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Preguntas y respuestas respecto a la vida y la obra de Elena G. de White

 

Este segmento contiene informaciones de interés sobre varias áreas relacionadas con la vida y la producción literaria de Elena G. de White, es decir, sus mensajes, su ministerio, las declaraciones que se le atribuyen, materiales, artículos y documentos diversos y una sección de preguntas y respuestas.

¡Bienvenidos a la lectura de esta sección enriquecedora sobre la vida y los escritos de Elena G. de White!

 

Preguntas y Respuestas

Quiero Saber: Artículos publicados en la Revista Adventista

¿Cómo se escribió " Los hechos de los apóstoles"?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Noviembre 2001

¿Cómo se escribió Los hechos de los apóstoles?

¿En qué circunstancias escribió Elena de White Los hechos de los apóstoles? (Designado como libro del año para 2001).

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina.

En marzo de 1858 tuvo lugar la así llamada visión del ‘Gran conflicto’ en Lovett Grove, Ohio. En ocasión de un servicio fúnebre Jaime White había presentado un sermón, y Elena estaba dando su testimonio sobre la esperanza del regreso de Cristo. Durante las dos horas en que permaneció en visión observó la gloria de Dios.

El contenido general de esta visión formó el primer tomo de Spiritual Gifts (Dones espirituales), publicado en 1858. Luego, en 1864 se hizo una expansión del tema en los tomos III y IV de Spiritual Gifts. Con los años fue ampliando estas presentaciones a medida que recibía mayor luz sobre el tema del gran conflicto. En las décadas de 1870 y 1880 se preparó una serie titulada Spirit of Prophecy (Espíritu de profecía), en cuatro tomos. El primer tomo ampliado llegó a ser Patriarcas y profetas (1890); el segundo tomo, los primeros 62 capítulos de El Deseado de todas las gentes; el tercer tomo, la última parte de El Deseado de todas las gentes (1898) y Los hechos de los apóstoles (1911); y el cuarto tomo, El conflicto de los siglos entre Cristo y Satanás (1888).

Elena de White concentró su atención desde 1910 en la finalización de Los hechos de los Apóstoles, que fue uno de sus últimos libros. Entre 1911 y 1915 realizó sólo unos pocos viajes al sur de California. Esos años en Elmshaven fueron dedicados mayormente al trabajo literario, completando Profetas y reyes y Consejos para maestros, padres y alumnos.

Los hechos de los apóstoles ya fue traducido a 24 idiomas. Forma parte de la serie ‘El conflicto de los siglos’, compuesta por Patriarcas y profetas, Profetas y reyes, El Deseado de todas las gentes, El discurso maestro de Jesucristo, Palabras de vida del gran Maestro y El conflicto de los siglos. El libro describe la preparación de los apóstoles, y el inicio y la expansión de la iglesia cristiana hasta la muerte de los apóstoles. Incluye comentarios al libro de los Hechos y las cartas apostólicas.




¿Aprobó Elena G. de White el Manual de Iglesia?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre 2001

¿Aprobó Elena de White el Manual de la Iglesia?

¿Se pronunció alguna vez Elena de White sobre el uso del Manual de la iglesia?

Responde Daniel Plenc director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Hasta donde sepamos, EGW no alude a las intenciones de la Asociación General de establecer un Manual de la iglesia. El primer intento en ese sentido se hizo en 1882, cuando el Congreso de la Asociación General acordó preparar instrucciones para los dirigentes que debían publicarse en la Review and Herald. Sin embargo, la Asociación General decidió no publicar entonces un manual. En los años siguientes varias publicaciones adventistas trataban sobre la obra de La iglesia y los deberes de sus oficiales. Se destacó el libro La iglesia, su organización, sus procedimientos y su disciplina (1907), de J. N. Loughborough. Pero no fue sino hasta 1932 cuando la iglesia editó oficialmente un Manual de la iglesia. J. L. McElhany preparó el manuscrito, que fue revisado por la Junta Directiva de la Asociación General. .Del prefacio a distintas ediciones de este manual pueden extraerse más datos y orientaciones.

Desde sus inicios el Manual de la iglesia resultó un instrumento útil y necesario para la marcha organizada de la iglesia. La expansión de la obra ha requerido revisiones de su contenido en los congresos mundiales. No es una herramienta rígida e inamovible, sino la manifestación del consenso de la iglesia mundial sobre procedimientos, prácticas denominacionales y asuntos generales pertenecientes al gobierno de la iglesia.

Aunque no existía en sus días un Manual de la iglesia, Elena de White se expresó en consonancia con el principio bíblico que demanda orden y uniformidad dentro de la iglesia (1 Coro 14:33, 40). Escribió: ‘Vivimos en una época cuando el orden, el método y la unidad de acción son esenciales...’ (Testimonios para los ministros, p. 228). De acuerdo con su consejo, ‘Cristo quiere que sus discípulos sean unidos en una iglesia, conserven el orden, tengan reglas y disciplina...’ (Testimonies for the Church, t. 3, p. 445). Elena de White también instó a no ‘persistir en una actitud independiente contra la decisión del cuerpo general’ (Joyas de los testimonios, t:3; p. 408)”.




Meditaciones matinales de libros de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero 2002

Las meditaciones matinales

¿Qué libros de meditaciones matinales se extrajeron de los escritos de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Se han publicado hasta el presente dieciocho devocionales compilados de los escritos de Elena de White. El primero fue publicado en inglés en 1946 bajo el título Radiant Religion [Religión radiante], y se lo usó en 1947. Luego de tres años apareció, también en inglés, With God at Dawn [Con Dios al amanecer]. El contenido de estas dos meditaciones matinales fue extraído de libros impresos de Elena de White.

El tercer libro, titulado My Life Today [Mi vida hoy], publicado en 1953, también se imprimió en español con el título de Meditaciones matinales. A partir de este devocional se utilizaron también materiales inéditos, provenientes de los archivos de manuscritos y cartas de Elena de White. La siguiente lista incluye todos los devocionales existentes con el título en español de todos los que fueron traducidos a nuestra lengua:

1. Radiant Religion, 1946.

2. With God at Dawn, 1949.

3. Meditaciones matinales, 1953.

4. Hijos e hijas de Dios, 1956.

5. La fe por la cual vivo, 1959.

6. Nuestra elevada vocación, 1962.

7. A fin de conocerle, 1965.

8. En los lugares celestiales, 1968.

9. Conflicto y valor, 1971.

10. La maravillosa gracia de Dios, 1974.

11. (Maranata: el Señor viene!, 1977.

12. Cada día con Dios, 1980.

13. Alza tus ojos, 1983.

14. Reflejemos a Jesús, 1986.

15. Exaltad a Jesús, 1989.

16. Dios nos cuida, 1992.

17. Recibiréis poder, 1996.

18. Cristo triunfante, 2000.

Como los demás libros, estas obras han sido compuestas bajo la dirección de la Junta de Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena de White, responsables del cuidado y la publicación de sus escritos, y siguiendo las instrucciones dejadas por la autora para la publicación y compilación de sus escritos.




La vida familiar en el cielo - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Febrero 2002

La vida familiar en el cielo - 1

Qué escribió Elena de White acerca de la vida familiar en el cielo?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Elena de White hace bellísimas descripciones del cielo y de la Tierra nueva, pero desalienta las especulaciones acerca de detalles no revelados. Probablemente entre las mejores secciones acerca de la vida en el reino de Dios se encuentren los siguientes capítulos: “El fin del conflicto” (El conflicto de los siglos, pp. 720-737), “La vida en el hogar edénico” (El hogar cristiano, pp. 488‑494), “Cuadros de la tierra nueva” (El hogar cristiano, pp. 495‑499) y “Las recompensas” (Conducción del niño, pp. 530-539).

Espigando entre sus muchas páginas dedicadas a la vida futura de los redimidos pueden desprenderse un par de ideas claras:

Las familias se encontrarán y reconocerán. Se promete un reencuentro entre padres, hijos y amigos. “Veremos de nuevo a nuestros hijos. Nos encontraremos con ellos y los reconoceremos en los atrios celestiales” (Carta 196, 1899; Conducción del niño, p. 536). “Santos ángeles llevan niñitos a los brazos de sus madres. Amigos, a quienes la muerte tenía separados desde largo tiempo, se reúnen para no separarse más, y con cantos de alegría suben juntos a la ciudad de Dios” (El conflicto de los siglos, p. 703).

Los salvados podrán reconocerse y tener compañerismo con los ángeles. “Allí conoceremos como somos conocidos. Allí hallarán la aplicación más dulce y verdadera el amor y las simpatías que Dios ha implantado en el ser. La comunión pura con seres celestiales, la armoniosa vida social con los ángeles bienaventurados y los fieles de todas las épocas, el sagrado compañerismo que une a toda familia en los cielos, y en la tierra, se cuentan entre los incidentes del más allá” (El hogar cristiano, p. 497).

Elena de White le escribió a alguien que había perdido a su única hija: “Su fe puede ver a los amados que una vez perdió reunidos entre los redimidos de la Tierra. Ud., antes de mucho, si es fiel, estará caminando con ellos por las calles de la Nueva Jerusalén, cantando el cántico de Moisés y del Cordero, llevando la enjoyada corona...” (Carta 71, 1878; En los lugares celestiales, p. 274).




La vida familiar en el cielo - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Marzo 2002

La vida familiar en el cielo - 2

¿Qué escribió Elena de White acerca de la vida familiar en el cielo?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

No es posible agregar mucho más a las palabras de Jesús, pero podemos confiar en la capacidad divina de proveer para nuestra felicidad eterna. Dijo el Señor: “Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos” (Mar. 12:25).

Un capítulo titulado “Especulaciones acerca de la vida futura” es especialmente revelador: “Hay muchos hoy día que expresan su creencia de que habrá casamientos y nacimientos en la Tierra nueva, pero los que creen en las Sagradas Escrituras no pueden aceptar tales doctrinas. La doctrina de que nacerán niños en la Tierra nueva no forma parte de la segura palabra profética”. Las palabras de Cristo son demasiado claras para ser mal interpretadas. Ellas resuelven definitivamente la cuestión de los matrimonios y nacimientos en la Tierra nueva. Ni los que resuciten de la muerte ni los que sean trasladados sin haber gustado la muerte se casarán o darán en matrimonio. Serán como ángeles de Dios, miembros de la familia real.

“ ‘Diré a aquéllos que sostienen puntos de vista contrarios a la clarísima declaración de Cristo: sobre tales tendencias el silencio es elocuencia. Es una presunción permitirnos suposiciones y teorías acerca de temas que Dios no nos ha dado a conocer en su Palabra. No necesitamos entrar en especulaciones acerca de nuestro estado futuro...

“ ‘El Señor ha hecho toda la provisión necesaria para nuestra felicidad futura... No debemos medir las condiciones de la vida futura por las condiciones de esta vida.

“ ‘Las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, pero no debemos permitir que nuestra imaginación cree doctrinas concernientes a las cosas no reveladas” (Medical Ministry, pp. 99, 100 [La fe por la cual vivo, p. 368]).

“ ‘Se promete a los salvados un hogar donde la felicidad crecerá eternamente. ‘En el hogar de los redimidos no habrá más lágrimas, ni cortejos fúnebres, ni manifestaciones de duelo... Una rica corriente de felicidad fluirá y se profundizará a medida que transcurra la eternidad…’ (Testimonies, t. 9, pp. 287, 288 [La fe por la cual vivo, p. 364])”.




El Deseado y la Biblioteca del Congreso de las EE.UU


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Abril 2002

El Deseado y la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.

¿Es verdad que el libro El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, fue

premiado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

En los archivos del Centro de Investigación White existe un testimonio personal de W. E. Bement, de la Biblioteca del Congreso, sobre El Deseado de todas las gentes. Se lee allí lo siguiente:

“No es una tarea minúscula seleccionar cinco o seis libros acerca de la vida de Cristo, de entre los más de diez mil que han sido escritos en inglés en los últimos trescientos años, sin contar los publicados en otros idiomas, y declarar que son absolutamente los mejores. Felizmente usted me ha facilitado la tarea al pedirme que haga mi elección personal.

“Mi preferencia o elección estaría orientada por lo que desearía obtener del libro o de los libros a leer. Permítame decirlo de esta manera: pondría en primer lugar El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, por su discernimiento espiritual y por su aplicación práctica.

“Diré que El Deseado de todas las gentes está bien conceptuado en la Biblioteca del Congreso” (Extracto de una carta de W. E. Bement, Biblioteca del Congreso, Washington, D. C., 11 de diciembre de 1946).

Sobre el particular, consultamos a Tim Poirier, director asociado del Ellen G. White Estate (Patrimonio White de la Asociación General), en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos. Ésta fue su respuesta: “No, el libro El Deseado de todas las gentes no ha recibido ningún respaldo o reconocimiento de la Biblioteca del Congreso. Hace años, un integrante del personal que trabajaba allí (quien fue adventista del séptimo día) escribió una carta a alguien diciendo que el libro estaba bien conceptuado por la biblioteca, pero esto no fue de ninguna manera un pronunciamiento oficial de la biblioteca”.

Posiblemente el mayor reconocimiento a la profundidad espiritual del libro y a sus aplicaciones a la vida cristiana sea la enorme difusión que ha tenido desde su primera edición en 1898. El Deseado de todas las gentes se lee actualmente en los 62 idiomas a los cuales ha sido traducido.




¿Cuántos y cuáles son los libros de Elena G. de White traducidos al español?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio de 2002

¿Cuántos y cuáles son los libros de

Elena de White traducidos al español?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Aunque parezca extraño, no es una pregunta sencilla de contestar, a raíz de ciertas ediciones impresas en inglés bajo distintos títulos, y de las distintas versiones preparadas por las casas editoras que publican en nuestra lengua. Siguiendo la lista del Patrimonio White actualizada a junio de 2001, y los propios registros del Centro de Investigaciones White en Argentina (CIW), puede decirse que en este centro contamos con alrededor de 77 volúmenes diferentes en español. Algunos de ellos son sólo breves recopilaciones o pequeños libros. La lista de los libros que se han traducido del inglés, y los títulos en español sería la siguiente:

  • Acts of the Apostles (Los hechos de los apóstoles)
  • A Call to Medical Evangelism and Health Education (Un llamado al evangelismo médico y a la educación sanitaria)
  • Adventist Home, The (El hogar adventista; El hogar cristiano; Hogar sin sombras)
  • Child Guidance (Conducción del niño)
  • Christ in His Sanctuary (Cristo en su santuario)
  • Christ Our Savior (Vida de Jesús)
  • Christ's Object Lessons (Palabras de vida del gran Maestro)
  • Christian Service (Servicio cristiano)
  • Christ Triumphant (Cristo triunfante)
  • Colporteur Ministry (El colportor evangélico)
  • Communion With God (Comunión con Dios)
  • Conflict and Courage (Conflicto y valor)
  • Counsels for the Church (Consejos para la iglesia)
  • Counsels on Diet and Food (Consejos sobre el régimen alimenticio)
  • Counsels on Health (Consejos sobre la salud)
  • Counsels on Sabbath School Work (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática)
  • Counsels on Stewardship (Consejos sobre mayordomía Cristiana)
  • Counsels to Parents, Teachers, and Students (Consejos para los maestros, padres y alumnos)
  • Country Living (De la ciudad al campo)
  • Daughters of God (Hijas de Dios)
  • Day By Day With God (Cada día con Dios)
  • Desire of Ages (El Deseado de todas las gentes)
  • Early Writings (Primeros escritos)
  • Education (La educación)
  • Evangelism (El evangelismo)
  • Faith and Works (Fe y obras)
  • Faith I Live By (La fe por la cual vivo)
  • From Heaven With Love (Él es la salida)
  • From Here to Forever (De aquí a la eternidad)
  • Fundamentals of Christian Education (La educación cristiana)
  • God's Amazing Grace (La maravillosa gracia de Dios)
  • Gospel Workers (Obreros evangélicos)
  • Great Controversy (El conflicto de los siglos)
  • Happiness Homemade (El hogar adventista)
  • Impending Conflict (Selecciones de El conflicto de los siglos)
  • In Heavenly Places (En los lugares celestials)
  • Last Day Events (Eventos de los últimos días)
  • Letters to Young Lovers (Cartas a jóvenes enamorados)
  • Life Sketches (Notas biográficas de Elena G. de White)
  • Lift Him Up (Exaltad a Jesús)
  • Maranatha (¡Maranata: El Señor viene!)
  • Messages to Young People (Mensajes para los jóvenes)
  • Mind, Character and Personality, 1-2 (Mente, carácter y personalidad, 1-2)
  • Ministry of Healing (El ministerio de curación)
  • My Life Today (Meditaciones matinales)
  • Our Father Cares (Dios nos cuida)
  • Our High Calling (Nuestra elevada vocación)
  • Patriarchs and Prophets (Patriarcas y profetas)
  • Pastoral Ministry (El ministerio pastoral)
  • Promises for the Last Days (Promesas para los últimos días)
  • Prophets and Kings (Profetas y reyes)
  • Publishing Ministry (El ministerio de las publicaciones)
  • Receive Power (Recibiréis poder)
  • Reflecting Christ (Reflejemos a Jesús)
  • Remnant Church (La iglesia remanente)
  • Revival and Beyond (No identificado)
  • Sanctified Life (La edificación del carácter)
  • Selected Messages, 1-3 (Mensajes selectos, 1-3)
  • Sons and Daughters of God (Hijos e hijas de Dios)
  • Steps to Christ (El camino a Cristo)
  • Story of Jesus (Vida de Jesús)
  • Story of Redemption (La historia de la redención)
  • Temperance (La temperancia)
  • Testimonies for the Church, 2, 5, 7, 9 (Testimonios para la iglesia, 2, 5, 7, 9)
  • Testimonies on Sexual Behavior, Adultery, and Divorce (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio)
  • Testimonies to Ministers (Testimonios para los ministros)
  • Testimony Treasures, 1-3 (Joyas de los testimonios, 1-3)
  • That I May Know Him (A fin de conocerle)
  • The Truth About Angels (La verdad acerca de los ángeles)
  • This Day With God (Cada día con Dios)
  • Thoughts From the Mount of Blessing (El discurso maestro de Jesucristo)
  • Upward Look (Alza tus ojos)
  • Voice in Speech and Song (La voz: su educación y uso correcto)
  • Welfare Ministry (El ministerio de la bondad)
  • Writers and Editors (El otro poder)
  • El espíritu de profecía y los gremios

Esta lista deberá ser actualizada a medida que nuevos libros aparezcan, para bendición de la iglesia y de los honestos buscadores de la verdad divina en nuestras comunidades hispanohablantes".




¿Una Biblia con citas de Elena G. de White?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio de 2002

¿Cuántos y cuáles son los libros de

Elena de White traducidos al español?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Aunque parezca extraño, no es una pregunta sencilla de contestar, a raíz de ciertas ediciones impresas en inglés bajo distintos títulos, y de las distintas versiones preparadas por las casas editoras que publican en nuestra lengua. Siguiendo la lista del Patrimonio White actualizada a junio de 2001, y los propios registros del Centro de Investigaciones White en Argentina (CIW), puede decirse que en este centro contamos con alrededor de 77 volúmenes diferentes en español. Algunos de ellos son sólo breves recopilaciones o pequeños libros. La lista de los libros que se han traducido del inglés, y los títulos en español sería la siguiente:

  • Acts of the Apostles (Los hechos de los apóstoles)
  • A Call to Medical Evangelism and Health Education (Un llamado al evangelismo médico y a la educación sanitaria)
  • Adventist Home, The (El hogar adventista; El hogar cristiano; Hogar sin sombras)
  • Child Guidance (Conducción del niño)
  • Christ in His Sanctuary (Cristo en su santuario)
  • Christ Our Savior (Vida de Jesús)
  • Christ's Object Lessons (Palabras de vida del gran Maestro)
  • Christian Service (Servicio cristiano)
  • Christ Triumphant (Cristo triunfante)
  • Colporteur Ministry (El colportor evangélico)
  • Communion With God (Comunión con Dios)
  • Conflict and Courage (Conflicto y valor)
  • Counsels for the Church (Consejos para la iglesia)
  • Counsels on Diet and Food (Consejos sobre el régimen alimenticio)
  • Counsels on Health (Consejos sobre la salud)
  • Counsels on Sabbath School Work (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática)
  • Counsels on Stewardship (Consejos sobre mayordomía Cristiana)
  • Counsels to Parents, Teachers, and Students (Consejos para los maestros, padres y alumnos)
  • Country Living (De la ciudad al campo)
  • Daughters of God (Hijas de Dios)
  • Day By Day With God (Cada día con Dios)
  • Desire of Ages (El Deseado de todas las gentes)
  • Early Writings (Primeros escritos)
  • Education (La educación)
  • Evangelism (El evangelismo)
  • Faith and Works (Fe y obras)
  • Faith I Live By (La fe por la cual vivo)
  • From Heaven With Love (Él es la salida)
  • From Here to Forever (De aquí a la eternidad)
  • Fundamentals of Christian Education (La educación cristiana)
  • God's Amazing Grace (La maravillosa gracia de Dios)
  • Gospel Workers (Obreros evangélicos)
  • Great Controversy (El conflicto de los siglos)
  • Happiness Homemade (El hogar adventista)
  • Impending Conflict (Selecciones de El conflicto de los siglos)
  • In Heavenly Places (En los lugares celestials)
  • Last Day Events (Eventos de los últimos días)
  • Letters to Young Lovers (Cartas a jóvenes enamorados)
  • Life Sketches (Notas biográficas de Elena G. de White)
  • Lift Him Up (Exaltad a Jesús)
  • Maranatha (¡Maranata: El Señor viene!)
  • Messages to Young People (Mensajes para los jóvenes)
  • Mind, Character and Personality, 1-2 (Mente, carácter y personalidad, 1-2)
  • Ministry of Healing (El ministerio de curación)
  • My Life Today (Meditaciones matinales)
  • Our Father Cares (Dios nos cuida)
  • Our High Calling (Nuestra elevada vocación)
  • Patriarchs and Prophets (Patriarcas y profetas)
  • Pastoral Ministry (El ministerio pastoral)
  • Promises for the Last Days (Promesas para los últimos días)
  • Prophets and Kings (Profetas y reyes)
  • Publishing Ministry (El ministerio de las publicaciones)
  • Receive Power (Recibiréis poder)
  • Reflecting Christ (Reflejemos a Jesús)
  • Remnant Church (La iglesia remanente)
  • Revival and Beyond (No identificado)
  • Sanctified Life (La edificación del carácter)
  • Selected Messages, 1-3 (Mensajes selectos, 1-3)
  • Sons and Daughters of God (Hijos e hijas de Dios)
  • Steps to Christ (El camino a Cristo)
  • Story of Jesus (Vida de Jesús)
  • Story of Redemption (La historia de la redención)
  • Temperance (La temperancia)
  • Testimonies for the Church, 2, 5, 7, 9 (Testimonios para la iglesia, 2, 5, 7, 9)
  • Testimonies on Sexual Behavior, Adultery, and Divorce (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio)
  • Testimonies to Ministers (Testimonios para los ministros)
  • Testimony Treasures, 1-3 (Joyas de los testimonios, 1-3)
  • That I May Know Him (A fin de conocerle)
  • The Truth About Angels (La verdad acerca de los ángeles)
  • This Day With God (Cada día con Dios)
  • Thoughts From the Mount of Blessing (El discurso maestro de Jesucristo)
  • Upward Look (Alza tus ojos)
  • Voice in Speech and Song (La voz: su educación y uso correcto)
  • Welfare Ministry (El ministerio de la bondad)
  • Writers and Editors (El otro poder)
  • El espíritu de profecía y los gremios

Esta lista deberá ser actualizada a medida que nuevos libros aparezcan, para bendición de la iglesia y de los honestos buscadores de la verdad divina en nuestras comunidades hispanohablantes".




La Biblia, Elena G. de White y la salvación de los niños


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Agosto 2002

La Biblia, Elena de White y la salvación de los niños

¿Se salvarán los niños fallecidos a temprana edad?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

En verdad la Biblia no habla mucho acerca de la salvación de los niños. Sin embargo, algunas ideas parecen claras: (a) Dios no hace a los niños responsables del pecado de sus padres (Eze. 18:4, 20), (b) habrá niños en la tierra nueva (Isa. 11:6, 8), (c) Cristo enseñó que de los niños es el reino de los cielos (Mat. 19:13-15; Mar. 10:13-16; Luc. 18:15-17), y (d) que aun los adultos deben volverse como niños para entrar en el reino de Dios (Mat. 18:2-5; Mar. 9:36-37; Luc. 9:47, 48). Cabe recordar que Dios es un ser amoroso y justo, en quien podemos confiar enteramente sabiendo que hará lo mejor por sus criaturas en cada caso. La Biblia enseña que Dios “conoce nuestra condición” (Sal. 103:14) y que evaluará a cada uno de acuerdo con la luz que haya recibido y con las circunstancias que lo han rodeado. Jesús dijo que “a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Luc. 12:48).

En cuanto a los escritos de Elena de White recomendaría puntualmente algunos capítulos de sus libros en español: Parte del capítulo 27, “Los enlutados”, del libro Mensajes selectos, tomo 2, páginas 295 a 298; el capítulo 39, “Preguntas acerca de los salvados”, de Mensajes selectos, tomo 3, páginas 358 a 362; y el capítulo 83, “Las recompensas”, de Conducción del niño, páginas 530 a 539. Allí puede leerse acerca de la salvación de los hijos de los incrédulos, de los hijos de los creyentes, de la resurrección de los niños muertos, del día del juicio, de la presencia de niños en la tierra nueva, etc.

Escribió Elena de White a una madre enlutada: “Ud. pregunta si su hijito será salvo... Veremos de nuevo a nuestros hijos. Nos encontraremos con ellos y los reconoceremos en los atrios celestiales. Ponga su confianza en el Señor y no tema” (Carta 196, 1899) (Conducción del niño, p. 536).

Los consejos de Elena de White están en armonía con la Biblia y dan evidencia de la existencia de niños en el momento en que Cristo vuelva, y de su salvación, incluso independientemente de la de sus padres.




Hijos en el tiempo del fin - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Septiembre de 2002

Hijos en el tiempo del fin - 1

¿Aconseja Elena de White evitar la paternidad?

Responde Daniel Oscar Plenc director del Centro de Investigación White en Argentina.

Elena de White apoyó ampliamente el plan original de Dios en cuanto al matrimonio y la paternidad como bendiciones divinas para el hombre. Lo corroboró con su mismo ejemplo, al casarse y tener cuatro hijos.

Respecto de la oportunidad de tener o no tener hijos en este tiempo, es evidente que no vamos a encontrar una indicación general directa. Ella no escribió mucho acerca de los niños en el tiempo del fin, aunque habla de niños y jóvenes utilizados por Dios en la predicación final del evangelio.

“Cuando se desarrollen las escenas finales de la historia del mundo, muchos... niños y jóvenes asombrarán a la gente mediante el testimonio que den de la verdad con sencillez, aunque con vigor y poder. Se les enseñó a temer al Señor, y sus corazones fueron suavizados merced al esmerado estudio de la Biblia, acompañado de oración. En un futuro cercano muchos niños serán dotados del Espíritu de Dios, y efectuarán la obra de proclamar la verdad al mundo... Llevarán a cabo una tarea que ni las potencias del mal podrán contrarrestar” (MeM 63, Promesas para los últimos días, p. 35).

También menciona que Dios permitirá que algunos niños pasen al descanso antes de los difíciles tiempos finales. “El Señor me ha enseñado con frecuencia que muchos pequeñuelos deben morir antes del tiempo de angustia. Veremos de nuevo a nuestros hijos. Nos encontraremos con ellos y los reconoceremos en los atrios celestiales” (Carta 196, 1899, Conducción del niño, p. 536).

En lo mucho que Elena de White escribió sobre el matrimonio y la familia (véase El hogar adventista), y sobre los niños y la paternidad (véase Conducción del niño) no vemos nada que haga suponer que el plan general del Señor para los matrimonios es que eviten tener hijos. Puede suponerse que estos temas sensibles son dejados a la consideración de la conciencia de cada uno, a la búsqueda de una respuesta concreta en oración y reflexión.

También es verdad que Elena de White veía muy conveniente que algunos matrimonios que conocía decidieran tener hijos. Las siguientes declaraciones ilustran este punto:

“Se me mostró que el Hno. E. y su esposa están en peligro de que sus pensamientos se concentren demasiado en sí mismos; especialmente la Hna. E. falla en esto. Tiene un amor casi supremo por sí misma...

“El egoísmo, que se manifiesta de diversas maneras, de acuerdo con las circunstancias y la condición peculiar de los individuos, debe morir. Si ustedes tuvieran hijos, y tuvieran que despreocuparse de sí mismos para cuidarlos, sería beneficioso. En su hogar ha requerido para sí misma la atención y la tolerancia que se debe ejercer con los hijos. Requiere esa atención, y la tendrá. Pero no se le ha ocurrido que es su deber cuidar a los demás y procurar su beneficio... Cuando la familia está compuesta de sólo dos personas, como en el caso de ustedes, y no hay niños que exijan paciencia, tolerancia y verdadero amor, es necesario mantener una vigilancia constante, no sea que el egoísmo logre la supremacía; no sea que ustedes mismos se conviertan en el centro de todo, y reclamen la atención, el cuidado y el interés de tal manera que no se sientan en la obligación de manifestarlos hacia los demás. El cuidado de los niños en la familia impone la necesidad de permanecer mucho tiempo en casa, para la educación de su mente y su corazón en relación con los cuidados ordinarios de la vida doméstica” (Testimonios para la iglesia, t. 2, pág. 208).

“Por lo que se me mostró, los adventistas observadores del sábado tienen una noción muy débil de cuán grande es el lugar que el mundo y el egoísmo tienen en sus corazones... Si tuvieran hijos propios a quienes podrían brindar cuidados, afecto y amor no estarían tan ensimismados en sus propios intereses. Si los que no tienen hijos, a quienes Dios ha hecho mayordomos de medios económicos, quisieran extender sus corazones para cuidar de los niños que necesitan amor, cuidado y afecto, y que se les supla de los bienes de este mundo, serían mucho más felices que ahora” (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 295).




Hijos en el tiempo del fin - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Noviembre de 2002

Hijos en el tiempo del fin - 2

¿Aconseja Elena de White evitar la paternidad?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Existe una carta donde se toca el tema de forma directa, y uno de sus párrafos fue publicado en una compilación de los escritos de Elena de White:

“No es realmente sabio tener hijos ahora. El tiempo es corto, están sobre nosotros los peligros de los últimos días y los hijos pequeños serán mayormente arrebatados antes de esto” (Eventos de los últimos días, p. 37).

Hasta donde se pueda constatar, esta es la única consideración del tema en los escritos de Elena de White. Es pertinente aquí recordar que, más que en cualquier otra presentación, las cartas personales deben ser miradas en su contexto y en armonía con las circunstancias que las motivaron.

Se impone, entonces, la necesidad de complementar brevemente la información relativa al consejo de Elena de White acerca de no tener hijos en el tiempo del fin.

Este párrafo de Eventos de los últimos días fue tomado de una carta de tres páginas que se encuentra en el Archivo de Cartas y Manuscritos del Centro de Investigación White (Carta 48, 1876).

Elena de White se dirige en esa ocasión al pastor Van Horn y a su esposa Adelia. Sus palabras son sentidas, afectuosas, pero firmes, y manifiesta haber escrito con un sentimiento de pena. Los esposos Van Horn habían ido a trabajar a Oregon, donde los esperaba una gran obra evangelizadora. Al mismo tiempo, se les advierte que Satanás tenía planes de frustrar los propósitos de Dios.

La mayor parte de la carta está dirigida especialmente a Adelia, una mujer con talentos superiores, pero al mismo tiempo con peligrosas limitaciones. Se la describe como una persona emotiva, imaginativa, a veces negligente e indebidamente ansiosa. Elena de White le sugiere que el cuidado de niños profundizaría esas cualidades y detendría la obra que podría hacer.

En uno de los párrafos leemos: “El cuidado de niños preocuparía de tal manera la mente que Cristo y su obra serían descuidados”. Luego viene la sección final de la carta, que comienza con la oración reproducida en Eventos de los últimos días:

“No es realmente sabio tener hijos ahora. El tiempo es corto, están sobre nosotros los peligros de los últimos días y los hijos pequeños serán mayormente arrebatados antes de esto. Si los hombres y las mujeres que pueden trabajar para Dios consideraran que, mientras se complacen a sí mismos al tener hijos pequeños y cuidarlos, podrían estar en la obra enseñando el camino de salvación a un mayor número y trayendo muchos hijos e hijas a Cristo, grande sería su recompensa en el reino de Dios.

“Adelia, mi corazón está apenado porque usted ha fallado, porque ha robado a Dios. Usted es naturalmente temerosa, y toma dificultades prestadas. Usted no podría tener descanso o paz mental separada de sus hijos; y por su disposición ansiosa ha cerrado el camino para su obra. Y esto no es todo: la obra es grandemente descuidada”.

Es evidente que el consejo de no tener hijos se dirige a una mujer con características peculiares, y con desafíos especiales como esposa de pastor. No parece sensato aplicar este consejo a todos los matrimonios en cualquier circunstancia. De todas maneras, el pesar las demandas de la obra de Dios y la idoneidad personal para una paternidad responsable es un deber ineludible para todo hijo de Dios que está evaluando traer niños al mundo en este tiempo particular.

La paternidad es, a no dudarlo, un privilegio y una sagrada responsabilidad. Porque los hijos han de ser preparados para este tiempo y para la eternidad. “A todos los padres que profesan creer en la pronta venida de Cristo se les da una solemne obra de preparación, con el propósito de que ellos y sus hijos estén listos para encontrarse con el Señor en su venida” (En los lugares celestiales, p. 212).

Sobre estos complejos asuntos, el Padre del cielo otorgará sabiduría de lo alto a los que se la demanden con humildad.




Cuando se quiebra el silencio - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre de 2002

Cuando se quiebra el silencio (Parte I)

¿Recomendó Elena de White guardar silencio sobre ciertos temas?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Las Escrituras señalan que “las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre” (Deut. 29:29). De igual manera, Elena de White recomendó cautela en el tratamiento de ciertos asuntos sobre los que no tenemos revelación. Los siguientes son buenos ejemplos de la aplicación de este principio:

La naturaleza de Dios. “Los hombres pueden tener sus propias interpretaciones acerca de Dios, pero ninguna mente humana puede comprenderlo. Este problema no nos ha sido dado para que lo resolvamos. Nadie se permita entrar en especulaciones acerca de su naturaleza. Aquí el silencio es elocuencia. El Omnisciente está por encima de toda discusión” (Alza tus ojos, p. 151).

“La Palabra de Dios y sus obras contienen el conocimiento acerca de Aquel que vio apropiado revelársenos. Así podemos entender la revelación que él nos dio de sí mismo. Pero debemos estudiar esto con temor y temblor, y con el sentido de nuestra pecaminosidad, no con el deseo de explicar a Dios, sino con el deseo de obtener el conocimiento que nos permitirá servirlo más aceptablemente.

“Nadie se aventure a tratar de explicar a Dios. Los seres humanos ni siquiera se pueden explicar a sí mismos, y ¿cómo, entonces se atreverán a explicar al Omnisciente? Satanás está listo para darles concepciones falsas acerca de Dios.

“Para los curiosos, traigo el mensaje de que Dios me ha instruido acerca de no dar respuesta a las preguntas de los que inquieren con respecto a cosas que no han sido reveladas. Las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos. Los seres humanos no deben intentar ir más allá de esto. No debemos tratar de explicar lo que Dios no ha revelado. Debemos estudiar la revelación que Cristo, el gran Maestro, ha dado del carácter de Dios, para que en espíritu, en palabra y en actos lo representemos ante los que no lo conocen.

“Con respecto a la personalidad y las prerrogativas de Dios, dónde se encuentra y quién es, son temas que no debemos atrevernos a tocar. Acerca de esto, el silencio es elocuencia. Los que no tienen un conocimiento experimental de Dios son los que se aventuran a especular con respecto a él. Si lo conocieran más, tendrían menos que decir en cuanto a lo que él es. La persona que en la vida diaria tiene una comunión más estrecha con Dios y un conocimiento más profundo acerca de él, es quien se da cuenta más profundamente de la total imposibilidad de que los seres humanos expliquen al Creador...” (Alza tus ojos, p. 324).

La naturaleza del Espíritu Santo. “La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se la ha revelado. Los hombres de conceptos fantásticos pueden reunir pasajes de las Escrituras y darles interpretación humana; pero la aceptación de esos conceptos no fortalecerá a la iglesia. En cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el silencio es oro” (Los hechos de los apóstoles, pp. 42,43).

Casamientos y nacimientos en la tierra nueva. “Hay quienes hoy día expresan su creencia de que habrá casamientos y nacimientos en la tierra nueva, pero los que creen en las Escrituras no pueden aceptar tales doctrinas...Quiero decir a los que sostienen puntos de vista contradictorios a la declaración de Cristo: En tales asuntos, el silencio es elocuencia. Es presunción ocuparse de suposiciones y teorías acerca de asuntos que Dios no nos ha hecho conocer en su Palabra. No necesitamos entrar en especulaciones acerca de nuestro futuro estado...” (¡Maranata: El Señor viene!, p. 367).

Para mayor información, es útil ver también algunas orientaciones similares en Mensajes selectos, tomo 2, páginas 28 y 29.




Cuando se quiebra el silencio - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Enero de 2003

Cuando se quiebra el silencio (Parte II)

¿Recomendó Elena de White guardar silencio sobre ciertos temas?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Continuamos brindando algunos ejemplos en los que Elena de White recomendó guardar silencio ante ciertos asuntos:

Temas controversiales de importancia secundaria. “Tengo palabras que presentar a mis hermanos de los cuatro puntos cardinales. Pido que mis escritos no sean usados para definir cuestiones sobre las que ahora hay mucha controversia. Ruego a los pastores H, I, J y otros de nuestros hermanos dirigentes que no hagan referencia a mis escritos para sostener sus puntos de vista sobre el continuo”.

“Se me ha presentado que no es un tema de importancia vital. Se me ha instruido que nuestros hermanos están cometiendo un error al magnificar la importancia de la diferencia en los puntos de vista que se sostienen. No puedo consentir en que ninguno de mis escritos sea tomado para definir este asunto. El verdadero significado de ‘el continuo’ ha de convertirse en una piedra de toque. Ahora pido que mis hermanos del ministerio no usen mis escritos en sus argumentos en cuanto a esta cuestión [el continuo], pues no he recibido instrucción sobre este punto en discusión y no veo necesidad de la controversia. El silencio es elocuencia acerca de este asunto en las condiciones actuales.2

“Se agrada al enemigo de nuestra obra cuando puede usarse un tema de menor importancia para distraer la mente de nuestros hermanos de las grandes cuestiones que debieran ser el corazón de nuestro mensaje. Como este no es una piedra de toque, ruego a mis hermanos que no permitan que triunfe el enemigo al tratar el tema como si fuera importante” (Mensajes selectos, t. 1, pp. 193, 194).

“Debemos unirnos en los vínculos de una unidad semejante a Cristo. Entonces no serán en vano nuestras labores. Tirad de forma pareja y no provoquéis contenciones. Revelad el poder unificador de la verdad, y esto hará una impresión poderosa en las mentes humanas. Hay fortaleza en la unidad. Este no es un tiempo para hacer resaltar puntos de diferencia que no son importantes. Si algunos que no han tenido una vigorosa comunión viviente con el Maestro, revelan al mundo la debilidad de su experiencia cristiana, los enemigos de la verdad, que nos observan de cerca, se aprovecharán de eso y será estorbada nuestra obra. Cultiven todos la humildad y aprendan de Aquel que es manso y humilde de corazón.

“El tema de ‘el continuo’ no debiera producir los movimientos que ha creado. Como resultado de la forma en que ha sido tratado este tema por hombres de puntos de vista opuestos en esta cuestión, ha surgido controversia y ha habido confusión... Mientras exista la actual diferencia de opiniones acerca de este tema, no se lo haga prominente. Cese toda contención. En un tiempo como este, el silencio es elocuencia.”

“El deber actual de los siervos de Dios es predicar la Palabra en las ciudades. Cristo vino a la Tierra desde las cortes celestiales para salvar a las personas, y nosotros, como encargados de distribuir su gracia, debemos impartir a los habitantes de las grandes ciudades un conocimiento de su verdad salvadora” Carta 62, 1910 (Mensajes selectos, t. 1, pp. 197, 198).

Asuntos sobre los que Dios no se ha expresado. “A mis hermanos en el ministerio quiero decir: Predicad la Palabra. No pongáis en el fundamento madera, paja y hojarasca; es decir, vuestras suposiciones y especulaciones, que no pueden beneficiar a nadie. Hay temas de vital importancia revelados en la Palabra de Dios, y estos son dignos de nuestra meditación más profunda. Pero no debemos escudriñar asuntos acerca de los que Dios guardó silencio.”

“Cuando se presentan cuestiones acerca de las que reine incertidumbre, preguntemos: ¿Qué dice la Escritura? Y si la Escritura guarda silencio acerca de una cuestión dada, no la hagamos tema de discusión. Busquen aquella novedad de vida resultante del nuevo nacimiento los que desean algo nuevo. Purifiquen sus corazones obedeciendo la verdad, y obren en armonía con la instrucción que dio Cristo” (Obreros evangélicos, pp. 329, 330).




