un tiempo y no exponerse a los peligros que significaría su regreso al Perú” (William C. White, carta a Marguerite L. Forga, 25 de febrero de 1907). La tarea de traducción realizada entre 1907 y 1915 por Forga fue una bendición para los lectores hispanos de Sudamérica y de otras partes del mundo. Escribió Elena de White: “Creemos que fue por la providencia divina que él se ha conectado con la obra aquí” (Carta, 8 de abril de 1907). Incluso William C. White le propuso a Forga hacer traducir el libro Cristo, nuestro Salvador a la lengua quechua, si era posible conseguir un buen traductor, contando con la seguridad de que su madre estaba dispuesta a correr con los gastos de ese trabajo.

Una nueva asociación indirecta de Elena de White con el adventismo sudamericano se dio en la experiencia de la familia Cayrus de la República Oriental del Uruguay. Juan Elías Cayrus pertenecía a una familia valdense de Villar Pellice, en los Alpes Piamonteses de la Alta Italia, cuando en 1886 asistió con sus padres y su hermano mayor a una serie de reuniones religiosas dirigidas por Elena de White. Aunque sus padres pronto perdieron interés, Juan Elías, de 9 años y su hermano David, de 14, siguieron estudiando la Biblia con los misioneros adventistas, cautivados especialmente por las doctrinas acerca del sábado y del estado inconsciente de los muertos. Casado en 1898 con Constancia Davit, emigró al Uruguay y se convirtió, con el tiempo, en un fiel adventista hasta su muerte, en 1923. Sus doce hijos, sus nietos y sus numerosos descendientes han dado testimonio de aquella semilla sembrada por Elena de White en Europa y que había fructificado tan abundantemente en Sudamérica.

Es verdad, Elena de White nunca estuvo en Sudamérica; tal vez conocía poco respecto de estos lejanos lugares donde la verdad presente se había difundido escasamente. Pero sus énfasis en las misiones mundiales suscitaron misioneros que estuvieron dispuestos a sembrar la semilla del advenimiento en el cono sur de América, y sus escritos de valor permanente han dado vigor a la predicación del mensaje para este tiempo. La bendición que Dios otorgó a su iglesia remanente al darle el don de profecía ha llegado hasta nosotros.




La historia de la Biblia Grande


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Marzo de 2006

La historia de la Biblia grande

¿Es cierto que Elena de White levantó una Biblia muy pesada durante media hora?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La llegada al Centro de Investigación White de una gran Biblia, igual a la que Elena de White levantó en una de sus visiones, nos ha motivado a revisar y a compartir una vez más esta fascinante historia. En realidad, no existe un relato único, sino por lo menos dos historias diferentes.

El primer incidente ocurrió en el hogar de la familia Harmon en Portland, Maine, en 1845. Elena era en ese tiempo una jovencita de 17 años, delgada y de frágil salud. Durante la visión, se acercó a una cómoda, tomó una voluminosa Biblia familiar y la sostuvo, cerrada, sobre su mano izquierda, con su brazo extendido, durante cerca de media hora. Sin muestras de cansancio, pronunció breves exclamaciones acerca del valor de la Palabra de Dios. La “Biblia grande” se conserva en el Patrimonio White de la Asociación General. Tiene 46 cm de largo por 28 cm de ancho, 10 cm de espesor, y pesa 8 kilogramos (18,5 libras). Los nombres de Robert y Eunice Harmon, los padres de Elena, se encuentran grabados, en oro, en el lomo.1

Lo llamativo es que muy pocas personas son capaces de sostener esa Biblia aun por un minuto. El récord lo obtuvo un estudiante del Walla Walla College, llamado Robert Van Tassel, que la sostuvo durante dos minutos y medio.

La crónica de la “Biblia grande” fue contada por la familia White a J. N. Loughborough, quien la incluyó en un sermón presentado en Battle Creek durante un congreso de la Asociación General, y fue publicada luego en su libro Rise and Progress of the Seventh-day Adventists [Surgimiento y desarrollo de los adventistas del séptimo día], publicado en 1892. Loughborough habla de “una Biblia familiar muy grande”, impresa en Boston en 1822, y proporciona sus medidas y su peso. William C. White recordaba que sus padres, Jaime y Elena White, le habían contado la misma historia.

Aquella Biblia de la familia Harmon fue legada a los esposos White en 1866. Ellos inscribieron sus nombres en el registro que aparece entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento: Jaime y Elena White, y sus hijos, Henry, James Edson, William y John Herbert.2

La otra historia sucedió en una reunión celebrada en casa de un tal señor Thayer, en Randolph, Massachussets, en el invierno de 1845; y fue narrada por un testigo presencial, el Hno. Otis Nichols. En ese encuentro vespertino, Elena Harmon comenzó a orar y fue arrebatada en una visión que se extendió a lo largo de unas cuatro horas hasta el atardecer. Thayer tomó una Biblia grande y pesada de la familia, y la colocó abierta sobre el pecho de Elena. Con la Biblia abierta en la mano, Elena caminó hacia el centro de la habitación, levantó la Biblia con los ojos mirando hacia arriba, y con la otra mano comenzó a dar vuelta las páginas, colocando su dedo sobre ciertos pasajes, mientras declaraba su contenido con voz audible. Algunos presentes miraron los lugares que señalaba, y comprobaron que citaba los pasajes correctamente. Elena de White registró este episodio y parte del testimonio escrito de Otis Nichols en el segundo tomo de Spiritual Gifts, páginas 77 a 79.3

Se sabe de, por lo menos, otras dos ocasiones en que Elena de White sostuvo una Biblia mientras estaba en visión, pero las dos mencionadas son las más significativas. Por milagro divino pudo, en un caso, sostener la “Biblia grande”; y, en el otro, además de sostenerla en alto, citar textos sin mirarlos.

La “Biblia grande” permaneció en la residencia de Elmshaven, Santa Helena, California, tras la muerte de la señora White. Muchos visitaban ese lugar con el deseo de ver la Biblia. Muchas veces fue llevada a congresos de la Asociación General. Cuando el White Estate se mudó a Washington, también la Biblia fue trasladada a la sede de la Asociación General. Hace unos 25 años se comenzó a usar copias originales idénticas para exposiciones públicas, a fin de evitar un mayor deterioro de este ejemplar.4

Pero lo más importante es comprobar que el gran objetivo del ministerio de Elena de White fue exaltar las Escrituras y a Jesús, de quien ellas dan testimonio. En el Congreso de la Asociación General de 1909, él último al que Elena de White asistió, de nuevo levantó una Biblia ante los delegados, y expresó: “Hermanos y hermanas, os recomiendo este libro”.

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Referencias

1 Arthur L. White, Elena de White: Mujer de visión (Buenos Aires: ACES, 2003), p. 32.

2 Ron Graybill, “Ellen G. White and the Big Bible”, Insight (febrero de 1985), pp. 8-10.

3 A. L. White, Ibíd., pp. 32-34; Herbert E. Douglass, Mensajera del Señor: El ministerio profético de Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 2000), p. 146; Roger Coon, La dinámica de la inspiración y la revelación en la Biblia y en los escritos de Elena G. de White (Entre Ríos: Centro de Investigación White, 1989), pp. 14-16.

4 Graybill, pp. 8-10.




Una evidencia amplia, clara y convincente


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Mayo de 2006

Una evidencia amplia, clara y convincente

¿Qué actitud debemos asumir frente a personas que pretenden tener revelaciones de Dios?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

A lo largo de la historia del adventismo han surgido movimientos erráticos, a veces apoyados en interpretaciones peculiares de las Escrituras o en supuestas revelaciones de Dios. Se han levantado supuestos profetas que traían una “nueva luz” acerca de cumplimientos proféticos: o de la condición de la iglesia. Acerca de este tema, el Patrimonio White recomienda la lectura de la segunda parte del libro Mensajes selectos, tomo 2, especialmente los capítulos 7 al 11 (pp. 72-115). Se registran allí orientaciones de Elena de White ante dos casos destacados de pretendido don profético, los de Ana Garmire y Ana Phillips. Los fideicomisarios entienden que la tesis principal de la Sra. White es que “la manifestación genuina del don profético llevaría sus propias credenciales y estaría acompañada por una evidencia amplia, clara y convincente” (Mensajes selectos, t. 2, p. 71). Presentamos a continuación algunas de las ideas presentadas en la sección mencionada.

1. Elena de White señala que el pueblo debe pesar la evidencia. “Cuando el Señor da un mensaje a una persona, le da al mismo tiempo algo mediante lo cual su pueblo puede conocer que el mensaje procede de él. Dios no pide que su pueblo crea a todos los que acuden a él con un mensaje” (Ibíd., t. 2, p. 81). Agrega: “Pero cuando Dios da un mensaje a una persona, esa persona, mediante su humildad y su mansedumbre, dará evidencia de que Dios está obrando por su intermedio” (Ibíd.). Señala, por ejemplo, que los mensajeros de Dios no interrumpirán reuniones ni se introducirán por la fuerza en algún lugar a fin de presentar un mensaje; no obrarán por su propia cuenta ni crearán confusión (Ibíd., pp. 81, 82). “Habrá quienes pretenderán recibir visiones. Cuando Dios os dé evidencia clara de que la visión procede de él, podéis aceptarla; pero no la aceptéis basándoos en ninguna otra evidencia, porque la gente será descarriada cada vez más en los países extranjeros y en los Estados Unidos” (Ibíd., t. 2, p. 82).

2. La iglesia debe rechazar especulaciones respecto de fechas asignadas a la terminación del tiempo de gracia y la venida de Cristo. Se le mostró a la Sra. White que “no habría una fecha definida para el mensaje dado por Dios desde 1844” (Ibíd., t. 2, p. 83).

3. Debemos comparar los presuntos mensajes con el testimonio de las Escrituras. Elena de White cita más de una vez el texto de Isaías 8:20. “El Señor ha dado una regla para detectarlos: ‘¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido’ ” (Isa. 8: 20). Otros importantes pasajes son mencionados (Mat. 7:15-19; 24:11; Luc. 8:18; Mar. 4:24; 1 Tes. 5:21; 1 Juan 4:1). Entonces, agrega: “Este es el consejo de Dios; ¿le prestaremos atención?” (Ibíd., t. 2, p. 90).

4. Mediante falsas visiones Satanás despierta oposición hacia el verdadero don de profecía. “Así rechazarían lo falso juntamente con lo verdadero. Y aun los que estuvieran atrapados en el engaño, cuando se cansaran de ello, estarían inclinados a dudar de todas las visiones” (Ibíd., t. 2, p. 88). El resultado es que, “sin profecía, el pueblo se desenfrena” (Prov. 29:18).

5. Algunas “visiones” son producto de la imaginación. “Aparecerán muchas cosas que pretenderán ser revelaciones de Dios, pero que son producto de la imaginación de mentes fatuas y engañadas” (Ibíd., t. 2, p. 102). Se habla, además, de personas controladas por impulsos, impresiones, pensamientos y sentimientos que se confunden con la obra del Espíritu Santo. “Pero mientras piensan que son conducidos por el Espíritu de Dios, en realidad están siguiendo fantasías promovidas por Satanás” (Ibíd., t. 2, pp. 112, 113).

6. Se nos invita a ser cuidadosos. “Debería ejercerse el mayor cuidado con relación a aquellos que pretenden recibir revelaciones de Dios. Debe haber una estrecha vigilancia y mucha oración” (Ibíd., t. 2, p. 104). “Muchas personas me están enviando cartas en las que relatan visiones que han tenido y que piensan que es su deber referir. Que el Señor ayude a sus siervos a ser cautos” (Ibíd., t. 2, p. 110).

7. La ausencia de graves errores o la operación de milagros no son pruebas de autenticidad. Elena de White afirma que puede darse una mezcla sutil de elementos verdaderos y falsos. “Lo que más me admira es que nuestros hermanos hayan aceptado esos escritos basándose únicamente en el hecho de que no veían nada objetable en ellos” (Ibíd., t. 2, p. 107). El énfasis está en la fidelidad a la Biblia antes que en la observación de milagros. “Que nadie tenga la idea de que providencias especiales o manifestaciones milagrosas constituyen una prueba de la autenticidad de su obra o de las ideas que propone. [...] Aferraos a la Palabra y recibid la Palabra injertada que hará a los hombres sabios para la salvación” (Ibíd., t. 2, pp. 114, 115).




Centros White y servicio espíritu de profecía


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Julio de 2006

Centros White y Servicio Espíritu de Profecía

¿Cuántos Centros White existen en el mundo? ¿Dónde se encuentran? ¿Cuándo fueron creados? ¿Quiénes son sus dirigentes? ¿Quiénes coordinan el Servicio de Espíritu de profecía?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

El Patrimonio White de la Asociación General (Ellen G. White Estate) cuenta con tres sucursales (Branch Offices) en los Estados Unidos: (1) la sucursal de la Universidad Andrews (1961), en Berrien Springs, Michigan, dirigido por Merling D. Burt, (2) la sucursal de la Universidad de Loma Linda (1976), en California, dirigida interinamente por Marilyn Crane, y (3) la sucursal del Colegio Oakwoood (1999), en Huntsville, Alabama, dirigida por Craig Newborn.

Los Centros de Investigación White (Research Centers) llegan a quince actualmente, distribuidos entre las trece divisiones mundiales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Cada División cuenta también con un coordinador del Servicio de Espíritu de profecía.

(1) La División Sudamericana dispone de dos Centros de Investigación White (CIW). El de la Argentina, creado en 1979, se encuentra en la Universidad Adventista del Plata y es dirigido por Daniel Plenc. El del Brasil inició sus actividades en 1987, en el Centro Universitario Adventista. Su director es Alberto Timm. El Coordinador del Servicio de Espíritu de Profecía (SEP) es Almir Marroni.

(2) La División del Pacífico Sur tiene su CIW en Australia desde 1976. Está ubicado en el Colegio Avondale y está dirigido por Lester Devine. Paul Petersen es el coordinador del SEP.

(3) La División Transeuropea tuvo el primer CIW. Desde 1974 funciona en el Colegio Newbold de Inglaterra. Tanto el CIW como el SEP están dirigidos por Radisa Antic.

(4) La División Euroafricana ha establecido recientemente (2002) su CIW en la Universidad Adventista de Salève, Francia, bajo la dirección de Jean-Luc Rolland. Gabriel Maurer es el coordinador del SEP.

(5) La División Sudasiática cuenta con un CIW en la India desde 1985. Está emplazado en el Colegio Spicer Memorial y es dirigido por Mohanraj Israel. Paulraj Isaiah coordina el SEP.

(6) La División Interamericana también ha patrocinado la creación de dos CIW, una para los países hispanos y otro de habla inglesa. El de México sirve desde 1978 en la Universidad de Montemorelos y su actual director es Isidro López Yañez. En 2003 inició su tarea el CIW de Jamaica en la Universidad Northern Caribbean, dirigido por Basil A. Reid. Coordina el SEP Leon Wellington.

(7) La División del África Centro-Oriental tiene su CIW en Kenya desde 2001. Funciona en la Universidad de Eastern Africa Baraton y su director es Lamek Miyayo. Witson Mwamakamba se desempeña como coordinador del SEP.

(8) La División del Asia-Pacífico del Norte posee un CIW desde 1992. Funciona en la Univesidad Samyook, Corea, bajo la dirección de Hong-pal Ha. Glenn Mitchell es el coordinador del SEP.

(9) El CIW de la División Africana Occidental funciona en la Universidad Babcock, Nigeria, desde 1990, bajo la dirección de Philemon Amanze. El SEP es coordinado en ese territorio por Chiemela N. Ikonne.

(10) La División del Asia-Pacífico del Sur cuenta con su CIW de Filipinas desde 1981. Está ubicado en AIIAS (Instituto Adventista Internacional de Estudios Avanzados) y su director es Reuel U. Almocera. Johnny Lubis coordina el SEP.

(11) La División Euroasiática ha establecido su CIW en 1995. Se halla en el Seminario Teológico Zaoksky, Rusia y es dirigido por Vsevolod Andrusiak. El coordinador del SEP es Ivan Manilich.

(12) El CIW de la División Sudafricana-Océano Indico está ubicado en el Colegio Helderberg, Sudáfrica. Viene trabajando desde 1983 y su director es David Birkenstock. Coordina el SEP Emilienne Rasamoely.

(13) La División Norteamericana creó el último CIW en el estado de Texas en 2004. Se encuentra en la Universidad Adventista Southwestern y es dirigido por Mary Ann Hadley. Alvin Kibble coordina el SEP para Norteamérica.

El Patrimonio White de la Asociación General y los Centros de Investigación White tienen el objetivo de preservar, difundir, traducir y dar a conocer ampliamente los mensajes que Dios entregó a su pueblo en este tiempo.




Los himnos de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Agosto de 2006

Los himnos de Elena de White

¿Cuáles eran los himnos preferidos de la Sra. White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Durante el período que se extiende entre el chasco de 1844 y la organización de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1863, los pioneros cantaban himnos milleritas, a los que fueron añadiendo otros cánticos que destacaban sus creencias peculiares. Varios adventistas como Annie Smith, Urías Smith y Roswell F. Cottrell escribieron sus propios himnos. Durante este tiempo, Jaime White compiló suficientes himnos como para publicar cinco himnarios y cuatro suplementos, que fueron usados ampliamente.

Los White incluían cantos en sus cultos matutinos y vespertinos. William C. White, tercer hijo del matrimonio, recuerda que Jaime dirigía los cantos, y que el himno “Por la mañana, ¡oh, Señor!” [Lord, in the Morning] era el que se entonaba con más frecuencia al comenzar el día. Ella M. (White) Robinson, nieta mayor de Elena, también menciona que a menudo los White iniciaban el día con “Por la mañana” y se iban a dormir con “Dulce oración”. Ambos himnos estaban entre los favoritos de su abuela Elena.

La Sra. White utilizaba himnos como parte de sus predicaciones o invitaciones. Al concluir un sermón durante una sesión de la Asociación General de 1903, hizo un llamado a la congregación, oró e invitó a los presentes a cantar. Recuerda Elena de White: “Le pedí a la congregación que cantara ‘Roca de la eternidad’ [...] Este himno era una oración a Dios en la que todos podíamos unirnos, y sé que los ángeles de Dios se unieron a la petición que se elevó de tantos corazones y voces” (Manuscript Releases, t. 17, p. 290).

En realidad, los White formaban una familia de músicos. Jaime White (1821-1881) solía cantar un himno mientras caminaba con su Biblia por el pasillo de la iglesia rumbo al púlpito. Era un buen cantante e hijo de Juan White, un diácono y profesor de canto. Francisco E. Belden (1858-1945), sobrino de Elena de White, fue el más prolífico escritor de himnos adventistas del siglo XIX. Escribió decenas de himnos para adultos y para niños, muchos de los cuales todavía se cantan. Los dos hijos mayores de los White, Henry y Edson, eran músicos. Henry murió a los 16 años, pero Edson escribió música y publicó varios himnos. Se recuerda a Henry como un chico alegre y amigable, que con frecuencia dejaba oír su voz a sus compañeros de tareas en la Review and Herald.

Otro de los himnos preferidos de la Sra. White fue “Cariñoso Salvador” [Jesus, Lover of My Soul], escrito por Carlos Wesley. Su diario del 15 de julio de 1892 registra estrofas de este himno al narrar su experiencia de preparación del libro El Deseado de todas las gentes, mientras residía en Australia.

Un sábado por la tarde de 1915, poco antes de su muerte, la anciana Elena se vio rodeada de familiares y amigos que entonaban algunos de sus himnos favoritos. Mientras cantaban “Hay un mundo feliz más allá” [Sweet By and By], la Sra. White se les unió desde su cama con voz débil y temblorosa.