Lo que falta - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Febrero de 2003

Lo que falta – 1

¿Qué eventos sobresalientes deben ocurrir en el cercano futuro según El conflicto de los siglos, de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Con cierta frecuencia, se nos pregunta acerca de las señales del regreso de Cristo, tal como aparecen en los escritos de Elena de White. Aunque ella se refirió a estos temas muchas veces, sin duda el registro más completo se encuentra en su libro El conflicto de los siglos. Sin pretender pintar un cuadro completo, se enumeran a continuación algunos hechos que la autora indicó como señales que habrían de ocurrir antes de la segunda venida de Jesús.

1. Las principales iglesias norteamericanas se unirán e influirán sobre el Estado para imponer sus dogmas, decretos e instituciones. Habrá penas civiles contra los disidentes. “Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el Estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la inflicción de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola” (El conflicto de los siglos, p. 498).

2. Se impondrá por ley la observancia obligatoria del domingo. Mientras, el mundo será ilustrado con claridad respecto del verdadero día de descanso. Elena de White habla del tiempo “cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado con respecto a la obligación del verdadero día de descanso” (Ibíd., p. 502). Aclara que “sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán >la marca de la bestia” (Ibíd., p. 503).

3. La Iglesia y el Estado se unirán para obligar al pueblo de Dios a recibir la marca de la bestia. “Al final de la lucha, toda la cristiandad quedará dividida en dos grandes categorías: la de los que guardan los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y la de los que adoran a la bestia y a su imagen, y reciben su marca. Si bien la Iglesia y el Estado se unirán para obligar... a que tengan ‘la marca de la bestia’... el pueblo de Dios no la tendrá” (Ibíd., p. 503).

4. Habrá un avivamiento entre el pueblo de Dios. Satanás tratará de evitarlo introduciendo una falsa imitación en las iglesias. “Antes de que los juicios de Dios caigan finalmente sobre la Tierra, habrá entre el pueblo del Señor un avivamiento de la piedad primitiva, cual no se ha vista nunca desde los tiempos apostólicos. El Espíritu y el poder de Dios serán derramados sobre sus hijos. Entonces muchos se separarán de esas iglesias en las que el amor de este mundo ha suplantado al amor de Dios y de su Palabra. Muchos, tanto ministros como laicos, aceptarán gustosamente esas grandes verdades que Dios ha hecho proclamar en este tiempo con el propósito de preparar un pueblo para la segunda venida del Señor. El enemigo de los seres humanos desea impedir esta obra, y antes de que llegue el tiempo para que se produzca tal movimiento, tratará de evitarlo introduciendo una falsa imitación” (Ibíd., p. 517).

5. Los Estados Unidos harán obligatoria la observancia del domingo. “Se ha demostrado que los Estados Unidos de Norteamérica son el poder representado por la bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero, y que esta profecía se cumplirá cuando los Estados Unidos hagan obligatoria la observancia del domingo...” (Ibíd., pp. 635, 636).

6. Se hablará de juicios de Dios sobre los que no observan el domingo. “Se repetirá el aserto de que los juicios de Dios caerán sobre los hombres en castigo por no haber observado el domingo como día de reposo” (Ibíd., pp. 636, 637).

7. Los protestantes de los Estados Unidos iniciarán una alianza religiosa apóstata que despreciará los derechos de la conciencia. “Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender las manos a través de un doble abismo al espiritismo y al poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma, pisoteando los derechos de la conciencia” (Ibíd., p. 645).




Lo que falta - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Marzo de 2003

Lo que falta - 2

¿Qué eventos sobresalientes deben ocurrir en el cercano futuro según El conflicto de los siglos, de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Este conocido libro ofrece una descripción general de los eventos que precederán al advenimiento de Cristo:

8. Muchos abandonarán la iglesia y se unirán a la oposición, convirtiéndose en los peores enemigos. “Conforme vaya acercándose la tempestad, muchos que profesaron creer en el mensaje del tercer ángel, pero que no fueron santificados por la obediencia a la verdad, abandonarán su fe e irán a engrosar las filas de la oposición. Uniéndose con el mundo y participando de su espíritu, llegarán a ver las cosas casi bajo el mismo aspecto; así que cuando llegue la hora de prueba estarán preparados para situarse del lado más fácil y de mayor popularidad. Hombres de talento y de elocuencia, que se gozaron un día en la verdad, emplearán sus facultades para seducir y descarriar a las personas. Se convertirán en los enemigos más encarnizados de sus hermanos de antaño. Cuando los observadores del sábado sean llevados ante los tribunales para responder de su fe, estos apóstatas serán los agentes más activos de Satanás para calumniarlos y acusarlos, y para incitar a los magistrados contra ellos por medio de falsos informes e insinuaciones” (Ibíd., p. 666).

9. Habrá pena de muerte para los observadores del sábado. “Una vez que el sábado llegue a ser el punto especial de controversia en toda la cristiandad, y las autoridades religiosas y civiles se unan para imponer la observancia del domingo, la negativa persistente, por parte de una pequeña minoría, de ceder a la exigencia popular, la convertirá en objeto de execración universal. Se demandará con insistencia que no se tolere a los pocos que se oponen a una institución de la iglesia y a una ley del Estado; pues vale más que esos pocos sufran y no que naciones enteras sean precipitadas a la confusión y la anarquía... Este argumento parecerá concluyente, y finalmente se expedirá contra todos los que santifiquen el sábado un decreto que los declare merecedores de las penas más severas y autorice al pueblo para que, pasado cierto tiempo, los mate” (Ibíd., p. 673).

10. Los hijos de Dios se verán privados de toda protección legal, por lo que muchos huirán y otros sufrirán grandes penurias. “Cuando el decreto promulgado por los diversos príncipes y dignatarios de la cristiandad contra los que observan los Mandamientos suspenda la protección y las garantías del gobierno, y los abandone a los que tratan de aniquilarlos, el pueblo de Dios huirá de las ciudades y de los pueblos, y se unirá en grupos para vivir en los lugares más desiertos y solitarios. Muchos encontrarán refugio en puntos de difícil acceso en las montañas... Pero muchos seres humanos de todas las naciones y de todas clases, grandes y pequeños, ricos y pobres, negros y blancos, serán arrojados en la más injusta y cruel servidumbre. Los amados de Dios pasarán días penosos, encadenados, encerrados en cárceles, sentenciados a muerte, algunos abandonados adrede para morir de hambre y sed en sombríos y repugnantes calabozos. Ningún oído humano escuchará sus lamentos; ninguna mano humana se aprontará a socorrerlos” (Ibíd., pp. 683, 684).

11. Habrá una decisión internacional de aniquilar a los disidentes. “Cuando los que honran la Ley de Dios hayan sido privados de la protección de las leyes humanas, empezará en varios países un movimiento simultáneo para destruirlos. Conforme vaya acercándose el tiempo señalado en el decreto, el pueblo conspirará para extirpar a la secta aborrecida. Se convendrá en dar una noche el golpe decisivo, que reducirá completamente al silencio la voz disidente y reprensora” (Ibíd., p. 693).

12. Entonces Dios intervendrá para liberar a su pueblo, y Cristo vendrá para llevarlos a su hogar. “Es a medianoche cuando Dios manifiesta su poder para librar a su pueblo. Sale el sol en todo su esplendor. Sucédense señales y prodigios con rapidez. Los malos miran la escena con terror y asombro, mientras que los justos contemplan con gozo las señales de su liberación” (Ibíd., p. 694).




Secretos para el éxito - 1


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECÍA - Abril de 2003

Secretos para el éxito - I

¿Qué consejos para el éxito personal y como iglesia encontramos en los escritos de Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La pluma de Elena de White ha dejado algunas orientaciones útiles para alcanzar el éxito. Compartimos aquí algunas de ellas.

1. Un blanco elevado. La necesidad de una meta aparece como ineludible. “Una existencia sin propósito es una muerte en vida” (Consejos sobre la salud, p. 50). Ese blanco debe ser excelso. “El ideal que Dios tiene para sus hijos está por encima del alcance del más elevado pensamiento humano. La meta a alcanzar es la piedad, la semejanza a Dios” (La educación, p. 18). El blanco también ha de ser preciso. “El éxito en cualquier actividad requiere una meta definida. El que desea lograr verdadero éxito en la vida debe mantener constantemente en vista esa meta digna de su esfuerzo” (La educación, p. 262). Los siguientes consejos dados a una hermana pueden aplicarse a muchas otras personas. “También debiera tener una meta, un objetivo en la vida. Donde no hay un objetivo, hay una tendencia a la indolencia; pero donde hay una meta suficientemente importante en vista, todas las facultades mentales se ponen instantáneamente en actividad. Para obtener éxito en la vida, los pensamientos deben fijarse firmemente en el objetivo de la vida y no se los debe dejar vagar ni ocuparse de cosas sin importancia o complacerse en ociosas cavilaciones, que son el fruto de rehuir las responsabilidades” (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 382).

2. Aprender de las supuestas derrotas. Los propósitos divinos no siempre reciben aceptación. “La verdad de Dios nunca ha tenido éxito en el mundo. El corazón natural es siempre contrario a la verdad” (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 436). Pero la adversidad a veces es la plataforma para el éxito. “Algunas veces el Señor adiestra a sus servidores mediante chascos y fracasos aparentes. Es su propósito que aprendan a dominar las dificultades. Procura inspirarlos con una determinación de transformar cada aparente fracaso en un éxito” (Recibiréis poder, p. 174). “Los hombres a menudo oran y lloran debido a las perplejidades y los obstáculos que deben arrostrar. Pero es el propósito de Dios que enfrenten perplejidades y obstáculos y, si mantienen firmemente hasta el fin su confianza como al principio, decididos a llevar adelante la obra del Señor, él les despejará el camino. Los que luchen perseverantemente contra dificultades aparentemente insuperables, tendrán éxito, y con el éxito vendrá también el más grande gozo” (Alza tus ojos, p. 114).

3. Una actitud positiva. “Sólo usted, y nadie más, puede controlar sus pensamientos. En la lucha por alcanzar la norma más alta, el éxito o el fracaso dependerán mucho de su carácter y de la forma en que estén encauzados sus pensamientos. Si estos están bien dirigidos, como Dios quiere que lo estén cada día, se espaciarán en los temas que nos van a ayudar a aumentar nuestra devoción. Si los pensamientos son correctos, entonces, como resultado de ello, las palabras también serán correctas; las acciones serán de tal naturaleza que producirán alegría, consuelo y descanso a las almas...” (Cada día con Dios, p. 66).

4. Esfuerzo y perseverancia. Nada puede reemplazar el empeño y la tenacidad en el logro de algún propósito. “En cualquier ramo de trabajo, el verdadero éxito no es el resultado de la casualidad ni del destino. Es el desarrollo de las providencias de Dios, la recompensa de la fe y de la discreción, de la virtud y de la perseverancia. Las bellas cualidades mentales y un tono moral elevado no son resultado de la casualidad. Dios da las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas” (Profetas y reyes, p. 357). Esto también es verdad respecto del servicio misionero. “Si los obreros confían en Dios para obtener gracia y fortaleza, alcanzarán éxito. Al principio su obra podrá parecer de poco valor, pero si siguen los planes del Señor, ella prosperará” (Servicio cristiano, p. 319). “El éxito no depende tanto del talento como de la energía y de la buena voluntad” (Profetas y reyes, p. 164).




Secretos para el éxito - 2


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECÍA – Mayo de 2003

Secretos para el éxito - II

¿Qué consejos para el éxito personal y eclesial encontramos en los escritos de Elena de White?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

La autora propone como indispensables el esfuerzo y la perseverancia. “Cuando Dios prepara el camino para la realización de cierta obra, y da seguridad de éxito, el instrumento escogido debe hacer cuanto está en su poder para obtener el resultado prometido. Se le dará éxito en proporción al entusiasmo y la perseverancia con que haga la obra” (Profetas y reyes, p. 196).

Una revelación dada a Elena de White lo ilustra claramente: “En un sueño que tuve el 29 de septiembre de 1886, andaba yo con un numeroso grupo de personas que buscaban fresas... Así transcurrió el día, y se hizo muy poco. Al fin dije: Hermanos, ustedes dirán que esta excursión no ha tenido éxito. Si trabajan así, no me extraña que no lo obtengan. El éxito o el fracaso dependen de cómo se dedican al trabajo” (El evangelismo, p. 217).

5. Confianza y fidelidad. Con una actitud correcta, no se necesita pensar en el fracaso. “Tal no es el caso en la lucha cristiana. Ninguno que cumpla con las condiciones se chasqueará al fin de la carrera. Ninguno que sea ferviente y perseverante dejará de tener éxito. La carrera no es del veloz, ni la batalla del fuerte. El santo más débil, tanto como el más fuerte, puede llevar la corona de gloria inmortal. Puede ganarla todo el que, por el poder de la gracia divina, pone su vida en conformidad con la voluntad de Cristo. Demasiado a menudo se considera como asunto sin importancia, demasiado trivial para exigir la atención, la práctica en los detalles de la vida de los principios sentados en la Palabra de Dios. Pero en vista del resultado que está en juego, nada de lo que ayude o estorbe es pequeño. Todo acto pesa en la balanza que determina la victoria o el fracaso de la vida. La recompensa dada a los que venzan estará en proporción con la energía y el fervor con que hayan luchado” (Los hechos de los apóstoles, p. 252).

El triunfo no está determinado por la capacidad humana, sino por la capacitación divina. “No es cierto que los jóvenes brillantes alcanzan siempre el mayor éxito. Con cuánta frecuencia se ha colocado en puestos de confianza a hombres de talento y educación, y han resultado un fracaso! Su brillo tenía la apariencia del oro; pero cuando se lo probó, no resultó ser más que oropel y escoria. Fracasaron en su trabajo a causa de su infidelidad. No fueron industriosos y perseverantes, y tampoco fueron hasta el fondo de las cosas. No estuvieron dispuestos a comenzar desde la parte inferior de la escalera y con trabajo paciente ascender peldaño tras peldaño hasta alcanzar la cumbre. Anduvieron al resplandor de las chispas (sus vivos resplandores de pensamiento) producidas por ellos mismos. No dependieron de la sabiduría que solamente Dios puede dar. Su fracaso no se debió a su falta de oportunidad, sino a su carencia de seriedad. No percibieron que sus ventajas educacionales les eran valiosas, y así no avanzaron, como podrían haberlo hecho, en el conocimiento de la religión y la ciencia. Su mente y su carácter no fueron equilibrados por los altos principios de la rectitud” (La educación cristiana, p. 379).

“Pero cuando nos entregamos completamente a Dios y en nuestra obra seguimos sus instrucciones, él mismo se hace responsable de su realización. Él no quiere que conjeturemos en cuanto al éxito de nuestros sinceros esfuerzos. No debemos pensar en el fracaso. Hemos de cooperar con Uno que no conoce el fracaso.”

“No debemos hablar de nuestra propia debilidad o incapacidad. Esto es una manifiesta desconfianza en Dios, una negación de su Palabra. Cuando murmuramos a causa de nuestras cargas, o rechazamos las responsabilidades que él nos llama a llevar, estamos prácticamente diciendo que él es un amo duro, que exige lo que no nos ha dado poder para hacer” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 297).

6. Sociedad con el Cielo. La cooperación del hombre con Dios hace posible el éxito verdadero. “El secreto del éxito estriba en la unión del poder divino con el esfuerzo humano” (Patriarcas y profetas, p. 543). De ese modo, el creyente tributará al Señor el reconocimiento por cada uno de sus logros. “Pero deberíamos recordar que del éxito que nos acompañe, toda la gloria y el honor pertenecen a Dios, puesto que cada facultad y cada aptitud son un don suyo” (Recibiréis poder, p. 262).

“El Señor desea avergonzar las jactancias de los hombres. Él dará éxito a los esfuerzos más débiles y a los métodos menos prometedores, cuando sean divinamente señalados y realizados con humildad y confianza” (Recibiréis poder, p. 262).




Los grupos pequeños


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Junio de 2003

Los grupos pequeños

¿Qué escribió Elena de White acerca de los grupos pequeños?

Responde Daniel Plenc, director del Centro de Investigaciones White en la Argentina:

Se encuentran en los escritos de Elena de White repetidas menciones de grupos pequeños con propósitos devocionales y misioneros.

Para el servicio misionero. “La formación de pequeños grupos como base del esfuerzo cristiano me ha sido presentada por Uno que no puede errar. Si hay muchos miembros en la iglesia, organícense en pequeños grupos para trabajar no sólo por los miembros de la iglesia, sino también en favor de los incrédulos. Si en algún lugar hay solamente dos o tres que conocen la verdad, organícense en un grupo de obreros” (Joyas de los testimonios, t. 3, p. 84).

“En nuestras iglesias deben organizarse grupos para el servicio. En la obra del Señor no ha de haber ociosos. Únanse diferentes personas en el trabajo como pescadores de hombres. Traten de recoger a las almas de la corrupción del mundo y conducirlas a la pureza salvadora del amor de Cristo” (El evangelismo, pp. 88, 89).

“Salgan pequeños grupos de obreros como misioneros del Señor y hagan lo que Cristo ordenó a los primeros discípulos que hicieran. Vayan a los diferentes lugares de nuestras ciudades, de dos en dos, y den el mensaje de advertencia del Señor” (Alza tus ojos, p. 89).

“Grupos pequeños deben ir a cumplir la obra que Cristo asignó a sus discípulos. Trabajen como evangelistas, repartiendo nuestros impresos, hablando de la verdad a las personas que encuentren. Oren por los enfermos, esforzándose por aliviarlos, no con drogas, sino con remedios naturales, enseñándoles a recuperar la salud y evitar la enfermedad” (Consejos sobre la salud, p. 394).

“Haya en cada iglesia grupos bien organizados de obreros que trabajen en el vecindario de la misma” (Servicio cristiano, p. 93).

Para el estudio de la Biblia y la oración. “Congréguense pequeños grupos en la tarde o en la mañana temprano para estudiar la Biblia. Celebren una reunión de oración para que el Espíritu Santo los pueda fortalecer, iluminar y santificar...

“Reúnanse pequeños grupos para estudiar las Escrituras. No perderán nada y ganarán mucho. Los ángeles del cielo asistirán a sus reuniones y, al alimentarse con el pan de vida, recibirán fortaleza espiritual” (Carta 2, del 3 de enero de 1900, dirigida a la Hna. y el Hno. Sisley).

“El Señor prometió que donde dos o tres se reúnan en su nombre, él estaría allí en medio de ellos. Los que se reúnan para orar juntos, recibirán la unción del Santo. Existe una gran necesidad de que se practique la oración secreta, pero también se necesita que varios cristianos se congreguen y se unan para presentar fervorosamente sus peticiones delante de Dios. En esos grupos pequeños Jesús está presente, se profundiza el amor por las almas en el corazón y el Espíritu despliega sus poderosas energías para que los agentes humanos puedan ejercitarse en la salvación de los perdidos” (Exaltad a Jesús, p. 352).

Para estrechar lazos de unidad y amor. “Mantengan íntegro su vínculo de unión, cerrando sus filas por el amor y la unidad, estimulándose unos a otros para progresar y adquiriendo cada uno valor, fortaleza y ayuda de los demás. Revelen la tolerancia y la paciencia que manifestó Cristo y, evitando las palabras apresuradas, usen el talento del habla para edificarse unos a otros en la santísima fe. Trabajen con el mismo amor que Cristo en favor de los que no están en el redil, olvidándose del yo en su esfuerzo por ayudar a otros. Mientras trabajen y oren en el nombre de Cristo, aumentará su número; porque el Salvador dice: ‘Si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos’ (Mat. 18:19)” (Joyas de los testimonios, t. 3, pp. 84, 85).




Elena G. de White, la educación y las matemáticas


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Julio de 2003

Elena de White, la educación y las matemáticas

¿Existe alguna orientación acerca de la enseñanza de matemáticas y otras ciencias en los escritos de Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena Gould Harmon no tuvo la oportunidad de realizar estudios formales, y ciertamente no era una especialista en matemáticas. Su padre, Robert F. Harmon, fue agricultor y fabricante de sombreros. Su madre, Eunice Gould Harmon, fue maestra antes de casarse, pero se dedicó luego a cuidar de su casa y sus ocho hijos. El trauma físico que afectó a Elena a los nueve años (1836) tuvo efectos de largo alcance en su salud, impidiéndole continuar su preparación académica más allá del tercer grado de la escuela primaria.

Sin embargo, se esforzó por aprender por sí misma cuanto pudiera, y recibió de lo Alto orientaciones útiles en el campo de la educación. Sus propuestas en este sentido son abundantes y de valor permanente.

Elena de White animó a los jóvenes a lograr un amplio desarrollo intelectual, comenzando por los conocimientos básicos, sencillos y prácticos. Esto incluye el aprendizaje de las matemáticas.

“Mientras se tenga en vista el gran propósito de la educación, debería animarse a los jóvenes a avanzar hasta donde les permitan sus aptitudes. Pero antes de iniciarse en los ramos superiores de estudio, deberían dominar los inferiores. Con demasiada frecuencia se descuida esto. Hasta entre los estudiantes de los colegios superiores se nota gran deficiencia en el conocimiento de los ramos comunes de la educación. Muchos estudiantes dedican el tiempo al estudio de las matemáticas superiores cuando son incapaces de llevar cuentas sencillas. Muchos estudian declamación para ser oradores elegantes, cuando ni siquiera saben leer de manera inteligible e impresionante. Muchos que han terminado sus estudios de retórica no saben redactar una simple carta y cometen faltas de ortografía” (La educación, p. 234).

Transferir los contenidos teóricos a la vida práctica fue su gran desafío. “Al enseñar matemáticas, se lo debiera hacer en forma práctica. Se debería enseñar a todo joven y a todo niño no solamente a resolver problemas imaginarios, sino también a llevar cuenta exacta de sus propios ingresos y gastos. Aprenda, usándolo, el debido uso del dinero. Enséñese a los niños y las niñas a elegir y comprar su ropa, sus libros y otras cosas, ya sea que los paguen sus padres o ellos mismos con sus propias ganancias; y si llevan cuenta de sus gastos aprenderán, como no lo lograrían de otro modo, a valorar y usar el dinero. Este tipo de educación les enseñará a distinguir la diferencia que existe entre la verdadera economía, y la mezquindad por un lado y el despilfarro por el otro. Debidamente dirigida, fomentará hábitos de generosidad. Ayudará a los jóvenes a aprender a dar, no por el mero impulso del momento cuando se conmueven sus sentimientos, sino regular y sistemáticamente.”

“De este modo, todo ramo de estudio puede llegar a ayudar en la solución del mayor de los problemas: La educación de hombres y mujeres para que asuman mejor las responsabilidades de la vida” (La educación, pp. 238, 239).

La señora de White no desestimó el valor de las ciencias, pero subrayó, sobre todas las disciplinas, el valor de los temas esenciales para la vida y la felicidad. “Muchos estudiantes están tan apurados por completar su educación que no son cabales en nada de lo que emprenden. Pocos tienen el suficiente valor y dominio propio como para actuar por principios. La mayoría de los alumnos dejan de entender el verdadero objetivo de la educación, y por ello dejan de actuar como para alcanzarlo. Se aplican al estudio de las matemáticas o de las lenguas, mientras descuidan el estudio mucho más esencial para la felicidad y el éxito de la vida. Muchos que pueden explorar las profundidades de la tierra con el geólogo o atravesar los cielos con el astrónomo no muestran el menor interés en el maravilloso mecanismo de su propio cuerpo. Otros pueden decir cuántos huesos hay en el esqueleto humano y describir correctamente cada órgano del cuerpo y, sin embargo, son tan ignorantes de las leyes de la salud y la curación de las enfermedades como si la vida fuera controlada por el destino ciego en lugar de serlo mediante leyes definidas e invariables” (Mente, carácter y personalidad, t. 1, p. 273).




La Biblia, Elena G. de White y los cumpleaños - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Agosto de 2003

La Biblia, Elena de White y los cumpleaños - I

¿Debemos festejar los cumpleaños y otros días especiales? ¿De qué manera?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las Escrituras registran dos celebraciones de cumpleaños: el de Faraón (Gén. 40:20) y el de Herodes Antipas (Mat. 14:6; Mar. 6:21). En tiempos bíblicos, aparentemente los ciudadanos griegos, romanos y persas festejaban los cumpleaños, pero no los judíos (Diccionario bíblico adventista del séptimo día, p. 287).

Elena de White muestra preocupación por festejos que alimentan el egoísmo, la gratificación propia y la mundanalidad. Ve los cumpleaños como oportunidades para cultivar la gratitud y la alabanza a Dios como creador y preservador de la vida. Propone los cumpleaños como ocasiones para presentar a Dios alguna ofrenda especial. “Los padres no han enseñado a sus hijos los preceptos de la Ley como Dios les ha ordenado. Los han educado en hábitos egoístas. Les han enseñado a considerar sus cumpleaños y sus días de fiesta como ocasiones en que esperan recibir regalos, y a seguir los hábitos y las costumbres del mundo. Estas ocasiones, que deberían servir para aumentar el conocimiento de Dios y despertar la gratitud del corazón por la misericordia y el amor del Señor al preservar la vida por otro año, han sido convertidas en oportunidades para agradarse a sí mismo, para la complacencia y la glorificación de los hijos. Ellos han sido guardados por el poder de Dios a través de todo momento de su vida y, sin embargo, los padres no enseñan a sus hijos a pensar en esto y a expresar su gratitud por su gracia hacia ellos. Si los niños y los jóvenes hubieran sido debidamente instruidos en esta etapa de sus vidas, ¡qué honor, qué alabanza y acción de gracias fluirían de sus labios hacia Dios! ¡Qué recolección de pequeños dones provendría de las manos de los pequeñuelos para ser colocada en la tesorería como ofrenda de gratitud! Dios sería recordado en lugar de ser olvidado”.–Review and Herald, del 13 de noviembre de 1894 (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 159, 160).

Un cumpleaños es un buen momento para pensar en Dios y honrar su nombre a causa de su bondad y cuidado. “Bajo el sistema religioso judaico, cuando nacía un niño se hacía una ofrenda a Dios, por la propia orden del Señor. Ahora vemos a los padres afligiéndose especialmente para presentarles dones a sus hijos en el día de su cumpleaños; hacen de esta una ocasión para honrar al niño, como si el honor fuera debido al ser humano. Satanás ha logrado que se cumpliera su deseo en estas cosas; él ha desviado las mentes y los dones hacia los seres humanos; así, los pensamientos de los niños son dirigidos hacia ellos mismos, como si ellos hubieran de ser hechos los objetos de favor especial. Aquello que debiera volver a Dios en forma de ofrenda para bendecir a los necesitados y llevar la luz de la verdad al mundo, es desviado de su debido curso, y frecuentemente hace más daño que bien, estimulando la vanidad, el orgullo y la importancia propia. En los cumpleaños se les debe enseñar a los niños que tienen razones para manifestar gratitud a Dios por su amorosa bondad al preservarles la vida durante otro año. Así pueden impartirse preciosas lecciones. Por la vida, por la salud, por el alimento, por el vestido, no menos que por la esperanza de la vida eterna, hemos contraído una deuda para con el Dador de todas las misericordias; y Dios merece que reconozcamos sus dones y que presentemos nuestras ofrendas de gratitud a nuestro mayor benefactor. Estas ofrendas de cumpleaños son reconocidas por el cielo”.­Review and Herald, del 9 de diciembre de 1890 (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 160, 161).

“Nuestros cumpleaños, así como el día de Navidad y otros días festivos, son dedicados muy a menudo a la complacencia egoísta, cuando la mente debe ser dirigida a la misericordia y a la amorosa bondad de Dios. Al Señor le desagrada que su bondad, su constante cuidado y su creciente amor no sean recordados en estos aniversarios”.–Review and Herald, del 23 de diciembre de 1890 (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 161, 162).




La Biblia, Elena G. de White y los cumpleaños - 2


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECÍA - Septiembre de 2003

La Biblia, Elena de White y los cumpleaños - II

¿Debemos festejar los cumpleaños y otros días especiales? ¿De qué manera?

Responde DANIEL OSCAR PLENC director del Centro de Investigaciones White en la Argentina.

Los cumpleaños pueden fomentar el egoísmo y la ostentación o la generosidad y la sencillez. “Las sugerencias de Satanás se llevan a cabo en muchísimas cosas. Nuestros cumpleaños, nuestra Navidad y las fiestas del Día de Acción de Gracias con demasiada frecuencia se dedican a la gratificación egoísta cuando, en cambio, la mente debería dirigirse hacia las misericordias y la amante bondad de Dios. A Dios le desagrada que su bondad, su cuidado constante y su amor incesante no sean recordados en estas ocasiones.”

“Si todo el dinero que se usa en forma extravagante para comprar cosas innecesarias fuese colocado en la tesorería de Dios, veríamos a hombres, mujeres y jóvenes entregándose a Jesús, y haciendo su parte para colaborar con Cristo y los ángeles. Las bendiciones más abundantes de Dios se recibirían en nuestras iglesias, y muchas almas se convertirían a la verdad” (Review and Herald, 23 de diciembre de 1890).

“Los padres deben criar, educar y preparar a sus hijos en hábitos de autocontrol y abnegación. Siempre deben mantener ante ellos sus obligaciones de obedecer la Palabra de Dios y de vivir con el propósito de servir a Jesús. Deben enseñar a sus hijos que es necesario vivir de acuerdo con hábitos sencillos en la vida diaria y evitar vestidos costosos, un régimen de alimentación caro, casas costosas y muebles caros. Los términos según los cuales la vida eterna será nuestra se establecen en estas palabras: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón [...] y a tu prójimo como a ti mismo’[...]” (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 309, 310). Cuando un hijo de Dios celebra su aniversario, dirige sus pensamientos al Dador de todas las cosas.

“No sólo en los cumpleaños deberían los padres y los hijos recordar las misericordias del Señor en una forma especial, sino también los días de Navidad y Año Nuevo deberían ser ocasiones cuando cada hogar debiera recordar a su Creador y Redentor. En lugar de ofrecer regalos y donativos abundantes a los seres humanos, la reverencia, el honor y la gratitud deberían ofrecerse a Dios, y los regalos y las ofrendas debieran fluir por el conducto divino. ¿No le agradaría al Señor que se lo recuerde en esta forma? ¡Oh, cómo ha sido olvidado Dios en estas ocasiones!” (Ibíd., pp. 310, 311).

Pero cualquier día festivo debe disfrutarse en familia y con alegría. “Cuando tengáis un día feriado, convertidlo en un día agradable y feliz para vuestros hijos, y haced que también sea un día agradable para los pobres y los afligidos. No permitáis que transcurra el día sin llevar ofrendas de agradecimiento y gratitud a Jesús. Que los padres y los hijos realicen ahora un esfuerzo ferviente para redimir el tiempo y para remediar su pasado descuido. Que manifiesten una conducta diferente de la que tiene el mundo.

“Hay muchas cosas que pueden prepararse con buen gusto y que cuestan mucho menos que los regalos innecesarios que con tanta frecuencia se dan con abundancia a nuestros hijos y parientes, y en esa forma también puede manifestarse cortesía y llevarse felicidad al hogar. Podéis enseñar una lección a vuestros hijos mientras les explicáis la razón por la que habéis realizado un cambio en el valor de sus regalos, diciéndoles que estáis convencidos de que hasta ahora habíais considerado más su placer que la gloria de Dios. Decidles que en lugar de considerar el adelantamiento de la causa de Dios, habíais tomado en cuenta más vuestro propio placer y la gratificación de ellos, y que habíais procurado manteneros en armonía con las costumbres y las tradiciones del mundo al ofrecer regalos a quienes no los necesitaban.

“Tal como los sabios de la antigüedad, podéis ofrecer a Dios vuestros mejores donativos y manifestarle, mediante vuestras ofrendas, que apreciáis su Don hecho a un mundo pecador. Haced que los pensamientos de vuestros hijos corran por un nuevo canal, sin egoísmo, incitándolos a presentar ofrendas a Dios por el don de su Hijo unigénito” (Ibíd., p. 311).

Un cumpleaños es, además, un tiempo propicio para la reflexión. “Enseñadles a repasar el año de su vida que ha transcurrido, a considerar si les agradaría hallarse frente a lo anotado en los libros del cielo. Estimulad en ellos serias reflexiones acerca de si su comportamiento, sus palabras y sus obras fueron de un carácter que agradó a Dios. ¿Hicieron que sus vidas fueran más semejantes a la de Cristo y hermosas a los ojos de Dios? Enseñadles el conocimiento del Señor, sus caminos y sus preceptos” (El hogar cristiano, pp. 430, 431).

Elena de White dejó, en este sentido, un ejemplo de austeridad y generosidad. “He dicho a mi familia y a mis amistades que mi deseo es que nadie me haga un regalo de cumpleaños o de Navidad, a menos que sea con el permiso de transferirlo a la tesorería del Señor, para ser asignado al establecimiento de las misiones” (Ibíd.).




El cuarto ángel de Apocalipsis 18


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Noviembre de 2003

El cuarto ángel de Apocalipsis 18

¿Cuál es el significado profético de la aparición del ‘cuarto ángel’ de Apocalipsis 18?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Es posible describir al ángel de Apocalipsis 18 como un ‘cuarto ángel’, aunque la Biblia sólo utiliza dos veces esa expresión, en el contexto de la cuarta trompeta y de la cuarta plaga (Apoc. 8:12; 16:8).

La identificación del ‘otro ángel’ requiere un estudio de lo que se describe en Apocalipsis 14, 17 y 18. Lo primero que resulta claro es que el ángel de Apocalipsis 18 repite y amplía el mensaje del segundo ángel de Apocalipsis 14. Elena de White lo entiende como el símbolo profético de la proclamación del mensaje final de Dios para el mundo en tiempos de la lluvia tardía, denominándolo ‘fuerte clamor’ (Primeros escritos, pp. 277-279). La obra del ángel de Apocalipsis 18 tendrá lugar durante el derramamiento final del Espíritu Santo (The Review and Herald, 13 de octubre de 1904), aunque no se pueda anunciar un tiempo específico para su cumplimiento (The Review and Herald, 29 de marzo de 1892). No se habla de un decaimiento del mensaje del tercer ángel por parte de la iglesia, sino de una intensificación de su obra. “Aquí se repite el mensaje de la caída de Babilonia, tal como lo dio el segundo ángel, con la mención adicional de las corrupciones que se han introducido en las iglesias desde 1844. La obra de ese ángel comienza a tiempo para unirse a la última magna tarea del mensaje del tercer ángel, cuando éste se intensifica hasta convertirse en un fuerte pregón. Así se prepara el pueblo de Dios para afrontar la hora de la prueba que muy pronto ha de sobrevenir. Vi que sobre ellos reposaba una luz vivísima, y que se unían para proclamar sin temor el mensaje del tercer ángel” (La historia de la redención, p. 419).

Repetidas veces en nuestra historia los dirigentes de movimientos falsos han identificado su obra con la del ángel de Apocalipsis 18. Pero en su contexto, el ‘otro ángel’ no implica un reemplazo del pueblo de Dios por algún otro movimiento, sino la culminación gloriosa de la obra evangelizadora de la iglesia. La relación entre los tres ángeles y el ‘otro ángel’ es explícita en los escritos de Elena de White.

Se habla de la vigencia continua del mensaje de los tres ángeles (Mensajes selectos, t. 2, p. 120). La identificación del ángel de Apocalipsis 18:1-5 con el mensaje del segundo ángel de Apocalipsis 14:8 es muy clara. “La esencia del mensaje del segundo ángel vuelve a darse al mundo por medio del otro ángel que ilumina la tierra con su gloria. Estos mensajes se mezclan en uno solo para ser presentados a la gente en los días finales de la historia terrenal” (Mensajes selectos, t. 2, p. 133). Como hubo dos purificaciones del templo en tiempos de Jesús, hay dos invitaciones en Apocalipsis a salir de Babilonia. “Este es el mismo mensaje que fue dado por el segundo ángel” (Mensajes selectos, t. 2, p. 135).

Elena de White vincula el símbolo de Babilonia con las iglesias caídas que proclaman falsas doctrinas. Suscita la pregunta y otorga la respuesta. “¿En qué consiste ese vino? En sus doctrinas falsas. Ha dado al mundo un día de reposo falso en lugar del verdadero del cuarto mandamiento, y ha repetido la falsedad que Satanás comunicó a Eva en el Edén: la inmortalidad natural del alma. Ha esparcido ampliamente muchos errores semejantes y ha enseñado como doctrinas, mandamientos de hombres (Mat. 15:9)” (Mensajes selectos, t. 2, p. 135). En su propuesta, Apocalipsis 18:1-4 describe “la terrible condición en que se encuentra el mundo religioso” (El conflicto de los siglos, p. 661).

Pero Elena de White nunca identificó a Babilonia con la Iglesia Adventista (véase el capítulo “La iglesia remanente no es Babilonia” en Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 355-363). El pueblo de Dios no es Babilonia, sino que tiene una misión respecto de quienes viven aún en ella. “Pero Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes de que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y que no tengan parte de sus pecados ni en sus plagas. De ahí que este movimiento esté simbolizado por el ángel que baja del cielo, alumbrando la tierra y denunciando con voz potente los pecados de Babilonia... Estas declaraciones, unidas al mensaje del tercer ángel, constituyen la amonestación final que debe ser dada a los habitantes de la tierra” (El conflicto de los siglos, p. 662). A los sinceros que permanecen en las diversas congregaciones se extenderá el llamamiento del ángel de Apocalipsis 18 (La historia de la redención, pp. 420-421).




El día y la hora de la venida de Jesús


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre de 2003

El día y la hora de la venida de Jesús

¿Se le reveló a Elena de White el día y la hora de la venida de Jesús?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las pocas declaraciones específicas de Elena de White sobre el asunto describen los momentos que anteceden inmediatamente a la segunda venida de Cristo: “Pronto oímos la voz de Dios, semejante al ruido de muchas aguas, que nos anunció el día y la hora de la venida de Jesús. Los 144.000 santos vivientes reconocieron y entendieron la voz; pero los malvados se figuraron que era fragor de truenos y de terremoto” (Primeros escritos, p. 15).

Se le mostró anticipadamente que, en medio de las persecuciones del tiempo de angustia, se escuchará la voz de Dios: “Y, al anunciar Dios el día y la hora de la venida de Jesús, cuando dio el sempiterno pacto a su pueblo, pronunciaba una frase y se detenía de hablar mientras las palabras de la frase rodaban por toda la tierra. El Israel de Dios permanecía con los ojos en alto, escuchando las palabras según salían de labios de Jehová y retumbaban por la tierra como fragor del trueno más potente” (Ibíd., p. 34). La misma escena vuelve a describirse en Primeros escritos, pp. 285, 286, y también en El conflicto de los siglos. “Desde el cielo se oye la voz de Dios que proclama el día y la hora de la venida de Jesús, y promulga a su pueblo el pacto eterno. Sus palabras resuenan por la tierra como el estruendo de los más estrepitosos truenos” (El conflicto de los siglos, p. 698).

Elena de White presenció estos acontecimientos en visión, como si hubiera estado presente en los difíciles momentos que precederán al advenimiento, y escuchó la proclamación del día y la hora de la venida de Jesús. Por supuesto, al salir de la visión para regresar a su tiempo, ya no la recordó.

Es evidente que estas alusiones al tiempo de la venida del Señor crearon inquietudes entre sus lectores. Tiempo después se vio en la necesidad de escribir una carta aclaratoria, publicada en Mensajes selectos, tomo 1, pp. 85, 86, bajo el título: “Declaración acerca del día y la hora de la venida de Cristo”. La carta dice lo siguiente:

“Querida hermana:

“Usted declara que ‘algunos pretenden, entre otras cosas, que es desleal suprimir sus escritos anteriores’. Los que dicen esas cosas, ¿tendrían la bondad de darme pruebas de sus declaraciones? Sé que esto ha sido repetido con frecuencia, pero no probado. ‘Pretenden que en sus testimonios originales, en el tomo 1 que ellos han preservado, usted claramente declara que se le mostró el día y la hora de la segunda venida de Cristo. Su argumento es que esa declaración no resiste la prueba de la Biblia, pues Cristo mismo declara que nadie sabe ni el día ni la hora, ni aun los ángeles de Dios’ [...].

“En mi primer libro, encontrará la única declaración en cuanto al día y la hora de la venida de Cristo que he hecho desde que pasó el tiempo en 1844. Se encuentra en Primeros escritos, pp. 15, 34, 285. Todas se refieren al anuncio que será hecho muy poco antes de la segunda venida de Cristo.

“Viendo en la página 285 y leyendo desde el comienzo del capítulo, verá que las declaraciones hechas se refieren a la liberación de los santos del tiempo de angustia mediante la voz de Dios. Por favor, consiga este libro, si ya no lo tiene, y lea las declaraciones que hay allí. Son exactamente como fueron impresas en el primer artículo publicado [...].

“Las declaraciones de las páginas 11, 27 [15, 34 en Primeros escritos] se refieren al mismo tiempo. Contienen todo lo que alguna vez se me haya mostrado en cuanto al tiempo definido de la venida del Señor. No tengo el menor conocimiento en cuanto al tiempo mencionado por la voz de Dios. Oí cuando proclamaba la hora, pero no tuve el recuerdo de esa hora después que salí de la visión. Escenas tan emocionantes y de un interés tan solemne pasaron ante mí, que ningún lenguaje puede describir. Todo fue una realidad viviente para mí, pues directamente relacionada con esta escena apareció la gran nube blanca sobre la cual estaba sentado el Hijo del Hombre (Carta 38, 1888)”.




El anillo de compromiso


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Febrero de 2004

El anillo de compromiso

¿Existe alguna orientación en la Biblia o en los escritos de Elena de White con respecto al uso de anillos de compromiso?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las normas sobre el arreglo personal que suelen caracterizar a los adventistas han tomado en cuenta ciertos consejos inspirados: “Asimismo, que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia: no con peinado ostentoso, ni oro ni perlas ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que practican la piedad” (1 Tim. 2:9, 10). “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Ped. 3:3-4).

La instrucción bíblica indica con claridad que el arreglo personal de los cristianos debiera caracterizarse por el buen gusto, el pudor, la pureza, la modestia y el equilibrio, evitando el lucimiento personal y la ostentación.

Al tratarse de anillos de casamiento, el criterio parece flexibilizarse, al considerarlos símbolos de la alianza matrimonial, esperados y demandados, hasta cierto punto, por la comunidad.

Tenemos en castellano una sola declaración de Elena de White acerca del anillo de compromiso. Su contenido es esclarecedor.

“Algunos se han preocupado con respecto al uso del anillo de compromiso, y les parece que las esposas de nuestros ministros debieran amoldarse a esa costumbre. Todo eso es innecesario. Tengan las esposas de los ministros el eslabón de oro que vincula su alma con Jesucristo: un carácter puro y santo, el verdadero amor, la mansedumbre y la piedad que son los frutos producidos por el árbol cristiano, y su influencia estará segura en cualquier parte. El hecho de que provoca observaciones el no cumplir con la costumbre no es suficiente motivo para adoptarla. Los norteamericanos pueden hacer comprender su situación declarando, sencillamente, que en su país la costumbre no se considera obligatoria. No necesitamos llevar el símbolo, porque no somos infieles a nuestros votos matrimoniales, y el hecho de llevar un anillo no probaría nuestra fidelidad al respecto. Me preocupa profundamente este proceso semejante al de la levadura que parece sentirse entre nosotros, y que tiende a conformarnos con las costumbres y las modas. No debiera gastarse un centavo en un anillo de oro para testificar que somos casados. En los países donde la costumbre impera, no nos sentimos obligados a condenar a los que usan su anillo de compromiso; llévenlo si pueden hacerlo a conciencia. Pero ninguno de nuestros misioneros debe sentir que llevar un anillo acrecentará su influencia en una jota o una tilde. Si son cristianos, ello se manifestará en su carácter semejante al de Cristo, en sus palabras, en sus obras, en el hogar, en su trato con los demás; se revelará por su paciencia, longanimidad y bondad. Manifestarán el espíritu del Maestro, poseerán su belleza de carácter, su hermosa disposición y su corazón lleno de simpatía” (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 602).

El Manual de la iglesia señala al respecto: “En algunos países, la costumbre de usar anillo matrimonial es considerada como algo imperativo y ha llegado a ser, en la mente de la gente, un criterio de virtud y, por lo tanto, no es considerado como un ornamento. En tales circunstancias, no sentimos que debamos condenar esta práctica”.

Parece innecesario agregar comentarios a esta orientación sencilla y prudente. En la práctica, efectivamente existen lugares donde el anillo se considera ostentación y otros donde su ausencia pareciera indicar falta de compromiso matrimonial. Tanto el consejo inspirado como la recomendación del Manual de la iglesia nos conducen a evitar el dogmatismo y la polémica sobre el asunto dentro de la iglesia.




Conceptos sobre violencia familiar


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Mayo de 2004

Conceptos sobre violencia familiar

¿De qué manera abordó Elena de White el problema de la violencia familiar?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Antes de responder, comparto un bello pasaje de la Escritura sobre el accionar y el carácter de Dios: “Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia [...] Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia” (Salmo 103:6, 8).

Elena de White se ocupó en ocasiones de la violencia en el seno del hogar y, más a menudo, del efecto negativo de la rudeza, el regaño y la falta de cortesía. Se mencionan a continuación algunas de sus ideas.

1. La violencia como condición de la familia humana. Ya en sus días Elena de White lamentó que la violencia estuviera tomando posesión de la familia humana y saturando todas las cosas (¡Maranata: el Señor viene!, p. 28; Mensajes selectos, t. 1, p. 115).

2. Ha de evitarse la violencia verbal en la familia. La exhortación se dirige a no permitir que las contiendas o las disensiones penetren en el hogar: “Hablad con amabilidad. Nunca se eleve vuestra voz hasta ser áspera. Conservad la calma [...] Debemos subyugar el genio violento y dominar nuestras palabras; así obtendremos grandes victorias” (El hogar cristiano, pp. 396, 397). Se sugiere al respecto una resolución concreta: “Sería bueno que cada hombre firmara la promesa de hablar bondadosamente en su casa y de permitir que la ley del amor rija sus palabras” (El hogar cristiano, pp. 399, 400). A semejanza de un jardinero que cultiva flores, los padres no emplearán “un trato rudo ni un esfuerzo violento”, sino que desarrollarán un ministerio suave y amante (El Deseado de todas las gentes, p. 475).

3. Educación de niños violentos. Se habla de la necesidad de subyugar “los temperamentos violentos” de ciertos niños (Conducción del niño, p. 40). Tampoco se aconseja “pasar por alto las faltas y suavizar los estallidos de violencia” (Ibíd., p. 162).

4. El ejemplo de los padres. Los padres han de precaverse “contra toda tosquedad y rudeza, no sea que estos defectos se vuelvan a ver en sus hijos” (El hogar cristiano, p. 155). Los esposos han de manifestarse cortesía mutua y guiar la casa con la ley de la bondad: “Nadie debería expresarse con rudeza ni con palabras de amargura. Todos pueden poseer un rostro animado, voz suave, modales corteses, y éstos son elementos de poder” (El hogar cristiano, p. 381). La obediencia debe ser requerida sin rudeza ni regaños, sino con suavidad y ternura (Conducción del niño, p. 201). “Los niños y los jóvenes necesitan la influencia de un ejemplo gozoso. Necesitan instrucciones agradables [...] Por medio de un ejemplo de paciencia y tolerancia, el padre cristiano ha de enseñar que el mal genio y la rudeza no tienen lugar en la vida del creyente en Cristo; que estas cualidades son desagradables a Dios. A medida que sus hijos lo vean trayendo a su vida los principios de la verdad, ellos también serán llevados a luchar contra los malos hábitos y prácticas, y con ustedes reflejarán la bondad y el amor de Dios” (Reflejemos a Jesús, p. 178).

5. El desarrollo del carácter. Un carácter cristiano incluye el dominio de las propias emociones y pasiones (Consejos para los maestros, p. 213). Con esfuerzo, conflictos y abnegación, se buscará el dominio “del carácter desequilibrado y del temperamento violento” (A fin de conocerle, p. 282). Es digno de considerar el ejemplo de la vida de Juan, al superar su “espíritu violento” contemplando la ternura, la tolerancia, la humildad y la paciencia de Jesús (Los hechos de los apóstoles, p. 455).

6. La simpatía de Jesús. El ejemplo del trato de Jesús nos anima a pensar que los más rudos pueden encontrar en el evangelio un camino para la recuperación y la esperanza (El ministerio de curación, p. 16). “Inocente y sin contaminación, caminaba entre los indiferentes, los rudos, los descorteses [...] Trataba de inspirar esperanza en los más rudos y poco promisorios, poniendo ante ellos la seguridad de que podrían llegar a ser sin tacha y sin culpa, alcanzando un carácter que los haría aparecer como hijos de Dios [...]” (En los lugares celestiales, p. 181).




El pecado imperdonable - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio de 2004

El pecado imperdonable - I

¿En qué consiste el pecado imperdonable?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Biblia no habla literalmente de “pecado imperdonable”, pero sí de pecado contra el Espíritu Santo (Mat. 12:31, 32) y de pecado de muerte (1 Juan 5:16, 17; Heb. 10:26, 27). El tema es inquietante, porque implica la pérdida definitiva de cualquier esperanza de salvación. Conviene, por eso, recordar primeramente que Dios “perdona la maldad y olvida el pecado [...] porque se deleita en misericordia” (Miq. 7:18) y que no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Ped. 3:9). Siempre es bueno pensar en un Dios Salvador, “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Tim. 2:4).

Antes de comprender qué es el pecado imperdonable, debemos todavía definir lo que es el pecado. El Comentario bíblico adventista del séptimo día (tomo 1, p. 741) hace una buena síntesis de los conceptos que se desprenden de las palabras bíblicas usadas para definir y describir el pecado. Hay cuatro ideas básicas e interrelacionadas: (1) El pecado es desviación de una línea recta, de una norma determinada; es transgresión de la Ley de Dios (1 Juan 3:4); (2) El pecado es quedarse corto, no alcanzar la meta, no llegar al blanco propuesto por Dios; (3) El pecado es desobediencia consciente a la voluntad divina; (4) El pecado es ofensa contra Dios.

En las Escrituras encontramos el registro de personas que pecaron contra el Espíritu Santo:

a) El faraón del éxodo (Éxo. 5-14). Dice Elena de White: “Cada prueba adicional del poder de Dios que resistió el monarca egipcio lo indujo a un más fuerte y persistente desafío a Dios. Así prosiguió la obra: el hombre finito luchando contra la expresa voluntad de un Dios infinito. Este caso es una clara ilustración del pecado contra el Espíritu Santo. ‘Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará’. El Señor retiró su Espíritu gradualmente. Al quitar su poder represor, entregó al rey en las manos del peor de todos los tiranos: el yo” (Review and Herald, 27 de julio de 1897, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1114).

b) Coré, Datán y Abiram (Núm. 16). Promovieron un levantamiento contra Moisés y Aarón, y mantuvieron una actitud profana. Comenta Elena de White: “Este acto selló su perdición. Habían cometido el pecado contra el Espíritu Santo, pecado que endurece definitivamente el corazón del hombre contra la influencia de la gracia divina [...] Por medio del Espíritu Santo es como Dios se comunica con el hombre; y los que rechazan deliberadamente este instrumento, considerándolo satánico, han cortado el medio de comunicación entre el alma y el Cielo [...] Por la manifestación de su Espíritu, Dios obra para reprender y convencer al pecador; y si se rechaza finalmente la obra del Espíritu, nada queda ya que Dios pueda hacer por el alma. Se empleó el último recurso de la misericordia divina. El transgresor se aisló totalmente de Dios; y el pecado no tiene ya cura. No hay ya reserva de poder mediante la cual Dios pueda obrar para convencer y convertir al pecador” (Patriarcas y profetas, p. 429).

c) Saúl. La Biblia habla de ese resultado de la apostasía del Rey. “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Jehová lo atormentaba” (1 Sam. 16:14). Llegó el momento en que “Jehová no le respondió” (1 Sam. 28:6).

d) Algunos de los enemigos de Jesús (Mat. 12:22-32). La declaración más específica de Jesús sobre el pecado contra el Espíritu Santo fue realizada en este contexto. “Precisamente antes de esto, Jesús había realizado por segunda vez el milagro de sanar a un hombre poseído, ciego y mudo, y los fariseos habían reiterado la acusación: ‘Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios’. Cristo les dijo claramente que, al atribuir la obra del Espíritu Santo a Satanás, se estaban separando de la fuente de bendición. Los que habían hablado contra Jesús mismo, sin discernir su carácter divino, podrían ser perdonados; porque podían ser inducidos por el Espíritu Santo a ver su error y arrepentirse. Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Espíritu Santo se coloca donde el arrepentimiento y la fe no pueden alcanzarlo. Es por el Espíritu Santo como obra Dios en el corazón; cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por el cual Dios puede comunicarse con ellos. Cuando se rechaza finalmente al Espíritu, no hay más nada que Dios pueda hacer para el alma” (El Deseado de todas las gentes, pp. 288, 289).




El pecado imperdonable - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Julio de 2004

El pecado imperdonable - II

¿En qué consiste el pecado imperdonable?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En las Escrituras, encontramos el registro de personas que pecaron contra el Espíritu Santo:

e) Judas. Para el tiempo de la última cena, “el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote hijo de Simón que lo entregara” (Juan 13:2). Al haber rechazado la última oportunidad de arrepentimiento y confesión, “Satanás entró en él” (Juan 13:27).

¿Qué quiso decir Jesús cuando habló de pecado contra el Espíritu Santo en Mateo 12:31-32? Elena de White lo comenta de esta manera: “Ellos [los fariseos] atribuían a influencias satánicas el santo poder de Dios, manifestado en las obras de Cristo. De ese modo, pecaron contra el Espíritu Santo. Obstinados, sombríos y duros de corazón, decidieron cerrar los ojos a toda evidencia, y así cometieron el pecado imperdonable” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1067). La aplicación espiritual trasciende la experiencia de los fariseos. “En nuestros días, los hombres se han colocado donde son completamente incapacitados para llenar las condiciones del arrepentimiento y la confesión; por lo tanto, no pueden hallar misericordia y perdón. El pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo no radica en cualquier palabra o hecho súbito, sino en la firme y determinada resistencia contra la verdad y la evidencia” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1068). Su tesis principal se evidencia en las siguientes palabras: “Nadie necesita considerar el pecado contra el Espíritu Santo como algo misterioso e indefinible. El pecado contra el Espíritu Santo es el pecado de un rechazo persistente a responder a la invitación a arrepentirse” (A fin de conocerle, p. 245). “La manifestación más común del pecado contra el Espíritu Santo consiste en despreciar persistentemente la invitación del Cielo a arrepentirse. Cada paso dado hacia el rechazo de Cristo es un paso hacia el rechazo de la salvación y hacia el pecado contra el Espíritu Santo” (El Deseado de todas las gentes, pp. 291, 292).

Ante una consulta concreta sobre el pecado contra el Espíritu Santo, Elena de White escribió una carta personal, con pensamientos iluminadores y consoladores sobre este tema: “Hermano P, usted pregunta si ha cometido el pecado que no tiene perdón en esta vida o en la venidera. Contesto que no veo la menor evidencia de que éste sea el caso. ¿En qué consiste el pecado contra el Espíritu Santo? En atribuir voluntariamente a Satanás la obra del Espíritu Santo [...] Por medio de su Espíritu es como Dios obra en el corazón humano; y, cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por medio del cual Dios puede comunicarse con ellos. Al negar la evidencia que a Dios le agradó darles, apagan la luz que había resplandecido en sus corazones y, como resultado, son dejados en tinieblas [...] Hermano mío, el Espíritu lo invita hoy. Acuda de todo corazón a Jesús. Arrepiéntase de sus pecados, haga su confesión a Dios, abandone toda iniquidad y podrá acogerse a sus promesas. ‘Mirad a mí, y sed salvos’ (Isa. 45: 22), es su misericordiosa invitación [...] Mientras usted lea las promesas que le he presentado, recuerde que son la expresión de un amor y una compasión inefables. El gran corazón lleno de un amor infinito se siente atraído hacia el pecador con compasión ilimitada” (Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 265, 266).

En síntesis, el pecado contra el Espíritu Santo es: (a) Persistir en la impenitencia; (b) Rechazar permanente y definitivamente al Espíritu Santo, que convence de pecado y guía a la verdad (Juan 16:8, 13); c) No confesar el pecado ni desear su perdón, y (d) Atribuir a Satanás la obra del Espíritu Santo. No en vano, Pablo exhorta a sus lectores de entonces y de ahora a no apagar o entristecer al Espíritu (1 Tes. 5:19; Efe. 4:30).




Los fideicomisarios, las sedes y las primeras recopilaciones


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Agosto de 2004

Los fideicomisarios, las sedes y las primeras recopilaciones

¿Quiénes han sido los miembros de la Comisión de Fideicomisarios nombrados por Elena de White? ¿Quiénes la integran actualmente? ¿Dónde han trabajado? ¿Cuáles fueron las primeras recopilaciones realizadas?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Se menciona, a continuación, la nómina completa de los presidentes de la Comisión de Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena de White (Chairmen White Estate Board of Trustees) desde su fundación: Arthur G. Daniells (1915, 1922-1935), Francis M. Wilcox (1915-1922, 1938-1944); John E. Fulton (1935-1936), John L. Shaw (1936-1937), Milton E. Kern (1944-1951), Denton E. Rebok (1952), Albert V. Olson (1952-1963), Francis D. Nichol (1963-1966), W. Paul Bradley (1966-1980), y Kenneth H. Wood (1980-).

En su testamento de 1912, Elena de White nombró una comisión de cinco miembros como custodios de sus escritos después de su muerte. Los fideicomisarios originales, los años en que vivieron y sus puestos de servicio se presentan a continuación: A. G. Daniells (1858-1935), presidente de la Asociación General; F. M. Wilcox (1865-1951), editor de la Review and Herald; C. H. Jones (1850-1936), gerente de la Pacific Press; C. C. Crisler (1877-1936), secretario de Elena G. de White, y W. C. White (1854-1937), hijo de Elena G. de White. Con el crecimiento de la iglesia, la lista de fideicomisarios se amplió a siete en 1950, y asciende hoy a quince. Los actuales integrantes son: Kenneth H. Wood (presidente), James R. Nix (secretario), William G. Johnsson, Kathleen Kuntaraf, Harold L. Lee, Baraka Muganda, Jan Paulsen, Humberto M. Rasi, George W. Reid, Rowena R. Rick, Donald E. Robinson, Don C. Schneider, Francis W. Wernick, Neal C. Wilson y E. Edward Zinke. Cinco de ellos son fideicomisarios vitalicios, y diez son electivos. Los electivos sirven durante cinco años, y los vitalicios, hasta la edad de 75 años. A partir de ese momento, pueden desempeñarse como eméritos. En este momento, los fideicomisarios vitalicios son W. Johnsson, G. Reid, F. Wernick, N. C. Wilson y K. Wood, y los eméritos son D. Arthur Delafield, Paul Gordon, Robert Olson y Juan Carlos Viera.

La oficina “Elmshaven” se construyó en 1903 detrás de la casa de Elena de White en Santa Elena, California. En 1907, se le añadió una biblioteca y una bóveda de manuscritos. La oficina del Patrimonio White funcionó en ese lugar desde la muerte de Elena de White, en 1915, hasta 1938. En 1938, el Patrimonio White trasladó sus oficinas de “Elmshaven” al edificio de la Asociación General, en Takoma Park, Maryland. Los materiales del Patrimonio White se trasladaron en 1952 a una bóveda ampliada, en la cual permanecieron hasta la apertura de las nuevas oficinas de la Asociación General en Silver Spring, Maryland, en 1980.

Elena de White legó a la iglesia un total aproximado de cien mil páginas en forma de libros, cuatro mil quinientos artículos de revistas, folletos, manuscritos, diarios personales y unas mil cartas, y eligió a cinco hombres como miembros vitalicios de una Comisión de Fideicomisarios permanente, como responsable del cuidado y la difusión de esos escritos. Los fideicomisarios tenían la misión de seguir publicando los libros de la Sra. White, distribuir esos libros y traducirlos a otros idiomas, y ocuparse de “la publicación de las recopilaciones” de los manuscritos.

Las recopilaciones realizadas por los fideicomisarios durante los primeros cincuenta años incluyen los siguientes libros, publicados en este orden (los años corresponden a la edición inglesa): Fundamentos de la educación cristiana [Fundamentals of Christian Education] (1923), publicado parcialmente en español en La educación cristiana; Consejos sobre la salud [Counsels on Health] (1923); Testimonios para los ministros [Testimonies to Ministers] (1923); Servicio cristiano [Christian Service] (1925); Mensajes para los jóvenes [Messages to Young People] (1930); Ministerio médico [Medical Ministry] (1933); Consejos sobre el régimen alimenticio [Counsels on Diet and Foods] (1938); Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática [Counsels on Sabbath School Work] (1938); Consejos sobre mayordomía cristiana [Counsels on Stewardship] (1940); El evangelismo [Evangelism] (1946); Consejos para escritores y redactores [Counsels to Writers and Editors] (1946), publicado en español como El otro poder; La historia de la redención [The Story of Redemption] (1947); La temperancia [Temperance] (1949); El ministerio de la bondad [Welfare Ministry] (1952); El hogar adventista [The Adventist Home] (1952); Meditaciones matinales [My Life Today] (1952); El colportor evangélico [The Colporteur Ministry] (1953); Conducción del niño [Child Guidance] (1954); Hijos e hijas de Dios [Sons and Daughters of God] (1955); Mensajes selectos [Selected Messages] (1958), tomos 1 y 2; Amor ilimitado [Love Unlimited] (1958), una combinación de El camino a Cristo y El discurso maestro de Jesucristo no publicada en español; La fe por la cual vivo [The Faith I Live By] (1958); Nuestra elevada vocación [Our High Calling] (1961); y A fin de conocerle [That I May Know Him] (1964).

Datos registrados hasta el año 2004.




Elena G. de White y la santificación


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Septiembre de 2004

Elena de White y la santificación

¿Cuál es el pensamiento de Elena de White acerca de la santificación?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena de White trata la santificación como parte integrante de la doctrina de la salvación, en asociación con la redención divina y el destino último del hombre. Sus escritos contribuyen a un entendimiento claro, armonioso y estimulante acerca de este tema significativo.

La primera tarea consiste en procurar esclarecer el concepto mismo de santificación. ¿Cuál es el sentido del término “santificación”? Elena de White creía que la santificación puede ser definida con claridad, y que su significado debe buscarse en la Biblia. En su propuesta, la santificación incluye, por lo menos, los siguientes aspectos: (1) Conformidad con la voluntad revelada de Dios, y aceptación confiada y amorosa de las demandas de su Ley. (2) Integridad, entrega y servicio. (3) Experiencia integral y práctica de la salvación en Cristo. (4) Idoneidad para el Reino de Dios; se habla de una justicia impartida, por la cual somos santificados y hechos idóneos para el cielo. (5) Una vivencia que no debe confundirse con sentimentalismo o emocionalismo religioso. (6) Se caracteriza por la humildad y la mansedumbre, y no por algún tipo de satisfacción propia. (7) No implica impecabilidad o “carne santificada”. (8) Es imposible separarla o diferenciarla de la justificación: justificación, santificación y glorificación son aspectos de la salvación que pueden ser distinguidos, pero no separados.

Un segundo aspecto respecto de este tema tiene que ver con el tiempo y el ámbito donde se realiza la santificación. ¿Es la santificación instantánea o progresiva? ¿Fue un acto legal cumplido en el pasado o es un proceso moral que tiene lugar constantemente en la vida del creyente? A veces, la santificación parece situarse en el momento de la conversión, cuando el corazón queda en armonía con Dios, el pecador pasa de muerte a vida, del pecado a la santidad, y de la transgresión y la rebelión a la obediencia y la lealtad. Pero el énfasis indudable está colocado en el concepto de crecimiento permanente, de una obra progresiva y no instantánea. Elena de White describe un crecimiento en la santificación, en el que existe un avance continuo y permanente.

Queda todavía una cuestión básica por considerar. ¿Es posible la vivencia de la santificación? En los escritos de Elena de White se describe la santificación como un imperativo divino y una posibilidad humana, en el marco de una experiencia dinámica de cooperación divino-humana. No se presenta la santificación como opcional, sino como necesidad insoslayable, recordando que los mandatos de Dios son habilitaciones. Varios elementos, todos ellos interrelacionados, contribuyen al logro de la santificación: (1) Aceptación del sacrificio redentor de Cristo por medio de la fe, y una vida de comunión con él. (2) Presencia y obra interior del Espíritu Santo. (3) Conformidad diaria con la voluntad y la Palabra de Dios.

La santificación es un tema de profundo interés espiritual y teológico. La santidad es tanto un atributo de Dios como una demanda para el creyente. Aunque se trata de un tema complejo e integrado por aspectos en tensión, lo esencial resulta claro, y los escritos de Elena de White facilitan una comprensión equilibrada y estimulante de este aspecto importante de la fe cristiana.

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Referencias

Véase: Alza tus ojos, p. 282; El camino a Cristo, pp. 59, 68; Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 1.072, 1.075; El conflicto de los siglos, pp. 518, 520-527, 529; Consejos para la iglesia, pp. 88-90, 92-94, 96, 100; Cristo triunfante, p. 366; El Deseado de todas las gentes, pp. 99, 267, 278, 509; Dios nos cuida, p. 265; Fe y obras, pp. 28, 30, 87-89; Los hechos de los apóstoles, pp. 42, 424, 446-452; Mensajes para los jóvenes, p. 32; Mensajes selectos, t. 1, pp. 442, 446; t. 2, pp. 36-37; t. 3, p. 218; Notas biográficas de Elena G. de White, p. 261; Palabras de vida del gran Maestro, p. 46; Recibiréis poder, pp. 119, 123; Reflejemos a Jesús, p. 93; Servicio cristiano, p. 291; La temperancia, p. 101; Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 396, 419, 487.




El evangelismo y su historia


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Noviembre de 2004

El evangelismo y su historia

¿Cómo se preparó el libro El evangelismo?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La historia de la preparación del libro El evangelismo ilustra el procedimiento cuidadoso que se sigue en las compilaciones de escritos de Elena de White. Se trata de una tarea que se realiza con esmero y oración, a fin de preservar el pensamiento de la autora en toda su integridad. Los compiladores no preparan un bosquejo para luego buscar los materiales, sino que siguen un plan de varios pasos destinado a respetar el alcance de las instrucciones del espíritu de profecía.

La idea de reunir en un solo volumen los consejos de Elena de White acerca de la obra de evangelización provino de la Asociación Ministerial de la Asociación General en 1944. Los fideicomisarios de Elena de White autorizaron la compilación. A partir de ese momento, comenzaron a trabajar dos comisiones. La primera, de cinco miembros, denominada Comisión de Fomento, estaba integrada por un vicepresidente de la Asociación General, representantes de los fideicomisarios, de la Asociación Ministerial, y un evangelista de vasta experiencia. Esta comisión debía trazar el plan de la compilación y orientar toda la preparación del libro. La segunda comisión de trabajo, integrada por el secretario de Publicaciones de Elena de White, Arthur L. White, y un miembro de la Asociación Ministerial, debía reunir y ordenar el material.

El equipo de trabajo de dos miembros no partió de un boceto del libro, para luego ir en busca de los documentos, sino que decidió que el material determinara el bosquejo y estableciese los énfasis requeridos. Sus integrantes se abocaron a reunir todo el material escrito por la señora White relacionado con la evangelización, extraído de sus libros, folletos, artículos de revistas y del archivo de manuscritos. Se valieron, para ello, de los índices existentes de los libros y de otras fuentes. Los materiales que fueron compilados y reunidos en hojas separadas sumaron varios miles de páginas. El trabajo de reunir y copiar el material dio lugar a un bosquejo general de unas veinte secciones.

Posteriormente, se trazó un bosquejo detallado de cada sección y se agrupó todo el material de acuerdo con sus diferentes tópicos. Se estudió, entonces, el material de las veinte secciones, seleccionando las mejores y más claras declaraciones. Los subtítulos fueron surgiendo del mismo material. Estos materiales, seleccionados y arreglados en forma preliminar, fueron entregados a cada miembro de la Comisión de Fomento. Sus miembros leyeron el material e hicieron sugerencias en cuanto a la organización, los títulos, la inclusión de temas omitidos y la eliminación de las declaraciones repetitivas. El equipo de trabajo hizo un reestudio del manuscrito, teniendo en cuenta las recomendaciones de la Comisión de Fomento. Uno de los desafíos consistía en eliminar las repeticiones innecesarias sin perder el contenido de las citas similares. Algunas secciones debieron revisarse varias veces. Cuando el equipo de trabajo concluyó la revisión del material bajo la orientación de la Comisión de Fomento, el trabajo fue copiado y entregado a los fideicomisarios de Elena de White, responsables finales de la preparación del libro. El manuscrito fue enviado, además, a los oficiales de la Asociación General y a una Comisión de Lectura, nombrada por la Asociación Ministerial para su consideración. Recibidas las sugerencias adicionales, se tomó un acuerdo, aprobando el manuscrito.

El prólogo de El evangelismo explica la forma en que se preparó el libro, pero no menciona los nombres de los compiladores. Como en todos los casos, la responsabilidad recae sobre los fideicomisarios, encargados de la publicación de libros póstumos de Elena de White.

El manuscrito fue enviado a los editores, a los correctores de pruebas, a tipografía y a la prensa. El nuevo libro estaba a disposición de los interesados en la gran tarea de la evangelización. La primera edición inglesa de Evangelism se publicó en 1946. En español, se publicó inicialmente una condensación del libro, con el título de Evangelismo, y luego apareció la edición completa de El evangelismo.




Bibliografía acerca del don de profecía


QUIERO SABER /ESPÍRITU DE PROFECÍA – Diciembre de 2004

Bibliografía acerca del don de profecía

¿Qué libros existen en español sobre Elena de White y el don de profecía?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Desde la década de 1950 se han publicado en español buenos libros acerca del ministerio de Elena de White y el don de profecía. Se ofrece, a continuación, una lista comentada de una buena parte de ellos.

Arthur L. White (1907-1991), uno de los siete nietos de Elena de White (1827-1915), escribió una serie de artículos acerca de la vida y la obra de la señora White, que se imprimieron posteriormente en un solo trabajo titulado Elena G. de White, mensajera de la iglesia remanente (Washington DC: Junta de Fideicomisarios de las Publicaciones de Elena G. de White, 1956). Desde la perspectiva inigualable del mismo autor proviene el trabajo reciente, Elena de White: Mujer de visión (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2003). Se trata de una edición abreviada de la monumental biografía de Elena de White, escrita por Arthur L. White en seis tomos, reducida luego a uno solo.

Una serie de libros de texto fueron apareciendo para diversos cursos acerca de orientación profética en instituciones adventistas, patrocinados por el Patrimonio White de la Asociación General: La orientación profética en el movimiento adventista (Miami, Florida: Departamento de Educación DSA, 1964); Notas y escritos concernientes a Elena G. de White y el espíritu de profecía (Washington D.C.: Ellen G. White Estate, 1974); Roger W. Coon, Antología de artículos y monografías sobre asuntos en orientación profética (1980-1987) (Seminario Adventista Latinoamericano, 1986); Roger W. Coon, La dinámica de la inspiración y la revelación en la Biblia y en los escritos de Elena de White (Villa Libertador San Martín: Centro de Investigación White, 1989); y la destacada obra de Herbert E. Douglass, Mensajera del Señor. El ministerio profético de Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 2000).

Dwight Arthur Delafield escribió un pequeño e inspirador libro: Elena G. de White y la Iglesia Adventista del Séptimo Día (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1976). El mismo autor preparó una obra significativa acerca del ministerio que Elena de White desarrolló en Europa entre 1885 y 1887. Se titula Elena G. de White en Europa (Buenos Aires: ACES, 1979). De la misma pluma, nos llegó también un libro de relatos para chicos y grandes: Un ángel sobre la carpa (Buenos Aires: ACES, 1979). Otro librito para los más pequeños es el de Marye Trim, Cuéntame de Elena de White (Buenos Aires: ACES, 1977).

Arthur Grosvenor Daniells tuvo un profundo conocimiento del ministerio de Elena de White por casi 30 años, y fue presidente de la Asociación General por 21 años. Su descripción del don de profecía sigue siendo valioso: El permanente don de profecía (Buenos Aires: ACES, 1980). El libro de Elena de White, Notas biográficas de Elena G. de White (Mountain View, California: Pacific Press, 1981), es una narración autobiográfica hasta 1881, y contiene un resumen de su vida posterior basado en fuentes originales.

Como respuesta a los cuestionamientos surgidos en la década de 1980, se preparó una obra pequeña y útil, escrita por Robert Wesley Olson: 101 preguntas acerca del Santuario y Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 1982). Un trabajo de gran impacto, que debió imprimirse más de una vez, resultó de la investigación de René Noorbergen: Elena G. de White, profeta del destino (Coral Gables, Florida: Asociación Publicadora Interamericana, 1988).

El libro editado por Gary Land, El mundo de Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 1995), consiste en una serie de ensayos acerca del contexto histórico que facilitan la comprensión de los escritos de Elena de White. Una colección de relatos ilustrativos de la vida y los tiempos de Elena de White se encuentra en el trabajo de Ciro Sepúlveda, Elena G. de White: Lo que no se contó (Buenos Aires: ACES, 1998).

El libro de Juan Carlos Viera, ex director del Patrimonio White, ha traído nueva claridad acerca del papel del don de profecía en la iglesia: La voz del Espíritu: cómo Dios ha guiado a su pueblo a través del don de profecía (Boise, Idaho: Pacific Press, 1998).

Esta riqueza bibliográfica acerca de un tema de profundo interés para el adventismo nos mueve a la gratitud y despierta nuestro deseo de conocer más acerca del don de profecía; medio predilecto de Dios para comunicarse con su pueblo.




Reseña del libro Mensajera del Señor


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero de 2005

Reseña del libro Mensajera del Señor

¿Qué contiene el libro Mensajera del Señor?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Datos bibliográficos: Herbert E. Douglass, Mensajera del Señor. El ministerio profético de Elena G. de White (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2000).

El libro del Dr. Herbert E. Douglass, con 589 páginas, constituye la obra más reciente y completa sobre el don de profecía, el ministerio profético de Elena de White en los comienzos de la Iglesia Adventista y su significado para sus miembros en la actualidad. Presenta evidencias del origen divino de su obra, en el marco de la doctrina de la inspiración y la revelación. Se trata de un trabajo solicitado al autor por la Junta Directiva del Centro White de la Asociación General en 1989, como libro de texto sobre el tema. Los capítulos contienen numerosas referencias y notas, así como preguntas de estudio. La obra se ve enriquecida con una sección de apéndices, una bibliografía selecta y un índice general.

El autor tuvo dos objetivos principales: (1) compartir un estudio sobre el don de profecía y (2) dar una nueva mirada a la vida y la obra de Elena de White. Puede apreciarse una preocupación por una correcta comprensión del fenómeno de la revelación y la inspiración. Dos tipos de lectores pueden beneficiarse con la lectura de este trabajo: aquéllos que quieren conocer más sobre el don profético y aquéllos que tienen preguntas para las que no han hallado una respuesta satisfactoria.

El libro parte de una descripción del sistema divino de comunicación, describe luego algunas facetas del ministerio de Elena de White, destaca la vinculación de la autora con la iglesia y su doctrina, y se aboca finalmente a la interpretación, las críticas y la relevancia de sus escritos.

El autor cree, en esencia, que los escritos de la señora White giran en torno al gran tema del conflicto entre el bien y el mal, e insiste en su importancia como el centro que integra y unifica la doctrina adventista. Está convencido de que sus escritos arrojan luz sobre temas fundamentales como el carácter de Dios, la naturaleza del hombre, el surgimiento del pecado y el plan de salvación.

La obra está dividida en ocho secciones, tituladas “El sistema de comunicación de Dios” (caps. 1-3), “La verdadera Elena G. de White” (caps. 4-12), “La mensajera que escucha” (caps. 13-16), “La voz de un movimiento” (caps. 17-21), “Fomentando conceptos inspirados” (caps. 22-31), “Cómo escuchar a la mensajera” (caps. 32-40), “Cómo evaluar las críticas” (caps. 41-44), y “Continua relevancia de la mensajera de Dios” (caps. 45-47).

La primera sección explica con sencillez la comunicación de Dios a los hombres por medio del don de profecía. La segunda sección se detiene en las vivencias de Elena de White desde su niñez, en el marco de su tiempo y de las condiciones en que desarrolló su ministerio a lo largo de setenta años. Se analiza, luego, el fenómeno de las visiones y la dinámica del don de profecía. La obra presenta a Elena de White como escritora y oradora, con su estilo, sus mensajes y su desarrollo. Se destaca la relación ineludible entre la autora y el movimiento adventista, con su doctrina, sus instituciones y su misión. Existe un examen del papel de la señora White como formadora de conceptos, con su contribución al desarrollo de principios prácticos sobre diversos temas, como educación, evangelización, organización eclesiástica y salud.

Es central la discusión sobre la aplicación de los principios de interpretación y la utilización de los escritos inspirados. No falta una mirada a la relación entre los escritos de Elena de White y la Biblia. Se evalúan, finalmente, las críticas hechas al ministerio de Elena de White y se discute la relevancia actual de sus escritos.

El libro de Herbert E. Douglass trata un tema relevante para el adventismo de hoy, sobre el que existen ideas e interpretaciones diversas, y se convierte en una fuente ineludible de reflexión. Es una obra de actualidad, consciente de las inquietudes existentes, que edifica su argumentación sobre los estudios anteriores en cuanto a la materia. La cantidad de informaciones y de referencias bibliográficas es evidencia de ello.

Desde el Centro White, recomendamos efusivamente la lectura de este libro sobre el don de profecía. Es un estudio extenso, pero ameno, amplio y de fácil comprensión.




El sentido de la reverencia - 1


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Febrero de 2005

El sentido de la reverencia - 1

¿Qué enseña Elena de White acerca de la reverencia?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La reverencia tiene mucho que ver con nuestro concepto respecto de Dios y de las cosas sagradas. En los escritos de Elena de White encontramos la misma tensión que en las Escrituras: por un lado, habla de la trascendencia y la soberanía de Dios, invitando a un culto solemne, digno, ordenado y reverente. Por otro lado, destaca la presencia amorosa de Dios entre nosotros, animándonos al íntimo compañerismo con él y con los demás creyentes, en un culto caracterizado por la naturalidad, la espontaneidad y la alegría (C. Raymond Holmes, Sing a New Song!: Worship Renewal for Adventists Today [Berrien Springs, Michigan: Andrews University, 1984], pp. 163, 164).

Los objetos de la reverencia

Podemos extraer, de los escritos de Elena de White, ideas claras acerca de los destinatarios de la reverencia.

1. Reverencia para con la Palabra de Dios. Las Escrituras deben manejarse con sumo cuidado. “Debiéramos abrirlas con gran reverencia, y no en forma descuidada y desganada” (Alza tus ojos, p. 366). Particularmente delante de los niños y los jóvenes, la Palabra de Dios “debe ser tratada con respeto y reverencia” (Consejos para los maestros, p. 413). Se nos aconseja estudiar el libro sagrado “con reverencia y temor piadoso [...]” (Consejos sobre la salud, p. 366). Con humilde reconocimiento de nuestra incapacidad, “debemos abrir su Palabra con tanta reverencia como si entráramos en su presencia” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 309). Las Escrituras deben estudiarse con paciencia, reflexión y oración. Dejando de lado toda liviandad y frivolidad, se debe solicitar la iluminación del Espíritu Santo. “Hemos de abordar el estudio de la Biblia con reverencia, sintiendo que estamos en la presencia de Dios” (Mensajes para los jóvenes, p. 259; véase también Testimonios selectos, t. 4, p. 398).

2. Reverencia para con el nombre de Dios. Debemos ser cuidadosos al mencionar el nombre de Dios, incluso cuando oramos. “También se debería mostrar reverencia hacia el nombre de Dios. Nunca se debería pronunciar ese nombre con ligereza o indiferencia. Hasta en la oración se debería evitar su repetición frecuente o innecesaria” (La educación, p. 238). Se ofrecen algunos consejos prácticos. “Vi que el santo nombre de Dios debe usarse con reverencia y temor. Las palabras Dios Todopoderoso son expresadas juntas, y empleadas por algunos en oración de una manera descuidada y negligente, que le desagrada [...]. Dijo el ángel: ‘No las unáis; porque terrible es su nombre’ ” (Primeros escritos, p. 122).

3. Reverencia hacia la Ley de Dios. La mirada reverente de los querubines hacia el arca “representaba la reverencia con la cual la hueste celestial mira la Ley de Dios y su interés en el plan de redención” (Patriarcas y profetas, p. 360). Del mismo modo, los hijos obedientes de Dios han de mostrar “su estima y reverencia por su Ley pisoteada” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 31). Al observar el cuarto mandamiento, Cristo “manifestó reverencia hacia la institución que él mismo había dado” (Profetas y reyes, pp. 135, 136).

4. Reverencia para con la casa de Dios. Una buena ilustración de la enseñanza de Elena de White acerca de la reverencia en la iglesia es el capítulo “La conducta en la casa de Dios”, de Joyas de los testimonios, tomo 2, páginas 193 a 203. La autora muestra que un adecuado sentido de la grandeza, la santidad y el poder de Dios producirán la actitud correcta. “La humildad y la reverencia deben caracterizar el comportamiento de todos los que se allegan a la presencia de Dios. En el nombre de Jesús podemos acercarnos a él con confianza, pero no debemos hacerlo con la osadía de la presunción, como si el Señor estuviese al mismo nivel que nosotros” (Patriarcas y profetas, pp. 256, 257; véase también pp. 374, 375). Elena de White dejó recomendaciones concretas. Entre ellas, la del cuidado por el arreglo y la higiene personal. Exhorta a los creyentes a no ser descuidados en la manera de vestir, ni llevar al culto de adoración la misma ropa que se usa durante la semana (Mensajes selectos, t. 2, p. 540). Recomienda enfáticamente evitar toda conversación durante el sermón (Mensajes para los jóvenes, p. 264), así como las risas y los cuchicheos (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 194). Al término del culto, aconseja salir sin desorden ni conversación, y sin detenerse en los pasillos, porque la iglesia “es el lugar donde Dios se encuentra con su pueblo y lo bendice” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 196).