Ella M. Robinson asegura haber oído específicamente a su abuela cantar “Abrigadas y salvas en el redil” [There Were Ninety and Nine] mientras realizaba las tareas del hogar. Al momento de cantar acerca de los esfuerzos del pastor por encontrar la oveja perdida, su voz se volvía tierna y afligida.

Elena de White tuvo muchos otros himnos predilectos. Pero, por encima de todo, tuvo consejos oportunos respecto del canto y la música. Las siguientes declaraciones de La educación, página 168, son una buena muestra.

“Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio educativo. Cántense en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura y más de alegría, esperanza y gozo. Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros, y los unos a los otros.

“Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. Si se enseña al niño a comprender esto, pensará más en el significado de las palabras que canta, y será más sensible a su poder”.




La oración y la respuesta a los problemas de la vida


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Septiembre de 2006

La oración y la respuesta a los problemas de la vida

Una de las citas atribuidas equivocadamente a Elena de White.

Responde la Lic.Silvia Scholtus de Roscher

Hace tiempo que recibimos consultas en nuestro Centro sobre la veracidad de algunas citas. En particular, hay una que nos llega en forma reiterada últimamente. La supuesta cita es la siguiente:

“La oración es la respuesta a todos los problemas de la vida. La plegaria nos pone en sintonía con la sabiduría divina, que sabe arreglar perfectamente bien cada situación. Con frecuencia, en ciertas situaciones y desde nuestro punto de vista, no oramos, pensando que el asunto no tiene esperanza. Sin embargo, si estamos con Dios, nada es imposible; tampoco nada es tan intrincado que no pueda resolverse; ninguna relación entre los seres humanos es tan tensa que Dios no pueda producir la comprensión que abre el camino a la reconciliación; ningún hábito puede estar tan profundamente enraizado que no pueda desarraigarse; ninguno es tan débil que no puede llegar a ser fuerte. Ninguno puede llegar a estar tan enfermo como para no recuperar la salud. Ninguna mente puede estar tan embotada como para no recobrar su lucidez. Sea cual fuere nuestra necesidad, si confiamos en él, Dios suplirá lo que nos falta. Cualquier asunto que nos provoque preocupación o ansiedad, dejemos de hablar en forma repetida acerca del problema y confiemos en el Señor, que nos sanará, nos amará y nos dará su poder”.

¿Es esta una cita de Elena de White? A veces, incluso se presenta la referencia: Review and Herald, 7 de octubre de 1865.

De acuerdo con nuestros registros, esta cita no pertenece a la autoría de Elena de White. Ella no escribió ningún artículo en la Review and Herald durante el año 1865. Esta declaración, en particular, pertenece a un artículo titulado “My Last Day on Earth” [Mi último día sobre la tierra], escrito por el pastor R. A. Rentfro, evangelista de la Asociación Central de California, en la Review and Herald, unos cien años después, el 7 de octubre de 1965. Al introducir esta cita anónima, expresa: “Como alguien dijo: La oración...”

Puesto que esta cita no pertenece a Elena de White, nadie debería presentarla como de su autoría.

Herbert Douglass ofrece una advertencia oportuna, dentro de las reglas básicas de interpretación de los escritos de la señora White: “Debemos estar seguros de que las supuestas citas han sido realmente escritas por el autor a quien se las atribuye”.

Toda figura pública ha tenido el problema de enfrentar personas que han sido inflexibles acerca de lo que ‘saben’ que el orador o el autor ha dicho. Lo que creen saber puede ser tan desenfrenado como la imaginación de uno, pero aun el orador o el autor debe tratar de defenderse contra el error o la distorsión. Obviamente, la persona que contiende no posee la referencia de la cual cita. La mayoría de las veces ha obtenido su información de una tercera o cuarta mano. A menudo llamamos ‘declaraciones apócrifas’ a estos recuerdos distorsionados y errores crasos.

Este problema acosó a Elena de White desde el comienzo de su ministerio y aun hoy en día. En declaraciones que le han sido atribuidas incorrectamente, se incluyen temas como los siguientes: (1) Los habitantes de otros planetas están ahora recogiendo fruta para una parada de los redimidos en el día sábado en el viaje al cielo. (2) Ella vio a un ángel de pie junto a Urías Smith inspirándolo mientras escribía Las profecías de Daniel y el Apocalipsis. (3) El Espíritu Santo es, o fue, Melquisedec. (4) Ella designó ciertos sitios montañosos como escondites seguros en el tiempo de angustia. (5) Ella nombró ciudades específicas que serían destruidas por los terremotos, incendios, inundaciones y otras calamidades futuras. (6) Cristo volverá a medianoche. (7) Nunca debiera comerse huevos (olvidando el contexto inmediato y muchas otras declaraciones respecto a circunstancias variables). (8) Ella sería un miembro de los 144.000. (9) Una oscuridad literal cubrirá la tierra como una señal de que ha terminado el tiempo de gracia. (10) La última obra mediadora de Cristo antes de que cierre el tiempo de gracia será para hijos que se han descarriado de la iglesia. (11) Debiéramos vivir como si tuviéramos mil años de vida por delante, y al mismo tiempo como si fuéramos a morir mañana. (12) Iglesias y asociaciones enteras apostatarán, etc.” [Para un estudio más amplio de estas y otras ilustraciones de los “apócrifos” de Elena de White, ver Comprehensive Index to the Writings of Ellen G. White, t. 3, pp. 3.189-3.192.] (Mensajera del Señor: El ministerio profético de Elena G. de White [Buenos Aires: ACES, 2000], pp. 402, 403, 407).




¿Por qué lloran los ángeles?


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Noviembre de 2006

¿Por qué lloran los ángeles?

¿Es verdad que los ángeles lloran? ¿Por qué lo hacen?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En algunas ocasiones, la Sra. White se refirió al llanto de los ángeles. Veamos algunos momentos y circunstancias en que vio llorar a los ángeles.

1. Los ángeles lloraron cuando Satanás se rebeló contra Dios. “Los ángeles leales trataron de reconciliar con la voluntad de su Creador a ese poderoso ángel rebelde [...]. Los ángeles lloraron. Ansiosamente intentaron convencerlo de que renunciara a su propósito malvado para someterse a su Creador [...]” (La historia de la redención, pp. 15, 16). Pero, el rebelde persistió en su posición. “Los ángeles buenos lloraron al escuchar las palabras de Satanás y sus alborozadas jactancias” (Ibíd., p. 18).

2. Los ángeles lloraron cuando Adán y Eva pecaron, pero se alegraron cuando Cristo venció el pecado y la muerte. “Presencian esta reunión los ángeles que lloraron por la caída de Adán y se regocijaron cuando Jesús, una vez resucitado, ascendió al cielo después de haber abierto el sepulcro para todos aquellos que creyesen en su nombre. Ahora contemplan el cumplimiento de la obra de redención y unen sus voces al cántico de alabanza” (El conflicto de los siglos, p. 706).

3. Los ángeles lloran por los perdidos. “Los ángeles se compadecen de ellos. Los ángeles lloran mientras los ojos humanos están secos y los corazones cerrados a la piedad” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 150).

4. Los ángeles lloran por aquellos que se apartan del camino de Dios. El Señor envía a sus ángeles para alentar, vigilar y conducir a su pueblo. Pero Elena de White vio que, cuando los santos despreciaban ese cuidado y consuelo, “los ángeles se entristecían y lloraban. Llevaban allá arriba la noticia, y todos los ángeles de la ciudad se echaban a llorar [...]” (Primeros escritos, p. 39).

5. Los ángeles lloran por los cautivos del alcohol. Los que sufren los efectos de las bebidas embriagantes son “almas por quienes Cristo murió y por las cuales lloran los ángeles [...]” (El ministerio de curación, p. 254).

6. Los ángeles lloran cuando los hijos de Dios participan en ciertas reuniones sociales y diversiones mundanas. Elena de White las caracteriza como aquellas que “estimulan el orgullo de la indumentaria y de la apariencia, la complacencia propia, la hilaridad y el espíritu trivial” (Consejos para los maestros, p. 323).

“Me fue mostrada una visión de una compañía tal, donde se habían congregado los que profesan creer la verdad. Uno estaba sentado frente a un instrumento de música, y se oían cantos que hacían llorar a los ángeles que todo lo observaban. Había alegría, había risa grosera, había mucho entusiasmo y cierta clase de inspiración; pero la alegría era de la clase que solo Satanás puede crear. Es un entusiasmo y una infatuación de los cuales se avergonzarán todos los que aman a Dios. Prepara a quienes participan en ello para los pensamientos y los actos profanos [...]” (Ibíd.).

7. Los ángeles lloran cuando los jóvenes dan poca importancia a las cosas de Dios. “Escuchad las conversaciones vanas y frívolas; oíd la risa, los chistes, las bromas. [...] ¡Cuánta alegría! ¿Se sienten atraídos los ángeles y se acercan alrededor de ellos para dispersar las tinieblas con las que Satanás los rodea? De ninguna manera. Ved cómo se alejan con tristeza. Veo lágrimas en el rostro de esos ángeles. ¿Será posible que se haga llorar a los ángeles de Dios? Eso es lo que sucede.

“La juventud no considera seriamente los valores eternos. Los ángeles de Dios lloran cuando escriben en los libros celestiales las palabras y los actos de los que pretenden ser cristianos. Los ángeles se ciernen sobre un hogar. Hay allí una reunión juvenil y se oyen sonidos de música vocal e instrumental. Es una reunión de cristianos, pero ¿qué es lo que se oye? Es una canción frívola propia de los salones de baile. Entonces los santos ángeles retraen su luz de ellos y la oscuridad rodea a los que se encuentran en ese hogar. Ahora los ángeles se alejan de ese lugar con rostros tristes y llorosos. Vi repetirse numerosas veces esta escena en todas las filas de los observadores del sábado [...]” (Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 442, 443).

8. Los ángeles lloran cuando los adultos son indiferentes con las cosas de Dios. “¡Oh!, no hagáis llorar a los ángeles y ocultar su rostro, avergonzados y disgustados por vuestra indiferencia para con el eterno peso de gloria que está a vuestro alcance” (Testimonios selectos, t. 4, p. 69).