El sentido de la reverencia - 2


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Marzo de 2005

El sentido de la reverencia - 2

¿Qué enseña Elena de White acerca de la reverencia?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

5. Reverencia hacia el culto y los ritos de la iglesia. Los consejos inspirados señalan que aun las reuniones dedicadas al canto “pueden ser dirigidas con reverencia acompañada de alegría, para que ejerzan buena influencia. Las bromas, la conversación ociosa y los chismes roban el beneficio a esos momentos” (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 461). Los ángeles de Dios observan y toman nota cuando los jóvenes “tienen tan poca reverencia por la casa y el culto de Dios, que sostienen continua comunicación unos con otros durante el sermón” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 196). El bautismo y los demás ritos de la iglesia deben ejercer una influencia solemne, sagrada y elevadora. “Es necesario enseñar a nuestras iglesias a tener mayor respeto y reverencia por el sagrado servicio de Dios” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 395). Los pastores deben hablar con reverencia, no con gritos, sino con dulzura, fuerza y solemnidad (La voz: su educación y uso correcto, p. 202). “Todo el servicio debe ser dirigido con solemnidad y reverencia, como si fuese en la visible presencia del Maestro de las asambleas” (Ibíd., pp. 462, 463).

6. Reverencia para con los representantes de Dios. “Se debería mostrar reverencia hacia los representantes de Dios: pastores, maestros y padres llamados a hablar y actuar en su lugar. Dios es honrado por el respeto mostrado hacia ellos” (La educación, p. 239).

Motivos para la reverencia

Elena de White ofrece algunas razones por las que Dios es digno de adoración y reverencia. Afirma que la observancia del cuarto mandamiento “es la señal de su poder creador, y el testimonio de su derecho a recibir la reverencia y el homenaje de los hombres” (Cada día con Dios, p. 69). El sábado recuerda al Creador y conmemora su obra. “Estaba destinado a recordar siempre a los hombres que el Dios viviente es fuente de toda existencia, y objeto de reverencia y adoración” (El conflicto de los siglos, p. 58. Véase también p. 489). Otros atributos divinos son motivo para nuestra reverencia. “La verdadera reverencia hacia Dios es inspirada por un sentimiento de su grandeza infinita y de su presencia” (Obreros evangélicos, pp. 187, 188. Véase también La educación, p. 237).

Educar para la reverencia

La Señora White habla con insistencia y fuerza sobre la necesidad de enseñar la reverencia en el hogar. En esa primera escuela del niño, deben enseñarse “lecciones de respeto, obediencia, reverencia y dominio propio” (Conducción del niño, p. 17). Los padres han de asumir en esto un rol docente. “A todo niño se le debe enseñar a manifestar verdadera reverencia hacia Dios” (Profetas y reyes, p. 178). Los padres han de mostrar a los niños que “la verdadera reverencia se revela por la obediencia” (Consejos para los maestros, p. 86). Los niños educados para la reverencia y la gratitud traerán alegría a la familia, respeto y reverencia a la escuela y a la iglesia (Conducción del niño, pp. 136,137). La señora White se sentía alarmada por la conducta descuidada que muchos niños y jóvenes mostraban en la casa de Dios al leer, murmurar o reír durante el sermón, distrayendo a otros y ejerciendo una influencia negativa. Invita a tales jóvenes a no sentirse orgullosos por su indiferencia y descuido, sino a corregirse y mostrar dominio propio. “Practicad la reverencia hasta que se convierta en una parte de vosotros mismos” (Conducción del niño, pp. 518, 519). Cuando los padres conducen correctamente a su familia, “llevarán a la iglesia una influencia de orden y reverencia. Representarán los atributos de la misericordia y la justicia como si estuvieran mano a mano. Revelarán a sus hijos el carácter de Cristo. La ley de la bondad y del amor en sus labios no debilitará sus órdenes ni les quitará autoridad, y sus requerimientos no serán desobedecidos (Conducción del niño, p. 520). Se invita a elevar la norma delante de los hijos y a enseñarles “a tener la más alta reverencia por la casa de Dios” (Dios nos cuida, p. 60). La necesidad es generalizada, y el tema es imperativo. “Casi todos necesitan que se les enseñe a conducirse en la casa de Dios. Los padres no deben sólo enseñar, sino también ordenar a sus hijos que entren en el santuario con seriedad y reverencia” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 199). También a los nuevos creyentes se debe instruir en cuanto a la adoración y la reverencia verdaderas (Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 202, 203).

Por la eternidad

Al llegar finalmente al Reino eterno de Dios, los creyentes seguirán creciendo en su adoración gozosa y reverente. “Y, a medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más sepan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter (El conflicto de los siglos, pp. 736, 737).




Elena y Jaime, un matrimonio en dificultades


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Abril de 2005

Elena y Jaime White, un matrimonio en dificultades

¿Es verdad que los esposos White tuvieron dificultades y que estuvieron a punto de divorciarse?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena Gould Harmon conoció a Jaime Springer White durante los viajes que realizó por el Estado de Maine y otros Estados vecinos en 1845, para compartir las primeras revelaciones de Dios. Jaime era, en ese entonces, un joven y ferviente predicador adventista. Elena y Jaime se casaron en Portland, Maine, el 30 de agosto de 1846 y tuvieron cuatro hijos: Henry Nichols (1847-1863), James Edson (1849-1928), William Clarence (1854-1937) y John Herbert (1860).

Estos afectuosos y esforzados pioneros formaron un buen matrimonio que duró 35 años. Sin embargo, el Patrimonio White posee cartas que dan evidencias de algunas situaciones de tensión entre los esposos White. Se trata de las cartas 64 a 67 del año 1876. Hace pocos años, ese material fue publicado, con la debida presentación de su contexto histórico, en el libro Hijas de Dios: Mensajes especiales para la mujer (Nampa, Idaho: Publicaciones Interamericanas, 1999), pp. 280-296. El material aparece como Apéndice E, titulado “La relación entre Elena G. de White y su esposo”.

Las cartas en cuestión se escribieron en un tiempo cuando la enfermedad alteró las emociones del pastor White. Algunos años antes de su muerte, Jaime sufrió repetidos derrames que cambiaron su personalidad. Sin poder hacer uso de un razonamiento claro, se sentía atacado y actuaba con dureza con su hijo Edson. Elena le pidió a su hijo tratar con ternura a “tu pobre padre, que está desgastado, sobrecargado y atormentado” (Manuscript Releases, t. 10, p. 29, 1871).

En el año 1973, el Patrimonio White adquirió una colección de cartas dirigidas a Lucinda Hall, una de las más queridas amigas de Elena de White. Una pariente de Lucinda las había conservado durante muchos años. Entre las 2.000 cartas escritas entre 1860 y 1899 por dirigentes de la iglesia, había un conjunto de 48 cartas de Elena de White de las que no se tenía noticia. Algunas de ellas, escritas entre el 10 y el 17 de mayo de 1876, reflejaban algunas dificultades en la familia White. Eran cartas confidenciales de una amiga a otra. Un día, después de haber escrito su tercera carta, Elena lamentó haber compartido esos problemas con su amiga, y le pide que queme las cartas. Evidentemente, Lucinda no lo hizo, y la correspondencia llegó al conocimiento público. En sus cartas, Elena decía no haber perdido el amor por su esposo, pero había cosas que no podía explicar. Veía cambios en la personalidad de Jaime. Por efecto de los derrames, a veces era suspicaz, duro y exigente. En el mismo día de haber escrito la tercera carta a su amiga, también escribió a Jaime: “Me entristece haber dicho o escrito cosas que te afligieron. Perdóname, y en adelante seré mucho más cuidadosa de no comenzar temas que puedan molestarte e irritarte” (Manuscript Releases, t. 20, p. 23, 1876). Lamentablemente, el pastor White no pudo recuperarse plenamente; tenía días buenos y otros de depresión.

En la primera carta, confesaba Elena: “Temo los cambios de genio de Jaime; sus fuertes emociones, sus censuras y la forma en que me juzga” (Carta 64, 10 de mayo de 1876). En una carta a su esposo, decía Elena: “No reclamo para mí la infalibilidad, ni siquiera la perfección de un carácter cristiano. No estoy libre de errores y defectos en mi vida” (Manuscript Releases, t. 20, p. 23, 1876).

Durante el tiempo en que fueron escritas estas cartas, los esposo White realizaron su trabajo separados, y Elena, por el momento, no creyó conveniente viajar y unirse a su esposo en el este. Sin embargo, pocos días después, Elena de White cambió de planes, y viajó para acompañar a su esposo. En armonía, realizaron congresos, viajaron a Battle Creek y continuaron trabajando juntos en California. Tiempo después, Elena escribió que su esposo se mostraba “paciente, tierno y bondadoso” (Manuscript Releases, t. 10, pp. 36, 37, 1877). Los momentos de bonanza retornaron al hogar de los White. Escribió, Elena, a su hijo Edson: “Papá está bien; se encuentra alegre y feliz. Es muy amable y tierno conmigo, y piensa en mi comodidad. Está muy activo” (Carta 3, 1879). Una semana más tarde, expresaba: “No sé si alguna vez hemos disfrutado de la sociedad mutua como lo hacemos ahora” (Carta 5, 1879). En una carta a su hijo William y a su nuera Mary, brindó la siguiente descripción: “Hemos tenido un invierno placentero y armonioso como nunca lo hemos disfrutado en nuestra vida” (Carta 18, 1879).

Finalmente, Jaime White murió el 6 de agosto de 1881. En sus cartas posteriores, Elena manifestaba cuánto lo echaba de menos. Recordó, después de la muerte de Jaime: “Aunque él ha muerto, siento que es el mejor hombre que jamás haya vivido en esta tierra” (Documento del Centro White, File 733-c). Las dificultades y limitaciones de los hombres de Dios no deben sorprendernos. Por el contrario, su lucha por sobreponerse a sus imperfecciones es un estímulo para todos aquéllos que enfrentan desafíos similares.




Los niños y los discapacitados mentales


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Mayo de 2005

Los niños y los discapacitados mentales

¿Escribió algo Elena de White acerca de la salvación de aquéllos que mueren a corta edad o de los discapacitados mentales?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Son muy pocas las declaraciones de Elena de White acerca de la suerte de personas que mueren en su niñez o que sufren alguna discapacidad mental.

El Manuscrito 26 de 1885 contiene ideas esclarecedoras acerca de la salvación de los niños. Algunos de los conceptos principales son los siguientes:

“Tuve algunas conversaciones con el pastor (J. G.) Matteson con respecto a si los niños de los padres incrédulos se salvarían. Relaté que una hermana me había hecho esta pregunta con gran preocupación, y me había declarado que algunos le habían dicho que los hijitos de los incrédulos se perderían.

“Debemos considerar ésta como una de las preguntas acerca de las cuales no estamos en libertad de tomar una posición o expresar una opinión, por la simple razón de que Dios no nos ha hablado definidamente acerca de este asunto en su Palabra. Si él hubiera pensado que es esencial que lo supiéramos, nos hubiera hablado con claridad del asunto.

“Las cosas que él ha revelado son para nosotros y para nuestros hijos. Hay cosas que no entendemos ahora. Ignoramos muchas cosas que son claramente reveladas. Cuando se agoten estos asuntos que se relacionan estrechamente con nuestro bienestar eterno, habrá suficiente tiempo para considerar puntos acerca de los cuales hay personas que han expresado una innecesaria perplejidad.

“Sé que algunos ponían en duda aun si los hijitos de los padres creyentes se salvarían, porque ellos [los hijos] no han tenido ninguna prueba del carácter, ya que todos deben pasar por esa prueba para que se evalúe su carácter sobre la base de las pruebas. Se hace la pregunta: ‘¿Cómo pueden los niñitos pasar por esa prueba para ser examinados?’ Contesto que la fe de los padres creyentes cubre a los niños, como cuando Dios envió sus juicios sobre los primogénitos de Egipto [...]

“Algunos padres permiten que Satanás controle a sus hijos, y éstos no son reprendidos, sino que se les permite tener un temperamento malvado, ser soberbios, egoístas y desobedientes. Si ellos murieran, estos niños no serían llevados al cielo. La conducta de los padres determina el bienestar futuro de sus hijos. Si les dejan ser desobedientes y rebeldes, le están permitiendo a Satanás hacerse cargo de ellos, y actuar por su intermedio como le agrade a su majestad satánica, y estos niños, nunca educados para obedecer y para desarrollar en ellos los rasgos amables de carácter, no serán llevados al cielo, porque se revelarían en ellos el mismo carácter y la misma disposición aquí evidenciada.

“Le dije al Hno. Matteson: ‘No podemos decir si todos los hijos de padres incrédulos serán salvados, porque Dios no nos ha dado a conocer su propósito con respecto a este asunto, y haríamos mejor en dejar este asunto donde Dios lo ha dejado, para meditar en los temas que nos fueron aclarados en su Palabra’.

“Éste es un tema sumamente delicado. Muchos padres incrédulos manejan a sus hijos con mayor sabiduría que muchos de los que pretenden ser hijos de Dios” (Mensajes selectos, t. 3, pp. 358-361).

En la carta 196 de 1899, la Sra. White trata de consolar a una señora que había perdido un hijo. Comparte su propia experiencia de haber sepultado a dos de sus hijos y a su esposo. Responde a su pregunta acerca de la salvación de su hijito con las palabras de Lucas 18:16 y la profecía de Jeremías 31:15 al 17 (Mensajes selectos, t. 2, p. 296). En The Youth´s Instructor [El instructor de la juventud] registró estas hermosas palabras: “Cuando los niñitos salen inmortalizados de sus lechos polvorientos, inmediatamente vuelan hacia los brazos de sus madres. Se reúnen para nunca más separarse. Pero muchos niñitos no tienen madres allí. [...] Los ángeles reciben a los niños sin madres y los conducen hacia el árbol de la vida. Jesús coloca el dorado anillo de luz, la corona, sobre sus cabecitas” (Conducción del niño, p. 297).

Con respecto a los enfermos mentales, no hay mucha instrucción en los escritos de Elena de White. En la mayoría de los casos, la autora se refiere a las causas de ciertos disturbios mentales, pero no especula respecto de su salvación o su inserción en la vida de la iglesia. En 1893, escribió a una tal señora Brown acerca de la condición de “A” y “B”, que padecían cierta alteración mental. Le refiere algunas palabras de consuelo y esperanza: “A y B siempre serán niños, pero serán restaurados por el poder del gran Restaurador, cuando lo mortal sea vestido de inmortalidad. Todas las marcas tristes serán borradas. [...]

“Con respecto al caso de A, usted lo ve como es ahora, y deplora su simplicidad. No tiene conciencia de pecado. La gracia de Dios quitará toda esta imbecilidad hereditaria, transmitida, y él tendrá una herencia entre los santos en luz. Dios le ha dado a usted uso de razón. A es un niño en cuanto a la capacidad de razonamiento se refiere, tiene la sumisión y la obediencia de un niño” (Letter 1, 1893, Manuscript Releases, t. 8, pp. 209, 210, traducido parcialmente en Eventos de los últimos días, pp. 297, 298).




Supuestas citas de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Julio de 2005

Supuestas citas de Elena de White

He oído de una cita atribuida a Elena de White acerca de la intercesión final de Jesús por los hijos descarriados. ¿Qué es lo que realmente se escribió acerca de este tema?

Responde el Pr. Roberto O. Gullón

De tanto en tanto, circulan en nuestro medio supuestas citas del espíritu de profecía sobre los más variados asuntos. Eso mismo sucede también con algunas aparentes citas bíblicas. A veces, los que retransmiten esas citas mencionan incluso la referencia. El problema es que cuando uno va a la referencia indicada, encuentra que la cita no existe.

Desde hace un tiempo, circula una cita atribuida al espíritu de profecía, que suena muy hermosa, que dice: “La última obra de mediación de Cristo, antes de quitarse sus vestiduras sacerdotales, será la de presentar las oraciones de los padres en favor de sus hijos. Vi que envió un poderoso ángel, y millones de hijos, recordando lo que aprendieron en su niñez, retornaron al redil antes del cierre de la gracia”.

Al analizar esa supuesta cita descubrimos que, si fuera cierta, supondría cierta discriminación por parte de Dios, porque sólo serían “beneficiados” los hijos que estuvieran vivos en el momento de la “última obra de mediación de Cristo” (a menos, claro está, que los muertos tengan una segunda oportunidad, cosa que nosotros negamos). La pregunta que un padre o una madre legítimamente podría hacer, es: “Señor ¿por qué ellos sí, y mis hijos descarriados que murieron antes de esa última obra de mediación de Cristo, no?”

Además, ¿cómo saber o determinar cuándo se produce la “última obra de mediación de Cristo”? ¿Por qué Jesús va a presentar las oraciones de los padres en favor de los hijos recién en la “última obra de mediación”, y no las presenta antes? Y, si también las presenta antes, si las presenta constantemente, como en efecto sucede, ¿no es esa presentación tan buena, poderosa y eficaz como la última?

A juzgar por los maravillosos comentarios y el éxtasis de las personas que me mencionaron dicha cita, pareciera que transmite subliminalmente un elemento un tanto mágico. En efecto, a las madres que la leen les parece que, gracias al “poderoso ángel”, sus hijos se salvarán casi automáticamente, independientemente de la reacción de ellos.

Pero, debemos recordar que nuestra teología incluye el hecho de que Dios no puede salvarnos sin “nuestra complicidad”, sin nuestra aceptación del sacrificio expiatorio. “El Espíritu y la Esposa dice: Ven [...] y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente” (Apoc. 22:17). “Venid a mí [...] llevad mi yugo, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:28).

Algunos piensan que, a pesar de que esa cita no fue escrita por Elena White, su contenido puede coincidir con lo presentado por ella en otros escritos, porque tiene un mensaje alentador para quienes tienen hijos descarriados. Pero, como hemos visto, su contenido no coincide con los escritos del espíritu de profecía.

Todo el pensamiento bíblico, con el que coincide Elena de White, es que el Espíritu puede volver a tocar a los que se apartaron de la iglesia, puede volver a llamarlos si alguien ora por ellos, y si (siempre “si”) el que se apartó responde afirmativamente al llamado del Espíritu.

Por supuesto, podemos ahora echar mano de la oración intercesora. Mientras esos hijos apartados estén todavía vivos, los padres, los familiares o cualquier amigo pueden orar intercediendo para que el Espíritu vuelva a tocar al descarriado. Y Dios, por amor al que oró intercesoriamente, vuelve a tocar el corazón del que se apartó.

Lo que sí dice la Sra. White es que, cuando resuene el Fuerte Pregón, muchos apóstatas regresarán. Eso menciona en El evangelismo, página 502: “Cuando realmente se desate la tormenta de la persecución [...] las verdaderas ovejas oirán la voz del verdadero pastor [...] y muchos que se han descarriado del redil volverán de nuevo a seguir al gran Pastor”.

Habla también del gozo que tendrán los padres en aquel día, al ver a sus hijos salvados: “Con gozo inenarrable, los padres ven la corona, el manto, el arpa que son dados a sus hijos. Han terminado los días de espera y de temor. La semilla sembrada con lágrimas y oraciones pudo haber parecido ser sembrada en vano, pero la cosecha es recogida al fin con gozo. Sus hijos han sido redimidos” (Conducción del niño, p. 539).

¿Cuál es la obra de los padres? “Cuando los padres manifiesten tal interés por sus hijos como Dios desea que tengan, escuchará sus oraciones y trabajará con sus esfuerzos; pero Dios no se propone hacer la obra que ha encomendado a los padres” (Conducción del niño, p. 158).

Las oraciones y las lágrimas valen la pena: “Cuesta algo el llevar a los hijos por los caminos de Dios. Cuesta las lágrimas de una madre y las oraciones de un padre. Requiere incansables esfuerzos de enseñanza paciente, un poco aquí y otro poco allá. Pero esta obra recompensa” (Conducción del niño, pp. 452, 453).




Confianza en el espíritu de profecía


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Agosto de 2005

Confianza en el espíritu de profecía

¿Confía la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el don de profecía?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Desde la organización de la Asociación General (AG) en 1863, la IASD ha expresado muchas veces su confianza en lo que suele denominarse “el espíritu de profecía”. El Congreso de la AG de 1870, celebrado en Battle Creek, acordó un enérgico apoyo a la obra de Elena de White. Se resolvió, entre otras cosas: “Que reconocemos la sabiduría de Dios en los ‘Testimonios para la iglesia’, y que es peligroso y destructivo hacer caso omiso o descuidar sus instrucciones; y confesamos nuestra debilidad e incapacidad para llevar adelante sin su ayuda esta obra sagrada [de modo que goce de] la aceptación divina” (Review and Herald, 22 de marzo de 1870). Otro congreso de la AG, celebrado en 1873, votó: “Que está aumentando nuestra confianza en el don del espíritu de profecía que Dios ha colocado tan misericordiosamente en el mensaje del tercer ángel [...]” (Review and Herald, 25 de noviembre de 1873). Una nueva sesión de la AG resolvió, en 1882: “Expresamos nuestra confianza cabal en los Testimonios que han sido dados tan generosamente a este pueblo, que han guiado nuestros caminos y corregido nuestros errores, desde el surgimiento del mensaje del tercer ángel hasta el momento presente [...]” (Review and Herald, 26 de diciembre de 1882).

Más recientemente, el Congreso de la AG realizado en Utrecht, Holanda, aprobó y votó, el 30 de junio de 1995, una significativa declaración al respecto. Se transcribe a continuación el texto del documento que expresa el consenso de los delegados.

“Nosotros, los delegados reunidos en Utrecht para celebrar el 56º Congreso de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, alabamos y agradecemos a Dios por el gracioso don [esto es, don proveniente de la gracia] del espíritu de profecía.

“En Apocalipsis 12, Juan el Revelador identifica a la iglesia en los últimos días como ‘el remanente’, ‘el resto’ [...] ‘los que guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo’ (vers. 17). Creemos que, en este breve cuadro profético, el Revelador está describiendo a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que no sólo guarda ‘los mandamientos de Dios’, sino también tiene ‘el testimonio de Jesucristo’, que es ‘el espíritu de la profecía’ (Apoc. 19:10).

“En la vida y el ministerio de Elena de White (1827-1915) vemos cumplida la promesa de Dios de proveer y otorgar a la iglesia remanente el ‘espíritu de profecía’. Aunque Elena de White nunca reclamó para sí el título de ‘profeta’, creemos que hizo la obra de un profeta, y más que un profeta. Ella dijo: ‘Mi misión abarca la obra de un profeta, pero no termina allí’ (Mensajes selectos, t. 1, p. 40). ‘Si otros me llaman así [profetisa], no lo discuto’ (Ibíd., p. 39); ‘Mi obra incluye mucho más de lo que significa ese nombre. Me considero a mí misma como una mensajera, a quien el Señor le ha confiado mensajes para su pueblo’ (Ibíd., p. 40).

“La misión principal de Elena de White fue dirigir la atención hacia las Sagradas Escrituras. Ella escribió: ‘Poco caso se hace a la Biblia, y el Señor ha dado una luz menor para guiar a los hombres y las mujeres a la luz mayor’ (El colportor evangélico, p. 174). Ella creía que, aunque sus escritos eran una ‘luz menor’, eran luz; y que la fuente de esa luz era Dios.

“Como adventistas, creemos que ‘en su Palabra Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter, nos revelan doctrinas y son la piedra de toque de la experiencia religiosa’ (El conflicto de los siglos, p. 9). Aunque consideramos que el canon bíblico está cerrado, creemos también, como creyeron los contemporáneos de Elena de White, que sus escritos tienen autoridad divina, tanto en lo que se refiere a la vida cristiana como a la doctrina. Por lo tanto,

“Recomendamos que (1) busquemos, como iglesia, el poder del Espíritu Santo para aplicar más plenamente a nuestras vidas el consejo inspirado contenido en los escritos de Elena de White, y (2) que incrementemos los esfuerzos por publicar y hacer circular estos escritos alrededor del mundo”.

………………………………………

Por otra parte durante las reuniones del 60º Congreso de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, que se llevó a cabo en julio de 2015 en la ciudad de San Antonio, en los Estados Unidos, los delegados votaron una declaración en la que reafirman la confianza de la denominación en el ministerio profético de Elena de White. La declaración expresa:

Aprobar la Declaración de Confianza en los Escritos de

Elena de White, que dice lo siguiente:

Como delegados ante el Congreso Mundial de la Asociación General 2015 en San Antonio, Texas, expresamos nuestra profunda gratitud a Dios por la presencia continua de varios dones espirituales en su pueblo (1 Cor. 12:4-11; Efe. 4:11-14), y particularmente por la orientación que hemos recibido por medio de la vida y del ministerio de Elena de White (1827-1915).

En el centenario de su fallecimiento, nos alegramos porque sus escritos han sido puestos a disposición en todo el mundo en muchos idiomas y en diversos formatos impresos y electrónicos.

Reafirmamos nuestra convicción de que sus escritos son inspirados por Dios, verdaderamente centrados en Cristo, y basados en la Biblia. En lugar de reemplazar a la Biblia, elevan el carácter normativo de la Escritura y corrigen interpretaciones inexactas de ella derivadas de la tradición, la razón humana, la experiencia personal y la cultura moderna.

Nos comprometemos a estudiar los escritos de Elena de White sinceramente y con corazones dispuestos a seguir los consejos y las instrucciones que encontremos allí. Ya sea individualmente, en la familia, en grupos pequeños, en el aula o en la iglesia, el estudio combinado de la Biblia y los escritos de Elena de White provee una experiencia transformadora y que aumenta la fe.

Animamos el desarrollo continuo de estrategias mundiales y locales para fomentar la circulación de sus escritos dentro y fuera de la iglesia. El estudio de estos escritos es un medio poderoso para fortalecer y preparar al pueblo de Dios para la aparición gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.




El último testamento de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Septiembre de 2005

El último testamento de Elena de White

¿Qué contiene el testamento de Elena de White? ¿Tiene alguna importancia para la iglesia de hoy?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena de White firmó su testamento definitivo el 9 de febrero de 1912, a los 84 años de edad, mientras residía en el Sanatorio de St. Helena, Condado de Napa, en California, Estados Unidos. Su mente estaba sana y su memoria intacta, para expresar con libertad su última voluntad.

Pidió, en primer lugar, que su cuerpo fuera inhumado con los servicios propios de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, sin ceremonia indebida u ostentación. Dispuso luego que, tan pronto como fuera posible, se pagaran los gastos de su última enfermedad y del funeral. Legó a su hijo James Edson White, que en ese tiempo residía en Michigan, la suma de tres mil dólares. A su hijo William C. White, residente en el Sanatorio de St. Helena, California, dio, entre otras cosas, todos sus derechos de autor sobre una serie de libros y su biblioteca personal. Designó, entonces, como fideicomisarios a William C. White, Clarence C. Crisler, Charles H. Jones, Arthur G. Daniells y Frank M. Wilcox, a los que donó sus bienes raíces, animales y herramientas de la granja, pagarés, sus derechos de autor sobre cierta cantidad de publicaciones, su archivo de manuscritos, el mobiliario y la biblioteca de su oficina.

Los fideicomisarios debían utilizar parte de los ingresos para pagar a los acreedores, hasta que toda deuda se hubiera cancelado totalmente. El saldo de los ingresos netos debía usarse para el mejoramiento de los libros y los manuscritos a ellos confiados, para conseguir e imprimir nuevas traducciones, para imprimir compilaciones basadas en sus manuscritos, para la obra misionera de la iglesia, para apoyar a las escuelas misioneras y para pagar ciertas sumas a varios familiares, amigos y ayudantes. Dejó los muebles de su casa, platos, alfombras, cuadros, fotografías y ropa a sus hijos James Edson White y William C. White.

Elena de White hizo provisión para que, cuando se produjera una vacante entre los fideicomisarios, por cualquier razón, la mayoría de los fideicomisarios sobrevivientes o restantes cubrieran dicha vacante nombrando a otra persona idónea; y si no se ponían de acuerdo, el nombramiento sería realizado por el Comité Ejecutivo de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. Los nuevos fideicomisarios tendrían las mismas facultades que los fideicomisarios originales.

El testamento de Elena de White es más que una curiosidad histórica. Refleja, más bien, las inquietudes que habían llenado su mente en sus últimos años. Varias veces, durante ese tiempo dorado, había confiado al pastor Arthur G. Daniells (1858-1935), entonces presidente de la Asociación General, su preocupación acerca del futuro de sus escritos. Deseaba que sus libros publicados continuaran circulando y que se hiciera un uso correcto de sus manuscritos no publicados. El pastor Daniells no logró calmar su ansiedad al asegurarle que en su momento se tomarían las medidas necesarias. Temía que los dirigentes, ocupados en la administración de la iglesia, no prestarían atención a la tarea de difundir sus escritos, y que la mayoría no se daría cuenta de la necesidad de publicar los manuscritos inéditos. El futuro uso acertado de sus escritos fue una carga que estuvo durante años en el corazón de la Sra. White. Finalmente, tomó la decisión y nombró personalmente a los fideicomisarios, para que cumplieran con las responsabilidades asignadas.

Con la colaboración de las casas editoras adventistas, los dirigentes de la denominación, y los pastores y los líderes laicos en general, esta obra, iniciada a la muerte de Elena de White en 1915, ha continuado extendiéndose con éxito. El pueblo adventista, en general, sigue teniendo interés en conocer la tarea que la Sra. White encomendó a los fideicomisarios.

Más allá de cualquier otra consideración, el testamento de Elena de White da sustento a la obra del Patrimonio White en favor de la difusión mundial de la obra publicada de la autora y de los manuscritos que, en forma de artículos y compilaciones, siguen saliendo a luz para bendición de la iglesia.




El Espíritu Santo: Una persona divina


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Noviembre de 2005

El Espíritu Santo: una Persona divina

¿Qué revelaciones recibió Elena de White acerca de la personalidad

y la divinidad del Espíritu Santo?

Responde el Dr. Daniel Plenc

Elena de White evita el término “Trinidad”, pero utiliza expresiones que aluden a las tres Personas de la Deidad, como “el trío celestial”, “los tres grandes dignatarios del cielo” o “los tres poderes más elevados del cielo”. Parece evidente que creía en la existencia de tres personas divinas, incluyendo al Espíritu Santo.

De cualquier manera, la Sra. White nos invita a ser cuidadosos en nuestra expresión respecto de la naturaleza del Espíritu: “No es esencial para nosotros ser capaces de definir con precisión qué es el Espíritu Santo” (Los hechos de los apóstoles, p. 42). “La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se las ha revelado” (Ibíd., p. 43).

La autora prefiere detenerse en la obra del Espíritu. “El Espíritu Santo se da como agente regenerador, para hacer efectiva la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor. El Espíritu Santo está tratando constantemente de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del Calvario, de exponer al mundo el amor de Dios y abrir al alma arrepentida las cosas preciosas de las Escrituras”.

“Después de convencer de pecado y de presentar ante la mente la norma de justicia, el Espíritu Santo quita los afectos de las cosas de esta tierra, y llena el alma con un deseo de santidad” (Ibíd.).

Pero el Espíritu Santo es más que una fuerza sobrenatural, o una energía celestial: es una Persona divina, al igual que el Padre y el Hijo. “El Consolador que Cristo prometió enviar después de ascender al cielo es el Espíritu en toda la plenitud de la Divinidad, poniendo de manifiesto el poder de la gracia divina a todos los que reciben a Cristo y creen en él como un Salvador personal. Hay tres Personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes Poderes –el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo– son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos Poderes colaborarán con los súbditos obedientes del Cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo [Special Testimonies, Serie B, Nº 7, pp. 62, 63. Año 1905]” (El evangelismo, p. 446).

“Los eternos dignatarios celestiales –Dios, Cristo y el Espíritu Santo– armándolos [a los discípulos] con algo más que una mera energía mortal [...] avanzaron con ellos para llevar a cabo la obra y convencer de pecado al mundo [Manuscrito 145, 1901]” (Ibíd., p. 447).

La persona divina del Espíritu Santo no debe confundirse con la persona del Padre o la persona del Hijo. En un discurso dado a los alumnos del Colegio de Avondale, Australia, Elena de White amonestó: “Necesitamos comprender que el Espíritu Santo, que es una persona así como Dios es persona, anda en estos terrenos [Manuscrito 66, 1899]” (Ibíd., p. 447).

La autora habría de insistir en esta idea, llamando al Espíritu Santo “la tercera persona de la Divinidad”. “El Espíritu Santo es una persona, porque testifica en nuestros espíritus que somos hijos de Dios [...]. El Espíritu Santo tiene una personalidad; de lo contrario, no podría dar testimonio a nuestros espíritus y con nuestros espíritus de que somos hijos de Dios. Debe ser una persona divina, además, porque, en caso contrario, no podría escudriñar los secretos que están ocultos en la mente de Dios [Manuscrito 20, 1906]” (Ibíd., pp. 447, 448). “El príncipe del poder del mal puede ser mantenido en jaque únicamente por el poder de Dios en la tercera persona de la Divinidad, el Espíritu Santo [Special Testimonies, Serie A, Nº 10, p. 37. Año 1897]" (Ibíd., p. 448). “Debemos cooperar con los tres poderes más elevados del cielo: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos poderes trabajarán mediante nosotros convirtiéndonos en obreros juntamente con Dios [Special Testimonies, Serie B, Nº 7, p. 51. Año 1905]” (Ibíd., p. 448). “Cuando os entregasteis a Cristo, hicisteis una promesa en la presencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: los tres grandes Dignatarios personales del cielo” (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 401). “El pecado podía ser resistido y vencido únicamente por la poderosa intervención de la tercera persona de la Divinidad, que iba a venir no con energía modificada, sino en la plenitud del poder divino” (El Deseado de todas las gentes, p. 625).




La historia de "El conflicto de los siglos"


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Diciembre de 2005

La historia del libro El conflicto de los siglos

¿Cómo se escribió El conflicto de los siglos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La historia de El conflicto de los siglos abarca entre cinco y seis décadas del ministerio de Elena de White, y es una crónica llena de interés para el pueblo de Dios de estos tiempos.

La señora de White recibió la “visión del Gran Conflicto” durante una reunión realizada el 14 de marzo de 1858 en Lovett’s Grove, Ohio, EE.UU. La visión, de dos horas, incluyó importantes revelaciones como: la rebelión de Lucifer en el cielo, la caída del hombre y el plan de salvación, el ministerio y el sacrificio de Cristo, la iglesia apostólica y la obra de los apóstoles, la gran apostasía, la Reforma del siglo XVI, el movimiento adventista, los mensajes de los tres ángeles, la restauración de la verdad, el Segundo Advenimiento, el milenio y la erradicación final del pecado. Acerca de esa experiencia, escribió: “En esta visión que tuve en Lovett’s Grove, la mayor parte del tema del Gran Conflicto que había visto diez años antes me fue repetida, y se me mostró que debía escribirla. Que debía contender con los poderes de las tinieblas, porque Satanás haría vigorosos esfuerzos para estorbarme; pero que los ángeles de Dios no me abandonarían en el conflicto y que debía poner mi confianza en Dios” (Spiritual Gifts, t. 2, p. 270). La oposición diabólica a su propósito de escribir sobre este tema se manifestó muy pronto. En su viaje de regreso a Michigan, los White se detuvieron en casa del Hno. Palmer. Mientras Elena conversaba con la señora Palmer, sintió que la lengua se le paralizaba. Una extraña sensación de frío pasó de su corazón a su cabeza y se extendió a su costado derecho. Por un tiempo estuvo insensible e inconsciente, hasta que fue despertada por la ferviente oración de los presentes. Al tratar de caminar, se encontró con que tenía la pierna y el brazo izquierdos completamente paralizados. Por un corto tiempo pensó que había llegado su fin (ver: Spiritual Gifts, t. 2, p. 271).

En esa lamentable condición comenzó a escribir la visión, y unos seis meses después el librito de 219 páginas estaba listo para ser compartido con el público bajo el título de Dones espirituales [Spirituals Gifts], tomo 1, “La gran controversia entre Cristo y sus ángeles y Satanás y sus ángeles” (en la actualidad, este volumen forma parte del libro Primeros escritos).

En visiones sucesivas, la historia de la Gran Controversia fue presentada en mayores detalles, y entre 1870 Y 1880 la Sra. White preparó los cuatro tomos de Spirit of Prophecy [Espíritu de profecía], que más tarde fueron ampliados en la serie de El gran Conflicto: Patriarcas y profetas (1890), Profetas y reyes (1915), El Deseado de todas las gentes (1898), Los hechos de los apóstoles (1911) y El conflicto de los siglos (1888), con un total de más de tres mil quinientas páginas.

El tomo 4 de Spirit of Prophecy, que sería luego El conflicto de los siglos, salió de la prensa en 1884. Tuvo mucha aceptación, primero entre los adventistas y luego entre el público en general, de modo que durante los cuatro primeros años se imprimieron y vendieron diez ediciones, con un total de cincuenta mil ejemplares. Este volumen fue el primer libro de Elena de White que los colportores distribuyeron. Ante esta nueva perspectiva, la obra fue corregida y ampliada en la edición de 1888 de El conflicto de los siglos. Ya no estaría restringida a lectores adventistas de Norteamérica sino a un público más diverso y amplio. Se aumentaron algunas secciones y se eliminaron otros materiales que despertarían oposición innecesaria. Elena preparó también una introducción a esta edición, explicando el propósito del libro y el uso que ella hizo de otros autores, principalmente historiadores de la Reforma.

Veinte años después, la autora decidió hacer una última edición, que estuvo lista en 1911. Se revisaron referencias históricas y se agregaron materiales. El resultado fue muy satisfactorio. En una carta a F. M. Wilcox, escribió Elena de White: “Mientras escribía el manuscrito de El conflicto de los siglos, estaba a menudo consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas sobre las que estaba escribiendo me eran presentadas de nuevo en visiones de la noche, de modo que estaban frescas y vívidas en mi mente [...]. He examinado cuidadosamente estos cambios, y los he aprobado. Estoy agradecida porque se me ha conservado la vida, y que tengo claridad de mente para éste y otros trabajos literarios”. El capítulo 13 de la edición en español, titulado “El despertar en España”, fue preparado por C. C. Crisler y H. H. Hall, y se añadió al libro con aprobación de la Sra. White.




Elena G. de White y sudamérica - 1


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Enero de 2006

Elena de White y Sudamérica

En los escritos de Elena de White existen abundantes referencias a Norteamérica, Europa y Australia; ¿dijo algo sobre Sudamérica, o se relacionó de alguna manera con estas tierras?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La siguiente es solo una respuesta tentativa y provisoria, a la espera de nuevos datos, provenientes tal vez de los mismos lectores de la Revista Adventista.

Era natural que la autora, oriunda de Norteamérica, hiciera alusión a su país con sus ciudades, y a los lugares más conocidos de Europa y Australia. Esos fueron los lugares donde vivió y desarrolló su ministerio (Europa, entre 1885 y 1887, y Australia, entre 1891 y 1900).

La obra adventista en Sudamérica estaba dando sus primeros pasos en los años durante los cuales la Sra. White sirvió en Australia y a lo largo de su última residencia en California. El primer misionero laico, Jorge Riffel, regresa a Entre Ríos, Rep. Argentina, en 1890 desde los Estados Unidos; y el primer pastor, Frank H. Westphal, organiza la primera iglesia de la División Sudamericana en Crespo Campo, Entre Ríos, en 1894. Westphal describe bien a América del Sur con el mismo título de su libro de 1927: Pioneering in the Neglected Continent [Comienzos de la obra en el continente descuidado], del que se publicarán extractos a partir de este número de la Revista adventista).

El primer contacto entre el ministerio de Elena de White y la obra en Sudamérica se dio seguramente por medio de las publicaciones. En todos los países sudamericanos, con excepción del Perú, la predicación adventista se inició por medio de publicaciones. En 1891 arribaron a los países del Plata tres colportores norteamericanos, Elwin W. Snyder, Clair A. Nowlin y Albert B. Stauffer, con libros en inglés, alemán y francés, entre ellos El conflicto de los siglos, cuya lectura ganó al primer colportor surgido en el continente, Lionel Brooking. Apellidos pioneros del adventismo en las repúblicas de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y otros lugares, como Mangold, Kalbermatter, Gerber, Hugo, Ocampo y Stein, también tuvieron su primer contacto con el mensaje adventista por medio del libro El conflicto de los siglos.

El museo del Centro de Investigación White en la Argentina exhibe uno de los quinientos ejemplares del libro Lecciones prácticas del Gran Maestro en alemán, donados en 1902 por la Comisión de Asistencia a Colegios, dependiente de la Asociación General, para ayudar económicamente al Colegio Adventista del Plata, aunque no puede probarse que el envío se haya producido por iniciativa directa de su autora. Otras instituciones educativas sudamericanas habían recibido partidas similares.

Libros como El camino a Cristo, El conflicto de los siglos, Patriarcas y profetas, Vida de Jesús, etc., fueron distribuidos por los primeros colportores sudamericanos. Frederick W. Bishop y Thomas H. Davis llegaron a la República de Chile en 1894 y distribuyeron ampliamente los libros de Elena de White.

La mensajera del Señor escribió muy poco sobre Sudamérica. Lo hizo una vez para destacar la contribución de Manuel Lacunza (1731-1801) a la difusión de la esperanza del advenimiento: “En América del Sur, en medio de la barbarie y de las supercherías de los ministros de la religión, el jesuita chileno Lacunza se abrió camino hasta las Sagradas Escrituras y allí encontró la verdad de la próxima vuelta de Cristo. Impelido a dar el aviso, pero deseando no obstante librarse de la censura de Roma, publicó sus opiniones bajo el seudónimo de ‘Rabbí Ben-Ezra’, dándose por judío convertido. Lacunza vivió en el siglo XVIII, pero fue tan solo hacia 1825 cuando su libro fue traducido al inglés en Londres. Su publicación contribuyó a aumentar el interés que se estaba despertando ya en Inglaterra por la cuestión del Segundo Advenimiento” (El conflicto de los siglos, p. 412).

La siguiente declaración, publicada en 1916, es tal vez la mejor conocida sobre América del Sur y otros lugares que permanecían como desafíos: “Entre los habitantes de la tierra, hay, dispersos en todo país, quienes no han doblado la rodilla ante Baal. Como las estrellas del cielo, que solo se ven de noche, estos fieles brillarán cuando las tinieblas cubran la tierra y densa oscuridad los pueblos. En la pagana África, en las tierras católicas de Europa y de Sudamérica, en la China, en la India, en las islas del mar y en todos los rincones oscuros de la tierra, Dios tiene en reserva un firmamento de escogidos que brillarán en medio de las tinieblas para demostrar claramente a un mundo apóstata el poder transformador que tiene la obediencia a su Ley. Ahora mismo se están revelando en toda nación, entre toda lengua y pueblo; y en la hora de la más profunda apostasía, cuando se esté realizando el supremo esfuerzo de Satanás [...] estos fieles [...] resplandecerán como ‘luminares en el mundo’ (Fil. 2:15). Cuanto más oscura sea la noche, mayor será el esplendor con que brillarán” (Profetas y reyes, pp. 140, 141).




Elena G. de White y sudamércia - 2


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Febrero de 2006

Elena de White y Sudamérica - II

En los escritos de Elena de White existen abundantes referencias a Norteamérica, Europa y Australia; ¿dijo algo sobre Sudamérica, o se relacionó de alguna manera con estas tierras?

Responde EL Dr. Daniel O. Plenc

Es posible que Elena de White se haya referido a Sudamérica en alguno de sus discursos o que personas de estas tierras la hayan escuchado predicar más de una vez. En 1909, con 81 años, asistió por última vez a un congreso mundial de la iglesia. El Boletín de la Asociación General de ese año (p. 57) informa que la Sra. White encargó solemnemente a los hermanos que habían venido al encuentro desde Europa, Asia, África, Sudamérica, Australia y las islas del mar, a preparar sus corazones para las terribles escenas de conflicto y opresión que sobrevendrían sobre la tierra.

En otra ocasión, expresó su opinión sobre la obra de sostén propio en los campos extranjeros. “Debe destacarse la forma en que los misioneros en campos extranjeros están llegando rápidamente a ver la necesidad de sostenerse a sí mismos en esos campos. Desde India, China, Corea, Japón, Sudamérica y África llegan testimonios de que el misionero de éxito deberá, en el futuro, ser de sostén propio y deberá enseñar a sus conversos a ganarse la vida” (Panfleto 012, 12.3).

El interesante libro del Dr. Elbio Pereyra, Eduardo Francisco Forga: el pionero casi olvidado del continente descuidado (Florida, Bs. AS.: ACES, 2004), recientemente publicado, es otro testimonio de la relación de Elena de White con Sudamérica. Eduardo Francisco Forga (1871-1915), nacido en Perú, estaba casado con Marguerite Lacey, cuñada de William C. White, el tercer hijo de Jaime y Elena White. Con planes de regresar a su país después de haber aceptado el adventismo, fue invitado a pasar por California para visitar a la familia White. Como fruto de ese contacto, decidió cancelar su viaje a Sudamérica y dedicar su esfuerzo a la importante tarea de traducir, revisar y supervisar traducciones de las principales obras de Elena de White al castellano. Forga fue el primer traductor, debidamente preparado, de estos libros, debido a su educación y su dominio del idioma castellano, alemán, francés e inglés. Elena de White había expresado reservas respecto del viaje de los Forga al Perú, por causa del clima de intolerancia que entonces allí imperaba y del estilo agresivo del propio Forga. En diálogo con su hijo William, había expresado la Sra. White: “Yo creo que será sabio de su parte trabajar en otro lugar por un tiempo y no exponerse a los peligros que significaría su regreso al Perú” (William C. White, carta a Marguerite L. Forga, 25 de febrero de 1907). La tarea de traducción realizada entre 1907 y 1915 por Forga fue una bendición para los lectores hispanos de Sudamérica y de otras partes del mundo. Escribió Elena de White: “Creemos que fue por la providencia divina que él se ha conectado con la obra aquí” (Carta, 8 de abril de 1907). Incluso William C. White le propuso a Forga hacer traducir el libro Cristo, nuestro Salvador a la lengua quechua, si era posible conseguir un buen traductor, contando con la seguridad de que su madre estaba dispuesta a correr con los gastos de ese trabajo.

Una nueva asociación indirecta de Elena de White con el adventismo sudamericano se dio en la experiencia de la familia Cayrus de la República Oriental del Uruguay. Juan Elías Cayrus pertenecía a una familia valdense de Villar Pellice, en los Alpes Piamonteses de la Alta Italia, cuando en 1886 asistió con sus padres y su hermano mayor a una serie de reuniones religiosas dirigidas por Elena de White. Aunque sus padres pronto perdieron interés, Juan Elías, de 9 años y su hermano David, de 14, siguieron estudiando la Biblia con los misioneros adventistas, cautivados especialmente por las doctrinas acerca del sábado y del estado inconsciente de los muertos. Casado en 1898 con Constancia Davit, emigró al Uruguay y se convirtió, con el tiempo, en un fiel adventista hasta su muerte, en 1923. Sus doce hijos, sus nietos y sus numerosos descendientes han dado testimonio de aquella semilla sembrada por Elena de White en Europa y que había fructificado tan abundantemente en Sudamérica.

Es verdad, Elena de White nunca estuvo en Sudamérica; tal vez conocía poco respecto de estos lejanos lugares donde la verdad presente se había difundido escasamente. Pero sus énfasis en las misiones mundiales suscitaron misioneros que estuvieron dispuestos a sembrar la semilla del advenimiento en el cono sur de América, y sus escritos de valor permanente han dado vigor a la predicación del mensaje para este tiempo. La bendición que Dios otorgó a su iglesia remanente al darle el don de profecía ha llegado hasta nosotros.




La historia de la Biblia Grande


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Marzo de 2006

La historia de la Biblia grande

¿Es cierto que Elena de White levantó una Biblia muy pesada durante media hora?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La llegada al Centro de Investigación White de una gran Biblia, igual a la que Elena de White levantó en una de sus visiones, nos ha motivado a revisar y a compartir una vez más esta fascinante historia. En realidad, no existe un relato único, sino por lo menos dos historias diferentes.

El primer incidente ocurrió en el hogar de la familia Harmon en Portland, Maine, en 1845. Elena era en ese tiempo una jovencita de 17 años, delgada y de frágil salud. Durante la visión, se acercó a una cómoda, tomó una voluminosa Biblia familiar y la sostuvo, cerrada, sobre su mano izquierda, con su brazo extendido, durante cerca de media hora. Sin muestras de cansancio, pronunció breves exclamaciones acerca del valor de la Palabra de Dios. La “Biblia grande” se conserva en el Patrimonio White de la Asociación General. Tiene 46 cm de largo por 28 cm de ancho, 10 cm de espesor, y pesa 8 kilogramos (18,5 libras). Los nombres de Robert y Eunice Harmon, los padres de Elena, se encuentran grabados, en oro, en el lomo.1

Lo llamativo es que muy pocas personas son capaces de sostener esa Biblia aun por un minuto. El récord lo obtuvo un estudiante del Walla Walla College, llamado Robert Van Tassel, que la sostuvo durante dos minutos y medio.

La crónica de la “Biblia grande” fue contada por la familia White a J. N. Loughborough, quien la incluyó en un sermón presentado en Battle Creek durante un congreso de la Asociación General, y fue publicada luego en su libro Rise and Progress of the Seventh-day Adventists [Surgimiento y desarrollo de los adventistas del séptimo día], publicado en 1892. Loughborough habla de “una Biblia familiar muy grande”, impresa en Boston en 1822, y proporciona sus medidas y su peso. William C. White recordaba que sus padres, Jaime y Elena White, le habían contado la misma historia.

Aquella Biblia de la familia Harmon fue legada a los esposos White en 1866. Ellos inscribieron sus nombres en el registro que aparece entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento: Jaime y Elena White, y sus hijos, Henry, James Edson, William y John Herbert.2

La otra historia sucedió en una reunión celebrada en casa de un tal señor Thayer, en Randolph, Massachussets, en el invierno de 1845; y fue narrada por un testigo presencial, el Hno. Otis Nichols. En ese encuentro vespertino, Elena Harmon comenzó a orar y fue arrebatada en una visión que se extendió a lo largo de unas cuatro horas hasta el atardecer. Thayer tomó una Biblia grande y pesada de la familia, y la colocó abierta sobre el pecho de Elena. Con la Biblia abierta en la mano, Elena caminó hacia el centro de la habitación, levantó la Biblia con los ojos mirando hacia arriba, y con la otra mano comenzó a dar vuelta las páginas, colocando su dedo sobre ciertos pasajes, mientras declaraba su contenido con voz audible. Algunos presentes miraron los lugares que señalaba, y comprobaron que citaba los pasajes correctamente. Elena de White registró este episodio y parte del testimonio escrito de Otis Nichols en el segundo tomo de Spiritual Gifts, páginas 77 a 79.3

Se sabe de, por lo menos, otras dos ocasiones en que Elena de White sostuvo una Biblia mientras estaba en visión, pero las dos mencionadas son las más significativas. Por milagro divino pudo, en un caso, sostener la “Biblia grande”; y, en el otro, además de sostenerla en alto, citar textos sin mirarlos.

La “Biblia grande” permaneció en la residencia de Elmshaven, Santa Helena, California, tras la muerte de la señora White. Muchos visitaban ese lugar con el deseo de ver la Biblia. Muchas veces fue llevada a congresos de la Asociación General. Cuando el White Estate se mudó a Washington, también la Biblia fue trasladada a la sede de la Asociación General. Hace unos 25 años se comenzó a usar copias originales idénticas para exposiciones públicas, a fin de evitar un mayor deterioro de este ejemplar.4

Pero lo más importante es comprobar que el gran objetivo del ministerio de Elena de White fue exaltar las Escrituras y a Jesús, de quien ellas dan testimonio. En el Congreso de la Asociación General de 1909, él último al que Elena de White asistió, de nuevo levantó una Biblia ante los delegados, y expresó: “Hermanos y hermanas, os recomiendo este libro”.

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Referencias

1 Arthur L. White, Elena de White: Mujer de visión (Buenos Aires: ACES, 2003), p. 32.

2 Ron Graybill, “Ellen G. White and the Big Bible”, Insight (febrero de 1985), pp. 8-10.

3 A. L. White, Ibíd., pp. 32-34; Herbert E. Douglass, Mensajera del Señor: El ministerio profético de Elena G. de White (Buenos Aires: ACES, 2000), p. 146; Roger Coon, La dinámica de la inspiración y la revelación en la Biblia y en los escritos de Elena G. de White (Entre Ríos: Centro de Investigación White, 1989), pp. 14-16.

4 Graybill, pp. 8-10.




Una evidencia amplia, clara y convincente


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Mayo de 2006

Una evidencia amplia, clara y convincente

¿Qué actitud debemos asumir frente a personas que pretenden tener revelaciones de Dios?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

A lo largo de la historia del adventismo han surgido movimientos erráticos, a veces apoyados en interpretaciones peculiares de las Escrituras o en supuestas revelaciones de Dios. Se han levantado supuestos profetas que traían una “nueva luz” acerca de cumplimientos proféticos: o de la condición de la iglesia. Acerca de este tema, el Patrimonio White recomienda la lectura de la segunda parte del libro Mensajes selectos, tomo 2, especialmente los capítulos 7 al 11 (pp. 72-115). Se registran allí orientaciones de Elena de White ante dos casos destacados de pretendido don profético, los de Ana Garmire y Ana Phillips. Los fideicomisarios entienden que la tesis principal de la Sra. White es que “la manifestación genuina del don profético llevaría sus propias credenciales y estaría acompañada por una evidencia amplia, clara y convincente” (Mensajes selectos, t. 2, p. 71). Presentamos a continuación algunas de las ideas presentadas en la sección mencionada.

1. Elena de White señala que el pueblo debe pesar la evidencia. “Cuando el Señor da un mensaje a una persona, le da al mismo tiempo algo mediante lo cual su pueblo puede conocer que el mensaje procede de él. Dios no pide que su pueblo crea a todos los que acuden a él con un mensaje” (Ibíd., t. 2, p. 81). Agrega: “Pero cuando Dios da un mensaje a una persona, esa persona, mediante su humildad y su mansedumbre, dará evidencia de que Dios está obrando por su intermedio” (Ibíd.). Señala, por ejemplo, que los mensajeros de Dios no interrumpirán reuniones ni se introducirán por la fuerza en algún lugar a fin de presentar un mensaje; no obrarán por su propia cuenta ni crearán confusión (Ibíd., pp. 81, 82). “Habrá quienes pretenderán recibir visiones. Cuando Dios os dé evidencia clara de que la visión procede de él, podéis aceptarla; pero no la aceptéis basándoos en ninguna otra evidencia, porque la gente será descarriada cada vez más en los países extranjeros y en los Estados Unidos” (Ibíd., t. 2, p. 82).

2. La iglesia debe rechazar especulaciones respecto de fechas asignadas a la terminación del tiempo de gracia y la venida de Cristo. Se le mostró a la Sra. White que “no habría una fecha definida para el mensaje dado por Dios desde 1844” (Ibíd., t. 2, p. 83).

3. Debemos comparar los presuntos mensajes con el testimonio de las Escrituras. Elena de White cita más de una vez el texto de Isaías 8:20. “El Señor ha dado una regla para detectarlos: ‘¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido’ ” (Isa. 8: 20). Otros importantes pasajes son mencionados (Mat. 7:15-19; 24:11; Luc. 8:18; Mar. 4:24; 1 Tes. 5:21; 1 Juan 4:1). Entonces, agrega: “Este es el consejo de Dios; ¿le prestaremos atención?” (Ibíd., t. 2, p. 90).

4. Mediante falsas visiones Satanás despierta oposición hacia el verdadero don de profecía. “Así rechazarían lo falso juntamente con lo verdadero. Y aun los que estuvieran atrapados en el engaño, cuando se cansaran de ello, estarían inclinados a dudar de todas las visiones” (Ibíd., t. 2, p. 88). El resultado es que, “sin profecía, el pueblo se desenfrena” (Prov. 29:18).

5. Algunas “visiones” son producto de la imaginación. “Aparecerán muchas cosas que pretenderán ser revelaciones de Dios, pero que son producto de la imaginación de mentes fatuas y engañadas” (Ibíd., t. 2, p. 102). Se habla, además, de personas controladas por impulsos, impresiones, pensamientos y sentimientos que se confunden con la obra del Espíritu Santo. “Pero mientras piensan que son conducidos por el Espíritu de Dios, en realidad están siguiendo fantasías promovidas por Satanás” (Ibíd., t. 2, pp. 112, 113).

6. Se nos invita a ser cuidadosos. “Debería ejercerse el mayor cuidado con relación a aquellos que pretenden recibir revelaciones de Dios. Debe haber una estrecha vigilancia y mucha oración” (Ibíd., t. 2, p. 104). “Muchas personas me están enviando cartas en las que relatan visiones que han tenido y que piensan que es su deber referir. Que el Señor ayude a sus siervos a ser cautos” (Ibíd., t. 2, p. 110).

7. La ausencia de graves errores o la operación de milagros no son pruebas de autenticidad. Elena de White afirma que puede darse una mezcla sutil de elementos verdaderos y falsos. “Lo que más me admira es que nuestros hermanos hayan aceptado esos escritos basándose únicamente en el hecho de que no veían nada objetable en ellos” (Ibíd., t. 2, p. 107). El énfasis está en la fidelidad a la Biblia antes que en la observación de milagros. “Que nadie tenga la idea de que providencias especiales o manifestaciones milagrosas constituyen una prueba de la autenticidad de su obra o de las ideas que propone. [...] Aferraos a la Palabra y recibid la Palabra injertada que hará a los hombres sabios para la salvación” (Ibíd., t. 2, pp. 114, 115).




Centros White y servicio espíritu de profecía


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Julio de 2006

Centros White y Servicio Espíritu de Profecía

¿Cuántos Centros White existen en el mundo? ¿Dónde se encuentran? ¿Cuándo fueron creados? ¿Quiénes son sus dirigentes? ¿Quiénes coordinan el Servicio de Espíritu de profecía?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

El Patrimonio White de la Asociación General (Ellen G. White Estate) cuenta con tres sucursales (Branch Offices) en los Estados Unidos: (1) la sucursal de la Universidad Andrews (1961), en Berrien Springs, Michigan, dirigido por Merling D. Burt, (2) la sucursal de la Universidad de Loma Linda (1976), en California, dirigida interinamente por Marilyn Crane, y (3) la sucursal del Colegio Oakwoood (1999), en Huntsville, Alabama, dirigida por Craig Newborn.

Los Centros de Investigación White (Research Centers) llegan a quince actualmente, distribuidos entre las trece divisiones mundiales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Cada División cuenta también con un coordinador del Servicio de Espíritu de profecía.

(1) La División Sudamericana dispone de dos Centros de Investigación White (CIW). El de la Argentina, creado en 1979, se encuentra en la Universidad Adventista del Plata y es dirigido por Daniel Plenc. El del Brasil inició sus actividades en 1987, en el Centro Universitario Adventista. Su director es Alberto Timm. El Coordinador del Servicio de Espíritu de Profecía (SEP) es Almir Marroni.

(2) La División del Pacífico Sur tiene su CIW en Australia desde 1976. Está ubicado en el Colegio Avondale y está dirigido por Lester Devine. Paul Petersen es el coordinador del SEP.

(3) La División Transeuropea tuvo el primer CIW. Desde 1974 funciona en el Colegio Newbold de Inglaterra. Tanto el CIW como el SEP están dirigidos por Radisa Antic.

(4) La División Euroafricana ha establecido recientemente (2002) su CIW en la Universidad Adventista de Salève, Francia, bajo la dirección de Jean-Luc Rolland. Gabriel Maurer es el coordinador del SEP.

(5) La División Sudasiática cuenta con un CIW en la India desde 1985. Está emplazado en el Colegio Spicer Memorial y es dirigido por Mohanraj Israel. Paulraj Isaiah coordina el SEP.

(6) La División Interamericana también ha patrocinado la creación de dos CIW, una para los países hispanos y otro de habla inglesa. El de México sirve desde 1978 en la Universidad de Montemorelos y su actual director es Isidro López Yañez. En 2003 inició su tarea el CIW de Jamaica en la Universidad Northern Caribbean, dirigido por Basil A. Reid. Coordina el SEP Leon Wellington.

(7) La División del África Centro-Oriental tiene su CIW en Kenya desde 2001. Funciona en la Universidad de Eastern Africa Baraton y su director es Lamek Miyayo. Witson Mwamakamba se desempeña como coordinador del SEP.

(8) La División del Asia-Pacífico del Norte posee un CIW desde 1992. Funciona en la Univesidad Samyook, Corea, bajo la dirección de Hong-pal Ha. Glenn Mitchell es el coordinador del SEP.

(9) El CIW de la División Africana Occidental funciona en la Universidad Babcock, Nigeria, desde 1990, bajo la dirección de Philemon Amanze. El SEP es coordinado en ese territorio por Chiemela N. Ikonne.

(10) La División del Asia-Pacífico del Sur cuenta con su CIW de Filipinas desde 1981. Está ubicado en AIIAS (Instituto Adventista Internacional de Estudios Avanzados) y su director es Reuel U. Almocera. Johnny Lubis coordina el SEP.

(11) La División Euroasiática ha establecido su CIW en 1995. Se halla en el Seminario Teológico Zaoksky, Rusia y es dirigido por Vsevolod Andrusiak. El coordinador del SEP es Ivan Manilich.

(12) El CIW de la División Sudafricana-Océano Indico está ubicado en el Colegio Helderberg, Sudáfrica. Viene trabajando desde 1983 y su director es David Birkenstock. Coordina el SEP Emilienne Rasamoely.

(13) La División Norteamericana creó el último CIW en el estado de Texas en 2004. Se encuentra en la Universidad Adventista Southwestern y es dirigido por Mary Ann Hadley. Alvin Kibble coordina el SEP para Norteamérica.

El Patrimonio White de la Asociación General y los Centros de Investigación White tienen el objetivo de preservar, difundir, traducir y dar a conocer ampliamente los mensajes que Dios entregó a su pueblo en este tiempo.




Los himnos de Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Agosto de 2006

Los himnos de Elena de White

¿Cuáles eran los himnos preferidos de la Sra. White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Durante el período que se extiende entre el chasco de 1844 y la organización de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1863, los pioneros cantaban himnos milleritas, a los que fueron añadiendo otros cánticos que destacaban sus creencias peculiares. Varios adventistas como Annie Smith, Urías Smith y Roswell F. Cottrell escribieron sus propios himnos. Durante este tiempo, Jaime White compiló suficientes himnos como para publicar cinco himnarios y cuatro suplementos, que fueron usados ampliamente.

Los White incluían cantos en sus cultos matutinos y vespertinos. William C. White, tercer hijo del matrimonio, recuerda que Jaime dirigía los cantos, y que el himno “Por la mañana, ¡oh, Señor!” [Lord, in the Morning] era el que se entonaba con más frecuencia al comenzar el día. Ella M. (White) Robinson, nieta mayor de Elena, también menciona que a menudo los White iniciaban el día con “Por la mañana” y se iban a dormir con “Dulce oración”. Ambos himnos estaban entre los favoritos de su abuela Elena.

La Sra. White utilizaba himnos como parte de sus predicaciones o invitaciones. Al concluir un sermón durante una sesión de la Asociación General de 1903, hizo un llamado a la congregación, oró e invitó a los presentes a cantar. Recuerda Elena de White: “Le pedí a la congregación que cantara ‘Roca de la eternidad’ [...] Este himno era una oración a Dios en la que todos podíamos unirnos, y sé que los ángeles de Dios se unieron a la petición que se elevó de tantos corazones y voces” (Manuscript Releases, t. 17, p. 290).

En realidad, los White formaban una familia de músicos. Jaime White (1821-1881) solía cantar un himno mientras caminaba con su Biblia por el pasillo de la iglesia rumbo al púlpito. Era un buen cantante e hijo de Juan White, un diácono y profesor de canto. Francisco E. Belden (1858-1945), sobrino de Elena de White, fue el más prolífico escritor de himnos adventistas del siglo XIX. Escribió decenas de himnos para adultos y para niños, muchos de los cuales todavía se cantan. Los dos hijos mayores de los White, Henry y Edson, eran músicos. Henry murió a los 16 años, pero Edson escribió música y publicó varios himnos. Se recuerda a Henry como un chico alegre y amigable, que con frecuencia dejaba oír su voz a sus compañeros de tareas en la Review and Herald.

Otro de los himnos preferidos de la Sra. White fue “Cariñoso Salvador” [Jesus, Lover of My Soul], escrito por Carlos Wesley. Su diario del 15 de julio de 1892 registra estrofas de este himno al narrar su experiencia de preparación del libro El Deseado de todas las gentes, mientras residía en Australia.

Un sábado por la tarde de 1915, poco antes de su muerte, la anciana Elena se vio rodeada de familiares y amigos que entonaban algunos de sus himnos favoritos. Mientras cantaban “Hay un mundo feliz más allá” [Sweet By and By], la Sra. White se les unió desde su cama con voz débil y temblorosa.

Ella M. Robinson asegura haber oído específicamente a su abuela cantar “Abrigadas y salvas en el redil” [There Were Ninety and Nine] mientras realizaba las tareas del hogar. Al momento de cantar acerca de los esfuerzos del pastor por encontrar la oveja perdida, su voz se volvía tierna y afligida.

Elena de White tuvo muchos otros himnos predilectos. Pero, por encima de todo, tuvo consejos oportunos respecto del canto y la música. Las siguientes declaraciones de La educación, página 168, son una buena muestra.

“Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio educativo. Cántense en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura y más de alegría, esperanza y gozo. Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros, y los unos a los otros.

“Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. Si se enseña al niño a comprender esto, pensará más en el significado de las palabras que canta, y será más sensible a su poder”.




La oración y la respuesta a los problemas de la vida


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Septiembre de 2006

La oración y la respuesta a los problemas de la vida

Una de las citas atribuidas equivocadamente a Elena de White.

Responde la Lic.Silvia Scholtus de Roscher

Hace tiempo que recibimos consultas en nuestro Centro sobre la veracidad de algunas citas. En particular, hay una que nos llega en forma reiterada últimamente. La supuesta cita es la siguiente:

“La oración es la respuesta a todos los problemas de la vida. La plegaria nos pone en sintonía con la sabiduría divina, que sabe arreglar perfectamente bien cada situación. Con frecuencia, en ciertas situaciones y desde nuestro punto de vista, no oramos, pensando que el asunto no tiene esperanza. Sin embargo, si estamos con Dios, nada es imposible; tampoco nada es tan intrincado que no pueda resolverse; ninguna relación entre los seres humanos es tan tensa que Dios no pueda producir la comprensión que abre el camino a la reconciliación; ningún hábito puede estar tan profundamente enraizado que no pueda desarraigarse; ninguno es tan débil que no puede llegar a ser fuerte. Ninguno puede llegar a estar tan enfermo como para no recuperar la salud. Ninguna mente puede estar tan embotada como para no recobrar su lucidez. Sea cual fuere nuestra necesidad, si confiamos en él, Dios suplirá lo que nos falta. Cualquier asunto que nos provoque preocupación o ansiedad, dejemos de hablar en forma repetida acerca del problema y confiemos en el Señor, que nos sanará, nos amará y nos dará su poder”.

¿Es esta una cita de Elena de White? A veces, incluso se presenta la referencia: Review and Herald, 7 de octubre de 1865.

De acuerdo con nuestros registros, esta cita no pertenece a la autoría de Elena de White. Ella no escribió ningún artículo en la Review and Herald durante el año 1865. Esta declaración, en particular, pertenece a un artículo titulado “My Last Day on Earth” [Mi último día sobre la tierra], escrito por el pastor R. A. Rentfro, evangelista de la Asociación Central de California, en la Review and Herald, unos cien años después, el 7 de octubre de 1965. Al introducir esta cita anónima, expresa: “Como alguien dijo: La oración...”

Puesto que esta cita no pertenece a Elena de White, nadie debería presentarla como de su autoría.

Herbert Douglass ofrece una advertencia oportuna, dentro de las reglas básicas de interpretación de los escritos de la señora White: “Debemos estar seguros de que las supuestas citas han sido realmente escritas por el autor a quien se las atribuye”.

Toda figura pública ha tenido el problema de enfrentar personas que han sido inflexibles acerca de lo que ‘saben’ que el orador o el autor ha dicho. Lo que creen saber puede ser tan desenfrenado como la imaginación de uno, pero aun el orador o el autor debe tratar de defenderse contra el error o la distorsión. Obviamente, la persona que contiende no posee la referencia de la cual cita. La mayoría de las veces ha obtenido su información de una tercera o cuarta mano. A menudo llamamos ‘declaraciones apócrifas’ a estos recuerdos distorsionados y errores crasos.

Este problema acosó a Elena de White desde el comienzo de su ministerio y aun hoy en día. En declaraciones que le han sido atribuidas incorrectamente, se incluyen temas como los siguientes: (1) Los habitantes de otros planetas están ahora recogiendo fruta para una parada de los redimidos en el día sábado en el viaje al cielo. (2) Ella vio a un ángel de pie junto a Urías Smith inspirándolo mientras escribía Las profecías de Daniel y el Apocalipsis. (3) El Espíritu Santo es, o fue, Melquisedec. (4) Ella designó ciertos sitios montañosos como escondites seguros en el tiempo de angustia. (5) Ella nombró ciudades específicas que serían destruidas por los terremotos, incendios, inundaciones y otras calamidades futuras. (6) Cristo volverá a medianoche. (7) Nunca debiera comerse huevos (olvidando el contexto inmediato y muchas otras declaraciones respecto a circunstancias variables). (8) Ella sería un miembro de los 144.000. (9) Una oscuridad literal cubrirá la tierra como una señal de que ha terminado el tiempo de gracia. (10) La última obra mediadora de Cristo antes de que cierre el tiempo de gracia será para hijos que se han descarriado de la iglesia. (11) Debiéramos vivir como si tuviéramos mil años de vida por delante, y al mismo tiempo como si fuéramos a morir mañana. (12) Iglesias y asociaciones enteras apostatarán, etc.” [Para un estudio más amplio de estas y otras ilustraciones de los “apócrifos” de Elena de White, ver Comprehensive Index to the Writings of Ellen G. White, t. 3, pp. 3.189-3.192.] (Mensajera del Señor: El ministerio profético de Elena G. de White [Buenos Aires: ACES, 2000], pp. 402, 403, 407).




¿Por qué lloran los ángeles?


QUIERO SABER / ESPIRITU DE PROFECIA - Noviembre de 2006

¿Por qué lloran los ángeles?

¿Es verdad que los ángeles lloran? ¿Por qué lo hacen?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En algunas ocasiones, la Sra. White se refirió al llanto de los ángeles. Veamos algunos momentos y circunstancias en que vio llorar a los ángeles.

1. Los ángeles lloraron cuando Satanás se rebeló contra Dios. “Los ángeles leales trataron de reconciliar con la voluntad de su Creador a ese poderoso ángel rebelde [...]. Los ángeles lloraron. Ansiosamente intentaron convencerlo de que renunciara a su propósito malvado para someterse a su Creador [...]” (La historia de la redención, pp. 15, 16). Pero, el rebelde persistió en su posición. “Los ángeles buenos lloraron al escuchar las palabras de Satanás y sus alborozadas jactancias” (Ibíd., p. 18).

2. Los ángeles lloraron cuando Adán y Eva pecaron, pero se alegraron cuando Cristo venció el pecado y la muerte. “Presencian esta reunión los ángeles que lloraron por la caída de Adán y se regocijaron cuando Jesús, una vez resucitado, ascendió al cielo después de haber abierto el sepulcro para todos aquellos que creyesen en su nombre. Ahora contemplan el cumplimiento de la obra de redención y unen sus voces al cántico de alabanza” (El conflicto de los siglos, p. 706).

3. Los ángeles lloran por los perdidos. “Los ángeles se compadecen de ellos. Los ángeles lloran mientras los ojos humanos están secos y los corazones cerrados a la piedad” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 150).

4. Los ángeles lloran por aquellos que se apartan del camino de Dios. El Señor envía a sus ángeles para alentar, vigilar y conducir a su pueblo. Pero Elena de White vio que, cuando los santos despreciaban ese cuidado y consuelo, “los ángeles se entristecían y lloraban. Llevaban allá arriba la noticia, y todos los ángeles de la ciudad se echaban a llorar [...]” (Primeros escritos, p. 39).

5. Los ángeles lloran por los cautivos del alcohol. Los que sufren los efectos de las bebidas embriagantes son “almas por quienes Cristo murió y por las cuales lloran los ángeles [...]” (El ministerio de curación, p. 254).

6. Los ángeles lloran cuando los hijos de Dios participan en ciertas reuniones sociales y diversiones mundanas. Elena de White las caracteriza como aquellas que “estimulan el orgullo de la indumentaria y de la apariencia, la complacencia propia, la hilaridad y el espíritu trivial” (Consejos para los maestros, p. 323).

“Me fue mostrada una visión de una compañía tal, donde se habían congregado los que profesan creer la verdad. Uno estaba sentado frente a un instrumento de música, y se oían cantos que hacían llorar a los ángeles que todo lo observaban. Había alegría, había risa grosera, había mucho entusiasmo y cierta clase de inspiración; pero la alegría era de la clase que solo Satanás puede crear. Es un entusiasmo y una infatuación de los cuales se avergonzarán todos los que aman a Dios. Prepara a quienes participan en ello para los pensamientos y los actos profanos [...]” (Ibíd.).

7. Los ángeles lloran cuando los jóvenes dan poca importancia a las cosas de Dios. “Escuchad las conversaciones vanas y frívolas; oíd la risa, los chistes, las bromas. [...] ¡Cuánta alegría! ¿Se sienten atraídos los ángeles y se acercan alrededor de ellos para dispersar las tinieblas con las que Satanás los rodea? De ninguna manera. Ved cómo se alejan con tristeza. Veo lágrimas en el rostro de esos ángeles. ¿Será posible que se haga llorar a los ángeles de Dios? Eso es lo que sucede.

“La juventud no considera seriamente los valores eternos. Los ángeles de Dios lloran cuando escriben en los libros celestiales las palabras y los actos de los que pretenden ser cristianos. Los ángeles se ciernen sobre un hogar. Hay allí una reunión juvenil y se oyen sonidos de música vocal e instrumental. Es una reunión de cristianos, pero ¿qué es lo que se oye? Es una canción frívola propia de los salones de baile. Entonces los santos ángeles retraen su luz de ellos y la oscuridad rodea a los que se encuentran en ese hogar. Ahora los ángeles se alejan de ese lugar con rostros tristes y llorosos. Vi repetirse numerosas veces esta escena en todas las filas de los observadores del sábado [...]” (Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 442, 443).

8. Los ángeles lloran cuando los adultos son indiferentes con las cosas de Dios. “¡Oh!, no hagáis llorar a los ángeles y ocultar su rostro, avergonzados y disgustados por vuestra indiferencia para con el eterno peso de gloria que está a vuestro alcance” (Testimonios selectos, t. 4, p. 69).

Los ángeles quieren acompañarnos en el camino hacia el Reino de Dios. De nosotros depende que lo hagan con alegría o con lágrimas.




Capítulos del Antiguo Testamento recomendados por Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Diciembre de 2006

Capítulos del Antiguo Testamento recomendados

por Elena de White

La señora White dice que debiéramos leer especialmente algunos capítulos de la Biblia. ¿Podría darnos algunos ejemplos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena de White incentiva permanentemente la lectura de la Biblia. A veces, señala capítulos específicos relacionados con algún tema de interés o preocupación. Los siguientes son solamente ejemplos relacionados con el Antiguo Testamento.

Éxodo 31. Se menciona este capítulo como un buen lugar para estudiar el tema de la santificación. “¿Qué es santificación genuina? Lee Éxodo 31. En ese capítulo, podemos comprender el término, porque Dios mismo lo ha definido” (Alza tus ojos, p. 121).

Deuteronomio 5. En relación con las doctrinas de la Creación y del sábado, se sugiere recurrir a Deuteronomio. “Leed, por favor, cuidadosamente el quinto capítulo de Deuteronomio” (Testimonios para los ministros, p. 132).

Deuteronomio 7. Este es otro capítulo al que se llama la atención. “Leed por favor con cuidado todo el capítulo séptimo de Deuteronomio, y pensad en la Palabra de Dios” (Testimonios para los ministros, p. 138). “Leed Deuteronomio 7:6. Leed todo el capítulo; también los capítulos 1 y 8 (Testimonios para los ministros, p. 426).

Josué 1. Se trata de un texto de ánimo, en particular para los dirigentes. “Los hombres que tienen a su cargo grandes responsabilidades, ¿leerán el primer capítulo de Josué? (MS 66, 1898)” (Comentario bíblico adventista, t. 2, p. 987).

Isaías 6. La Sra. White recomienda la lectura de Isaías 6 a los colportores (El colportor evangélico, pp. 87, 88; Recibiréis poder, p. 152), y a todos los obreros (Joyas de los testimonios, t. 3, p. 154).

Isaías 53. Hay una indicación específica de que se lea y memorice esta profecía acerca de Cristo. “Este capítulo debiera ser estudiado. Presenta a Cristo como el Cordero de Dios. Los que están enaltecidos por el orgullo, cuyas almas están llenas de vanidad, debieran contemplar este cuadro de su Redentor y humillarse en el polvo. El capítulo entero debe aprenderse de memoria. Su influencia subyugará y humillará el alma contaminada por el pecado y enaltecida por la exaltación propia” (Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 1.169).

Isaías 58. Elena de White piensa en capítulos como este al señalar la necesidad de reflexionar en las Escrituras. “La mente debe ser refrenada y no se le debe permitir que divague. Debería ser adiestrada para espaciarse en las Escrituras y en temas nobles y elevados. Porciones de las Escrituras, aun capítulos enteros, pueden ser memorizados a fin de repetirlos cuando Satanás venga con sus tentaciones. El capítulo 58 de Isaías es útil para este propósito” (Mente, carácter y personalidad, t. 1, pp. 97, 98). Es evidente que esta porción bíblica tiene un mensaje actual. “He sido instruida para llamar la atención de nuestro pueblo al capítulo 58 de Isaías. Leed este capítulo cuidadosamente y comprended la clase de obra que llevará vida a las iglesias (Manuscrito 7, 1908)” (El ministerio de la bondad, p. 33).

Jeremías 3. A cierta persona se le recomendó la lectura del capítulo señalado, que trata sobre el arrepentimiento y la conversión. “Sírvase leer el tercer capítulo [de Jeremías]. Este capítulo es una lección para el Israel moderno (Carta 34, 1899)” (Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 1.176).

Ezequiel 3. Parece claro que el relato del llamamiento y la tarea de Ezequiel contiene instrucciones oportunas para los creyentes de hoy. “Leed por favor, con todo cuidado, el tercer capítulo de Ezequiel. Debemos aprender a depender enteramente de Dios y a recordar siempre que el Señor Dios necesita de todo agente que sostenga la verdad en justicia” (Testimonios para los ministros, p. 216).

Ezequiel 34. En este caso, la recomendación vuelve a ser concreta. “Leed y estudiad el capítulo 34 de Ezequiel. En él se nos da un ánimo precioso” (La maravillosa gracia de Dios, p. 138).

Zacarías 4. Más de una vez se encuentran invitaciones a reflexionar en este capítulo que registra la visión del candelero de oro y los olivos. Su descripción de la obra del Espíritu Santo, los ministros y la iglesia es significativa. “Leed y estudiad con oración el capítulo 4 de Zacarías” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 275; véase también Testimonios para los ministros, pp. 187, 188).

Malaquías 3. Las invitaciones y las promesas divinas acerca del diezmo deben tenerse en cuenta. “El diezmo es sagrado, reservado por Dios para él mismo. Debe traérselo a su tesorería a fin de ser usado para sostener a los obreros evangélicos en su trabajo [...]. Leed cuidadosamente el capítulo 3 de Malaquías y ved lo que Dios dice sobre el diezmo” (Eventos de los últimos días, p. 79).




La mano ayudadora de Dios


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero 2007

La mano ayudadora de Dios

¿Habla Elena de White sobre la formación de grupos juveniles o estudiantiles?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Sra. White se refirió en más de una ocasión a la formación de grupos misioneros juveniles o estudiantiles. En su tiempo, la iglesia no contaba con universidades o grandes instituciones, pero le fueron dadas orientaciones sobre el trabajo unido de estudiantes para ayudar a otros jóvenes y para colaborar con la obra de la iglesia.

A continuación, comparto algunas de sus declaraciones sobre el tema y también recomiendo algunos capítulos de sus obras. El libro Servicio cristiano tiene un interesante capítulo sobre la temática propuesta, titulado “Un llamamiento a nuestros jóvenes” (pp. 39‑44). Una muestra de su contenido son las citas siguientes de la página 44: “Jóvenes y señoritas, )no podéis formar grupos y, como soldados de Cristo, alistaros en la labor, poniendo todo vuestro tacto, y capacidad y talento al servicio del Maestro, para que podáis salvar almas de la ruina? Organícense grupos en todas las iglesias para hacer esta obra [...] ¿Se organizarán los jóvenes y las señoritas que realmente aman a Jesús como obreros, no solo para trabajar en favor de los que profesan ser observadores del sábado, sino también de aquellos que no son de nuestra fe?” (Signs of the Times, 29 de mayo de 1893). “Vayan los jóvenes, las señoritas y los niños al trabajo en el nombre de Jesús. Únanse en algún plan de acción. No podéis formar un grupo de obreros, y dedicar un tiempo para orar juntos y pedir al Señor que os dé de su gracia, y realizar una acción unificada”. (Youth Instructor, 9 de agosto de 1894).

El capítulo 81 del libro Consejos para los maestros se titula: “La obra misionera de los estudiantes” (pp. 531‑540). En la página 533 se encuentra un pensamiento esclarecedor:

“Dondequiera que sea posible, los estudiantes deben participar durante el año escolar en la obra hecha en las ciudades. Deben hacer obra misionera en las ciudades y los pueblos circundantes. Pueden organizarse en grupos que hagan obra caritativa. Deben asumir una visión amplia de sus actuales obligaciones para con Dios. No tienen que mirar hacia adelante a un tiempo en que, después de que las clases hayan terminado, harán alguna obra grande para Dios, sino que deben estudiar ahora, durante su vida estudiantil, para ver cómo pueden unirse con Cristo en un servicio abnegado por los demás”.

Puede encontrarse, en los consejos de Elena de White, claras orientaciones en favor de los grupos de jóvenes con propósitos misioneros. Las siguientes afirmaciones son reveladoras: “¿No podrían los presidentes de nuestra Asociación abrir el camino para que los alumnos de nuestros colegios se dediquen a esta clase de trabajo? Una vez y otra se me ha presentado que debiera haber grupos organizados y educados cabalmente para que trabajen como enfermeros, evangelistas, pastores, colportores y estudiantes evangélicos, para que perfeccionen un carácter de acuerdo con la semejanza divina. Hay una gran obra que se debe llevar a cabo para aliviar el sufrimiento de la humanidad; y, por medio de los trabajos de los alumnos que están recibiendo educación y entrenamiento para convertirse en misioneros médicos eficaces, la gente que vive en muchas ciudades puede familiarizarse con las verdades del mensaje del tercer ángel. Obreros y profesores de experiencia debieran salir con esos jóvenes obreros al principio, a fin de instruirlos para el trabajo. Cuando personas que temen y honran a Dios ofrezcan a esos obreros una invitación a comer, esa invitación debiera ser aceptada. Así se encontrarán oportunidades para conversar, para explicar las Escrituras, para cantar himnos bíblicos y para orar con la familia. Hay muchas personas para quienes una obra como esta resultará una bendición.”