Los ángeles quieren acompañarnos en el camino hacia el Reino de Dios. De nosotros depende que lo hagan con alegría o con lágrimas.




Capítulos del Antiguo Testamento recomendados por Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre de 2006

Capítulos del Antiguo Testamento recomendados

por Elena de White

La señora White dice que debiéramos leer especialmente algunos capítulos de la Biblia. ¿Podría darnos algunos ejemplos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena de White incentiva permanentemente la lectura de la Biblia. A veces, señala capítulos específicos relacionados con algún tema de interés o preocupación. Los siguientes son solamente ejemplos relacionados con el Antiguo Testamento.

Éxodo 31. Se menciona este capítulo como un buen lugar para estudiar el tema de la santificación. “¿Qué es santificación genuina? Lee Éxodo 31. En ese capítulo, podemos comprender el término, porque Dios mismo lo ha definido” (Alza tus ojos, p. 121).

Deuteronomio 5. En relación con las doctrinas de la Creación y del sábado, se sugiere recurrir a Deuteronomio. “Leed, por favor, cuidadosamente el quinto capítulo de Deuteronomio” (Testimonios para los ministros, p. 132).

Deuteronomio 7. Este es otro capítulo al que se llama la atención. “Leed por favor con cuidado todo el capítulo séptimo de Deuteronomio, y pensad en la Palabra de Dios” (Testimonios para los ministros, p. 138). “Leed Deuteronomio 7:6. Leed todo el capítulo; también los capítulos 1 y 8 (Testimonios para los ministros, p. 426).

Josué 1. Se trata de un texto de ánimo, en particular para los dirigentes. “Los hombres que tienen a su cargo grandes responsabilidades, ¿leerán el primer capítulo de Josué? (MS 66, 1898)” (Comentario bíblico adventista, t. 2, p. 987).

Isaías 6. La Sra. White recomienda la lectura de Isaías 6 a los colportores (El colportor evangélico, pp. 87, 88; Recibiréis poder, p. 152), y a todos los obreros (Joyas de los testimonios, t. 3, p. 154).

Isaías 53. Hay una indicación específica de que se lea y memorice esta profecía acerca de Cristo. “Este capítulo debiera ser estudiado. Presenta a Cristo como el Cordero de Dios. Los que están enaltecidos por el orgullo, cuyas almas están llenas de vanidad, debieran contemplar este cuadro de su Redentor y humillarse en el polvo. El capítulo entero debe aprenderse de memoria. Su influencia subyugará y humillará el alma contaminada por el pecado y enaltecida por la exaltación propia” (Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 1.169).

Isaías 58. Elena de White piensa en capítulos como este al señalar la necesidad de reflexionar en las Escrituras. “La mente debe ser refrenada y no se le debe permitir que divague. Debería ser adiestrada para espaciarse en las Escrituras y en temas nobles y elevados. Porciones de las Escrituras, aun capítulos enteros, pueden ser memorizados a fin de repetirlos cuando Satanás venga con sus tentaciones. El capítulo 58 de Isaías es útil para este propósito” (Mente, carácter y personalidad, t. 1, pp. 97, 98). Es evidente que esta porción bíblica tiene un mensaje actual. “He sido instruida para llamar la atención de nuestro pueblo al capítulo 58 de Isaías. Leed este capítulo cuidadosamente y comprended la clase de obra que llevará vida a las iglesias (Manuscrito 7, 1908)” (El ministerio de la bondad, p. 33).

Jeremías 3. A cierta persona se le recomendó la lectura del capítulo señalado, que trata sobre el arrepentimiento y la conversión. “Sírvase leer el tercer capítulo [de Jeremías]. Este capítulo es una lección para el Israel moderno (Carta 34, 1899)” (Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 1.176).

Ezequiel 3. Parece claro que el relato del llamamiento y la tarea de Ezequiel contiene instrucciones oportunas para los creyentes de hoy. “Leed por favor, con todo cuidado, el tercer capítulo de Ezequiel. Debemos aprender a depender enteramente de Dios y a recordar siempre que el Señor Dios necesita de todo agente que sostenga la verdad en justicia” (Testimonios para los ministros, p. 216).

Ezequiel 34. En este caso, la recomendación vuelve a ser concreta. “Leed y estudiad el capítulo 34 de Ezequiel. En él se nos da un ánimo precioso” (La maravillosa gracia de Dios, p. 138).

Zacarías 4. Más de una vez se encuentran invitaciones a reflexionar en este capítulo que registra la visión del candelero de oro y los olivos. Su descripción de la obra del Espíritu Santo, los ministros y la iglesia es significativa. “Leed y estudiad con oración el capítulo 4 de Zacarías” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 275; véase también Testimonios para los ministros, pp. 187, 188).

Malaquías 3. Las invitaciones y las promesas divinas acerca del diezmo deben tenerse en cuenta. “El diezmo es sagrado, reservado por Dios para él mismo. Debe traérselo a su tesorería a fin de ser usado para sostener a los obreros evangélicos en su trabajo [...]. Leed cuidadosamente el capítulo 3 de Malaquías y ved lo que Dios dice sobre el diezmo” (Eventos de los últimos días, p. 79).




La mano ayudadora de Dios


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero 2007

La mano ayudadora de Dios

¿Habla Elena de White sobre la formación de grupos juveniles o estudiantiles?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Sra. White se refirió en más de una ocasión a la formación de grupos misioneros juveniles o estudiantiles. En su tiempo, la iglesia no contaba con universidades o grandes instituciones, pero le fueron dadas orientaciones sobre el trabajo unido de estudiantes para ayudar a otros jóvenes y para colaborar con la obra de la iglesia.

A continuación, comparto algunas de sus declaraciones sobre el tema y también recomiendo algunos capítulos de sus obras. El libro Servicio cristiano tiene un interesante capítulo sobre la temática propuesta, titulado “Un llamamiento a nuestros jóvenes” (pp. 39‑44). Una muestra de su contenido son las citas siguientes de la página 44: “Jóvenes y señoritas, )no podéis formar grupos y, como soldados de Cristo, alistaros en la labor, poniendo todo vuestro tacto, y capacidad y talento al servicio del Maestro, para que podáis salvar almas de la ruina? Organícense grupos en todas las iglesias para hacer esta obra [...] ¿Se organizarán los jóvenes y las señoritas que realmente aman a Jesús como obreros, no solo para trabajar en favor de los que profesan ser observadores del sábado, sino también de aquellos que no son de nuestra fe?” (Signs of the Times, 29 de mayo de 1893). “Vayan los jóvenes, las señoritas y los niños al trabajo en el nombre de Jesús. Únanse en algún plan de acción. No podéis formar un grupo de obreros, y dedicar un tiempo para orar juntos y pedir al Señor que os dé de su gracia, y realizar una acción unificada”. (Youth Instructor, 9 de agosto de 1894).

El capítulo 81 del libro Consejos para los maestros se titula: “La obra misionera de los estudiantes” (pp. 531‑540). En la página 533 se encuentra un pensamiento esclarecedor:

“Dondequiera que sea posible, los estudiantes deben participar durante el año escolar en la obra hecha en las ciudades. Deben hacer obra misionera en las ciudades y los pueblos circundantes. Pueden organizarse en grupos que hagan obra caritativa. Deben asumir una visión amplia de sus actuales obligaciones para con Dios. No tienen que mirar hacia adelante a un tiempo en que, después de que las clases hayan terminado, harán alguna obra grande para Dios, sino que deben estudiar ahora, durante su vida estudiantil, para ver cómo pueden unirse con Cristo en un servicio abnegado por los demás”.

Puede encontrarse, en los consejos de Elena de White, claras orientaciones en favor de los grupos de jóvenes con propósitos misioneros. Las siguientes afirmaciones son reveladoras: “¿No podrían los presidentes de nuestra Asociación abrir el camino para que los alumnos de nuestros colegios se dediquen a esta clase de trabajo? Una vez y otra se me ha presentado que debiera haber grupos organizados y educados cabalmente para que trabajen como enfermeros, evangelistas, pastores, colportores y estudiantes evangélicos, para que perfeccionen un carácter de acuerdo con la semejanza divina. Hay una gran obra que se debe llevar a cabo para aliviar el sufrimiento de la humanidad; y, por medio de los trabajos de los alumnos que están recibiendo educación y entrenamiento para convertirse en misioneros médicos eficaces, la gente que vive en muchas ciudades puede familiarizarse con las verdades del mensaje del tercer ángel. Obreros y profesores de experiencia debieran salir con esos jóvenes obreros al principio, a fin de instruirlos para el trabajo. Cuando personas que temen y honran a Dios ofrezcan a esos obreros una invitación a comer, esa invitación debiera ser aceptada. Así se encontrarán oportunidades para conversar, para explicar las Escrituras, para cantar himnos bíblicos y para orar con la familia. Hay muchas personas para quienes una obra como esta resultará una bendición.”

“Y cada obrero, a medida que realiza esta obra, debiera comprender que es tan ciertamente enviado por Dios como lo fueron los primeros discípulos. Dios los sigue con sus ojos y el Espíritu los acompaña...” (Consejos sobre la salud, pp. 542‑543).

“Hay muchas maneras en las cuales la juventud puede encontrar oportunidad para un esfuerzo útil. Al organizarse en grupos misioneros para una obra cristiana, su cooperación evidenciará una ayuda y un estímulo [...]. Todos los que se ocupan en tareas misioneras, son la mano ayudadora de Dios. No hay otra forma de trabajo en la cual sea posible que la juventud reciba más grande beneficio” (El ministerio de la bondad, pp. 113, 114).




La divinidad de Cristo


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Marzo 2007

La divinidad de Cristo

¿Se afirma con claridad la divinidad de Cristo en los escritos de Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las primeras descripciones que la Sra. de White realizó de la vida de Cristo en Dones espirituales (Spiritual Gifts, 1858) y en El espíritu de profecía (Spirit of Prophecy, 1876‑1877), hacen poca alusión a la deidad de Cristo. Pero, en obras posteriores como Patriarcas y profetas (1890) y El Deseado de todas las gentes (1898), se afirma con claridad la divinidad y la preexistencia eterna de Jesús. Lo que sigue es solo una muestra de lo que la autora ha escrito sobre este tema.

Afirma su preexistencia y divinidad

Elena G. de White confiaba en la Biblia como fuente de instrucción sobre esta doctrina fundamental. “Pero si no fuera por la Palabra de Dios, no tendríamos ningún conocimiento acerca de que una persona llamada el Señor Jesús jamás visitara nuestro mundo, ni tampoco ningún conocimiento de su divinidad, como lo indica su existencia previa con el Padre” (Exaltad a Jesús, p. 124). En la Escritura, los temas vitales del cristianismo, como la divinidad de Cristo, “son revelados desde el Génesis hasta el Apocalipsis” (Consejos para los maestros, p. 413).

Negar la naturaleza divina de Jesús sería incurrir en un engaño lamentable. “Otro error peligroso es el de la doctrina que niega la divinidad de Cristo, y asevera que él no existió antes de su venida a este mundo. Esta teoría encuentra aceptación entre muchos que profesan creer en la Biblia; y, sin embargo, contradice las declaraciones más positivas de nuestro Salvador respecto a sus relaciones con el Padre, a su divino carácter y a su preexistencia. Esta teoría no puede ser sostenida sino violentando el sentido de las Sagradas Escrituras del modo más incalificable. No solo rebaja nuestro concepto de la obra de la redención, sino también socava la fe en la Biblia como revelación de Dios. Al par que esto hace tanto más peligrosa dicha teoría, la hace también más difícil de combatir. Si los hombres rechazan el testimonio que dan las Escrituras inspiradas acerca de la divinidad de Cristo, inútil es querer argumentar con ellos al respecto, pues ningún argumento, por convincente que fuese, podría hacer mella en ellos. [...] Ninguna persona que haya aceptado este error, puede tener justo concepto del carácter o de la misión de Cristo, ni del gran plan de Dios para la redención del hombre” (El conflicto de los siglos, pp. 578, 579).

Es verdad que Cristo se hizo hombre, pero esa humillación no debe hacernos dudar de “su divinidad y su existencia antes de que el mundo fuera formado” (Mensajes selectos, t. 1, p. 285). De modo que, al compartir el mensaje con otros, debemos hacer saber a la gente “que creemos en Cristo, en su divinidad y en su preexistencia” (Obreros evangélicos, p. 420).

En la enseñanza bíblica, Jesús está vinculado con la humanidad y simpatiza con sus sufrimientos, al tiempo que “por su divinidad está unido con el trono del Infinito” (El Deseado de todas las gentes, p. 410). La certeza de su divinidad garantiza la salvación que nos ofrece. “En Cristo hay vida original, que no proviene ni deriva de otra [...] La divinidad de Cristo es la garantía que el creyente tiene de la vida eterna” (Ibíd., p. 489; ver también (A fin de conocerle, p. 37). Elena de White es categórica en esto. “La cuestión de su divinidad ha sido definida para siempre [...] Los ángeles del cielo se inclinan en adoración ante él. Sus enemigos disciernen el error que han cometido y toda lengua confiesa su divinidad” (En los lugares celestiales, p. 358).

Luego de la resurrección, los apóstoles proclamaron con poder “la divinidad de Jesús” (Los hechos de los apóstoles, pp. 34, 35). La conclusión resulta obvia: “La divinidad de Cristo debe ser constantemente sustentada” (Alza tus ojos, p. 56).

Las evidencias de su divinidad

Durante su existencia terrena Cristo había mostrado “convincentes evidencias de su divinidad” (Alza tus ojos, p. 78). Desde sus primeros años “abundaban las evidencias de la divinidad de su carácter” (El Deseado de todas las gentes, p. 70). En ocasión del bautismo del Señor, se oyó la voz de Dios “atestiguar la divinidad de Jesús” (Ibíd., pp. 90, 91, 696).

Las mismas palabras de Cristo eran una “evidencia siempre presente de su divinidad” (Ibíd., p. 168); lo mismo puede decirse de su obra. “La evidencia de su divinidad se veía en su adaptación a las necesidades de la humanidad doliente” (Ibíd., p. 188). La capacidad de leer los pensamientos secretos de los hombres era una evidencia adicional de la divinidad de Jesús (Ibíd., pp. 205, 420, 611, 667). Al devolver la vida, Jesús volvió a mostrar su divinidad. “Este milagro culminante, la resurrección de Lázaro, había de poner el sello de Dios sobre su obra y su pretensión a la divinidad” (Ibíd., p. 487). Incluso quienes juzgaron a Cristo “habían recibido pruebas inequívocas de la divinidad de Aquel a quien condenaban a muerte” (Ibíd., p. 686).

Revistió su divinidad con humanidad

Elena de White piensa que es importante que entendamos “por qué revistió su divinidad con humanidad, y con mansedumbre y humildad vino al mundo como nuestro Redentor” (A fin de conocerle, p. 38). Al revestir su divinidad con humanidad, Jesús mostró humildad y condescendencia (Ibíd., p. 58). Al asumir la humanidad, Cristo ocultó su divinidad y dejó a un lado su gloria (Alza tus ojos, p. 88). A fin de poder morir en sacrificio por el hombre, Jesús Acubrió su divinidad con humanidad@ (A fin de conocerle, p. 276).

Vez tras vez, la Sra. de White menciona que Cristo “ocultó su divinidad bajo el manto de la humanidad” (Alza tus ojos, p. 244), o que “revistió su divinidad con humanidad” (Cada día con Dios, pp. 298, 357; Mensajes selectos, t. 1, pp. 377, 378).

Para ser nuestro Salvador, Jesús debía ser divino y humano. “El Redentor del mundo revistió su divinidad con humanidad para que pudiera alcanzar a la humanidad, pues se necesitó de lo divino y de lo humano para traer la salvación al mundo, necesaria por la caída del hombre. La divinidad necesitaba de la humanidad para que la humanidad proporcionara un canal de comunicación entre Dios y el hombre. El hombre necesita un poder exterior y superior a él para que lo restaure a la semejanza de Dios” (Mensajes selectos, t. 1, pp. 440, 441).

La divinidad de Jesús fue reconocida

A lo largo de su ministerio, muchos percibieron su verdadera identidad y naturaleza. Los magos de Oriente lo adoraron, y “reconocieron la presencia de la divinidad” (El Deseado de todas las gentes, p. 45). También Simeón y Ana habían reconocido la divinidad de Jesús y habían dado su testimonio en ese sentido (Ibíd., p. 198). Para el tiempo de la crucifixión, también José y Nicodemo se habían convencido “de la divinidad de Jesús” (Ibíd., pp. 719, 721).

En ocasiones, su divinidad fulguró a través de la humanidad

A pesar de su condición humana, hubo momentos en que la naturaleza divina de Cristo no pudo esconderse. “Mientras estuvo en la tierra, a veces la divinidad fulguraba a través de la humanidad y se revelaba su verdadero carácter” (A fin de conocerle, p. 60). Ocurrió en su primera visita al Templo; en su contienda con Satanás, cuando resucitó a Lázaro; en la purificación del Templo; y en sus disputas con los dirigentes religiosos (El Deseado de todas las gentes, pp. 60, 104, 493, 541, 542).

Su naturaleza divino‑humana

Elena de White tenía claro que existía una doble naturaleza en la persona de Jesús. “¿Fue la naturaleza humana del hijo de María transformada en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No, ambas naturalezas fueron misteriosamente fusionadas en una sola persona: el Hombre Cristo Jesús. En él moraba toda la plenitud de la Divinidad corporalmente. Cuando Cristo fue crucificado, fue su naturaleza humana la que murió. La Deidad no se debilitó ni murió; eso habría sido imposible” (Alza tus ojos, p. 258).

En Jesús coexisten ambas naturalezas. “La humanidad de Cristo estaba unida con la divinidad” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 180). Esta unión de sus naturalezas permitió a Jesús revelar a Dios entre los hombres. “El Salvador anhelaba profundamente que sus discípulos comprendiesen con qué propósito su divinidad se había unido a la humanidad” (El Deseado de todas las gentes, pp. 619, 620).

Se trata, por cierto, de un profundo misterio. “La divinidad y la humanidad se hallaban combinadas misteriosamente, y el hombre y Dios fueron uno solo. En esta unión es donde encontramos la esperanza de la raza caída” (Exaltad a Jesús, p. 69). Lo cierto es que la divinidad y la humanidad se unieron o combinaron en Cristo (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 345; Mensajes selectos, t. 1, pp. 379, 478).

A la luz de lo que la Biblia y el Espíritu de Profecía enseñan acerca de Cristo, los adventistas del séptimo día creen en: (1) su divinidad y (2) preexistencia; (3) su encarnación y (4) humanidad; (5) la subordinación al Padre durante su ministerio terrenal; (6) su impecable perfección y (7) su muerte vicaria; (8) su resurrección, (9) ascensión y (10) ensalzamiento final. La divinidad de Cristo es, entonces, un pilar fundamental de la fe y un elemento vital para comprender su obra redentora.




Capítulos del Nuevo Testamento recomendados por Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Abril 2007

Capítulos del Nuevo Testamento recomendados

por Elena de White

La Sra. de White dice que debiéramos leer especialmente algunos capítulos de la Biblia. ¿Podría darnos algunos ejemplos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Dentro de los capítulos del Nuevo Testamento que Elena de White recomienda leer en particular, se encuentran los siguientes.