“Y cada obrero, a medida que realiza esta obra, debiera comprender que es tan ciertamente enviado por Dios como lo fueron los primeros discípulos. Dios los sigue con sus ojos y el Espíritu los acompaña...” (Consejos sobre la salud, pp. 542‑543).

“Hay muchas maneras en las cuales la juventud puede encontrar oportunidad para un esfuerzo útil. Al organizarse en grupos misioneros para una obra cristiana, su cooperación evidenciará una ayuda y un estímulo [...]. Todos los que se ocupan en tareas misioneras, son la mano ayudadora de Dios. No hay otra forma de trabajo en la cual sea posible que la juventud reciba más grande beneficio” (El ministerio de la bondad, pp. 113, 114).




La divinidad de Cristo


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Marzo 2007

La divinidad de Cristo

¿Se afirma con claridad la divinidad de Cristo en los escritos de Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Las primeras descripciones que la Sra. de White realizó de la vida de Cristo en Dones espirituales (Spiritual Gifts, 1858) y en El espíritu de profecía (Spirit of Prophecy, 1876‑1877), hacen poca alusión a la deidad de Cristo. Pero, en obras posteriores como Patriarcas y profetas (1890) y El Deseado de todas las gentes (1898), se afirma con claridad la divinidad y la preexistencia eterna de Jesús. Lo que sigue es solo una muestra de lo que la autora ha escrito sobre este tema.

Afirma su preexistencia y divinidad

Elena G. de White confiaba en la Biblia como fuente de instrucción sobre esta doctrina fundamental. “Pero si no fuera por la Palabra de Dios, no tendríamos ningún conocimiento acerca de que una persona llamada el Señor Jesús jamás visitara nuestro mundo, ni tampoco ningún conocimiento de su divinidad, como lo indica su existencia previa con el Padre” (Exaltad a Jesús, p. 124). En la Escritura, los temas vitales del cristianismo, como la divinidad de Cristo, “son revelados desde el Génesis hasta el Apocalipsis” (Consejos para los maestros, p. 413).

Negar la naturaleza divina de Jesús sería incurrir en un engaño lamentable. “Otro error peligroso es el de la doctrina que niega la divinidad de Cristo, y asevera que él no existió antes de su venida a este mundo. Esta teoría encuentra aceptación entre muchos que profesan creer en la Biblia; y, sin embargo, contradice las declaraciones más positivas de nuestro Salvador respecto a sus relaciones con el Padre, a su divino carácter y a su preexistencia. Esta teoría no puede ser sostenida sino violentando el sentido de las Sagradas Escrituras del modo más incalificable. No solo rebaja nuestro concepto de la obra de la redención, sino también socava la fe en la Biblia como revelación de Dios. Al par que esto hace tanto más peligrosa dicha teoría, la hace también más difícil de combatir. Si los hombres rechazan el testimonio que dan las Escrituras inspiradas acerca de la divinidad de Cristo, inútil es querer argumentar con ellos al respecto, pues ningún argumento, por convincente que fuese, podría hacer mella en ellos. [...] Ninguna persona que haya aceptado este error, puede tener justo concepto del carácter o de la misión de Cristo, ni del gran plan de Dios para la redención del hombre” (El conflicto de los siglos, pp. 578, 579).

Es verdad que Cristo se hizo hombre, pero esa humillación no debe hacernos dudar de “su divinidad y su existencia antes de que el mundo fuera formado” (Mensajes selectos, t. 1, p. 285). De modo que, al compartir el mensaje con otros, debemos hacer saber a la gente “que creemos en Cristo, en su divinidad y en su preexistencia” (Obreros evangélicos, p. 420).

En la enseñanza bíblica, Jesús está vinculado con la humanidad y simpatiza con sus sufrimientos, al tiempo que “por su divinidad está unido con el trono del Infinito” (El Deseado de todas las gentes, p. 410). La certeza de su divinidad garantiza la salvación que nos ofrece. “En Cristo hay vida original, que no proviene ni deriva de otra [...] La divinidad de Cristo es la garantía que el creyente tiene de la vida eterna” (Ibíd., p. 489; ver también (A fin de conocerle, p. 37). Elena de White es categórica en esto. “La cuestión de su divinidad ha sido definida para siempre [...] Los ángeles del cielo se inclinan en adoración ante él. Sus enemigos disciernen el error que han cometido y toda lengua confiesa su divinidad” (En los lugares celestiales, p. 358).

Luego de la resurrección, los apóstoles proclamaron con poder “la divinidad de Jesús” (Los hechos de los apóstoles, pp. 34, 35). La conclusión resulta obvia: “La divinidad de Cristo debe ser constantemente sustentada” (Alza tus ojos, p. 56).

Las evidencias de su divinidad

Durante su existencia terrena Cristo había mostrado “convincentes evidencias de su divinidad” (Alza tus ojos, p. 78). Desde sus primeros años “abundaban las evidencias de la divinidad de su carácter” (El Deseado de todas las gentes, p. 70). En ocasión del bautismo del Señor, se oyó la voz de Dios “atestiguar la divinidad de Jesús” (Ibíd., pp. 90, 91, 696).

Las mismas palabras de Cristo eran una “evidencia siempre presente de su divinidad” (Ibíd., p. 168); lo mismo puede decirse de su obra. “La evidencia de su divinidad se veía en su adaptación a las necesidades de la humanidad doliente” (Ibíd., p. 188). La capacidad de leer los pensamientos secretos de los hombres era una evidencia adicional de la divinidad de Jesús (Ibíd., pp. 205, 420, 611, 667). Al devolver la vida, Jesús volvió a mostrar su divinidad. “Este milagro culminante, la resurrección de Lázaro, había de poner el sello de Dios sobre su obra y su pretensión a la divinidad” (Ibíd., p. 487). Incluso quienes juzgaron a Cristo “habían recibido pruebas inequívocas de la divinidad de Aquel a quien condenaban a muerte” (Ibíd., p. 686).

Revistió su divinidad con humanidad

Elena de White piensa que es importante que entendamos “por qué revistió su divinidad con humanidad, y con mansedumbre y humildad vino al mundo como nuestro Redentor” (A fin de conocerle, p. 38). Al revestir su divinidad con humanidad, Jesús mostró humildad y condescendencia (Ibíd., p. 58). Al asumir la humanidad, Cristo ocultó su divinidad y dejó a un lado su gloria (Alza tus ojos, p. 88). A fin de poder morir en sacrificio por el hombre, Jesús Acubrió su divinidad con humanidad@ (A fin de conocerle, p. 276).

Vez tras vez, la Sra. de White menciona que Cristo “ocultó su divinidad bajo el manto de la humanidad” (Alza tus ojos, p. 244), o que “revistió su divinidad con humanidad” (Cada día con Dios, pp. 298, 357; Mensajes selectos, t. 1, pp. 377, 378).

Para ser nuestro Salvador, Jesús debía ser divino y humano. “El Redentor del mundo revistió su divinidad con humanidad para que pudiera alcanzar a la humanidad, pues se necesitó de lo divino y de lo humano para traer la salvación al mundo, necesaria por la caída del hombre. La divinidad necesitaba de la humanidad para que la humanidad proporcionara un canal de comunicación entre Dios y el hombre. El hombre necesita un poder exterior y superior a él para que lo restaure a la semejanza de Dios” (Mensajes selectos, t. 1, pp. 440, 441).

La divinidad de Jesús fue reconocida

A lo largo de su ministerio, muchos percibieron su verdadera identidad y naturaleza. Los magos de Oriente lo adoraron, y “reconocieron la presencia de la divinidad” (El Deseado de todas las gentes, p. 45). También Simeón y Ana habían reconocido la divinidad de Jesús y habían dado su testimonio en ese sentido (Ibíd., p. 198). Para el tiempo de la crucifixión, también José y Nicodemo se habían convencido “de la divinidad de Jesús” (Ibíd., pp. 719, 721).

En ocasiones, su divinidad fulguró a través de la humanidad

A pesar de su condición humana, hubo momentos en que la naturaleza divina de Cristo no pudo esconderse. “Mientras estuvo en la tierra, a veces la divinidad fulguraba a través de la humanidad y se revelaba su verdadero carácter” (A fin de conocerle, p. 60). Ocurrió en su primera visita al Templo; en su contienda con Satanás, cuando resucitó a Lázaro; en la purificación del Templo; y en sus disputas con los dirigentes religiosos (El Deseado de todas las gentes, pp. 60, 104, 493, 541, 542).

Su naturaleza divino‑humana

Elena de White tenía claro que existía una doble naturaleza en la persona de Jesús. “¿Fue la naturaleza humana del hijo de María transformada en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No, ambas naturalezas fueron misteriosamente fusionadas en una sola persona: el Hombre Cristo Jesús. En él moraba toda la plenitud de la Divinidad corporalmente. Cuando Cristo fue crucificado, fue su naturaleza humana la que murió. La Deidad no se debilitó ni murió; eso habría sido imposible” (Alza tus ojos, p. 258).

En Jesús coexisten ambas naturalezas. “La humanidad de Cristo estaba unida con la divinidad” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 180). Esta unión de sus naturalezas permitió a Jesús revelar a Dios entre los hombres. “El Salvador anhelaba profundamente que sus discípulos comprendiesen con qué propósito su divinidad se había unido a la humanidad” (El Deseado de todas las gentes, pp. 619, 620).

Se trata, por cierto, de un profundo misterio. “La divinidad y la humanidad se hallaban combinadas misteriosamente, y el hombre y Dios fueron uno solo. En esta unión es donde encontramos la esperanza de la raza caída” (Exaltad a Jesús, p. 69). Lo cierto es que la divinidad y la humanidad se unieron o combinaron en Cristo (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 345; Mensajes selectos, t. 1, pp. 379, 478).

A la luz de lo que la Biblia y el Espíritu de Profecía enseñan acerca de Cristo, los adventistas del séptimo día creen en: (1) su divinidad y (2) preexistencia; (3) su encarnación y (4) humanidad; (5) la subordinación al Padre durante su ministerio terrenal; (6) su impecable perfección y (7) su muerte vicaria; (8) su resurrección, (9) ascensión y (10) ensalzamiento final. La divinidad de Cristo es, entonces, un pilar fundamental de la fe y un elemento vital para comprender su obra redentora.




Capítulos del Nuevo Testamento recomendados por Elena G. de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Abril 2007

Capítulos del Nuevo Testamento recomendados

por Elena de White

La Sra. de White dice que debiéramos leer especialmente algunos capítulos de la Biblia. ¿Podría darnos algunos ejemplos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Dentro de los capítulos del Nuevo Testamento que Elena de White recomienda leer en particular, se encuentran los siguientes.

Del Evangelio de Mateo. La Sra. de White vio que los capítulos 4 y 5 eran muy importantes para la obra de la iglesia: “Leed los capítulos cuatro y cinco de Mateo. Estudiad Mateo 4:8 al 10; también el capítulo 5:13. Meditad acerca de la obra sagrada que Jesús llevó a cabo. Así es como debemos introducir en nuestro trabajo los principios de la Palabra de Dios” (Mensajes selectos, t. 2, p. 33). Dice también que las palabras de Cristo, en Mateo 7, se aplican a muchos. “Lean y estudien cuidadosamente este capítulo” (Alza tus ojos, p. 349). Elena de White pide a los misioneros que recuerden las palabras de Cristo en Mateo 10: “La instrucción que se da en el capítulo diez de Mateo nos muestra cómo considera el Señor a los que van a trabajar para él en nuevos territorios. Lean ese capítulo” (Cada día con Dios, p. 107). Frente a las dificultades que a veces plantean las relaciones interpersonales, se sugiere la lectura de Mateo 18 a fin de no cometer los errores señalados en él: “Lean la instrucción que proporciona el capítulo 18 de Mateo [...]. Él nos muestra los principios sobre los cuales debemos actuar en todos los casos y bajo todas las circunstancias” (Alza tus ojos, p. 134).

Del Evangelio de Juan. A fin de evitar la debilidad espiritual, nada mejor que volver a mirar Juan 6. “Lean y estudien las declaraciones registradas en el capítulo seis de Juan. Oren para lograr una comprensión de estas verdades” (Alza tus ojos, p. 179). Otra invitación concreta señala el capítulo 15 de Juan: “Todo el capítulo 15 de Juan contiene una muy importante lección. Leedlo; obedecedlo” (Testimonios para los ministros, p. 275). En su preocupación por la unidad de la iglesia, la Hna. White se refiere más de una vez a Juan 17: “Lean y estudien cuidadosamente la oración que Cristo elevó justamente antes de su enjuiciamiento, y que se registra en el capítulo 17 de San Juan. Sigan sus enseñanzas, y obtendrán la unidad” (Alza tus ojos, p. 139; ver también: Alza tus ojos, p. 151; Cada día con Dios, p. 369).

De las epístolas. La Sra. de White encuentra lecciones de importancia en 1 Corintios 3: “Cada miembro de la iglesia debiera leer el tercer capítulo de la primera epístola a los Corintios con cuidadosa consideración y con oración” (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.082). Recomendó, por otra parte, una lectura diaria de 1 Corintios 13: “El Señor desea que llame la atención de su pueblo al capítulo 13 de 1 Corintios. Leed este capítulo cada día, y obtened de él consuelo y fortaleza. Aprended de él el valor que Dios pone en el amor santificado, nacido en el Cielo, y permitid que la lección que enseña llegue hasta vuestros corazones. Aprended que el amor semejante al de Cristo nace en el Cielo, y que sin él no tienen valor todas las otras cualidades” (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.091). Otras porciones de los escritos de Pablo son sugeridas: “Leed el tercer capítulo de Efesios. Practicad la instrucción dada” (Testimonios para los ministros, p. 397). Se estimula la lectura de Filipenses cap. 2 y 3 y de Colosenses 1: “Leed, por favor, el segundo y el tercer capítulos de Filipenses, y el primer capítulo de Colosenses. Hay lecciones allí que todos nosotros debiéramos estudiar” (Testimonios para los ministros, pp. 223, 224). “Leed el primer capítulo de la Epístola de Pablo a los Colosenses. La instrucción que contiene es del más elevado valor” (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 917). Por otra parte, hay referencias a varios capítulos de Santiago: “Leed el segundo capítulo de Santiago. Practicad la verdad en vuestra vida cotidiana, y conoceréis la obra que el Señor os ha dado para hacer. Leed también el capítulo 4, especialmente los versículos 5 al 12; y el capítulo 5, especialmente los versículos 13 al 20” (Testimonios para los ministros, p. 123).

Del Apocalipsis. Elena de White enfatiza la aplicación actual de Apocalipsis 3: “Este mensaje se envía a la iglesia de la actualidad. Exhorto a nuestros miembros de iglesia a que lean todo el tercer capítulo de Apocalipsis, y que le den una aplicación. El mensaje a la iglesia de Laodicea se aplica especialmente al pueblo de Dios de hoy en día” (Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 970). Del mismo modo, considera importante la lectura de Apocalipsis 11, 13 y 18: “Todos los que quieran comprender el significado de estas cosas, lean el capítulo 11 de Apocalipsis. Lean cada versículo, y entérense de las cosas que aún van a ocurrir en las ciudades. Lean también las escenas descritas en el capítulo 18 del mismo libro” (Eventos de los últimos días, p. 97). “Que todos lean cuidadosamente el capítulo 13 de Apocalipsis, porque afecta a todo ser humano, grande o pequeño” (Eventos de los últimos días, p. 261).

El pueblo de Dios de este tiempo haría bien en tomar nota de estas orientaciones inspiradas.




El canto de Jesús


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Mayo 2007

El canto de Jesús

¿Qué escribió la Sra. de White acerca de las ocasiones en que Jesús cantaba?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En forma directa, la Biblia solo menciona una ocasión en que Jesús haya cantado, y fue al concluir la Última Cena. Tanto Mateo como Marcos dicen que Jesús y sus discípulos cantaron un himno después de comer la Pascua (Mat. 26:30; Mar. 14:26). Los judíos acostumbraban cantar los Salmos 113 al 118 en esa celebración.

Pero bien sabemos que Jesús hizo muchas cosas que no quedaron registradas en los evangelios. Si recurrimos a los escritos de Elena de White, descubriremos que Jesús cantaba a menudo.

Jesús lo hacía desde aquellos años, cuando vivía en su casa de Nazaret. “La mirada del Hijo de Dios con frecuencia se detenía sobre las rocas y las colinas alrededor de su hogar. Estaba familiarizado con las cosas de la naturaleza. Veía el sol en los cielos, y la luna y las estrellas que cumplían su misión. Con sus cantos daba la bienvenida a la luz matinal. Escuchaba a la alondra que gorjeaba música para su Dios, y Jesús unía su voz a la voz de alabanza y gratitud [...]” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1.091).

Jesús cantaba en sus momentos de comunión con Dios, al comenzar o al terminar el día. “La niñez de Jesús, pasada en la pobreza, no había quedado contaminada por los hábitos artificiosos de un siglo corrompido. Mientras trabajaba en el banco del carpintero y llevaba las cargas de la vida doméstica, mientras aprendía las lecciones de la obediencia y del sufrimiento, hallaba solaz en las escenas de la naturaleza, de cuyos misterios adquiría conocimiento al procurar comprenderlos. Estudiaba la Palabra de Dios, y sus horas más felices eran las que, terminado el trabajo, podía pasar en el campo, meditando en tranquilos valles y en comunión con Dios, ora en la falda del monte, ora entre los árboles de la selva. El alba lo encontraba a menudo en algún retiro, sumido en la meditación, escudriñando las Escrituras o en oración. Con su canto daba la bienvenida a la luz del día. Con himnos de acción de gracias amenizaba las horas de labor, y llevaba la alegría del cielo a los rendidos por el trabajo y a los descorazonados” (El ministerio de curación, p. 34).

Pero Jesús también cantaba mientras realizaba su trabajo de carpintero, y ese canto lo elevaba al cielo y alentaba a sus compañeros de labor. “Jesús trabajaba con alegría y tacto. Se necesita mucha paciencia y espiritualidad para introducir la religión de la Biblia en la vida familiar y en el taller; para soportar la tensión de los negocios mundanales y, sin embargo, continuar deseando sinceramente la gloria de Dios. En esto Cristo fue un ayudador. Nunca estuvo tan embargado por los cuidados de este mundo que no tuviese tiempo o pensamientos para las cosas celestiales. A menudo expresaba su alegría cantando salmos e himnos celestiales. A menudo los moradores de Nazaret oían su voz, que se elevaba en alabanza y agradecimiento a Dios. Mantenía comunión con el Cielo mediante el canto; y cuando sus compañeros se quejaban por el cansancio, eran alegrados por la dulce melodía que brotaba de sus labios. Sus alabanzas parecían ahuyentar a los malos ángeles y, como incienso, llenaban el lugar de fragancia. La mente de los que lo oían se alejaba del destierro que aquí sufrían para elevarse a la patria celestial” (El Deseado de todas las gentes, p. 54).

El hecho de que Jesús cantara dice mucho acerca de su carácter positivo y alegre. “A veces se ha dicho que Jesús no sonreía nunca. Esto no es correcto. La inocencia y la pureza de un niño extraían de sus labios un canto gozoso” (Exaltad a Jesús, p. 84).

Para el Señor Jesús, el canto fue también una barrera contra la tentación. La utilizó durante toda su vida, y su voz volvió a oírse al enfrentar la prueba final. Durante su vida terrenal, Jesús hizo frente a la tentación con un canto. A menudo, cuando se decían palabras mordaces y ofensivas, cuando la atmósfera que lo rodeaba era sombría a causa de la melancolía, el disgusto, la desconfianza o el temor opresivo, se oía su canto de fe y santa alegría.

“En aquella última triste noche de la cena de Pascua, cuando estaba por salir a hacer frente a la traición y la muerte, se elevó su voz en este Salmo: ‘Sea el nombre de Jehová bendito, desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová’ ” (La educación, p. 166).

El canto de Jesús encierra lecciones oportunas para todos sus seguidores: (a) El canto es un modo adecuado para expresar gozo, gratitud y alabanza a Dios. (b) El canto puede ser un medio de comunión con Dios, tanto como de aliento y alegría para otros. El canto aleja la tentación, la tristeza y la falta de fe.




Más que plata y oro


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio 2007

Más que plata y oro

¿Es verdad que Elena de White declaró que se reciben bendiciones al leer El conflicto de los siglos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Sra. de White sentía un gran aprecio por El conflicto de los siglos. Una simple lectura de sus afirmaciones en El colportor evangélico, páginas 171 a 180, nos convencerá de la importancia de la obra y de las bendiciones que sus lectores pueden recibir.

Elena de White apreciaba El conflicto de los siglos por la luz que arroja sobre el origen del mal y sobre el plan de salvación. “Se me ha indicado que los libros importantes que contienen la luz que Dios ha dado respecto de la apostasía de Satanás en los cielos, deben recibir una amplia circulación precisamente ahora; pues por su medio la verdad debe llegar a todas las mentes. Patriarcas y profetas, Daniel y Apocalipsis y El conflicto de los siglos son más necesarios ahora que nunca antes” (Review and Herald, 16 de febrero de 1905). En otra ocasión habló de la “preciosa instrucción” contenida en libros como El conflicto de los siglos (Carta 229, 1903). Dijo, además: “Contienen precisamente el mensaje que la gente debe recibir, la luz especial que Dios ha dado a su pueblo. Los ángeles de Dios prepararán el camino para estos libros en el corazón de la gente” (Special Instruction Regardin Royalties, p. 7, 1899).

La Hna. White estimaba El conflicto de los siglos debido a su influencia espiritual. “La Hna. White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el período de su vida Dios le ha estado dando. Contienen la luz preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser dada al mundo. De sus páginas, esta luz ha de brillar iluminando los corazones de los hombres y las mujeres, y conduciéndolos al Salvador. El Señor me ha señalado que estos libros han de ser esparcidos por todo el mundo. Hay en ellos verdad que, para el que la recibe, es un sabor de vida para vida. Son mensajeros silenciosos para Dios. En lo pasado, han sido los medios en sus manos para convencer y convertir a muchas almas. Muchos los han leído con ávida expectativa, y por medio de su lectura han sido guiados a ver la eficacia del sacrificio de Cristo, y a confiar en su poder. Han sido inducidos a encomendar el cuidado de sus almas a su Creador, esperando y anhelando la venida del Señor para llevar a sus amados a su hogar eterno. En lo futuro, estos libros han de aclarar el evangelio a muchos otros, revelándoles el camino de la salvación” (Review and Herald, 20 de enero de 1903).

La autora se refirió a la necesidad de vender el libro ampliamente: “Los libros mayores, Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos, El Deseado de todas las gentes, deben venderse por doquiera. Estos libros contienen verdad para este tiempo: una verdad que ha de ser proclamada en todas partes del mundo. Nada ha de obstaculizar su venta” (Review and Herald, 20 de enero de 1903). Colportores y miembros de iglesia debían empeñarse en esta tarea: “Hermanos y hermanas, trabajad fervorosamente para hacer circular estos libros. Poned vuestro corazón en la tarea, y la bendición de Dios os acompañará” (Ibíd.). La pregunta de la autora es: “¿No veis que la gente necesita la luz que se da en él?” (Carta 1, 1890).

Elena de White declaró que apreciaba El conflicto de los siglos más que la plata y el oro: “El conflicto de los siglos debe ser ampliamente difundido. Contiene la historia del pasado, el presente y el futuro. En su bosquejo de las escenas finales de la historia de esta tierra, presenta un poderoso testimonio en favor de la verdad. Estoy más ansiosa de ver una amplia circulación de este libro que de cualquier otro que haya escrito, porque en El conflicto de los siglos el último mensaje de amonestación al mundo es dado en forma más distinta que en cualquier otro de mis libros” (Carta 281, 1905). “Mientras escribía el manuscrito de El conflicto de los siglos, a menudo estaba consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas acerca de las cuales he estado escribiendo me eran presentadas de nuevo en visiones de la noche, de manera que estaban frescas y vívidas en mi mente” (Carta 56, 1911).

La Sra. de White predice el profundo impacto producido por la lectura de El conflicto de los siglos dentro y fuera de la iglesia: “Los resultados de la circulación de este libro no han de juzgarse por lo que ahora se ve. Leyéndolo, algunas almas serán despertadas y tendrán valor para unirse de inmediato con los que guardan los Mandamientos de Dios. Pero un número mucho mayor que lo lea no tomará su decisión hasta que vea que los propios acontecimientos que han sido predichos están ocurriendo” (Manuscrito 31, 1890). “Patriarcas y profetas y El conflicto de los siglos son libros especialmente adaptados a los que acaban de abrazar la fe, para que puedan ser establecidos en la verdad. Se señalan los peligros que deben ser evitados por las iglesias. Los que se familiaricen en forma cabal con las lecciones presentadas en estos libros verán los peligros que los acosan, y podrán discernir la senda sencilla y recta en ellos trazada. Serán guardados de desviarse por sendas extrañas. Harán derechos pasos a sus pies, no sea que lo cojo salga fuera del camino” (Carta 229, 1903).




Datos biográficos de Elena de White


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Junio 2007

Más que plata y oro

¿Es verdad que Elena de White declaró que se reciben bendiciones al leer El conflicto de los siglos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La Sra. de White sentía un gran aprecio por El conflicto de los siglos. Una simple lectura de sus afirmaciones en El colportor evangélico, páginas 171 a 180, nos convencerá de la importancia de la obra y de las bendiciones que sus lectores pueden recibir.

Elena de White apreciaba El conflicto de los siglos por la luz que arroja sobre el origen del mal y sobre el plan de salvación. “Se me ha indicado que los libros importantes que contienen la luz que Dios ha dado respecto de la apostasía de Satanás en los cielos, deben recibir una amplia circulación precisamente ahora; pues por su medio la verdad debe llegar a todas las mentes. Patriarcas y profetas, Daniel y Apocalipsis y El conflicto de los siglos son más necesarios ahora que nunca antes” (Review and Herald, 16 de febrero de 1905). En otra ocasión habló de la “preciosa instrucción” contenida en libros como El conflicto de los siglos (Carta 229, 1903). Dijo, además: “Contienen precisamente el mensaje que la gente debe recibir, la luz especial que Dios ha dado a su pueblo. Los ángeles de Dios prepararán el camino para estos libros en el corazón de la gente” (Special Instruction Regardin Royalties, p. 7, 1899).

La Hna. White estimaba El conflicto de los siglos debido a su influencia espiritual. “La Hna. White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el período de su vida Dios le ha estado dando. Contienen la luz preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser dada al mundo. De sus páginas, esta luz ha de brillar iluminando los corazones de los hombres y las mujeres, y conduciéndolos al Salvador. El Señor me ha señalado que estos libros han de ser esparcidos por todo el mundo. Hay en ellos verdad que, para el que la recibe, es un sabor de vida para vida. Son mensajeros silenciosos para Dios. En lo pasado, han sido los medios en sus manos para convencer y convertir a muchas almas. Muchos los han leído con ávida expectativa, y por medio de su lectura han sido guiados a ver la eficacia del sacrificio de Cristo, y a confiar en su poder. Han sido inducidos a encomendar el cuidado de sus almas a su Creador, esperando y anhelando la venida del Señor para llevar a sus amados a su hogar eterno. En lo futuro, estos libros han de aclarar el evangelio a muchos otros, revelándoles el camino de la salvación” (Review and Herald, 20 de enero de 1903).

La autora se refirió a la necesidad de vender el libro ampliamente: “Los libros mayores, Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos, El Deseado de todas las gentes, deben venderse por doquiera. Estos libros contienen verdad para este tiempo: una verdad que ha de ser proclamada en todas partes del mundo. Nada ha de obstaculizar su venta” (Review and Herald, 20 de enero de 1903). Colportores y miembros de iglesia debían empeñarse en esta tarea: “Hermanos y hermanas, trabajad fervorosamente para hacer circular estos libros. Poned vuestro corazón en la tarea, y la bendición de Dios os acompañará” (Ibíd.). La pregunta de la autora es: “¿No veis que la gente necesita la luz que se da en él?” (Carta 1, 1890).

Elena de White declaró que apreciaba El conflicto de los siglos más que la plata y el oro: “El conflicto de los siglos debe ser ampliamente difundido. Contiene la historia del pasado, el presente y el futuro. En su bosquejo de las escenas finales de la historia de esta tierra, presenta un poderoso testimonio en favor de la verdad. Estoy más ansiosa de ver una amplia circulación de este libro que de cualquier otro que haya escrito, porque en El conflicto de los siglos el último mensaje de amonestación al mundo es dado en forma más distinta que en cualquier otro de mis libros” (Carta 281, 1905). “Mientras escribía el manuscrito de El conflicto de los siglos, a menudo estaba consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas acerca de las cuales he estado escribiendo me eran presentadas de nuevo en visiones de la noche, de manera que estaban frescas y vívidas en mi mente” (Carta 56, 1911).

La Sra. de White predice el profundo impacto producido por la lectura de El conflicto de los siglos dentro y fuera de la iglesia: “Los resultados de la circulación de este libro no han de juzgarse por lo que ahora se ve. Leyéndolo, algunas almas serán despertadas y tendrán valor para unirse de inmediato con los que guardan los Mandamientos de Dios. Pero un número mucho mayor que lo lea no tomará su decisión hasta que vea que los propios acontecimientos que han sido predichos están ocurriendo” (Manuscrito 31, 1890). “Patriarcas y profetas y El conflicto de los siglos son libros especialmente adaptados a los que acaban de abrazar la fe, para que puedan ser establecidos en la verdad. Se señalan los peligros que deben ser evitados por las iglesias. Los que se familiaricen en forma cabal con las lecciones presentadas en estos libros verán los peligros que los acosan, y podrán discernir la senda sencilla y recta en ellos trazada. Serán guardados de desviarse por sendas extrañas. Harán derechos pasos a sus pies, no sea que lo cojo salga fuera del camino” (Carta 229, 1903).




La educación cristiana


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Septiembre 2007

La educación cristiana

¿Qué fue lo que la Sra. de White enseñó acerca de la educación cristiana?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En 1872 se dio el primer paso en el establecimiento de un sistema de instituciones educativas adventistas. Desde sus comienzos, Elena de White proveyó orientaciones inspiradas que constituyen una verdadera filosofía de la educación. Más de veinte de sus libros y numerosos artículos hacen alguna referencia a este importante tema. Muchas cartas fueron enviadas por la autora a directivos y docentes de las escuelas adventistas. Parte de esta profusa instrucción se volcó en tres libros dedicados enteramente a la educación cristiana: La educación, La educación cristiana, y Consejos para los maestros, padres y alumnos acerca de la educación cristiana. Solo en estos tres volúmenes se encuentran más de mil trescientas páginas saturadas de consejos oportunos y perdurables.

Los tópicos tratados por la Sra. de White son muchos y diversos. Sin embargo, hay áreas sobre las que no se expresó. No escribió sobre métodos de enseñanza, con la posible excepción de la enseñanza de la Biblia. No habló sobre notas, evaluaciones, promoción, titulación docente, etc. Tampoco empleó terminología específica, como “libertad académica”, “currículo”, etc. Pero es evidente que promovió una verdadera transformación en los conceptos educativos tradicionales.

Los énfasis principales sobre educación cristiana en los escritos de Elena de White parecen ser los siguientes:

1. La educación verdadera es la que enseña una religión basada en la Biblia.

2. El proceso educativo tiene relación con el ser humano entero durante toda su existencia.

3. La educación debiera ser tanto académica como práctica.

4. La verdadera educación prepara para una vida de utilidad y de servicio.

5. La educación cristiana no debiera limitarse a las prácticas tradicionales y a las normas seculares.

6. La educación debiera ser accesible a todos los niños y jóvenes de la iglesia y debe contribuir con su formación espiritual.

7. La educación es una responsabilidad compartida por los padres, los maestros y los miembros de la iglesia.

8. Los planes de estudio deben estar centrados en las verdaderas necesidades de los estudiantes.

9. Para poder brindar auténtica educación cristiana, es necesario que la iglesia opere su propio sistema educativo.

10. Uno de los grandes propósitos de las instituciones educativas adventistas es preparar misioneros y obreros denominacionales.

11. Brindar educación cristiana no significa proporcionar una educación deficiente, sino una de elevada calidad.

12. En los primeros niveles de educación debe enfatizarse las materias instrumentales en preparación para estudios posteriores.

13. Los educadores deben ser consejeros y guías en aspectos laborales, personales y, sobre todo, en el desarrollo del carácter.

14. Debe prepararse a los futuros obreros en habilidades específicas como la oratoria y el cultivo de la voz.

15. Se recomienda un entorno rural para los colegios adventistas con internado.

16. El trabajo útil, la recreación y el ejercicio saludable deben reemplazar a las diversiones mundanas.

17. Las instituciones adventistas deben brindar entrenamiento laboral y proporcionar un oficio.

18. Los maestros deben ser académicamente sólidos al mismo tiempo que cristianos prácticos poseedores de espíritu misionero.

19. La obra del docente cristiano es de igual importancia que la del ministro.

20. La institución educativa y sus estudiantes deben comprometerse con los principios de salud.

21. La Biblia es el principal libro de texto en todos los niveles de la educación.

22. La verdadera educación es el desarrollo armonioso de todas las facultades humanas colocadas al servicio de Dios.

Un desarrollo más amplio de estos temas puede encontrarse en la obra de E. M. Cadwallader, Filosofía básica de la educación adventista. Toda esta riqueza de informaciones sobre un tema crucial constituye un desafío para todo creyente comprometido con el Señor y con su obra.

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La escuela sabática ¿es el corazón de la iglesia?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Noviembre 2007

La Escuela Sabática ¿es el corazón de la iglesia?

En muchas oportunidades escuché decir que, según Elena de White, la Escuela Sabática es el corazón de la iglesia. En El ministerio de curación, p. 269, se lee: “Del corazón mana la vida, y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y de la nación”. Si ella escribió que el corazón de la iglesia es el hogar, ¿pudo haber escrito también que es la Escuela Sabática?

Responde la Lic. Silvia Scholtus de Roscher

Esta pregunta es muy interesante. Antes de darle una respuesta directa, me gustaría hacer un poco de historia sobre el surgimiento de la Escuela Sabática. En agosto de 1852 se fundó una revista mensual para los jóvenes (Youth's Instructor), que contenía la primera lección de Escuela Sabática. Esto propició la realización de las primeras reuniones de Escuela Sabática en las iglesias. Las primeras iglesias en hacerlo fueron Rochester y Buck’s Bridge, en el Estado de Nueva York, entre 1853 y 1854. No fue hasta casi veinte años después, en 1870, que se instituyó un programa formal y se comenzó a diferenciar por edades las lecciones de estudio. También comenzó a definirse los cargos para dirigir estas reuniones (director, secretarios, maestros y la formación de las clases). La organización en las asociaciones y las uniones locales, con su correspondiente liderazgo, se inauguró un tiempo más tarde.

Ya hace más de ciento cincuenta años que la Escuela Sabática ha propiciado el estudio de la Biblia mediante lecciones sistemáticas en la iglesia alrededor del mundo. Desde sus mismos comienzos y por su rápido crecimiento, quedó claro que fue planeada por el Señor y destinada a favorecer un mayor conocimiento de la Biblia, crecimiento espiritual e, indiscutiblemente, la difusión del evangelio (no solo para aquellos que asisten sino también mediante un sistema de ofrendas para el sostén de la obra misionera mundial).

Elena de White escribió cientos de páginas acerca del lugar, el plan y el propósito de la Escuela Sabática. ¡La primera Escuela Sabática surgió justo en el hogar de la familia White!

Además de publicar testimonios en favor de la obra de la Escuela Sabática, compartió sus consejos en la revista Sabbath School Worker [El obrero de la Escuela Sabática]. En 1900, se publicaron varios de estos artículos en un pequeño volumen titulado Testimonios sobre la Escuela Sabática. Posteriormente, se publicaron todos sus escritos sobre el tema en una compilación titulada Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática.

Todo esto indica que Elena de White apreció mucho el trabajo de la Escuela Sabática; recibió consejos directos de parte de Dios en cuanto a cómo desarrollar esta actividad. Veamos algunas citas al respecto:

“El objeto de la obra de la Escuela Sabática deber ser cosechar almas” (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, p. 67).

“Muchísimo puede hacerse para la educación y la enseñanza moral y religiosa de nuestros jóvenes por medio de las escuelas sabáticas bien organizadas y debidamente dirigidas. Debería dedicarse tiempo y atención a este ramo de la obra, porque la importancia de su influencia sobre nuestros jóvenes es incalculable” (Ibid., p. 128).

“La Escuela Sabática debería ser uno de los instrumentos más grandiosos y más eficaces para traer almas a Cristo” (Ibid., p. 10).

No obstante estas y otras citas, en los escritos de Elena de White no aparece una alusión directa a la Escuela Sabática como el corazón de la iglesia.

Posiblemente esa confusión haya surgido por un folleto de 32 páginas titulado “La Escuela Sabática: propósito y organización”, que fue publicado por el departamento de Escuela Sabática e impreso por la Casa Editora Sudamericana (CES) hace varios años (lamentablemente, no tiene impreso el año. Lo tenemos en nuestros archivos y se puede consultar como DF 143, Nº 23). En dicho folleto se compara a la Escuela Sabática con el corazón de la iglesia (p. 5), pero no se atribuye esa declaración a Elena de White. Es simplemente una aseveración de los autores del folleto, que ilustra la importancia que ellos le otorgaron a esta actividad de la iglesia.

Es probable que con el tiempo algunos hayan considerado que esa fue una declaración de Elena de White, sin corroborar fehacientemente su autenticidad.




Elena G. de White y el vegetarianismo


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Enero 2008

Elena de White y el vegetarianismo

¿Fue vegetariana Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Existe, en los archivos del Centro de Investigación White, un buen documento titulado “Elena de White y el vegetarianismo: ¿Practicó ella lo que predicó?” Una síntesis de este material escrito por el Dr. Roger W. Coon se presenta aquí, en beneficio de los lectores de la Revista Adventista. Un complemento excelente puede leerse en el apéndice “Experiencia personal de Elena G. de White como reformadora en pro de la salud”, del libro Consejos sobre el régimen alimenticio.

Por el año 1908, cuando la Sra. de White vivía, se iniciaron cuestionamientos referidos a una presunta falta de armonía entre lo que ella enseñaba sobre el vegetarianismo y lo que practicaba en su vida privada. Se la acusó de haber enseñado un régimen alimentario sin carne mientras que, al mismo tiempo, consumía carnes limpias e inmundas en los siguientes treinta años.

El conocido crítico D. M. Canright aseveró haber visto a los esposos White comer carne de cerdo en su propio hogar. Siendo que Canright entró en contacto con los White en 1859, su afirmación podría aceptarse como verdadera. Jaime White lo había adoctrinado y bautizado. En adelante, Canright visitó con frecuencia la casa de los White. No fue sino hasta cuatro años más tarde que Elena de White recibió la primera visión acerca de la reforma pro salud y comenzó a abstenerse de la carne en general y del cerdo en particular. Es muy probable que antes de esto ella comiera cerdo, y pudo haberlo servido en su mesa. También es verdad que los White abandonaron el consumo de cerdo al recibir luz sobre el particular.

Una acusación similar realizó Fanny Bolton al afirmar que, a escondidas, Elena de White comía ostras crudas con vinagre, pimienta y sal. Fannie Bolton también informó que, durante un viaje en ferrocarril, la Sra. de White comió bistec. Es verdad que, en ocasión de un retrasado viaje de muchos días desde Battle Creek, Michigan, hasta Oakland, California, los alimentos escasearon y en una parada Guillermo White descendió del tren y compró un pedazo de carne de novillo recién faenado que les sirvió de alimento. Las palabras del pastor Guillermo White son esclarecedoras: “Durante años, los miembros de la familia White hemos sido vegetarianos, pero no abstemios totales. Siempre hemos considerado que, en casos de emergencia, es justificable consumir carnes limpias en pequeñas cantidades [...]. Este (caso) ocurrió unos ocho o nueve años antes de que la Hna. White decidiera, durante el encuentro campestre de Melbourne (Brighton, enero de 1894), abandonar definitivamente el consumo de carnes [...]”. “Usted encontrará en los escritos de la Hna. White varios pasajes en los que ella afirma que la carne no se sirve en nuestra mesa, algo que era cierto. No obstante, durante cierto número de años, las raras ocasiones en las que pequeñas raciones de carne fueron servidas ocurrieron porque se lo consideró una emergencia” (Carta de W. C. White, del 24 de agosto de 1933).

Las primeras revelaciones otorgadas a Elena de White no tuvieron que ver con la salud o el vegetarianismo. La primera visión relacionada con la salud fue dada el 21 de octubre de 1848. Pero la visión completa sobre la reforma pro salud fue dada el 6 de junio de 1863. Para 1844, la salud de Elena era muy frágil. Sufría languidez estomacal, desvanecimientos, pérdida del apetito y debilidad progresiva. En esa época, ella se describió a sí misma como “una gran consumidora de carne”, y consideraba la carne como su “principal artículo alimenticio”.