Del Evangelio de Mateo. La Sra. de White vio que los capítulos 4 y 5 eran muy importantes para la obra de la iglesia: “Leed los capítulos cuatro y cinco de Mateo. Estudiad Mateo 4:8 al 10; también el capítulo 5:13. Meditad acerca de la obra sagrada que Jesús llevó a cabo. Así es como debemos introducir en nuestro trabajo los principios de la Palabra de Dios” (Mensajes selectos, t. 2, p. 33). Dice también que las palabras de Cristo, en Mateo 7, se aplican a muchos. “Lean y estudien cuidadosamente este capítulo” (Alza tus ojos, p. 349). Elena de White pide a los misioneros que recuerden las palabras de Cristo en Mateo 10: “La instrucción que se da en el capítulo diez de Mateo nos muestra cómo considera el Señor a los que van a trabajar para él en nuevos territorios. Lean ese capítulo” (Cada día con Dios, p. 107). Frente a las dificultades que a veces plantean las relaciones interpersonales, se sugiere la lectura de Mateo 18 a fin de no cometer los errores señalados en él: “Lean la instrucción que proporciona el capítulo 18 de Mateo [...]. Él nos muestra los principios sobre los cuales debemos actuar en todos los casos y bajo todas las circunstancias” (Alza tus ojos, p. 134).

Del Evangelio de Juan. A fin de evitar la debilidad espiritual, nada mejor que volver a mirar Juan 6. “Lean y estudien las declaraciones registradas en el capítulo seis de Juan. Oren para lograr una comprensión de estas verdades” (Alza tus ojos, p. 179). Otra invitación concreta señala el capítulo 15 de Juan: “Todo el capítulo 15 de Juan contiene una muy importante lección. Leedlo; obedecedlo” (Testimonios para los ministros, p. 275). En su preocupación por la unidad de la iglesia, la Hna. White se refiere más de una vez a Juan 17: “Lean y estudien cuidadosamente la oración que Cristo elevó justamente antes de su enjuiciamiento, y que se registra en el capítulo 17 de San Juan. Sigan sus enseñanzas, y obtendrán la unidad” (Alza tus ojos, p. 139; ver también: Alza tus ojos, p. 151; Cada día con Dios, p. 369).

De las epístolas. La Sra. de White encuentra lecciones de importancia en 1 Corintios 3: “Cada miembro de la iglesia debiera leer el tercer capítulo de la primera epístola a los Corintios con cuidadosa consideración y con oración” (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.082). Recomendó, por otra parte, una lectura diaria de 1 Corintios 13: “El Señor desea que llame la atención de su pueblo al capítulo 13 de 1 Corintios. Leed este capítulo cada día, y obtened de él consuelo y fortaleza. Aprended de él el valor que Dios pone en el amor santificado, nacido en el Cielo, y permitid que la lección que enseña llegue hasta vuestros corazones. Aprended que el amor semejante al de Cristo nace en el Cielo, y que sin él no tienen valor todas las otras cualidades” (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.091). Otras porciones de los escritos de Pablo son sugeridas: “Leed el tercer capítulo de Efesios. Practicad la instrucción dada” (Testimonios para los ministros, p. 397). Se estimula la lectura de Filipenses cap. 2 y 3 y de Colosenses 1: “Leed, por favor, el segundo y el tercer capítulos de Filipenses, y el primer capítulo de Colosenses. Hay lecciones allí que todos nosotros debiéramos estudiar” (Testimonios para los ministros, pp. 223, 224). “Leed el primer capítulo de la Epístola de Pablo a los Colosenses. La instrucción que contiene es del más elevado valor” (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 917). Por otra parte, hay referencias a varios capítulos de Santiago: “Leed el segundo capítulo de Santiago. Practicad la verdad en vuestra vida cotidiana, y conoceréis la obra que el Señor os ha dado para hacer. Leed también el capítulo 4, especialmente los versículos 5 al 12; y el capítulo 5, especialmente los versículos 13 al 20” (Testimonios para los ministros, p. 123).

Del Apocalipsis. Elena de White enfatiza la aplicación actual de Apocalipsis 3: “Este mensaje se envía a la iglesia de la actualidad. Exhorto a nuestros miembros de iglesia a que lean todo el tercer capítulo de Apocalipsis, y que le den una aplicación. El mensaje a la iglesia de Laodicea se aplica especialmente al pueblo de Dios de hoy en día” (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 970). Del mismo modo, considera importante la lectura de Apocalipsis 11, 13 y 18: “Todos los que quieran comprender el significado de estas cosas, lean el capítulo 11 de Apocalipsis. Lean cada versículo, y entérense de las cosas que aún van a ocurrir en las ciudades. Lean también las escenas descritas en el capítulo 18 del mismo libro” (Eventos de los últimos días, p. 97). “Que todos lean cuidadosamente el capítulo 13 de Apocalipsis, porque afecta a todo ser humano, grande o pequeño” (Eventos de los últimos días, p. 261).

El pueblo de Dios de este tiempo haría bien en tomar nota de estas orientaciones inspiradas.




El canto de Jesús


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Mayo 2007

El canto de Jesús

¿Qué escribió la Sra. de White acerca de las ocasiones en que Jesús cantaba?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En forma directa, la Biblia solo menciona una ocasión en que Jesús haya cantado, y fue al concluir la Última Cena. Tanto Mateo como Marcos dicen que Jesús y sus discípulos cantaron un himno después de comer la Pascua (Mat. 26:30; Mar. 14:26). Los judíos acostumbraban cantar los Salmos 113 al 118 en esa celebración.

Pero bien sabemos que Jesús hizo muchas cosas que no quedaron registradas en los evangelios. Si recurrimos a los escritos de Elena de White, descubriremos que Jesús cantaba a menudo.

Jesús lo hacía desde aquellos años, cuando vivía en su casa de Nazaret. “La mirada del Hijo de Dios con frecuencia se detenía sobre las rocas y las colinas alrededor de su hogar. Estaba familiarizado con las cosas de la naturaleza. Veía el sol en los cielos, y la luna y las estrellas que cumplían su misión. Con sus cantos daba la bienvenida a la luz matinal. Escuchaba a la alondra que gorjeaba música para su Dios, y Jesús unía su voz a la voz de alabanza y gratitud [...]” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1.091).

Jesús cantaba en sus momentos de comunión con Dios, al comenzar o al terminar el día. “La niñez de Jesús, pasada en la pobreza, no había quedado contaminada por los hábitos artificiosos de un siglo corrompido. Mientras trabajaba en el banco del carpintero y llevaba las cargas de la vida doméstica, mientras aprendía las lecciones de la obediencia y del sufrimiento, hallaba solaz en las escenas de la naturaleza, de cuyos misterios adquiría conocimiento al procurar comprenderlos. Estudiaba la Palabra de Dios, y sus horas más felices eran las que, terminado el trabajo, podía pasar en el campo, meditando en tranquilos valles y en comunión con Dios, ora en la falda del monte, ora entre los árboles de la selva. El alba lo encontraba a menudo en algún retiro, sumido en la meditación, escudriñando las Escrituras o en oración. Con su canto daba la bienvenida a la luz del día. Con himnos de acción de gracias amenizaba las horas de labor, y llevaba la alegría del cielo a los rendidos por el trabajo y a los descorazonados” (El ministerio de curación, p. 34).

Pero Jesús también cantaba mientras realizaba su trabajo de carpintero, y ese canto lo elevaba al cielo y alentaba a sus compañeros de labor. “Jesús trabajaba con alegría y tacto. Se necesita mucha paciencia y espiritualidad para introducir la religión de la Biblia en la vida familiar y en el taller; para soportar la tensión de los negocios mundanales y, sin embargo, continuar deseando sinceramente la gloria de Dios. En esto Cristo fue un ayudador. Nunca estuvo tan embargado por los cuidados de este mundo que no tuviese tiempo o pensamientos para las cosas celestiales. A menudo expresaba su alegría cantando salmos e himnos celestiales. A menudo los moradores de Nazaret oían su voz, que se elevaba en alabanza y agradecimiento a Dios. Mantenía comunión con el Cielo mediante el canto; y cuando sus compañeros se quejaban por el cansancio, eran alegrados por la dulce melodía que brotaba de sus labios. Sus alabanzas parecían ahuyentar a los malos ángeles y, como incienso, llenaban el lugar de fragancia. La mente de los que lo oían se alejaba del destierro que aquí sufrían para elevarse a la patria celestial” (El Deseado de todas las gentes, p. 54).

El hecho de que Jesús cantara dice mucho acerca de su carácter positivo y alegre. “A veces se ha dicho que Jesús no sonreía nunca. Esto no es correcto. La inocencia y la pureza de un niño extraían de sus labios un canto gozoso” (Exaltad a Jesús, p. 84).

Para el Señor Jesús, el canto fue también una barrera contra la tentación. La utilizó durante toda su vida, y su voz volvió a oírse al enfrentar la prueba final. Durante su vida terrenal, Jesús hizo frente a la tentación con un canto. A menudo, cuando se decían palabras mordaces y ofensivas, cuando la atmósfera que lo rodeaba era sombría a causa de la melancolía, el disgusto, la desconfianza o el temor opresivo, se oía su canto de fe y santa alegría.

“En aquella última triste noche de la cena de Pascua, cuando estaba por salir a hacer frente a la traición y la muerte, se elevó su voz en este Salmo: ‘Sea el nombre de Jehová bendito, desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová’ ” (La educación, p. 166).

El canto de Jesús encierra lecciones oportunas para todos sus seguidores: (a) El canto es un modo adecuado para expresar gozo, gratitud y alabanza a Dios. (b) El canto puede ser un medio de comunión con Dios, tanto como de aliento y alegría para otros. El canto aleja la tentación, la tristeza y la falta de fe.




Más que plata y oro


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio 2007

Más que plata y oro

¿Es verdad que Elena de White declaró que se reciben bendiciones al leer El conflicto de los siglos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Sra. de White sentía un gran aprecio por El conflicto de los siglos. Una simple lectura de sus afirmaciones en El colportor evangélico, páginas 171 a 180, nos convencerá de la importancia de la obra y de las bendiciones que sus lectores pueden recibir.