La Sra. de White entendió las instrucciones recibidas en 1863 como una “gran luz del Señor”, que aceptó Atal y como me fue dada@. Desde entonces, dijo, Ahe dejado el uso de la carne@. No hubo dilación. “De inmediato eliminé la carne de mi menú”. Estos decisivos cambios la favorecieron personalmente. En 1909, cuando contaba con 82 años, expresó: “Tengo mejor salud ahora, a pesar de mi edad, de la que tuve en mis días más jóvenes”.

El abandono de la carne significó para ella “una batalla especial”. En 1864 dijo que había vivido “sin carne por casi un año entero”. Cinco años después escribió a su hijo Edson: “En lo tocante a la dieta, hemos seguido estrictamente la luz que el Señor nos ha dado [...]” (Carta 5, 1869). En 1870 afirmó: “No he cambiado mi conducta ni en un ápice desde que adopté la reforma pro salud. No he dado ningún paso de retroceso desde que la luz del Cielo sobre este tema brilló por primera vez en mi camino. Abandoné todo de inmediato [...]”.

¿Significa esto que nunca más probó un pedazo de carne? No; tampoco trató de ocultarlo. En 1890, escribió: “Cuando yo no podía obtener el alimento que necesitaba, a veces he comido un poco de carne [...]” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 472). En 1901, ella habló de ocasiones en las que “me veía obligada a comer un poco de carne”. Pero esas ocasiones en que comió carne fueron excepciones a su práctica habitual. Especialmente ocurría durante los viajes. En sus amplias giras misioneras dependía de sus anfitriones, que no siempre pudieron proveerle una alimentación vegetariana. Los medios de transporte de la época producían dificultades a la hora de prescindir de la carne como alimento. A veces, las dificultades tenían que ver con su presencia en regiones lejanas o aisladas.

En un campamento realizado en un lugar remoto de las montañas de Colorado, cuando se estaban quedando sin provisiones, un cazador le compartió carne de venado y Willie mató un pato para suplir la necesidad (Manuscrito 11, 1873). Cinco años más tarde, en la misma región, Guillermo tuvo que pescar y cazar para obtener alimentos (Carta 1, 1878). En la Navidad de 1878, en una zona pobre de Texas, los White comieron carne de venado junto a una familia indigente, y todos lo disfrutaron mucho (Carta 63, 1878). Muchos años después, en Australia, no sintió que era su deber sermonear a familias numerosas y pobres por alimentarse con pan y sopa de carne (Carta 76, 1895). A veces, en la propia casa de los White se debió abandonar durante unos días la comida vegetariana, cuando llegaba una nueva cocinera que aún no sabía cocinar de otra manera.

Hubo instancias en las que usó ‘y permitió el uso’ de carne bajo situaciones de emergencia médica. Escribe Elena de White: “Un régimen de carne no es el más sano, y sin embargo yo no asumiría la posición de que la carne debe ser descartada por todos. Los que tienen órganos digestivos debilitados pueden a menudo usar carne, cuando no pueden comer legumbres, hortalizas, frutas o gachas” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 472).

Durante un encuentro campestre realizado en Brighton, Australia, en 1894, la Sra. de White asumió una postura más estricta respecto de la carne. Decidió eliminarla absolutamente, dentro o fuera de su casa. Para ratificarlo, escribió y firmó un compromiso formal “de no comer más carne” (Carta 76, 1895). Dos años más tarde, afirmó: “Ni una partícula de carne se coloca en la mesa”. La decisión se mantuvo intacta en el futuro. En 1903, dijo: “Todavía sigo la luz que me fue dada hace 35 años”.

Por otro lado, debe admitirse que la comprensión acertada acerca de los pescados y los mariscos fue más lenta dentro de la iglesia. Por mucho tiempo no resultaba claro que los mariscos eran animales ‘inmundos’. En 1882, Elena de White encargó a su nuera cajas de arenques y latas de ostras (Carta 16, 1882). Aparentemente, ella no abandonó el consumo de peces en el mismo momento en que eliminó la carne roja. Sin embargo, para 1895 reconocía que aun el pescado era perjudicial. Dijo: “Nosotros raramente tenemos pescado en nuestra mesa” (Carta 76, 1895).

Para Elena de White, el vegetarianismo es un estilo de dieta basado en vegetales, con un consumo ocasional de carne bajo condiciones inusuales. En general, su postura fue la de una vegetariana, pero no la de una abstemia total. Su práctica era consecuente con su prédica. En 1908, escribió: “Algunos informan que yo no he vivido a la altura de los principios de la reforma pro salud, tal como los he presentado con mi pluma. Pero puedo decir que hasta ahora, por todo lo que yo sepa, no me he apartado de esos principios”. De nuevo, en 1909: “Algunos han informado que yo no he seguido los principios de la reforma pro salud tal como los defendí con mi pluma; pero puedo decir que he sido una fiel reformadora en pro de la salud. Los que han sido miembros de mi familia saben que esto es cierto”.

Para la Hna. White, el vegetarianismo no era un principio universal: “Nunca he sentido que era mi deber decir que nadie debería probar carne bajo ninguna circunstancia. Decir esto [...] sería llevar las cosas a los extremos. Nunca he sentido que era mi deber hacer afirmaciones avasalladoras” (Carta 76, 1895). A su entender, el vegetarianismo no debe convertirse en prueba de ‘discipulado’ [membresía] para la iglesia (Testimonies, t. 9, p. 159). Los principios que la movían eran los de “preservar una salud óptima” (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 472) y hacer lo mejor posible, bajo cada circunstancia inmediata, para promover la vida, la salud y las fuerzas. Enseñó que, “en aquellos países donde hay frutas, granos y nueces en abundancia, la carne no es el mejor alimento para el pueblo de Dios” (Testimonies, t. 9, p. 159). Aconsejó no comer carne, “no porque sea considerado un pecado comer carne, sino porque no es saludable” (Manuscrito 15, 1889).

También debe decirse que la adopción de una dieta vegetariana era más dificultosa en los días de Elena de White. Especialmente para personas que debían viajar con frecuencia. No existían refrigeradores, y no había disponibilidad permanente de frutas y de verduras. Los cereales secos para el desayuno, la mantequilla de maní y los alimentos naturales que sustituyen a la carne surgieron para el consumo recién en la década de 1890.

En sus días, Elena de White fue acusada de copiar los escritos de otros reformadores de la salud. También fue acusada de no practicar lo que enseñaba respecto de la alimentación saludable. La información disponible permite afirmar que estos argumentos carecen de fundamento y justificación.




Un pueblo sin profecía


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Febrero 2008

Un pueblo sin profecía

El pasaje bíblico de Proverbios 29:18 ¿se refiere al don de profecía?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

El texto citado dice: “Sin profecía el pueblo se desenfrena; mas el que guarda la ley es bienaventurado”. Efectivamente, la palabra “profecía”, o “visión”, es la traducción de un término hebreo relativamente frecuente en el Antiguo Testamento, que alude siempre a las visiones proféticas.

Puede resultar extraño el pensamiento en un libro como Proverbios, pero está en consonancia con la enseñanza de toda la Escritura. Salomón muestra un contraste entre quienes viven sin profecía y los que atesoran las instrucciones de Dios. Los resultados son también opuestos. El pueblo carente de profecía “se desenfrena”, se suelta de la dirección divina, se desorienta en el camino, porque se priva de la comunicación de Dios por medio de sus mensajeros. El resultado es la anarquía espiritual. En cambio, quienes siguen la voluntad revelada de Dios (“La ley”, en el texto de Prov. 29:18) encuentran prosperidad y felicidad (ver Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1.064).

La señora Elena de White recurrió a veces a este texto para enfatizar algunos puntos de importancia. Mostró, por ejemplo, que en ocasiones el pueblo “se desenfrena” por causa del escepticismo hacia los dones, provocado por las revelaciones falsas. “Satanás está [...] constantemente haciendo fuerza por introducir lo espurio a fin de apartar de la verdad. Precisamente, el último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios. ‘Sin profecía el pueblo se desenfrena’ (Prov. 29:18). Satanás trabajará hábilmente, en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos, para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero” (Carta 12, 1890).

“Se encenderá un odio satánico contra los testimonios. La obra de Satanás será perturbar la fe de las iglesias en ellos por esta razón: Satanás no puede disponer de una senda tan clara para introducir sus engaños y atar a las almas con sus errores si se obedecen las amonestaciones y los reproches del Espíritu de Dios (Carta 40, 1890)” (Mensajes selectos, t. 1, pp. 54, 55). Sobre estos asuntos de total actualidad, convendría repasar todo el capítulo titulado “Actitudes acerca de los Testimonios” (Mensajes selectos, t. 1, pp. 45-55).

Los resultados del escepticismo respecto de las visiones proféticas se mencionan con claridad. Quienes dejan de prestar atención a “las advertencias y los reproches de los Testimonios del Espíritu de Dios, verán que una ola de errores de toda clase aparecerán (3 MS 92 [1890])” (Eventos de los últimos días, p. 182). Una cadena larga y penosa se produce cuando se pierde la fe en la “profecía”. Salomón advierte: “el pueblo se desenfrena”. Elena de White señala que el resultado final es la apostasía. “Es el plan de Satanás debilitar la fe del pueblo de Dios en los Testimonios. Luego, sigue el escepticismo respecto de los puntos vitales de nuestra fe, los pilares de nuestra posición, después la duda hacia las Sagradas Escrituras y luego la marcha descendente hacia la perdición. Cuando se duda y se renuncia a los Testimonios, en los cuales una vez se creyó, Satanás sabe que los engañados no se detendrán allí; redobla sus esfuerzos hasta que los lanza en abierta rebelión, la que se torna incurable y termina en destrucción (4 T, p. 211)” (Ibíd.).

El pasaje en estudio concluye diciendo: “Mas el que guarda la ley es bienaventurado”. También a las bendiciones de la obediencia a la Ley de Dios ha dedicado la Sra. de White algunas de sus páginas luminosas. “¡Qué maravilla es la ley de Jehová por su sencillez, su alcance y perfección! Es tan breve que podemos aprender fácilmente de memoria todos sus preceptos; y, al mismo tiempo, tan abarcante que expresa toda la voluntad de Dios y se refiere no solamente a las acciones exteriores, sino también a los pensamientos y las intenciones, los deseos y las emociones del corazón [...].”

“No hay misterios en la ley de Dios. Todos pueden captar las grandes verdades que encierra. La mente más débil puede comprender esas reglas [...].” (Signs of the Times, 15 de abril de 1886; Meditaciones matinales, p. 168).




La obra a favor de los judíos


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Abril 2008

La obra en favor de los judíos

¿Es verdad que muchos judíos se convertirán y ayudarán a terminar la obra?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena G. de White se refirió en algunas ocasiones a la necesidad de trabajar por la conversión de los judíos. El capítulo 35 de Los hechos de los apóstoles, titulado “La salvación ofrecida a los judíos” (pág. 307 a 315) es especialmente esclarecedor. La autora hace referencia a las afirmaciones de Pablo y deduce de ellas algunas aplicaciones contemporáneas. Otra porción de interés se encuentra en El evangelismo, páginas 420 y 421, la sección titulada “Una gran cosecha entre los judíos”. Varias declaraciones adicionales pueden leerse en diversos fragmentos de sus escritos.

Nos recuerda la Sra. White que en la Epístola a los Romanos, “Pablo expresó libremente su preocupación por los judíos. Siempre, desde su conversión, había anhelado ayudar a sus hermanos judíos a obtener una clara comprensión del mensaje evangélico” (Los hechos de los apóstoles, p. 308). Esa preocupación lo llevó a la oración y a la acción. “Pedía constantemente a Dios que le permitiera trabajar en favor de los israelitas que no reconocían a Jesús de Nazaret como el Mesías prometido” (Ibíd.). Pablo creía que, “aunque Israel rechazó a su Hijo, Dios no los rechazó a ellos” (Ibíd., p. 309) y que habría en Israel quienes aceptarían a Jesús como el Mesías. “A pesar del fracaso de Israel como nación, había entre ellos un buen remanente que se salvaría” (Ibíd., p. 310).

Es verdad que si se les anunciara más claramente el Evangelio, muchos se convertirían. “Cuando este Evangelio se presente en su plenitud a los judíos, muchos aceptarán a Cristo como el Mesías. Entre los ministros cristianos son pocos los que han sido llamados a trabajar por el pueblo judío. Pero a estos que han sido pasados por alto, tanto como a todos los otros, ha de darse el mensaje de misericordia y esperanza en Cristo” (Ibíd., p. 314). Se puede pensar, entonces, que esto ciertamente ocurrirá. “En la proclamación final del Evangelio, cuando una obra especial deberá hacerse en favor de las clases descuidadas hasta entonces, Dios espera que sus mensajeros manifiesten particular interés en el pueblo judío que se halla en todas partes de la tierra. Cuando las escrituras del Antiguo Testamento se combinen con las del Nuevo para explicar el eterno propósito de Jehová, eso será para muchos judíos como la aurora de una nueva creación, la resurrección del alma. Cuando vean al Cristo de la dispensación evangélica pintado en las páginas de las escrituras del Antiguo Testamento, y perciban cuán claramente explica el Nuevo Testamento al Antiguo, sus facultades adormecidas se despertarán y reconocerán a Cristo como el Salvador del mundo. Muchos recibirán por la fe a Cristo como su Redentor” (Ibíd.).

Estos judíos convertidos se transformarán en testigos de la verdad para este tiempo. “Entre los judíos hay algunos que, como Saulo de Tarso, son poderosos en las Escrituras, y estos proclamarán con poder la inmutabilidad de la ley de Dios. El Dios de Israel hará que esto suceda en nuestros días. No se ha acortado su brazo para salvar. Cuando sus siervos trabajen con fe por aquellos que han sido mucho tiempo descuidados y despreciados, su salvación se revelará” (Ibíd.).

Elena de White afirma que los judíos creyentes se unen de nuevo al Israel de Dios y, junto a los gentiles convertidos, forman su pueblo (El evangelismo, p. 420, 421). Por lo tanto, hay una obra que hacer en su favor. “Me ha resultado extraño el que hubiera tan pocas personas que sintieran la preocupación de trabajar entre los judíos, que se hallan esparcidos en tantos países. Cristo estará con vosotros al luchar para esforzar vuestras facultades perceptivas, a fin de contemplar más claramente al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Ibíd.).

Estos judíos creyentes tendrán una parte en la terminación de la obra. “Habrá muchos conversos de entre los judíos, y estos conversos ayudarán a preparar el camino para el Señor, aparejando calzada en el desierto para nuestro Dios. Los conversos judíos han de tener una parte importante en la gran preparación que ha de hacerse en lo futuro para recibir a Cristo, nuestro Príncipe” (Ibíd.).

Para esta misión tan delicada, se nos invita a pedir a Dios sabiduría. “La obra para los judíos, tal como se bosqueja en el capítulo 11 de Romanos, es una obra que debe ser tratada con sabiduría especial. Es una obra que no debe ser pasada por alto. [...] Con toda sabiduría y rectitud debemos despejar el camino del Rey. A los judíos debe dárseles la oportunidad de acudir a la luz” (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1078).




Los originales


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Mayo 2008

Los originales

¿Cuáles son los libros originales de Elena de White?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Esta es una consulta frecuente, cuya respuesta no es sencilla. La Sra. de White fue una escritora prolífica, pero mucho de su producción tuvo la forma de cartas, diarios, artículos, panfletos, etc. A veces estos materiales eran ampliados o reunidos en forma de libros. La siguiente es una lista tentativa, con alguna aclaración en cuanto a la fecha de publicación, procedencia y contenido, ordenada cronológicamente.

1858. Spiritual Gifts, tomos 1-4. El tomo 1 (1858) es el primer relato que hizo la autora luego de su “visión del gran conflicto”, y abarca desde la caída de Lucifer hasta el fin de los tiempos. El tomo 2 (1860) es una autobiografía de la Sra. de White hasta el año 1860. El tomo 3 (1864) es una narración de la historia sagrada, desde la Creación hasta la entrega de la Ley en el Sinaí. El tomo 4 (1864) cubre el período desde el Sinaí hasta el reinado de Salomón y trae la descripción de la primera visión acerca de la salud. Contiene, además, testimonios que fueron luego publicados en Testimonios para la iglesia, tomo 1.

1865. Health, or How to Live. Una obra de 86 páginas, con una ampliación de los artículos de salud de Spiritual Gifts, tomo 4. Puede encontrarse su contenido en La temperancia y en Mensajes selectos, tomo 2.

1870. Spirit of Prophecy, tomos 1-4. Esta serie representa una descripción ampliada de la “visión del gran conflicto” ya publicada en Spiritual Gifts (1858). El tomo 1 (1870) contiene la historia del Antiguo Testamento desde la caída de Lucifer y la Creación hasta el tiempo del rey Salomón. Fue ampliado más tarde en el libro Patriarcas y profetas. El tomo 2 (1877) contiene la vida de Cristo desde su nacimiento hasta la semana de la Pasión; fue ampliado más tarde en el libro El Deseado de todas las gentes. El tomo 3 (1878) hace una descripción de la semana de la Pasión hasta la ascensión de Cristo. También incluye la historia de la iglesia apostólica descrita en Hechos capítulos 1 al 17. Más tarde, este volumen fue ampliado en los libros El Deseado de todas las gentes y Los hechos de los apóstoles. El tomo 4 (1884) narra los puntos principales de la gran controversia entre Cristo y Satanás, desde la destrucción de Jerusalén hasta el fin de los tiempos. El libro fue ampliado más tarde como El gran conflicto.

1882. Early Writings of Ellen G. White (Primeros escritos). Un libro que reúne tres trabajos anteriores: A Sketch of the Christian Experience and Views of Ellen G. White, de 62 páginas (1851), Supplement to the Christian Experience and Views of Ellen G. White (1854) y Spiritual Gifts, tomo 1 (1858).

1883. Sketches From the Life of Paul. Es el relato de la vida del apóstol Pablo, desde la época anterior a su conversión hasta su martirio. No está traducido al español, pero su contenido se encuentra ampliado en Los hechos de los apóstoles.

1885. Testimonies for the Church, tomos 1-9 (Testimonios para la iglesia). Es una colección de consejos espirituales de naturaleza general acerca de una gran variedad de situaciones, incluyendo muchas cartas personales enviadas a miembros de iglesia. Suman, en total, 37 testimonios. El tomo 1 (1885) abarca los testimonios 1 al 14, escritos entre 1855 y 1868, y unas 100 páginas con una autobiografía de la autora. El tomo 2 (1885) comprende los testimonios 15 al 20, escritos entre 1868 y 1871. El tomo 3 (1885) incluye los testimonios 21 al 25, escritos entre 1872 y 1881. El tomo 4 (1885) comprende los testimonios 26 al 30, escritos entre 1876 y 1881. El tomo 5 (1889) integra los testimonios 31 al 33, publicados originalmente en 1882, 1885 y 1889. El tomo 6 (1900) contiene el testimonio 34. El tomo 7 (1902) comprende el testimonio 35 e incluye una sección sobre la obra de las publicaciones. El tomo 8 (1904) incluye el testimonio 36, dedicado a exponer la falsedad de las ideas panteístas. El tomo 9 (1909) contiene el testimonio 37.

1888. The Great Controversy Between Christ and Satan (El gran conflicto). Libro revisado y ampliado por la autora en 1911. Se inicia con la narración de la destrucción de Jerusalén en el año 70 y sigue describiendo los tópicos más relevantes del conflicto entre Cristo y Satanás, tal como se refleja en la historia de la iglesia cristiana hasta el presente, así como una anticipación bíblica de lo por venir.

1890. Christian Temperance and Bible Hygiene. Actualmente incluido en el libro La temperancia.

1890. Patriarchs and Prophets (Patriarcas y profetas). Describe la historia sagrada desde sus inicios, en el libro de Génesis, hasta la época del reinado de David. Es el primer tomo de la serie “El conflicto de los siglos”.

1892. Steps to Christ (El camino a Cristo). Es un verdadero clásico de Elena de White acerca de la salvación y la vida cristiana.

1892. Gospel Workers (Obreros evangélicos). Presenta las cualidades que debieran caracterizar a los cristianos que se ocupan de la tarea evangelizadora.

1893. Christian Education (La educación cristiana). Obra que recoge otras fuentes publicadas por la autora acerca del tema.

1896. Thoughts From the Mount of Blessing (El discurso maestro de Jesucristo). Ofrece un estudio de los puntos clave del Sermón de la Montaña, como las Bienaventuranzas, el Padrenuestro y otras instrucciones del Señor destinadas a los ciudadanos de su Reino.

1896. Christ Our Saviour (Vida de Jesús). Una adaptación para niños, realizada por Edson White a partir de materiales preparados para El Deseado de todas las gentes.

1897. Special Testimonies on Education. Reimpreso en Consejos para los maestros, padres y alumnos y en otros lugares.

1898. The Desire of Ages (El Deseado de todas las gentes). Uno de los libros más conocidos de Elena de White. Trata sobre la vida y el ministerio de Jesús, con múltiples aplicaciones a la vida de los lectores.

1900. Christ’s Object Lessons (Palabras de vida del Gran Maestro). Un libro relacionado con El Deseado de todas las gentes, que estudia y aplica las parábolas de Jesús a la vida cristiana.

1900. Testimonies on Sabbath-School Work. Una obra de 128 páginas, revisada y ampliada en 1938 bajo el título: Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática.

1903. Education (La educación). Es la presentación de principios bíblicos relacionados con la educación, especialmente útiles para padres y docentes.

1905. The Ministry of Healing (El ministerio de curación). Son instrucciones acerca de los principios del sano vivir, acerca de los verdaderos remedios, el cuidado de los enfermos, el ministerio de la salud y un enfoque positivo de la vida.

1911. Acts of the Apostles (Los hechos de los apóstoles). Presenta la historia de los primeros cristianos en tiempos del Nuevo Testamento.

1913. Counsels to Parents, Teachers, and Students Regarding Christian Education (Consejos para los maestros, padres y alumnos). Incluye materiales tomados de Christian Education, Special Testimonies on Education y otros manuscritos no publicados. Desarrolla la tarea de padres, docentes y alumnos en favor de la educación cristiana.

1915. Life Sketches of Ellen G. White (Notas biográficas de Elena G. de White). Una autobiografía preparada por la autora hasta el año 1881, completada por C. C. Crisler.

1917. Prophets and Kings (Profetas y reyes). Describe la historia del Antiguo Testamento desde la vida de Salomón hasta el tiempo de Malaquías. Estaba casi listo en 1915 y lo completaron los fideicomisarios con manuscritos de la autora.




Las publicaciones y el mensaje del advenimiento


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Junio 2008

Las publicaciones y el mensaje del advenimiento

¿Cuál es la importancia de las publicaciones en la proclamación del regreso de Cristo?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

El movimiento adventista surgió y se desarrolló bajo el impulso de las publicaciones. En una fecha tan temprana como 1848, Elena de White recibió una revelación sobre la necesidad de publicar un periódico. El fruto de esa visión de Dorchester, Massachusetts se concretó con la aparición de la revista Present Truth [La verdad presente] al año siguiente.

Elena G. de White tenía una aguda conciencia de la importancia de las publicaciones como medio de evangelización. Se le mostró en reiteradas ocasiones la necesidad de distribuirlas ampliamente. “Hay que distribuir publicaciones como hojas de otoño. Este es el mensaje que hemos estado recibiendo del Señor durante muchos años” (El ministerio de las publicaciones, p. 409). Se trata de una obra de todos, para todos los lugares. “Folletos, periódicos y libros, según la ocasión lo requiera, deben distribuirse por todas las ciudades y aldeas de la tierra. Aquí hay obra misionera para todos” (Notas biográficas, p. 240). En este propósito debe aprovecharse diligentemente cada oportunidad. “Coloquemos las publicaciones en cada mano que quiera recibirlas. Consagrémonos a la proclamación del mensaje” (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 199).

Hay en los escritos de Elena G. de White una apelación directa a la participación de cada adventista en esta tarea misionera de primera magnitud. “Que cada adventista se pregunte: ‘¿Qué puedo hacer yo para proclamar el mensaje del tercer ángel?’ [...] ¿Cómo hemos de darlo? La distribución de nuestras publicaciones es un medio por el cual el mensaje ha de proclamarse. Que cada creyente disemine folletos y libros que contienen el mensaje para este tiempo” (Servicio cristiano, p. 181).

A Elena G. de White se le mostró que esas publicaciones con el mensaje adventista debían compartirse con los vecinos (El ministerio de las publicaciones, ps. 411-413), distribuirse en los trenes, en la calle, en los barcos, y enviarse por correo (Obreros evangélicos, p. 366). Las publicaciones habrían de llegar a lugares donde los predicadores no pueden entrar. “Hay muchos lugares en los cuales no puede oírse la voz del predicador, lugares que pueden ser alcanzados únicamente por nuestras publicaciones, los libros, periódicos y folletos que contienen las verdades bíblicas que el pueblo necesita. Nuestras publicaciones han de ser distribuidas por todas partes” (El colportor evangélico, p. 14).

Se trata evidentemente de una labor de siembra cuyos frutos se verán totalmente en la eternidad. “Nadie puede estimar la influencia que hasta una página rota que contenga las verdades del mensaje del tercer ángel puede tener sobre el corazón de alguien que esté buscando la verdad” (Servicio cristiano, p. 192). La Providencia guiará a los sinceros hacia la palabra impresa como recurso adecuado para el descubrimiento de la verdad. Dice la Sra. White: “Los vi sostener periódicos y folletos en una mano, y la Biblia en la otra, mientras sus mejillas estaban humedecidas por las lágrimas; e inclinándose delante de Dios en ferviente y humilde oración, para ser guiados a toda la verdad: exactamente lo que él estaba haciendo por ellos antes que se lo pidieran. Y cuando la verdad era recibida en sus corazones, y veían la cadena armoniosa de la verdad, la Biblia resultaba para ellos un libro nuevo; lo oprimían contra su corazón con gozo agradecido, mientras sus rostros irradiaban felicidad y santa alegría” (Servicio cristiano, p. 187).

En gran medida la proclamación final del evangelio se cumplirá por medio de la página impresa. “Pronto Dios hará grandes cosas por nosotros si nos ponemos humildes y creyentes a sus pies [...] Más de mil personas se convertirán en un solo día, la mayor parte de las cuales adjudicarán sus primeras convicciones a la lectura de nuestras publicaciones” (El colportor evangélico, p. 210). La tierra quedará iluminada por la proclamación del mensaje de Dios para los habitantes de este mundo. “Es también, en gran medida, por medio de nuestras imprentas como debe cumplirse la obra de aquel otro ángel que baja del cielo con gran potencia y alumbra la tierra con su gloria” (Joyas de los testimonios, tomo 3, ps. 140-142).




La humanidad de Cristo: Su identificación


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Julio 2008

La humanidad de Cristo: su identificación

¿Qué escribió Elena de White acerca de la humanidad de Jesús?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La cristología es un tema al mismo tiempo importante y controversial para la teología adventista. Se ofrece, a continuación, una exposición breve del pensamiento de Elena de White acerca de la naturaleza humana de Jesús. Como lectura complementaria, se recomienda Mensajes selectos, tomo 1, páginas 284 a 340, y tomo 3, páginas 143 a 160.

Su misterio y comprensión

Al igual que Pablo (Col. 1:26; 1 Tim. 3:16), Elena de White dice que la encarnación de Cristo es un “misterio” insondable (Mensajes selectos, t. 1, pp. 289, 292; Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1.088; t. 6, p. 1.082). Como lo enseña Deuteronomio 29:29, solo algunos aspectos del tema han sido revelados (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1.103). Sin embargo, es un tema profundo, vital y esencial, que ha sido revelado en las Escrituras para nuestro estudio (A fin de conocerle, p. 27; Recibiréis poder, p. 108). Dice la señora de White: “La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros [...]. Esto ha de ser nuestro estudio” (Mensajes selectos, t. 1, p. 286). “Necesitamos comprender, hasta donde sea posible, la naturaleza verdaderamente humana de nuestro Señor. Lo divino y lo humano estaban uniéndose en Cristo, y ambos eran completos” (Mensajes selectos, t. 3, p. 153).

Su semejanza con la humanidad

En Jesús se cumplen las palabras de Juan 1:14 y 3:16 (Hijos e hijas de Dios, p. 13). “Cristo fue un verdadero hombre”; “plenamente humano”; “participante de nuestra naturaleza” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 895). La autora cita Hebreos 2:14 y se expresa con claridad: “Cristo no tomó la naturaleza humana en forma aparente. La tomó de verdad. En realidad, poseyó la naturaleza humana” (Mensajes selectos, t. 1, p. 290).

Elena de White recuerda que Cristo vino en “semejanza de carne de pecado” (Rom. 8:3) y fue “semejante a sus hermanos” (Heb. 2:16, 17). “Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada. Únicamente así podía rescatar al hombre de las profundidades de su degradación” (El Deseado de todas las gentes, p. 92; véase también Mensajes selectos, t. 1, p. 313).

Algunas declaraciones parecen indicar una identificación completa con la naturaleza caída del hombre. Dice la autora: “Tomó sobre sí la naturaleza caída y doliente del hombre, degradada y contaminada por el pecado” (Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 1.169). A continuación lo explica, al decir que Cristo compartió nuestros “dolores”, “pesar”, “vergüenza” y “tentaciones”. Agrega: “En él no había ni engaño ni pecado; siempre fue puro e incontaminado; y, sin embargo, tomó sobre sí nuestra naturaleza pecaminosa” (Ibíd., t. 7, p. 450). En alusión a Hebreos 2:18, dice la autora: “Tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para poder saber cómo socorrer a los tentados” (Ibíd., t. 7, p. 448). “Cristo, que no conocía en lo más mínimo la mancha o la contaminación del pecado, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada” (Mensajes selectos, t. 1, p. 296).

El párrafo que sigue es muy conocido: “Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. [...] Pero él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado” (El Deseado de todas las gentes, p. 32). En esa condición debió enfrentar las tentaciones. “Con las debilidades del hombre caído sobre él, en favor de la raza humana había de soportar las tentaciones de Satanás en todos los puntos en los que pudiera ser atacado el hombre” (Mensajes selectos, t. 1, p. 314). La señora de White cita Hebreos 4:15, y agrega: “Él tomó la naturaleza humana, y llevó las debilidades y la degeneración del hombre” (Ibíd.).

Su apariencia física

Jesús se identificó con los hombres también en su apariencia física. “Su estatura era un poco mayor que la de los hombres en general. Su apariencia personal no poseía ninguna marca especial de su divino carácter, que pudiera inspirar por sí misma fe. No obstante, su forma perfecta, su porte digno, su semblante que expresaba bondad, amor y santidad, no eran igualados por nadie que viviera sobre la tierra” (Spiritual Gifts, t. 4, p. 119). Agrega la autora que a Jesús “no se lo distinguía entre la multitud” (El Deseado de todas las gentes, p. 110). Natanael quedó desilusionado por las señales de pobreza y de trabajo que vio en él (Ibíd., p. 113). Tal como lo profetizó Isaías 53:2, “su apariencia no era atractiva” (Testimonies for the Church, t. 4, p. 373). No era diferente de los demás hombres de su raza. “Debía ser semejante a los que pertenecían a la familia humana y a la raza judía. Sus facciones tenían que ser semejantes a las de los seres humanos, y no debía tener tal belleza en su persona que la gente lo señalara como diferente de los demás” (Mensajes selectos, t. 1, p. 143). Las cualidades que atrajeron multitudes tenían que ver más con el carácter que con cualquier otra cosa (El Deseado de todas las gentes, pp. 219, 220; Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 904; El evangelismo, p. 44).

Elena de White señala que Jesús adoptó la humanidad definitivamente y que los rastros de su sacrificio lo acompañarán siempre (El conflicto de los siglos, p. 732).




La humanidad de Cristo: Su singularidad


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Julio 2008

La humanidad de Cristo: su identificación

¿Qué escribió Elena de White acerca de la humanidad de Jesús?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La cristología es un tema al mismo tiempo importante y controversial para la teología adventista. Se ofrece, a continuación, una exposición breve del pensamiento de Elena de White acerca de la naturaleza humana de Jesús. Como lectura complementaria, se recomienda Mensajes selectos, tomo 1, páginas 284 a 340, y tomo 3, páginas 143 a 160.

Su misterio y comprensión

Al igual que Pablo (Col. 1:26; 1 Tim. 3:16), Elena de White dice que la encarnación de Cristo es un “misterio” insondable (Mensajes selectos, t. 1, pp. 289, 292; Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1.088; t. 6, p. 1.082). Como lo enseña Deuteronomio 29:29, solo algunos aspectos del tema han sido revelados (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 1.103). Sin embargo, es un tema profundo, vital y esencial, que ha sido revelado en las Escrituras para nuestro estudio (A fin de conocerle, p. 27; Recibiréis poder, p. 108). Dice la señora de White: “La humanidad del Hijo de Dios es todo para nosotros [...]. Esto ha de ser nuestro estudio” (Mensajes selectos, t. 1, p. 286). “Necesitamos comprender, hasta donde sea posible, la naturaleza verdaderamente humana de nuestro Señor. Lo divino y lo humano estaban uniéndose en Cristo, y ambos eran completos” (Mensajes selectos, t. 3, p. 153).

Su semejanza con la humanidad

En Jesús se cumplen las palabras de Juan 1:14 y 3:16 (Hijos e hijas de Dios, p. 13). “Cristo fue un verdadero hombre”; “plenamente humano”; “participante de nuestra naturaleza” (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 895). La autora cita Hebreos 2:14 y se expresa con claridad: “Cristo no tomó la naturaleza humana en forma aparente. La tomó de verdad. En realidad, poseyó la naturaleza humana” (Mensajes selectos, t. 1, p. 290).

Elena de White recuerda que Cristo vino en “semejanza de carne de pecado” (Rom. 8:3) y fue “semejante a sus hermanos” (Heb. 2:16, 17). “Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada. Únicamente así podía rescatar al hombre de las profundidades de su degradación” (El Deseado de todas las gentes, p. 92; véase también Mensajes selectos, t. 1, p. 313).

Algunas declaraciones parecen indicar una identificación completa con la naturaleza caída del hombre. Dice la autora: “Tomó sobre sí la naturaleza caída y doliente del hombre, degradada y contaminada por el pecado” (Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 1.169). A continuación lo explica, al decir que Cristo compartió nuestros “dolores”, “pesar”, “vergüenza” y “tentaciones”. Agrega: “En él no había ni engaño ni pecado; siempre fue puro e incontaminado; y, sin embargo, tomó sobre sí nuestra naturaleza pecaminosa” (Ibíd., t. 7, p. 450). En alusión a Hebreos 2:18, dice la autora: “Tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para poder saber cómo socorrer a los tentados” (Ibíd., t. 7, p. 448). “Cristo, que no conocía en lo más mínimo la mancha o la contaminación del pecado, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada” (Mensajes selectos, t. 1, p. 296).

El párrafo que sigue es muy conocido: “Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. [...] Pero él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado” (El Deseado de todas las gentes, p. 32). En esa condición debió enfrentar las tentaciones. “Con las debilidades del hombre caído sobre él, en favor de la raza humana había de soportar las tentaciones de Satanás en todos los puntos en los que pudiera ser atacado el hombre” (Mensajes selectos, t. 1, p. 314). La señora de White cita Hebreos 4:15, y agrega: “Él tomó la naturaleza humana, y llevó las debilidades y la degeneración del hombre” (Ibíd.).

Su apariencia física

Jesús se identificó con los hombres también en su apariencia física. “Su estatura era un poco mayor que la de los hombres en general. Su apariencia personal no poseía ninguna marca especial de su divino carácter, que pudiera inspirar por sí misma fe. No obstante, su forma perfecta, su porte digno, su semblante que expresaba bondad, amor y santidad, no eran igualados por nadie que viviera sobre la tierra” (Spiritual Gifts, t. 4, p. 119). Agrega la autora que a Jesús “no se lo distinguía entre la multitud” (El Deseado de todas las gentes, p. 110). Natanael quedó desilusionado por las señales de pobreza y de trabajo que vio en él (Ibíd., p. 113). Tal como lo profetizó Isaías 53:2, “su apariencia no era atractiva” (Testimonies for the Church, t. 4, p. 373). No era diferente de los demás hombres de su raza. “Debía ser semejante a los que pertenecían a la familia humana y a la raza judía. Sus facciones tenían que ser semejantes a las de los seres humanos, y no debía tener tal belleza en su persona que la gente lo señalara como diferente de los demás” (Mensajes selectos, t. 1, p. 143). Las cualidades que atrajeron multitudes tenían que ver más con el carácter que con cualquier otra cosa (El Deseado de todas las gentes, pp. 219, 220; Comentario bíblico adventista, t. 7, p. 904; El evangelismo, p. 44).

Elena de White señala que Jesús adoptó la humanidad definitivamente y que los rastros de su sacrificio lo acompañarán siempre (El conflicto de los siglos, p. 732).




Cristo, el camino de la vida


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA - Septiembre 2008

Cristo, el camino de la vida

¿De qué forma ilustraban nuestros pioneros el plan de salvación?

Responde la Lic. Silvia Scholtus de Roscher

Dios comunica el contenido del mensaje al profeta mediante ilustraciones animadas y vívidas. Esta forma de comunicar el mensaje ha sido fuente de inspiración para muchos artistas a lo largo de los siglos.

Nuestros pioneros adventistas también mantuvieron la práctica de esquematizar e ilustrar lo descrito por los profetas para que su comprensión fuera más plena.

Conocidas son las ilustraciones que se utilizaban para explicar las imágenes de las bestias de Daniel y Apocalipsis. Miller y sus seguidores, y posteriormente los que formaron parte de la Iglesia Adventista, dieron conferencias sobre las profecías de la Biblia y las usaron en afiches y otros tipos de materiales.

Existe una historia interesante sobre una ilustración que mantuvo ocupado a Jaime White hasta el día de su muerte. Su interés se centraba en hacer una ilustración que contuviera una síntesis del plan divino de salvación.

No se sabe en qué momento, M. G. Kellog obtuvo por primera vez una copia del cuadro “El camino de la vida: del paraíso perdido al paraíso restaurado” [The Way of Life: from paradise lost to paradise restored]. Pero un día se la mostró al pastor Jaime White, quien manifestó tanto interés, que Kellogg se la obsequió. En esta ilustración, Jaime White vio una descripción del plan de salvación. En el centro se puede apreciar un árbol cuyas ramas sostienen las tablas de piedra de los Diez Mandamientos, mostrando a la izquierda la responsabilidad del hombre para con Dios y a la derecha la responsabilidad del hombre para con sus semejantes. Se publicaron copias para la venta y se anunció en la revista Review and Herald el 17 de febrero de 1874.

Dos años después se decidió mejorar el cuadro y adjuntar un folleto con las explicaciones correspondientes. En mayo de 1876, Jaime White planeaba viajar a Nueva York para solicitar la ayuda de un artista que rediseñara el cuadro con las mejoras. Para octubre de ese año se estaban imprimiendo unas 1.000 copias del nuevo diseño, que es el que conocemos hoy.

Figura 1

Cuatro años después, el pastor White comenzó a planear un cambio de énfasis en el cuadro. En marzo de 1880, le escribió a su esposa comentándole sobre las diferencias que introduciría. Entre ellas estaban: quitar el árbol con la ley, hacer que Cristo en la cruz se ubicara en el centro del cuadro y con un tamaño mayor, mejorar la escena del bautismo y de la ciudad celestial. Los cambios iban a ser tales que solicitó a su hijo, William, que verificara cuántas copias del diseño anterior quedaban y que viera la posibilidad de deshacerse de ellas.

Para fines del año 1880, los planes del pastor White incluían la impresión del cuadro para que se usara en otros países. Durante enero de 1881, fue a Nueva York para ver a Thomas Moran, quien era considerado uno de los mejores artistas de la época, para que completara el diseño. Lo iba a titular “Cristo, el camino de la vida: del paraíso perdido al paraíso restaurado” [Christ, the way of life: from paradise lost to paradise restored]. Además planificó publicar un libro con las explicaciones. Pero no pudo concretar sus intenciones, pues falleció en agosto de ese año.

Con la ayuda de sus hijos, Elena de White asumió la tarea, y para 1883 se inscribió el copyright de un nuevo cuadro, con Cristo como centro del plan de salvación.

Figura 2

Es interesante notar cómo el énfasis en la ley cambia a un énfasis en Cristo durante las primeras décadas de la historia de nuestra iglesia.

La última versión se produjo en 1980, cuando el personal del Patrimonio White solicitó al artista Elfred Lee que hiciera arreglos en la versión anterior. Lee creó un mural en la iglesia de Auburn, California, que luego se exhibió en las sesiones de la Asociación General de 1980, en Dallas, Texas. Posteriormente se trasladó a las oficinas del Patrimonio White para que pudiera ser observado por quienes visitaran el lugar.

Figura 3

Estas ilustraciones refuerzan los conceptos centrales del plan de salvación bíblico. Dios y su actividad salvadora mediante Cristo se destacan en toda su intensidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo, para que todo aquél que él crea no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16).

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LEYENDAS PARA LAS FIGURAS:

Figura 1. “El camino de la vida: del paraíso perdido al paraíso restaurado”.

Figura 2. “Cristo, el camino de la vida: del paraíso perdido al paraíso restaurado”.

Figura 3. “Cristo, el camino de la vida”, por Elfred Lee (1980).