Elena de White apreciaba El conflicto de los siglos por la luz que arroja sobre el origen del mal y sobre el plan de salvación. “Se me ha indicado que los libros importantes que contienen la luz que Dios ha dado respecto de la apostasía de Satanás en los cielos, deben recibir una amplia circulación precisamente ahora; pues por su medio la verdad debe llegar a todas las mentes. Patriarcas y profetas, Daniel y Apocalipsis y El conflicto de los siglos son más necesarios ahora que nunca antes” (Review and Herald, 16 de febrero de 1905). En otra ocasión habló de la “preciosa instrucción” contenida en libros como El conflicto de los siglos (Carta 229, 1903). Dijo, además: “Contienen precisamente el mensaje que la gente debe recibir, la luz especial que Dios ha dado a su pueblo. Los ángeles de Dios prepararán el camino para estos libros en el corazón de la gente” (Special Instruction Regardin Royalties, p. 7, 1899).

La Hna. White estimaba El conflicto de los siglos debido a su influencia espiritual. “La Hna. White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el período de su vida Dios le ha estado dando. Contienen la luz preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser dada al mundo. De sus páginas, esta luz ha de brillar iluminando los corazones de los hombres y las mujeres, y conduciéndolos al Salvador. El Señor me ha señalado que estos libros han de ser esparcidos por todo el mundo. Hay en ellos verdad que, para el que la recibe, es un sabor de vida para vida. Son mensajeros silenciosos para Dios. En lo pasado, han sido los medios en sus manos para convencer y convertir a muchas almas. Muchos los han leído con ávida expectativa, y por medio de su lectura han sido guiados a ver la eficacia del sacrificio de Cristo, y a confiar en su poder. Han sido inducidos a encomendar el cuidado de sus almas a su Creador, esperando y anhelando la venida del Señor para llevar a sus amados a su hogar eterno. En lo futuro, estos libros han de aclarar el evangelio a muchos otros, revelándoles el camino de la salvación” (Review and Herald, 20 de enero de 1903).

La autora se refirió a la necesidad de vender el libro ampliamente: “Los libros mayores, Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos, El Deseado de todas las gentes, deben venderse por doquiera. Estos libros contienen verdad para este tiempo: una verdad que ha de ser proclamada en todas partes del mundo. Nada ha de obstaculizar su venta” (Review and Herald, 20 de enero de 1903). Colportores y miembros de iglesia debían empeñarse en esta tarea: “Hermanos y hermanas, trabajad fervorosamente para hacer circular estos libros. Poned vuestro corazón en la tarea, y la bendición de Dios os acompañará” (Ibíd.). La pregunta de la autora es: “¿No veis que la gente necesita la luz que se da en él?” (Carta 1, 1890).

Elena de White declaró que apreciaba El conflicto de los siglos más que la plata y el oro: “El conflicto de los siglos debe ser ampliamente difundido. Contiene la historia del pasado, el presente y el futuro. En su bosquejo de las escenas finales de la historia de esta tierra, presenta un poderoso testimonio en favor de la verdad. Estoy más ansiosa de ver una amplia circulación de este libro que de cualquier otro que haya escrito, porque en El conflicto de los siglos el último mensaje de amonestación al mundo es dado en forma más distinta que en cualquier otro de mis libros” (Carta 281, 1905). “Mientras escribía el manuscrito de El conflicto de los siglos, a menudo estaba consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas acerca de las cuales he estado escribiendo me eran presentadas de nuevo en visiones de la noche, de manera que estaban frescas y vívidas en mi mente” (Carta 56, 1911).

La Sra. de White predice el profundo impacto producido por la lectura de El conflicto de los siglos dentro y fuera de la iglesia: “Los resultados de la circulación de este libro no han de juzgarse por lo que ahora se ve. Leyéndolo, algunas almas serán despertadas y tendrán valor para unirse de inmediato con los que guardan los Mandamientos de Dios. Pero un número mucho mayor que lo lea no tomará su decisión hasta que vea que los propios acontecimientos que han sido predichos están ocurriendo” (Manuscrito 31, 1890). “Patriarcas y profetas y El conflicto de los siglos son libros especialmente adaptados a los que acaban de abrazar la fe, para que puedan ser establecidos en la verdad. Se señalan los peligros que deben ser evitados por las iglesias. Los que se familiaricen en forma cabal con las lecciones presentadas en estos libros verán los peligros que los acosan, y podrán discernir la senda sencilla y recta en ellos trazada. Serán guardados de desviarse por sendas extrañas. Harán derechos pasos a sus pies, no sea que lo cojo salga fuera del camino” (Carta 229, 1903).




Datos biográficos de Elena de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio 2007

Más que plata y oro

¿Es verdad que Elena de White declaró que se reciben bendiciones al leer El conflicto de los siglos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Sra. de White sentía un gran aprecio por El conflicto de los siglos. Una simple lectura de sus afirmaciones en El colportor evangélico, páginas 171 a 180, nos convencerá de la importancia de la obra y de las bendiciones que sus lectores pueden recibir.

Elena de White apreciaba El conflicto de los siglos por la luz que arroja sobre el origen del mal y sobre el plan de salvación. “Se me ha indicado que los libros importantes que contienen la luz que Dios ha dado respecto de la apostasía de Satanás en los cielos, deben recibir una amplia circulación precisamente ahora; pues por su medio la verdad debe llegar a todas las mentes. Patriarcas y profetas, Daniel y Apocalipsis y El conflicto de los siglos son más necesarios ahora que nunca antes” (Review and Herald, 16 de febrero de 1905). En otra ocasión habló de la “preciosa instrucción” contenida en libros como El conflicto de los siglos (Carta 229, 1903). Dijo, además: “Contienen precisamente el mensaje que la gente debe recibir, la luz especial que Dios ha dado a su pueblo. Los ángeles de Dios prepararán el camino para estos libros en el corazón de la gente” (Special Instruction Regardin Royalties, p. 7, 1899).

La Hna. White estimaba El conflicto de los siglos debido a su influencia espiritual. “La Hna. White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el período de su vida Dios le ha estado dando. Contienen la luz preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser dada al mundo. De sus páginas, esta luz ha de brillar iluminando los corazones de los hombres y las mujeres, y conduciéndolos al Salvador. El Señor me ha señalado que estos libros han de ser esparcidos por todo el mundo. Hay en ellos verdad que, para el que la recibe, es un sabor de vida para vida. Son mensajeros silenciosos para Dios. En lo pasado, han sido los medios en sus manos para convencer y convertir a muchas almas. Muchos los han leído con ávida expectativa, y por medio de su lectura han sido guiados a ver la eficacia del sacrificio de Cristo, y a confiar en su poder. Han sido inducidos a encomendar el cuidado de sus almas a su Creador, esperando y anhelando la venida del Señor para llevar a sus amados a su hogar eterno. En lo futuro, estos libros han de aclarar el evangelio a muchos otros, revelándoles el camino de la salvación” (Review and Herald, 20 de enero de 1903).

La autora se refirió a la necesidad de vender el libro ampliamente: “Los libros mayores, Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos, El Deseado de todas las gentes, deben venderse por doquiera. Estos libros contienen verdad para este tiempo: una verdad que ha de ser proclamada en todas partes del mundo. Nada ha de obstaculizar su venta” (Review and Herald, 20 de enero de 1903). Colportores y miembros de iglesia debían empeñarse en esta tarea: “Hermanos y hermanas, trabajad fervorosamente para hacer circular estos libros. Poned vuestro corazón en la tarea, y la bendición de Dios os acompañará” (Ibíd.). La pregunta de la autora es: “¿No veis que la gente necesita la luz que se da en él?” (Carta 1, 1890).

Elena de White declaró que apreciaba El conflicto de los siglos más que la plata y el oro: “El conflicto de los siglos debe ser ampliamente difundido. Contiene la historia del pasado, el presente y el futuro. En su bosquejo de las escenas finales de la historia de esta tierra, presenta un poderoso testimonio en favor de la verdad. Estoy más ansiosa de ver una amplia circulación de este libro que de cualquier otro que haya escrito, porque en El conflicto de los siglos el último mensaje de amonestación al mundo es dado en forma más distinta que en cualquier otro de mis libros” (Carta 281, 1905). “Mientras escribía el manuscrito de El conflicto de los siglos, a menudo estaba consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas acerca de las cuales he estado escribiendo me eran presentadas de nuevo en visiones de la noche, de manera que estaban frescas y vívidas en mi mente” (Carta 56, 1911).

La Sra. de White predice el profundo impacto producido por la lectura de El conflicto de los siglos dentro y fuera de la iglesia: “Los resultados de la circulación de este libro no han de juzgarse por lo que ahora se ve. Leyéndolo, algunas almas serán despertadas y tendrán valor para unirse de inmediato con los que guardan los Mandamientos de Dios. Pero un número mucho mayor que lo lea no tomará su decisión hasta que vea que los propios acontecimientos que han sido predichos están ocurriendo” (Manuscrito 31, 1890). “Patriarcas y profetas y El conflicto de los siglos son libros especialmente adaptados a los que acaban de abrazar la fe, para que puedan ser establecidos en la verdad. Se señalan los peligros que deben ser evitados por las iglesias. Los que se familiaricen en forma cabal con las lecciones presentadas en estos libros verán los peligros que los acosan, y podrán discernir la senda sencilla y recta en ellos trazada. Serán guardados de desviarse por sendas extrañas. Harán derechos pasos a sus pies, no sea que lo cojo salga fuera del camino” (Carta 229, 1903).




La educación cristiana


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Septiembre 2007

La educación cristiana

¿Qué fue lo que la Sra. de White enseñó acerca de la educación cristiana?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En 1872 se dio el primer paso en el establecimiento de un sistema de instituciones educativas adventistas. Desde sus comienzos, Elena de White proveyó orientaciones inspiradas que constituyen una verdadera filosofía de la educación. Más de veinte de sus libros y numerosos artículos hacen alguna referencia a este importante tema. Muchas cartas fueron enviadas por la autora a directivos y docentes de las escuelas adventistas. Parte de esta profusa instrucción se volcó en tres libros dedicados enteramente a la educación cristiana: La educación, La educación cristiana, y Consejos para los maestros, padres y alumnos acerca de la educación cristiana. Solo en estos tres volúmenes se encuentran más de mil trescientas páginas saturadas de consejos oportunos y perdurables.

Los tópicos tratados por la Sra. de White son muchos y diversos. Sin embargo, hay áreas sobre las que no se expresó. No escribió sobre métodos de enseñanza, con la posible excepción de la enseñanza de la Biblia. No habló sobre notas, evaluaciones, promoción, titulación docente, etc. Tampoco empleó terminología específica, como “libertad académica”, “currículo”, etc. Pero es evidente que promovió una verdadera transformación en los conceptos educativos tradicionales.

Los énfasis principales sobre educación cristiana en los escritos de Elena de White parecen ser los siguientes:

1. La educación verdadera es la que enseña una religión basada en la Biblia.

2. El proceso educativo tiene relación con el ser humano entero durante toda su existencia.

3. La educación debiera ser tanto académica como práctica.

4. La verdadera educación prepara para una vida de utilidad y de servicio.

5. La educación cristiana no debiera limitarse a las prácticas tradicionales y a las normas seculares.

6. La educación debiera ser accesible a todos los niños y jóvenes de la iglesia y debe contribuir con su formación espiritual.

7. La educación es una responsabilidad compartida por los padres, los maestros y los miembros de la iglesia.

8. Los planes de estudio deben estar centrados en las verdaderas necesidades de los estudiantes.

9. Para poder brindar auténtica educación cristiana, es necesario que la iglesia opere su propio sistema educativo.

10. Uno de los grandes propósitos de las instituciones educativas adventistas es preparar misioneros y obreros denominacionales.

11. Brindar educación cristiana no significa proporcionar una educación deficiente, sino una de elevada calidad.

12. En los primeros niveles de educación debe enfatizarse las materias instrumentales en preparación para estudios posteriores.

13. Los educadores deben ser consejeros y guías en aspectos laborales, personales y, sobre todo, en el desarrollo del carácter.

14. Debe prepararse a los futuros obreros en habilidades específicas como la oratoria y el cultivo de la voz.

15. Se recomienda un entorno rural para los colegios adventistas con internado.

16. El trabajo útil, la recreación y el ejercicio saludable deben reemplazar a las diversiones mundanas.

17. Las instituciones adventistas deben brindar entrenamiento laboral y proporcionar un oficio.

18. Los maestros deben ser académicamente sólidos al mismo tiempo que cristianos prácticos poseedores de espíritu misionero.

19. La obra del docente cristiano es de igual importancia que la del ministro.

20. La institución educativa y sus estudiantes deben comprometerse con los principios de salud.

21. La Biblia es el principal libro de texto en todos los niveles de la educación.

22. La verdadera educación es el desarrollo armonioso de todas las facultades humanas colocadas al servicio de Dios.

Un desarrollo más amplio de estos temas puede encontrarse en la obra de E. M. Cadwallader, Filosofía básica de la educación adventista. Toda esta riqueza de informaciones sobre un tema crucial constituye un desafío para todo creyente comprometido con el Señor y con su obra.

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La escuela sabática ¿es el corazón de la iglesia?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Noviembre 2007

La Escuela Sabática ¿es el corazón de la iglesia?

En muchas oportunidades escuché decir que, según Elena de White, la Escuela Sabática es el corazón de la iglesia. En El ministerio de curación, p. 269, se lee: “Del corazón mana la vida, y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y de la nación”. Si ella escribió que el corazón de la iglesia es el hogar, ¿pudo haber escrito también que es la Escuela Sabática?

Responde la Lic. Silvia Scholtus de Roscher

Esta pregunta es muy interesante. Antes de darle una respuesta directa, me gustaría hacer un poco de historia sobre el surgimiento de la Escuela Sabática. En agosto de 1852 se fundó una revista mensual para los jóvenes (Youth's Instructor), que contenía la primera lección de Escuela Sabática. Esto propició la realización de las primeras reuniones de Escuela Sabática en las iglesias. Las primeras iglesias en hacerlo fueron Rochester y Buck’s Bridge, en el Estado de Nueva York, entre 1853 y 1854. No fue hasta casi veinte años después, en 1870, que se instituyó un programa formal y se comenzó a diferenciar por edades las lecciones de estudio. También comenzó a definirse los cargos para dirigir estas reuniones (director, secretarios, maestros y la formación de las clases). La organización en las asociaciones y las uniones locales, con su correspondiente liderazgo, se inauguró un tiempo más tarde.

Ya hace más de ciento cincuenta años que la Escuela Sabática ha propiciado el estudio de la Biblia mediante lecciones sistemáticas en la iglesia alrededor del mundo. Desde sus mismos comienzos y por su rápido crecimiento, quedó claro que fue planeada por el Señor y destinada a favorecer un mayor conocimiento de la Biblia, crecimiento espiritual e, indiscutiblemente, la difusión del evangelio (no solo para aquellos que asisten sino también mediante un sistema de ofrendas para el sostén de la obra misionera mundial).

Elena de White escribió cientos de páginas acerca del lugar, el plan y el propósito de la Escuela Sabática. ¡La primera Escuela Sabática surgió justo en el hogar de la familia White!

Además de publicar testimonios en favor de la obra de la Escuela Sabática, compartió sus consejos en la revista Sabbath School Worker [El obrero de la Escuela Sabática]. En 1900, se publicaron varios de estos artículos en un pequeño volumen titulado Testimonios sobre la Escuela Sabática. Posteriormente, se publicaron todos sus escritos sobre el tema en una compilación titulada Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática.

Todo esto indica que Elena de White apreció mucho el trabajo de la Escuela Sabática; recibió consejos directos de parte de Dios en cuanto a cómo desarrollar esta actividad. Veamos algunas citas al respecto:

“El objeto de la obra de la Escuela Sabática deber ser cosechar almas” (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, p. 67).

“Muchísimo puede hacerse para la educación y la enseñanza moral y religiosa de nuestros jóvenes por medio de las escuelas sabáticas bien organizadas y debidamente dirigidas. Debería dedicarse tiempo y atención a este ramo de la obra, porque la importancia de su influencia sobre nuestros jóvenes es incalculable” (Ibid., p. 128).

“La Escuela Sabática debería ser uno de los instrumentos más grandiosos y más eficaces para traer almas a Cristo” (Ibid., p. 10).

No obstante estas y otras citas, en los escritos de Elena de White no aparece una alusión directa a la Escuela Sabática como el corazón de la iglesia.

Posiblemente esa confusión haya surgido por un folleto de 32 páginas titulado “La Escuela Sabática: propósito y organización”, que fue publicado por el departamento de Escuela Sabática e impreso por la Casa Editora Sudamericana (CES) hace varios años (lamentablemente, no tiene impreso el año. Lo tenemos en nuestros archivos y se puede consultar como DF 143, Nº 23). En dicho folleto se compara a la Escuela Sabática con el corazón de la iglesia (p. 5), pero no se atribuye esa declaración a Elena de White. Es simplemente una aseveración de los autores del folleto, que ilustra la importancia que ellos le otorgaron a esta actividad de la iglesia.

Es probable que con el tiempo algunos hayan considerado que esa fue una declaración de Elena de White, sin corroborar fehacientemente su autenticidad.




Elena G. de White y el vegetarianismo


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero 2008

Elena de White y el vegetarianismo

¿Fue vegetariana Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Existe, en los archivos del Centro de Investigación White, un buen documento titulado “Elena de White y el vegetarianismo: ¿Practicó ella lo que predicó?” Una síntesis de este material escrito por el Dr. Roger W. Coon se presenta aquí, en beneficio de los lectores de la Revista Adventista. Un complemento excelente puede leerse en el apéndice “Experiencia personal de Elena G. de White como reformadora en pro de la salud”, del libro Consejos sobre el régimen alimenticio.

Por el año 1908, cuando la Sra. de White vivía, se iniciaron cuestionamientos referidos a una presunta falta de armonía entre lo que ella enseñaba sobre el vegetarianismo y lo que practicaba en su vida privada. Se la acusó de haber enseñado un régimen alimentario sin carne mientras que, al mismo tiempo, consumía carnes limpias e inmundas en los siguientes treinta años.

El conocido crítico D. M. Canright aseveró haber visto a los esposos White comer carne de cerdo en su propio hogar. Siendo que Canright entró en contacto con los White en 1859, su afirmación podría aceptarse como verdadera. Jaime White lo había adoctrinado y bautizado. En adelante, Canright visitó con frecuencia la casa de los White. No fue sino hasta cuatro años más tarde que Elena de White recibió la primera visión acerca de la reforma pro salud y comenzó a abstenerse de la carne en general y del cerdo en particular. Es muy probable que antes de esto ella comiera cerdo, y pudo haberlo servido en su mesa. También es verdad que los White abandonaron el consumo de cerdo al recibir luz sobre el particular.

Una acusación similar realizó Fanny Bolton al afirmar que, a escondidas, Elena de White comía ostras crudas con vinagre, pimienta y sal. Fannie Bolton también informó que, durante un viaje en ferrocarril, la Sra. de White comió bistec. Es verdad que, en ocasión de un retrasado viaje de muchos días desde Battle Creek, Michigan, hasta Oakland, California, los alimentos escasearon y en una parada Guillermo White descendió del tren y compró un pedazo de carne de novillo recién faenado que les sirvió de alimento. Las palabras del pastor Guillermo White son esclarecedoras: “Durante años, los miembros de la familia White hemos sido vegetarianos, pero no abstemios totales. Siempre hemos considerado que, en casos de emergencia, es justificable consumir carnes limpias en pequeñas cantidades [...]. Este (caso) ocurrió unos ocho o nueve años antes de que la Hna. White decidiera, durante el encuentro campestre de Melbourne (Brighton, enero de 1894), abandonar definitivamente el consumo de carnes [...]”. “Usted encontrará en los escritos de la Hna. White varios pasajes en los que ella afirma que la carne no se sirve en nuestra mesa, algo que era cierto. No obstante, durante cierto número de años, las raras ocasiones en las que pequeñas raciones de carne fueron servidas ocurrieron porque se lo consideró una emergencia” (Carta de W. C. White, del 24 de agosto de 1933).

Las primeras revelaciones otorgada