Trasfondo de la serie de "El gran conflicto"


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Diciembre 2008

Trasfondo de la serie de “El gran conflicto”

¿Podría informarnos sobre el trasfondo histórico y el contenido de Patriarcas y profetas y Profetas y reyes?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Patriarcas y profetas

La denominada “serie del gran conflicto” es el desarrollo final de un tema revelado a Elena de White en una visión de dos horas, el 14 de marzo de 1858, en Lovett's Grove, Ohio, Estados Unidos, conocida como “la visión del Gran Conflicto”. En bosquejos amplios se le mostró la lucha milenaria entre el bien y el mal desde su comienzo hasta la consumación final del plan de salvación.

Se le pidió a Elena de White que escribiera sobre el conflicto de los siglos entre Cristo y Satanás. Seis meses después, se publicó un pequeño libro de 219 páginas titulado El gran conflicto entre Cristo y sus ángeles, y Satanás y sus ángeles [The Great Controversy, Between Christ and His Angels, and Satan and His Angels], conocido como Spiritual Gifts, tomo 1. Esta obra incluye el relato de la caída del hombre, el plan de redención, y la historia de la iglesia desde el tiempo de Cristo hasta la tierra nueva. Su contenido se encuentra en español en la última parte de Primeros escritos.

En 1864 aparecieron los tomos 3 y 4 de Spiritual Gifts [Dones espirituales], bajo el título de Hechos importantes de fe en conexión con la historia de hombres santos de la antigüedad [Important Facts of Faith in Connection With the History of Holy Men of Old]. El tomo 3 narra la historia sagrada desde la Creación hasta la entrega de la Ley en el Sinaí y el tomo 4 cubre el período desde el Sinaí hasta el rey Salomón.

La presentación escrita sobre el gran conflicto siguió ampliándose con la aparición de los cuatro tomos de Spirit of Prophecy: The Great Controversy [Espíritu de profecía: El gran conflicto]. El tomo 1 de Spirit of Prophecy (1870) contiene la historia del Antiguo Testamento desde la caída de Lucifer y la Creación hasta el tiempo de Salomón. Fue ampliado más tarde en el libro Patriarcas y profetas (1890). El tomo 2 (1877) contiene la vida de Cristo desde su nacimiento hasta la semana de la pasión. Fue ampliado más tarde en el libro El Deseado de todas las gentes (1898). El tomo 3 (1878) describe la semana de la pasión hasta la ascensión de Cristo, e incluye la historia de la iglesia apostólica descrita en Hechos 1‑17. Más tarde fue ampliado en los libros El Deseado de todas las gentes (1898) y Los hechos de los apóstoles (1911). El tomo 4 (1884) narra los puntos principales de la gran controversia entre Cristo y Satanás desde la destrucción de Jerusalén hasta el fin de los tiempos. El libro fue ampliado más tarde como El conflicto de los siglos (1888).

En su forma actual, el libro Patriarcas y profetas [Patriarchs and Prophets (1890)] describe la historia sagrada desde el punto de vista de la gran controversia entre la verdad y el error desde el surgimiento de la rebelión hasta la época del reinado de David. Es el primer tomo de la serie “El conflicto de los siglos”.

Profetas y reyes

Desde la visión de 1858, Elena de White tuvo interés de presentar las lecciones de la historia bíblica desde el punto de vista de la enemistad cósmica entre la luz y las tinieblas espirituales. Otras revelaciones posteriores fueron enriqueciendo su comprensión de las grandes escenas del drama de los siglos.

El libro Profetas y reyes [Prophets and Kings (1917)] describe la historia del Antiguo Testamento desde la vida de Salomón hasta el tiempo de Malaquías. No pretende ser una crónica detallada de los acontecimientos históricos. Más bien rescata las grandes lecciones de la decadencia, desde los prósperos y pacíficos días de Salomón, pasando por la división del reino y llegando a la cautividad de Israel del norte y de Judá. También relata el restablecimiento de los judíos y la esperanza mesiánica. La autora falleció cuando se preparaban los capítulos finales en 1915 y el libro fue completado por los fideicomisarios con manuscritos de la autora.




¿Cómo se escribió el libro sobre "La vida de Jesús"?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Enero 2009

¿Cómo se escribió el libro sobre la vida de Jesús?

¿Podría informarnos sobre el trasfondo histórico y el contenido de El Deseado de todas las gentes?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Luego de la “visión del gran conflicto” (1858), Elena de White sintió la necesidad de escribir sobre la vida de Cristo. El pequeño libro Spiritual Gifts, tomo 1, contiene poco más de cincuenta páginas dedicadas a la vida de Cristo. En los tomos 2 y 3 de la serie “Spirit of Prophecy”, de los años 1877-1878, unas seiscientas cuarenta páginas se ocupan de la vida y el ministerio de Jesús.

En la década de 1890, la señora de White decide publicar más sobre la vida de Cristo sobre la base de sus escritos anteriores publicados y no publicados. El material seleccionado por una de sus colaboradoras, Marian Davis, tomó forma final con la publicación de cuatro libros: El Deseado de todas las gentes (1898), El discurso maestro de Jesucristo, Palabras de vida del gran Maestro y la primera parte de El ministerio de curación. Más de mil páginas están dedicadas aquí al ministerio del Señor Jesús.

La autora sentía un gran aprecio por El Deseado de todas las gentes, como también por los otros libros de la serie de “El Gran Conflicto”: “En El Deseado de todas las gentes, Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos, y Daniel y Apocalipsis, existe preciosa instrucción. Estos libros deben ser considerados de especial importancia, y debe hacerse todo esfuerzo posible para presentarlos a la gente” (Carta 229, 1903).

“Los libros mayores, Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos, El Deseado de todas las gentes, deben venderse por doquiera. Estos libros contienen verdad para este tiempo: una verdad que ha de ser proclamada en todas partes del mundo. Nada ha de obstaculizar su venta. [...]”

“La hermana White no es la originadora de estos libros. Ellos contienen la instrucción que durante el período de su vida Dios le ha estado dando. Contienen la luz preciosa y consoladora que Dios ha concedido generosamente a su sierva para ser dada al mundo. De sus páginas, esta luz ha de brillar iluminando los corazones de los hombres y las mujeres, conduciéndolos al Salvador. El Señor me ha señalado que estos libros han de ser esparcidos por todo el mundo. Hay en ellos verdad que, para el que la recibe, es un sabor de vida para vida. Son mensajeros silenciosos para Dios. En lo pasado han sido los medios en sus manos para convencer y convertir a muchas almas. Muchos los han leído con ávida expectativa y, por medio de su lectura, han sido guiados a ver la eficacia del sacrificio de Cristo y a confiar en su poder. Han sido inducidos a encomendar el cuidado de sus almas a su Creador, esperando y anhelando la venida del Señor para llevar a sus amados a su hogar eterno. En lo futuro, estos libros han de aclarar el evangelio a muchos otros, revelándoles el camino de la salvación” (Review and Herald, 20 de enero de 1903).

“¿Cuántos han leído cuidadosamente Patriarcas y profetas, El conflicto de los siglos y El Deseado de todas las gentes? Quiero que todos entiendan que mi confianza en la luz que Dios ha dado permanece firme, porque yo sé que el poder del Espíritu Santo magnificó la verdad y la hizo honorable al decir: Este es el camino, andad por él. En mis libros se presenta la verdad robustecida por un ‘Así dice el Señor’” (Carta 90, 1906).

“A Dios le agradará ver El Deseado de todas las gentes en todo hogar. En este libro está contenida la luz que él ha dado en su Palabra. A nuestros colportores, yo les diría: Salid con vuestros corazones enternecidos y subyugados por la lectura de la vida de Cristo. Bebed profundamente del agua de la salvación, para que sea en vuestro corazón como una fuente viva, que fluye para refrescar las almas que están a punto de perecer” (Carta 75, 1900).

El libro El Deseado de todas las gentes es uno de los libros más conocidos de Elena de White. Trata sobre la vida y el ministerio de Jesús con múltiples aplicaciones a la vida de los lectores. Su principal objetivo no es ser una armonía de los evangelios, ni una cronología de la vida de Cristo. Su tema central es el amor de Dios revelado en Jesús.




¿Cómo se escribió el libro de "Los hechos de los apóstoles?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Febrero 2009

¿Cómo se escribió el libro Los hechos de los apóstoles?

¿Podría informarnos sobre el trasfondo histórico y el contenido de Los hechos de los apóstoles?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La así llamada visión del Agran conflicto que ocurrió en ocasión de un servicio fúnebre. Jaime White había presentado un sermón y Elena estaba dando su testimonio sobre la esperanza del regreso de Cristo. Entonces fue arrebatada en una visión de la gloria de Dios. Durante dos horas permaneció en visión. El tema se desarrolló en forma creciente en Spiritual Gifts y en Spirit of Prophecy. El tercer tomo contenía un relato de la iglesia apostólica.

En 1883, la señora de White publicó Sketches From the Life of Paul [Escenas de la vida de Pablo]. Es el relato de la vida del apóstol Pablo desde la época anterior a su conversión hasta su martirio. No está traducido al español, pero su contenido se encuentra ampliado en Los hechos de los apóstoles. A partir de 1910, la autora concentró su atención en la finalización de Los hechos de los apóstoles, publicado en 1911.

La obra Los hechos de los apóstoles [Acts of the Apostles (1911)] describe el propósito de Cristo al preparar a los doce apóstoles y la fundación de la iglesia cristiana desde la ascensión de Cristo hasta la muerte del último apóstol. Presenta la historia de los primeros cristianos en tiempos del Nuevo Testamento, y hace comentarios que incluyen los libros bíblicos de Hechos y las cartas apostólicas. El testimonio de los apóstoles luego de la resurrección de Cristo y las vivencias de la iglesia apostólica son de gran inspiración para el pueblo de Dios del tiempo final.




¿Cómo se escribió el libro "El conflicto de los siglos"?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Marzo 2009

¿Cómo se escribió el libro el Conflicto de siglos?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

La historia de El conflicto de los siglos abarca entre cinco y seis de las siete décadas del ministerio de Elena G. de White. “En la visión que recibí en Lovett Grove, la mayor parte de lo que había visto diez años antes concerniente al gran conflicto de los siglos entre Cristo y Satanás fue repetido, y se me instruyó a que lo escribiera. Se me mostró que aunque debía luchar contra los poderes de las tinieblas, pues Satanás haría grandes esfuerzos para impedir esta tarea, debía poner mi confianza en Dios, y que los ángeles no me abandonarían en el conflicto” (Notas biográficas, 178). La oposición diabólica se manifestó muy pronto. En Jackson, Michigan, a unos 80 kilómetros de su casa, se alojaron en casa de un señor Palmer. Mientras la señora White conversaba, se le paralizó la lengua y le sobrecogió una sensación de frío. Por un tiempo estuvo insensible, inconsciente y paralizada. Despertó en medio de las oraciones de los presentes, sintió picazón en sus miembros y comenzó a usarlos poco a poco hasta poder regresar al hogar. Los efectos duraron semanas mientras comenzaba lentamente a escribir. Al terminar el pequeño libro de 219 páginas unos seis meses después, se le mostró que el ataque sufrido en Jackson había sido un intento satánico de quitarle la vida, a fin de impedir que escribiera la obra.

El cuarto tomo de Spirit of Prophecy (1884) narra los puntos principales de la gran controversia entre Cristo y Satanás desde la destrucción de Jerusalén hasta el fin de los tiempos. El libro fue ampliado más tarde como El conflicto de los siglos (1888). Por ese tiempo los miembros de la iglesia comenzaron a prestar y a vender estos libros a personas fuera de la iglesia, con muy buena aceptación. Tanto la Pacific Press como la Review and Herald publicaron 5.000 copias. En tres años se distribuyeron 50.000 ejemplares del tomo cuatro. Ese ejemplar de 1884 se convirtió en el primer libro de Elena G. de White vendido por medio de los colportores. Ante la realidad de una distribución masiva, la obra fue corregida y ampliada en la edición de 1888, titulada El conflicto de los siglos. Sus lectores ya no serían sólo adventistas norteamericanos, sino un público amplio y diverso. La edición de 1888 tenía páginas más grandes, mayor número de ilustraciones y cinco capítulos adicionales, respecto de la de 1884.

Debe decirse también que la edición de 1888 se amplió con el aporte de las lecturas acerca de la historia del protestantismo realizadas por la autora. Al escribir sobre Juan Huss y Jerónimo usó material tomado de History of Protestantism [Historia del protestantismo] de J. A. Wylie, sobre todo para obtener detalles históricos y cronológicos. Muchas veces las lecturas refrescaba en su mente lo que había visto en visión. Otro autor citado fue J. H. Merle D’Aubigné. Estos escritores fueron citados textualmente en algunos casos, parafraseados o resumidos en sus propias palabras en otros casos. La edición de 1888 contenía 417 citas o extractos de 75 autores diferentes. Elena G. de White preparó también una introducción a esta edición, explicando el propósito del libro y el uso que ella hizo de otros autores.

Veinte años después se vio la necesidad de volver a ilustrar e imprimir el libro, con un apéndice más completo de las referencias usadas. Además las planchas de electrotipo del libro estaban gastadas, tanto en la Pacific Press, como en la Review and Herald y en la Sociedad Internacional de Tratados de Londres. La señora White y sus colaboradores trabajaron minuciosamente en la preparación de esta última edición que concluyó en 1911. La autora aprobó con satisfacción la edición revisada.

El conflicto de los siglos es más que la historia de la lucha milenaria entre el bien y el mal. Es la clave para entender el devenir de los acontecimientos y los planes divinos para con nuestro mundo y para el universo. Su preparación y ampliación ocuparon la mayor parte del ministerio de Elena G. de White. Su autora lo consideraba más valioso que la plata y el oro.

El gran conflicto [The Great Controversy Between Christ and Satan (1888)], revisado y ampliado por la autora en 1911, se inicia con la narración de la destrucción de Jerusalén en el año 70 y sigue describiendo los tópicos más relevantes del conflicto entre Cristo y Satanás tal como se ve en la historia de la iglesia cristiana hasta el presente, así como una anticipación bíblica de lo porvenir. Es toda una filosofía peculiar e inspirada de la historia.




Tres libros para la iglesia


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Mayo 2009

Tres libros para la iglesia

¿Podría informarnos sobre el trasfondo histórico y el contenido de Servicio cristiano, Consejos para la iglesia y Consejos sobre mayordomía cristiana?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Servicio cristiano

Servicio cristiano es una excelente compilación realizada a partir de porciones de libros y artículos de Elena de White acerca del trabajo misionero eficaz. Su propósito es motivar a los miembros individuales y a las iglesias mismas a la tarea de atraer a las personas a Cristo. El libro trata del llamado de Dios, a los creyentes de todas las edades, a cooperar con la obra de la evangelización, con un énfasis especial en los jóvenes y en los estudiantes. Se presenta a la iglesia y la familia como centros de educación para la misión. Hay capítulos dedicados a los métodos misioneros más efectivos, como la obra médica, la obra bíblica, el trabajo con las publicaciones, la recolección anual, la obra asistencial y los congresos. Los destinatarios de este servicio misionero son variados grupos de personas, de distinta nacionalidad y clase social. Se presentan las cualidades de los misioneros de éxito y su necesidad del Espíritu Santo. Concluye enumerando las recompensas que aguardan a los servidores fieles.

Resulta claro que el servicio cristiano fortalece y profundiza la experiencia espiritual del propio misionero. Entre las calificaciones personales que se necesitan en la obra evangelizadora, se mencionan aspectos culturales, intelectuales y espirituales, así como habilidades sociales. El estudio del libro Servicio cristiano ha sido una bendición en lo pasado, y lo será cada vez que su contenido se reciba con sinceridad y buena disposición.

Consejos para la iglesia

El libro Consejos para la iglesia: Manual de creencias doctrinales y vida cristiana también es una compilación realizada por los fideicomisarios del Patrimonio White. Sus 66 capítulos fueron seleccionados de los 9 tomos de Testimonios para la iglesia y de otras obras de Elena de White. El volumen se inicia con una importante introducción acerca del don profético y Elena de White (pp. 12‑57). Siguen variados y significativos consejos dirigidos a personas individuales, a instituciones de la iglesia, así como una cantidad de otros asuntos. El libro se completa con un extenso índice temático alfabético (pp. 657‑799).

Entre los tópicos abordados, se destacan los relativos a los tiempos finales, a la justificación y la santificación, a la fe en Dios, a la Biblia y los Testimonios, a temas acerca del noviazgo, el matrimonio y la paternidad. Se habla de la recreación y de la educación, de los hábitos de vida saludable, de la iglesia y sus celebraciones, de las relaciones humanas y de la esperanza del Advenimiento. Se trata de una obra importante y altamente recomendada como una muestra adecuada de los consejos entregados a la iglesia mediante el don de profecía.

Consejos sobre mayordomía cristiana

Esta compilación de los escritos de Elena de White se preparó en respuesta a reiterados pedidos de materiales acerca del abarcador tema de la mayordomía, o administración cristiana de la vida. Mucho de su contenido se había publicado originalmente en la revista de la iglesia, Review and Herald, y en otras fuentes que ya no estaban disponibles para los miembros de la iglesia. Los 68 capítulos están organizados en 15 secciones que tratan sobre el principio de la liberalidad, el sostenimiento de la obra de Dios, el diezmo, los talentos, las riquezas y los tesoros del mundo, los motivos de la dadivosidad, la especulación, las deudas, el ahorro, las promesas, los testamentos y los legados, y la recompensa de los fieles. Cada sección concluye con una lista de abundantes referencias a otras obras de la autora, para el estudio adicional. La obra es, en sí misma, un muestrario del pensamiento inspirado de su autora acerca de la mayordomía, y una fuente ineludible de consulta e instrucción.




La preexistencia de Dios


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Julio 2009

La preexistencia de Cristo

¿Quisiera que me explicaran el texto que transcribo a continuación: “Al hablar de su preexistencia, Cristo lleva la mente hacia atrás, hacia edades sin fecha. Él nos asegura que nunca hubo un tiempo cuando él no hubiera estado en íntimo compañerismo con el Dios eterno. Él, cuya voz estaban oyendo los judíos, había estado con Dios como uno que surgió con él”. E. G. de White, en Signs of the Times, 29 de agosto de 1900.

El texto claramente da la idea de que Dios tiene un principio. ¿Esto es así?
Responde la Lic. Silvia Scholtus de Roscher

La cita, de la que Ud. hace su propia traducción, aparece en los libros de Elena de White en español con una traducción diferente. Pero antes de tratar esto mencionaré en primer lugar que Elena de White al escribir el artículo que aparece en Signs of the Times ST, August 29, 1900, habla de la preexistencia de Cristo en los párrafos 14 y 15. En el primer párrafo, Elena de White cita textualmente el texto bíblico de Proverbios 8:30, de la versión del Rey Jacobo. En el siguiente párrafo hace un comentario usando el mismo vocabulario del texto bíblico.

En los libros en español, sólo aparece traducido el segundo párrafo del artículo de Signs of the Times, y es el párrafo del que surge su inquietud. En este párrafo, Elena de White hace un comentario del texto bíblico citado en el párrafo anterior. Esta declaración se traduce varias veces en distintos libros, sin que tenga la connotación de un comienzo de la existencia del Hijo y del Padre:

Por ejemplo:

En la compilación de El evangelismo, p. 446, dice “Cristo es el Hijo de Dios preexistente y existente por sí mismo. . . Al hablar de esta preexistencia, Cristo hace retroceder la mente hacia las edades sin fin. Nos asegura que nunca hubo un tiempo cuando él no haya estado en estrecha relación con el Dios eterno. Aquel cuya voz los judíos escuchaban en ese momento había estado junto a Dios (Signs of the Times, 29 de agosto, 1900).” A este párrafo le sigue inmediatamente el de otro manuscrito de Elena de White que dice: “Era igual a Dios, infinito y omnipotente. . . Es el Hijo eterno y existente por sí mismo (Manuscrito 101, 1897)”.

En la compilación de la meditación matinal titulada La fe por la cual vivo, p. 48, se cita nuevamente esta declaración "Al hablar de su preexistencia, Cristo transporta la mente al pasado de las edades sin fin. Nos ofrece la certeza de que nunca hubo un tiempo cuando él no estuviera en compañerismo eterno con Dios. Aquel cuya voz escuchaban los judíos entonces, había estado con Dios como alguien que siempre lo hubiera acompañado" Signs of the Times, 29 de agosto, 1900”. La misma traducción se usó en otra meditación matinal posterior titulada Exaltad a Jesús, p. 11.

El mismo párrafo aparece también en el Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 7, p. 438. “Al hablar de su preexistencia, Cristo retrocede mentalmente hacia edades sin fecha. Nos asegura que no hubo momento cuando él no haya estado en íntima comunión con el Dios eterno. Aquel cuya voz estaban escuchando los judíos, había estado con Dios como alguien íntimamente unido a él" The Signs of the Times, 29 de agosto de 1900”.

En Proverbios 8 se habla de la sabiduría de una manera poética y se la personifica, como un símbolo de Jesucristo. Lo que hace la señora White es simplemente citar literalmente el texto bíblico en el primer párrafo, y luego parafrasearlo en el segundo con una explicación de su parte. Esto es algo común también entre los escritores bíblicos (véase a modo de ejemplo Efe 4:8-10; el libro de Hebreos contiene varios ejemplos de este trato del texto).

Lo que puede ayudar a explicar el significado real de la expresión en inglés “brought up” es el hacer una comparación con otras traducciones al mismo idioma. Elena de White utiliza la versión en inglés del Rey Jacobo (King James Version). Pero hay otras versiones en inglés que utilizan otros términos en su traducción del original hebreo; es decir que la expresión “as one brought up with him” aparece como “I was the craftman at his side” (New International Version). Esa misma diferencia se la puede percibir en nuestras versiones en español:

“Con él estaba yo ordenándolo todo” (RVA 60)
“allí estaba yo, afirmando su obra" (Nueva Versión Internacional)

“yo estaba entonces junto a él, como arquitecto" (Biblia de las Américas)

“yo estaba allí, como arquitecto” (Biblia de Jerusalén)

Ni Elena de White ni la Biblia sugieren un comienzo literal para Cristo o Dios. De manera que la expresión "brought up" en inglés no parece tener que ver con la idea de crianza implícita que Ud. utiliza al traducirlo como “surgió”. Y Elena de White se limita solamente a citar el versículo de los Proverbios 8:30 y reutilizar su vocabulario al comentarlo.

A continuación le agrego una bibliografía adicional para ampliar el estudio sobre la preexistencia de Cristo según Elena de White: El conflicto de los siglos, p. 578-579; El evangelismo, pp. 172, 268, 445-447; Exaltad a Jesús, pp. 10, 11, 68; Joyas de los testimonios, tomo 2, p. 362; Mensajes selectos, tomo 1, pp. 285, 286, 290-292; Testimonios para los ministros, pp. 256, 257.




Acerca de las imágenes


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Agosto 2009

Acerca de las imágenes

¿Cuál es la posición del Espíritu de Profecía con relación al uso de imágenes?

Responde el Pr. Ernesto J. Bernhardt, integrante del Ministerio de Apoyo del Centro de Investigación White.

La posición de Elena G. de White no difiere de enseñanza bíblica sobre este importante tema. El segundo mandamiento de la Ley de Dios (Éxo. 20:4) dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza [...] No te inclinarás a ellas, ni las honrarás [...]”. El pecado de la idolatría consiste en suplantar la adoración al Dios verdadero, transfiriendo los afectos a los ídolos u otros objetos de culto. La idolatría está claramente condenada en las Escrituras (Lev.19:4; Isa 42:17; Ezq. 20:18; 1 Cor. 6:9; 10:14; Apoc. 21:8). El Nuevo Testamento incluye como idolatría a la glotonería (Fil. 3:19) y la codicia (Ef. 5:5). En el mismo sentido también se expresa Elena G. de White (Consejos para los maestros, p. 226; A fin de conocerle, p. 324; Cada día con Dios, p. 48; 18/2; Consejos sobre salud, p. 267).

Otro aspecto no menos importante de este tema, es comprender con claridad la diferencia entre “imagen” con fines de adoración e imágenes ilustrativas con fines didácticos. A la luz de la Palabra de Dios, hay una notoria diferencia entre hacer una imagen, ya sea una pintura o una escultura, arrodillarse delante de ella y adorarla, y el uso de ilustraciones que Dios mismo indicó que se colocaran en el Tabernáculo, con fines didácticos. Allí no sólo había imágenes de ángeles sobre el altar, sino que había figuras diversas de ángeles en el cortinado. Oportunamente Dios indicó a través de Moisés, que se hiciera una imagen de una serpiente y se la colocara en un asta, para que los que fueron mordidos por la serpiente venenosa y la miraran con fe, como representación del Mesías venidero, pudieran vivir. En suma, en la Biblia se hace una distinción clara entre adorar imágenes y utilizar figuras para fines didácticos. El uso de ilustraciones nunca fue prohibido, sino más bien indicado por el Señor.

Para una mejor compresión de este tema, transcribimos una declaración de Elena G. de White sobre las imágenes empleadas por Dios mismo: “El segundo mandamiento prohíbe el culto de las imágenes; pero Dios mismo utilizó imágenes y símbolos para ilustrar las lecciones dadas a los profetas con el fin de que éstos las transmitieran al pueblo, y así fuesen comprendidas mejor que si se las hubiese dado de cualquier otro modo. Estimuló la comprensión a través del sentido de la vista. La historia profética fue presentada a Daniel y a Juan mediante símbolos, y éstos debían representarse nítidamente en cuadros para que el que leyera pudiese comprender.

Es cierto que se gasta demasiado dinero en cuadros; y no son pocos los recursos que deberían darse a la tesorería de Dios y que en cambio se pagan al artista. Pero el daño que la conducta de estos extremistas causará a la iglesia es mucho mayor del que pretenden corregir. A veces resulta difícil establecer dónde debe trazarse la línea, en qué momento la confección de cuadros se convierte en un pecado. Pero los que aman a Dios y desean de todo corazón observar sus mandamientos, serán dirigidos por él. Dios no desea que dependan de ningún hombre para que este actúe como una conciencia para ellos. El que acepta todas las ideas y las impresiones de las mentes desequilibradas llegará a estar confundido y perplejo. Satanás se propone apartar la atención del mensaje del tercer ángel y dirigirla a cuestiones secundarias, para que las mentes y los corazones que deberían crecer en la gracia y en el conocimiento de la verdad, queden enanos y debilitados, con el fin de que Dios no sea glorificado por ellos” (Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh-day Adventists [Apuntes acerca de las misiones extranjeras de los adventistas], págs. 211, 212. Publicado en Mensajes selectos, tomo 2, p. 369).

Como se puede apreciar en la cita precedente, Elena G. de White tenía muy clara la diferencia entre adoración de imágenes y el uso de ellas con fines didácticos. Lo mismo se aprecia en las declaraciones que siguen: “Mediante el empleo de figuras y símbolos, las lecciones dadas eran ilustradas y grabadas así en la memoria más firmemente. Por medio de ese conjunto de imágenes animadas, el niño era, casi desde los primeros años, iniciado en los misterios, la sabiduría y las esperanzas de sus padres y encauzado en una manera de pensar, sentir y prever que alcanzaba más allá de lo visible y transitorio: hasta lo invisible y eterno” (La educación cristiana, p. 260).

Obviamente podrían citarse muchos más ejemplos que demuestran que la posición de los escritos de Elena G. de White, están en plena armonía con la postura de la Biblia sobre el tema. Para una investigación más amplia sugerimos la utilización del CD con los Escritos de Elena G. de White (versión 2012) y las notas adicionales sobre el culto a las imágenes, que aparece en el libro El conflicto de los siglos.




El uso de joyas


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Septiembre 2009

El uso de joyas

¿Existen orientaciones definidas de Elena G. de White sobre el uso de joyas?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Un cuidadoso estudio sobre las joyas en la Biblia fue realizado por el Dr. Ángel Manuel Rodríguez, director del Instituto de Investigaciones Bíblicas de la Asociación General, y publicado bajo el título: Joyas ¿Qué dice la Biblia? (Miami, Florida: Asociación Publicadora Interamericana, 2000). Recomendamos sinceramente el estudio de su contenido. El autor plantea las funciones de las joyas en la Biblia, realiza un estudio de los pasajes clave de 1 Pedro 3:1 al 6 y 1 Timoteo 2:9 al 10, y evalúa el fundamento bíblico para la norma de la iglesia.

La tesis central del trabajo es que la Biblia y los documentos de la iglesia hacen una distinción entre joyas usadas con propósitos ornamentales y las que tienen una naturaleza funcional (vestimenta del sumo sacerdote o anillo de matrimonio, etc.). Concluye que la Biblia sostiene los principios perdurables de sencillez, modestia y economía, por lo que rechaza el uso ornamental de joyas (Éxo. 33:5, 6; 35:2-4; Apoc. 17:4), aunque acepta su uso funcional restringido (p. 112).

¿Qué dice Elena de White? Tal vez su afirmación más categórica sea la siguiente: “La abnegación en el vestir es parte de nuestro deber cristiano. El vestir sencillamente y abstenerse de ostentar joyas y adornos de toda clase está de acuerdo con nuestra fe” (Joyas de los testimonios, t. 1, pp. 350, 351).

Los pasajes de 1 Timoteo 2:9 al 19 y 1 Pedro 3:3 y 4 son considerados muy importantes. Sobre el primero, escribe: “El apóstol ha dado las indicaciones más explícitas en este punto: ‘Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad'. Aquí el Señor, por medio de su apóstol, habla expresamente contra el uso de joyas de oro” (Testimonies for the Church, t. 4, p. 60). Acerca del segundo pasaje, cuenta una vivencia personal: “Hoy tuve una entrevista con alguien que está tomando su posición de parte de la verdad, pero está muy adornada con brazaletes de oro y anillos. Pienso que ella es buen material, y tendrá que escuchar que se le aconseje bondadosamente. Debe presentársele la palabra: ‘Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios’ (1 Ped. 3:3, 4)” (Citado en Joyas ¿Qué dice la Biblia?, p. 142).

Otra intervención personal de la Hna. White muestra su punto de vista sobre el particular: “Mientras estábamos en la casa del Hno. Harris, tuve una entrevista con una hermana que usaba joyas de oro y, sin embargo, profesaba esperar la venida de Cristo. Le hablamos de las declaraciones expresas de la Escritura contra el uso de joyas” (Notas biográficas de Elena G. de White, p. 124).

Para Elena de White, el uso de joyas representa un gasto injustificado de dinero y de tiempo. “En la sociedad llamada cristiana, se gasta en joyas y en vestidos inútilmente costosos lo que bastaría para dar de comer a todos los hambrientos y vestir a los desnudos. La moda y la ostentación absorben los recursos con los que se podría consolar y aliviar a los pobres y los enfermos” (El ministerio de curación, p. 219). Esos recursos debieran ser invertidos en causas más nobles, como la ayuda al necesitado o la predicación del evangelio. “No gastéis un dólar del dinero de Dios para comprar artículos innecesarios. Vuestro dinero significa la salvación de almas. No sea gastado para comprar joyas, oro o piedras preciosas [...]” (El ministerio de la bondad, p. 281). El tiempo no puede consumirse en complacencias egoístas. “Lo único que hacen el arreglo de joyas, bandas de seda, lazos y otros ornamentos innecesarios sobre sus personas, es ocupar una gran porción de su tiempo” (Health Reformer, 1° marzo de 1874).

En definitiva, el afán por la propia exaltación es evidencia de un profundo problema espiritual, y su solución pasa también por lo espiritual. “La ornamentación de la persona con joyas y cosas de lujo es una especie de idolatría [...]. Los vestidos y los adornos costosos de joyas dan una representación incorrecta de la verdad que siempre debería representarse como del valor más elevado. Una persona adornada exteriormente con vestidos excesivamente arreglados da evidencias de pobreza interior. Se revela una falta de espiritualidad” (Manuscript Releases, t. 6, p. 159).




A cien años del congreso de 1.909


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Diciembre 2009

A cien años del Congreso de 1909

Tengo entendido que, en su vejez, la señora de White estuvo en el Congreso de la Asociación General de 1909. ¿Es verdad que habló varias veces a los delegados?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

Elena de White tenía 81 años cuando asistió al trigésimo séptimo Congreso de la Asociación General, del 13 de mayo al 6 de junio de 1909. Estuvo entre los 328 delegados que se reunieron en carpas en Takoma Park, Maryland, Estados Unidos. Sabemos de las actividades de ese evento por el boletín que se publicó cada día. Quedaron registrados, allí, no solo informes y actas, sino también diez de los once sermones predicados por la señora de White en la carpa mayor. De hecho, este fue el último congreso, al que le fue posible asistir. En el siguiente congreso de 1913, se limitó a enviar dos mensajes, leídos por A. G. Daniells y W. C. White.

A pesar de una molestia en la cadera, hizo planes de asistir con mucha anticipación. En compañía de su hijo W. C. White, de Sara McEnterfer y Minnie Hawkins, dejó su hogar en Elmshaven, Santa Elena, California, el 5 de abril, en dirección a Washington. En viaje por los Estados de Nebraska, Tennessee, Alabama y North Carolina predicó catorce veces. En la reunión inicial del Congreso, el presidente A. G. Daniells realizó la apertura, G. A. Irwin leyó un Salmo, y los pastores G. I. Butler, O. A. Olsen y A. G. Daniells tuvieron las oraciones.

El presidente de la Asociación General propuso al Congreso cuatro grandes temas: primero, el desarrollo de la experiencia espiritual; segundo, la necesidad de los campos misioneros; tercero, las publicaciones de la iglesia; y cuarto, el manejo de donaciones y legados. Las actividades del Congreso comenzaban a las seis de la mañana con un devocional y momentos de oración, y se tuvieron otros devocionales a mitad de la mañana.

Los intereses de Elena de White eran similares y podrían resumirse en dos puntos: la consagración personal y la evangelización. En sus once mensajes, invitó repetidas veces a la entrega completa a Cristo. En ese mismo contexto, habló dos veces de la necesidad de un mayor compromiso con la reforma pro salud como ayuda para la espiritualidad. Dijo: “Las leyes de la naturaleza no están para ser resistidas sino obedecidas”. Su acento en la evangelización se concentró en las grandes ciudades. Expresó, sobre el particular: “¡Oh, que podamos ver las necesidades de las grandes ciudades como Dios las ve!”

El primer sermón de la señora de White se presentó el sábado 15 de mayo por la mañana ante un auditorio que superaba las mil personas. Después de leer Juan 15, afirmó: “Es de nuestro interés presente y eterno que entendamos estas palabras”. El siguiente sermón fue predicado dos días después, cuando señaló la necesidad de una mayor consagración. Esta fue su invitación: “Que, en este encuentro, la principal tarea sea buscar al Señor”. El 19 de mayo se refirió a las instituciones educativas: “Nuestras instituciones han de ser consideradas como los instrumentos de Dios para el adelantamiento de su obra en la tierra”.

En uno de los dos temas acerca de la salud, señaló: “Todos están siendo probados para ver si aceptan los principios de la reforma pro salud o siguen el curso de su propia complacencia”. En uno de sus mensajes, se refirió a la fidelidad en la reforma pro salud. Comenzó afirmando: “Se me instruyó para que dé un mensaje a todo nuestro pueblo acerca de la reforma pro salud, porque muchos han apostatado de su anterior lealtad a los principios de la reforma pro salud”. Continuó diciendo: “Que el individuo que desea poseer pureza espiritual tenga presente que en Cristo hay poder para controlar el apetito”. Su orientación fue específica: “Los alimentos con carne son nocivos para el bienestar físico, y debemos aprender a no usarlos. Los que viven en lugares donde es posible atenerse a una dieta vegetariana, pero deciden seguir sus propias preferencias en este asunto, comiendo y bebiendo como les place, gradualmente descuidarán las instrucciones que el Señor les ha dado en relación con otros aspectos de la verdad presente y perderán su percepción de qué es verdad. Con seguridad, cosecharán lo que sembraron”. Sus palabras llegaron al fondo de la cuestión: “Si alguna vez fue el momento en que necesitamos la obra del Espíritu Santo de Dios sobre nuestros corazones y vidas, es ahora”. En sus dos últimos sermones, Elena de White destacó la necesidad de obreros médico-misioneros. En la clausura de la sesión, volvió a predicar sobre el tema “Partícipes de la naturaleza divina”. Leyó, en su alocución, 2 Pedro 1, y 1 Pedro 1 y 4.

En su conmovedora despedida, dijo que, aunque no pudiera reunirse más con sus hermanos en otro congreso, oraría por ellos y se prepararía para encontrarse con todos en el reino, de gloria. Fue W. A. Spicer, secretario de la Asociación General, quien relató que, cuando la señora de White se retiraba para sentarse, regresó al púlpito, levantó su Biblia abierta y dijo: “Hermanos y hermanas, les recomiendo este libro”.

El viaje de regreso demoró tres meses, pues aprovechó para volver a Nueva Inglaterra, en el norte; visitar Portland, en Maine, y dirigirse luego al oeste para pasar por Battle Creek, Chicago, Wisconsin, Colorado y Utah. Llegó a su casa el 9 de septiembre, luego de cinco meses de ausencia. Sus palabras en el Congreso de la Asociación General de 1909 siguen siendo importantes cien años después.




Las universidades, ¿agentes del bien o de mal?


QUIERO SABER / ESPÍRITU DE PROFECÍA – Febrero 2010

Las universidades, ¿agentes de bien o de mal?

He leído algunas citas de Elena de White acerca de las universidades. ¿Podemos estudiar en ellas o debemos considerarlas “puertas del infierno”, como dijo Martín Lutero?

Responde el Dr. Daniel O. Plenc

En los escritos de Elena de White se hacen algunas alusiones, muchas de ellas históricas, a las universidades. En una ocasión, hizo referencia a los estudiantes de las universidades medievales, “engañados por las falsas representaciones” de los religiosos que las dirigían. Añade que muchos padres temerosos “rehusaban enviar a sus hijos a las universidades” (El conflicto de los siglos, p. 89).

La misma fuente recuerda que ciertos precursores de la Reforma y varios reformadores estuvieron vinculados con las universidades. En esos recintos del saber, expusieron sus descubrimientos bíblicos a los estudiantes. Wiclef, conocido como el “Doctor evangélico”, fue profesor de teología en Oxford (ibíd., p. 93). Juan Hus fue catedrático y rector de la universidad de Praga (ibíd., pp. 105‑108). Martín Lutero estudió y tomó contacto con la Biblia en la universidad de Erfurt (ibíd., pp. 130‑131). Luego dio conferencias bíblicas en la universidad de Wittenberg (ibíd., p. 133). En la misma institución, recibió el grado de doctor en teología e inició la Reforma protestante (ibíd., pp. 135, 139). El éxito de su enseñanza atrajo a jóvenes de Alemania y otros países (ibíd., p. 149). Su opinión de la educación no confesional era muy negativa. “Hablando de las universidades, decía: ‘Temo mucho que las universidades sean unas anchas puertas del infierno, si no se aplican cuidadosamente a explicar la Escritura Santa y grabarla en el corazón de la juventud. Yo no aconsejaré a nadie que coloque a su hijo donde no reine la Escritura Santa. Todo instituto donde los hombres no están constantemente ocupados con la Palabra de Dios se corromperá’ ” (ibíd., p. 151). En la Universidad de París, también surgió un movimiento de Reforma encabezado por un catedrático llamado Lefevre (ibíd., p. 225). Whitefield y los Wesley, fundadores del metodismo, comenzaron su obra renovadora como estudiantes universitarios en Oxford (ibíd., p. 299).

Acerca de las universidades seculares de sus días, la señora White tenía serias reservas, como también hacia las instituciones educativas de otros niveles que no se fundamentaban en la fe bíblica. “El funesto espíritu de incredulidad se halla en todo país, y se está introduciendo en todas las capas de la sociedad. Se enseña libremente en muchas de las universidades, institutos de enseñanza superior y escuelas de enseñanza media, y aparece aun en las lecciones que se enseñan en las escuelas primarias y en el jardín de infantes. (Review and Herald, 31 de marzo de 1910)” (citado en En los lugares celestiales, p. 313). “Aunque en forma diferente, la idolatría existe en el mundo cristiano de hoy tan ciertamente como existió entre el antiguo Israel en tiempos de Elías. El Dios de muchos así llamados sabios, o filósofos, poetas, políticos, periodistas –el Dios de los círculos selectos y a la moda, de muchos colegios y universidades y hasta de muchos centros de teología– no es mucho mejor que Baal, el dios‑sol de los fenicios” (El conflicto de los siglos, p. 640). Mucho de su influencia negativa provenía de la literatura de origen pagano. “En los colegios y universidades, millares de jóvenes dedican buena parte de los mejores años de su vida al estudio del griego y del latín. Y mientras que están empeñados en estos estudios, la mente y el carácter se amoldan a los malos sentimientos de la literatura pagana, cuya lectura se considera generalmente como parte esencial del estudio de dichos idiomas” (El ministerio de curación, pp. 349‑350). En esas instituciones educativas, se enseñaba la evolución como si fuera verdadera ciencia. “También hay peligros grandes en el estudio de la ciencia, según se acostumbra a encararlo. En las instituciones de enseñanza de cualquier nivel, desde el jardín de infantes hasta la universidad, se enseñan la teoría de la evolución y los errores que con ella se relacionan. Por eso, el estudio de la ciencia, que debería impartir un conocimiento de Dios, se halla tan mezclado con las especulaciones y teorías de los hombres, que inspira incredulidad” (La educación, p. 227).

Ante la expectativa de un corto tiempo hasta la venida de Jesús, escribió l